Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.
Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y
Espero que la lectura sea de su total agrado.
Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 2: Lo que hago por ti.
No podía concentrarme como es debido en clases. Lo dicho por mi padre esta mañana antes de irse al trabajo, no dejaba de rondar en mi mente.
Estábamos disfrutando el desayuno en nuestro tranquilo y acostumbrado silencio.
—Chicos, tengo algo que comunicarles— dijo mi padre rompiendo el silencio. Ambos salimos de nuestros pensamientos y lo miramos preocupados —Tengo una misión importante.
—¿De qué se trata?— pregunté.
—Encontramos la base de operaciones de la Banda Hebi— Itachi y yo ensanchamos los ojos, sabemos perfectamente lo que eso significa.
La Banda Hebi es una organización de asesinos en serie. Desde hace años la policía está detrás de ellos, pero son tan escurridizos como las serpientes. Hace once años mataron al gobernador y a su esposa en su casa. El gobernador sabía que estaban planeando un atentado en su contra, así que mandó a su hijo de cinco años a casa de unos amigos para protegerlo. Pero su esposa se rehusó a dejarlo solo y se quedó con él hasta el final. El pequeño se salvó y su apellido fue cambiado para protegerlo. Ese niño es mi amigo Naruto, su apellido era Namikaze pero después del asesinato, se lo cambiaron a Uzumaki para protegerlo. El apellido Uzumaki era el apellido de soltera de su madre. Namikaze Minato y su esposa Kushina, lo dejaron en mi casa la noche en la que fueron asesinados. Por eso mi padre ha pasado tantos años detrás de esa banda, para vengar la muerte de sus amigos.
—Como comprenderán, no es una misión fácil de hacer. Es posible que tengamos muchas bajas, yo incluido— el silencio reinó en el comedor.
—Entiendo que es tu trabajo, padre— Itachi se levantó y golpeó la mesa con sus manos, haciendo que mi padre lo mirara asombrado. Él nunca actuaba así —No es justo que también tengamos que perderte a ti— desvié la mirada de ambos y apreté los puños con impotencia.
—Si llego a morir, lo hice para proteger a la ciudad y a ustedes más que a nadie.
Itachi estaba a punto de objetar algo, pero yo lo interrumpí.
—Nosotros estaremos orgullosos de ti, padre— dije con respeto.
Mi padre sonrió complacido por mi actitud madura. Me levanté de la mesa, hice una reverencia y me fui lo más rápido posible.
—¡Sasuke, espera!— Itachi llegó corriendo hasta mí después de un rato.
Decidí irme caminando, necesitaba pensar. Que le haya dicho a mi padre que respetaría su sacrificio, no significa que no me afectara. Me siento igual que Itachi, o peor.
—Sé cómo te sientes— llevó dos dedos a mi frente, dándome un pequeño golpe —Pero sin importar lo que pase, siempre estaré contigo.
—Gracias, Nii-san— sonreí agradecido.
Ese toque en la frente significa mucho para mí, desde que tengo memoria Itachi me ha dado ese toque en la frente. Pero desde que murió mamá, he sentido que es su manera de demostrarme que siempre estará conmigo.
Llegamos a la escuela en silencio, nos encontramos con Naruto en el camino, pero no le mencionamos nada sobre la captura de los asesinos de sus padres.
—Uchiha Sasuke de primer año salón uno y Uchiha Itachi de tercer año salón dos. Favor dirigirse a la dirección— la voz de la directora resonó por el megáfono del salón.
Estábamos en el cuarto período, faltaba una hora para que terminaran las clases del día. Miré por la ventana y vi una patrulla estacionada frente a la escuela. Entonces lo supe, mi padre había muerto en aquella misión. La única vez que me han llamado así desde la dirección, fue en primaria cuando papá fue a buscarnos porque mamá había muerto en el hospital después de una larga lucha contra el cáncer.
Todo el mundo me miraba curioso, pero Naruto se volteo a verme preocupado. Él sabe que algo anda mal.
—Puedes retirarte, Sasuke — Asuma me miró con curiosidad igual que todos.
Me levanté y recogí mis cosas.
...
Después de que Sasuke se fuera del salón, sentí el impulso de ir tras él y averiguar de qué se trata todo esto. Todo el mundo comenzó a murmurar sobre eso, el único que estaba callado con la mirada perdida en algún punto de la ventana, era Naruto. Necesito saber qué es lo que está pasando. Desde que lo vi por primera vez, me he sentido intrigada por saber más sobre él. Él es un enigma para mí, quiero saber qué esconde detrás de esas gafas, qué hay detrás de esa expresión de indiferencia. Me gusta su voz grave y tranquila, cada vez que un profesor le ordena leer algo en voz alta, es un deleite para mis oídos. Me gusta su forma de encerrarse en su propio mundo cuando está leyendo. No he podido sacarlo de mi cabeza, ni tampoco he podido alejarme de él a pesar de que me dice que soy molesta. Pero después de lo que pasó lo de Kiba, hace como si yo no existiera. Antes por lo menos, me dedicaba un par de palabras.
Me levanté de mi asiento y me senté en su mesa para hablar con Naruto.
—Psss... Naruto— llamé su atención.
—¿Qué sucede, Sakura-chan?— preguntó distraído.
—¿Tienes alguna idea de qué pasó con Sasuke-kun?— pregunté en voz baja.
Asuma había vuelto a dar su clase.
—No lo sé— miró por la ventana, seguí la dirección de su mirada, vi a Sasuke e Itachi irse acompañados de un policía —Solo sé que la última vez que a Sasuke lo llamaron así, fue porque su mamá había muerto.
