Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.
Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y
Espero que la lectura sea de su total agrado.
Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 5: Festival de Primavera
Mi estado de ánimo no ha sido bueno desde ayer, los hermosos ojos negros de Sasuke no salen de mis pensamientos. Desde que lo conozco, he anhelado que sus ojos me miren con cariño, pero a veces el anhelo hace más grande la herida del corazón.
Estoy enojada con Gaara y Temari, aunque ellos no tienen la culpa de nada. Pero más que nada, estoy furiosa conmigo misma. Solo he estado haciendo idioteces que cualquier niña haría, debo hacerle caso a Karin y esperar que las cosas fluyan por sí solas. Ayer pensé que rendirme era la mejor opción, pero luego me di cuenta que rendirse es para cobardes. Si fuera una cobarde, seguiría bajo el yugo de mi padre siguiendo sus órdenes al pie de la letra sin protestar.
Me encuentro dormitando en mi asiento, recostada en mi escritorio con el culpable de que mis sentimientos estén hechos un lío en la mesa de al lado, ignorando todo a su alrededor mientras lee uno de sus preciados libros. Me siento incómoda, pero él parece no notarlo, estoy casi segura de que tampoco sabe que yo estoy aquí.
—Sakura-chan, ¿estás bien?— preguntó Hinata preocupada llegando junto a Shino.
—Dicen que no dormir hace que tu piel envejezca antes de tiempo— añadió Shino con otro de sus comentarios sin sentido.
—Shino-kun, no seas desconsiderado— reprendió Hinata —Te ves muy mal, Sakura-chan, ¿no has dormido bien?.
Nada que no hubiera hecho antes, solo que esta vez no tenía ganas de cubrir mis ojeras con maquillaje. Desde que Sasuke me dijo que me veía mejor sin él, he dejado su uso casi por completo. Pero cuando no puedo dormir debido a mis pesadillas, debo recurrir a su uso. Creo que ese comentario ha sido el gesto más lindo que él ha tenido para conmigo.
—Gracias por preocuparte, es cierto, no dormí nada anoche— dije enderezándome en mi asiento —Ayer peleé con Gaara y Temari, y la culpa no me permitió conciliar el sueño.
—Me sorprendió mucho el hecho de que eres novia de Sabaku-san, creí que a ti te gustaba U...
Le tapé la boca con ambas manos antes de que terminara de hablar, no podía permitir que él lo supiera.
—Shhh— llevé un dedo a mis labios y señale de forma discreta con la cabeza hacia donde estaba Sasuke.
Al parecer ella no se había percatado de su presencia.
—Lo siento— articuló Hinata con los labios.
—Como te iba diciendo— continué retomando el hilo de la conversación. Decidí contarle la verdad a Hinata, pero por el momento no es lo más conveniente —Gaara y yo discutimos ayer, Temari se entrometió en defensa de su hermano y terminé peleada con ambos...
—Buenos días— saludó Naruto interrumpiendo nuestra conversación. Hinata, Shino y yo respondimos a su saludo, pero Sasuke siguió en lo suyo —Sakura-chan, tengo una cosa que hablar contigo, es muy importante lo que quiero preguntarte— se le escuchaba un poco nervioso al hablar.
—¿Nos vemos en la hora del almuerzo?— pregunté —La clase está por comenzar—
Él asintió y fue a sentarse en su puesto asignado.
Gaara entró justo cuando la campana había sonado, esbozó una pequeña sonrisa hacia mí y yo hice lo mismo. Sabía que mi mejor amigo me había perdonado.
—Tomen asiento, jóvenes— ordenó Kurenai al entrar —Tsunade-sama tiene un anuncio que darles.
Después de ello, Tsunade entró junto a su secretaria. Todos nos quedamos en silencio a la espera de lo que Tsunade tenía para decirnos. Sus orbes miel se tiñeron de preocupación al ver mi aspecto, pero solo eso. Nadie del cuerpo estudiantil sabe que Tsunade y yo nos conocemos, solo su secretaria y los maestros.
—Buenos días, como sabrán, cada año al llegar la primavera la escuela organiza un festival para que todos en el pueblo puedan disfrutarlo— comenzó —A cada salón le tocará organizar una actividad que yo les asignaré. El evento contará de dos días, el primer día se llevará a cabo en las instalaciones de la institución. El segundo día se llevará a cabo el tradicional Hanami y será responsabilidad de la comunidad con ayuda de algunos de ustedes, los estudiantes seleccionados serán publicados en la cartelera de actividades. Debo adelantar que se tratará de los estudiantes más revoltosos, así que ya cada quien debe saber lo que le espera— Naruto bufó, Tsunade se mostró burlona —Con ello buscamos que dichos estudiantes puedan redimirse y ganar algunos puntos que serán beneficiosos para sus expedientes. El Hanami se hará en los terrenos del Santuario Nakano como cada año, ¿Alguna pregunta?— finalizó con su típico tono de voz fuerte y autoritario.
—Abuela— Naruto fue el primero en alzar la mano, ganándose una mirada asesina por parte de ella. Pero sabía que era un caso perdido, así que le concedió el permiso para hablar —¿Qué clase de actividad haremos nosotros?
—A este salón en particular le tocará organizar un Maid Café, por supuesto siguiendo los protocolos que conlleva dicha labor— las chicas chillaron encantadas por la idea, mientras que los chicos no hacían más que quejarse, el único que no lo hacía por supuesto que era Sasuke, pero si tenía una mueca de fastidio —Los trajes deben ser diseñados y confeccionados por ustedes mismos, todo debe ser hecho por ustedes mismos. Incluso la música para ambientar debe ser tocada por alguno que sepa tocar un instrumento o cantar en el mejor de los casos, ¿Algún voluntario?— preguntó.
Pero nadie se atrevió a ofrecerse, así que Tsunade le pidió una carpeta a su secretaria y comenzó a ojearla seguramente buscando posibles voluntarios.
