Bueno gente al fin estoy casi libre sel odioso y asfixciante papeleo en el que estuve sumergido esta semana, y es que es un enemigo temible y al que es casi imposible vencer, pero lo esoty logrando afortunadamente, mi situacion economica al parecer mejora lo cual es un respiro, y me llena de gozo, pero a lo que les interesa, el capitulo de hoy yo lo tenia previsto terminarlo hace ya tres dias, no pude pues cuando lo llevaba por la mitad, mis tios me dejaron al cuido mis pequeñas primas, que lo que tienes de pequeñas lo tienen de jodedoras, y aparte de que me secuestraban la pc a cada rato cuando por fin la tenia para mi ellas estabas al lado, sentadas en mis piernas o detras mio, viendo que hacia, y sinceramente era algo incomodo, no es que ellas me incomodes, solo que el contenido de este capitulo era incomodo escribirlo con ellas presentes, ustedes entenderan.

Rygart Arrow: jejeje gracias por tus palabras amigo, son de mucha ayuda para los autores como yo que apenas comeienzan en esto, y sobre la pelea yo tambien quisiera ver ese encuentro, ya pensare que poner cuando el vuelva.

ivan meza: si ultear y naruto ya se ven las caras despues de mucho, y se las veran mas seguido creeme.

gerymaru: naruto tendra algunas habilidades propias de esos ojos, aunque les costara desarrolarlas pero algo se me ocurrira para que eso pase... quizas un maestro.

Zafir09: jejeje no te preocupes, aunque debo admitir que pense que habias dejado de leer mi historia... menos mal que no.

Zafir09: como escribiste dos veces, dos veces te respondere, si el ligero fue algo que se ocurrio de golpe, no se porque pero se ocurrio, y lo del consejo, admitamos se lo merecian eso y mas, y lo de mystogan bueno esa basicamente es la unica forma que se detenga en el gremio, el siempre llega y se va, creo que a naruto le diera tiempo de pararlo para darle el ragalo para Wendy.

Alexzero: si naruto es un buen abogado con un corazon honesto, mas de lo que puedo decir de algunos que conosco.

naru98: no, no hago brujeria, aunque una vez fui a la amazonia de mi pais y me dieron un menjuerje raro.

bueno respondios los comentarios les dejo el capitulo, espero que les guste como siempre y me dejen sus hermosos y siempre bienvenidos comentarios

Advertencia: contenido sexual explicito se recomienda a las personas menores de edad saltar las partes con dicho contenido... si como no, como si fueran a haceme caso.


Capitulo 16: Amando.

Como siempre el intentaba darle lo mejor, aunque ella no lo quisiera, y es que solo reaparecer donde el clon de Naruto los esperaba el cual desapareció junto con verlos, Erza vio como estaban en la habitación de un hotel y por lo que se veía no era de los más baratos, todo lo contrario, los muebles, la cama y demás, se notaban que eran para un lugar con clase.

-Antes de salir te tengo un regalo… no había podido dártelo por los eventos recientes, espero que te guste- dijo Naruto desviando la mirada mientras de una nube de humo parecía una caja y se la entregaba a su pareja, realmente eso no era totalmente lo suyo.

Erza miro con extrañes la caja la cual traía un moño de seda como decoración, regalándole una sonrisa a Naruto procedió a abrirla, no pudo evitar llevar sus manos a su boca, dentro de la caja envuelto entre telas de seda un bello vestido de color carmesí, que dejaba una abertura vertical en su pierna izquierda has el inicio de sus muslos, se ataba a su cuello en un lazo dejando su espalda al descubierto, venía acompañado por unos guantes del por un par de guantes blancos largos lo más seguro le llegarían más arriba de sus codos y un par de tacones negros. (N/A: Realmente no soy bueno en esto de describir vestido de ese tipo espero que les guste).

Erza guardo con cariño el regalo dado, lo usaría de eso no había duda alguna, acercándose le abrazo afectuosamente, perdiéndose en su calor y aroma.

-Me gusto… pero sabes que no hacía falta yo…- no pudo seguir hablando ya que fue callada por los labios de Naruto.

-Shhh… sabes que tú te mereces todo- dijo de nuevo besándola impidiéndole protestar lo dicho –eres un hada… la reina de ellas… no es así… Titania- hablaba entre besos no queriendo dejarla ir.

-Abecés... pienso quien… fue el… que me llamo así- dijo de la misma forma entrecortada, aunque luego dejo los besos para ganar un ceño al verle rascarse la mejilla mientras miraba a un lado.

-No tengo idea… pero ahora cámbiate- le dijo señalándole un cuarto para que pudiese cambiarse mientras él se cambiaba dónde estaba.

Era hermoso, mirándose al espejo de cuerpo completo que había frente a ella, veía como le quedaba el vertido, se ajustaba perfectamente a su figura, sola le faltaba los detalles, usando sus perfume y arreglándose su larga cabellera esta lista (N/A: su cabello es como la Erza de Edoras).

-¿Porque las mujeres tardan tanto en arreglase?- suspiro Naruto mientras se hacia la pregunta más dicha por los hombres.

El hacía ya rato que estaba listo, llevaba unos pantalones negros de noche con zapatos del mismo color, una camisa vinotinto dejando los botones del cuello abiertos, y encima un saco negro, todo esto le daba un toque elegante pero juvenil.

-(Naruto… ven a tu mente, necesitamos hablar)- dijo la voz de Saiken en su mente.

Concentrándose el Uzumaki se adentró en su mente, no tardo mucho para estar en ese prado verde en donde se alojaban sus amigos, apareciendo en la única construcción visible lo cual no era más que suelo de concreto con el símbolo Uzumaki original tallado en él, de menos a mayor los bijuus le esperaban.

