Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Capítulo 4: ¿Celos?

—¿Alguna noticia sobre el paradero de mi hija?— preguntó el hombre sentado detrás de un gran escritorio.

—No, Haruno-sama— contestó con respeto la mano derecha del hombre.

—¡Eres un incompetente!— gritó furioso —Contacta a Orochimaru, él podrá encontrarla con facilidad— ordenó fríamente.

—Lamento informarle que Orochimaru está en prisión, señor— informó el sirviente, temiendo que su amo se enojara de nuevo con él —Se le ha condenado de por vida por asesinar a un ente político hace años.

—Ya veo, pero es cuestión de tiempo para que esa serpiente rastrera vuelva a sus andanzas— musitó con burla —¿Qué sabes sobre Senju Tsunade?— preguntó en espera de buenas noticias.

—Estoy trabajando en ello. Seguramente dónde esté Senju Tsunade, también estará su hija— respondió.

—Mi hija no es tonta, no creo que se haya ido a esconder en brazos de su madrina. Pero debemos estar completamente seguros, no pienso perder la pieza más valiosa de mi colección.

—Como ordene, Haruno-sama— hizo una reverencia a su amo.

El hombre sonrió sádicamente, estaba ansioso por volver a ver a su querida hija y castigarla por su insolencia.

La primavera dio inicio y con ella, un nuevo año escolar. He cumplido mi parte del trato a la perfección, no le he dirigido la palabra a Sasuke desde hace más de un mes. Él parece estar muy a gusto sin mi presencia a su alrededor y eso me rompe el corazón, pero debo seguir el consejo de Karin y esperar. Aún tengo la duda de dónde perdí los chocolates que preparé para él y más aún, me pregunto quién habrá sido la persona que los haya encontrado.

Me he unido mucho a Hinata y Naruto, quienes se han convertido en muy buenos amigos. Sin embargo, casi no comparten juntos durante las horas libres, casi siempre estamos solo Hinata, su amigo Shino y yo. Shino es un chico extraño, amante de los insectos. Pero es de las pocas personas que puede ver lo que yo vi en Hinata, él dice que ella es como una oruga que puede llegar a convertirse en una hermosa mariposa. Los tres acompañamos a Hinata durante dos sábados seguidos a la fundación donde ella presta su ayuda, se le ve muy feliz ayudando a esas personas. La compañía de mi rubio amigo ha hecho que la burla y el desprecio contra Hinata disminuyera bastante, ya que quien se atreviese a hacerle algo, él mismo se encarga de ponerlos es su lugar. Sumado a eso que ya Neji no le hace caso a ella y la defiende de quien sea, aunque a veces se las quieren dar de listos y quieren pasarse con ella. A esos tontos no les ha ido nada bien, me atrevo a decir.

Estaba mirando la cartelera para ver en que salón me tocó este año y quienes serían mis compañeros de clases. Serían los mismos del año pasado, incluso Sasuke, para mi desgracia. Pero un nuevo nombre en la lista, atrajo mi atención.

Sabaku no Gaa...— leí en voz baja sin poder creer lo que mis ojos estaban viendo, cuando alguien gritando mi nombre me sacó de mis cavilaciones.

—¡Sakura!

—Esa voz— pensé.

Me giré y me encontré a mis dos mejores amigos de mi escuela anterior portando el uniforme de esta escuela. Los hermanos Sabaku no Temari y Gaara. Temari con su típica sonrisa socarrona y Gaara con media sonrisa, apenas visible para el resto de las personas.

—¡Temari, Gaara!— exclamé emocionada al verlos.

Corrí hasta ellos y me lancé primero en los brazos de Gaara. Gaara se sonrojó por mi atrevimiento, pero no dudó en corresponder mi abrazo. En la otra escuela, Temari yo lo hacíamos sonrojar con comentarios descarados con respecto a lo atractivo que es. Él tiene la piel pálida, cabello corto y puntiagudo de color rojo, sus ojos son de color turquesa claro.

—Es bueno verte de nuevo, Sakura— dijo Gaara después de romper el abrazo.

—Sé que Gaara es lindo, pero yo también soy tu amiga, ¿sabes?— reí ante el comentario de Temari y la abracé a ella también.

Temari tiene el cabello rubio recogido en cuatro coletas y tiene los ojos color verde azulado. Es la mayor de los dos hermanos Sabaku.

—¿Cómo me encontraron?— pregunté cuando estábamos seguros de que nos encontrábamos solos, pues los llevé al patio, lejos del bullicio para poder hablar con ellos.

—No fue fácil, eres muy escurridiza— comenzó Temari con tono de queja —Después de que desapareciste, le dijimos a nuestro padre que nos ayudara a dar con tu paradero. Así que le pagamos a un investigador privado, tardó un poco pero cuando dio contigo, le pedimos a nuestro padre que nos diera el permiso de estudiar un año en esta escuela. Y como comprenderás, nos dio dicho permiso, con la condición de que solo será un año nada más.

—Si su investigador pudo encontrarme, entonces esa persona también lo hará— dije temerosa a lo que pueda pasar en el futuro.

—Estamos conscientes de ello— intervino Gaara con pena —Pero nos encargamos de borrar todo rastro que pudiera ser utilizado para que seas encontrada. Incluso pagamos una considerable cantidad de dinero al investigador para que él mismo se borrara del mapa, así que no temas.

—Gracias a Dios— suspiré aliviada.

Es cuestión de tiempo para que eso que tanto temo suceda, pero mientras eso no suceda, planeo tener una vida normal.

...

