Encrypted
By Vainiella
Capítulo 2: "Ójala"
Depeche Mode – Precious
Yamato
En un segundo estábamos en un club, brindando por la monotonía, conversando sobre nuestras insulsas vidas, e incluso discutiendo y lanzándonos tragos encima como en una novela turca. Y ahora…Ahora estaba en camino a un hospital porque mis amigos habían tenido un accidente.
¿Acaso eso no solo pasa en las películas?
Apenas colgué por teléfono con Sora prácticamente me arranqué las uñas con los dientes mientras el Uber manejaba en dirección al hospital. Lo que quedó de trayecto me sirvió para explicarle a los muchachos lo que había ocurrido, y por supuesto el Uber no tuvo problema en desviarse y llevarnos cuanto antes. Al llegar corrimos hacia emergencias, y Sora aguardaba en la sala de espera con rostro desencajado. La escaneé por un segundo, buscando alguna herida, alguna gota de sangre, pero tal fue mi alivio al verla intacta, solo con la evidencia de haber llorado muchísimo. Corrí hacia ella y tan pronto estuve cerca saltó a mis brazos.
—Oh, Matt. Fue horrible.
—Tranquila —dije posicionando mi barbilla sobre su cabeza, mientras acariciaba su espalda y sus cortos cabellos rojizos—. Todo estará bien.
—¿Qué han dicho los doctores?
Tokumori y Louis estaban detrás de mí. Sora apenas los vio se secó las lágrimas.
—Acaba de decirme que Taichi ya está fuera de peligro —suspiré profundamente. Eso era bueno.
—¿Y Mimi?
—Sigue en terapia intensiva, pero no sé nada más.
Sora volteó hacia una dirección para observar a un matrimonio de adultos conversar con uno de los doctores. Estaban apartados, y no me tomó mucho para reconocer a los que serían los padres de Tachikawa. La señora Satoe, con sus impecables cabellos castaños hasta los hombros y vestimenta costosa, tenía una expresión angustiada, con los ojos saltones por tantas lágrimas. Por otro lado, el señor Keisuke tenía una expresión concentrada mientras escuchaba al doctor, sea lo que sea que puede estar diciéndole, dejándonos a nosotros aislados de las noticias.
Fue entonces que Sora se tomó el tiempo para contarnos lo que había ocurrido.
Al salir de Spam sentaron a Mimi en el asiento de atrás y le colocaron el cinturón, y ellos se sentaron adelante, tal como estábamos de camino al club. Tai manejaba y Sora iba de copiloto, y discutieron porque Mimi no se estaba quieta, incluso se quitó el cinturón alegando que le apretaba. Imaginaba la escena, y no me sorprendía, pues Mimi se había ido del Club con una actitud bastante difícil gracias a la cantidad de mojitos que se había bebido…y con el estómago vacío.
Cuando Sora le estaba pidiendo que se colocara el cinturón, justo cuando el semáforo estaba en rojo y Tai se había detenido para esperar su turno, un auto de la nada los chocó por detrás, fuertemente.
—Todo pasó muy rápido —continuó con la mirada perdida, recordando—. Sentí un fuerte latigazo y luego algo envolver mi cuerpo. Había sido el Airbag. Perdí la consciencia no sé por cuanto tiempo y apenas desperté entendí lo que había pasado.
—Por Kami —exclamó Tokumori, afectado.
Sora siguió con su relato. Y entonces comprendimos por qué Tai había llegado en mal estado al hospital, y es que algo ocurrió con el Airbag de Taichi que no funcionó bien. Luego cuando volteó a verificar cómo estaba Mimi fue cuando descubrió que no estaba dentro del vehículo, y que el parabrisas hecho añicos solo significaba una cosa.
—¿Atravesó el parabrisas? —exclamó Louis boquiabierto, pasándose la mano por sus cabellos cortos, casi al ras de su cabeza.
—Cuando me sacaron del auto la vi tendida en el suelo —ocultando su rostro con las manos—. Estaban tratando de…resucitarla.
Antes de que Sora empezara a llorar nuevamente escuchamos la voz de una mujer.
—¿Sora Takenouchi?
