Bueno disculpen por retrasarme aunque no fue mucho realmente, sé que no les interesa pero de todas formas se los diré, como les dije cuando subí el Fic mi internet apenas y lo había instalado, ya que yo vivo en un lugar donde la preciada tecnología vital es muy escasa así que tuve que instalar una antena receptora, cosa que me costó un ojo de la cara, pero no pude disfrutarla mucho ya que llovió y llovió con tormenta y los vientos eran muy fuerte al punto que los amarres que le daban estabilidad a la antena arrancaron sus cimentos y se vino abajo, así que esa frase de que "se me cayó el internet" fue literal para mí, pero ya pude repararla, asi hoy les dejare la continuación.
Rygart Arrow: gracias por decir que es un excelente capítulo, lo de la otra historia será en un futuro pues apenas la estoy ideando, será mi primer harén y ella estará allí no será un Cross, ella será más bien personaje invitado.
Edgarivan mezalira: gracias por lo de interesante espero que te siga gustando.
Zafir09: me alegra saber que te gusto la pelea, no soy muy bueno en eso pero al parecer les gusta eso me motiva a seguir mejorando.
Furtand: no desesperes aquí está el capítulo que tanto esperabas.
Bien ya di mis motivos y espero que entiendan sin más los dejo, ya que tengo que escribir el próximo capítulo de esta y otra historia que se me está cocinando.
Capítulo 4: rojo.
Estaba feliz mucho de hecho, y como no estarlo, apenas hace un par de días termino el infernal entrenamiento en que estaba sometido por todo un año, con todo ese tiempo libre solo pensó en una cosa… vacaciones, si en definitiva se merecía unas, unas muy buenas y relajantes vacaciones, y que mejor lugar para pasársela bien que en la playa, y si allí estaba en la cima de un risco, apenas había llegado y ahora miraba con emoción la gran franja de mar y la dorada arena donde se podían ver personas broncearse a su gusto, si eso era el paraíso, después de todo nunca tuvo muchas oportunidades de estar en una playa ni mucho menos disfrutarla, se fue en marcha al pueblo cercano a toda velocidad y con alegría y la gran sonrisa daba fe de ello.
-(Madura por todos los cielos… no eres un niño Naruto)- el regaño el gran simio Son a su contenedor que por nada del mundo borraba esa sonrisa.
-(Que dices Son… si soy un niño)- le contesto triunfante al mono que ahora estaba muy callado.
-(Que tengas la apariencia de un niño de 9 no significas que seas uno… total eres más viejo… cuando la guerra acabo tenías 17… llegaste aquí hace 4… valla ya tienes edad para entrar en bares y beber, felicidades Naruto)- hablo Kurama con malicia al sacarle en cara los años a su contenedor.
-(Eso sin contar los años que tuvo en coma… valla que Naruto durmió bastante)- hablo Saiken con su característica alegría e inocencia que siempre la marcaba.
Naruto ante esto solo pudo hacer una cosa… deprimirse mientras se colocaba de cuclillas en el suelo y dibujaba circulitos con un aura deprimente a su alrededor, mientras murmuraba sobre no estar viejo, que la edad no contaba y que lo importante era el espíritu.
Superado ese lapsus llego al pueblo, no era la cosa del otro mundo, era pequeño pero acogedor, por lo que se veía prospero quizás debido a la actividad pesquera, busco habitación en una posada y dejando sus pertenencias allí salió a buscar algo de comer, con suerte y conseguiría algo de ramen; hoy debía ser su día de suerte, apenas y busco y se encontró con un stand de ramen, el peli-rojo devoraba con alegría ya su 14º tazón para alegría del dueño que en la cocina decía algo sobre haber encontrado al cliente perfecto, se detuvo en seco cuando un sentimiento de nostalgia le pego en su pecho, miro a su espalda y quedo en shock, allí estaba una niña de cabello corto hasta sus hombro, de piel blanca, con una mirada alegre y sonreía como él lo hacía, aunque lo que le volcó el corazón fue su cabello… un hermoso cabello carmesí… tan rojo como el de él, pago rápidamente sin siquiera tomo en cuenta cuanto pagaba, ni el llamado del dueño del stand que le decía que le había dado de más, solo fue tras esa niña, la vio cruzar una esquina y apuro el paso, cruzo y busco con la vista a la portadora de esa encantadora cabellera, se frustro cuando no la encontró, bueno el pueblo no era grande si la buscaba la encontraría solo era cuestión de tiempo.