El inicio del segundo año de preparatoria no ha sido tan malo como pensé que sería, todo ha estado bien hasta ahora. Aunque últimamente me he sentido intranquilo y no conozco la razón de ello, probablemente se debe a que se acerca el aniversario de la muerte de mamá. Mi hermano se fue a la academia de policías hace unos cuantos días, quería hacerlo mucho antes, ya que desde el día de San Valentín quedó traumado. Ese día con ayuda de sus amigos entró disfrazado a la escuela con éxito. No tuvo que enfrentarse a sus locas fans, quienes estaban deprimidas porque su amado Itachi-kun no había aparecido. Pero sus planes se vieron frustrados cuando por culpa de uno de sus torpes amigos, la peluca se le cayó en la hora del almuerzo, después de eso, no recuerdo bien lo que pasó, todo era un caos. Todo se volvió gris, en especial para la víctima.

Luego de acompañar a Sakura a su casa, no se ha vuelto a acercar a mí, tal como aseguró que lo haría. Curiosamente no resultó ser tan agradable como creí que sería, pienso que sin darme cuenta me acostumbré a su presencia. Pero a veces me siento relajado porque no siento su insistente mirada sobre mí cuando estoy leyendo, entonces no sé qué pensar al respecto.

Teme, tocamos juntos en la misma clase de nuevo— anunció felizmente Naruto, leyendo la lista.

Muy en el fondo, agradecí ese hecho.

—Lo único bueno de todo esto, es que ya no tengo que ser yo quien te ayude a estudiar— dije burlón.

Naruto me fulminó con la mirada y caminó en otra dirección.

—¿Quién será ese chico que abraza a Sakura-chan?— preguntó Naruto, consiguiendo mi atención.

Sakura estaba abrazando a un chico pelirrojo y este le correspondía gustoso. La chica rubia que estaba con ellos dijo algo que hizo que ella lo soltara a él y la abrazara a ella.

— Serán viejos amigos?— preguntó de nuevo Naruto sin obtener respuesta de mi parte.

No podía quitar mis ojos de ella y ver lo gustosa que se sentía en compañía de esas nuevas personas, sobre todo del chico pelirrojo.

—Qué sé yo— respondí con indiferencia.

Los tomó a ambos de las manos y los llevó lejos de la multitud, tal vez esas personas saben lo qué ella esconde y por ello no quiere hablar con ellos delante de todos.

...

—¿Aún guardan lo que les pedí?— pregunté tensa después de un rato de charla.

Les conté todo lo que me ha pasado hasta ahora.

—Por supuesto— respondió Temari —Estaba guardado en un lugar seguro, pero decidimos que ya era hora de que volviera a tus manos. Gaara, búscalo— ordenó.

Gaara revisó su mochila y sacó un pequeño sobre amarillo, lo tendió hacia mí esperando que yo lo tomara. Tenía miedo de tomarlo, no me sentía digna de conservarlo. Acerqué mis manos temblorosas al sobre, pero las alejé de nuevo. Temari tomó mis manos antes de que las bajara por completo y me ayudó a sostener el sobre, cuando se aseguró de que no lo soltaría, ella y Gaara se alejaron un poco para darme espacio.

Abrí el sobre y saqué con cuidado lo que había dentro. Había una fotografía instantánea un poco arrugada y un anillo. Guardé todo antes de arruinarlo y le entregué el sobre a Gaara de regreso, quien lo recibió sin objeción.

—Debes conservarlo, Sakura— dijo Temari con suavidad.

No lo merezco— susurré con tristeza, lo suficientemente audible para ellos.

No podía mirarlos a ellos, sabía que sus miradas reflejaban lástima y no quería volver a llorar nunca más. Así que puse mi atención en el pasto verde y mis zapatos negros.

—Claro que sí, creo que ella lo hubiera querido así— dijo Gaara poniendo el sobre en mis manos de nuevo, levanté la mirada hacia él.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, asentí y guardé el sobre en mi mochila. Gaara y Temari sonrieron para darme ánimos.

—¿A que no adivinas qué sucedió?— dijo repentinamente Temari, su emoción despertó mi curiosidad —¡Gaara por fin se le declaró a Matsuri!

—¡¿En serio?!— pregunté sorprendida —¡Por fin! Cuéntamelo todo, sin omitir ningún detalle.

Gaara se sonrojó al intentar contarme lo sucedido, pero ninguna palabra salió de su boca, así que fue Temari quien se encargó de contarme todo con lujo de detalles.

...

Las clases dieron inicio luego de que finalizara la ceremonia de bienvenida que acostumbra a dar Tsunade cada vez que inicia un nuevo año escolar. Como siempre me situé al fondo del salón, cerca de la ventana. Poco a poco los alumnos fueron llegando, Sakura llegó enganchada al brazo del chico pelirrojo mientras hablaba y sonreía con él. Sin entender por qué razón, quería patearle la cara a ese tipo para quitarle esa sonrisa que le estaba dedicando a ella. Antes de que mis pensamientos me traicionaran de nuevo, tal y como lo estaban haciendo desde que la conocí, desvié mi atención de nuevo al libro que tenía entre mis manos. Mi ceño ligeramente fruncido, no tenía intenciones de relajarse. Mi reacción no pasó desapercibida para alguien que me conoce demasiado bien.

Sasuke— llamó Naruto en voz baja—Quita esa cara, pareces estar celoso del misterioso amigo de Sakura-chan— musitó con un tinte de burla en su voz.

—Cállate, Usuratonkashi— gruñí por lo bajo —Ve a joder a otro, tal vez la Hyuga tenga paciencia contigo.

—Eres un amargado— se quejó con un puchero marcado en sus labios, haciéndolo ver aún más tonto, en mi opinión.