Una doctora nos miraba curiosa. Mi amiga dio varios pasos hacia ella, alarmada.
—Soy yo.
—Estoy atendiendo a su novio, Taichi Yagami. Vengo a decirle que ya puede pasar a verlo. No para de preguntar por usted —dijo risueña, pero entonces nos miró a todos—. Lo siento, solo pueden pasar dos personas.
Tokumori nos animó a que vayamos solo Sora y yo, que ya por la mañana pasarían ellos para saludar a Tai. Antes de seguir a la doctora buscamos con la mirada a los padres de Tachikawa, más no los vimos por ningún lado. Y como si nos leyera la mente, la doctora nos tranquilizó con que nuestra amiga estaba en buenas manos. Sora agradeció su consideración con una sonrisa, tomando fuertemente mi mano.
Seguimos a la mujer por un largo pasillo frío y que nos llevó a un ascensor, por el cual subimos hasta el piso tres. Nunca me gustaron los hospitales, son sitios lúgubres, fríos, y normalmente cuando estás en ellos es por algo malo. Dos pasillos más y dimos con la habitación del Yagami. Al entrar, lo encontramos acostado en una camilla con un collarín y un yeso en el brazo.
—¡Tai!
La distancia desapareció entre Sora y él en cuestión de segundos. Ella corrió hacia él para abrazarlo y besarle. Por su expresión supe que estaba adolorido, pero se sentía tan a gusto con esos mimos que no dijo nada. Entorné los ojos, aliviado de verlo tan bien. Una norme herida resaltaba en su frente, cuyos puntos parecían ser un maquillaje de Halloween.
—Matt, estás aquí —dijo al notar mi presencia.
—Casi me matas de un infarto, hombre.
—¿Y Mimi? —preguntó tan pronto lo recordó. Automáticamente una nube negra se posicionó sobre Sora.
—No sabemos nada. El doctor estaba hablando con sus papás hace un momento.
—Por Kami, la recuerdo en la calle —mirando el techo, también afectado por aquella imagen. Estuvo consciente en todo momento, a pesar de sus heridas—. Juré que estaba…
—Estará bien, Tai. Estará bien.
Aquello lo había dicho más para ella, pero de igual forma todos encontramos alivio en sus palabras.
Al llegar la mamá de Taichi se armó el alboroto, y con Hikari allí se había vuelto una multitud, por lo que una enfermera no tardó en pedirnos que se retiren los que no somos familiares. Anda, que Sora y yo somos familia también, pero quisimos darles privacidad, después de todo era un poco vergonzoso para Taichi que escuchemos como lo regañaba su madre, cuando el pobre no tenía nada de culpa.
—Ya es muy tarde —dijo Sora, viéndome—. Son las cuatro de la mañana, Matt, deberías ir a descansar.
Lo pensé, pero sabía que ella no se iría de ahí hasta escuchar noticias sobre Mimi. Y no pensaba dejarla sola.
—No te preocupes por mí —sonriendo levemente, señalando unas sillas que estaban cerca—. Ven, vamos a sentarnos ahí mientras tanto.
Caminamos en silencio hasta las sillas, del mismo color blanco insulso que las paredes y techo. Una vez que nos sentamos saqué mi celular del bolsillo pensando en avisarle a Koushirou y a Takeru, sin embargo, escribirle a esta hora para decirles que estábamos en un hospital y que Mimi estaba grave los mataría del susto, por lo que me prometí llamarlos tan pronto sepamos algo de ella.
Al final descubrí un mensaje de mi vecina preguntando dónde estaba. Por supuesto, no iba a responderle a esta hora.
—Gracias por venir, Yamato.
Sora se abrazaba a sí misma, con frío. Como respuesta me saqué mi chaqueta, colocándosela sobre los hombros luego.
—Está bien —ella agradeció mi gesto, ahora muy a gusto con el calor que emanaba mi chaqueta—. Que alivio que no te pasara nada.
—Aún no puedo creerlo —dijo con voz apagada—. No sé que haré si Mimi… —quise interrumpirla, pero ella misma se detuvo antes de continuar esa frase—. Decir que hace unas horas estuvimos riéndonos. Bueno, hasta que empezó a discutir contigo —negando con la cabeza—. Tenía tiempo que no la veía ponerse así.