La noche llego y Naruto se acostó en su cama bastante serio, por más que busco a esa niña no la encontró, incluso pensó que su mente le había hecho una jugada, cerró los ojos para dormir, mañana la buscaría de nuevo, no se rendiría fácilmente.
El día llego y Naruto se levantó inusualmente temprano, mientras caminaba en busca de un lugar para comer no pudo evitar con su mirada a cierta niña de cabello carmesí, mientras tanto en su mente los bijus miraban todo con cierta duda, no sabían lo que buscaba Naruto pero sin duda era muy serio y fuerte tanto que hasta ellos lo sentían, sentía la ansiedad y frustración de su contenedor, y el que podía dar respuesta era su hermano zorro, que estaba muy serio más de lo acostumbrado y eso les daba cierto escozor.
-No es natural ver a ese zorro así- opino el Shukaku algo inquieto.
-Opino igual… algo me dice que se debe a Naruto y su búsqueda- hablo Isobu dando sin querer con la razón.
En el exterior Naruto terminaba de desayunar y ahora estaba en la pequeña plaza del pueblo, si algo aprendió de ser un ninja es que ese tipo de lugares pasaba mucha gente y usualmente uno encontraba casi sin querer a quien uno buscaba… maldición sonó como un acosador pervertido.
-Escuchaste… dicen que en el pueblo fue atacado, mataron a casi todos, y se llevaron a los niños- comento una señora de edad deteniendo a Naruto que ya se marchaba y ahora escuchaba atento, esto era más importante que su repentina búsqueda, que ahora que lo pensaba ni el mismo sabía que buscaba.
-Pobres… que harán con ellos… pero si fue en pueblo vecino… no corremos peligro nosotros- pregunto otra señora con cierto temor de que los atacaran.
Naruto pensó lo mismo, eso era una posibilidad muy grande, con calma el día paso y la noche se alzó, una fuerte explosión despertó al peli-rojo de su sueño, miro por la ventana y su seño se frunció, el poblado era atacado por unos hombres que tenían mascaras de tela a modo de velo, en ellas pudo apreciar un extraño símbolo dando a entender que pertenecían a un grupo criminal o secta, se vistió y preparo rápidamente, las cosas de valor como el dinero y su gran rollo los sello en un círculo especial en su piel, salió por la ventana y se dispuso a defender el pueblo y salvar a los que pudiese.
Callo en la calle y vio el caos formado por los miembros del grupo atacante que sin duda eran mucho, salto dando un vuelta en el aire eludiendo a un sujeto que llego por detrás e intentaba partirlo en dos con su gran espada, giro con rapidez y conecto una fuerte patada en el cuello del atacante él cual se le doblo en un Angulo imposible y algo grotesco, corrió más adelante donde presenciaba como un grupo de no más de 10 mataban a los viejos, y hombres que se resistían, mientras a las mujeres las apisonaban en una casa junto a niños jóvenes que apenas y caminaban, vio como uno de los sujetos sujeto una antorcha y camino hacia la casa con obvias intenciones.
-Siéntanse honrados sus hijos ayudaran a traer a nuestro señor a la vida… ellos serán recompensados por nuestro amo Zeref-sama cuando vuelva a la vida- hablo el sujeto de la antorcha con sorna.
Naruto solo mascullo una maldición, ese Zeref no se cansaba de atormentar al mundo, es más Igneel y los demás le hablaron de él y de su supuesta "muerte", y ahora no entendía a esos sujetos… porque revivir a alguien que está vivo, bueno no era cosa que le importase… por ahora acabaría con todos esos fanáticos religiosos; de su mano apareció entre una nube de humo una katana algo simple pero a él no le importaba la decoración, más bien su uso.