—Buenos días, Naruto— saludó Sakura con amabilidad.

A mí me ignoraba desde que gané la apuesta, algunas veces me daba los buenos días por mera cortesía.

—Buenos días, Sakura-chan— respondió Naruto de la misma forma que ella —Veo que tienes un nuevo amigo, ¿Cómo te llamas?— preguntó al chico.

Yo estaba apartado de la situación, pretendiendo leer mi libro, pero no podía evitar prestar atención a lo que ellos hablaban.

—Siento haber sido tan despistada. Gaara, él es Uzumaki Naruto— dijo —Un buen amigo.

—Mucho gusto, Gaara— dijo Naruto estrechando la mano del tal Gaara —Él es Uchiha Sasuke, mi mejor amigo.

No tenía intenciones de ser amable con ese tipo, así que hice como si no hubiera escuchado lo que dijo Naruto. Una mano bajó mi libro, me encontré con la mirada enojada de Naruto. Hice una mueca de fastidio y miré hacia donde estaban Sakura y el chico.

—Hmp, hola— respondí de mala gana.

Mi mirada se cruzó con la ella unos segundos, pero la desvió de inmediato. Volví a lo que hacía, ignorando el hecho de que había sido grosero. Pero me importaba una mierda caerle bien a ese tipo, solo sería otro más de la lista de los que no le agrado.

—Bueno, Naruto— dijo Sakura intentando disipar la repentina tensión que se había formado —Él es Sabaku no Gaara, mi...— fue interrumpida por el pelirrojo

—Soy su novio— finalizó por ella, rodeó su cintura con un brazo y la atrajo hacia él.

De forma inconsciente apreté el libro entre mis manos, miré de reojo a Sakura. Ella había quedado sin habla, pero luego una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.

La llegada de Gaara y Temari me había subido mucho el ánimo. Pero al estar sola en las cuatro paredes de mi habitación y recordar el paquete que está en mi mochila, mi culpa me carcome de nuevo. Saqué el sobre de mochila, siento que mis manos se queman con solo tocarlo. Abrí el cajón de mi cómoda y lo coloqué junto a una carta sellada que aún no ha sido entregada a su destinatario por dos razones. Una, es que no sé dónde está y la segunda, es que no sabría cómo mirarlo a los ojos sin sentirme como la peor escoria que existe en el planeta.

Estaba triste porque a Sasuke no pareció importarle lo que Gaara dijo sobre nuestra supuesta relación. Después de que él soltara tal barbarie, en la hora del almuerzo lo enfrenté para que me diera una explicación lógica de lo sucedido. Tuve que sonreír cuando Gaara dio la noticia porque sé que él no hace las cosas sin tener una razón y no quería levantar sospechas de que me tomó por sorpresa.

¿Por qué dijiste eso?— pregunté enojada.

Estábamos en un lugar apartado del patio después de que almorzáramos. Gaara se mostraba nervioso, mientras Temari miraba sus uñas como si en ellas hubiera algo más interesante que lo que pasaba entre Gaara y yo.

Solo quería verle la cara del tal Sasuke, cuando se diera cuenta de que dejó ir a una gran chica— contestó intentando disipar mi enojo —¿No era eso lo que querías?

Sí, pero...— me interrumpí al no saber qué decir al respecto.

Piénsalo, Sakura— intervino Temari, ambos la miramos a ella esperando que dijera lo que tenía en mente. Ella sin dejar de inspeccionar sus uñas, continuó —Gaara tiene razón, ese chico puede ser un genio como tú dices que es. Pero en mi opinión, es un tonto. Si quieres hacer que él se arrepienta de haberte alejado de su lado, debes darle celos. Y qué mejor que Gaara para hacerlo.

Pero Gaara tiene novia— alegué en vano, sabía que Temari no daría su brazo a torcer.

Y ella entendería, sabes que Matsuri es una chica de buen corazón. Estoy segura que no le molestaría prestarte a su novio para una buena causa— añadió con su típica sonrisa burlona.

Está bien— acepté derrotaba, haciendo que Temari ensanchara su sonrisa. Suspiré con pesar antes de dictar algunas condiciones a seguir —Pero habrá condiciones— dije con firmeza, Temari y Gaara alzaron una ceja —Primero que nada, deben poner al tanto a Matsuri sobre su plan. Segundo, están prohibidas las interacciones de novios al menos que sea estrictamente necesario. Y tercero pero no menos importante, nadie aparte de nosotros tres debe saber algo sobre esto— finalicé con tres dedos levantados, ya que a medida que iba enumerando mis reglas, levantaba un dedo.

Temari puso los ojos en blanco y dijo.

omo quieras, pero tengo una duda, ¿Cuáles son las interacciones de novios que están prohibidas?

B-bueno...— comencé a jugar con mis dedos mientras los colores se me subían al rostro. Un gesto típico de Hinata que curiosamente, yo adopté —T-tú más que nadie sabe que...— vacilé —Que yo no he dado mi primer beso y quiero que sea especial.

Será de esta forma— comenzó Temari desbordando la seguridad que la caracterizaba —Solo se tomarán de la mano y se abrazarán cuando la situación lo requiera, ustedes siempre lo hacen, así que no será un problema para ustedes, ¿Cierto?— preguntó, Gaara y yo asentimos. Ella continuó —Con respecto a los besos. Sakura, tienes razón. No creo que Gaara se sienta cómodo si esa situación llegara a presentarse, así que solo se aceptaran fugaces besos en las mejillas, ¿Está claro?

¡Sí, señora!— respondimos Gaara y yo al unísono.

