Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.
Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y
Espero que la lectura sea de su total agrado.
Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 3: Día de San Valentín: todo o nada.
Ha pasado un mes desde que llegué a Konoha, este ha sido el mejor mes de vida. Después de lo que pasó con Kiba hace un par de semanas atrás, me di cuenta de una cosa, la razón por la que no podía dejar de pensar en Sasuke era porque me gustaba. Estoy enamorada de Uchiha Sasuke y aún no he podido saber qué me atrae a él. No ha sido mucho lo he podido acercarme a él, todo sigue igual que al principio. Aún recuerdo la sonrisa torcida que me dedicó esa noche, solo el simple recuerdo me hace suspirar como una tonta. A veces me dice que lo deje en paz, otras veces simplemente me ignora y a veces me presta atención en silencio. Eso último solo ha sido una vez, pero para mí es más que suficiente. Pero unos rumores que escuché en el baño de boca un grupo de chicas de último año, hizo que me picara aún más la curiosidad con respecto a su rostro. Ellas aseguraban haber visto el rostro de Sasuke sin gafas, sentí envidia de ellas. Las palabras de una de ellas no han dejado de rondar por mi cabeza.
—El hermano de Itachi-kun es igual o más atractivo que él, yo lo vi sin sus gafas un día que Hidan me llevó con él a casa de los Uchiha.
—Definitivamente debo ver su rostro— pensé decidida.
Esa noche sus gafas se desacomodaron un poco, pero aún así, me fue muy difícil apreciar su rostro. Incluso tuve la oportunidad de quitárselas, pero solo las reacomodé en su lugar.
Kiba me pidió disculpas el lunes después de lo sucedido. Las acepté de mala gana, seguramente si no lo hacía, me perseguiría hasta que las aceptara y lo último que quiero es tener que ver algo con él. Karin, Suigetsu y yo nos mudamos hace una semana hacia un modesto apartamento no tan cerca de la escuela. Es un condominio de dos plantas con tres apartamentos en cada piso. En el que vivimos está en la planta alta. Es pequeño, pero ellos dicen que es temporal, hasta que consigan más dinero y compren una casa más grande.
Faltan unos días para san Valentín, tengo un plan que me permitirá acercarme más a Sasuke, pero requerirá usar a un par de personas. Tengo un debate interno sobre si darle chocolates o no. El darle chocolates significa que le estoy declarando mis sentimientos. Además de que tengo la impresión de que odia los dulces. Podría hacerle un poco de chocolate amargo, pero aún no me decido.
Hace una semana descubrí a la chica Hyuga espiando a Naruto, nunca me he acercado a ella. Las demás chicas viven humillándola delante de todos, aunque sé que solo le tienen envidia. Ella es una chica inteligente y bella, aunque nadie se dé cuenta. Tal vez su timidez y su ropa holgada no permite que nadie lo note, pero yo pude notarlo. Ella, a diferencia de Sasuke, sí sufre con lo que le dice el resto de la población estudiantil. Estoy segura de que si me acerco me temerá, porque yo suelo juntarme mucho con las razones de sus males. Incluso la he escuchado llorar en el baño después de huir de todos, pero yo soy igual que ellos porque solo me quedo callada y cuando la escucho llorar, no le presto mi hombro para que se desahogue. Pero esta vez será diferente, decidí ayudarle a acercarse a Naruto. Siento que le debo mucho, aunque ella no lo sepa. Mi plan es ayudar a Hinata a darle un chocolate a Naruto y que él pueda ser consciente de los sentimientos que ella le profesa.
Me encuentro camino a la biblioteca en la hora del almuerzo, no lo vi en la cafetería así que debe estar en ese lugar.
—¡Sasuke-kun!— llamé emocionada en cuanto lo vi sentado en su mesa en la biblioteca.
Levantó la mirada de su libro y se llevó un dedo a los labios para que dejara de hablar.
—¡Qué malo eres!— dije en voz baja, inflé los cachetes y me senté frente a él de brazos cruzados. Una sonrisa malvada se dibujó en mi rostro —Te propongo una apuesta, una que te beneficia tanto a ti como a mí.
—¿Ah sí?— preguntó con interés, arqueó una ceja y bajó su libro.
Mi sonrisa se ensanchó, tenía lo que quería.
—Seguramente estás enterado del interés que tiene Hinata Hyuga hacia el torpe de Naruto— comencé.
Él asintió en respuesta.
—Por supuesto que lo sé, incluso ella sabe que yo sé— bien, eso no me lo esperaba.
No pensé que él y la Hyuga tuvieran ese tipo de confianza. Nunca los he visto hablar, tal vez él tenga algo de empatía por ella, porque todos los molestan.
—No sabía que eras amigo de la chica Hyuga— comenté intentado ocultar mis celos.
—En realidad, no— musitó con diversión —Solo hablé con ella una vez y casualmente hablamos de eso, ¿Acaso estás celosa?— preguntó con la ceja arqueada.
—Por supuesto que no— bufé sonrojada. Respiré profundo intentando ordenar mis emociones —Como comprenderás, se acerca San Valentín.
—¿Y qué tiene que ver la apuesta con todo esto?— preguntó intrigado.
—Tiene todo, verás...— me acomodé en mi asiento para mirarlo a los ojos —La apuesta consiste en que yo convenceré a Hinata a darle chocolates en San Valentín a Naruto. Y tú instarás a Naruto a acercarse a ella, para conocerse. Estoy segura que se enamorará de ella, porque es una chica grandiosa, aunque no lo demuestre por ser tan tímida.
—¿Y qué gano yo con eso?, Si yo hubiera querido ayudar a la Hyuga con Naruto, lo habría hecho hace tiempo— dijo —Konoha es un pueblo pequeño, solo tiene un preescolar, una escuela primaria y una para la secundaria y preparatoria. Es decir, que desde la primaria o incluso antes, estoy al tanto de los sentimientos de la Hyuga.
—Pues...— vacilé antes de dar mi respuesta —Si tú ganas, ya no te molestaré más, es decir que haré como si no existieras y no me acercaré a ti nunca más— su interés se hizo más evidente —Y si yo gano, me dejarás ser tu amiga y ver tu rostro— finalicé con una sonrisa falsa.
—Trato hecho— aceptó sin siquiera considerarlo.
Algo en mi pecho pareció romperse, creo que fue mi corazón. Estreché su mano para sellar el trato y me fui dejándolo continuar en lo suyo, usualmente me gusta contemplarlo mientras lee, pero hoy no estaba de ánimo. Fui yo quien propuso todo esto, pero no esperaba que aceptara tan rápido, en el fondo esperaba que él propusiera otra cosa. Pero otra parte de mí, quería saber qué tanto yo podría ser importante para él.
No iba a darme por vencida, he luchado mucho en esta vida, como para dejarme vencer tan fácil. Vería el rostro de Sasuke y me ganaría su cariño, o me dejo de llamar Haruno Sakura.
...
