Disclaimer: KHR! no es mio, es de la autoría de Akira Amano-sensei.
Nota del autor: sinceramente no se me ocurre que decir, solo puedo darles las gracias por leer, si es que alguien lee esto XD
Capítulo IX: Hibari Kyoya
Hibari Kyoya, se encontraba bebiendo tranquilamente una taza con café desde la comodidad de su oficina, cuando de pronto escucho la voz de su pequeña ave Hibird canturreando: — ¡Hibari mensaje!
Observo que la pequeña ave amarilla traía un sobre sujetado por la patas de Hibird, era raro, inusual después de todo Hibird solo seguía sus órdenes a no ser que se tratara de ese desagradable herbívoro con cabeza de piña, el solo acordarse de su existencia hacia que su estómago se retorciera de ira. Aun recordaba el fatídico día en que conoció a Rokudo Mukuro, el chico con cabeza de piña sonreía de manera cínica, todo comenzó cuando algunos alumnos de Kokuyo comenzaron molestar a los estudiantes de Namimori, algunos de sus subordinados habían sido seriamente lastimados, y claro que él no se iba a quedar sin hacer nada y el en su contra ataque mando a un par de los subordinados de Rokudo a conocer el hospital de la cuidad además de que Hibird, la pequeña ave que alguna vez había pertenecido a uno de los subordinados de Mukuro le había tomado cierta simpatía y afecto al líder del comité disciplinario. Lo subordinados del cabeza de piña solo habían sido un pequeño calentamiento, la cereza del helado era golpear, humillar y morder a la muerte a Rokudo Mukuro. Pero para la completa molestia e insatisfacción de Hibari aquel encuentro había terminado en empate.
Claro que ninguno de los dos, tomo "Ese hecho" bien, ocasionando que la secundaria de Namimori y Kokuyo terminaran en una competición tanto académica como deportivamente. Una sonrisa surco su rostro había visto que los resultados de amenazar, infundir el miedo y terror y calo morder de vez en cuando a uno que otro estudiante de Namimori habían rendido frutos, y se deleitaba al imaginarse a Rokudo Mukuro frustrado por el pésimo desempeño de los alumnos de Kokuyo, podía imaginarse a Rokudo sin su estúpida risa y sus "Kufufu".
Llamo a Hibird para revisar el susodicho mensaje, lo primero que identifico fue la caligrafía del Presidente del comité estudiantil de la secundaria de Kokuyo, sintió el deseo de doblar aquella carta y romperla incluso incinerarla, sin embargo decidió leer la famosa carta.
Querido Ave-kun o debería llamarte Alondra-kun, la verdad es divertido imaginar tu distorsionado rostro mientras lees esta carta.
Te preguntaras el motivo de mi maravillosa y emotiva carta, pensaras que estoy sumamente deprimido y sin reír con el sonar de mis "Kufufu del día", pero te diré que exactamente sucedió todo lo contrario, ocurrió algo muy interesante en Kokuyo, tanto que no he parado de reír de solo recordar los eventos de ayer, a decir verdad ocurrió algo muy interesante en Kokuyo y te preguntaras ¿A mí no me importa que ocurra en Kokuyo?, sé que dirás que eso, a no ser que involucre tu adorada ciudad de Namimori no moverás ni un solo dedo.
Pero regresando al motivo original en exactamente una semana iré a visitar Namimori-chu para que seas derrotado al menos eso me prometió Reborn, aunque tengo mis reservaciones sobre su alumno. Bueno el lugar será Namimori-chuu, a las tres de la tarde en la azotea de Namimori-chuu. ¡NO FALTES! (Aunque tengo la teoría de que vives en esa escuela).
El siguiente anexo escrito, es de Reborn:
Chaos Hibari, como menciono Rokudo mi nombre es Reborn, actualmente se podría decir que tengo a un estudiante bajo mi tutela y para ir directo al asunto que me interesa mi dame-estudiante "te pateara el trasero", sin más que decir se despide Reborn.
Posdata: prepara asientos de primera fila y bocadillos, Kufufu será interesante ver lo que ocurrirá en una semana.
Hibari estrujó el pedazo de papel entre sus manos, definitivamente ese herbívoro quería ser masacrado por sus tonfas.