-I bien que tienen que decirme- pregunto.

-Naruto, lo que vamos a decirte no es la cosa del otro mundo, pero aun así hay que tomarse en cuenta- dijo Kokuo quien se le miraba de pies a cabeza -¿Alguna razón por la que vistas así?-

-Bueno… estoy de vacaciones con Erza y… y… eso no viene al caso, díganme que pasa- pregunto retomando él porque estaba ahí.

-Veras, te hemos llamado para decirte que tus sellos ya van mejor, estas tomando equilibrio más rápido de lo pensado- dijo con cierto asombro Saiken ya que era para que le tomara unos años no meses.

-Si, teniendo en cuenta que tienes demasiada energía, la cual deberías comenzar a quemar entrenando, no querrás convertirte en una bomba de nuevo- le advierto Son haciéndole que su cuerpo le recorriera un pequeño escalofrió.

-Con respecto a eso, ya va siendo hora de que comiences a entrenar seriamente en tu control- sugirió el gran escarabajo.

-Eso hago aunque no seriamente pero trabajo en mi control, ya puedo mover un peso de plomo en mi mano- respondió Naruto haciendo saber que no se le había olvidado ese asunto.

-Eso no es nada serio, tienes que ser más duro en ese tema, y para asegurarme cuando termines de perder el tiempo con tu mujer iremos a un lugar alejado… te hare recordar esos viejos tiempos en los que te entrenaba- dijo Kurama enviando recuerdos para nada gratos a Naruto el cual aunque no lo demostrase sentía un miedo más allá de lo imaginable.

-No exageres- si las palabras del zorro deberían ser una exageración, recordaba como lo entreno con sus hermanos y algo puede decir, eso fue el infierno.

-Eso crees- respondió el zorro sonriendo como solo él podía hacerlo.

-No lo asustes Kurama, ni que fuese a morir- le regaño Gyuuki, quien solo recibía una sonrisa más ancha de parte del zorro que no tranquilizaba para nada a Naruto.

-Por cierto Naruto ya es hora de que te vallas, Erza ya está lista- le aviso la gata de fuego sacándolos de sus ideas de tortura para con su persona.

Haciéndole caso a Matatabi, Naruto salió de su mente justo a tiempo para ver abrir la puerta del cuarto donde se estaba cambiando la peli-roja, su corazón se aceleró al ver a su novia con el vestido que el mismo le regalo, y es que ¿Tanta belleza era legal? Probablemente no.

Erza se sentía apenada, la mirada de Naruto sobre ella no le ayudaba, y para más, él estaba usando esas vestimentas que harían a cualquier mujer matar por él, acercándose ambos solo pudieron verse mejor.

-Te ves bien- le alago la peli-roja pasando su mano por el pecho del Uzumaki, a la vez que palpaba inconscientemente su bien formado pecho.

-Es que no te has visto en un espejo, estas hermosa- le dijo abrazándola por la cintura –abecés me pregunto que hice para estar a tu lado- le pregunto acercándose a su rostro pudiendo sentir el aliento de Erza.

-Me salvaste- le respondió –si no lo hubieses hecho…- las palabras de Erza fueron cortadas por los labios de Naruto quien le besaba.

Erza solo podía sentir a Naruto en sus labios, moviéndolos dulcemente en ellos, no tardó en responderle, abrazándolo por el cuello lo acerco a ella.

Esto no era bueno, si continuaba así con Erza lo más seguro es que tendría que cancelar todo, para estar en la cama con ella, no era que esa idea no le gustase, pero abecés es bueno salir y divertirse, afortunadamente Erza pensaba igual, ya que puso sus manos en su pecho, separándose un poco y se miraron a los ojos que daban indicios de un brillo lujurioso.

-Sera mejor que salgamos- le dijo respirando algo agitada –cuando regresemos… podemos seguir- sugirió solo para recibir otro beso de parte del peli-rojo.

-De acuerdo- le contesto separándose de sus labios -… pero cuando regresemos…- advirtió bajando su mano asta posarla en su trasero dándole un leve apretón, haciendo lanzar un gemido a Erza.

Al salir Erza pudo ver que el hotel era para nada barato, alfombra roja en los pasillos, en decoraciones metaleria fina, y demás cosas. El lugar era sin lugar a dudas increíble, bar, sala de música y baile, restaurant, en fin de todo un poco, incluso un casino donde ahora se encontraban.

Las apuestas corrían por todos lados, las luces, los sonidos de las tragaperras (N/A: máquinas de apuestas) gente apostando, un peli-rojo dejándolos en quiebra… y vaya que esto era un descubrimiento, nada más Naruto hizo sentarse en la mesa de póker para que el dinero comenzase a llegar.

-Escalera- dijo Naruto mostrando sus cartas, haciendo abrir más aun la boca al repartidor de la mesa, el cual veía aumentar más la pila de fichas del peli-rojo.

A su lado Erza miraba con asombro la cantidad que había acumulado Naruto, la cual no daba signos de parar ya que Naruto volvía a ganar… de nuevo consecutivamente desde que se sentó, muchos ya se veían reunidos mirando la increíble racha del Uzumaki, incluso los gerentes del casino que solo podían mirar imponentes mientras su dinero se iba y solo podían maldecir su suerte.

-Full- maldita sea, es que no se cansaba de ganar.