La propuesta de Sakura sonaba muy tentadora. No me dejaría ganar de ella, conseguiré que Naruto invite a la Hyuga a salir y entonces ya no tendré que lidiar más con la molestia de cabello rosa.
Mi padre fue dado de alta una semana después del incidente, pero aún no ha vuelto al trabajo. No hasta que sus heridas estén del todo cicatrizadas.
—Oye, Teme— llamó Naruto desde lejos. Las clases ya habían finalizado por el día de hoy y me encontraba de salida para irme a mi casa —Vamos a comer ramen.
—Lo siento, Naruto. Debo irme a casa, hoy me toca la cena— dije con fastidio.
—Anda— dijo Itachi llegando hasta nosotros —Yo te relevo con la cena, pero mañana la haces tú.
—Hmp— contesté.
Seguí a Naruto, esta sería mi oportunidad de poder ganar esta estúpida apuesta. Conozco a Naruto mejor que nadie y sé cómo meterme, hipotéticamente, en su cerebro y manipularlo.
—Tú pagas— dije cuando estábamos por llegar.
—¡Eh! ¿Por qué yo?— preguntó a gritos.
—Tú invitas, tú pagas— sentencié burlón.
—Eres un bastardo— gruñó.
Llegamos al puesto de IchiRaku Ramen, en ese lugar sirven el mejor ramen del mundo, según Naruto. En realidad es el único puesto de ramen que hay en el pueblo, Naruto y yo hemos comido allí desde niños. El viejo Teuchi, el dueño del puesto, ya no tiene necesidad de preguntar cómo queremos nuestro ramen.
—Hace tiempo que no los veía por aquí, Naruto, Sasuke— saludó amenamente el dueño del puesto.
—Viejo, estaba ocupado. Ya sabe, la escuela— se quejó Naruto sentándose en la barra, me senté junto a él —¡Lo de siempre!— gritó animado.
—Hola, Naruto, Sasuke— saludó Ayame, la hija del dueño.
En algún momento de su infancia, Naruto dijo que se casaría con Ayame para poder comer ramen a diario sin pagar. Pero solo eran las ilusiones de un niño tonto como Naruto.
—Hola, Ayame-san— respondimos al unísono.
—Aquí tienen— dijo Teuchi poniendo nuestro tazones de ramen frente a nosotros.
—Itadakimasu— dijo Naruto y comenzó a engullir el ramen con desesperación, yo solo me tomaba mi tiempo para comerlo.
Decidí que ya era tiempo de sacar el tema a relucir.
—Naruto— llamé su atención. Este me miró con las mejillas llenas de comida, intentado contestar —Traga primero, Usuratonkashi— hice una mueca por el asco que me causó.
—¿Qué quieres, Sasuke?— preguntó curioso —Tú no eres del tipo que inicia las conversaciones.
—Solo tengo curiosidad de algo— vacilé un poco —¿Qué piensas sobre Hyuga Hinata?
Mi pregunta lo tomó por sorpresa, pero luego comenzó a reír como un loco. Le di un golpe en la cabeza para que dejara de reír, se tocó la zona afectada y se limpió las lágrimas causadas por la risa.
—¿Te gusta?— preguntó con picardía.
—Por supuesto que no— negué de inmediato —Ella y yo tenemos personalidades demasiado parecidas, sería aburrido estar con alguien como ella. Yo pensaría en un chica que hiciera un contraste diferente a mi personalidad— dije más para mí mismo que para Naruto, quien solo miraba atento mis divagaciones.
Inconscientemente pensé en Sakura, pero deseché ese pensamiento tan rápido como llegó.
—Alguien como Sakura-chan— comentó Naruto adivinando la dirección de mis pensamientos.
Asentí de mala gana para que él pudiera entender lo que trataba de decirle.
—Al igual que tú, no puedes buscar una chica que sea igual de fastidiosa que tú. Te meterías en más problemas que los que acostumbras. Para ti alguien como Hyuga-san sería ideal— dije serio.
Analicé con detenimiento la expresión facial de Naruto en busca de alguna señal de disgusto o algo parecido. Pero solo estaba estático, sin reflejar nada en sus expresivos ojos azules.
—Si lo pones así, creo que tienes razón— dijo después de meditarlo un poco —Pero, yo soy muy problemático para alguien como ella.
—¿Problemático?— pregunté —Te estás juntando mucho con el Nara— añadí aburrido.
—Ya no hables, estoy tratando de pensar.
Resistí el impulso de reírme a carcajadas porque si no arruinaría lo que estoy logrando sin mucho esfuerzo.
—Tal vez tengas razón— dijo después de un par de minutos. Pidió otra ración de ramen, probablemente coma más de tres, él dice que el ramen lo ayuda a pensar —Pero ella no me gusta, nunca he hablado con ella.
—Deberías intentar ser su amigo, dobe— contesté.
No puedo decirle que la Hyuga siempre ha gustado de él, eso complicaría mucho las cosas.
—No será sencillo, recuerda que Neji es su primo. Él y yo no nos llevamos muy bien qué digamos.
Recordé las veces que él y Naruto han tenido encuentros que los han llevado a los golpes en un par de ocasiones.
—No seas tonto— dije con fastidio —Si Neji la protegiera, no permitiría que la mayoría del cuerpo estudiantil la humillara solo para sentirse superior. Al menos para mí, nii-san mete sus manos al fuego para defenderme. Pero a ella nadie la defiende, solo observan como la maltratan.
—¿Y qué sabes tú de eso?— me señaló acusadoramente —Que yo recuerde, tú tampoco has hablado con ella.
—En eso te equivocas— dije —Pero aquí lo que menos importa es si yo he hablado con ella o no.
—No sé qué es lo que te traes entre manos, pero sé que tú no haces las cosas sin tener una razón buena para ello— dijo dudoso.
—Haz lo que quieras— contesté.
—Lo haré, intentaré ser su amigo— respondió decidido.
Sonreí para mis adentros, conozco a Naruto y sé que hará hasta lo imposible para conseguir algo que se le metió en la cabeza.
—Que comience el juego, Sakura— pensé.
Una sonrisa arrogante se dibujó en mi rostro, pero Naruto no se dio cuenta de ella por estar engullendo su tercer tazón de ramen.
...
No tengo ni idea de cómo hablarle a Hinata, ella debe odiarme por no ayudarla. Me gustaría ayudarla, yo más que nadie sé lo que es ser maltratado. Lo que yo he sufrido es mucho peor, pero he sabido salir adelante siempre con una sonrisa en el rostro.
Creí necesario pedirle un consejo a Karin, ella siempre sabe exactamente qué decir.
—Estoy en casa— anuncié. Me quité los zapatos y subí la tarima —¿Karin-chan?— pregunté al no recibir respuesta.
Caminé por el corto pasillo que hay desde el recibidor hasta la pequeña sala, pensé que estaría tomando el té, hoy es su día de descanso. Pero no estaba allí, entonces caminé hasta la cocina y tampoco. Aún faltaba revisar el baño y su habitación, pero sé que está en casa porque su bolso estaba en la sala. La encontré durmiendo tranquilamente en su habitación, aunque eso últimamente es algo normal en ella debido a su embarazo.
