Seguir hacía adelante

— ¿Aún estás aquí? Es casi media noche, debes dormir— la joven de coletas entró dentro de aquella habitación donde hasta hace poco Shinobu creaba sus venenos. Allí, sentado frente al escritorio, se encontraba Yushiro. Aquel demonio había sido acogido por los restos de la familia Kocho, había entrado en la vida de aquellas cinco mujeres con el afán de terminar las investigaciones de su amada Tamayo. Hacía poco habían matado a Muzan, pero lo consiguieron con la ayuda de Nezuko, el utilizar de su arte demonio inutilizó la droga de Tamayo y la menor de los Kamado no pudo volver a su forma humana. Creyeron que tan solo debían administrarle una vez más el fármaco y ahora que había tranquilidad podría dejar que la sustancia surtiera su efecto; sin embargo no obtuvieron los resultados esperados.

—Los demonios no necesitamos dormir, además debo acabar esto antes de que pase más tiempo— contestó sin dirigirle la mirada, analizaba el cambio de la sangre de Nezuko al ser sometida ante algunos farmacos, frustrándose de encontrar nulas reacciones.

—Nezuko no irá a ningún lado— trató de calmarle, el chico se veía frustrado, pero aquello no era su culpa. El que Nezuko hubiera desarrollado una fuerte resistencia a la droga no era culpa de nadie, menos de aquel chico que luchó al lado de todos para derrotar a Muzan… alguien que sí fue de utilidad a los pilares, a Shinobu.

—Pero su hermano podría ser que sí— esas palabras le dolieron, Tanjiro apenas había sobrevivido a la batalla y ahora se encontraba inconsciente. Su vida estaba fuera de peligro, pero el que aún no hubiera despertado mantenía a todos con el alma en vilo.

—Te ayudaré— soltó alejando así los tristes pensamientos acerca de la condición de Kamado — ¿Qué quieres que haga?

—Estorbarás

—No lo haré, estoy acostumbrada a trabajar con farmacos, solía hacerlo con la señorita Shinobu

—Vete a dormir— por fin la observó, su afilada mirada amatista se encontró con los ojos azulados de aquella chica, encontró en ellos tristeza.

—Esto es importante para ti, para los Kamado, para la señorita Shinobu y para tantas personas que podríamos salvar… eres tan admirable haciendo esto por los demás— Yushiro le miró atento, las facciones de la fémina irradiaban incomprensión y debilidad, pero eran tan amables que le recordó por un momento a Tamayo, aquella mujer tan dada a la humanidad.

—Agradece a la señorita Tamayo— se levantó de su sitio haciendo temblar a la joven en espera de cualquier movimiento —Ella dio su vida para que pudiéramos encontrar una forma de regresar a los demonios a la normalidad— puso entre las manos de la oji-azul un mortero y algunas hierbas —Si quieres admirar a alguien que sea a ella

—Claro— tomó los utensilios que le dio el demonio, entendiendo que debía moler aquellas hierbas quizá para una infusión, se sentó a su lado para cumplir con sus deberes. La tenue luz de las velas que iluminaban el sitio le hizo admirar el rostro del joven, pareció no reconocerlo; apacible y con un gesto de amor tan puro, seguro propinado por el mencionar de aquella dama, que le daba envidia no tener a alguien que la pensara así —Una mujer entregada a la humanidad a pesar de haber vivido tantos años como un demonio— soltó sumergida en su soliloquio, pensó en sentir que aquellas palabras eran incorrecta, pero el rostro tranquilo del joven le permitió continuar —Seguramente fue una mujer hermosa

— ¡La señorita Tamayo era una diosa! ¡Nadie podrá igualar su belleza!— agregó exaltado el joven, provocando que una risilla escapara de los labios de aquella cazadora inexperta.

— ¿Incluso más bella que la señorita Shinobu?— el joven demonio asintió sin más, a pesar de que no conocía el rostro de la mencionada, él iba a jurar que toda mujer era menos hermosa que Tamayo — ¡Vaya! Me hubiera encantado ver un rostro así de bonito— sonrió para sí, evitando derramar lágrimas por la reciente mención de la pilar del insecto, aquella amorosa mujer que la crio con cariño y a la que no pudo ayudar por su ineptitud y cobardía. Yushiro pareció captar esto; no era bueno interactuando con las demás personas, pero eso no quería decir que era un maldito sin sentimientos, alguien que no sentía empatía. Realmente sentía el pesar de los demás, y aunque tal vez no era del todo cierto, creyó entender a Aoi. Aquella chica que se lamentaba no ser un soporte para sus allegados, que se entristecía de su propia debilidad le recordaba a él mismo, un chico de tan débil cuerpo que ni convirtiéndose en demonio pudo salvar a la mujer que amaba.

Suspiró con pesadez, él sí había sido débil, pero la chica que ahora trabajaba a su lado se estaba infravalorando; ella hacía lo que podía y se prestaba a los demás, se preocupaba por personas y cosas que no tenían nada que ver con ella. Aguantó las lágrimas para no incomodarlo y ser un ejemplo para las más jóvenes, para poder ser un pilar emocional en el que pudiera recargarse aquella mujer de ojos violáceos quien vio morir a su maestra. Quizá fueran algo similares, pero entre ellos la más fuerte era esa simple humana.