Sentí una fuerte opresión en el pecho. Ahora me doy cuenta que yo no soy la única que ha tenido que sufrir una vida difícil.
...
Caminé a paso lento hasta la oficina de la directora, no quería llegar y que me dijeran lo que no quería escuchar. Cuando estaba a punto de llegar, me encontré con mi hermano. Él estaba parado en frente de la puerta, debatiéndose entre sí entrar o no.
—Nii-san— me paré a su lado.
Tomé la iniciativa y abrí la puerta de la oficina. Tsunade estaba muy seria, pero en sus ojos había un pequeño brillo de tristeza. La persona que vino a buscarnos es nada más y nada menos que el primo Shisui. Él es único primo con el que Itachi se lleva bien, se podría decir que es su mejor amigo, aunque sea unos años mayor.
—Adelante, chicos— ordenó Tsunade.
—Lamento informarles que el jefe Uchiha está en el hospital debatiéndose entre la vida y la muerte— informó Shisui.
Me sentí un poco aliviado, pero ahora la preocupación era peor. Porque al tener la mínima esperanza de que está luchando por su vida y que después se vaya, es aún más doloroso a que te digan que murió al instante. Eso fue lo vivimos en carne propia hace unos años, cuando veíamos cómo mamá se marchitaba cada día.
—Pueden retirarse por el día de hoy— concedió Tsunade.
Nos fuimos sin decir nada, aún no queríamos hacer preguntas, no sin antes estar seguros de que papá estuviera bien. Íbamos caminando hacia la salida de la escuela, quise mirar de reojo hasta la ventana del salón, aunque no podía ver nada. Pero pude distinguir un borrón amarillo y uno... rosa.
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Llegamos a hospital, mi padre estaba siendo intervenido quirúrgicamente de emergencia. El hospital estaba un hecho un caos, muchos policías heridos, familiares llegando desesperados por saber si su familiar estaba vivo o muerto. Era realmente deprimente, siempre me he preguntado qué tienen los doctores en la cabeza. Cómo hacen para tener el valor de decirle a una familia que no pudieron salvar la vida del paciente, supongo que con los años sus corazones se vuelven fríos. O simplemente en la universidad les enseñan que no deben involucrar sus sentimientos en su trabajo.
Miré a Itachi, se le notaba muy inquieto. Sé que no se quedará quieto hasta que no vea a nuestro padre y probablemente yo tampoco lo estaré. Desde que mamá murió me ha costado mucho mostrar mis sentimientos, ella siempre se las arreglaba para hacer que mis sentimientos salieran a flote, ella ha sido la única persona que lo ha conseguido. Nunca he vuelto a llorar desde que murió.
Tenemos que esperar un poco para poder ver a nuestro padre, así que nos sentamos en la sala de espera rodeados de un sepulcral silencio.
—¿Qué pasó en la misión?— cuestionó Itachi, no soportó más el silencio.
—Fue difícil, pero lo logramos— me sentí orgulloso de mi padre —Orochimaru, el líder de la banda, debe estar siendo interrogado en estos momentos. Su mano derecha murió en el enfrentamiento, al igual que muchos miembros de la banda. Pero lamentablemente la policía también sufrió pérdidas, hay más de uno que está luchando por su vida, así como el jefe Uchiha. Muchos están siendo atendidos por heridas menores y otros murieron en sitio. Esperábamos que estuvieran preparados con ese tipo de armas de guerra, pero la cantidad superó las expectativas del jefe.
—Ya veo— dijo Itachi con la mirada perdida en algún punto del piso —Naruto estará feliz de saber que al fin los tipos que mataron a sus padres, serán castigados.
—¿Ese es el hijo del gobernador?— preguntó Shisui, ambos asentimos.
—Olvidé informarle a la directora que no podrán ir a la escuela hasta que su padre esté bien.
—Ni hablar— negó Itachi de inmediato. Shisui y yo lo miramos incrédulos —Papá nunca permitiría que dejáramos de ir a la escuela, principalmente Sasuke. No se discutirá el tema, iremos a la escuela y después vendremos al hospital.
—Escuché al jefe presumir sobre lo inteligentes que son sus hijos en la oficina, sobre todo tú, Sasuke. No todo el mundo tiene un niño genio en su casa— me dio un codazo en juego —Imagino que eres muy popular entre las chicas.
—No sabes lo que hablas, Shisui— negó Itachi burlón —Sasuke solo tiene un amigo, es un chico antisocial y es conocido como el nerd del colegio. Aunque últimamente una linda chica está detrás de él, pero la ignora.
—¡Cállate!— ordené avergonzado, un pequeño rubor pobló mis mejillas.
Pero de inmediato me encogí en mi asiento porque mucha gente había volteado a vernos. Shisui soltó una sonora carcajada.
—¿Alguien le ha visto el rostro sin las gafas?— miró a Itachi y me señaló con el pulgar.
—Lamentablemente, no— respondió falsamente desilusionado.
—Hmp, sí que fastidian.
Me levanté y me fui a caminar por los jardines del hospital, mientras esos dos seguían riéndose a costillas de mí.
...
Me quedé preocupada pensando en lo que Naruto me dijo después de que Sasuke se fuera. Probablemente mañana él faltará a clases y entonces no podré averiguar qué fue lo que le sucedió, aunque probablemente él no me contaría nada al respecto. Iba caminando de vuelta al complejo donde vivo ahora.
El complejo Chūnin, es una casa de huéspedes que ofrece comidas a sus residentes por parte de la amable dueña, Chiyo. Desde que hui de casa, no tengo dinero para pagarme la renta en alguna pieza, así que trabajo ayudando a Chiyo a limpiar después de clases. En el complejo viven solo unas cuantas personas, Maito Gai, un profesor de artes marciales. Una pareja de recién graduados de la universidad, Suigetsu y Karin Hozuki. Y el nieto de la dueña, Akasuna no Sasori. Ellos son las personas con las que comparto cada día desde que llegué.
