Este fic participa en la actividad de cabaña: limpiemos la cabaña. Aquí narro lo que pasa cuando tu hermana por el lado divino te "regala" una mascota cuya orina es letal. Disfrutenlo
Ya había pasado un tiempo desde que salí del campamento greco-romano. Pero me preocupaba de Leafy, mi pequeña mascota "regalo" de Perséfone, así que decidí regresar al campamento para estar una temporada con el
-Leafy-lo salude cuando entre en la cabaña- mira, te traje unas granadas
Gracias a Hermes, y también a Mercurio, los semidioses teníamos nuestras propias rutas para llegar al campamento, si no pasar por la aduana por no decir subir a un avión sería un martirio. Como ya era demasiado tarde solo me acosté en mi litera y me quede profundamente dormido.
-Levántate-escuche que alguien, me gritaba mientras me zarandeaba
-Que pasa- dije despertando bruscamente- Ohm miranda eres tu
-Nada de "ohh miranda"-dijo, al parecer algo le molestaba- tu animalito se emocionó tanto de tu llegada que…
-Mejor ni me digas y muéstrame lo que paso- dije interrumpiéndola
Veras Leafy no es animal cualquiera, ni siquiera es un perro demonio común: Él era más pequeño, como un fénec, la mayor parte de su cuerpo se componía básicamente de plantas y, cuando estaba de buen humor, de flores y su mordida era tan venenosa que podría compararse con un dardo impregnado con miel de adelfa. Oh casi lo olvido, su orina es tan acida que puede derretir hasta el acero celestial y mejor no te digo nada de su popo.
-Santa madre Deméter- exclame al ver lo que había pasado
Leafy había hecho pequeño agujero en la entrada, pero era tan profundo y centrado que iba a ser difícil esconderlo
-Buscare algo para rellenarlo, ¿tú puedes encargarte de cubrirlo?-le suplique
-Está bien-dijo a regañadientes- pero, por favor, encuentra la forma para que esto no vuelva a suceder
Salí de la cabaña y pase al cobertizo de jardinería a tomar una pala y una cubeta. El toque de queda no decía nada de levantarse temprano.
-¿Leafy, donde estarás?- me pregunte ahora me serviría mucho.
Agarre un poco de tierra y llene mi cubeta, tendría que servir por el momento, ahora lo que más me preocupaba era saber cómo evitar que Leafy siguiera destruyendo cosas cuando tenía que hacer sus necesidades. Había intentado mezclar azúcar con ambrosia o nectar para neutralizar su acidez pero…
"Acaso crees que la comida de los dioses se da en los arboles- me había regañado katie"
En realidad no tenía idea de dónde venía el néctar o la ambrosia, pero katie tenía razón: no podía desperdiciarlos en una torpe teoría. Por el momento la única solución que tenía era una fosa que había cavado y reforzado con tres capas de acero celestial y arena para gatos(lo cual había funcionado bastante, solo que tenía que cambiar la arena cada medio mes)
Regrese a la cabaña y empecé a rellenar el agujero, no veía al perro por ningún lugar
-Mira encontré este tapete de pasto-dijo Miranda enseñándome el pequeño tapete de césped- podemos acomodarlo ahí y nadie se dará cuenta
-Es una gran idea- dije acomodándolo de forma que cubriera el desastre- bueno buscare a Leafy antes de que vengan a revisar la cabaña
-No tienes que buscar tan lejos-dijo señalando un pequeño ficus cerca de la ventana- siempre hace eso cuando cree que lo vamos a regañar
-Woow que buen camuflaje- dije acercándome al pequeño ficus- Leafy sal
La pequeña criatura salió de un salto, aunque estaba temblando.
-Leaf, pensé que ya habíamos solucionado esto-le dije- recuerda que no puedes hacer eso en la cabaña- le recordé-bueno, es hora de dormir mañana hablaremos de eso
-No- dijo miranda- ten esta escoba, ya son las 7 no tardan en pasar a revisar las cabañas
-Esto no es justo-dije empezando a barrer cerca de mi cama
Vi como Leafy se acostaba en mi cama y se quedaba dormido.