— Kusakabe —llamo Hibari a uno de sus subordinados, al escuchar su nombre Kusakabe Tetsuya uno de los fieles seguidores de Hibari, apareció en el acto el vicepresidente del escuadrón disciplinario, un joven de cabello negro peinado muy al estilo Elvis.
— ¿Qué necesita Hibari-san? —pregunto Kusakabe.
— Ve a la secundaria de Kokuyo e investiga que se trae entre manos Rokudo Mukuro, también investiga a un tal Reborn —ordeno Hibari.
— Sí.
Por su parte en la secundaria de Kokuyo, Tsuna se encontraba almorzando en compañía de Gokudera y Lambo se sentía un ambiente incómodo y tenso entre ellos dos.
— Te aprovechas de la bondad de Juudaime —dijo Gokudera mientras señalaba a Lambo.
— Lo que pasa es que estas celoso de que "Yo" conviva con Tsuna —contesto Lambo— y eso que "tú" eres su supuesta mano derecha —menciono con cierto aire de victoria.
— Vaca idiota, trata con más respeto a Juudaime.
— Chicos no se peleen, se supone que estamos almorzando —hablo Tsuna tratando de que no hubiera decesos en el receso.
— Pero Juudaime él —Gokudera señalo a Lambo— es un aprovechado.
— Ya discutimos esto Hayato-kun, no hay problema en que Lambo viva en mi casa además lo acepto mi mamá.
— Si, mamá es increíble incluso me preparo una comida de bienvenida —dijo Lambo mientras miraba de reojo el rostro de Gokudera.
— ¡Tú! —exclamó Gokudera mientras se disponía a encender una bomba para arrogársela a Lambo.
— Hayato-kun, quedamos en que no ibas a arrogar bombas durante la escuela.
— Pero Juudaime, estamos en el receso.
— Dentro del horario escolar, —dijo Tsuna mientras suspiraba— incluso Lambo prometió comportarse como un alumno normal y dejo todas sus bombas, dinamitas y la bazooka en la casa.
— Pero Juudaime, nunca se sabe cuándo un enemigo quiera atentar contra su vida.
— De hecho, Tsuna —menciono Lambo con cierto tono serio en su voz— Vongola tiene muchos enemigos, no es de extrañar que el Noveno enviara a Reborn a entrenarte, son pocas las personas de su círculo de confianza entre ellas están sus guardianes, pocos líderes de las familias aliadas de Vongola y Reborn, quien es el hombre de su absoluta confianza.
— ¿Reborn es tan importante? —pregunto el castaño.
— Por supuesto Juudaime, Reborn-san es un icono del mundo de la mafia —afirmo Gokudera.
— Tsuna, ¿tú no quería ser parte de la mafia?, ¿verdad? —Tsuna asintió con la cabeza— De hecho, parece que casi no sabes nada de la mafia italiana.
— Reborn, llego un día diciendo algo así: —Escúchame bien dame-Tsuna, no me interesa que te niegues a convertirte en un líder de Vongola, porque a mí me enviaron a que te convirtiera en uno así tenga que obligarte.
— Se escucha como Reborn —pronuncio Lambo.
De pronto se escuchó el sonido de una bala atravesando el viento, paso muy cerca del rostro de Tsuna.
— Chaos, dame-Tsuna no es el momento para que te relajes tienes que preparare pera derrotar a Hibari —espeto el hombre de fedora.
— ¿Hibari? —murmuro Lambo un tanto confundido— no es él sujeto de la secundaria de Namimori.
— Así que lo conoces al líder del escuadrón disciplinario de Namimori-chuu —mencionó Reborn mientras sonreía— por lo que investigue ese sujeto morderá hasta la muerte a mi dame-alumno si no se pone a entrenar seriamente.
— Así que ese Hibari, intenta atentar contra la seguridad de Juudaime —dijo Gokudera mientras apretaba fuertemente los puños.
— No es eso, Gokudera. Tsuna debe demostrar que es fuerte al vencer a Hibari Kyoya además es una apuesta que realice con Rokudo Mukuro —Reborn sonrió— dame-Tsuna vamos a entrenar.
— Pero es horario escolar —reclamo el castaño.
— No te preocupes Mukuro nos dio permiso para que pueda entrenarte, además dijo que disfrutaras de tu última semana de vida —dijo sarcástico el tutor.
— Reborn-san, yo los acompañare —dijo rápidamente Gokudera— como la mano derecha de Juudaime es mi obligación.