Puse los ojos en blanco.
—Estaba pasada de copas, es todo.
—Ya —suspirando—. En serio lamento que te haya tratado así. Y mira que hemos hablado con ella, pero siempre nos dice lo mismo, "Yo no tengo nada en contra de Yamato" —imitando graciosamente su voz, luego rio tras su intento. Yo sonreí divertido. Me gustó verla más animada.
Pero entonces recordó todo de nuevo, y la misma expresión abatida volvió a ocupar su rostro.
—Matt, tengo miedo —me miró con la angustia dibujada en sus pupilas—. No quiero que nada malo le pase a mi mejor amiga.
Dejé a un lado los parámetros de "Es la novia de tu mejor amigo" y decidí ser un amigo para ella, que es justamente lo que necesitaba en ese momento.
—Tranquila.
La rodeé con un brazo, apretando su otro hombro con mi mano y acercándola a mi cuerpo. Se acurrucó bajo mi cuello y empezó a llorar de nuevo, pero de esos llantos tan característicos de ella. Contenidos. Sora nunca ha sido una persona de llorar, sino una persona de consolar, por lo que no está acostumbrada a que alguien más la consuele. No obstante, aceptó mi gesto en silencio, incluso agradecida, y nos quedamos así por un largo rato, en el que me concentré para no distraerme con su perfume o la cercanía.
No sé cuánto tiempo haya pasado desde que nos acurrucamos de esa manera, pero tuvimos que habernos dormido, porque lo que recuerdo luego es abrir los ojos y encontrar a Hikari moviéndonos con cariño el brazo para despertarnos.
Ambos brincamos al recobrar la consciencia, ¿Qué hora era?
—Sora, unos oficiales quieren hacerles unas preguntas a ti y a Taichi. Mi mamá está con ellos en la habitación. Deberías entrar.
Ella se levantó como un resorte y caminó directo hacia la habitación. Hikari, la hermana menor de Taichi y la novia de mi hermano, aguardó un momento, mirándome preocupada.
—¿Has sabido algo de Mimi?
Negué con la cabeza, estirándome un poco. Me dolía la espalda.
—Esto es surreal —dijo entonces, consternada—. El que los chocó por detrás fue un ebrio, ¿Puedes creerlo?
—¿Qué? ¿Cómo lo sabes?
—Los oficiales están hablando de eso con mi hermano. El hombre perdió el control porque iba en exceso de velocidad. Milagrosamente no le pasó nada —me levanté, impactado, ¿Un maldito ebrio casi los mata? —. Mi mamá piensa levantar cargos.
—Kari, ¿Mi hermano sabe que estamos aquí?
—No, no. No he querido despertarlo, mañana tiene examen —entonces su rostro se desformó graciosamente por un bostezo. Cuando vi la hora en mi celular noté que eran las cinco de la mañana—. Bueno, será mejor que vaya a comprar café, y así averiguo algo sobre Mimi.
—No, quédate. Deja que yo voy —no parecía convencida—. Anda, que no me cuesta nada, ¿Compro para todos?
—Por favor. Cuatro Lattes.
—Vale, ya regreso.
—Gracias, Matt —me respondió con la misma sonrisa de Taichi Yagami.
Lo que son los genes.
Sin embargo, al irme de allí, aún seguía medio dormido, pues al llegar a la sala de espera no recordaba lo que había caminado. Creo que yo también necesito un café. Volví a buscar con la mirada a los padres de Tachikawa, pero no había ni rastro de ellos.
Empecé a preocuparme.
¿Qué ha pasado?
¿Estará bien?
Sí, ciertamente Mimi y yo nos la llevábamos fatal, pero no podía evitar preocuparme por ella. Y estaba metido en mis pensamientos cuando en eso, en camino a las máquinas expendedoras, noté a un hombre alto y cabello oscuro frente de la máquina de cafés. El señor Keisuke no tardó en reconocerme, y fue gracias a eso que pude detallar su expresión y comprobar que Mimi seguía con vida. De lo contrario este hombre no estaría en pie.