Ahora tengo que fingir ser la novia de mi mejor amigo, estoy segura que Karin se opondrá a la idea, así como lo hizo con lo de la apuesta. Pareciera que hubiese invocado a Karin, porque ella apareció por la puerta de mi habitación.

—Sakura-chan, Tsunade-san vino a verte— dijo para luego darse la vuelta y volver a la cocina.

Terminé de vestirme, acababa de tomar una rápida ducha para luego ir a ayudar a Karin con la cena. Pero ahora debía atender a mi visita. Tsunade es mi madrina, ella y mi madre eran amigas.

—Es extraño verte por aquí, madrina— dije al entrar a la sala.

Ella y Suigetsu dejaron de tomar su té y voltearon a verme. Sus ojos miel me escanearon de pies a cabeza y luego se aclaró la garganta para hablar.

—Quería ver cómo estabas y hacerte un par de preguntas— contestó con simpleza.

Me senté frente a ella y me serví un poco de té, bajo la atenta mirada de ambos adultos.

—Pregunte lo que quiera— respondí.

—¿Quiénes son esos dos chicos que llegaron hoy a mi escuela?

—Son amigos de mi otra escuela— contesté intentando no dar muchos detalles.

—Creí que no querías que nadie diera contigo— añadió con dureza, haciéndome estremecer.

—Lo sé, pero ellos son unos de los pocos que saben todo por lo que he pasado— dije mirando mis manos, que sujetaban con fuerza la taza de té.

Una mano se posó sobre las mías, miré a Tsunade y de inmediato entendí que ella tenía miedo de perderme de nuevo.

Acababa de llegar a un pequeño pueblo llamado Konohagakure, un pueblo pintoresco con un hermoso toque tradicional. Las personas con las que acabo de llegar son las mismas personas que me ayudaron a sanar mis heridas y quienes se ganaron mi respeto, confianza y cariño. El matrimonio Hozuki.

Ellos me prometieron ayudarme con lo que estuviera en sus manos. Ellos estaban visitando al hermano mayor del hombre en otra ciudad, cuando venían en su viaje de regreso, me encontraron y me ofrecieron su ayuda sin saber lo que había hecho.

Quita esa cara, eres demasiado linda como para que estés triste todo el tiempo— dijo Karin intentando levantarme el ánimo.

Gracias por todo lo han hecho por mí— dije sonriendo agradecida.

Karin se mostró complacida al verme sonreír.

Ni lo menciones— agregó Suigetsu revolviendo mi cabello en señal de afecto.

Lo primero que haremos será buscarte una escuela, el año escolar está por terminar y no queremos que lo pierdas. Aquí en Konoha solo hay una escuela, así que esperaremos hasta el lunes para ir a inscribirte— dijo Karin.

Pero ustedes no son mis tutores legales, ni nada por el estilo, ¿Estás segura que me aceptarán?— pregunté dudosa.

Tenlo por seguro, de no ser así, hablaremos con el director de la escuela para que te deje entrar— volvió a decir Karin segura de que todo saldría bien.

Karin y Suigetsu me consiguieron un uniforme de la Academia Konoha, sin embargo, yo no estaba segura que me aceptaran. Llegamos temprano a las instalaciones del colegio, a pesar de ser tan temprano, muchas personas ya se encontraban en los pasillos. Todos se conocían entre ellos, al parecer, así que ver una cara nueva se convirtió en el tema de conversación de muchos. Me sentí observada por todos y apresuré el paso para ponerme junto a Suigetsu y Karin, quienes no dejaban de mirar a los alrededores, seguramente recordando sus tiempos de estudiantes de secundaria. Vi tres chicos que llamaron mi atención, dos de cabello negro y uno rubio. Uno de los chicos de cabello negro, el cual lleva unas gafas que le cubren la mitad del rostro, quería irse en otra dirección pero los otros dos lo obligaron a irse con ellos, su cara de resignación me hizo sonreír de forma inconsciente.

Llegamos— dijo Karin sacándome de mis pensamientos.

Tocó la puerta de la dirección un par de veces, antes de que la voz de una mujer indicara que podíamos pasar.

Buenos días, señores, ¿en qué puedo ayudarlos?— preguntó la directora sin despegar la vista de unos papeles que tenía entre sus manos.

No podía creer lo que mis ojos estaban viendo, delante de mí, estaba la única persona que podría haberme ayudado de no ser porque mi padre la ha perseguido desde hace mucho tiempo.

Tsu… Tsunade— balbuceé en voz alta haciendo que ella me levantara la mirada atónita.

¡¿Sakura?!— preguntó sorprendida.

Se levantó de su silla, rodeó el escritorio y me atrapó entre sus brazos en un abrazo asfixiante. Mi rostro estaba pegado a sus exuberantes pechos, quitándome la respiración.

¿Por qué estás aquí? ¿Quiénes son estas personas? No sé nada de ti desde que tenías nueve años y tu madre…— preguntó apartándome de ella sin soltarme los hombros.

No lo menciones, Tsunade— interrumpí con dureza, causando que se mostrara confundida y triste —No quiero hablar de eso.

Está bien, no lo hagas si no quieres— dijo con suavidad —Dime qué fue lo que sucedió, ¿vale?

No pude soportarlo, escapé cuando tuve la oportunidad. Aunque he de admitir que no fue nada fácil, si estas personas...— señalé a Suigetsu y Karin, quienes se mantenían al margen de la situación en espera de que les diga cómo nos conocemos Tsunade y yo —... no me hubieran ayudado, creo que estaría muerta.