— No, Gokudera tú tienes una importante misión —dijo Reborn como si se tratara de algo importante.
— ¡Misión especial! —exclamo alegre Gokudera— cuente conmigo, ¿Qué tengo que hacer Reborn-san?
— Como dame-Tsuna no va a asistir una semana a la escuela, confió Gokudera en que puedas prestarnos tus apuntes para que Tsuna se ponga al corriente, Mukuro menciono algo de las penosas calificaciones de mi dame-alumno. Además de que aseguro que Mukuro que si Tsuna no moría a manos de Hibari, el mismo lo golpearía si le volvían a llegar aquellas horrorosas calificaciones.
— Hiiiiiiiiiiiiiiiiii —grito Tsuna al imaginar, ahora no solo tenía una opción para morir, primero el entrenamiento sádico de Reborn, si es que lograba sobrevivir milagrosamente Hibari lo mordería hasta la muerte y si es que milagrosamente no era mordido hasta la muerte, Mukuro lo asesinaría por sus calificaciones.
— Lo hare, Juudaime, Reborn-san cuenten conmigo —dijo Gokudera completamente alegre.
— Lambo, vigila que Gokudera no vuele nada mientras no estamos; también avísale a mamá que llegaremos a la hora de la cena.
Reborn comenzó a arrastrar a Tsuna rumbo a la salida de la escuela.
Mukuro se encontraba observando todo el escándalo que armaban a través de la ventana de su oficina, una sonrisa se formó en su rostro.
— Mukuro-sama —hablo Chikusa— ¿Qué es lo que planea hacer con Vongola?
— De momento será interesante ver al alumno de Reborn intentar vencer a Alondra-kun, claramente el joven heredero de los Vongola será mordido hasta la muerte.
— Entonces, planea dejar que se destruyan mutuamente. —Chikusa se acomodó los lentes.
— Algo así, Ken —llamo Mukuro al chico rubio.
— ¿Qué ocurre Mukuro-sama? —pregunto el nombrado.
— Hay un intruso, al parecer ese sujeto ya leyó mi carta. Ken, encárgate de él.
— ¡De inmediato Mukuro-sama! —exclamó Ken felizmente, mientras salía corriendo a buscar al intruso.
Kusakabe Tetsuya, había llegado a los dominios de Mukuro Rokudo. Él conocía el odio que se profesaban mutuamente Hibari-san y Rokudo; cuando ingreso a la secundaria de Kokuyo se percató de que estaban discutiendo dos chicos, uno de cabellera plateada y el otro de cabellos rizados; camino apresuradamente tratando de restarles importancia, ahora debía investigar acerca de los futuros planes de Rokudo y de paso obtener información sobre ese tal Reborn.
Cuando se disponía a entrar al edificio principal de aquella secundaria, fue interceptado por uno de los subordinados de Rokudo.
— ¡Tú! —grito Ken— ¿Qué es lo que quieres?
— Yo, vengo a visitar a un primo.
— No mientas, eres subordinado de Hibari —dijo Ken mientras señalaba a Kusakabe— ¿así que crees que puedes venir a Kokuyo como si nada?, pues te equivocas.
Antes de que Kusakabe pudiera reaccionar a los reflejos salvajes e instintivos de Ken, el primero ya se encontraba estampado contra la pared.
— Así, que vicepresidente del escuadrón disciplinario, ¿Qué es lo que lo trae por aquí? —hablo Chikusa mientras miraba de manera calculadora al intruso.
— Yo, estoy buscando a Reborn. —Contesto Kusakabe.
— ¿Reborn?, para que buscaría alguien como tú a ese sujeto —reclamo Ken.
— Así que Hibari, te envió a investigar acerca de Reborn —interrumpió la voz de Chikusa— lamento informarte que no asiste a Kokuyo nadie con ese nombre. Posiblemente tu jefe te dio mal el nombre. Además dile a Hibari, que si quiere visitar el dominio de Mukuro-sama, que sea tan amable de solicitar una cita con anticipación con un mínimo de una semana.
— Kakipi, de que hablas.
— Fueron órdenes de Mukuro-sama él dijo algo como: —Kufufu, Alondra-kun es muy impaciente.
— Ehhh —soltó Kusakabe.
— Supongo que podemos decirte esto, Reborn es alguien que trabaja para la familia Vongola, así que por favor retirarte de esta institución antes de que a Mukuro-sama se le termine su buen humor.