Decidí no molestarla y hacer yo misma la cena, ya después hablaría con ella. Me di una ducha rápida, me puse primero que vi. Un short de mezclilla y una blusa blanca de tirantes. Cuando Karin y Suigetsu me encontraron, Karin literalmente se volvió loca y me compró mucha ropa linda. Ellos no tienen mucho dinero pero ella dijo que eso no importaba en esos momentos, dijo que una chica linda como yo debe verse bien todo el tiempo.
No soy muy diestra en la cocina, pero eso es debido a que en mi vida anterior no hubo nadie que me enseñara a hacerlo. Lo poco que sé hacer me lo enseñó Karin, pero me queda delicioso.
—Sakura-chan, ¿Estás en casa?— preguntó una somnolienta Karin desde la sala.
—Estoy en la cocina— respondí en voz alta sin dejar de cortar las verduras.
—Deberías estar haciendo tus deberes— reprendió Karin en cuanto entró a la cocina.
—Los haré más tarde, no te preocupes— contesté —Estabas durmiendo tan tranquila que decidí hacer la cena hoy.
—Déjame ayudarte— insistió.
—No, yo lo haré— hice alarde de mi terquedad.
Karin bufó exasperada y se sentó en la mesa para hacerme compañía.
—¿Qué tal tu día?— preguntó.
—Bien, supongo— me encogí de hombros. Recordé mi conversación con Sasuke —¿Puedo hacerte una pregunta?
—Pregunta lo que quieras— volteé a verla dudosa, pero me dedicó una tierna sonrisa para darme seguridad.
—Hay una chica en la escuela que es abusada por los estudiantes y yo he sido testigo muchas veces, pero nunca he intentado defenderla— dije avergonzada por mi cobardía, Karin me miró con reproche pero me indico que continuara —Y quiero hacer algo lindo por ella, algo para redimirme.
—¿Te recuerda a ti misma?— preguntó seria.
—No— negué —En mi otra escuela, tenía muchos compañeros a los cuales les agradaba, por supuesto que ellos no sabían nada de lo que yo vivía en casa. Solo dos verdaderos amigos, ellos conocen toda mi historia, pero tuve que dejarlos atrás al venir aquí. Así que nunca sufrí maltrato en la escuela.
—Ya veo— musitó —Entonces, ¿por qué tanto interés en esa chica? ¿Te recuerda a ese chico que te gusta?— me sonrojé al escuchar la insinuación de Karin, quien sonrió victoriosa al dar en el clavo.
—No es por Sasuke-kun, bueno, sí lo es— dije.
Le conté sobre la conversación que tuvimos Sasuke y yo en la biblioteca a la hora del descanso.
—¿Esa es tu forma de redimirte?— asentí en respuesta, ella arqueó una ceja —Creo que no es correcto que juegues con los sentimientos de esa tal Hinata de esa forma.
—No quiero jugar con sus sentimientos— repliqué ofendida, Karin se cruzó de brazos en espera de mi argumento —Quiero ayudarla a que confiese sus sentimientos al chico que le gusta, ¿Acaso eso es algo malo?
Karin negó con un movimiento de cabeza.
—No lo es— respondió —Pero hacerlo mediante una apuesta es deshonesto, Sakura.
—Lo sé— bajé la mirada avergonzada.
—Mírame, Sakura— exigió. Levanté la mirada, obedeciendo la orden de Karin —Entiendo que solo quieres acercarte más a Sasuke, pero si quieres ser amiga de esa chica, debes hacerlo porque te nazca del corazón.
—No puedo hacerlo, ella debe odiarme— la cara de afligida de Hinata apareció en mi cabeza, me sentí más miserable aún —Por eso quiero que Naruto esté con ella, él es un gran chico. Estoy segura que la ayudará a superar sus inseguridades y la defenderá de los abusivos.
—Tú también puedes hacerlo, creo que no quieres volver a tener una amiga de verdad por lo que te pasó— debatió Karin.
Quedé petrificada en el sitio, ni siquiera había pensado en esa posibilidad.
—Y-yo... No...— tartamudeé.
Dejé el cuchillo que tenía en ese momento a un lado para evitar un accidente innecesario.
—Sakura, no es tu culpa— dijo Karin en tono de consuelo, se levantó y se acercó a abrazarme.
Abracé a Karin en busca de consuelo, pero no lloré, juré que no lloraría de nuevo. Hay noches en las que despierto llorando, ese terrible día es la causa de mis pesadillas. Luego de esos episodios en mis sueños, no vuelvo a conciliar el sueño. Más de una vez debo usar base en mis ojeras para que nadie se dé cuenta de mi estado deplorable, e intento mantener mi estado de ánimo lo mejor posible. Me he convertido en una experta en sonrisas falsas.
—No tienes que repetirlo, ya lo sé— susurré.
Karin me liberó y volvió a donde estaba sentada hace un momento.
—Podemos dejar el tema para otro día, cuando vuelvas a tener ánimo para hablar, ¿vale?— negué en silencio. Soltó un largo suspiro y habló de nuevo —Entonces, continuemos.
—Hinata es una chica grandiosa, no la conozco pero puedo verlo. Puede que tengas razón y mis intenciones sean egoístas, pero siento que tengo que hacerlo, ¿Entiendes?— Karin asintió.
—Quieres mi consejo para saber cómo poder acercarte a ella, ¿No es así?— preguntó.
—Sí, quiero que me digas cómo poder hacer mi movimiento sin asustarla— contesté dudosa.
—Solo sé tú misma— la miré interrogante, esperando una respuesta más concreta. Ella solo se encogió de hombros —Escúchame, Sakura. Tú eres una buena persona, solo debes ser tú misma. Seguramente esa chica se pondrá a la defensiva al pensar que le harás daño, por ese motivo debes ser paciente y cuidadosa. Si ella es como la describes, puedo asegurar que verá lo que yo puedo ver, que eres una chica maravillosa. Y tal vez Sasuke con el tiempo se dé cuenta de lo mismo, si por alguna casualidad tú pierdes y él se siente a gusto estando solo, entonces él no es para ti. Pero si él llega a sentirse ansioso por no tenerte cerca, entonces supondremos que le importas.
—Sasuke-kun no es del tipo que muestra sus sentimientos— confesé con tristeza.
—Las murallas están hechas para proteger, pero no por eso no están expensas a ser derribadas. Si él siente que necesita de tu presencia, de alguna u otra manera, buscará de ti.
El consejo de Karin, encendió una pequeña llama de esperanza en mi pecho.
Tuvimos de finalizar la conversación porque Suigetsu llegó a casa.
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Llegué más temprano de lo normal, sé que Sasuke y Naruto intentarán hacer su jugada hoy. Hinata estaba sentada cerca del invernadero de la escuela leyendo un libro con unos audífonos puestos, revisé el perímetro en busca de la presencia de alguien. Principalmente en busca de una cabellera negra y una rubia, pero nada, no hay moros en la costa. O al menos eso pensaba, cuando estaba dispuesta a acercarme a ella, tres chicas llegaron hacia ella.