Desapareció en un borrón en dirección del grupo de fanáticos, solo un destello se pudo ver… solo eso –AAAAAAHHHHHHGGGGGG- fue el grito del sujeto que tenía la antorcha mientras se sujetaba el muñón ensangrentado que ahora era su brazo, para que después su cabeza callera de su cuello para asombro de sus acompañantes, ahí fue cuando el peli-rojo se dejó ver a pocos metros de ellos dándole la espalda y mirándolos por encima de su hombro -Maldito…- grito uno que se lanzó con una gran guadaña en contra de Naruto, solo un corte… solo eso se vio… un corte horizontal que partió al sujeto por la mitad, sin perder tiempo corrió hacia los restante enemigos, el primero al verlo llegar solo pudo levantar sus brazos y cruzarlos en un burdo intento de protección, antes de recibir de lleno el puño del peli-rojo que lo lanzo atrás con fuerza atravesando varios edificios, salto en el aire esquivando a otro que con puñal en mano trato de atacarlo por la espalda, tomándolo por la muñeca lo jalo hacia su cuerpo donde lo recibió con una patada en su cara doblándole la cabeza hacia atrás hasta pegar con su espalda, tomo el puñal del sujeto y todavía en el aire lo lanzo a otro que no pudo hacer nada solo esperar el afilado objeto que se incrusto en medio de sus ojos.
-Lo siento… pero debo terminar rápido… ustedes entenderán- dijo para desaparecer de la vista de todos y luego aparecer a sus espaldas envainando su katana, y solo escucharse el "clic" los seguidores de Zeref comenzaron a caer de rodillas sujetándose sus gargantas de las cuales brotaba su sangre mediante la herida producida por el peli-rojo.
Los aldeanos solo miraban con asombro como ese chico peli-rojo apareció aparentemente salido de la nada, para después hacerle frente a los sujetos que atacaban su pueblo, su asombro fue mayor al ver al niño pelear, nunca en sus vidas vieron algo así y aunque por un momento el miedo los invadió no pudieron más que agradecer.
Ya llevaba algo de tiempo defendiendo el pueblo, pero al parecer el enemigo no decrecía en número, y lo peor el rumor de que alguien estaba matando a sus compañeros y liberando a los apresados se había regado, y ahora eran magos que llegaban de refuerzo, miro desde la altura de un árbol a un claro a las afueras del pueblo como en varias jaulas con prisioneros eran llevadas a algún lugar.
-Maldición… solo esto pudimos conseguir- gritaba un guardia quejándose a la vez que pateaba la jaula sonde se podían ver a infantes llorar.
-Si… hubiéramos conseguido más… si no fuera por ese mago maldito que estaba en el pueblo- se quejaba otro.
-Ni modo… nos tendremos que conformar por ahora con estos… lastima los mocosos de la torre tendrán que trabajar más- se escuchó el primero con tono perverso mientras sonaba un látigo asustando más a los niños en las jaulas.
Naruto hervía en su rabia, quería bajar y matar a cada uno de ellos, pero escucho de los otros niños, de seguro los harían trabajar en esa torre hasta la muerte por agotamiento, por su mente paso un plan tan loco como arriesgado, hizo desaparecer su espada y se tranquilizó dejando sus ojos purpura anillado por su antiguo azul cielo, bajo de un salto del árbol quedando al lado del claro.
-Oye mira… un mocoso- señalo uno de los guardias a Naruto que ponía en práctica sus dotes de actor y fingía sorpresa y miedo.
-Valla parece que nuestro amo Zeref-sama nos ayuda- hablo uno que traía un bastón con una lacrimal en su punta y apuntando al peli-rojo del bastón salió una descarga eléctrica que dejo al chico de rodillas con el cuerpo entumecido–Tráiganlo y métanlo con los otros- ordeno para que los demás acatando las ordenes metieran al peli-rojo junto con los demás niños.