Gracias por ayudarla— dijo Tsunade haciendo una leve reverencia ante la pareja —Sakura es como una hija para mí.

No nos lo agradezca, nosotros la ayudamos porque no íbamos a dejarla morir— contestó Karin —Vinimos aquí a inscribirla en la escuela, pensamos que habría problemas al hacerlo porque no somos sus tutores legales, pero creo que ya no habrá problemas con ello, ¿estoy en lo cierto?

Por supuesto— respondió Tsunade sonriente —Comenzarás hoy mismo, estarás en el salón uno de primer año— rebuscó algo entre sus papeles con rapidez —Este es tu horario, la primera clase comienza a las ocho en punto. No llegues tarde, llamaré a Kakashi para que te guíe y te presente ante tus compañeros.

Gracias, madrina— abracé a Tsunade, sorprendiéndola por mi acción repentina, pero luego correspondió mi abrazo.

¿Quieres venir a vivir conmigo?— preguntó Tsunade suplicante.

Miré de reojo a Karin quien se mostró triste ante la pregunta de ella.

No creo que sea lo más conveniente, recuerda que mi padre también te busca a ti. Él supondrá que yo recurrí a tus brazos, aunque ni siquiera yo sabía dónde estabas. Nunca pensé que te encontraría en un pueblo tan pequeño como este, mi madre solía decirme que eras una mujer de ciudad— respondí —Lo mejor será que me quede con ellos por un tiempo.

Acepto tu punto, pero por lo menos déjame ayudarles en algo— insistió —Les pasaré una pensión mensual para que Sakura no se vuelva una carga para ustedes.

No será necesario...— intervino Suigetsu por primera vez desde que llegamos, pero fue interrumpido por Tsunade.

Insisto, no quiero que mi ahijada sea una molestia para ustedes— contestó.

Aceptaremos su ayuda, Tsunade-san— respondió Karin con amabilidad.

Tsunade le pidió a su secretaria que mandara a llamar a un tal Kakashi, quien sería mi profesor de literatura y quien me daría clases a primera hora los lunes.

—¿Así que no tengo que preocuparme por esos chicos?— inquirió Tsunade pensativa.

—En efecto, ellos nunca harían nada que pudiera dañarme. Por esa razón, yo también los protegía a ellos.

—¿De qué hablas?— preguntó de nuevo.

—Mi padre no sabe de ellos o eso creo, siempre tenía cuidado de que su perro faldero no los viera. Estoy segura de que él ha de creer que yo no tenía amigos.

—Si es así, puedo estar tranquila— dijo Tsunade para luego levantarse y retirarse, no sin antes despedirse de todos.

Muchas veces en el pasado los abrazos de mamá podían hacerme sentir mejor, pero ahora ella no estaba aquí para darme un consejo. Tenía muchos sentimientos encontrados, los cuales no me hacían pensar con claridad. Tal vez si ella estuviera viva me habría ayudado a aclararlos y enfrentarlos con la frente en alto, pero eso es solo un tal vez. Ahora tengo que recurrir a mi padre y a mi hermano, pero para ser honesto, ellos no son de mucha ayuda.

Llegué a casa después de la escuela, ahora la casa se sentía muy grande para mi padre y para mí. Dejé mi mochila en el sofá y entré a la pequeña habitación contigua a la sala, en esta solo hay un piano de cola que pertenecía a mamá, un altar en su honor con una foto de ella y un armario con recuerdos familiares.

Mi madre solía ser profesora de música, unas tres veces por semana daba clases por las tardes en una pequeña academia de música y baile que hay en pueblo. Le encantaba tocar el piano, tanto que me enseñó cómo hacerlo. De hecho, algunas veces le gustaba hacerme tocar para ella su pieza favorita de piano, no era ninguna pieza famosa en específico, pero era su favorita porque la compusimos juntos. No pertenecía a su clase, pero sin duda era su alumno favorito.

Recordé la última vez que toque el piano para ella cuando tenía seis años, poco antes de que le diagnosticaran el cáncer que acabó con su vida. No he tocado el piano desde entonces. Mi amor por la música murió el día que ella lo hizo.

Estoy en casa— dije en voz alta al llegar de la escuela.

Bienvenido a casa, Sasuke. Lamento no haber ido por ti a la escuela, pero estoy preparando un recital para los niños de mi clase— dijo saliendo de la cocina con su hermosa sonrisa a recibirme, pero al ver mi rostro, su sonrisa se borró y fue reemplazada por un gesto de preocupación —¿Qué te sucedió? ¿Quién se atrevió a dejarte así?— preguntó histérica agachándose frente a mí para examinar mi rostro golpeado.

Solo tenía un moretón en la mejilla izquierda y uno en mi nariz que hizo que esta sangrara y que mis anteojos se rompieran.

Un niño de mi clase me golpeó en el parque que está cerca de la escuela porque no le quise dar mis apuntes del día. Esos son para Naruto, está castigado por meterse en problemas de nuevo— expliqué como si fuera lo más normal del mundo.

Mi madre se mostró indignada pero no comentó más nada al respecto. Sin embargo, sus ojos reflejaban una enorme tristeza al mencionarle lo de Naruto, hace un año que los padres de Naruto fueron asesinados. Para él no ha sido nada fácil, siempre se está metiendo en problemas para llamar la atención.

Mamá limpió mi rostro y reparó mis gafas con cinta adhesiva como siempre lo hacía, no era la primera vez que llegaba a casa en ese estado.

Ya está— dijo luego de volver a poner mis gafas en su lugar, me dio un beso en la nariz que me hizo sonrojar.