— ¿Pero Kakipi?, ¿no podemos dejar que se vaya así de simple? —reclamo Ken, con cierto aire de enojo.
— Órdenes de Mukuro-sama, dijo algo como: — Si mandamos al subordinado de Ave-kun al hospital, vendrá antes de tiempo para realizar una visita, yo quiero ver la pelea del viernes además es molesto Kyoya-kun cuando comienza a destruir todo lo que se encuentra a su paso.
— Mukuro-sama es caprichoso —afirmó Ken.
Kusakabe, ni lento ni perezoso corrió como si su vida dependiera de ello, tenía suficiente con haberse encontrado con solo un par de subordinados de Rokudo Mukuro, de pronto solo sintió el impacto y cayó al suelo, cuando levanto la vista se encontró con él joven de cabellos rizados.
— ¿No es el uniforme de Namimori-chuu? —pregunto Lambo.
— Si, perdón no me fije por donde iba caminando.
— Tsk, a eso le llamas caminar, parecías un ratón que huía de un gato —bramo Gokudera— vaca estúpida, tenemos que regresar al salón.
— Nunca pensé que fueras alguien estudioso —pronuncio Lambo.
— Es por el bienestar de Juudaime, Reborn-san dijo que era algo que solo yo podía hacer.
— ¿Mencionaste Reborn? —pregunto Kusakabe al escuchar aquel nombre.
— ¡No te importa! —dijo Gokudera— vámonos vaca.
— Ahodera, no molestes.
Gokudera y Lambo ignoraron al sujeto, sin embargo Lambo regreso sobre sus pasos, «— ¿Por qué un alumno de Namimori quiere saber acera de Reborn? —pensó Lambo».
— Gokudera, no se te hace raro que quiera saber sobre Reborn. —Soltó sin más el chico de cabellos rizados.
— ¿Por qué no mencionaste eso antes vaca estúpida? , posiblemente sea un enemigo de Juudaime —grito Gokudera.
Él de ojos verdes comenzó a correr, debía darle alcance a aquel sospechoso. Sin embargo cuando iba de salida había algunos alumnos que comenzaban a ingresar al interior del edificio entre empujones, quejas y un par de gritos por parte de los alumnos que Gokudera tiro en su salida, logro vislumbrar el copete del sospechoso.
— ¡DETENTE! —grito a todo pulmón Gokudera.
Kusakabe no volteo ante el grito de aquella persona tan temperamental.
— ¡Te dije que te detuvieras! — en ese instante Gokudera encendió una de sus bombas— desafortunadamente para ti, Juudaime no dijo nada de portar bombas fuera de la escuela. —Sonrió con autosuficiencia.
Pero ante de que Gokudera pudiera si quiera lanzar aquella bomba, fue detenido abruptamente por Lambo.
— ¡Cálmate Ahodera!, no puedes ir lanzando bombas como si fuera la más normal, recuerda que esto es Japón no Italia.
— Tsk —chasqueo Gokudera con la lengua— ¡apártate si no quieres salir volando!
— Vamos a seguirlo, para saber qué es lo que quiere. —Hablo calmadamente Lambo— el sujeto no parece ser de miembro de la mafia.
Ambos jóvenes siguieron a cierta distancia a Kusakabe, de pronto lo vieron tomar del bolsillo de su pantalón un celular, aparentemente él sospechoso iba a realizar una llamada.
— Hibari-san —menciono Kusakabe— Solo he podido investigar que Reborn es un empleado de una familia llamada Vongola, trate de buscar información sobre él, pero lo único que resulto de la búsqueda fue un sitio llamado "Mafia Land" donde al parecer "Reborn" es el nombre del avatar del parque de atracciones, no se sabe dónde queda ubicado ese lugar. Rokudo Mukuro mando a decir con uno de sus subordinados, que para realizar visitas en su territorio debían pedirse con una semana de antelación las citas.
Kusakabe escucho como sonaba muerta la línea, al parecer Hibari-san le había colgado, suspiro profundamente y decidió seguir con su camino de regreso a Namimori.
Tsuna se encontraba tirado en el suelo, no podía si quiera pensar en mover un solo musculo, el entrenamiento de Reborn era el mismo infierno, para empezar lo había puesto a correr en un camino lleno de obstáculos durante todo el trayecto el hitman la había disparado con León, después de casi morir a manos de su tutor y a punto de caer desmayado Reborn le dijo que tomara un descanso de cinco minutos.