—No puedo creer que jodan desde tan temprano— pensé enojada.
—Vaya, la cieguita está leyendo. Irónico, ¿no creen, chicas?— dijo con sarcasmo Tayuya, una chica de segundo año.
Ella tiene el cabello rojo y ojos marrones.
Cieguita es el apodo dado a Hinata por su color de ojos, pero parece que a ninguna de ellas les molesta que Neji Hyuga también los tenga. Pues disfrutan que Neji las mire fríamente cuando estas se le insinúan. Es bien sabido que ese chico es un maldito, no sé cómo puede permitir que traten mal a su prima, aún cuando viven bajo el mismo techo.
—Que ingeniosa eres, Tayuya-chan— alabó Shion, otra chica de segundo año.
Ella es de cabello rubio largo y ojos violetas. Esa chica lo que tiene de linda, lo tiene de tonta y eso ya es mucho decir.
—Dame eso— la tercera chica le arrebató el libro a Hinata, esta solo bajó la cabeza y comenzó a jugar con sus dedos. Kin es el nombre la chica de cabello negro. Sus orbes negros miraban a la Hyuga con desprecio —¿Quieres tu libro, Hyuga?— preguntó con desdén.
Hinata asintió débilmente, se le notaba lo mucho que estaba asustada.
—Entonces, arrodíllate y di después de mi: Tayuya-senpai, tendría la misericordia de devolverme mi libro— ordenó Tayuya jalándole el cabello para levantarle la cabeza y que Hinata la mirara.
—Déjala en paz, Tayuya— dije saliendo de mi escondite.
Ella frunció el ceño y soltó a Hinata del cabello, la Hyuga me miraba entre agradecida y aterrorizada.
—¿O qué?— me hizo frente tratando de intimidarme —¿Ahora eres la defensora de los perdedores, Haruno?, ¿Crees qué solo porque pudiste derribar a Kiba para salvar al Uchiha podrás conmigo? Yo no soy como ese cobarde de Kiba, a mí no me importaría golpear ese lindo rostro.
—Solo déjenla— contesté fríamente, ignorando las estupideces de Tayuya.
—Kin, el libro— extendió su mano hacia atrás para no dejar de desafiarme con la mirada, la mencionada le entregó el libro —Si tanto quieres ayudar a tu amiga, entonces vas a tener que quitarme el libro tú misma.
No tenía muchas opciones, eran ellas tres contra mí sola. Hinata está aterrada, así que dudo que pueda ser de mucha ayuda. Además no quiero que se meta en problemas, yo por otro lado puedo hablar con mi madrina Tsunade después y le expondría bien la situación. Lo único que puedo hacer ahora es quitarle el libro y después huir junto con Hinata hasta que toque la campana para entrar a la primera clase.
—No me queda de otra— dije fingiendo inocencia, Tayuya arqueó una ceja.
Le di un codazo en el estómago, logrando así que soltara el libro de Hinata. Lo atrapé en el aire antes de que cayera. Sus amigas salieron a socorrerla porque cayó de rodillas, entonces aproveché la distracción. Tomé a Hinata de la mano y corrí lejos de ellas.
Llegamos a la azotea de la escuela, ese sería el último lugar en donde vendrían a buscarnos.
—Lamento si te metí en problemas— dije después haber recuperado el aliento por la carrera.
—Gra... gracias p-por salvarme, Ha-Haruno-san— agradeció en voz baja sin atreverse a mirarme.
Su rostro estaba sonrojado, no sé si es por la carrera o porque se siente avergonzada. Mi instinto me dice que es un poco de ambas.
—Es mi forma de ofrecerte una disculpa— levantó la mirada sorprendida —Algunas veces he estado presente cuando te torturan y nunca dije nada para evitarlo. Acepta mis disculpas, Hinata-san— hice una reverencia.
—N-no es ne...necesario q-que l-lo haga, Haruno-san— dijo nerviosa.
Me enderecé y la abracé, tomándola por sorpresa.
—Sí es necesario, yo no he sido una buena persona— sollocé sin dejar de abrazarla.
La ternura de Hinata me hizo revivir algunas cosas de mi pasado, las cuales me llevaron al llanto. Ella solo se quedó quieta dejando que yo me desahogara.
—¿Ya está tranquila, Haruno-san?— preguntó amablemente, es la primera vez que la escucho hablar sin tartamudear.
—Sí, gracias por dejarme llorar y no hacer preguntas— respondí más animada. Me senté en el piso y ella hizo lo mismo —Sabes, Hinata-san— no dijo nada, solo espero a que yo continuara —Deberías pedirle a tu primo que les pida a esas personas que no sean abusadores contigo, él es popular y aquí los populares mandan.
—Yo...— comenzó cohibida, se puso a jugar con sus dedos en señal de nerviosismo —Le pedí a Neji-niisan que no lo hiciera.
—¿Por qué?— pregunté incrédula.
—Porque no quiero causarle molestias— ese ni siquiera es un argumento —Cada día después de la escuela se asegura de que esté bien, si me golpean, él me ayuda a sanar mis heridas para que mi padre no se dé cuenta. A veces cuando ve que me maltratan quiere intervenir, pero yo con una simple mirada le doy a entender que no quiero que intervenga para salvarme.
—Entonces seré yo quien te cuide a partir de ahora— aseguré decidida.
—N-no s-se mo-moleste, Haruno-san— negó sonrojada.
—No es molestia— dije —Por cierto, nada de formalidades. Llámame Sakura.
—Pe... Pero— alegó más sonrojada que antes.
—Nada de peros, porque a partir de hoy, tú y yo seremos amigas— dije.
Hinata se sorprendió, pero unos segundos después una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Es la primera vez que la veo sonreír y tiene una hermosa sonrisa, cada segundo que pasa me convenzo más de que es la chica perfecta para Naruto.
...
—¡Teme!— la voz chillona de Naruto me llegó a lo más profundo de mi cerebro como agujas.
—¿Qué quieres?— pregunté enojado por su escándalo.
Venía llamándome a gritos desde el pasillo hasta que llegó al salón.
—Tu ayuda— respondió apurado.
—Nunca dije que tendrías mi ayuda— dije adivinando por dónde iba la cosa.
—Fue tu idea, así que colabora.
Comenzó a mover los brazos de arriba abajo, si no fuera imposible, pensaría que saldría volando en cualquier segundo.
—Deja de revolotear como un loco— regañé.
Rápidamente se quedó tranquilo y se sentó en su escritorio, como siempre giró la silla para quedar frente de mí.
—Necesito tu ayuda para hablarle a ella, no la he visto en ninguna parte y sé que ella llega temprano. Pero si llego a tenerla en frente, ni siquiera sé que voy a decirle— chilló con desesperación.
Pienso que en cualquier momento va a jalarse el cabello como lo hace cuando no sabe qué hacer y llega a desesperarse.