Mamá rio levemente ante mi acción inocente, me tomó de la mano y me llevó a la habitación donde está su piano y sus instrumentos de trabajo. Pasa tanto tiempo en ese lugar, que su aroma está impregnado allí.

Toca el piano para mí, Sasuke-chan.

Me senté frente al piano con algo de dificultad debido a mi corta estatura, pero como siempre me negué a recibir la ayuda de mamá. Ella se sentó a mi lado y tocamos la canción juntos, mientras ella tarareaba una letra que nunca entendí.

Me dejé llevar por mis recuerdos y sin darme cuenta, estaba tocando el piano. Cerré los ojos y me dejé llevar por la pieza que a pesar de no haberla interpretado en muchos años, aún recuerdo a la perfección cada estrofa.

—No te he visto tocar desde que tu madre murió— dijo mi padre sacándome de ensimismado.

Volteé a verlo y estaba recargado en el marco de puerta, mirándome con una pequeña sonrisa.

—Creí que no volvería a hacerlo— confesé desviando la mirada a la fotografía de mamá, mi padre hizo lo mismo.

—Ella estaría feliz de escucharte tocar de nuevo— dijo sentándose a mi lado, me palmeó el hombro e insistió a que continuara con la canción.

—Lo siento, no puedo hacerlo— contesté quitando mis manos de las teclas del piano, mi padre se mostró decepcionado —Solo me dejé llevar por los recuerdos del momento.

Mi padre únicamente asintió, sus ojos reflejaban preocupación.

—Entiendo— nos quedamos en silencio por un buen rato, hasta que él mismo fue quien decidió romperlo —Sé que algo más te atormenta, no tienes por que fingir que no es así. Eres mi hijo, Sasuke. Te conozco muy bien, pero no te obligaré a que me digas qué sucede. Tu madre habría sido de más ayuda con sus problemas de adolescentes que yo, porque lamentablemente no he sabido cómo hacerlo.

—No sé de qué hablas, yo no tengo problemas en este momento— dije a la defensiva.

—Ambos sabemos que no es cierto. Anda, dime qué es aquello que de verdad te molesta.

Desde que Itachi se fue, mi padre me presta más atención de la que estaba acostumbrado. Suspiré resignado ante su insistencia.

—No sé por dónde empezar— dije quitándome las gafas para poder restregar mis ojos.

—Comienza por el principio— dijo mi padre en tono burlón.

Sin hacerme más el desentendido, le hablé de lo confundido que me sentía últimamente.

"—¿Vendrás conmigo?— pregunté temerosa.

Ella sonrió y me entregó la mochila donde llevo algunas pertenencias importantes y algo de dinero que le robé a mi padre.

Iré después de ti, Sakura— aseguró —Apresúrate, es solo cuestión de tiempo para que él se dé cuenta y venga a detenernos.

¡¿Qué están haciendo, ¿Por qué la puerta tiene seguro?!— gritó una voz enojada desde fuera.

Vete— ordenó en voz baja.

Me acerqué al alféizar de la ventana, dispuesta a saltar al jardín para poder escapar de mi pesadilla. Pero el destino fue cruel y él abrió la puerta, nos apuntó a ambas con su arma, su sonrisa sádica me calaba hasta los huesos y la sed de sangre estaba reflejada en sus ojos. Estaba aterrada, temía por mi vida y por la vida de mi amiga. El miedo me tenía paralizada.

¡VETE!— gritó lanzándose en contra de él —¿Qué esperas?— gritó mientras forcejeaba con él.

Su determinación me hizo reaccionar y terminé de saltar por la ventana.

Disparos y unos gritos de agonía fue lo último que escuché antes de salir corriendo por las solitarias calles del barrio donde solía vivir"

—¡No!— grité despertándome exaltada, siempre era la misma pesadilla.

Lágrimas de amargura recorrían mis mejillas, hoy sería otra noche en la que no podría conciliar el sueño. Me llevé una mano al pecho donde podía sentir lo acelerado que estaba mi corazón, mientras sudaba a mares.

Me levanté de la cama para buscar un vaso de agua, tal vez buscaría en el botiquín de Karin y le robaría una pastilla para dormir. No podía arriesgarme a tener sueño todo el día de mañana, después de todo, pondremos en marcha el plan de Temari para darle celos a Sasuke.

Antes de irme a dormir, ellos llamaron para informarme que Matsuri no se opuso a la idea de prestarme a Gaara como novio por el tiempo que sea necesario.

—¿Qué haces despierta a estas horas?— preguntó una voz a mis espaldas.

—Eso mismo me pregunto yo, Karin-chan— respondí.

Ella soltó una carcajada y dijo.

—Un antojo de madrugada, ya sabes cómo es esto.

—La misma pesadilla de siempre, de hecho quería tomar una píldora para dormir. Sabes que después de esos episodios no logro conciliar el sueño de nuevo— comenté más relajada.

—Adelante, toma una— dijo Karin señalando el botiquín. Rodeó el mesón de la cocina y fue directo a la alacena a buscar algo de comer —Pero que no se vuelva costumbre.

—Solo lo hago para poder mantenerme de buen humor mañana, tengo un plan— dije en tono misterioso para así atraer la atención de Karin.

—¿Qué te traes entre manos?, Espero que no sea otro plan para llamar la atención de ese chico Sasuke— una sonrisa zorruna marca Naruto se dibujó en mi rostro, Karin se sobó las sienes y bufó —Háblame de tu idea, sigo pensando que deberías dejar de hacer eso y ser sincera con él.

—Técnicamente no es mi idea, es de Gaara y Temari.

Karin arqueó una ceja y le conté todo lo que pasó hoy en la escuela.