Estaba tan atrapada en mis pensamientos, que no me di cuenta que alguien me estaba siguiendo.
—Haruno— pronunció una voz a mis espaldas.
Cuando volteé, me encontré a Kiba dedicándome una sonrisa socarrona. Sin pensarlo dos veces, comencé a correr.
Estaba a unas cuadras del complejo, no estaba segura si mis piernas podrían aguantar la carrera, pero no me quedaría sin intentarlo. Ese chico no se quedará tranquilo hasta que no consiga su venganza por las dos humillaciones que le he hecho pasar. Kiba me seguía de cerca, estoy segura que si acelera el paso podría atraparme. Pero, me parece que su juego del gato y el ratón es más entretenido. Cuando estaba a media cuadra del complejo, visualicé una cabellera celeste y una roja. Eran Karin y Suigetsu, estaban a punto de entrar a la casa, pero mi grito los detuvo.
—¡SUIGETSU, KARIN-CHAN!— ellos voltearon a verme sonriendo, dispuestos a devolverme el saludo.
Pero sus expresiones cambiaron cuando se dieron cuenta que me estaban persiguiendo, inmediatamente corrieron hacia mí. Karin me apretujó entre sus brazos cuando llegó hacia mí y Suigetsu se adelantó unos pasos, mirando desafiante a Kiba.
—¿Se te ofrece algo, mocoso?— interrogó Suigetsu cortante.
—Nada— negó Kiba con cinismo.
—Entonces, vete a casa y aléjate de ella— ordenó amenazante.
No podía ver a Kiba porque Karin no dejaba de abrazarme, pero sé que se asustó por el tono de voz de Suigetsu.
—Nos veremos, Haruno— esa frase me hizo estremecer.
No se quedará tranquilo hasta que se cobre lo que le hice. Yo estaba tranquila porque estaba suspendido, pero veo que ni por eso estará tranquilo. Pero no iba a llorar por tan poca cosa, decidí no llorar delante de ese sujeto como ese día en la cafetería.
—¿Estás bien, Sakura-chan?— preguntó Karin preocupada.
Me apartó de su cuerpo, sin soltarme los hombros y me examinó de pies a cabeza. Karin tiene el cabello, los ojos de color rojos y usa gafas. Tiene un peinado inusual, su cabello es corto y descuidado en el lado derecho, mientras que en el izquierdo es largo y liso. Ella es recién graduada en enfermería. Suigetsu tiene el cabello celeste hasta los hombros y ojos morados. Él se graduó en sociología.
—Estoy bien, Karin-chan— ella es mayor que yo, pero ella misma me pidió o más bien, ordenó que la llamara Karin-chan —Solo siento que mis piernas me fallarán en cualquier momento por la carrera.
—¿Quién es ese mocoso?— cuestionó Suigetsu.
—Un chico de mi escuela, es una larga historia— comenté tratando de restarle importancia.
—Pues tenemos toda la noche para escucharla, jovencita— dijo Karin en tono de regaño.
Suspiré derrotada y con la ayuda de Karin, entramos todos juntos a la casa.
...
Aún no tenemos noticias sobre el estado de salud de mi padre, Itachi y yo estamos comiendo unos onigiris que nos trajo Shisui de su casa.
—¿Cuánto tiempo más crees que tarden en traernos noticias?— pregunté ligeramente ansioso.
—No lo sé, solo ten paciencia— dijo terminando de comer su onigiri.
—Creo que Shisui-san tiene razón. No me pienso mover de aquí hasta no tener noticias.
—¿Crees qué papá estará eliz por eso?— desvié la mirada.
Papá no nos dejaba faltar a la escuela, ni siquiera cuando mamá estaba en el hospital y ella tampoco nos dejaba hacerlo. Sé que él se enfadará si falto, pero no quiero irme sin tener noticias.
—No lo estará— bufé.
Me crucé de brazos y recosté la cabeza en la cabecera de la silla de la sala de espera, al poco tiempo el sueño me venció y me quedé dormido.
Sentí que alguien comenzó a sacudirme del brazo, pero mis ojos se negaban a abrirse.
—Oye, Sasuke. El médico trajo noticias— Itachi sonada urgido.
Inmediatamente abrí los ojos, parpadeé un par de veces para enfocar la vista y entonces me di cuenta que mis gafas no estaban.
—Buenas noches, chicos. Mi nombre es Nohara Rin, soy el médico a cargo del jefe Uchiha— se presentó con una sonrisa amable.
Tiene el cabello corto de color marrón y ojos marrones.
—Buenas noches, Nohara-sensei, ¿cómo está nuestro padre?— preguntó Itachi escondiendo su ansiedad.
—Es un placer avisarles que su vida está fuera de peligro, ya pasó la etapa más difícil. Ahora solo queda esperar que se recupere— Itachi y yo suspiramos aliviados —Pero lamentablemente, no podrán verlo hasta mañana.
—Entendido. Gracias, doctora— agradecí sinceramente.
—Mandaré a buscar una patrulla para que los lleve a casa— dijo Shisui cuando la doctora se fue.
—No es necesario, yo los llevaré— habló Obito.
Todos volteamos a ver a Obito, quien miraba fijamente hacia donde se había ido la doctora.
—¿Desdé cuándo estás aquí?— preguntó Itachi con ceja arqueada.
—Desde que Nohara-sensei estaba hablando con ustedes.