—Señor Tachikawa.
—Keisuke, hijo. Cuantas veces debo decirles que no me llamen por el apellido, que me hace sentir viejo —sonreí. Vale, sin duda debe tener noticias de Mimi—. Yamato, ¿Cierto?
—Es correcto, señor.
—Estaba a punto de ir a buscarlos. Mi esposa está preocupada por Taichi, supimos que también está hospitalizado.
—Está en la habitación 317, pueden visitarlo si gustan. No le pasó nada grave.
—Uff, gracias al cielo —suspirando—. Hace un momento hablé con unos oficiales —asentí, dándole a entender que estaba al tanto de que han venido al Hospital—. Te aseguro que ese hombre terminará tras las rejas.
—¿Mimi…?
Entonces el hombre elevó las cejas, colocando una mano en su frente con gesto cansado.
—Ya está fuera de peligro —solo pude suspirar de alivio—. Acabo de hablar con el doctor. Dijo que fue una operación muy delicada, pero que todo ha salido bien. Según sus propias palabras es un milagro que siga con vida.
—Vaya. Los chicos se van a relajar cuando les diga.
—No he podido ir a avisarles porque estoy ahora con el papeleo, y Satoe no se separa de Mimi —dijo con cierta pena—. No te preocupes, en cualquier momento despertará y todo será como un mal sueño. Por favor, diles a los chicos que todo está bien.
—Seguro.
—Disculpe, señor Tachikawa.
Una señora mayor se nos acercó.
—Necesitamos que nos firme unas cosas.
—Ah, vale. Enseguida —volvió a mirarme con calidez. A pesar de la relación de mierda entre nosotros los padres de Mimi siempre han sido sumamente atentos y cordiales conmigo—. Hijo, ¿Me harías un favor?
—Por supuesto.
—Llévale esto a Satoe, que me he demorado más de la cuenta y ya debe estar que muerde a los doctores. Se pone de un humor fatal sin café —sonreí divertido con aquel comentario—. Espero que no sea molestia.
—Para nada, ¿En qué habitación está?
—En la 209 —tendiéndome la bebida y colocando ahora su mano libre sobre mi hombro—. Gracias, campeón. Mimi tiene buenos amigos.
A pesar de la buena energía y del cariño en sus palabras, no me sentí bien con aquel comentario. Yo era cualquier cosa menos el amigo de Mimi. Y de pronto empecé a sentir curiosidad por ella. Todos sabían que yo era una persona non grata para Tachikawa, ¿Pero sus padres no? ¿Eso quiere decir que nunca ha hablado de mí con ellos? Desde lo que ocurrió entre nosotros, hace un par de años, todo se había ido a la mierda, y de alguna forma esperé el mismo trato por parte de su familia. Pero nada de eso ocurrió. Más raro aún, sus padres me apreciaban, tal como lo hacían con Sora, Taichi, Koushirou, y todos los demás.
¿Es posible que no le haya dicho nada a nadie, incluso a sus padres?
Apenas se fue el señor Keisuke con la señora me acerqué a la máquina expendedora para comprar el resto de las bebidas. No me tomó mucho. Tuve que meterlas en un portador de cartón, pues eran muchas, y me encaminé a ambos destinos. Debería pasar primero por la habitación de Tachikawa para hacer la entrega. Ya se estaba poniendo frío el café.
Definitivamente ser barista es lo mío, hasta en mi tiempo libre reparto café.
—409, 409 —al pasar en frente del 407 estuve atento. Al dar con la susodicha habitación toqué muy suavemente la puerta, aguardando. Más no hubo respuesta.
Toqué de nuevo, y tampoco hubo respuesta.
¿Debería entrar igual?
Con duda abrí la puerta, temiendo ser sorprendido, como si estuviera haciendo algo malo. La habitación era igual de fría que la de Taichi, sin embargo, una lámpara de piso con luz cálida iluminaba tenuemente la estancia, y al mismo tiempo iluminaba a la persona que estaba acostada en el sofá, profundamente dormida. Era la señora Satoe. Me dio corte, pues no quería despertarla, pero antes de decidir nada vi la camilla que estaba en el centro del cuarto, notando a Mimi arropada hasta el cuello.