—En vista de que sabía que nadie se ofrecería voluntariamente, entonces me vi en la necesidad revisar entre sus expedientes en busca de sus talentos.
Todos estábamos a la expectativa sobre a quién escogerá Tsunade.
Estoy segura que Gaara será seleccionado, ya que él sabe tocar el violín. Al ser hijos de un embajador, Temari y Gaara han pasado por muchos maestros, los cuales les han enseñado a realizar múltiples actividades.
—Hyuga Hinata— leyó en voz alta —Levántate para que pueda verte.
—S-sí— ella se levantó de forma apresurada y torpe.
Su silla casi cae, pero ella logró estabilizarla antes de que impactara contra el suelo.
—Según lo que está escrito en tu expediente, has tomado clases de corte y costura— la mencionada asintió y Tsunade siguió hablando —Tú serás la encargada de diseñar el vestuario de todos. Si necesitas algunas horas extras para tomarle las medidas a tus compañeros, no dudes en pedirlas.
—Preferiría hacerlo en mi casa, allí tengo mis implementos de trabajo y estaremos más cómodos— contestó tímidamente.
—Si ella diseña su propia ropa, entonces estamos perdidos. Su gusto de la moda es espantoso— añadió despectivamente una chica.
Dicho comentario no tardó en resultarle gracioso a los demás, quienes comenzaron a reír a carcajadas. Un fuerte golpe sobre una mesa hizo que todos guardaran silencio, pensé que había sido Tsunade, pero fue Naruto quien hizo que todos se quedaran en silencio. Hinata tenía la cabeza inclinada por la vergüenza, su cabello cubría su rostro, así que no puedo decir con exactitud qué hay reflejado en él.
—¿Tienes algún problema con ella?— preguntó entre dientes —¿Te crees mejor que ella solo porque es reservada a hora de vestir? sería mejor que Hinata diseñara los trajes, estoy seguro de que serán hermosos. Porque si dejamos eso en tus manos, todas las chicas parecerán protagonistas de un anime porno. Sueles vestirte como una zorra para que todos te vean y se babeen por ti, pero déjame decirte algo— hizo una pausa y sus ojos azules miraron con desprecio a la chica —Lo único que podrías causarle a los hombres, sería una profunda repugnancia.
Todos estaban conteniendo aliento, incluso Sasuke. Nadie había escuchado a Naruto ser tan rudo con alguien, él suele llevarse de maravilla con todos. Hinata no podía dejar de mirarlo. Naruto al sentir la mirada de ella sobre él, relajó su expresión y le sonrió.
—Puedes continuar, abuela— a Tsunade se le marcó un tic en la ceja y continuó.
—Yamada— ese era el nombre la chica que acababa de ser insultada por Naruto —Tú también ayudarás a la comunidad a organizar el festival, junto a Naruto e Inuzuka— la chica iba a replicar pero Tsunade la interrumpió —No acepto ninguna queja, estoy siendo condescendiente contigo.
—Sabaku no Gaara— continuó —Tu expediente dice que tocas el violín desde niño, te encargarás de tocar música para ambientar. Puedes disponer del violín de la escuela para hacerlo.
—No será necesario, usaré el mío— contestó.
No podía ver su rostro, pero estoy segura que está sonriendo.
—Uchiha— el mencionado puso su atención en Tsunade —Tú ayudarás a Gaara, sé muy bien sobre tu habilidad con el piano…
—No puedo hacerlo— interrumpió, su mandíbula estaba apretada al igual que sus puños —Tengo años que no toco, he perdido práctica.
—No te estoy preguntando si quieres o no, es una orden— respondió Tsunade con dureza —Puedes usar el piano del salón de música para practicar.
—No puede obligarlo, abuela, Sasuke no...— gritó Naruto enojado, volviendo a ponerse de pie.
Sasuke lo jaló por el saco para que se volviera a sentar. Naruto se mostró sorprendido, pero Sasuke negó ligeramente con la cabeza.
—Está bien, Naruto— dijo en voz baja—No puedo negarme aunque quisiera. Además, mi padre estaría feliz de escucharme tocar de nuevo.
—Si quieres huir y no tener que hacer esto, sabes que puedes contar conmigo— respondió con sinceridad, Sasuke sonrió.
Era la primera vez que veía a Sasuke Uchiha sonreír con tanta sinceridad. De forma involuntaria, suspiré al verlo así. Me sentí observada, desvié mi atención hacia dónde provenía esa sensación y mis ojos jade se cruzaron los aguamarina de Gaara. Movió las cejas de forma insinuante y me sonrojé al haberme puesto en evidencia.
—No digas nada— comenté evitando reír.
Gaara negó resignado y volvió su vista al frente.
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Las primeras dos clases transcurrieron con normalidad, pasamos todo el tiempo organizando todos los detalles para que el café sea un éxito. Quedamos en ir todos juntos a la casa de Hinata al finalizar el día para que la realización de los trajes sea lo más pronto posible.
Naruto y yo quedamos encontrarnos en la azotea, tengo una ligera idea de lo que quiere hablar conmigo.
—Lamento la tardanza, Sakura-chan— dijo Naruto sentándose a mi lado.
—¿Qué eso tan importante que quieres preguntarme?
—Creo que me gusta Hinata— confesó sonrojado.
No me sorprendió su confesión, de hecho lo veía venir, pero no dudé en sentirme feliz por ambos. Sobre todo por Hinata, ya que ella siempre ha estado enamorada de este idiota cabeza hueca.
—¿Qué es eso de creo?— pregunté evitando reírme.
—Es que no estoy seguro— comentó —Cuando estoy con ella, mi corazón comienza a latir como un loco, me gusta verla sonreír, me gusta complacerla en todo lo que me pida.
Sus ojos tenían un brillo especial, por un momento sentí envidia por Hinata. Yo quería que alguna vez Sasuke tuviera ese brillo en sus preciosos ojos negros cuando hablara de mí. Negué con la cabeza para disipar dicho pensamiento, no era momento de pensar en mí misma, era momento de ayudar a mi amigo a aclarar sus sentimientos.