—Ya veo— dije burlón. Obito se sonrojó, pero decidí dejar el tema hasta allí. Me giré hacia mi hermano —Itachi, devuélveme mis gafas.
—Pensé que no te habías dado cuenta— se sacó mis gafas del bolsillo de la camisa y me las entregó.
—Claro que me di cuenta, he pasado la mayor parte de mi vida usándolas. Cuando no están, me doy cuenta— me volví a poner mis gafas.
—Ya déjense de juegos y muévanse— Obito comenzó a apresurarnos para irnos.
...
Desperté más temprano que de costumbre, ayer Karin dijo que me acompañará hasta la escuela. Ella tiene turno en el hospital, debe desviarse un poco de su camino al hospital, pero insistió en acompañarme de todas formas. Lo único malo de todo esto es que tuve que levantarme una hora antes. Pero todo sea por evitar que Kiba me intercepte de nuevo.
—Sakura-chan, ¿Estás lista?— preguntó Karin desde el otro lado de puerta.
—Salgo en un minuto.
Terminé de arreglar mi cabello, tomé mi mochila y salí en busca de Karin. Ella estaba afuera esperándome para irnos.
—Vamos— dijo Karin en cuanto me vio salir.
Caminamos entretenidas charlando sobre cualquier tema que se nos cruzara por la cabeza. Me gusta mucho la compañía de Karin, ella se ha convertido en mi mejor amiga. Incluso es la única persona que sabe toda la verdad sobre mi pasado, ya que ella fue quien me encontró y me llevó al complejo donde vivo ahora.
—¡Sakura-chan!— gritó alguien desde lejos.
Naruto venia corriendo hasta donde estamos nosotras.
—¿Quién es ese lindo chico, Sakura-chan?— Karin me dio un codazo en las costillas mientras me guiñaba el ojo.
—Es un compañero de clases, pero no es lo que piensas. Solo es un buen amigo— confirmé para que Karin no me molestara —Buenos días, Naruto. Es extraño verte caminando por aquí y más aún, verte solo.
—No he sabido nada de Sasuke desde ayer— bajé la mirada con tristeza.
Para Naruto pasó desapercibido, pero lamentablemente no lo fue para Karin.
—Luego me dirás quién es ese Sasuke ¿vale?— habló sólo para que yo la escuchara —Bueno, Sakura-chan, ya puedo irme tranquila al trabajo. Te dejo en buenas manos, adiós.
—Adiós, Karin-chan— me despedí nerviosa.
Karin se fue en otra dirección, dejándome con Naruto.
—¿A qué se refiere con dejarte en buenas manos?, ¿Sucedió algo malo?— Naruto puede ser tonto, pero me doy cuenta que a veces puede ser muy perceptivo.
—Nada en especial— negué nerviosa. Él entrecerró los ojos, cruzándose de brazos —Está bien te lo diré, pero tienes qué prometerme que no le dirás a nadie— extendí la mano para sellar el trato, estrechó mi mano y me sonrió —Ayer después de clases, Kiba me persiguió. Pero gracias a Karin y su esposo, no pudo hacerme nada.
—Ese bastardo— apretó los puños con fuerza —Está buscándose una buena paliza de parte mía.
—No debes hacer nada al respecto, yo misma planeo deshacerme de él. Solo que aún no sé cómo. Además, ya has tenido muchos problemas por culpa de él.
—Déjame ayudarte, él y yo tenemos una cuenta pendiente desde hace un rato. Solo que yo no dejaba de hablarle, pero ya me canse de fingir ser su amigo.
—¿Cuál es esa cuenta pendiente?— pregunté con curiosidad.
—Lo siento, pero no puedo decírtelo— de repente se puso serio.
Tengo la ligera sensación de qué Sasuke tiene que ver con esto.
—No tienes que hacerlo si no quieres— llegamos a la escuela rodeados de un tenso silencio.
Cuando entramos, cada quien tomó un rumbo diferente. Naruto se fue a no sé dónde y yo al salón. El salón estaba vacío, así que aproveché para dormir un rato. Escuché un par de voces conocidas para mí, pero decidí hacerme la dormida para poder enterarme que es lo que le paso a Sasuke ayer.
—¿Por qué Shisui-san vino a buscarte a ti y a Itachi ayer?— preguntó Naruto.
—Es una larga historia— respondió Sasuke con fastidio.
—Dímelo, teme— exigió Naruto.
—Mi padre está en el hospital. Ayer hubo una misión importante para la policía y resultó herido.
—¿Qué clase de misión?— la intriga de Naruto era palpable.
—Desmantelar la Banda Hebi— ambos guardaron silencio.
—¿Atraparon al asesino de mis padres?— preguntó tenso.
—Sí— respondió Sasuke igual de tenso.
—¿Desde cuándo lo sabías?— la tensión entre ambos me resultó abrumadora.
—Mi padre me habló de la misión ayer, nos dijo que probablemente moriría en el proceso. Pero afortunadamente, está vivo.
—Me alegro que Fugaku-jiisan esté vivo— su voz denotaba todo, menos alivio.
—¿Te sientes bien, dobe?— preguntó ligeramente preocupado.
—Solo...— se quedó callado —Siento que mi pesadilla por fin terminó. Ahora sé que pagarán por lo que le hicieron a mis padres...
—Ahora Minato-san y Kushina-san descansarán en paz— le palmeó el hombro.
—Pensé que no vendrías hoy, incluso Sakura-chan estaba preocupada— sentí la mirada de ambos en mí, pero seguí fingiendo que dormía.
—Hmp— sigo sin entender el significado de ese odioso monosílabo.
—Me enteré que Kiba la persiguió ayer después de clases.
—¿Qué?— preguntó Sasuke ligeramente alterado.