—¿Es necesario todo esto?, Creo que no— dijo ella comenzando a exponer su punto de vista —Te lo dije una vez, deja que las cosas fluyan solas. Mira lo que pasó la otra vez, perdiste la apuesta y saliste lastimada.

—Lo sé, pero quiero hacer un último intento. Si no resulta, entonces me rendiré— aseguré —¿Realmente tengo que rendirme?— pensé abatida.

No quería hacerlo, pero creo que si el plan de Temari no funciona, no tengo otra opción.

He estado muy confundido desde que la conocí de verdad, creo que me gusta pero soy muy tonto para deducir qué es lo que siento. Tal vez Sasuke sepa qué hacer, no, él es igual de idiota que yo cuando de sentimientos se trata. Sobre todo cuando se trata de Sakura. Él cree que no noté cómo tomó la noticia del supuesto noviazgo de ella, porque yo no creo que sea real. Estoy casi seguro que es un invento, soy despistado, pero he aprendido a conocer a Sakura y sé que cuando Gaara dijo que era su novio, la tomó por sorpresa, pero rápidamente la reemplazo por una sonrisa para que nadie lo notara. Pero esa era la misma sonrisa falsa que he visto de ella varias veces. A lo que no le encuentro una explicación, es al motivo por el que Sakura se alejó de Sasuke después de San Valentin, Hinata y yo hemos intentado sacárselo a ella, pero siempre me desvía el tema y Sasuke no dice nada al respecto.

Me siento como un idiota por no haberla notado antes, pero así soy yo. Me gusta lo feliz que es cuando vamos juntos a la fundación a ayudar a las personas que son como su pequeña hermana, mi corazón se acelera cuando la veo reír, su timidez me hace sonrojar y mis más primitivos pensamientos me impulsan a querer poseerla. Es tan adorable y violable al mismo tiempo, y no es por su físico, porque sus ropas holgadas no me permiten ver que tan esbelta puede llegar a ser su figura. Agradezco inmensamente que Sasuke me incitara a hacerme su amigo. Debería pedirle a alguien que me ayude, pero parece que últimamente todos tienen sus propios problemas, pero no pierdo nada intentándolo.

Como siempre al llegar a la escuela muy temprano, Sasuke se fue al salón. Él siempre ha sido un maniático con eso, pero es mi mejor amigo y no me queda de otra más que aceptarlo. Busqué a los alrededores a ver si encontraba a alguien con quien hablar y me encontré con quien menos creí llegar a hacerlo, sin embargo, sigue sin ser la persona indicada para hablarle de ello.

—Pensé que era muy problemático para ti llegar tan temprano a la escuela, Shikamaru— dije cuando me eché a su lado en el césped del patio trasero.

Ese era el lugar favorito de Shikamaru, ya que es alejado del bullicio del patio y tiene un árbol con una estupenda sombra. Donde él suele dormir entre clases o incluso he llegado a faltar a clases porque se queda aquí durmiendo.

—Es más problemático tener que darme prisa para no llegar tarde— dijo en medio de un bostezo.

—En eso tienes razón— acepté —Me quedaré aquí contigo si no te molesta— dije bostezando, bien dicen que los bostezos son contagiosos.

El azul del cielo me trae tranquilidad, me recuerda a mis padres. Sobre todo porque los ojos de mi padre eran tan azules como el cielo, y porque siempre les gustaba llevarme de paseo a las montañas del pueblo y acostarnos en el pasto a ver las nubes pasar. Mi padre era un hombre sumamente ocupado, pero él siempre trataba que su agenda tuviera un día disponible para mamá y para mí. Si él y mamá estuvieran vivos, probablemente ya habría aclarado mis sentimientos.

Shikamaru dormía de lo más relajado, ni siquiera notó cuando una pequeña mariposa se posó en su nariz. De repente, una linda rubia que parece tener una actitud dominante se sentó en su abdomen, despertando al vago de su descanso. Shikamaru fulminó con la mirada a la chica y esta sonrió con superioridad, mientras yo los miraba incrédulos. Si mi memoria no me falla, esa es la nueva amiga de Sakura.

—¿Venir a dormir incluso en la escuela? Típico de ti, Shikamaru— dijo burlona muestras se cruzaba de piernas y brazos, haciéndola ver más altanera —Pero no me sorprende en lo absoluto, estoy segura de que también te has saltado clases para poder dormir. Pero tú eres un chico listo y puedes darte ese lujo.

Shikamaru dejó de fulminarla con la mirada, desvió el rostro intentando ocultar el sonrojo que se había formado en sus mejillas.

—Sabes que mi mamá es muy fastidiosa y no me deja descansar lo suficiente.

—¿Descansar lo suficiente? ¿A qué magnitud está ese suficiente? Recuerdo que tu pereza no tiene límites— dijo burlona.

Al parecer Shikamaru iba a responder, pero la aparición de Sakura y Gaara hizo que se detuviera.

—No tenía idea de que Shikamaru y tú eran amigos— dijo Sakura de forma amistosa sentándose a mi lado y Gaara al lado de ella.

—Shika y yo— comenzó la rubia de forma juguetona —Nos conocemos desde que éramos niños, su abuela es nuestra vecina. Shikamaru y sus padres siempre iban a visitarla en los veranos, así fue como este vago y yo nos hicimos amigos. De hecho, nuestro padre le pidió a Yoshino-san que nos vigilara a Gaara y a mí mientras estamos aquí. Será divertido fastidiar a Shikamaru por todo un año— terminó riendo.

—Mujer problemática— bufó Shikamaru.