Todo mundo veía ahora la monumental montaña de fichas del Uzumaki, y se preguntaba quién era el peli-roja y su acompañante del mismo tono de cabello, y ahora que lo veían tenían pinta de una pareja muy joven, ella hermosa como ninguna, una mujer que todo hombre querría, el chico a todas luces se veía que estaba para comérselo, en opinión de las mujeres claro está, las cuales algunas se comenzaban a acercar al chico ignorando a un peligro cercano el cual tenía por nombre: Erza.

La peli-roja sintiendo el peligro cerca de algo que era suyo, actuó, con algo de sensualidad pidió permiso a su pareja sentándosele en las piernas para asombro de todos, incluso el mismo Naruto.

-Espero no te moleste… querido- le dijo la peli-roja suavemente dejando más descolocado al Uzumaki quien después de un rato se recuperó.

-Para nada- le contesto al oído pero claramente audible para todos –por cierto full de reyes- y si volvía a ganar.

La noche seguía pasando y las ganancias de Naruto seguían subiendo, incluso al peli-rojo le entro algo de lastima el pobre casino, y en un acto de buena fe aposto todo en una jugada, ese momento fue épico, la gente se aglomeraba a ver la acción tan temeraria, los gerentes veían su oportunidad de recuperar lo perdido, incluso ya veían como su dinero regresaba cuando Naruto dejo jugar esa mano tan potente a la peli-roja.

-Disculpe señorita, sus cartas- pidió el muchacho esperando ver la jugada de la peli-roja al igual que los gerentes.

-Está bien- respondió descubriendo sus cartas -¡10-J-Q-K-A!- el silencio fue unánime, nadie hablaba y cómo hacerlo, la peli-roja gano.

Era oficial esa pareja era el demonio en juegos de azar, ahora y desde ese mismo momento se convertirían en el terror de los casinos, el rumor se regaría, re convertirían en leyenda y en cuentos de terror para los gerentes de centros de apuestas.

Al final de todo, se podía ver a ambos peli-rojos ir a la casilla de cambio, donde el Uzumaki cargaba un saco de billetes de los cuales algunos se salían, pero al parecer no les daba importancia.

Realmente esto era lo que necesitaban, un respiro, nada de gremio, nada de consejo problemático, nada de Natsu y Gray, lástima que fuera por tan poco, pero ese poco lo harían valer mucho, como esta noche, comieron, bailaron, pasearon dejaron en quiebra un casino, etc., etc… ahora en la comodidad de su habitación, el Uzumaki y la Scarlet reanudaban lo dejado antes, con pasión se besaban y acariciaban, mientras poco a poco se iban quitando las prendas como podían.

-Naruto… deberíamos… primero… darnos un… baño- decía Erza entre besos que la estaban llevando al borde de perder su cordura, sobre todo cuando Naruto logro sacarle el vestido dejándola solamente con su ropa interior baja.

-Esta… bien… pero juntos…- le respondió Naruto de la misma manera sin soltar los labios de Erza que se dejaba hacer todo lo que quisiera.

La ropa restante de ambos quedo en compañía con el resto tirada en el suelo, ahora ambos palpaban la piel del otro sin problemas, sintiendo el calor que ambos producían; Naruto en una maniobra tomo a Erza de la cintura elevándola haciendo que ella instintivamente le rodeara la cintura con sus piernas, ahora el contacto era más íntimo, Naruto sentía la humedad producida por ella, y ella sentía la creciente rigidez de su parte, y en esa posición la llevo al baño.

En el baño bajo el agua tibia, ambos se dedicaban con esmero a querer al otro, mimos, besos y caricias, el agua y el jabón les recorrían el cuerpo dándoles un toque más de placer a lo que hacían, mientras se besaban Erza paso de los labios de Naruto a su cuello, paulatinamente siguió bajando hasta quedar de rodillas y de frente al miembro de Naruto.

-Erza… que haces… aaahhh- gimió al sentir como ella daba una atrevida lamida a su pene el cual reaccionaba latiendo.

-Solo… solo déjame hacerlo- pidió reanudando su tarea.

Lo más seguro es que cuando todo esto pasara ella misma trataría de reprimir las imágenes, y es que lo que estaba haciendo nunca se le paso por la cabeza hacerlo, solo se había quedado en pensarlo pero nada más eso, y ahora lo hacía, y por los gemidos de sus pareja lo hacía bien.

-ERZA… si no paras… yo… yo- gimió antes de soltar aquello que retenía con tanto esmero.

Era cálido, ya lo había sentido antes, pero no así, distinto pero igualmente placentero, cerrando los ojos se perdió en sí misma, degustando lo dado por el Uzumaki; volviendo en si se levantó aun con esa expresión de éxtasis en su rostro que para nada era sano para la cordura de Naruto.

No soportándolo más Naruto volteo a Erza contra la pared del baño apretando sus senos contra la misma haciendo la gemir por el cambio de temperatura, su mano se fue directo a la intimidad de la peli-roja quien gemía, pero nada le impidió que llevara su mano atrás y buscara el miembro de su pareja y comenzara a palparlo.

-E-Erza… no lo aguanto más… quiero estar dentro… dentro de ti- gemía al sentir como ella le tocaba.

-A-Adelante… hazme… sentir tuya… hazme el amor- pidió siendo complacida por el quien la invadía con su ser.

Que podía ser más perfecto, nada probablemente… bueno si había algo, pero eso sería en un futuro, por ahora esto lo era, empujando en su interior, sintiéndola como lo recibía y escuchar sus gemidos, era todo un paraíso en ese momento para él.

-Erza… eres mía… solo mía… verdad- le preguntaba en cada envestida mientras besaba el fino cuello de Erza y apretaba sus senos en sus manos.