Me sorprendió mucho que actuara de esa forma, tal vez solo lo hizo porque se trata de Kiba y no porque se preocupe por mí.
— Estás preocupado por Sakura-chan?— preguntó Naruto insinuante.
—No— negó fríamente.
Me sentí deprimida por su indiferencia. Pero yo lo sabía, aún no entiendo qué es lo que ata a este chico. Él y yo pertenecemos a mundos distintos y estoy segura que cuando se entere de mi pasado, se alejará de mí. Tenía ganas de llorar, pero debía quedarme tranquila. Para mi buena suerte, tuve que dejar de fingir porque el timbre de entrada sonó y tuve que dejar de dormir.
...
Hoy no es un día que pueda calificar como uno de mis favoritos, pero al menos estaba de buen humor, hasta que por una razón que no me puedo explicar, estaba molesto. Supongo que tiene que ver con el idiota Kiba o que la molestia de al lado estuviera fingiendo dormir para escuchar nuestra conversación. Cuando despertó, resistí el impulso de voltear y fulminarla con la mirada. En realidad estaba fingiendo demasiado bien, pero cuando hablamos de Kiba, se estremeció levemente.
Decidí pasarme las horas libres en la biblioteca, incluso mi almuerzo lo comí en ese lugar, sin que nadie se diera cuenta. No quería que nadie me molestara con sus estupideces, ya tenía suficientes problemas en la cabeza como para prestar atención a seres de bajo coeficiente intelectual. Tomé el primer libro que vi, me puse mis audífonos y me encerré en mi mundo a leer. No suelo usar audífonos cuando leo, pero hay ocasiones en donde son un elemento fundamental para mi concentración. La música de mi lista de reproducción a veces me ayuda a relajar mi atormentada mente. Pero para mi mala suerte, tuve que regresar a clases. Pasé el resto de las clases mirando por la ventana, los temas que estaban dictando los profesores en este momento, ya me los sabía de memoria.
Cuando llegó la hora de irnos a casa, la ansiedad me invadió. Itachi y yo debíamos esperar que algún policía viniera a buscarnos, así que estamos parados en la entrada esperando. Naruto dijo que quería ir con nosotros y no iba a ser yo quien le dijera que no. Sé lo mucho que debe significar para él en este momento hablar con mi padre. Pero había otra persona esperando que vinieran a buscarla, esa persona era la molestia pelirrosa. Una mujer pelirroja y un hombre peliceleste iban pasando frente a nosotros y ella corrió hasta ellos. La mujer pelirroja saludó a Naruto con la mano a lo lejos y este le devolvió el saludo.
—¿Quién es esa mujer?— preguntó Itachi.
—La conocí esta mañana, ella estaba acompañando a Sakura-chan hasta aquí, pero cuando me vio, dijo que ella estaba en buenas manos y se fue a su trabajo— respondió.
Lo más seguro es que esas personas no quieren dejarla sola para que Kiba no vuelva a acercarse a ella. Con solo pensar en el nombre de ese tipo, me hierve la sangre.
— En qué piensas, Sasuke?— preguntó Itachi confundido.
Tarde me di cuenta de que tenía la mandíbula y los puños apretados.
—Nada— contesté con indiferencia, relajando mi postura.
Él y Naruto iban a objetar algo, pero la patrulla llegó por nosotros.
—Muévanse, mocosos— la única persona que se atreve a hablarnos así es Obito.
Rodé los ojos con fastidio y me subí en la patrulla, seguido de Itachi y Naruto.
—Tu interés por Nohara-sensei no tiene límites— comentó Itachi fingiendo inocencia.
Obito se ruborizó levemente al sentirse descubierto, pero luego le lanzó una mirada amenazadora. Itachi sonrió burlón, contagiándonos a Naruto y a mí. El resto del viaje al hospital, Obito lo pasó quejándose sobre lo insolentes que pueden llegar a ser los adolescentes.
...
Karin y Suigetsu la noche anterior, me prometieron acompañarme desde la casa a la escuela y viceversa, hasta que Kiba deje de molestarme. Por lo tanto, me tocaba esperar que ellos salieran de sus trabajos y vinieran por mí. Pero yo no era la única persona esperando que vinieran a buscarla. Itachi, Naruto y Sasuke estaban parados al lado contrario de la entrada de la escuela, esperando que vinieran por ellos. Siempre he visto que ellos se van caminando a su casa, pero supongo que irán al hospital. Karin y Suigetsu pasaron caminando frente a mí, inmediatamente me fui corriendo hasta ellos. Karin saludó a Naruto con la mano, pero no pudo evitar escanear disimuladamente a los otros dos.
—Estas rodeada de chicos guapos, Sakura-chan— dijo Karin sonriendo —Alguno de ellos debe gustarte, si yo fuera una adolescente de nuevo, escogería al chico de las gafas— Suigetsu y yo la miramos confundidos —El que tenga gafas no lo hace feo, yo misma sé lo que es eso.
Karin también usa gafas, pero las de ella no cubren la mitad de su rostro como las de Sasuke.
—Yo solo veo a un chico ñoño, como cualquier otro— intervino Suigetsu.
—¿Qué piensas tú, Karin-chan?— pregunté intrigada.
Yo no pienso lo mismo que Suigetsu, pero tampoco pienso lo mismo que Karin. Solo tengo un par de semanas desde que entré en la escuela y no he podido acercarme a él lo suficiente, la necesidad de saber qué es lo que me intriga de Uchiha Sasuke, es cada día más agobiante.
—Descúbrelo por ti misma— no pude deducir lo que había escondido detrás de su sonrisa —Por cierto, ¿cuál de esos chicos es el tal Sasuke del que hablaban tú y el chico rubio esta mañana?