—Solo sé tú mismo— dije para que me dejara en paz, pero recapacité. Si Naruto no consigue su cometido, no podré deshacerme de Sakura y entonces tendrá que ser mi amiga —Pensándolo bien, no hagas eso, la espantarás.
—Tienes razón— dijo dándome la razón, pero su rostro se transformó al analizar bien mis palabras —¡Oye!— dijo ofendido.
—Tú mismo lo dijiste, tengo razón— comenté burlón.
—¿Vas a ayudarme o no?— preguntó enojado.
—¿Qué quieres que haga exactamente?— pregunté.
—No lo sé, tú eres el listo— respondió.
—Pensaré en algo, si llega a salir mal es porque tú mismo lo arruinarás, ¿Entiendes?— dije con voz tenebrosa.
Él asintió muchas veces con el pánico tatuado en su rostro.
...
Crucé miradas desafiantes con Sasuke cuando las clases comenzaron. Quedé con Hinata para almorzar juntas, en ese momento le insinuaré que sé sus sentimientos y mis intenciones de brindarle mi ayuda.
—Hinata, vamos— la jalé fuera del salón antes de que Naruto se acercara a ella, ya que le vi las intenciones.
...
—La invitaré a almorzar conmigo— dijo Naruto en voz baja cuando la clase terminó.
Se levantó de su lugar y caminó hasta ella, pero Sakura fue más rápida y la arrastró fuera del salón.
—¿Desde cuándo Hinata y Sakura-chan son amigas?— preguntó incrédulo.
—Hmp— me encogí de hombros. No podía decirle a Naruto que Sakura estaba moviendo sus piezas —¿Tanto le importa llegar a ser mi amiga?— me pregunté.
...
—¿Dónde acostumbras a comer tu almuerzo?— pregunté después que nos sentamos en el piso de la azotea para comer.
—En los lugares menos concurridos, una vez tuve que hacerlo en el baño.
Se estremeció ante el recuerdo, imagino lo horrible que debió ser para ella. Una chica de alta sociedad, tener que comer su almuerzo en los putrefactos baños de la escuela.
—Tayuya-senpai y sus amigas me estaban buscando para molestarme como lo hicieron hoy— finalizó en voz baja.
—No deberías tratar a esa bruja como una senpai, no merece tal respeto— dije con firmeza, asintió débilmente.
—Eres una buena persona, Sakura-san— dijo sonriendo tímidamente.
Esta chica necesita mi ayuda para dejar de ser tan tímida y creer en sí misma.
—Tú también lo eres, Hinata— dije sonriendo —Me gustaría ayudarte para que algún día puedas dejar de lado tu timidez y hacerle frente al mundo.
En realidad dije eso de la boca para fuera, porque en el fondo sé que esa no es mi tarea, sino de Naruto. Por eso quiero hacer lo posible para que ellos estén juntos, a costa de lo que pueda pasar entre Sasuke y yo.
—Gracias, Sakura-chan— musitó agradecida, dejando de lado la formalidad.
Me sentí feliz, porque tenía una nueva amiga y porque es la primera vez desde hace un tiempo que veo a alguien sonreír tan sinceramente como lo estaba haciendo ella en este momento. Sentí que ya era el momento de abordar el tema más importante de todos.
—Hinata— hablé, ella dejó de comer su almuerzo y me dedicó su atención de nuevo —¿Vas a obsequiar chocolates a un chico especial en San Valentín?— pregunté como quien no quiere la cosa.
—Y-yo...— balbuceó.
Su rostro se sonrojó con violencia y comenzó a jugar con sus dedos.
—No seas tímida, puedo ayudarte a hacerlo pero debes decirme quien es ese chico— dije incitándola a que me dijera lo que yo ya sabía.
—Bu... bueno, s-su nombre es... Na...Na...— comenzó o al menos lo intentó, aspiró fuertemente para poder tranquilizarse y se mostró decidida —¡Naruto-kun!— gritó, pero su delicada voz lo hizo sonar como si hablara en voz alta. Se tapó su rostro sonrojado con las manos, su reacción me causa gracia y no pude evitar reírme —Sakura-chan, no es gracioso— se quejó aún sonrojada.
—Lo sé, es solo que tu reacción me causó gracia— dije tratando de dejar de reír —Lo siento.
—No te preocupes, cada vez que alguien me pregunta sobre ese tema, me pongo nerviosa— musitó —Creo que todo el mundo sabe lo que siento, excepto él— finalizó con un tono de tristeza en su voz.
—Puedes hacérselo saber— dije animándola —Se acerca San Valentín, intenta darle chocolates.
—Lo he intentado durante años, pero siempre me acobardo al final y termino comiéndolos en compañía de mi mejor amigo Shino.
Eso me tomó por sorpresa, no sabía que ella tenía un amigo. Ella siempre está sola, yo la he observado por más de una semana o tal vez no he sido capaz de notar a su amigo.
—Naruto es un tonto, eso para nadie tampoco es un secreto. Pero si él no viene a ti, debes ir tú hacia él.
—¿Cómo hago eso?— preguntó.
—Ya te lo dije, usa San Valentín a tu favor— comenté sonriendo —Podríamos ir después de la escuela a comprar los materiales que necesitemos y luego...
—Iremos a mi casa a prepararlos— intervino ligeramente entusiasmada.
—¡Me parece perfecto!— exclamé emocionada.
—Le pediré a mi chófer que nos lleve el centro al finalizar las clases de hoy— anunció felizmente.
...
—¿Estás seguro que esa es una buena idea, Teme?— preguntó Naruto dudoso.
—¿Alguna vez has visto que mis ideas son erradas?— pregunté con arrogancia.
Naruto negó y dejó de replicar por todo.
Mi idea consistía en que él le pidiera a la Hyuga que le ayudara con sus estudios, generalmente esa es mi tarea, pero a veces llega al punto de fastidiarme.
...
La casa de Hinata es tan impresionante como la recordaba, un enorme y hermoso jardín bien cuidado. En medio de él estaba situada una enorme casa de dos pisos con las paredes blancas y enormes ventanales. Recordé el día en que casi besé a Sasuke en el columpio que está el jardín trasero, la ansiedad que sentí en ese momento por querer saber que tan suaves pueden llegar a ser sus pálidos labios.
La habitación de Hinata es enorme, está pintada de un lindo color lila, tiene un enorme librero de caoba oscura. Me pregunté si ella alguna vez terminará de leer todos esos libros que están puestos cuidadosamente en el enorme mueble y junto a este, un gran escritorio. El armario de ella también es impresionante, pero ella es demasiado sencilla como para molestarse en llenarlo por completo. Un moderno sofá morado oscuro y una enorme cama cubierta con sábanas del mismo color que el sofá.
—Toma asiento, por favor— pidió gentilmente señalando la cama.
Tomé asiento, intentando no desordenar nada en el proceso. En la mesa junto a su cama, hay una foto de una hermosa mujer con los rasgos idénticos a los de su hija, supuse que era la madre es ella. Hinata es idéntica a su madre en todos los sentidos, su color de cabello y ojos y esa típica calidez que refleja su mirada. La presencia de Hinata me trae calma y me ayuda a olvidarme un poco de mis demonios, pero el único que puede hacerme olvidarlos por completo sin esfuerzo alguno, ese es Sasuke.
