Derechos Craig Bartlett, etc.

Episodio 2. Un encuentro con el pasado.

Helga, Helga, Helga, Helga.

…¡¿HELGA?!

Su cerebro estaba ahora más confundido.

¿Helga Pataki? ¿Acababa de pasar la noche con Helga Pataki, su bully de cuarto grado? ¿Y qué demonios había hecho con ella antes de caer fulminado por semejante borrachera? La había besado, sin duda alguna, pero no había pasado nada más, ¿o sí?

…No había pasado nada más entre él y Helga G. Pataki…

¿Y qué más daba que fuera Helga Pataki? Aún estaba casado, ¡Demonios!

-Toma.

De repente tenía un vaso con algún licuado frutal frente a él.

-¿Eh? –la miró confundido.

-Tu desayuno –dijo simplemente ella, al momento que se lo acercaba tan bruscamente a la cara que casi le golpeó la nariz.

El rubio lo tomó, pero se limitó a sostenerlo en su mano, con la mirada clavada en ella

-¿Qué? –. Preguntó la rubia, al momento que levantaba una ceja sobre el borde del vaso que se empinaba en ese momento.

-¿Es en serio? –Arnold seguía en shock.

-¿Qué? – se limitó a repetir ella, al momento que vaciaba su vaso (al parecer a la chica le encantaba terminarse los líquidos de un solo trago).

-¿Acabas de pasar la noche con tu ex compañero de la primaria, al que no habías visto en siglos, y no te extraña en lo absoluto?

La chica enarcó una ceja, mientras apoyaba los codos en sus muslos, sentada en una silla frente a él (él seguía sentado en el sillón, aún semi-cubierto por la sábana).

-Tampoco es como si hubiéramos hecho gran cosa, sólo nos besuqueamos y emborrachamos, cabeza de balón, no te creas tan suertudo.

"Cabeza de balón" ya había olvidado ese apodo… Qué más daba, estaba ´perdiendo el sentido de la conversación demasiado rápido.

-¿No te extraña ni tantito que nos hayamos encontrado de este modo luego de tanto tiempo? Por cierto –acababa de caer en cuenta de algo -¿Y por qué me dijiste que te llamabas Lila?

Helga sonrió.

-Francamente, cuando te lo dije, creí que estabas jugando, me parecía demasiado estúpido que no me hubieras reconocido, pero al parecer te subestimé, cabeza de balón. –Esa sonrisa burlona de nuevo… sí, de nuevo. No la había visto desde que tenía nueve años.

-Pero Helga…

La susodicha se puso de pié de súbito.

-Luego platicamos –le dijo –tengo que irme a trabajar.

-Pero…

-¿No tienes trabajo tú también? –Lo interrumpió –después vienes y platicamos todo lo que quieras, al fin que ya sabes dónde vivo, o quédate, si quieres.

-Pero…

-Hasta luego, Arnoldo –se puso de pié, tomó unos jeans que estaban sobre un perchero, se los puso a toda prisa, se calzó unos tennis viejos y salió sin decir media palabra más. Ni siquiera se había peinado… o puesto un sostén.

…¿Por qué había notado eso? Rayos.

Se quedó como un idiota por un buen rato en medio de la desconocida y muy desordenada y sucia habitación. Aún no comprendía muy bien qué rayos acababa de pasarle.

¿Helga? ¿En serio era Helga?

¿SU Helga?

… Sí. Había sido SU Helga por un breve periodo de tiempo… Su bully de cuarto grado también había sido su primera novia. La primera chica a la que había besado, la primera con la que había paseado por largas tardes tomados de la mano, caminando bajo la lluvia, con impermeables, pero sin zapatos…

La primera que le había dicho "te amo."