—El chico de las gafas.
Karin no se sorprendió, más bien pienso que lo preguntó solo para confirmar sus sospechas. Su mirada inquisidora, hizo que me sonrojara.
—Karin, ya no tortures a la pobre chica— dijo Suigetsu conteniendo la risa —Mejor dile la noticia.
—¿Qué noticia?— pregunté intrigada.
—¡Suigetsu y yo vamos a ser padres!—exclamó emocionada.
Me detuve en seco, ambos me miraron confundidos por mi reacción. Pero de inmediato, me lancé a abrazarlos a ambos.
—¡Felicidades!— chillé al borde de las lágrimas.
Karin y Suigetsu están casados desde que los conocí, pero viven en el complejo hasta que tengan el dinero suficiente para comprar una casa para ellos solos.
—¿Cuánto tiempo tienes?
—Ocho semanas— contestó Karin emocionada.
—Estamos buscando un apartamento donde podamos vivir— añadió Suigetsu.
La noticia me cayó pesada, la felicidad que sentí por ellos fue sustituida por inmenso sentimiento de tristeza y abandono.
—No te pongas triste, Sakura-chan— Karin me abrazó por los hombros y me pegó a ella —No vamos a dejarte sola, tú irás con nosotros.
—Pero ustedes necesitan privacidad y ahora que serán padres, necesitan espacio para poder criar a su hijo. Yo solo estorbaré— mis argumentos eran más para convencerme a mí misma que a ellos.
—De ninguna manera— negó Karin —No pienso dejarte sola, Suigetsu está de acuerdo, ¿verdad?— él asintió y me acarició el cabello, alborotándolo un poco.
—Tú no estorbarás— aseguró sonriente —Además no queramos que esas personas te encuentren— finalizó serio.
—Está bien— acepté. No quiero seguir siendo una carga para ellos, pero también sé que ellos tienen razón —Entonces, buscaré un empleo de medio tiempo para ayudarlos.
—No, usted solo debe dedicarse a sus estudios— ordenó Karin en tono de regaño.
Estoy segura de que será una buena madre.
Después de un rato más de charlas sobre los planes de ambos, llegamos al complejo. Chiyo se entristeció por la noticia de que nos mudaremos, pero nos hizo prometerle que iríamos a visitarla de vez en cuando. En la cena, los demás inquilinos felicitaron a los futuros padres pero también se sintieron mal por que tendrán que mudarse.
En mi cabeza estaban pasando muchas cosas últimamente, necesitaba despejar mi mente. Después de discutir el asunto un rato con Karin, salí a dar una vuelta por la noche. Ella no quería que yo anduviera sola a estas horas caminando por las calles, podría encontrarme con Kiba o peor, esa persona.
...
Lamentablemente no pudimos hablar con mi padre, ya que cuando llegamos a la habitación donde está hospitalizado, estaba dormido por efecto de los medicamentos. Sin embargo, Itachi, Naruto y yo nos quedamos en el hospital hasta entrada la noche. Tuvimos que irnos caminando a casa, porque Obito invitó a cenar a la doctora Rin y ella aceptó con gusto. Y no había otro oficial disponible que nos llevara a casa, además de que el auto de papá está en la estación y no hemos tenido tiempo de ir a buscarlo.
Íbamos caminando hasta la casa de Naruto, lo acompañaremos hasta su casa y luego iremos a la nuestra. Cuando íbamos a medio camino de la casa de Naruto, vimos pasar a la molestia de cabello rosa. Ella iba entretenida escuchando música y no se dio cuenta de nuestra presencia. Vestía un short de mezclilla, una sudadera roja y unas converse negras.
Pero estar sumergida en su mundo, no la preparó para lo que le pasaría a continuación. Una persona que no pude identificar, se acercó a ella sin molestarse en ser sigiloso. La tomó del brazo y la volteó para que pudiera verlo, ella quedó paralizada de miedo al ver el rostro de esa persona. El sujeto le estampó un puñetazo en la mejilla, haciendo que cayera de sentón al suelo. Todo pasó tan rápido, que ni ella, ni nosotros tuvimos tiempo de reaccionar.
De repente sentí la creciente necesidad de estrangular a esa persona, apreté la mandíbula hasta que escuché mis dientes rechinar y apreté los puños hasta que mis uñas se encajaron en las palmas de mis manos. Sentía la atenta mirada de Itachi y Naruto sobre mí, estaban esperando mi reacción, tal vez para ir a ayudarla ellos o dejar que yo lo hiciera. El sujeto estaba tan concentrado en abalanzarse sobre ella, que no sintió mi presencia, sin embargo ella sí me vio. En su mirada estaba reflejado el miedo, pero cuando vio que estaba acercándome hasta su atacante, un destello de alivio se situó en sus orbes jades.
Me detuve a espaldas del sujeto, lo tomé por el cuello de la capucha de la sudadera y lo aparté de golpe lejos de ella. Entonces cuando me paré en medio de ambos, para evitar que volviera a atacar, me di cuenta de quién se trataba.
—Inuzuka— confirmé mirándolo desafiante.
Él me devolvió la mirada con la misma intensidad que la mía.
—Sakura-chan— dijo Naruto en tono preocupado al llegar hasta ella —¿Estás bien?
—S-sí, l-lo siento— se disculpó.
Por su tono de voz sé que está conteniendo las lágrimas. Me di cuenta que su disculpa iba dirigida exclusivamente a mí, porque sentí su mirada sobre mi espalda.
—No tienes que disculparte por nada—alegó Itachi cuando se acercó hasta ella.