—Gracias por ofrecerme tu ayuda despreocupadamente, Sakura-chan— me dedicó una sonrisa agradecida, sentí una punzada de culpabilidad en el pecho.
Yo quería ayudarla, pero fue muy egoísta de mi parte usar sus sentimientos para poder aclarar los míos. Mientras estábamos comprando los materiales necesarios para elaborar los chocolates para Naruto, le hablé de mi interés por Sasuke y mi indecisión en si darle chocolates o no. Ella me dijo que yo le había dado valor a ella para volver a intentarlo este año y sería tonto de mi parte, no seguir mi propio consejo. Honestamente no creí que me sermoneara de la forma en que lo hizo, pero me hizo decidirme de una vez por todas y demostrarle lo que siento por él.
Nuestra grata conversación se vio interrumpida por la aparición de una niña de unos diez años más o menos, ella entró a la habitación sosteniendo un enorme libro de cubierta roja entre sus pequeñas manos.
— Hinata-neesama— dijo con su dulce e infantil voz —¿Estás ocupada?, Escuché una voz que se me hizo agradable.
Su mirada no se enfocaba en alguna parte en específico, entonces fue así como supe que la pequeña era invidente. Me di cuenta que llegué a un pueblo en donde muchas de las personas que he conocido, tienen sus propios problemas y cada uno de ellos sabe cómo sobrellevarlos día a día.
—No, Hanabi. Estoy charlando con una amiga de la escuela— dijo dulcemente Hinata —¿Qué se te ofrece?
—Neji-niisan me regaló un libro nuevo, vine a buscarte para que me lo leyeras— respondió —Pero estás ocupada, le pediré al ama de llaves que lo haga por ti— se dio la vuelta dispuesta a irse pero la detuve.
—No te vayas, quédate con nosotras— pedí amablemente —Serás de mucha ayuda.
—Me agrada el sonido de tu voz— confesó dedicándome un dulce sonrisa, en ese momento esta niña me robo el corazón —Mi nombre es Hyuga Hanabi.
—Mucho gusto, Hanabi-chan. Mi nombre es Haruno Sakura— dije.
—Tienes un lindo nombre— comentó —¿Los cerezos son tan lindos como los describen los libros y Hinata-neesama?— preguntó entusiasmada.
Miré de reojo a Hinata, quien bajó la mirada con tristeza.
—Ciertamente, son muy hermosos— respondí intentando ocultar la pena que sentía en ese momento.
Hinata se limpió un par de lágrimas que había estado derramando y se levantó para guiar a Hanabi para que se sentara junto a nosotras.
—Hinata-neesama, puedo hacerlo yo sola— se quejó la pequeña Hyuga, pero Hinata no dejó su labor de guiarla.
—Lo sé, conoces esta casa mejor que yo— dijo transmitiéndole confianza a su hermana menor —Pero podrías tropezar con Sakura-chan y te lastimarías— finalizó.
Dejó Hanabi sentada a mi lado y ella se situó junto a ella, dejando a Hanabi en medio.
—¿Qué es eso en lo que necesitan mi ayuda?— preguntó curiosa —No es mucho lo que puedo hacer, debido a mi condición.
—No hables así— reprendí suavemente —De hecho, tu ayuda es crucial en nuestra labor.
—¿De qué trata?— preguntó felizmente, seguramente sentía que sería útil para algo.
Sentí una punzada de tristeza en mi pecho, nunca había estado frente a una persona con alguna discapacidad, aún así sabía que esas eran personas luchadoras, dignas de admiración. Pero el caso de Hanabi se me hizo peculiar, sin embargo no puedo deducir por qué, pero ver llorar a Hinata me hizo saber que no era bueno.
—Verás...— comencé para mantenerla a la expectativa —Tú serás nuestro juez culinario.
—¿Juez culinario?— preguntaron las hermanas Hyuga al unísono.
—Así es, Hinata y yo haremos chocolates para San Valentín y tu deber es comprobar que estén deliciosos para poder regalarlos a los chicos que nos gustan.
—¡Me encanta la idea!— chilló —¿Cuándo comenzamos?
—Me temo que será mañana, hoy compramos todo lo necesario y se nos hizo tarde— negué apenada.
—Está bien, esperaré con ansias el día de mañana— contestó.
Hablé un rato más con las hermanas Hyuga, incluso me ofrecí a leerle el primer capítulo del libro a Hanabi. Hinata le pidió a su chófer que me llevara a casa, ya que eran pasadas las ocho de la noche. Al llegar a casa, Karin y Suigetsu estaban sentados en el sofá esperando a que yo llegara.
—¿Dónde estabas?— demandó saber Karin —Me tenías muy preocupada.
—Estaba en casa de Hinata— contesté —Su chófer me trajo a casa.
—¿Cenaste?— preguntó Suigetsu esta vez, asentí en respuesta y me fui a mi habitación.
...
—No es correcto espiar a las chicas— murmuré enojado.
Naruto me había arrastrado a la azotea para saber qué era lo que hablaban Sakura y Hinata, mi hora de estar en la biblioteca en paz se había ido al carajo.
—Deja la lógica por un día y disfruta el momento— se quejó Naruto.
—No es lógica, es sentido común— debatí de nuevo —Me voy, sigue tú de chismoso.
Me di la vuelta dispuesto a bajar las escaleras que llevaban a la azotea. Nosotros estábamos escondidos detrás de la puerta, Naruto me jaló por el saco y me obligó a ponerme en mi lugar de nuevo.
—Me las pagarás, Usuratonkachi— gruñí entre dientes.
Estoy harto de esto, no debí haber aceptado la estúpida apuesta, pero todo sea por quitarme de encima a esa molestia de cabello rosa.
...
—Supongo que tienes muchas preguntas, ¿No es así?— preguntó Hinata de repente.
—Sí las tengo, solo que no las haré porque sé que el tema te pone mal— contesté distraídamente.
—Sin embargo, para mí no hay ningún problema en contestarlas— añadió.
—Tu hermana, ella...— vacilé en lo que iba a decir.
No sabía cómo abordar el tema. A pesar de que ella estaba confiando en mí.
—Hanabi es invidente desde que nació— comenzó en casi un susurro —Mi madre murió justo después de dar a luz, por esa razón mi padre la culpa de su muerte y la odia— ella apretó los puños con impotencia.
—Si no quieres seguir con esto, yo lo entiendo...— fui interrumpida por ella.