-(Maldición eso dolió… desgraciado grabare tu presencia y cuando salga te buscare y te desollare vivo para luego echarte sal y verte retorcerte)- pensó Naruto ya ideando una forma de vengarse por tal trato que ese sujeto le dio que en ese momento sentía que pronto sufriría en especial por la mirada que el niño de ojos azules le daba.
-(Debo decir que este es otro de tus ingeniosos planes… los cuales siempre terminar mal… aunque la idea de hacerle lo que pensaste a ese pobre diablo es muy atractiva)- menciono Kurama con una sonrisa ante el plan de su contenedor.
-(Déjalo Kurama… el busca la libertad de esos niños… y a mi parece buen plan que mejor plan para destruir a alguien sino es por dentro…y deja de alentarlo en torturar gente mira que ya lo estás corrompiendo)- hablo la Nibi a su hermano que le devolvía una mirada en blanco.
-(Tu eres la gata de la muerte… la sádica por excelencia entre los bijuus… no me vengas con esas cosas de corromper… recuerda aquella vez en la que todos asumimos forma humana y un hombre le coqueteo de forma insistente a Saiken… tuviste una idea muy parecida por según tu querer corromper a Saiken, lo desollaste y luego lo tiraste en un hormiguero gigante)- la gata no tuvo defensa ante eso… los bijuus recordaren a ese sujeto y como se retorcía en un dolor inimaginable mientras la gata se reía de ello, al momento se pusieron azules, ellos eran jóvenes y ver eso les trajo un trauma que tardaron en superar.
Mientras tanto Naruto era encerrado en una jaula, miro a los niños que lloraban por sus padres, algunos gritaban por libertad, mientras el solo les pedía paciencia si todo salía bien ellos serían libres juntos a los que ya estaban en la torre que tanto hablaban esos sujetos.
De nuevo aquel sentimiento de nostalgia embargo su pecho al punto de sostenérselo cuando alguien choco con él, miro hacia atrás y allí la vio, era la niña que tanto busco ese día y no hayo, por un momento sus ojos vieron a una peli-roja mayor sonreírle, solo pudo susurrar el nombre de su madre antes de que esa imagen desapareciera y dejara a esa niña que a diferencia de ese día lucia asustada y nerviosa, no supo que lo llevo a esa acción pero de pronto se vio abrasando a la niña peli-roja.
-Tranquila… todo pasara… tranquila- susurro a su oído logrando menguar su llanto.
Ella siempre fue alguien feliz nunca borro esa sonrisa de su cara, aun cuando ella vivía sola en el orfanato, la madre le decía que ella evocaba la belleza con su sonrisa y su forma alegre que era capaz de despejar las nubes y hacer un día soleado para que todos fueran felices, siempre tuvo un sueño, el cual era ser una buena persona, que ayudara a los demás, nunca espero mucho solo lo justo, espero conocer a alguien especial y formar una familia como la que nunca tuvo, la madre superiora siempre le decía que su cabello era como el hilo rojo del destino, que no importara donde estuviera ese hilo la ayudaría a encontrar a esa persona, y ahora estaba abrazada a un chico que ni conocía el cual le pedía que se calmara y para su asombro su voz la tranquilizaba, y aun en esa situación en la que encontraba se sentía segura en aquellos brazos.
La peli-roja miro hacia arriba para ver a quien le abrazaba, solo para encontrarse con unos ojos azules tan pacíficos y brillantes como el cielo mismo, con asombro miro su cabello y con atrevimiento hozo tocarlos, eran tan rebeldes y a la vez tan dóciles y sedosos, tan carmesí como los suyos, nunca conoció a otra persona con un cabello así, incluso pensó que ella era la única, por un momento se le vino a la cabeza sobre el hilo rojo del destino del que le dijo la madre, y sin darse cuenta ella ya estaba sentada sobre el regazo del peli-rojo que la calmaba con palabras dulces y de aliento.
-Tranquila… dime ¿cómo te llamas?- pregunto el peli-rojo a la peli-roja en sus brazos que le miro para contestar.