—Siempre creí que eras un cobarde, pero esto superó mis expectativas— siseé con desprecio.
—Lo que yo haga no es tu problema, Uchiha— bramó enojado.
Naruto quiso abalanzarse sobre él, pero lo detuve interponiendo mi brazo en su camino, entonces él entendió que sería yo quien se encargaría de esto de una vez por todas.
—Tienes razón, no es mi problema— dije encogiéndome de hombros con indiferencia —Y menos lo que le hagas a esta molestia— señalé con el pulgar a la pelirrosa que se encuentra detrás de mí, de manera despreocupada.
—Sasuke, te estás pasando— susurró Itachi a mis espaldas, se había adelantado unos cuantos pasos para hablar conmigo sin que ninguno de los presentes escuchara.
—Lo sé, solo sígueme el juego— murmuré entre dientes para evitar que Kiba pudiera interpretar lo que digo, aunque honestamente dudo que pueda hacerlo —Supongo que después tendré que disculparme con ella. Todo esto le está pasando por mi culpa.
Me molesta admitirlo, pero me di cuenta que Itachi y Naruto tenían razón. Puedo ser un genio, pero nunca he sabido cómo tratar a las personas y menos a una chica.
—Si no lo haces, te patearé el culo hasta que lo hagas, ¿entendiste?— amenazó, asentí en respuesta.
Escuché un sollozo a mis espaldas, mis palabras hicieron que finalmente rompiera en llanto. Para mi desgracia, me sentí miserable. Normalmente le digo cosas hirientes para sacármela de encima y ella parece aceptarlo, ¿Qué hay de diferente esta vez? probablemente solo está conmocionada por la situación y por eso mi comentario le sentó mal.
—¿Entonces, Uchiha?— preguntó Kiba, sacándome de mis divagantes pensamientos.
—¿Entonces qué?— pregunté de regreso.
—Te harás a un lado y dejarás que termine lo que iba a hacer— fruncí el ceño ante su sonrisa altanera.
—Lamentablemente hoy no es tu día de suerte, Inuzuka— su sonrisa se borró —No tengo intenciones de dejarte hacerle daño. Puede ser una insoportable molestia, pero es una chica después de todo.
—Maldito— masculló Kiba entre dientes.
Caminó peligrosamente hacia mí, en un patético intento por intimidarme de nuevo. Nunca me han gustado los problemas, pero este tipo definitivamente está buscando lo que no se le ha perdido.
—¿Acaso intentas intimidarme?, ¿Te das cuenta de que eso no resulta conmigo?—pregunté arqueando la ceja.
—¡Apártate!— gritó ignorando mi pregunta.
—¿Qué acaso tu cerebro subdesarrollado no entiende?— pregunté con desdén —No vas a acercarte a ella.
—Suficiente, ya me tienes harto— levantó su puño, dispuesto a golpearme en el rostro.
Estaba lo suficientemente cerca como para conseguirlo. Lanzó su puño contra mí con mucha fuerza, pero lo esquivé y fui yo quien le clavó un puñetazo en medio del rostro. Se tambaleó para atrás, pero consiguió mantenerse de pie.
Ninguno de los presentes decía nada, más bien parecía que estaban conteniendo la respiración. Kiba se llevó una mano a su nariz sorprendido y entonces se dio cuenta de que estaba sangrando. La sorpresa pasó a ser furia en menos de un segundo, se abalanzó contra mí logrando tirarme al suelo, escuché un jadeo de sorpresa. Kiba consiguió asentarme un golpe en la mejilla, mis gafas se descolgaron de su lugar. Pero antes de que consiguiera darme otro, le di un golpe partiendo su labio interior y otro en el ojo izquierdo. De un empujón me lo quité de encima y me levanté. Estaba a punto de darle una patada en el estómago, pero alguien me abrazó por la espalda, consiguiendo detenerme. Era ella, su calidez consiguió que la furia que corría por mis venas en ese momento se disipara por completo.
—Detente, por favor— sollozó en mi espalda —Tú no eres así, Sasuke-kun.
—Bien— relajé mi postura.
Ella apretó su agarre sin dejar de llorar. No estaba consciente de lo que estaba sucediendo a mí alrededor, era como si en tiempo se hubiera congelado y solo quedáramos nosotros. Con cuidado me deshice de sus brazos, me volteé a verla. Su aspecto era deplorable, sus ojos hinchados de tanto llorar, rastros de lágrimas secas y un moretón estaba comenzando a formarse en su mejilla, pero aun así no dejaba de verse bonita. Su aparente fragilidad hizo que algo se removiera en mi interior. Sus ojos jades me atraparon, no podía apartar la vista de ellos. Sin darme cuenta acaricié su mejilla golpeada, se ruborizó ante el pequeño toque.
—Lamento causarte tantos problemas— se disculpó. Llevó sus manos a mis gafas, me tensé al pensar que me las quitaría. Pero solo las reacomodó en su lugar —Tienes razón, soy una molestia.
—Lo eres— dije en voz baja. Ella bajó la mirada —Pero todo esto también es mi culpa. Si no me hubieras defendido de esos imbéciles, nada de esto te hubiera pasado.
Sonreí de lado, sus ojos brillaron y una gran sonrisa adornó su rostro.
—Lamento interrumpir...— dijo Itachi burlón. Lo fulminé con la mirada, pero solo hizo que su sonrisa burlona creciera. Miré a nuestro alrededor, ni Naruto ni Kiba estaban —... pero, debemos irnos.
—¿Dónde está Naruto?— pregunté ignorando lo anterior.
—Dijo que llevaría a Kiba a su casa, parece que pondrá a su madre al tanto de las fechorías de su hijo— soltó una carcajada.