—Tonto, es más claro que el agua. Te gusta Hinata, no comprendo tu inseguridad— dije sonriendo.
Naruto se rascó una mejilla y desvió el rostro para que no viera que se había puesto como un tomate.
—Una pregunta más— al tratar de decir su cuestionamiento, se le notaba ansioso —Cuando una chica te da chocolates en San Valentín es porque te está declarando sus sentimientos o solo quiere ser tu amiga, ¿Tú qué piensas?
Ese comentario me descolocó por completo.
—¿D-de qué hablas? Naruto, ¿qué insinúas?— exigí saber alterada, mi corazón comenzó a latir desenfrenado.
—El día que Hinata y yo nos hicimos amigos, ella me dio chocolates.
—¿Qué?— pregunté incrédula.
—Sasuke me dijo que debía considerar hacerme amigo de ella, yo le hice caso porque Sasuke no es de las personas que te hace una sugerencia si no supiera que sería bueno. Hinata es una chica tímida, así que no sabía cómo acercarme a ella, entonces Sasuke me sugirió que le pidiera ayuda con mis estudios. Él me ayuda, pero dice que yo soy exasperante. En pocas palabras le tiró la carga a Hinata-chan— hizo una pausa, mis ansías crecían a cada segundo —Ese día, ella se acercó a mí. Estaba rara, pero no le preste atención. Comencé a hacerle preguntas para que me ayudara con mi tarea de física. Ella me ayudó, era más paciente para explicarme que Sasuke. De un momento a otro sacó una cajita naranja del bolsillo de su falda y me dijo que era para mí. Por supuesto que los acepté, estaban deliciosos, incluso los compartí por ella.
—¡Claro que te estaba declarando sus sentimientos, idiota!— grité dándole un coscorrón —Si me hubieras hablado de esto antes, le habrías obsequiado chocolates el día blanco en señal de que aceptaste sus sentimientos.
—Lo siento, Sakura-chan— dijo avergonzado sin dejar de sobarse la cabeza —Es solo que estaba confundido, pero no necesito ningún día blanco para responder a sus sentimientos. Esperaré hasta el día del festival para hacerlo.
—¡Así se habla, campeón!— grité entusiasmada.
Estaba feliz por dos razones, la primera es que la apuesta no es válida ya que fue un empate, solo que nosotros no sabíamos. Y la segunda es que yo tenía razón, Naruto se enamoró de Hinata, probablemente aún no sea un sentimiento de amor profundo, pero es un comienzo.
—Sakura-chan, hay otra cosa más que quiero hablar contigo— de repente Naruto se puso serio, me atrevo a decir que su tono de voz era severo.
—¿Por qué tan severo de repente?— le di codazo en las costillas en forma de juego para aligerar su expresión pero fallé en el intento.
—Sé que ese tal Gaara, no es tu novio— sentenció. Abrí la boca intentando buscar las palabras correctas, pero simplemente no salieron —Puedo no ser tan listo como Sasuke, pero he aprendido a conocerte bien y sé que mientes.
—Supongo que tienes razón— acepté de mala gana.
No contaba con que otra persona supiera la verdad y menos que se tratara de Naruto. Tenía intenciones de decirle a Hinata pero era porque yo deseaba que así fuera, sin embargo, no le contaría la verdad del todo.
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Siempre que vengo a casa de Hinata quedo encantada con lo majestuosa y hermosa que es. Quería ir a saludar a la pequeña Hanabi, pero Hinata dijo que Neji estaba con ella. Me encanta hablar con esa pequeña, siempre tiene curiosidad sobre cualquier cosa, siempre habla de lo mucho que hará cuando sus ojos recuperen la luz.
Todos estábamos esperando que ella bajara para comenzar con lo que vinimos, muchos de ellos conocen la casa, debido a que han venido a las fiestas clandestinas que Neji organiza. Una vez le pregunté a Hinata si a su hermanita no le molestaba todo el ruido causado por las fiestas, a lo que ella respondió que dejan a las mucamas a su cuidado y ellas le ponen tapones en los oídos para dormir.
Hinata entró a la sala con una libreta y una cinta métrica en las manos. Me hizo una señal para que fuera a ayudarla, me acerqué hasta ella y me entregó la libreta.
—Necesito que en esa libreta escribas el nombre y apellido de la persona, y las medidas que voy a indicarte— explicó.
Asentí y nos pusimos manos a la obra, usamos un biombo para que las chicas se sintieran más cómodas al momento de tomar sus medidas. Ya que ella les pedía que levantaran sus blusas para tomar una medida más exacta de su cintura.
El biombo es un elemento decorativo de origen chino, consiste en un conjunto de pantallas unidas, destinadas separar ambientes privados dentro de un recinto. Originalmente, el término significa pantallas de protección contra el viento, pues en Japón, estos componentes evitaban que el viento se colara en las habitaciones. Estos componentes se doblan sobre sí mismos y están adornados con pinturas decorativas y caligrafía.
Todos a los que les tomaban sus medidas, se iban retirando poco a poco. Al final solo quedamos Naruto, Sasuke, Gaara, Hinata y yo. Observé con atención como se hacía, ya que sería yo quien le tomaría medidas a ella.
—Sakura-chan, es tu turno— dijo Hinata después de haber terminado con Gaara.
Me situé detrás del biombo, levanté mi blusa hasta el inicio de mis senos. Estaba de espaldas a Hinata esperando que ella comenzara, pero no lo hacía. Giré la cabeza un poco para preguntarle qué le pasaba. Su atención estaba puesta en la parte baja de mi espalda, entonces comprendí qué era lo que estaba viendo. Me golpeé mentalmente por no recordarlo, pero me preparé para disfrazarlo con una mentira.
—Sakura-chan, esa es una herida de bala— afirmó sin siquiera preguntarlo.