-E-Erza…- respondió tímidamente la niña peli-roja que más que nunca se preguntaba cómo era que estar en sus brazos le resultaba tan acogedor.
-Naruto… Naruto Uzumaki un gusto… ahora duerme, tranquila Erza yo velare por ti- le dijo con una sonrisa que la sonrojo mientras hundía su cabeza en el pecho del chico rehuyendo la mirada.
Todo esto era visto por los bijuus que ahora se preguntaban como esa niña era capaz de poner así a su contenedor, y lo interesante porque sentían esa conexión hacia ella, y viendo al incomodo zorro notaron como parecía afectarle más a él.
-Escúpelo ya Kurama… dinos quien es esa niña, porque desde que Naruto la vio se comporta así, sé que no la conoce y eso es lo extraño… además esta ese sentimiento- exigió saber el escarabajo de las 7 colas.
-Él tiene razón… dinos que secreto hay y sé que lo sabes, solo basta mirarte para saber cómo estas… como si la conocieras- fueron las inquisitivas palabras de Gyuuki.
-Kushina- gruño el zorro, mientras sus hermanos menores le miraban fijamente –el mocoso es su contenedor y no se han molestado en averiguar sus recuerdos… Kushina es la madre de Naruto- dijo ya un poco más tranquilo –esa mocosa no se quien sea… pero puedo sentir a Kushina en ella… esa mirada, su piel, su cabello, hasta huele como ella… Kushina fue mi Jinchuuriki una vez, eso es lo que sentimos… una antigua conexión que ahora todos compartimos… Naruto también lo siente… ella le evoca a su madre y temo que ahora que la encontró no la deje- hablo el zorro explicando algunas cosas aunque preocupándolos por lo último dicho –si esa mocosa es al menos una décima de lo que fue Kushina el mocoso sufrirá… y mucho- termino con una sonrisa que mostraba sus afilados dientes… si el conoció a Kushina y esa mujer era el terror en persona.
Afuera de su mente Naruto despertaba a una dormida Erza, ya que ahora iban a ser transportados en barcos de carga a mar abierto.
-(Ok esto será un problema… si está muy retirado me tomara más tiempo liberar a los de adentro)- pensó tratando de buscar una salida a este problema.
-N-Naruto… a donde nos llevan- pregunto asustada la peli-roja que no soltaba la mano del chico.
-No lo sé Erza… pero ya verás que saldremos de esta… te lo prometo- aseguro el oji-azul buscando calmar a su acompañante.
Las condiciones del viaje eran inhumanas, cada uno de los prisioneros se preguntaban qué sería de su destino, los niños más pequeños solo lloraban mientras eran azotados por el látigo del guardia en busca de callarlos, en si el viaje no duro mucho quizás unos 15 minutos, Naruto sintió como el barco paro dando a entender que habían tocado puerto, aún era de noche y la luna llena iluminaba una torre a medio construir la cual era vigilada por guardias a los cuales les acompañaban extrañas criaturas similares a salamandras con afilados dientes que al parecer servían como perros, a Naruto sus ojos se abrieron con sorpresa esa torre casi parecía una réplica de ese dios árbol con el cual peleo en el pasado, pasada su sorpresa escaneo el lugar, dolor, agonía, desesperación, soledad y otras cosas hayo, con frustración de no ayudar al momento entro en la torre, fue un recorrido largo en que hizo en compañía de la peli-roja, vio a niños en las celdas muriendo de hambre, hombres mayores que los consolaban buscando una manera de hacerles olvidar el sufrimiento que vivían.
Llegaron a una celda que como todas las demás de esa zona estaba llena de niños, solo un hombre mayor los acompañaba, ya era un anciano en el ocaso de su vida, delgado por el trato que había llevado, se les acerco negando con su cabeza, cuántos niños había visto llegar y a cuantos había visto morir.
-Vengan niños… no teman, mi nombre es Rob- se presentó amigable el anciano, alto, canoso por la edad, una larga barba cubría su quijada, con unas cejas muy largas que enmarcaban su rostro y en su cabeza 2 mechones rebeldes salían dándole el aspecto de antenas –vamos acomódense… vengan chicos preséntense- le hablo el viejo Rob a otros chicos que allí estaban.