Observo el lugar parecía un lugar abandonado.
— Dame-Tsuna, ¿si utilizaras un arma cual sería? —pregunto con simpleza el tutor.
— Ya te dije Reborn que estoy en contra de la violencia —elevo la voz brevemente, sin embargo continuo jadeando por el esfuerzo del entrenamiento.
— Tsuna, no es opcional. Pertenecerás al mundo de la mafia, y es mi deber como tu tutor prepararte. Los anteriores líderes de Vongola han utilizado diversas armas, por ejemplo Ricardo quien fue Vongola Secondo utilizaba su llama sin necesidad de canalizar su llama en un arma, Vongola Terzo utilizaba un cuchillo, Vongola Quarto usaba el arma más inusual de todos tus predecesores un tenedor. Vongola Quinto utilizaba un gancho, Simora el sexto líder de Vongola (Vongola Sesto) utilizaba un boomerang, Vongola Settimo (Fabio) utilizaba pistolas, Daniela utilizaba una ballesta (Vongola Ottavo), Nono utiliza su bastón,
— Yo… Y el primer líder de Vongola.
— ¡Buena pregunta dame-Tsuna! —dijo Reborn mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa de lado.
El tiempo avanzo rápidamente, Hibari estaba de mal humor debido a que a Rokudo Mukuro tenía intenciones de visitar su amada Namimori-chuu, faltaban veinte minutos para que el reloj marcara las tres de la tarde solo faltaba una hora para que llegara ese sujeto con cabeza de piña. Lo poco que sabía de Reborn lo dejaba intrigado, como demonios estaba relacionado esa Piña con la mafia. Hibari se acababa de despertar de su habitual siesta en la azotea.
De pronto sintió la presencia de dos intrusos en Namimori-chuu, visualizo de inmediato a dos sujetos con el uniforme de Kokuyo, lo más seguro es que fueran lo subordinados de Rokudo, sin embargo ese par de herbívoros iban discutiendo y perturbando la paz de su escuela, de inmediato distinguió al sujeto de cabellos rizados, lo recordaba, recordaba a aquel sujeto extraviado buscando la Secundaria de Kokuyo, miro a su acompañante.
Debía ir a mostrarles modales a aquellos herbívoros, de pronto pudo ver a Yamamoto Takeshi acercarse de manera amigable a ese par.
Yamamoto, se sorprendió al ver a los estudiante de Kokuyo ahí, cuando se acercó mas se dio cuenta de que se trataba de Gokudera y del amiguito extraviado de hace un par de semanas.
— ¡Gokudera, amiguito! —grito Yamamoto mientras se acercaba a los estudiantes de Kokuyo.
— Friki del beisbol —siseo Gokudera con odio.
— Oe, ¿Dónde está Tsuna? —pregunto Yamamoto al no ver al castaño.
— Oh, tu eres el chico que me ayudo el otro día. Cuando Ahodera me dio mal la dirección de la secundaria.
— Sí, yo soy Yamamoto Takeshi. —Menciono el chico del beisbol.
— Te recordaba pero no sabía tu nombre.
— ¿Qué hacen aquí?
— Venimos a animar a Tsuna.
— ¿Animar? —dijo un tanto confundido Yamamoto.
— Si, Tsuna se enfrentará a Hibari. Necesita todos los ánimos del mundo.
— Está bien si me uno a ustedes para animar a Tsuna.
— Si —contesto Lambo.
— ¡NOOO! —grito Gokudera.
— Pero yo soy la mano derecha de Tsuna, Gokudera.
— Estúpido friki, la mano derecha de Juudaime soy yo —afirmó Gokudera mientras se señalaba así mismo.
— Ya, no se peleen. Yamamoto, puedes mostramos el camino a la azotea.
— Si, vamos chicos —dijo alegre el moreno.
Antes de abrir la puerta que los conducía a la azotea, sintieron como se les erizaba la piel, de pronto los tres jóvenes sintieron un aura amenazante y al abrir la puerta vieron a Hibari Kyoya con un humor de los mil demonios.
— Kamikorosu —dijo el presidente del escuadrón disciplinario de Namimori-chuu.
— Ma, ma Hibari cálmate no estamos molestando a nadie —hablo rápidamente Yamamoto.