—N-no sé d-de qué hablas— respondí nerviosa, no supe qué decir porque no me esperaba que supiera del tema.
—No puedes engañarme— torció —Sé de primeros auxilios y sé que eso es una herida de bala. Por la forma de esta cicatriz, este es el orificio de entrada— caminó hasta quedar frente a mí y vio la otra cicatriz situada en la parte baja de mi abdomen del lado derecho —Y ese es el orificio de salida. No todas las balas que entran, salen. Pero en tu caso, entró y salió— su tono de voz era de preocupación —¿Quién te pudo hacer algo así?
—Terminemos con esto— dije cortante, ignorando su pregunta.
Al ver que yo no tenía intenciones de hablar del tema, no hizo más preguntas y continuó con su labor.
Inmediatamente después de que ella terminara conmigo, le pedí hacerlo yo con ella. Luego de ello, me fui de su casa sin decir nada a nadie, no podía estar allí, no ahora todos sabían sobre eso y las preguntas no tardarían en llegar.
…
El hecho de tener que tocar piano en la escuela me tiene muy pensativo, de hecho ni siquiera le presté atención a los odiosos comentarios de mis compañeros. Si alguna vez llegaba a hacerlo de nuevo, quería que fuera porque ya me sentía listo para hacerlo, no porque me estuvieran obligando. Incluso me negué a tocar para mi padre hace unos días.
Tuvimos que ir a casa de Hyuga para seguir con la tontería que ha sido la novedad durante todo el puto día. Solo me senté en un sofá pequeño con Naruto al lado mío, sin siquiera leer para distraerme.
Al final de la tarde, solo quedamos Naruto, el pelirrojo, la molestia, yo y la anfitriona, por supuesto. Hinata anunció que el turno de ella había llegado, se dirigió hasta el biombo. Luego de un par de minutos, escuché aquella frase que me heló la sangre.
—Sakura-chan, esa es una herida de bala— dijo la Hyuga.
Naruto, Gaara y yo nos pusimos alerta a su conversación. No pude evitar hacerme la misma pregunta que me he hecho desde que la conocí.
¿Qué es lo que esconde?
Ella lo negó de inmediato pero Hinata conocía del tema y sabía que era cierto lo que ella misma afirmaba. Después de ello, un silencio incomodo reinó en la sala, solo se escuchaba el sonido de nuestras respiraciones y los movimientos que realizaban las chicas. Unos diez minutos después, Sakura salió y se retiró sin esperar a Gaara.
Lo peor de todo esto es que quería ser yo la persona que fuera tras ella, me importaba una mierda lo que dijera Gaara o las constantes insinuaciones por parte de Naruto. Mi parte racional, la fría y calculadora que no se deja llevar por sentimientos baratos, me aconsejó que lo dejara así por las buenas. Honestamente, como últimamente lo hacía, quería ignorarla y al mismo tiempo averiguar que pasaba. Sin embargo, ella tenía razón, no era mi jodido problema.
Decidimos ir por algo de ramen, hace mucho que no visitamos al viejo Teuchi. Pero no pudimos irnos sin antes ayudar a la Hyuga a acomodar el desastre que dejaron los demás. Era obvio que íbamos a hacerlo, Naruto hacia lo que ella pedía sin considerarlo siquiera. Últimamente él estaba en una nube de la cual nadie era capaz de bajarlo, solo ella podría hacerlo. Tampoco me sorprendió que se expusiera delante de todos con tal de defenderla.
Mi cabeza estaba en otro lado, tal vez después de un buen tazón de ramen y mi libro favorito, todo vuelva a ser como lo era esta mañana. Podría tomar la palabra de Naruto y huir, o podría simplemente complacer a mi padre y tocar el piano de nuevo. Esa sensación de tranquilidad y armonía no la sentía desde que tenía siete años, lo que me llevó a pensar que tal vez los sentimientos de mamá y los míos estén conectados por medio del piano, pero más que nada, la canción que compusimos juntos. Es decir que si dejo la partitura en el olvido, entonces también la estaré dejando a ella atrás. Nunca me había detenido a pensar en ello, tal vez no quería ver más allá de mi dolor. Creo que por esa razón es que mi padre quiere que vuelva a hacerlo, porque él tampoco quiere dejarla atrás.
Naruto me sacó de mis pensamientos melancólicos cuando hizo uno de sus comentarios estúpidos.
—Sakura-chan tiene un extraño gusto por los pelirrojos, deberías teñirte el cabello y formar parte de su exclusivo Harem de Pelirrojos— miré hacia donde él señalaba.
En efecto, ella estaba acompañada por Gaara y otro pelirrojo que se me hacía extrañamente familiar.
—Usuratonkashi— gruñí enojado.
—¿No es acaso Sasori?— preguntó ignorando mi enojo.
Entonces lo recordé, Sasori es uno de los amigos de mi hermano. Pero él se graduó un año antes, también recordé que vivía con su abuela y que ella tenía una casa de huéspedes donde Sakura vivía cuando llegó al pueblo.
—Sí— contesté de mala gana.
Consideré la posibilidad de que si ellos entraban al Ichiraku, convencería a Naruto de irnos de allí. Pero no fue así, ellos siguieron de largo.
—¡Viejo, dos tazones de ramen para empezar!— gritó Naruto al entrar a puesto de ramen.
Hoy ha estado más feliz que de costumbre, me alegra verlo así, es como si viera al pequeño niño que iba a jugar a mi casa mientras su madre nos observaba en compañía de la mía.
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Los días siguientes me los pasé ensayando en casa, puliendo de nuevo mi habilidad con el piano. Lo hacía solo un rato después de escuela, cuando mi padre todavía no regresaba del trabajo.
...
Lo detestaba, era arrogante, engreído y un conquistador empedernido. Pero no dejaba de parecerle hermoso, el hombre más guapo que ha visto en su corta vida. Todo le salía perfecto y esta práctica no era la excepción, la mayoría de las mujeres están encantadas con el bombón de cabello negro, tanto que ninguna presta atención a lo que los superiores les ordenan hacer.