-Lo… lo soy… lo soy... aaahhh… ¡más! ¡Más! ¡Ya casi!- gemía ya al borde de su tan ansiado orgasmo.

Erza se sintió estallar al sentir como por fin Naruto dejaba su semilla centro de ella, cálida, espesa, fértil, llena de vida, no pudo evitar que su rostro se deformara a uno extasiado, sonrojada y con la mirada casi en blanco mientras un hilo de saliva corría por un costado de su boca, sus piernas débiles tambaleaban ante tan poderoso orgasmo, se sentía desfallecer y caer al suelo, de no ser por esos fuertes brazos que se lo impidieron.

-¿Qué conjuro o hechizo… utilizas para… que te desee tanto?- le pregunto Naruto entre suspiros separándose de ella.

-No lo sé… pero tú también… lo haces- le respondía igualmente ahogada en su respiración.

Volteándose la peli-roja pudo verle a la cara, era igualmente de gozo como la suya, llevando su mano al rostro de Naruto comenzó sus caricias, mientras el hacía lo mismo con su espalda juntando a él y así evitar que cayera por la aun debilidad de sus piernas, los besos no se hicieron esperar, delicados y dulces, dejaban que el agua los limpiara del sudor de sus cuerpos que despedía un aroma que ya se les hacía familiar.

Pasado un rato Erza ya se podía poner de pie pero aun así no rompía el amoroso abrazo que compartía con su amado.

-Te amo- susurro la peli-roja entre los labios de Naruto.

-También te amo- respondió mientras le daba un corto beso en los labios –y te amare más mañana-

-(No sabía que eras tan meloso Naruto)-se burló una voz en su cabeza que le mas que conocida.

-(Cállate bola de pelos)- grito mentalmente al su amigo zorruno.

La discusión hubiera iniciado pero los labios de Erza se lo impidieron, ya más tarde ajustaría cuentas con el zorro, por ahora se concentraría en la mujer que abrazaba. Erza no lo sabía pero algo dentro de ella le exigía continuar, desear más de Naruto, era como si alguien o algo la empujara, no es como si un alma peli-roja la empujara.

Con un leve salto Erza con ayuda de Naruto enredo sus piernas a la cintura de él, uniéndose de nuevo en el proceso.

-Vamos a la cama- más que una petición era una orden, orden que Naruto obedecería.

Con una sonrisa pícara Naruto la complació, y así entre besos, gemidos y caricias el par se dedicó a amarse no solo una ni dos veces sino las que hicieran falta, la luna como único testigo les veía expresarse en de la forma más íntima que lo podía hacer una pareja.

Si en algo se había acostumbrado Erza en estos años era a dormir con el calor que proporcionaba el cuerpo de Naruto, calor que ahora mismo no sentía, ni tampoco el cuerpo que lo proporcionaba, abriendo los ojos se dio cuenta que ya era de mañana, muy temprano de hecho.

-Naruto- llamo con la voz aun adormilada mientras lo buscaba con la vista –Naruto donde estas- volvía a llamar mientras se levantaba de la cama a la vez que utilizaba la delgada sabana para cubrir su desnudes.

El sonido de la puerta de la habitación le hizo darse vuelta, pasando con un carrito de alimentos estaba Naruto trayéndole lo que parecía ser el desayuno.

-Veo que ya despertaste- le dijo Naruto al verla despierta mientras le daba un beso de buenos días, llevando el carrito al lado de la cama se sentó junto a ella –vamos vístete y luego desayunemos- le pidió.

Erza asintió con su cabeza levantándose para ir a las maletas que todavía no había desempacado sacando una muda de ropa que no era más que una camiseta de tirantes y un short corto ambos en color negro, obviamente se podía vestir en un parpadeo con su magia solo que le gustaba ver como el la veía al vestirse, sentirse deseada por él.

El desayuno pasó y si bien podían hacer cualquier otra cosa se decidieron por estar al menos la mañana en la cama, sintiendo la cercanía del otro.

-Qué crees que esté pasando en el gremio- pregunto Erza acostado de lado encima de Naruto mientras este se apoyaba la espalda en una almohadas.

-No lo sé, lo más seguro es que apenas estén llegando… porque lo preguntas- le pregunto mientras acariciaba el cabello de su acompañante.

-Tengo un mal presentimiento- le respondió haciendo a Naruto sentir un escalofrió, Erza por lo general no se equivocaba en eso.

-Tranquila, no creo que este pasando nada- la tranquilizo dándole un beso en su cabellera haciéndola acunarse más a él.

Pero la realidad en contra a las palabras de Naruto es que si pasaba algo, algo que solo un idiota podía hacer.

Mirajane, la peli-blanca que anteriormente fue conocida como la demonio, la cual ahora solo ejercía como cantinera y oficinista en el gremio, hacia como todo los días su registro de las misiones, mirando en el libro de apuntes se fijó que Naruto y Erza salieron en la noche anterior a cumplir una tarea de nivel S, una que había llegado de último minuto y al parecer sin que ella estuviese presente para registrarla, encogiéndose los hombros lo dejo pasar, eso era menos papeleo para ella, caminando hacia el segundo piso para agregar más misiones algo hizo que se parara en seco, mirando el pisaron único para los miembros de más alto rango noto que faltaba algo.

-Quizás Mystogan o Laxus la tomo o quizás Naruto o Erza la tomaron para hacerla después de la que están haciendo- razono no dándole importancia, aunque algo muy en el fondo le decía que matara a alguien más en especial si tenía el cabello rosa.

La inquietud estaba aún presente, no soportándolo busco en el registro… nada… ninguno de los antes mencionados tomo la misión, entonces se fijó en los bordes donde estaba pegado el folleto de la misión.