—Él siempre ha tenido dinero para pagar la cirugía que le pueda devolver la luz a sus ojos, pero su odio irracional no lo deja hacerlo. También se ha dedicado cada día en hacerla sentir inútil, la tiene encerrada en esa enorme mansión desde que nació, al cuidado de un ama de llaves. Sus sentidos están muy desarrollados, conoce cada rincón de la casa mejor que yo— se detuvo intentando serenarse un poco —El braille es la lectura especial para personas como ella, pero eso debe aprenderlo en un escuela para ciegos, sin embargo, mi padre no quiere tener que pagar por ello. Por eso, Neji-niisan y yo siempre le leemos. Compramos libros solo para que ella pueda disfrutarlos. Yo no nací invidente, pero tenía una enfermedad con la cual mi vista se iba deteriorando con los años. Si no se operaba a tiempo, quedaría ciega por el resto de mi vida. Mi límite era hasta entrada la pubertad, mi operación fue a los trece años, mi padre dijo que la futura heredera no podía ser una inútil, así que le pagó los mejores médicos del país para que me curaran. Cada fin de semana desde hace un año, voy a una fundación donde hay muchas personas con diversas discapacidades. Los ayudo en todo lo que puedo y a cambio me enseñan braille, para podérselo enseñar a Hanabi cuando logre perfeccionarlo.
—Eres muy noble, Hinata— dije fascinada por todo lo que hacia ella para el bien de su hermana menor.
Ella no es del tipo de persona que debería guardar rencor en su corazón, pero lo hace.
—Yo no quiero ser heredera de ninguna empresa, ni nada por el estilo. Mi padre es dueño de una Corresponsal de Seguros de renombre en el país.
—¿Cuál es tu sueño?— pregunté.
—Ser maestra de primaria, me encantaría enseñar a niños— dijo ilusionada al imaginarse trabajando en ellos, pero luego se sumió de hombros —Mi padre nunca lo permitirá y yo soy muy cobarde como para enfrentarlo. Neji-niisan quiere ser médico y poder conseguir a un buen doctor que pueda operarla.
Todo lo que hacen los primos Hyuga es por el bien de la niña, mi imagen sobre Hyuga Neji cambió por completo. Solo lo veía como otro chico egoísta, que se preocupaba por sí mismo y no le importaba lo que las demás personas sufrieran.
—El dinero no es problema, porque ambos hemos reunido mucho dinero con nuestras mesadas y no es mucho que lo que nos falta para completarlo. Pero aún somos menores de edad, necesitamos la autorización de un adulto y mi padre no la brindará.
—Supongo que están esperando que alguno de los dos tenga la edad suficiente.
—Un médico en la fundación me dijo que debíamos tener al menos veinte años y como Neji-niisan es mayor, entonces esperaremos hasta que él tenga la edad. El médico nos dijo que él podría hacerlo, que cuando ese momento llegara, el mismo se encargaría de buscar un donante de córnea.
—Si tienes esa convicción para hacer todo eso por el bien de tu hermana, también la tendrás para enfrentar todo y hacer lo que dicta tu voluntad— aconsejé —No permitas que nadie decida qué hacer con tu vida, tú debes ser dueña de tus propias decisiones.
—Gracias por el consejo, Sakura-chan. Lo tendré presente a partir de ahora— me sonrió agradecida, pero su sonrisa no duró mucho —¿Qué hay de ti?— preguntó —¿Cuál es tu historia?
—Aún es muy pronto para hablar sobre ello— dije dándole a entender que no podía hablar sobre mi pasado —Algún día seré capaz de hablar sobre eso.
—Entiendo— respondió.
Nos quedamos hablando sobre cualquier cosa hasta que terminó la hora.
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Miles de preguntas rondaban por mi cabeza en ese momento.
¿Qué hay con su pasado?
¿Por qué no quiere hablar de ello?
Pero la más relevante de todas era...
¿Quién es Haruno Sakura y qué es lo qué esconde?
No soy tonto, sé que algo esconde. El problema es que no puedo deducir qué es, mi ingenio no me es de mucha ayuda si se trata de ella.
—Sasuke, vamos— dijo Naruto jaloneándome para irnos de allí.
Hace un rato él se había mostrado molesto por el relato de la Hyuga, me dijo que haría todo lo que estuviera en sus manos para ayudarla. Naruto es una persona de corazón noble y no dudo que hará lo que dijo.
...
—¿Qué te parece?— pregunté impaciente a Hanabi, quien estaba probando el chocolate que yo misma le preparé a Sasuke.
Ya le había dado el visto bueno al de Hinata, solo faltaba el mío.
—Está muy amargo— se quejó —Yo prefiero las cosas dulces, pero buen trabajo.
La abracé sin poder contener mi emoción por ello, me sentí feliz de que el chocolate saliera como yo quería que lo hiciera.
—¡A envolverlos!— exclamé emocionada.
La pequeña Hyuga reía por mi reacción, mientras que a la mayor casi le da un ataque porque pensaba que con mi abrazo asfixiaba a Hanabi.
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El día de San Valentin llegó, para mí es un día como cualquier otro. Pero para mi hermano es otra historia, este día tan particular del año, siempre está de mal humor. Es acosado todo el día por casi toda la población estudiantil femenina y alguno que otro chico. En el peor de los casos, las chicas rechazadas vienen a mí suplicando que yo se los entregue. La mayoría de las veces las ignoro, o simplemente Naruto se los come todos.
—¿En serio debo ir a las escuela?— preguntó suplicante a nuestro padre, papá lo miró severamente por encima del periódico y este se resignó —Sasuke— llamó mi atención desesperado —Préstame tus gafas, si ven que eres bien parecido me dejarán en paz y se irán detrás de ti...
—Ni en un millón de años, nii-san— corté antes de que continuara con su estúpida idea.
—¿Le das la espalda a tu hermano mayor cuando más lo necesita?, ¿Así es como me pagas todo lo que he hecho por ti?
—Déjalo ya— dije duramente —Siempre te ayudo en lo que puedo, pero definitivamente no haré esto. Tú querías ser un playboy entre las chicas, ahora atente a las consecuencias de tus actos.
—No es mi culpa haber nacido hermoso— se quejó ofendido, a mi padre y a mí nos resbaló una gota de sudor por la nuca.
—Hmp, como sea— dije con fastidio —Me iré solo, se hará tarde— dejé mi plato en el fregadero y salí del comedor.
—¡Espera, no me dejes!— gritó desde atrás.
Me senté en la tarima a ponerme los zapatos, sentó a mi lado e hizo lo mismo con una increíble rapidez.
—Ánimo, nii-san. Este será tu último año de tortura, el año siguiente estarás en la academia de policías y estarás rodeado otro tipo de personas— intenté animarlo mientras caminábamos a la escuela.
—Tienes razón— dijo con mejor ánimo.
Escuchamos el grito chillón de Naruto, llamando para que lo esperáramos.
—Teme, debe ser hoy— dijo en cuanto llegó a nosotros.
—¿Qué es lo que debe ser hoy?— preguntó Itachi.
—Naruto quiere pedirle a la chica Hyuga que sea su amiga— respondí.
Itachi soltó una carcajada ante el rostro sonrojado de Naruto.
—No me esperaba algo así— comentó Itachi.
—Fue idea de Sasuke— confesó Naruto, ganándose una mirada incrédula de parte de Itachi y una asesina de la mía.