-Shou…- se presentó un niño con algo de timidez, pequeño tal vez d años, de piel levemente oscura, cabello rubio que se alzaba en un gracioso copete, ojos verdes opacos,
-Simón… un gusto- dijo un chico al parecer el mayor del grupo tal vez unos 9, de cabello negro al igual que sus finos ojos, alto para su edad, piel bronceada y buena constitución física.
- Yo soy Milliana- dijo una singularmente alegre niña, todo apuntaba que era la menor, de rasgos parecido a los de un gato, castaña de pelo corto y de ojos felinos, con la piel blanco y ligeramente bronceada.
-Wally "perro loco Wally"- hablo energéticamente un chico también algo mayor al igual que Simón, su cabello era rebelde hecho a un lado y de color negro al igual que sus ojos, delgado pero fuerte.
-Jellal- dijo un niño al fondo de unos 8 años, con el cabello azul rebelde, ojos negros, portaba un extraño tatuaje rojo que cruzaba su ojo derecho.
-Bien niños díganme como se llaman… así podremos llevarnos mejor- pregunto de nuevo el anciano de la celda a los dos peli-rojos recién llegado.
-Mi nombre es Naruto… y ella es Erza- hablo el peli-rojo presentándose él y a su acompañante que solo se abrazaba a él en busca de seguridad –Tranquila erza muy pronto serás libre- susurro a su oído mientras ella asentía creyéndole… Naruto hubiera seguido así si no fuera por cierta niña gato.
-Neko… nya, eres un gatito- dijo Miriana con toda confianza mientras estiraba las mejillas del peli-rojo donde estaban sus marcas de nacimiento.
-No… no es cierto… yo soy un zorro- contradijo el chico algo apenado por la acción de la inocente pequeña.
-No es verdad… eres un gatito tierno- volvió a decir la gatuna niña queriendo seguir acariciando las marcas del oji-azul.
-Basta Milliana déjalos descansar mañana… mañana será otro día- dijo con pesar Rob por lo que les esperaba a la pareja de peli-rojos recién llegada.
Más tarde ya acostados Naruto solo podía pensar en cómo salir, estaban en mar abierto, el viaje duro alrededor de 15 minutos así que estarían a unos 20 Km de la costa más cercana, no podía llevarse a todas esas personas el solo aun le faltaba poder para eso, solo le tocaba esperar una oportunidad, dejo sus pensamientos de lado cuando sintió a una persona arrimársele, miro a su lado para encontrarse a Erza, no sabía que se le hacía familiar en ella, solo tenía la necesidad de protegerle, sonrió de medio lado, que pasaba con el… apenas y la conocía.
Erza solo sentía el calor del chico al que se arrimó, y de nuevo esa sensación de seguridad la lleno, Naruto… solo sabía eso de él, su nombre eso era todo y sin embargo sentía que lo conocía de mucho antes, con algo de pena se abrazó a él dejando su cabeza en el pecho del peli-rojo.
-Descansa Erza… que el cielo te cuide y las estrellas velen tu sueño mientras la luna te envié al mundo de los sueños donde todo puede ser real- termino de recital para darle un pequeño beso en la frente a la niña que mágicamente caía dormida.
Bostezo ya perdiéndose en el mundo de Morfeo, mañana ya les diría a todos quien era y a que había venido, poco a poco fue cerrando sus ojos ajeno a que una figura de una mujer les sonreía amorosamente.
-Duerme mi pequeño… que yo también velare por ti, es lo que una madre siempre hace- susurro la mujer que se disipaba dejando al peli-rojo con la peli-roja.
Fue algo corto pero no tenía mucho tiempo, pero espero que les guste en el próximo veremos más, y espero realmente espero con ansias sus comentarios, los aprecio, pero quiero más, al menos seis por capitulo o más, por favor ayúdenme los comentarios ayudan.
Se despide por ahora –AlejandroV-