-Esto fue desgarrado- dedujo al ver pequeños restos de papel aun pegados a la madera, sus ojos se abrieron al punto de casi dejar salir sus ojos de sus cuencas.

Corriendo de nuevo abajo se encontró con el maestro y al viejo Rob bebiendo una taza de café tranquilamente buscando entrar en energías para afrontar el nuevo día.

-¡Maestro! ¡Maestro!- llamo desesperada al viejo que aunque no la viera le prestaba atención -¡Uno de los trabajos del segundo piso fue tomado sin autorización!- soltó mientras el viejo y su amigo daban otro sorbo a su café, para luego caer en las palabras de la Strauss mayor haciendo escupir el líquido que tomaban.

En donde estaban Naruto y Erza, ambos pararon lo que estaban haciendo sintiendo un profundo deseo de matar a un peli-rosa, la razón no la sabían y presentían que no debían saberlo.

-¿Qué fue eso? ¿Y porque tengo la necesidad de lastimar a alguien en específico?- se preguntó Naruto el cual se hallaba sin prenda alguna encima de una igualmente desnuda Erza.

-No lo sé, pero no quiero saberlo… menos ahora- le dijo mientras le rodeaba con la piernas la cintura, haciendo reiniciar la candente mañana.

Dejando al par en la cama, en el gremio todo era conmoción, una misión de las grandes había sido robada, la pregunta era por quien, y aunque tenían sospechas ni él era tan idiota, digo robar una misión así y arriesgarse de ser expulsado, claro si sobrevivía a la misión cosa que dudaban.

-Ese tipo de misiones solo las pueden hacer seis personas en el gremio aparte de nosotros los ya retirados, cinco están descartados, solo queda Laxus pero él está descansando, quien sería- pregunto Rob buscando algún indicio del responsable del robo.

-Fue un gato- dijo cierto rubio de cicatriz desde el segundo piso mirando a todos –anoche vi un gato con alas tomando la misión- rebelo haciendo a todo mundo entender quién fue el que la tomo, si Happy la tomo eso quería decir que Natsu también estaba en esto –viejo deberías expulsarlos están violando las reglas impuestas- sugirió maliciosamente a su abuelo que se mantenía pensativo en qué hacer.

-¡Laxus! si lo sabias ¿Por qué no detuviste a Happy?- le pregunto la peli-blanca dejando salir un poco de su oculto antiguo carácter.

-Solo vi un gato jugar con un papel en la boca no le vi la importancia- se excusó dando una excusa por demás patética, haciendo que la Strauss lo mirase con una mirada que tenía años no se veía en su rostro –Hmp hace años que no mirabas así… demonio-

-¿Sabes que misión fue la que tomaron?- pregunto Makarov a la peli-blanco que no dejaba esa mirada tan intensa para con su arrogante nieto.

-Fue la de la isla Galuna- respondió haciendo a todos abrir sus ojos en terror, por algo esa isla estaba considerada maldita -¡Maldita sea! ¡Laxus! tráelos de vuelta ahora mismo- ordeno recibiendo solo una risa burlona de parte de su nieto.

-No digas estupideces viejo, tengo trabajo que hacer- respondió Laxus volviendo a poner sus excusas nada creíbles.

-¡Estupideces dices! ¡Tú eres el único capaz de traerlos de ese lugar!- grito el viejo maestro enfrentándose a Laxus el cual no dejaba de sonreír arrogantemente –Laxus cada vez me haces estar más seguro de mi futura decisión- susurro sin que nadie lo oyera aunque Laxus sí que le oyó ya que sus ojos se abrieron en rabia al saber de lo que hablaba su abuelo.

-(No, eso no, Naruto no me quitara mi puesto, nadie lo hará ni él, ni esa peli-roja con la que se revuelca)- si para alguien como Laxus que poco se la pasaba en el gremio estaba bien informado.

-Viejo yo iré- dijo Gray quien se ofrecía traer al peli-rosa de vuelta antes de que llegara al lugar que posiblemente se convertiría en su tumba –si van a esa isla hay una sola forma de llegar-

-Entonces ve antes de que allá un miembros menos en el gremio- le dijo dejando libre al peli-negro de actuar y de irse.

En la ciudad portuaria de Argeon el peli-rosa buscado por Gray caminaba acompañado por Happy y Lucy quien recordaba con algo de nostalgia ese lugar, después de todo allí es donde todo comenzó para ella.

-Ahora solo falta encontrar un barco que nos lleve a la isla- resumió la rubio haciendo saltar a Natsu, definitivamente esa opción no valía para él.

-No me jodas eso es imposible, mejor nademos asta ella- propuso negándose a ir en un barco.

Al parecer la suerte le sonreía al Dragón Slayer ya que ningún barco partía a esa isla, y los capitanes también se negaban, la sola mención de la isla les negaban el viaje, al parecer esa isla si estaba maldita y la gente le huía como la peste.

-Los encontré- dijo una vos a espaldas de los miembros de Fairy Tail, la cual pertenecía a Gray que por fin les había dado alcance.

-¡Gray! ¿Qué haces aquí?- pregunto un exaltado Natsu al verlo.

-El viejo me ordeno llevarlos de regreso- respondió haciendo al Slayer abrir sus ojos, ya lo habían descubierto –vamos volvamos, así puede que eviten la expulsión del gremio- dijo haciendo a la rubia palidecer, esto era algo que no tenía previsto, si es que alguna vez previo algo.

-¡Me niego! ¡Cumpliré con esta misión, no será nada para mí!- grito muy seguro de sus habilidades como para asegurar cumplir con dicha tarea.