Sakura, Gaara y yo reímos a cuesta de la desdicha del vago. La campana sonó y tuvimos que irnos a clases, sigo sin creerme la historia del noviazgo de Sakura, pero la forma en la que se tratan me hace dudar y comenzar a creerla.

La persona indicada para ayudarme es Sakura, pero Gaara no la deja sola y yo quiero hablar a solas con ella.

Le pedí a Gaara que me acompañara a la biblioteca a buscar unos cuantos libros que necesitamos para el ensayo de literatura que nos mandó Kakashi. No quería tener que ir sola porque él estaba allí, y no poder resistirme al impulso de sentarme cerca de él y admirarlo mientras estudia.

—¿Qué libro crees que sea mejor?— pregunté indecisa,

No podía decidirme entre Hamlet o Romeo y Julieta. Esa es por mucho mi historia de amor favorita, aunque tenga un trágico desenlace. Kakashi nos dio a escoger cualquier obra que nos sea de agrado, pero debe ser de William Shakespeare.

—Escoge la que tú quieras, Sakura. Aunque ambos sabemos cuál escogerás al final— dijo Gaara mostrando lo fastidiado que estaba por mi indecisión.

—Tienes razón.

Gaara hizo ademán de acercarme el libro, ya que estaba fuera de mi alcance.

En momentos como estos odio mi estatura, pero quería hacerlo por mí misma.

—Yo lo hago— dije subiendo la escalera que está en ese estante para poder llegar los libros que están muy arriba.

Gaara bufó resignado y me sostuvo la escalera para que no se rodara y pudiera hacerme daño.

—Sa-Sakura, tú...— comenzó Gaara a tartamudear.

Tomé el libro y miré hacia abajo. Gaara evitaba mirarme, estaba tan rojo como su cabello. No entendí mucho su acción, pero luego recapacité.

—¡Kyaaa! No mires— grité avergonzada.

Me sonrojé violentamente, casi o más roja que Gaara.

Quise poner pegar mi falda para que él ya no pudiera seguir viendo mis bragas, pero olvidé que seguía arriba y debía sostenerme para no caer. Perdí el equilibrio y terminé cayendo encima de mi amigo. Nuestros rostros quedaron muy cerca, su nariz rozaba con la mía. Mis ojos estaban abiertos con asombro y mi sonrojo no tenía intenciones de disminuir.

Escuché unos pasos acercarse a nosotros, levanté la vista y me encontré con quien menos querría que me viera en esta situación. Cualquiera podría mal interpretarla, Sasuke incluido. Podía ver el desprecio reflejado en sus hermosos ojos negros, como si fuera el ser más asqueroso que haya pisado el planeta.

Sin decir nada se dio la vuelta y se fue, dejándome el corazón destrozado. Ni en mis más horribles pesadillas lo vi mirarme de esa forma, quería llorar, pero las lágrimas no salían. Me quité de encima de Gaara pero me quede sentada en el piso, él no se atrevía a decirme nada. Él fue testigo de la forma en la que Sasuke me miró. Sentí como me rodeó con sus brazos tratando de reconfortarme.

—Me odia— sollocé —Jamás me había mirado de esa forma… Fue tan… tan horrible.

—Lo siento, es mi culpa. No debí haber dicho eso— dijo Gaara arrepentido.

—No es tu culpa, es mía por ser tan tonta— lloré un rato en el pecho de Gaara.

Lo mejor será que me rinda, que no intente más nada para llamar su atención.

Estaba molesto desde que hablé con mi padre ayer, según él, lo que me atormenta es que Sakura me gusta y tengo celos de su novio. Me rehusó totalmente a aceptar su opinión, mi historia no es como la suya. Yo no me enamoraría de una chica que me jode la existencia, no soy como él y ella no es maravillosa como lo fue mamá.

Estaba en la biblioteca terminando el estúpido ensayo que mandó Kakashi, es para dentro de una semana, pero no me gusta dejar trabajos pendientes.

—¡Kyaaa!— escuché el grito de una chica no muy lejos de donde yo estoy sentado.

Me levanté para averiguar el porqué de ese grito. En medio del pasillo donde está la literatura clásica, estaba ella. Pero la situación en la que se encontraba era muy comprometedora, estaba en el suelo, encima de su novio a punto de besarse, ambos estaban sonrojados. Al escuchar mis pasos llegar, se separaron un poco. Su mirada se cruzó con la mía, la de ella reflejaba sorpresa y vergüenza, mientras que la mía era de absoluto desprecio. Mi presencia allí estaba de más, así que sin decir palabra alguna, me fui de ahí. Recogí mis cosas y me fui de la biblioteca. No tenía ganas de respirar el mismo aire que ella.

¿Celos? ¿Yo? ¿De alguien como ella? Ya quisieran. Si en algún momento dudé de lo qué sentía con respecto a ella, esas dudas desaparecieron por completo hoy. En algún momento vi en ella a un ángel indefenso necesitado de ayuda, hoy solo veo a una pequeña zorra que solamente quería atraparme entre sus redes.


Hasta aquí el capítulo de hoy ¿qué les ha parecido? Dedo confesar que este capítulo es algo así como un relleno para lo que viene en el siguiente -insertar carita de diablo-, sin embargo es muy importante. Agregué un poco de Shikatema, nunca lo había hecho pero siempre me ha gustado esa pareja. La presencia de Gaara hará que Sasuke deje de ser cabeza dura y admita que está celoso. Y muy pronto Naruto aclarará lo que siente por Hinata. Las personas misteriosas, irán apareciendo poco a poco.

Aclaro que los recuerdos son los que están en cursiva y la cursiva entre comillas, son sueños.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.