La atracción de un trueno

—Eres un niño problemático— le abrió los brazos indicándole que se sentara a su lado — ¿Se puede saber por qué lloras?

—No lo sé— aceptó la invitación del moreno, tratando de encontrar un reconfortante calor se abrazó al cuerpo del mayor, pero aquella alma tan solo lo hacía sufrir aún más —Pero duele mucho, quiero salir de aquí

—No puedes

— ¿Por qué no me dejas salir Muzan?

—Eres un demonios, Raiko, si sales allá afuera el sol te matará— acarició los rubios cabellos del chico, tratando de transmitirle calma y así evitar que su llanto aumentara —Si quieres salir hazlo de noche

—Pero me gusta el sol— tras las constantes caricias del hombre el joven se encontraba cada vez más adormilado, su reciente condición de demonio le mantenía exhausto y el hecho de que se había negado a comer humanos lo obligaba a dormir durante largos periodos. Tenía hambre, pero le daba tanto miedo comer que prefería morir de inanición.

— ¿No has comido nada aún?— el rubio negó — ¿Cuántos problemas más piensas causarme?— tomó el rostro del chico para acercarlo al suyo y antes de que el menor pudiera hacer algo unió sus labios con los contrarios. Parecía un beso, pero más allá de eso Muzan se ocupaba de hacerlo beber su sangre, se pasaba alimentándolo con su propia sangre, saboreando a su paso los castos labios del muchacho. Poco tiempo después se separó del joven, dejando un hilillo de sangre conectando ambas bocas, se relamió y pronto le limpió el rostro al contrario con suma delicadeza —Si tienes hambre ven a mí, te daré de comer cuando desees

—Bien— soltó con desgana el de cabellos dorados, aquellos ojos rojos le incomodaban así que para evitarlos se dispuso a dormitar recostado en el hombro de su cuidador, a entrar en aquel trance donde le parecía feliz ser un débil humano, le parecía enternecedor caminar bajo el sol, le parecía conmovedor el poder sentir calidez —Amigos— terminó susurrando antes de caer dormido.

Muzan observó con atención las facciones de aquel niño, aquel recién convertido demonio, Raiko la luna creciente uno, la adquisición de un demonio que controlaba los relámpagos le apetecía excitante… el tener en sus brazos al antiguo cazador de demonios Agatsuma Zenitsu le hacía sentir dominante y poderoso.

Pero los susurros durante su sueño le enfurecían.

Se la pasaba llamando a Inosuke, a Tanjiro y a Nezuko, esa demonio que tan egoístamente no se dejó devorar; sentía asco cada vez que el joven pronunciaba el nombre de la fémina. Quizá por ello es que no lo dejaba salir, para evitar que se encontrase con alguno de los mencionados en sus sueños; quizá por eso le alimentaba con su propia sangre, para no manchar su cuerpo con la baja calidad de la carne de aquellos idiotas.

Hacía poco había logrado escapar de los cazadores de demonios, derrotó a la gran mayoría y los sobrevivientes no podrían hacerle frente, pero perdió a cada una de sus lunas superiores, ya no tenía a nadie bajo su mandato, quizá por ello había robado un niño soldado de aquella organización ¿Pero por qué precisamente Zenitsu? Pudo obtener a Tanjiro quien portaba el aliento original, pero el solo hecho de pensarse pasar tiempo a su lado le provocaba arcadas, aborrecía al pelirrojo casi tanto como a Yoriichi.

Tampoco pudo hacerse con el demonio que logró caminar bajo el sol, la chica había logrado volver a ser humana y ahora le era inservible. Quizá había sido eso, tal vez había querido vengarse de los Kamado por retrasar sus planes ¿Por eso les había arrebatado a Zenitsu? ¿Para verlos sufrir? Estaba seguro que cualquiera de los presentes ahí hubiera causado el mismo efecto ¿Entonces por qué se había robado al niño del rayo?

Ah, el rayo.

Claro, debía ser por eso; una habilidad tan única que incluso entre los cazadores tan solo quedaba una persona capaz de utilizar tal técnica. Sí, había sido capturado por el brillar del rayo, tan poderoso que podría hacerle frente al aliento solar. Eso daría sentido al porque había permitido que Raigaku se uniera a las lunas superiores tan rápido, eso justificaba el hecho de haberlo dejado solo... Un señuelo para atraer a Zenitsu, al portador del rayo.

— ¿Cuándo me volví tan patético?— se regañó, estaba buscando alguna justificación para tener a su lado a aquel rubio. Él no necesitaba razones, robó al joven y lo mantendría a su lado porque eso deseaba, y sus deseos son ley.

—Nezuko— susurró con un tono de amor Zenitsu, interrumpiendo los pensamientos de Muzan, mientras se abrazaba más a si mismo tratando de evitar las lágrimas.

Sintió desprecio, eso no debía estar pasando, los recuerdos de su humanidad debieron haberse esfumado hace tiempo… o podría ser que siguiera enamorado de ella a pesar de ser un demonio. Estaba consciente de que los demonios podían desarrollar cierto tipo de conductas reprochables hacía con los humanos.

Douma fue el vivo ejemplo de ello.

Debía aceptar que aquel idiota le había sido de mucha utilidad; estaba seguro que los demonios no podían tener sentimientos, el amar a otro ser sería imposible, menos si esta fuera humano. El amor que sentía Akaza debía ser por sus recuerdos de humanidad; las emociones que llevaron a Rui a morir eran producto de los recuerdos de su humanidad, el amor que se profesaban aquellos hermanos, las lunas superiores seis, era producto del amor que sintieron en su humanidad.

Creía que si borraba los recuerdos de aquella condición inferior esos sentimientos se desvanecerían, pero Douma fue una excepción. Un demonio que en su humanidad nunca demostró sentimientos vino a enamorarse de un inútil ser como lo era Kotoha. Los demonios podían amar.

Los demonios podían morir por amor.

Y eso le parecía estúpido.

—Así que olvídala, Raiko— sostuvo entre sus brazos al joven Zenitsu, acariciando sus cabellos y recorriendo su cuerpo con el tacto de un amante —No seas tan idiota como Douma, no te dejes morir por el fruto de un romance con un simple humano— le besó, que importaba si el chico estaba dormido, que importaba que él no le correspondiese. Esos labios, ese cuerpo, todo del ex cazador era suyo —No te dejaré morir, tú me perteneces, estarás a mi lado hasta que me canse de ti— volvió a besar los labios de un durmiente Zenitsu, haría lo que quisiera con él, ahora aquel niño le pertenecía por la eternidad.

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¿Nunca les dije que me encantan las crack ships? Pues me encantan! Y hoy les he traído esta ship, me enteré de ella por unas viñetas que tradujo la página "Kimetsu no Dojinshis" en Facebook, síganla jejeje

Espero que les haya gustado y decir que este libro va a ser para puras rare ships, la próxima es Sanemi x Nezuko, si tienen una ship de la que quieran que escriba coméntenlo y lo haré! :3

Adiós, nos vemos, se cuidan, chao!