—Veo que no te agrada Itachi, ¿verdad, Izumi-san?— la mujer que acababa de llegar era amiga de él.
Además de ella misma, la peliazul era otra que no estaba impresionada por las hazañas del genio Uchiha.
—Es un prepotente engreído, un mujeriego detestable, el don perfecto al que todo le sale bien. Se cree mejor que todos por ser hijo del Jefe Uchiha de la policía de Konohagakure— gruñó entre dientes.
La mujer sonrió y le confió una pequeña historia
—Puede que sea cierto lo que dices sobre él, pero Uchiha Itachi tiene una debilidad— hizo una pausa para crear suspenso.
La castaña mostró interés por primera vez, sacando una sonrisa socarrona por parte de su compañera.
—Itachi y yo nos conocemos desde que éramos unos infantes. Como sabrás, Konohagakure es un pueblo pequeño y solo cuenta con una escuela primaria y una secundaria. Es decir, que todos nos conocemos desde niños— comenzó sonando nostálgica, extrañaba mucho su hogar, a sus amigos. A pesar de que algunos de ellos estaban con ella en ese momento —Itachi es un hombre inteligente, solo una persona que conozco es capaz de rivalizar con su inteligencia. Y ese es su hermano menor, Sasuke. Bueno, se dice que Sasuke es más inteligente que él. Siempre fue un chico tranquilo, sobresaliente, pero solo por su inteligencia. A simple vista es el típico chico nerd, sus gafas cubren casi la mitad de su rostro y parece que no es atractivo como su hermano. Muchos solían molestarlo, incluso nosotros, aunque me cueste admitirlo. Pero dejamos de hacerlo ya que Itachi nos advirtió que no lo fastidiáramos más. Siempre estaba protegiendo a su hermano, él es el orgullo de Itachi. Pero Sasuke no tiene intenciones de seguir el legado familiar y convertirse en policía, aunque a su padre no le molesta en lo absoluto, el chico realmente es un genio. Podría estudiar lo que quisiera y le iría de maravilla— la chica se mostró enternecida por el relato de su compañera.
—La única vez que he visto a Itachi realmente alterado fue cuando la vida de su hermano corrió peligro por culpa de una broma que le hicieron unos chicos de nuestra escuela. Recuerdo que cuando el mejor amigo de Sasuke le dijo los nombres de los culpables, se volvió loco y los golpeó a todos sin piedad. No fue expulsado de la escuela gracias a sus buenas calificaciones. Ellos siempre fueron unidos, pero cuando su madre murió de cáncer, su lazo se hizo más fuerte— relató Konan.
Izumi sintió pena por ellos, ella también sabía lo que era perder a sus padres.
—¿Qué fue eso que le pasó a su hermano pequeño?— preguntó curiosa.
—Lo siento, pero no puedo decírtelo— negó con seriedad —Es algo sumamente delicado, nadie se atreve a mencionarlo delante de ellos. Es tema es un tabú para la familia Uchiha.
—Dijiste que no parece ser atractivo, me cuesta trabajo creerlo, considerando lo...
Lo que ella quiso decir fue: considerando lo atractivo que es Uchiha. Pero prefirió morderse la lengua antes de admitir que el aspecto de su rival podría ser una debilidad ante ella. Pero no contó con que la peliazul supiera exactamente lo que quería decir en realidad, se le escapó una discreta risita y continuó.
—Ciertamente Itachi es atractivo, y como dije, Sasuke parece no serlo. Pero debajo de esas enormes gafas, esconde un rostro bastante lindo. Un día, todos nos reunimos en su casa. El chico salió al patio y no tenía puestas sus gafas. Admito que me sorprendió, ya que él siempre procuraba que nadie viera su rostro. Muchas chicas de nuestro año querían tirársele encima al niño, pero una sutil amenaza de Itachi las hizo retroceder— la peliazul se estremeció ante el recuerdo.
—No parece ese tipo de chico— comentó la castaña sin terminar de creer lo que escuchaba.
—Si no me crees, allá tú— respondió —Si quieres comprobar lo que acabo de decirte, espera al fin de semana. Recuerda que se nos permite llamar a nuestras familias, él llamará a su hermano. Al momento de hablar con él o hablar de él, su aura de chico despreocupado y arrogante cambia a la de una madre que está orgullosa de su bebito, su aura estará molestamente brillante.
—Supongo que eso será interesante de ver, Konan-san— sonrió para sus adentros antes de volver a su labor.
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El sábado llegó y como la peliazul había dicho, los instructores les entregaron sus celulares para que pudieran hablar con sus familias. Ella al no tener nadie a quien llamar, lo siguió a cierta distancia para que él no se percatara de su presencia. Se escondió detrás de una pared para poder verlo discretamente, desde que su compañera le había hablado de una faceta tierna del Uchiha, no había podido evitar sentir curiosidad.
—Sasuke, ¿qué tal te va?— preguntó con su típico tono de voz, pero fue rodeado por una aura brillante, tal como lo había dicho la peliazul.
La chica desencajó su mandíbula impresionada, jamás se imaginó que un hombre como él pudiera portarse tan cariñoso. Su sonrisa la cautivó por completo, no era esa sonrisa arrogante que solía tener. No, esta era sincera, a leguas se notaba lo mucho que amaba a su hermano.