-No lo entiendes, no tienes las habilidades suficientes como para hacerla, así solo conseguirás morir en ella- le advirtió –además si Erza se entera de lo que hiciste…- la sola mención de la peli-roja los hizo tragar duro.

-¡Gray ayúdame!- suplico Happy quien no quería caer víctima de alguna tortura de Erza -¡Ellos me obligaron… prácticamente me secuestraron!- lloro buscando librarse inculpando a los demás.

-¡Gato traidor!- exclamo Lucy al ver la estrategia tan vil del animal.

-¡Eso no me importa si es necesario enfrentare a Erza!- exclamo Natsu sin saber lo que decía pues una cosa era enfrentarla y otra muy lejos de la realidad era vencerla.

-Palabras muy grandes Natsu, pero es una orden del maestro y mi deber es cumplirla- proclamo el mago de hielo haciendo uso de su magia envolviendo su puño en hielo formando letales púas, siendo imitado por Natsu el cual envolvió su puño en fuego.

-¿Magos? Eso quiere decir que van tras la maldición de la isla y detenerla- pregunto el barquero que hace rato se negó a llevarlos –Por favor suban a bordo- pidió viendo que quizás ellos podrían con cierto asunto.

Gray rápidamente negó, pero en un descuido todo se volvió negro para él. Natsu viendo su oportunidad lo había noqueado de una patada en la nuca, no teniendo otra opción ato con cuerdas al peli-negro y lo subió a bordo.

-Oye estas seguro de llevarlo- pregunto Lucy al ver a Natsu hacer lo que hacía.

-No quiero cabos sueltos, si el regresa al gremio lo más seguro es que la siguiente en venir será Erza o Naruto- explico el peli-rosa con algo de temor al mencionar a aquellos dos en especial a Erza.

Con ese miedo en su mente y el escalofrió en sus espaldas emprendieron el viaje junto con el inconsciente Gray, al cual por nada del mundo dejarían ir, peligro y le avisaba a Erza.

Hablando de la peli-roja ahora se encontraba sintiendo las manos de Naruto recorrer su piel, no en un contacto sexual pero si muy sensual, hace poco que habían terminado de saciar sus cuerpos, y ahora se dedicaban a los mimos y carias post-sexo.

-Sabes… si sigues haciendo eso nada me impedirá volverte a hacer el amor- advirtió Naruto al sentir como Erza utilizando los dedos de su mano delineaba su abdomen y bajaba peligrosamente a cierta zona.

-Eso me gustaría- susurro –pero no podría… no en este momento, estoy llena- le susurro llevando su mano a su vientre.

-Sera mejor levantarnos ya casi es medio día- le dijo mirando la ventana la cual dejaba pasar la luz del sol y calculando la inclinación de algunas sombras dedujo la hora promedio –abajo hay un restaurant que te parece si vamos- propuso.

-Solo si hay pastel- dijo haciendo reír al peli-rojo, si él tenía la obsesión con el ramen sin duda Erza la tenía con el pastel de fresas.

Ese tipo de cosas eran algo que nunca olvidarían, un día normal, sin nada que les impidiera ser lo que eran, una pareja, comer juntos, pasear, reír, y con ansias esperaban el evento de fantasía para hacer público lo suyo, Erza reía internamente al imaginarse la cara de su amiga peli-blanca y su amiga degustadora del alcohol, sin dudas les sorprendería la noticia.

En el gremio Makarov no dejaba esa pose meditativa, Gray ya se estaba tardando mucho, suspiro pesadamente, lo más seguro es que terminara acompañando a Natsu en vez de traerlo, y para más colmo se enteró que cierta rubia voluptuosa los acompañaba.

-Al parecer Gray se les unió- hablo Rob rompiendo el incómodo silencio.

-Así parece- concordó el viejo maestro, era obvio que eso pasaría –quizás deba enviar a alguien más- dijo pensando en quien enviar.

-A quien… Loke está fuera… Elfman, él también se les uniría para demostrar su hombría- dijo haciendo suspirar de nuevo a su amigo -Mystogan no sabemos dónde está… Laxus queda descartado… Mira, pero ella no iría- concluyo dejándolos sin nada en las manos para traer al grupo de esa isla.

-Quizás Erza y Naruto- la solo mención del par hizo a Rob poner nervioso –que sucede Rob- pregunto al verlo sudar y reír nerviosamente.

-No nada… solo es que ellos… deben estar ocupados con su misión… creo que no podrían- respondió entre risas nerviosas haciendo enarcar una ceja a Makarov.

-No creo que su tarea sea tan difícil según el registro solo era escoltar a un político, Naruto puede moverse grandes distancias a gran velocidad lo más seguro es que ya estén de vuelta- dijo mirando el registro del libro donde se apuntaba la tarea.

-Quien sabe jejeje… quizás tarden unos días… quizás van caminando- dijo dando una excusa que estaba a nivel de las que decía el nieto de Makarov.

-Que no me estas contando Rob- pregunto mirándolo fijamente, algo no le cuadraba en esto.

Rob sabiendo que no se libraría de Makarov decidió contar todo, solo esperaba que Naruto lo perdonara pero sobre todo Erza, el carácter de la peli-roja cuando se enojaba no era recomendable para la salud del planeta.

-La misión…- dijo deteniéndose un momento –dios solo espero sobrevivir- rezo haciendo a Makarov mirarlo con dudas mientras un creciente miedo se apoderaba de su cuerpo –la misión es mentira- confeso –yo falsifique una misión para que ambos se fueran de vacaciones a algún lugar- Makarov no tardo en comprender, lo más seguro es que ellos quisieran un momento de relajación y su amigo recurrió a eso para dárselos y así encubrir al par.