Su cabeza vendada era la evidencia de la reciente operación, con sus cabellos castaños ocupando el lado izquierdo de su cuerpo. Al acercarme un poco más noté algunas cicatrices en su rostro, demasiadas para contarlas, pero a pesar de ello no desfiguraba la sutileza de sus rasgos, que siempre fueron muy refinados. Y entonces vi las máquinas titilar a su lado y un tubo salir de su boca, tal y como esos pacientes en coma que veo en las películas. Un montón de cables salían de su cuerpo, y el sonido constante de un pitido que revelaba su pulso me resultó particularmente tétrico. Se me hacía demasiado extraño ver a Mimi Tachikawa en ese estado, cuando hace un par de horas estaba bailando y pasándoselo en grande.
Y como dijo Sora…Hasta que empezó a discutir conmigo.
Di otro paso hacia ella, y coloqué el café de la señora Satoe en la mesa que estaba los pies de la cama, fijándome por un instante que seguía dormida. Luego simplemente puse una mano en la cama de la castaña, sintiendo como me picaban los dedos de repente.
Lo lamento mucho, Mimi, pensé. Quise decirlo en voz alta, pero no pude.
Te arruiné la noche, ¿Cierto?
Quizás, de haberme quedado en casa con Koushirou, nada de esto hubiese pasado.
Lamento siempre ser un dolor de cabeza para ti.
Ojalá pudiera enmendar lo que te hice.
Ojalá pudieras ver que no soy tan malo, y que yo pueda ver lo que todos ven en ti.
Ojalá tuviéramos una segunda oportunidad para ser amigos, y olvidar el pasado.
Ya estaba a punto de irme, pero de pronto las máquinas empezaron a sonar ruidosamente, y justo antes de que la señora Satoe despertara, vi para mi sorpresa que Mimi empezó a apretar los ojos débilmente, gimiendo de dolor muy despacito.
Un segundo después, sus grandes ojos color miel estaban abiertos, vidriosos, pero ahora fijos en mí.
—¿Q-Qué está pasando?
La madre de Tachikawa saltó del sofá, corriendo a la camilla en menos de un segundo. Empezó a tocarla por todos lados, pero al ver lo mismo que yo no pudo reprimir los gritos, llamando las enfermeras.
—¡Mimi, cariño! —di un paso hacia atrás, sin saber que hacer. Pronto me volví un obstáculo cuando varias enfermeras ingresaron—. Tranquila, mami está aquí.
No me quedé para ver cómo le removían el tubo de la garganta.
Notas de la Autora:
Hello, hello!
Aquí Vai con nuevo capítulo.
Las canciones que verán en la parte superior son como una inspiración para mí. Algunas coinciden con el contenido del capítulo, otras no mucho, pero siempre me gusta escribir con música. Búsquenme como Vainiella Fanfiction en Youtube y encontrarán una lista con todas las canciones de este Fic.
Anyway, ¿Qué tal el capítulo? Espero que lo hayan disfrutado. Matt me pareció un caramelo dulce con Sora, incluso hasta toleré el Sorato en este capítulo por él. Tranquilos que esta historia es un Mimato, y terminará como Mimato. Sé que con Roommates los decepcioné porque había dicho una cosa y terminó en otra, pero quizás fue por todo el tiempo que me tomó escribirla y como todo cambiaba a medida que mi vida lo hacía. Con Encrypted estoy encaminada, aparte que no la publiqué hasta estar lo suficientemente adelantada. Calculo que pueden ser unos 16 a 18 capítulos, no creo que lleguen a 20. Pero bueno, ya veremos, a veces se me chiflan los cables y capaz termina siendo una jodida enciclopedia de 50 capítulos.
Not.
Gracias por leer y por tomarse el tiempo para dejar un RR, ¡Me encanta siempre lo que escriben! Me animan muchísimo e incluso me motivan a releer mis propias historias para mejorar la redacción. En serio mil gracias.
Búsquenme en Facebook como Vainiella Fanfiction para estar al tanto de mis actualizaciones, y locuras, que son muchas.
Atte.
Vai.