—¿Tocar el piano?— preguntó con asombro —Pero, ¿por qué Tsunade te obligó a hacerlo? tú no has querido tocarlo desde… Desde que mamá murió— finalizó en un susurro, lo suficientemente audible para ella —Sé lo difícil que debe ser para ti, pero creo que papá estaría feliz de escucharte tocar de nuevo, incluso yo lo estaría… ¿Qué dices?— preguntó alterado —¿Lo hiciste de nuevo y papá estaba contigo? Que malo eres, Sasuke-chan, tu nii-san también quiere volverte a escuchar— suspiró mientras alejaba su teléfono de su oído. Al parecer a su hermano no le gustó que le agregara chan a su nombre. Soltó una risita, pero se calló al ver que Itachi miraba a su alrededor buscando el sonido—Quisiera poder ir al festival de Konoha, ir al Santuario Nakano y sentarnos debajo de los cerezos a disfrutar del Hanami, ir al cementerio a rezar unas oraciones en la tumba de mamá, pero más que nada, estar presente cuando vuelvas a tocar el piano delante de muchas personas.
Tuvo que apartar la vista de él por dos razones, la primera era porque si seguía mirándolo tan fijamente, se daría cuenta de su presencia y su reputación se iría al demonio. Y la segunda era porque su tía, la que la había criado, la estaba llamando. Pegó su espalda a la pared y se dispuso a contestar su llamada.
—¿Tía?, Lamento no haberte llamado antes, es que estaba ocupada— se excusó nerviosa, el carácter de su querida tía era explosivo.
Su tía había cuidado de ella después de que sus padres fueran asesinados a manos de un desalmado que estaba obsesionado con su madre.
El Uchiha se paró junto a ella, en la misma posición en la que se encontraba. Se cruzó de brazos y le dedicó una sonrisa burlona, entonces se dio cuenta que él siempre supo que ella estaba espiándolo. Se golpeó mentalmente por ser tan tonta, pero ya no podía regresar el tiempo y evitar que pasara.
—L-lo siento, tía. Tengo que colgar— dijo apresurada.
Sin esperar respuesta por parte de ella, cortó la llamada y guardó su teléfono en sus pantalones.
—Así que...— comenzó distraídamente sin despegar su mirada del cielo —Ya que escuchaste todo lo que hablé con mi hermano, ¿No te gustaría acompañarme al festival de su escuela?
—No sé de qué hablas— dijo haciéndose la desentendida, en un vano intento por salvar tu orgullo.
Él arqueó una ceja y volvió a sonreír, Itachi no era consciente de las locas sensaciones que causaba en ella cuando sonreía, desvió la mirada antes de que él la viera sonrojada.
—De todas maneras, no estoy interesada en ir contigo a ese festival.
—Anda no seas miedosa, Sasuke no muerde— se paró enfrente de ella y la acorraló contra la pared, acercó sus rostro al de ella, sus labios casi se rozaban —Pero yo sí muerdo— susurró galante.
—¡Pervertido!— gritó enojada y lo empujó para apartarlo de ella, pero fue inútil, no se movió ni un centímetro.
Itachi soltó una carcajada, se estaba divirtiendo con las reacciones de su compañera. Izumi lo fulminó con la mirada y levantó la mano dispuesta a abofetearlo. Pero él levantó las manos en señal de rendición y volvió al lugar donde estaba recostado hace un minuto.
—Vale, lo siento— dijo sin dejar de mirarla.
Ella no se había parado a detallarlo como lo estaba haciendo en estos momentos. Se dio cuenta de que sus pestañas eran bastante largas y sus ojos muy profundos, era muy fácil perderse en ellos.
—Pero hablando en serio, ¿Quieres ir?— asintió de forma automática.
Tenía curiosidad por conocer la debilidad de Uchiha Itachi, el prospecto más brillante de los nuevos reclutas. Pero luego cayó en cuenta de que si el evento era en día de semana, no podrían dejar la academia.
—Espera un segundo— replicó —¿Cómo se supone que iremos? Te recuerdo que no podemos salir de aquí cuando se nos venga en gana, ¿O es qué acaso se realiza un fin de semana?
—Parece que nunca fuiste a una escuela— comentó burlón —Esos eventos se realizan la mayor parte del tiempo en fin de semana, para no interferir con el itinerario de clases.
—Claro que fui a una escuela— respondió ofendida —Es solo que yo no estudié aquí en Japón, vine a vivir de nuevo a Japón para poder cumplir mis objetivos.
—Partiremos a primera hora el siguiente sábado, tomaremos el tren bala. Nos tomará una hora más o menos llegar a Konoha. Lleva lo necesario, ya que nos quedaremos hasta la tarde del domingo— informó.
Metió sus manos en sus bolsillos y caminó en otra dirección, dejándola con la palabra en la boca. Pero no tenía intenciones de negarse, después de todo, nunca había ido a un festival escolar y hacia mucho que no participaba en un Hanami.
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El tan esperado sábado llegó al fin. Itachi estaba esperando a Izumi cerca de la puerta de la salida de la academia. Eran seis y media de la mañana y debían estar a las siete en la estación de trenes para llegar a Konoha a las ocho, ir a la casa del Uchiha e ir a la escuela a las diez de la mañana. Pero la chica se estaba tardando más de lo acordado. No pasaron unos cinco minutos más, cuando la chica llegó corriendo a su encuentro. Ella vestía unos jeans oscuros, una blusa beige manga larga de cuello redondo con estampados florales, unas sandalias planas y su largo cabello castaño recogido en una coleta alta, dejando caer unos mechones en su rostro. El Uchiha pensó que la espera había valido la pena, pero no quería incomodarla con unos de sus típicos comentarios desvergonzados. Solo le dedicó una tenue sonrisa y se fueron a su destino.
Ante los oscuros ojos de la chica, Konoha era un pueblo hermoso. Su arquitectura le da un aire a la época feudal, pero solo en algunas infraestructuras. Por una milésima de segundo deseó quedarse a vivir en ese lugar para siempre. Llegaron en un cómodo silencio a la casa del Uchiha. El estilo tradicional de la vivienda causó encanto en la joven, se imaginó a un pequeño pelinegro jugando con un perro en el enorme jardín bien cuidado, tal vez un pelinegro más pequeño acompañándolos. No sabía cómo era físicamente el hermano de su acompañante, pero ella lo imaginaba parecido a su hermano mayor, solo que más chico.