-Tienes la dirección- pregunto mientras Rob se la escribía en un papel –Mira busca un ave mensajera- le pidió a la peli-blanca que se fue a buscar lo pedido lo cual no tardo –bien ya está listo- dijo sellando una carta y dándosela al pequeño animal que emprendió a cumplir su tarea –gracias Mira, ahora tráeme un te necesito relajarme- pidió amablemente recibiendo una afirmación de la peli-blanca que se fue a preparar la bebida.

-Solo espero que no están haciendo nada intimo- rezo el viejo Rob –no quiero saber que será capaz Erza si la interrumpimos en esos momentos-

Makarov tuvo la necesidad de tomarse el pecho justo donde está su corazón, como había olvidado eso, Naruto y Erza ya eran íntimos y nada les impedía tener dicha intimidad en una cama, y si se les interrumpía en especial en esos momento… una imagen se formó en sus mente, no era nada agradable.

-Bisca tu arma- grito Makarov a la mujer que le miraba extrañada, el viejo que sin esperar respuesta le arrebato el rifle que portaba y salió corriendo a la salida del gremio -¡tengo que pararlo!… ¡tengo que pararlo!… ¡quiero seguir vivo!- gritaba como loco buscando con la vista al ave que ya se veía a lo lejos muy fuera del alcance del arma -¡No!-

Dejando al maestro lamentándose de su error, en un lugar lejano dos personas se encontraban, una era un muy conocido peli-azul de tatuaje quien estaba de frente a un niño encapuchado.

-Alguna vez me dejaras ver tu rostro- le pregunto Seigrain al niño el cual solo se le podía ver su boca la cual dibujaba una sonrisa muy fina muy similar a las que le daba cierto Uzumaki.

-Solo si cumples con tu objetivo- le respondió el niño con una voz propia de un infante, aunque con un borde muy siniestro en ella –por cierto el demonio Deliora ya está casi a punto- dijo haciendo al peli-azul asentir.

-Solo un paso más para conseguir mi meta- expreso –y dime porque ese inútil tarda tanto- pregunto haciendo al infante sonreír.

-El títere no es un inútil, lo ha hecho bien… es el sello el que presenta problemas… Naruto Uzumaki hizo un trabajo impresionante al sellarlo- alabo, con gran respeto en su voz.

-Como hablas parece que lo admiras- gruño al recordar al Uzumaki.

-Y lo hago… él es importante- respondió –pero dejando eso de lado cómo va la torre- la sola mención de la torre hizo sonreír arrogantemente.

-Ya está lista, solo faltan decoraciones, solo eso- respondió el chico quien espera ansioso el momento de usarla.

-No importan las decoraciones sino el uso de ella… pero bueno aún queda tiempo así que si lo deseas puedes pintarla de tu color favorito- dijo el infante en un tono divertido a lo último –pero creo que me iré a la isla, me gustaría ver al demonio revivir-dijo mientras se desvanecía poco a poco.

-Al menos podías decirme el nombre de quien me ayuda- le dijo al niño quien negado solo reía ante la pregunta.

-Me puedes llamar… Taisei- dijo mientras la escasa luz dejaba ver dos ojos azules con una pupila rasgada verticalmente antes de que el niño desapareciera totalmente.

-No sé quién seas pero un niño no eres- dijo el chico tatuado antes de desaparecer.

El grupo de Fairy Tail crecido por la integración de Gray, no las tenía muy fácil, primero el barquero que se hacía llamar Bobo, les abandono cerca de la isla desapareciendo como si de un fantasma se tratase, luego una ola gigante les arrastro hasta la orilla donde quedaron inconscientes hasta el amanecer, luego caminaron por la jungla y su calor que casi les mata en deshidratación, la noche les sorprendió antes de llegar a la aldea de donde se había enviado la misión al gremio.

Todo parecía terminar para el grupo, ya estaban en la aldea que pidió la tarea, y solo les quedaba saber que era.

-Yo soy el jefe de la aldea, Moka- se presentó el líder el cual sus vestimentas ocultaban todo su cuerpo, al igual que lo hacían las demás personas –pero… antes de comenzar su tarea… todos descúbranse- ordeno el lides descubriendo su cuerpo al igual que los aldeanos.

Esto era difícil de ver para el grupo, extremidades mutadas en diferentes formas, cuernos, alas, que les baban más un aire demoniaco que cualquier otra cosa, no era la primera vez que lo veían, el barquero que los trajo les advirtió de eso incluso él les había enseñado una extremidad mutada.

La explicación que les daba el viejo no era muy creíble, al parecer la luna les baba ese efecto de cambiar poco a poco sus cuerpos, y si bien parecía mas una especie de enfermedad no lo era pues los médicos que llegaron antes que ellos negaron esa posibilidad.

-Es una maldición, una maldición procedente de la luna- dijo el líder quien parecía ahitado mientras hablaba al igual que los aldeanos –la luna… la luna- dijo jadeante mientras el grupo miraba el satélite y veían que este era de un color purpura- la propia… luna… nos maldice- dijo sudando antes de ceder a los espasmos de su cuerpo.

El grupo veía con horror, como el líder de la aldea y los aldeanos caían al suelo entre gritos de agonía, sujetándose la cabeza, retorciéndose mientras sus cuerpos cambiaban en una forma que ninguno esperarían. Ahora sus cuerpos eran de una forma más demoniaca que antes cuerpos totalmente cambiados, hombre, mujeres y niños, ninguno quedo libre.