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Una calle antes de llegar a la escuela, Itachi comenzó a ponerse nervioso de nuevo. Miraba su celular una y otra vez, en espera de noticias por parte de sus amigos. Dijo que ayer habían quedado en planear algo para salvarlo, pero como no recibió respuesta por parte de ellos, había pensado en fingir estar enfermo y faltar, pero mi padre no le creyó.
—Salvado por la campana— anunció felizmente cuando su teléfono comenzó a sonar —Tendré que dejarlos, es probable que no me vean en todo el día.
—Vas a escapar, ¿No es así?— pregunté.
—No, es algo todavía mejor— dijo con una sonrisa macabra que no me dio buena espina, pero decidí ignorarlo.
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—¿Qué se supone que haces?— preguntó una voz a mis espaldas, que hizo que me sobresaltara.
—Lo mismo que tú, he de suponer— contesté sin mirarlo.
Hinata y yo planeamos que yo estaría escondida mientras ella intentaba acercarse a Naruto, quien curiosamente estaba estudiando en la biblioteca o eso intentaba.
—¿Estás segura que lo logrará?— preguntó burlón al ver como Hinata dudaba en llegar hasta donde Naruto estaba sentado, para ser precisos era la misma mesa en la que Sasuke acostumbraba a estar.
—Tengo fe en ella— contesté con arrogancia volteando a verlo por primera vez desde que llegó.
Estaba demasiado cerca de mí, prácticamente me encontraba acorralada entre el cuerpo de Sasuke y el estante donde estaba escondida. Sus hermosos ojos negros estaban fijos en mí, causando estragos en mí. Tampoco podía despegar la mirada de la suya, el tiempo se congeló para nosotros. Se acercó a mí, esperé ansiosa que se acercara más. Nuestros rostros solo los separaban un par de centímetros, creí que me besaría, pero no fue así. Guió su rostro hasta mi oído y habló.
—Yo gano, Sa-ku-ra— susurró con sorna y se alejó de mí.
Tenía media sonrisa plasmada en su rostro y con un movimiento de cabeza me indicó que mirara lo que estaba pasando.
Y él estaba en lo cierto, Naruto hablaba con Hinata y ella solo se limitaba a responderle con asentimientos de cabeza, creo que en cualquier momento va a desfallecer. Miré el bolsillo de su falda y la cajita naranja con un listón rojo seguía dentro de él. No podía culparla, yo misma sabía que esto podría pasar. Estaba triste, desilusionada y me sentía humillada. Perdí en mi propio juego, tal vez esa es mi lección por ser tan egoísta. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no quería llorar frente a él, no quería que él supiera lo mal que me ponía todo esto.
Sin responder nada, me di la vuelta y caminé fuera de la biblioteca lo más rápido que mis torpes pies me permitieron. Sasuke no dijo nada, tampoco esperaba que lo hiciera, ya que por fin pudo deshacerse de mí.
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Llovía a cantaros, las clases del día habían llegado a su fin, pero muchas personas no podían irse debido al clima. Esta mañana vi el informe climatológico en la televisión, y en este informaron que posiblemente llovería por la tarde, así que tomé mis previsiones y traje un paraguas. Ella estaba preparándose para irse, no la había visto desde que se fue de la biblioteca, desde que yo gané nuestra apuesta. Vi sus intenciones de irse a pesar del clima y me acerqué a ella.
—No pretendes irte con este con este clima, ¿O sí?— pregunté a sus espaldas, se sobresaltó al escuchar mi voz.
—No creo que te interese— respondió fríamente.
—Tienes razón, no me interesa— acepté —Camina, te acompaño a casa.
Pestañeó un par de veces con expresión de incredulidad, pero luego desvió la mirada.
—Pensé que ya no querías hablar conmigo— musitó haciendo pucheros.
—Nunca dije cuándo dejaría de hacerlo— contesté.
Caminé hasta la salida al patio y abrí el paraguas. Miré a Sakura, seguía con la misma expresión de antes.
—¿Vienes o no?— pregunté con fastidio.
Ella con rapidez se acomodó su mochila y se puso a mi lado.
Caminamos en silencio hasta la casa de ella, pensé que era a la que la había acompañado la otra vez, pero dijo que se habían mudado de ese lugar hace casi dos semanas.
—Gracias por traerme, Sasuke-kun— agradeció en cuanto llegamos, asentí en respuesta y ella me sonrió.
Corrió escaleras arriba, sin darse cuenta de que algo cayó del bolsillo de su falda.
Recogí una cajita azul decorada con un listón blanco, supe que eran chocolates de regalo. Me pregunté para quién sería y por qué no tuvo el valor de entregarlo, lo guardé en mi mochila y me encaminé hasta mi casa. Llegué a casa y me encontraba completamente solo, decidí encender la calefacción y hacer un poco de té para calentarme un poco. Miré mi mochila sin dejar de pensar en el paquete que Sakura dejó caer. Sin pensar más, rebusqué entre mis cosas y lo saqué. Tuve la extraña sensación de que eso me pertenecía, que estaba hecho especialmente para mí. Quité la tetera del fuego y me serví el té antes de abrir la caja, no me gustan los dulces pero por alguna razón supe que estos no me desagradarían. Dentro había un pequeño papel doblado a la mitad en este se leía una delicada, pero algo torpe escritura que decía.
"Para: Uchiha Sasuke
¿Quieres ser mi Valentín?"
Esta pequeña pregunta me hizo sonreír, no sabía que yo fuera esa persona a la cual ella no se atrevió a darle el obsequio. Probablemente después de lo que pasó, no quiso hacerlo. Hice a un lado la nota y tomé la cajita entre mis manos, pequeños chocolates redondos estaban acomodados en toda la extensión rectangular de la caja. Tomé uno entre mis dedos y lo metí en mi boca, el sabor amargo me hizo recordar a los chocolates que preparaba mamá para mi padre y para mi en esta fecha. En cambio el de Itachi era dulce, igual que el de ella. Entonces esa sensación de satisfacción que sentí hace un rato, se fue. Por algún motivo, no quería que ella se fuera de mi lado, pero ya no podía dar marcha atrás, ¿o sí?
Hasta aquí el capítulo de Hoy ¿Qué les ha parecido? a mí me encantó. Ahora que Sakura se alejará de él, ¿Qué hará Sasuke? ¿Intentará mover sus piezas para no perderla o estará a gusto con su lejanía? ni yo misma sé. A partir de los capítulos siguientes se dará a conocer poco a poco sobre el pasado de Sakura y la razón de su sufrimiento, así como el no querer llegar a tener amigos muy cercanos. Me gustó mucho la parte final y como él se sintió a gusto con lo que Sakura tenía preparado para él, la forma en la que le recordó un poco a lo que su madre hacia las cosas para que se sintiera bien. La historia de Hinata me rompió el corazón mientras la escribía ¿Pensaron que Neji sería un maldito? pues no, yo amo ese personaje y nunca lo pondría como un ser despreciable.
Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.
Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.
EAUchiha.