—Estás muy callada desde que llegamos al pueblo— comento el Uchiha rompiendo el silencio.
—Solo admiraba los alrededores— respondió sin más —Es un pueblo muy pintoresco. Tu jardín es hermoso, quien se encargue de cuidarlo hace un buen trabajo.
—De hecho, es trabajo de mi padre, mi hermano y yo. Mi madre amaba su jardín, entonces desde que ella murió nosotros nos encargamos de cuidarlo.
—Lamento lo de tu mamá— añadió en forma de consuelo.
—Gracias— respondió, le abrió paso para que entraran al recibidor —Espero que te agraden mi padre y mi hermano, ellos tienen una muy peculiar forma de tratar a las personas.
—No creo que debas preocuparte por eso— comentó entre risas, las cuales él no tardó en hacerle compañía.
—¡Estoy en casa!— anunció al subir la tarima seguido por ella.
—Bienvenido a casa, Itachi— contestó su padre sin voltear a verlo.
Fugaku estaba sentado en el sofá leyendo su periódico como todas las mañanas.
—¿Y Sasuke?— preguntó al no verlo desayunando.
—Hace rato Naruto vino a buscarlo para que lo ayudara con no sé qué— respondió dirigiendo la mirada a su hijo mayor. No tardó en darse cuenta de la presencia de la chica —Veo que trajiste a una amiga.
—Tachibana Izumi, un placer conocerlo, Uchiha-san— dijo dando unos pasos adelante para estrechar la mano del Uchiha mayor.
—El placer es mío, Tachibana-san— respondió —Siéntase como en su casa, les traeré un poco de té.
Dicho esto, se fue a la cocina a preparar el té para la invitada. Ella aceptó la invitación de Itachi para tomar asiento y no pudo evitar echarle un vistazo a la sala de estar.
—Era muy hermosa tu mamá— musitó en voz baja captando la atención del Uchiha.
—Sí, lo era— respondió con una pequeña sonrisa.
Ambos se sumergieron en una grata conversación que duró hasta que llegó la hora de irse al festival. Sin darse cuenta, la imagen que tenía estructurada de Uchiha Itachi, se estaba derrumbando poco a poco.
...
El día del festival llegó, mis ganas de participar aún no salen a flote, pero es una obligación de la escuela. Mi hermano me dijo que sí estaría y que traería a alguien que quería que conociera, seguramente es una mujer, pero no estoy seguro porque él nunca ha llevado una chica a casa y mucho menos nos la ha presentado a papá y a mí.
Me levanté temprano como siempre, revisé que las partituras estuvieran en mi mochila y me tuve que vestir a la carrera porque Naruto llegó como loco pidiéndome que lo acompañara a la casa de Hinata para ayudarles a trasladar los trajes hasta la escuela.
La escuela parecía una feria, había puestos de comida y juegos a lo largo del patio, los estudiantes estábamos finalizando los últimos detalles antes de que el festival diera inicio. En nuestro salón los chicos movían las mesas y sillas, mientras las chicas les colocaban manteles blancos y un florero en medio como decoración. Al fondo del salón estaba el piano que Tsunade me dijo que usaría y al lado recostado en la pared un estuche de violín.
—Todos pongan atención— habló Naruto en voz alta, todos dejaron de lado sus tareas para escucharlo —Los trajes ya están aquí, Hinata-chan los llamará por orden de lista y yo les haré entrega de ellos, luego cada uno irá a prepararse. La abuela nos prestó los salones de tercero como vestidor porque ellos no los están utilizando en estos momentos. Ustedes decidirán cual será el de las chicas y cuál será el de los chicos, asegúrense de identificar las puertas para que no existan confusiones.
—Tiene madera de líder. Bueno, después de todo lo lleva en la sangre— pensé al ver como organizaba a nuestro desordenado grupo.
Todos hicieron una fila excitados por saber cómo quedó el vestuario, principalmente las chicas, quienes ayudaron a Hinata con el diseño de sus vestidos. A medida que Hinata iba dictando nombres de la lista, Naruto les entregaba una bolsa cuidadosamente identificada.
Naruto y yo fuimos los últimos en ser mencionados. Supimos cuál era el salón que estaban usando las chicas porque dentro había demasiado jaleo, aunque el de los chicos no era la excepción. Muchos iban de un lado a otro aún en ropa interior, otros luchaban con la corbata tratando de hacer un nudo decente. Para mí eso no era un problema, así que estuve listo en menos de diez minutos. Nuestro vestuario trata de un pantalón negro, una camisa blanca, un chaleco gris con detalles negros y la tan detestada corbata negra.
—¡Oye, Sasuke, ayúdame con esta cosa!— chilló Naruto haciendo ojos de cachorro abandonado, mostrándome la corbata suelta alrededor de su cuello.
Todos los que estaban luchando con ella voltearon a ver que yo ya la tenía puesta y me rodearon para que también los ayudara a ellos, todos hicieron el mismo puchero de cachorro de Naruto, causándome infinita repugnancia. Rodé los ojos con fastidio y los obligué a que hicieran una fila, orden que acataron de inmediato
—El interés mueve masas— pensé, una gota de sudor resbalo por mi nuca.
Incluso Shikamaru se formó para que le atara el nudo, tal vez le dio flojera hacerlo por sí mismo.
—Yo te ayudo— ofreció Gaara con amabilidad, él también tenía su uniforme bien arreglado.
Asentí en respuesta. No me cae bien, pero muchos de los que tengo que ayudar tampoco lo hacen, así que no noto la diferencia, además su ayuda es útil en estos momentos. La fila se dividió a la mitad y pudimos terminar más rápido.