…La primera que le había destrozado el corazón…

La única que había desaparecido así, de súbito, una inusualmente fresca mañana de agosto, sin dejar rastro…

Se había levantado muy temprano esa mañana de domingo y había ido a recogerla, con un montón de piedras de excelente calidad para ir a arrojarlas a la laguna. Había pasado toda la tarde anterior recogiéndolas para llevarla al otro día a llevarla a ella y ver quién lograba hacerlas rebotar más veces sobre la superficie del agua… Le daría las mejores a ella, para asegurarse de que le ganaba… adoraba ver la expresión en su cara cuando lo vencía en cualquier cosa…

Pero nadie había atendido a la puerta cuando llamó. Lo había hecho una y otra vez y nadie salía, y había comenzado a arrojar piedrecitas a su ventana cuando una vecina había salido y le había comunicado que un camión de mudanzas había llegado esa misma noche y se había llevado todo. Y no, no tenía ni idea de a dónde se habían ido, pero no parecía que fueran a volver.

Había sido como estar en una pesadilla de la que no se pudiera despertar, por más que lo intentara. Nadie sabía de ella, y Phoebe también había estado destrozada por mucho tiempo.

Sólo habían recibido ambos una idénticamente parca carta, unos meses después, en la que les comunicaba que estaba bien, pero que no la buscaran. Jamás habían sabido de dónde venía ni habían recibido otra.

Nunca habían vuelto a saber de Helga G. Pataki… hasta ahora.

Pensó en llamar a Phoebe y comunicarle su descubrimiento, pero decidió que era mejor enterarse primero de qué era lo que había pasado, pero eso sería hasta que Helga volviera…

¿Hasta que volviera? ¿Acaso en verdad iba a esperarla…?

Bueno, ese era su día de descanso, y, desde que su esposa lo había abandonado, no tenía demasiado qué hacer…

Tal vez podría poner en orden esa habitación, sólo para matar el tiempo…

¿Cómo una mujer TAN hermosa podía vivir en semejante chiquero?

Tomó el hasta entonces ignorado vaso que Helga le había entregado y le dio un trago. Plátano, y bastante rico, por cierto.

Dos horas después, y con todo el pequeño departamento reluciente (y la ropa sucia en la lavadora) se sentó de nuevo en el sillón y miró al rededor. Salvo por los escasos muebles, todo parecía vacío. No había ningún tipo de adorno salvo los que obviamente ya venían con el mobiliario de renta, ninguna figura, foto, ningún libro… nada que le hiciera darse una idea de quién era Helga en la actualidad. Sabía que era modelo, y que sabía bastante bien beber cerveza aunque no frecuentaba cantinas…

¿Algo más? Ah, sí. Metía sin pensarlo a sus ex novios de la primaria a su departamento usando una identidad falsa.

…Y no le gustaba limpiar. En lo absoluto.

Salió del departamento después de lavar el vaso en el que se había tomado el licuado, y decidió dar un paseo por un parque. No había podido permanecer más en ese pequeño salón con ese parco mobiliario y ese gran estilo d departamento de renta barato…

…Le recordaba demasiado a el que había rentado con Shannon cuando se habían mudado a vivir juntos, aún en la universidad.

Tenían muy poco de ser novios, pero habían decidido que querían viir juntos, así que ambos habían abandonado a sus compañeros de habitación del campus y habían rentado un modesto lugar.

Recordaba cómo de feliz estaba, sabiendo que por fin –por fin- había triunfado.

Por primera vez le gustaba una chica y esta no había desaparecido ya fuera porque no quisiera tener nada qué ver con él o porque simplemente se la hubiera tragado una súbita noche de mudanza.

Shannon era su verdadero amor. Estaba seguro en ese momento. Era hermosa y dulce, y frágil. Le gustaba quedarse entre sus brazos por horas, y dar largos paseos tomada de su mano por cualquier lugar. Quería paz, y Arnold se había convertido en su refugio, y a él le encantaba la idea.