— ¿Así que tú eres Hibari? —menciono Gokudera— solo para que lo sepas Juudaime te vencerá.
— Wow, como si pudiera vencerme alguien. Que molestas son las manadas de herbívoros.
Una vena salto en la frente de Gokudera.
— ¿Herbívoros?, y… ¿Y tú quién demonios te crees?, no eres ni la mitad de bueno y noble que es Juudaime.
— Gokudera, cálmate. —trataron Yamamoto y Lambo de tranquilizar al temperamental chico de cabellos plateados.
— Kufufu, tan temprano y ya estas animado Kyoya-kun —fue la voz de Mukuro la que distrajo la atención de Hibari del chico buscapleitos.
— Rokudo Mukuro —pronunció con odio Hibari.
— Oya, oya al parecer vinieron desde temprano. Y ¿Dónde está Tsunayoshi-kun? —pregunto Mukuro.
— Cabeza de piña, no nombres a Juudaime con tanta familiaridad —bufo Gokudera.
— Supongo que "Si" —pronuncio con énfasis— preparaste asientos de primera fila.
Hibari, estaba completamente irritado "¿Qué demonios se creían esos herbívoros para armar semejante alboroto dentro de su amada Namimori?", sin pensarlo mucho saco sus armas, sus siempre confiables tonfas metálicas.
— Supongo, que ustedes servirán como calentamiento —sonrió macabramente Hibari.
Tsuna, tenía un mal presentimiento. De alguna manera había logrado sobrevivir al entrenamiento infernal de Reborn se sentía en calma pero algo le preocupaba.
Cuando llego a Namimori-chuu, el presentimiento se hizo más grande.
— Dame-Tsuna, apresúrate —ordeno Reborn.
Tsuna abrió la puerta de la azotea, y no le gusto para nada la imagen que se presentaba ante sus ojos. Gokudera, Yamamoto y Lambo se encontraban golpeados, de pronto visualizo al culpable.
— Por un momento creí que no vendrías, Tsunayoshi-kun —hablo Mukuro.
— Mukuro… —pronuncio Tsuna.
— Ave-kun uso a tus amigos como un pequeño calentamiento.
— Sawada Tsunayoshi. —Pronuncio Hibari.
— Hibari-san.
— Así que ya conocías a Tsunayoshi-kun, Kyoya-kun —dijo Mukuro.
— Debes estar bromeando Rokudo Mukuro —dijo Hibari mirando al chico con peinado de piña— ¿en serio crees que va a vencerme alguien quien es apodado dame-Tsuna? —pregunto incrédulo Hibari— En serio, debes estar desesperado Rokudo Mukuro —afirmo Hibari.
— Chaos —saludo Reborn— Tsuna, ¿piensas ver como tus subordinados fueron golpeados?
— No, ellos no son mi subordinados —dijo Tsuna viendo fijamente a Hibari— ellos son mis amigos, Reborn.
Reborn sonrió, su dame-alumno estaba creciendo.
— Así es Tsuna, ellos serán parte de tu familia.
— Ya te dije Reborn que no quiero ser un mafioso.
— Siempre tan contradictorio. —Pronuncio Reborn sarcásticamente.
Hibari y Rokudo miraban a tutor y a su estudiante.
— Tsuna, te pateara el trasero —aseguro Reborn mientras observaba a Hibari— y tú —miro fijamente a Rokudo— tendrás que cumplir nuestra pequeña apuesta.
— Kufufu, aunque odie admitirlo apoyare a Ave-kun solo por esta vez, aunque no creo que sea posible que pierda ante Tsunayoshi-kun.
Una tonfa salió volando justo al lado de Mukuro.
— ¡Que cruel eres Kyoya-kun!, y yo que te estoy dando ánimos. —Dijo con pesar.
— No me interesa nada que venga de ti, Rokudo Mukuro.
Hibari se lanzó dispuesto a atacar a Tsuna, el cual lo miraba con detenimiento. Aquel sujeto había lastimado a sus amigos, él no se consideraba una perdona vengativa y mucho menos despiadada, pero se encontraba furioso. « — Esta vez no huiré —pensó Tsuna internamente— no es solo por la apuesta… Es por mis amigos».
Contra todo pronóstico Tsuna detuvo la tonfa, se escuchó una sonrisa por parte de Mukuro y por su parte Hibari sonrió, aparentemente este sujeto iba dura un poco más que los demás herbívoros.