-Perdonen, si les asustamos- se disculpó el líder sabiendo lo que ellos producían al cambiar de esa forma –pero volviendo a lo de antes así es como lucimos cuando la luna aparece, no sabemos qué fue lo que paso, ni que lo produjo pero la luna un día cambia y con ella nuestros cuerpos- dijo dando a entender que ni ellos sabían lo que sucedía –al parecer todo humano que se exponga a la luz de la luna tarde o temprano cae bajo sus efectos- explico dejando de nervios al grupo de magos, si ellos tardaban mucho quizás quedarían así en un futuro –abecés no solo perdemos nuestra apariencia humana… sino también la razón, los que la pierden no tienen esperanzas, se convierten en auténticos demonios… a aquellos que lo hacen, solo podemos matarlos para que no maten a nadie- dijo dejando de piedra a los de Fairy Tail –ese fue el destino de mi Hijo Bobo- finalizo mostrando una foto de su hijo.

-Ese es…- dijo Lucy reconociendo al de la foto.

-Si fue el barquero… ahora sé por qué desapareció… un alma que no puede descansar en paz- dijo Gray erizando la piel de la rubia.

-Aunque no exista una cura médica, sí que hay una salida… la luna… deben destruirla- menciono dando una tarea por demás imposible al grupo.

En otro lugar, lejos de la isla, un par de peli-rojos caían en la cama con la respiración agitada y el cuerpo algo sudoroso, no era para menos, acababan de terminar de amarse de la forma más íntima que podían hacer, con calma la peli-roja se acostó en el pecho del Uzumaki escuchado su aun agitado corazón.

-me estoy malacostumbrando a esto- dijo Naruto dándole un beso a Erza en los labios –será una tortura regresar al gremio y espera llegar a la mansión para poseerte justo como hace un momento- susurro sintiendo como el ambiente se enfriaba debido al cese de las actividades, lo cual le llevo a tomar la sabana y cubrirse un poco, solo hasta la cintura.

-Sí, será difícil volver al gremio, sobre todo esperar el final del día para hacerlo- susurro seductoramente a su amado quien de nuevo secuestraba sus labios –parece que alguien sigue animado- menciono al sentir como cierta anatomía de Naruto se erguía tocando su vientre.

-Contigo siempre lo estaré- menciono dispuesto a volver a retomar las actividades lujuriosas al igual que ella quien le besaba fervientemente jugando con su lengua.

El ambiente rápidamente se fue calentando, las caricias aumentaban y la sed por el otro también, dispuesto a comenzar de nuevo se prepararon, Erza lo miraba con esa mirada cargada en deseo y amor, el con su dedo rozaba la división de sus senos hasta su vientre.

-¡Señorita Erza! ¡Señor Naruto!- llamo una vos algo aguda que hizo a ambos parar en seco sus actividades, mirando al lugar de origen de la voz vieron un pequeño pájaro azul que venía cargando entre sus patas una carta -¡Un mensaje del maestro Makarov!- dijo de nuevo el ave quien no se inmutaba ante la desnudes de los chicos ni de lo que pretendían hacer –tomen, adiós- se despidió el ave dejando la carta en manos de ambos.

-¿Un mensaje? ¿Qué querrá el viejo?- pregunto Naruto mirando la carta, y algo muy, muy, en el fondo le decía que no la abriera.

-No lo sé, pero como se enteró que estábamos aquí- dijo recordando que el único que sabía era su abuelo –seguro fue el abuelo quien le dijo- dedujo mientras se acostaba al lado de Naruto quien solo gruñía por la interrupción –tranquilo, no creas que dejare que esto termine así- le dijo dándole un beso algo largo el cual era correspondido inmediatamente.

-Eso espero- le dijo finalizando el beso –ahora abre la carta, veamos que dice- pidió mientras rosaba con sus dedos los sedosos muslos de Erza quien reía ante la caricia.

Erza queriendo volver a lo anterior rápidamente abrió la carta permitiendo a ambos leerla, de pronto las caricias de Naruto pararon de golpe, el ambiente de la habitación descendió por lo menos diez grados, ambos peli-rojos mantenían la mirada baja permitiendo a su cabello ocultar sus ojos, lentamente ambos se levantaron de la cama y caminaron al balcón de la habitación mirando a la lejanía como si buscaran a alguien, Naruto fue el primero en levantar la vista rebelando un Rinnegan con nueve comas que giraban en los anillos de sus ojos, mientras atrás de él, la figura de un zorro carmesí se formaba tan amenazador como el mismo, Erza quien también levantaba la mirada revelaba en su ojo derecho un Sharingan cuya tres comas giraban como giraban las de su novio, y al igual que este una figura se formaba detrás de su espalda, pero esta era por mucho más aterradora, se trataba de una mujer peli-roja de ojos violetas, cuyo cabello desafiaba la física y se levantaba dividiéndose en nueve mechones que ondeaban como colas de algún animal, y por si fuese poco el cabello de Erza imitaba al de la figura detrás de ella.

-(Pobre diablo)- fue el pensamiento comunal de los seres dentro del Uzumaki quienes veían en un futuro cercano la muerte de un peli-rosa.

-¡NATSU!- fue el rugido que se escuchó en todo el lugar, incluso en Fairy Tail lo escucharon y lanzaron una plegaria por el alma del desdichado.


pues se acabo el capitulo, espero que les gustara aunque no hubiese accion de genero de peleas, aunque su hubo del genero que a muchos les gusta y no lo niegen pillines, en fin espero sus comentarios y opiniones.

se despide -AlejandroV-