La chica había sido su amiga durante mucho tiempo, y la había ayudado a salir de una relación verdaderamente tormentosa. Ella se le había acercado por consejos, pero esa cercanía pronto había evolucionado a algo más. A él le encantaba su fragilidad, su belleza, y esa cabellera roja que caía como cascada sobre sus pecosos hombros.

Sí. En un principio le había puesto incómodo su parecido con Lila, su antiguo crush infantil, más que nada porque éste recuerdo le llevaba irremediablemente a otro, uno rubio, de penetrantes ojos azules y una voluntad de fiera… de fiera herida, pero feroz al fin de cuentas…

Sí. Nunca había dejado de dolerle Helga.

Helga. El antes y el después.

Su vida fácilmente podía dividirse en dos: la vida antes de Helga y la vida después de ella, y, en medio, el ligero toque de cielo que se le había arrebatado sin siquiera poder disfrutarlo del todo…

Había pasado sólo una semana desde que, luego de mucho pensarlo, había decidido corresponder a sus sentimientos, a su arrebatada y aterradora confesión esa tormentosa y loca tarde de verano.

Si hubiera sabido que les quedaba tan poco tiempo juntos, lo hubiera hecho mucho antes… porque había sido celestial el poco tiempo que había pasado con ella.

Antes de ella, sólo había buscado belleza exterior y buenos modos, después de ella, había buscado profundidad, calidez, pasión… y un amor que iba más allá de todo.

Sí. Tal vez habían sido sólo niños y habían hecho sólo cosas de niños, pero los sentimientos de ella, y los que había despertado en él, habían sido de amor; del más grande y sublime amor que hubiese podido sentir jamás en la vida.

Ni siquiera con la que luego se había convertido en su esposa.

Siempre había pensado que la memoria de esos efímeros momentos habían sido magnificados luego de tantos y tantos años de añoranza, pero aun así, siempre lo había puesto incómodo la idea de que su antigua noviecita de la primaria aún hacía a su estómago encogerse.

Por eso no le gustaba pensar en el parecido de su aún esposa con Lila, porque siempre, junto al recuerdo de Lila, venía el de Helga… Y cómo eso siempre lo había hecho terminar con sus novias o prospectos de novias posteriores. Ninguno, nunca, había podido contra ese recuerdo…

Ese había sido el estigma que lo había hecho ir de fracaso en fracaso… y quería demasiado a Shannon para que un simple recuerdo le arruinara su gran victoria…

Igual había perdido también esa vez, y lo peor era que, esta vez, no tenía idea de qué diablos había pasado.

… Y ahora el destino se la ponía así, de la nada, justo frente a sus narices en el momento en que pasaba por la mayor crisis de su vida.

¿Qué rayos quería el destino de él?


Siglos sin escribir, y salgo con esto…

Sé que la historia no avanzó mucho que digamos, pero quería aclarar un poco el pasado de estos dos, y ya a partir del próximo capi comenzar con la verdadera historia, es decir, la actual.

De antemano me disculpo si esta cosa trae errores (que sé que lo traerá) pero aprovecho ahora que me salió este capítulo de corrido, después de miles de borradores que he desechado… mejor no lo reviso o lo botaré también, y creo que este sí quedó bien…

No intenten entender lo que estoy diciendo, estoy muy desvelada y no sé ni cómo me llamo… así que si el capi está medio raro… en fin. Al menos salí del bloqueo (¡Yei!) a ver si ahora, por fin, puedo darle un justo final también a Metamorfosis… en fin, ya me desvié del tema… Por cierto, ¿recuerdan cuál era?

Como sea, quiero agradecer a todos los que leyeron el anterior capi, comentaron y agregaron a favoritos, y follow… Me gusta responderles en este espacio a cada uno de sus comentarios, pero prometo hacerlo en el próximo capi, si les contesto ahorita, no sé en qué idioma termine hablándoles…

Y la nota se hizo ya más larga que el capi…

En fin. Cambio y fuera.

Los y las amo, y mucho.