Gokudera, recupero el conocimiento, y miro a su estimado Juudaime enfrentarse de manera fiera a ese sujeto.
— ¡Juudaime usted puede vencerlo! —grito Gokudera.
Por su parte Tsuna, sentía algo raro. Era la primera vez que en verdad sentía que podía contar con sus amigos.
— Hayato, ayuda a Yamamoto-kun y a Lambo —grito Tsuna desde su posición, lo que ocasionó que Hibari se molestara.
Una de las tonfas de Hibari se impactó golpeando a Tsuna en el estómago, dejándolo sin aire. Era verdad, Reborn le había advertido que no debía distraerse durante la pelea contra Hibari. Tsuna cayó de rodillas.
— ¡JUUDAIME! —grito con preocupación Gokudera— No se preocupe por estos dos yo me encargo.
La voz de Gokudera lo reanimo, es cierto. Él tenía un motivo claro por el cual pelear, "sus amigos". No Denia distraerse, se concentraría únicamente en Hibari, de momento no sentía su presencia.
— ¡Tsuna, ten cuidado Hibari esta atrás de ti! — esta vez fui Yamamoto quien le advirtió de la cercanía de Hibari.
Tsuna se levantó evitando el golpe de gracia de Hibari.
— Wow, pensé que no ibas a durar ni un minuto —exclamo Hibari.
— Tú, lastimaste a mis amigos. En serio crees que me iba a quedar sin hacer nada. —Murmuro Tsuna.
Los ojos de Tsuna cambiaron de color, cambiaron de su habitual color café a un color anaranjado, su mirada se volvió más aguda dejando atrás la mirada infantil e inocente de siempre. Tsuna observo su mano derecha, era la mano que había utilizado para detener la tonfa de Hibari, seguramente por la adrenalina no sentía el dolor, tal vez incluso tuviera fracturada la mano. De pronto sintió como aparecía un brillo provenía de la fedora de Reborn.
Reborn se quitó su fedora. Era verdad y entonces Tsuna recordó lo que había ocurrido hace algunos días, León tenía la forma de una pelota verde con sus pequeños ojos amarillos con iris negra.
— Oye, Tsuna te mencione que León solo adquiere esta forma —dijo Reborn mientras sostenía al camaleón en la palma de su mano izquierda— cuando algo.
— Tus alumnos deciden pelear —termino Tsuna la frase de Reborn.
El camaleón se elevó de la palma de Reborn despidiendo un brillo, y la especio de crisálida, capullo o la forma que tuviera León dejo un par de guantes de lana de color blanco con el numero veintisiete en aquel par. Además de que al parecer había una bola de algodón al lado de los guantes.
Reborn le lanzo los guantes a Tsuna.
— Póntelos —ordenó el tutor.
— Pero, de que van a servir. No creo que para vencer a Hibari se necesite un par de guantes y una bola de algodón —se quejó Tsuna.
Reborn disparo con León, el que había adoptada la forma de una pistola.
— Hiiiiiiiiiii, Reborn se supone que estas de mi lado, no en mi contra.
— Apúrate dame-Tsuna —Tsuna se colocó los guantes.
Hibari, se estaba desesperando que se creía Sawada Tsunayoshi. Hibari iba a lanzarse a atacar a Tsuna, cuando vio como Tsuna era envuelto por una llama de color anaranjada, los guantes de Tsuna habían cambiado de forma, eran de color negro con una "X" además de que tenían escrito "Famiglia Vongola".
Tsuna intercepto el ataque de Hibari, al parecer los guante habían amortiguado el golpe.
— X-Gloves, —menciono Tsuna.
Los guantes estaban rodeados por la llama de la última voluntad al igual que en la frente de Tsuna se podía apreciar la misma llama anaranjada.
— Kufufu, esto se está poniendo interesante.
— Prepárate para pagar la apuesta —dijo Reborn— después de todo, la llama de Tsuna es la que más se parece a la del fundador de Vongola.
Tsuna era capaz de detener los ataques de Hibari, debía haber alguna forma de atacar a Hibari. « — Usa la fuerza de tu llama — escucho una voz dentro de su mente».
Hibari se comenzaba a impacientar, como era posible que un herbívoro fuera capaz de predecir sus ataques.
— Arcobaleno, ¿Tsunayoshi-kun tiene la súper intuición? —pregunto Mukuro.