Para nadie es un secreto que Inuzuka Tsume, la madre de Kiba, es un verdadero demonio.
—Nos vemos el lunes en la escuela— dijo Sakura, dispuesta a irse.
Pero la tomé por la muñeca evitando que se fuera.
—Te acompañaremos a tu casa— informé.
La miré seriamente, no iba a dejar que ganara. Si ella es terca, yo soy más.
—No es necesario— trató de zafarse pero apreté mi agarre. Suspiro derrotada —Está bien, tú ganas.
La dejé libre y la seguimos hasta su casa. Su casa no estaba muy lejos de dónde sucedió todo, ella vive en una de esas casas de huéspedes. En la puerta estaba la pareja que hace unas horas había pasado por ella a la escuela, se veían realmente preocupados. Cuando nos acercamos hasta ellos, la pelirroja chilló horrorizada.
— Quién te hizo eso?— interrogó examinado su mejilla.
—No te preocupes estoy bien, Karin-chan— dijo evadiendo la pregunta.
—¡Por supuesto que no estás bien!— exclamó alterada.
Lanzó una mirada inquisidora a nosotros, haciendo que frunciera el ceño.
—Fue el chico de ayer, ¿verdad?— adivinó el peliceleste.
Ella asintió avergonzada.
—Pero, Sasuke-kun me salvó— los tres me miraron fijamente, haciéndome sonrojar levemente.
—Nos vamos— dije, Itachi asintió.
Nos dimos la vuelta dispuestos a irnos, no sin antes dar las buenas horas por simple cortesía. Pero la pelirroja me tomó por la muñeca y me detuvo. Se acercó a mi rostro, demasiado para mi gusto. Estaba examinando de cerca mi mejilla.
—Tienes el labio partido— informó alejándose de mí. No me había dado cuenta de ello antes —Permíteme limpiarte esa herida, como agradecimiento por salvar a Sakura-chan.
—No será necesario— decliné educadamente.
—Insisto— dijo sonriéndome maternalmente.
—Hazle caso a la señora, Sasuke— dijo Itachi.
Acepté la ayuda de Karin porque no quería ser grosero. Ella solo intentaba ser gentil.
Nos invitaron a sentarnos en la sala de visitas de la casa, la pelirroja fue a buscar un botiquín y nosotros nos quedamos en silencio. Lo único que yo quería en ese momento era irme a mi casa, me sentía estúpido estando allí. Y más porque hace un rato tuve que dejar mi orgullo de lado y disculparme con Sakura. Estoy seguro que cuando mi padre me vea, se pondrá furioso. Pero qué importa, al fin pude demostrarle a ese idiota que no le conviene estarme provocando constantemente.
—¿Por qué vives en un lugar como este?— preguntó Itachi rompiendo el silencio.
Sakura y el peliceleste se tensaron. Entonces a mí también me entró la curiosidad, su reacción no fue la mejor.
—Mis padres se fueron a trabajar en otro país y yo me rehusé a irme de Japón— respondió removiéndose incómoda en su asiento.
De inmediato supe que estaba mintiendo. Se hizo un silencio incómodo entre los cuatro, hasta que la pelirroja hizo acto de presencia. Karin me curó a mi primero, pasó un algodón con alcohol por mi labio roto, el ardor hizo que me quejara un poco. Después de puso un poco de crema para el dolor y listo. Mientras Sakura era atendida, nosotros agradecimos la gentileza de ellos y nos fuimos a casa.
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Al día siguiente nos fuimos temprano al hospital, mi padre estaba despierto y por fin, pudimos hablar con él. Tal y como lo imaginé, cuando vio mis heridas comenzó a hacer preguntas. Al principio pensó que la riña había sido entre Itachi y yo, o contra Naruto. Pero al ver que estos dos estaban intactos, descartó la idea y me retó para que le dijera la verdad. Le conté todo lo que sucedió con lujo de detalles, ninguno de los otros tenía derecho a intervenir o se enfrentarían a la furia de mi padre, Naruto incluido. Me dijo que los golpes no eran la solución más sabia, pero si esa chica estaba en peligro no podía quedarme de brazos cruzados. También dijo que sentía mucha curiosidad por conocer a la chica, por la cual, su hijo menor se estaba metiendo en líos últimamente. Naruto e Itachi no ayudaban mucho en la situación, ellos no dejaban de burlarse de mí y hablarle de ella a mi padre. Quien al ver mi mal humor, también le causó gracia la situación.
—Maldita molestia— pensé.
Naruto me contó que a Kiba no le había ido nada bien, dijo que cuando le contó lo sucedido a su madre, esta estalló furiosa contra su hijo por atreverse a golpear a una chica. Él dijo que podría haberse quedado a disfrutar del espectáculo pero decidió irse a su casa, ya que su padrino lo estaba llamando para que se apurara porque ya era tarde. Al menos ya no se atreverá a molestar a Sakura otra vez y si eso sucede, no me molestaría meterme en problemas de nuevo.
Hasta aquí el segundo capítulo, quiero aclarar un par de cosas. Mi idea principal era matar a Fugaku, no tengo nada en contra del personaje ni nada, solo fue una loca idea que no se dará ya que más adelante tendrá un papel importante en la historia. La otra es sobre el protagonismo de Karin y Suigetsu, ellos también tendrán un papel importante. Si alguien alguna vez ha visto el anime "Bokura wa Minna Kawaisou" entenderá como es la casa donde vive Sakurita. Quería que Sasuke le diera una lección a Kiba, ya que él puede ser un chico nerd pero no se dejará de nadie, hacer a Sasuke débil físicamente no sería acorde con el personaje.
Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.
Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.
EAUchiha.