Tú también luchaste bien, eres fuerte y admirable— susurró con un hilillo de voz, intentando que aquella chica que ocupaba sus pensamientos no llegara a escucharlo —De hecho, puede que seas linda

— ¿Dijiste algo?

—Que te apures

—No me des ordenes, te estoy ayudando y me tratas mal ¿Qué clase de agradecimiento es ese? Para idiotas me hubiera quedado atendiendo las heridas del trio Kamaboko— suspiró con un deje de alegría, ambos parecieron aceptar el silencio como su acompañamiento, sin ninguno sentirse incomodo por la mutes.

Pasó un rato en completo silencio, tan solo interrumpido por la voz de Yushiro dando instrucciones para infusiones o para completar notas.

—Así que— decidió cortar el tranquilo ambiente Aoi, no es que le incomodara estar tan callada, pero había algunas cosas de las que quería hablar con aquel chico y pareció ese el mejor momento para intentarlo y, aunque eso no quitaba el hecho de que se sentía nerviosa a su lado, al menos no tendría que ocultar su temblar o mostrarse más confiada de lo que en realidad era — ¿No tienes a dónde ir? ¿Te quedarás?

—Cállate, si tanto te molesta mi presencia— escupió recordando como la muchacha temblaba al verle los colmillos o cuando hacía movimientos bruscos, era claro que temía de su condición como demonio —Me iré cuando esto esté acabado

—No es a lo que me refería— se oyó triste. Aoi lamentó su elección de palabras, parecía que había herido al joven amatista.

—Entonces calla y ponte a trabajar

— ¡¿Podrías escuchar hasta que termine de hablar?! Que pésima educación— comentó enojada, era fácil sacarla de sus casillas y más si aquel chico no la ayudaba en la plática. El silencio del muchacho le hizo comprender que debía seguir hablando, desvió la mirada y su rostro adquirió un triste semblante —Tú cuidaste de Tanjiro y de Kanao, ayudaste a todos a pesar de ser un demonio… un demonio al lado de los cazadores de demonios, que irónico

— ¿Solo viniste a molestarme?— Yushiro se estaba hartando de esa palabrería sin sentido ¿Qué quería? ¿Recordarle lo poco que pudo hacer por Tamayo y por los demás?

—Fuiste de mucha más utilidad que yo—ignoró el tono acido con el que le habló el amatista, si no decía en ese momento lo que quería probablemente no encontraría otra oportunidad —Me alegro que Kanao haya tenido a tan buen aliado a su lado, gracias por ayudarla a regresar con vida

—Tú también estás haciendo todo lo posible, nadie te pidió que ayudaras con la investigación de la señorita Tamayo y aun así viniste— ¿Desde cuándo él era tan amable con alguien que no fuera Tamayo? Debía admitir que la presencia de la oji azul no le apetecía molesta, quizá por ello podía ser más suelto consigo mismo —Aún con todo el trabajo en la finca me estás aligerando el trabajo— las mejillas de la joven se sonrojaron levemente y una sonrisa se apoderó de su rostro.

— ¿Sabes? Nadie en esta finca tenía un lugar al que ir… pero gracias a la señorita Shinobu todos encontramos un hogar

— ¿Y eso a qué viene?

—Cuando encontremos la forma de convertir nuevamente a los demonios en humanos… ¿No te gustaría quedarte en esta finca? Si no tienes a donde ir, tal vez podrías quedarte— esas palabras le había costado decir y al joven demonio le estaba costando asimilarlas. Le miró ciertamente aturdido, a lo que la joven tuvo que desviar la mirada por la vergüenza, explicando sus intenciones caóticamente mientras trataba de ocultar el tartamudeo de su voz — ¡A lo que me refiero es que nos falta personal! Eres bueno con los fármacos, nos ayudarías demasiado… y… bueno…— tomó una gran bocanada de aire para tratar de decir lo siguiente —Tupresencianoshacesentirbastantefelices— soltó lo más rápido que su lengua le había permitido, para después ocultar el ardor de su rostro entre sus cabellos; no mentía, la presencia de Yushiro en la finca era como un respiro en medio de aquel caótico tiempo que estaban viviendo. Pero el decirlo en voz alta le había aturdido los sentidos, estaba casi segura que el corazón se le saldría si volvía a abrir la boca; sin embargo no era la única conmocionada, Yushiro se encontraba anonadado con las palabras que acababa de escuchar. Carraspeó, percibiendo su voz más ronca de lo que esperaba, tratando de recobrar la compostura.

—Lo pensaré, por ahora ponte a trabajar— ambos tan solo atinaron a volver con torpeza a sus tareas —Gracias, Aoi— susurró con un tono apenas perceptible, intentando ocultar la pequeña sonrisa que se formó en sus labios.

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Sé que dije que el próximo cap sería un SanemixNezuko, pero me ganó la emoción por escribir esto! w (gracias a la personita que comentó esta pareja c:) ahora son mi OTP jajaja lo siento Murata, te acaban de quitar al hombre(?) Espero les haya gustado y el siguiente cap, ahora sí, será un SanemixNezuko :3 (y si lo acabo, puede que suba un OS de Tanjiro~ con alguien que nadie se imagina ¬w¬)

Adiós, nos vemos, se cuidan, chao!