— Efectivamente, cualquier miembro de Vongola tiene esa habilidad, aunque aún le falta pulir a Tsuna.
Tsuna se enfocó en Hibari, la voz le decía que usara sus llamas. Tsuna y Hibari estaban a punto de una confrontación frente a frente, Hibari con sus tonfas y Tsuna con los X-Gloves. Cuando impactaron uno contra el otro una esfera de brillos los envolvió, Hibari salió disparado contra la pared y Tsuna salió volando del techo.
— ¡JUUDAIME! —grito Gokudera.
— ¡TSUNA! —grito Yamamoto.
Lambo recupero la conciencia y sin dudarlo lanzo la bazooka hacia donde había salido disparado Tsuna. Una nube rosa cubrió a Tsuna. Y de pronto todos contemplaron a Tsuna. Pero este Tsuna tenía un par de años más, usaba los X-Gloves como propulsores. La mirada de este individuo era cálida, su cabello seguía siendo igual de rebelde a pesar de los años, y vestía un traje de color negro con una camisa de color anaranjado, no llevaba corbata dejando la camisa con tres botones desabotonados.
— Supongo, que estoy diez años en el pasado —hablo Tsuna.
Los presentes suspiraron de alivio cuando Tsuna aterrizo sobre la azotea.
— ¡Gracias Lambo! —Dijo el castaño mayor.
— No hay de que, al parecer Reborn tenía un presentimiento —dijo el chico de cabellos rizados.
— Reborn, siempre acierta —menciono el castaño— supongo que estoy involucrado en la apuesta de Reborn y Mukuro.
— Juudaime, se encuentra bien él… —Iba a preguntar Gokudera antes de ser interrumpido por el Tsuna de diez años en el futuro.
— No te preocupes Hayato, mi yo del pasado debe estar en mi habitación. Me estaba cambiando de ropa cuando la bazooka me trajo hasta aquí.
— Kufufu, no creí que en serio vencieras a Ave-kun —dijo Mukuro.
— Mukuro —hablo Tsuna— no deberías hacer apuestas con Reborn. Él siempre se las ingenia para ganar… incluso la suerte esta de lado, un día incluso nos vetaron de un casino en la vegas por Reborn—dijo el castaño— Por cierto deberían ayudar a Kyoya, al parecer se golpeó fuerte.
— Pero Juudaime, él lo lastimo —se quejó Gokudera.
Tsuna se acerca a Hibari, este con las pocas fuerzas que le quedaban se incorporó.
— No te sobre esfuerces, —dijo Tsuna.
— Herbívoro.
— Tenía tiempo que no me decías herbívoro, Kyoya.
— No me llames con tanta familiaridad —dijo Hibari.
— Perdiste Kyoya-kun —vocifero alegremente Mukuro.
— De hecho tú también perdiste la apuesta Rokudo Mukuro —dijo Reborn.
— Me pregunto si algún día ustedes dos —dijo Mirando a Mukuro y Hibari— serán capaces de hablar sin intentar matarse —dijo Tsuna.
— Kufufu, ahora me interesas Tsunayoshi-kun has llamado mi atención —dijo Mukuro, pero en ese momento una nube rosa se formó alrededor de Tsuna, cuando la nube desapareció, reapareció el Tsuna de siempre.
— Parece que regrese —suspiro el castaño.
— Juudaime/Tsuna —se acercaron Gokudera, Yamamoto y Lambo.
— Chicos —dijo alegremente Tsuna— por un momento creo que alucine que estaba en una habitación.
— Estabas diez años en el futuro debido a la bazooka —explico Lambo— cuando se le dispara a alguien con esa bazooka es capaz de ir al futuro dentro de diez años, pero la persona en el futuro regresa a tomar el lugar de su yo joven durante cinco minutos.
— Hibari-san, ¿te encuentras bien?
Hibari lo miro con algo de furia, aun no podía creer que hubiera perdido contra aquel herbívoro.
— La próxima vez que te vea Kamikorosu —dijo Hibari mientras se alejaba.
Tsuna se cayó. Sus amigos se preocuparon.
— Al parecer mi dame-alumno se durmió —fue lo único que dijo Reborn.
Hibari sonrió, definitivamente amaba pelear con sujetos fuertes. Ahora que lo pensaba había algo raro, se suponía que ese herbívoro "Sawada Tsunayoshi" había sido admitido en Namimori-chuu.