Fui el último en salir del aula, ya que todos querían ir corriendo a ver como se veían las mujeres. Rodé los ojos con fastidio por segunda vez en el día y salí del aula. Ella también iba saliendo de la puerta que estaba en frente, se veía jodidamente hermosa. Su vestuario blanco y negro consiste en una falda corta negra de donde sobresale mucho encaje blanco y encima posee un delantal con volantes que es más corto que la falda. Arriba tiene un corset negro atado por delante, un escote recto blanco ligeramente abombado con pliegues decorados en el borde superior con un pequeño listón negro, mangas cortas estilo princesa, unas medias negras largas hasta debajo de las rodillas y unos zapatos del mismo color.
No pude evitar quedarme mirándola embelesado, sus mejillas estaban sonrojadas, tal vez estaba avergonzada de tener que vestir eso o la presencia de las orejas de gato adornando su cabello. No tenía ningún rastro de maquillaje, recuerdo haber sido yo quien le dijo que a ella no le hacía falta usarlo.
—Debemos entrar— sugerí recobrando la compostura.
—S-sí— respondió saliendo de su ensimismo.
La escena que me encontré a continuación era igual a como la había imaginado. Todos los varones estaban babeando como idiotas, sobre todo Naruto al ver la esbelta figura que escondía la Hyuga debajo de su ropa holgada, sobre todo por su parte delantera. Esta estaba como un tomate, apunto del colapso debido a las miradas depravadas que eran lanzadas hacia ella, de chicos que generalmente la consideraban fea. Incluso Sakura estaba impresionada, en sus labios se formó un puchero infantil al comparar su delantera con la de Hinata. Una pequeña risa se me escapó por su acción infantil, su puchero se acentuó más.
—Deberías ir a ayudarle, es tu amiga, ¿no?— dije burlón.
Corrió a brindarle auxilio a su amiga, quien al verla suspiro aliviada.
—Asustas a la chica, seguramente piensa que eres un sucio pervertido— comenté al acercarme a Naruto, su frente se sombreó de negro y sus hombros decayeron. Su desgracia me estaba resultando divertida —Deberías ser tú quien la proteja de esos pervertidos, pero ahora supongo que le pedirá a su primo Neji que la proteja de ti. Bueno, te dejo para que te hundas en tu depresión.
Le puse una mano en el hombro y caminé hasta el piano para prepararlo hasta que llegara la hora.
...
La escuela secundaria a Konoha abrió sus puertas y el festival de primavera dio inicio, acompañado por fuegos artificiales. Las personas del pueblo estaban distribuidas en los puestos de comida, juegos, casas embrujadas, obras de teatro, encuentros deportivos y un café que resultó ser un éxito total.
—Okaerinasaimase, goshūjin-sama— decían las maids al ver llegar a un cliente, lo guiaban a una mesa y tomaban su orden.
Incluso había muchos que solo venían a probar suerte con las chicas, pero algunos no contaban con que también habían chicos atendiendo las mesas. Los encargados entraban y salían del salón para buscar las órdenes en la cocina improvisada que hicieron en el salón del frente. Otros estaban en la entrada de la escuela, entregando folletos para atraer a la clientela.
La familia Uchiha en compañía de Izumi, habían llegado a la escuela poco después de que iniciara el festival. Itachi había querido disfrutar de otras atracciones antes de ir a donde estaba su hermano, incluso en un juego de puntería ganó un koala de felpa y se lo obsequió a su acompañante. Pero ella se sentía incómoda porque la población femenina de la escuela no dejaba de lanzarle miradas asesinas.
—No les prestes atención— dijo adivinando la molestia de Izumi —Son solo nenas tontas, me da vergüenza admitir que ellas tenían un club de fans en mi honor— terminó con un pequeño rubor adornando sus mejillas, a ella le causó ternura verlo así y no pudo evitar reírse de él.
—Lo siento, es que no me imagino a un tipo como tú lidiando con club de fans— respondió entre risas.
Al Uchiha se le hinchó una vena en la frente y se interpuso en el paso de la chica.
—Así que te divierte mi desdicha— gruñó mientras le pellizcaba y jalaba las mejillas.
Esta se quejaba, pero no dejaba de reír hasta el punto de que sus ojos se llenaron de lágrimas. Fugaku observaba en silencio mientras negaba divertido.
—Deja de hacerle eso y vayamos a donde está Sasuke— ordenó seriamente.
Ambos dejaron de jugar y siguieron su camino en silencio, de vez en cuando intercambiaban miradas cómplices. Se sentaron en la mesa disponible más cercana al piano, de inmediato el rubio escandaloso se acercó a ello.
—Te ves muy mono vestido así— se burló Itachi.
Al rubio le causó un tic en la ceja, pero siguió el diálogo correspondiente para atenderlos.
—¿En qué puedo servirles? Tenemos omelet, curry, diversa variedad de dulces, café y té de su preferencia— finalizó entregándoles un menú que ellos mismo diseñaron.
—Tráeme unos dangos y un té verde— pidió Itachi —Izumi, ¿qué vas a ordenar?— preguntó.
Ella regresó su vista al menú.
El rubio no pudo evitar escanearla con la mirada, luego movió las cejas de forma insinuante hacia Itachi, este sonrió con arrogancia sin que la chica se diera cuenta.
—Quiero unos dorayakis y también un té verde— respondió dedicándole una sonrisa al rubio.
—Yo solo quiero café— añadió el Uchiha mayor.
Naruto terminó de anotar las órdenes y salió en busca de ellas.
...
Cierto pelinegro estaba escondido mirando a su familia en una de las mesas, por alguna razón ahora se sentía nervioso. En cuanto el pelirrojo terminara esa pieza, era su turno. Habían decidido que Gaara tocaría la primera mitad del tiempo y él la otra mitad. La pieza finalizó para su desgracia, apretó las partituras que tenía en sus manos y caminó a paso decidido hasta el piano. Cuando estuvo sentado en aquel banquillo, no dudó ni un segundo más y dio comienzo a la primera pieza que había escogido para empezar.
La pelirrosa acababa de entregar su última orden cuando una dulce melodía de piano llegó a sus oídos, sus orbes jades se desviaron hacia dónde provenía dicho sonido. Su corazón dio vuelco al verlo tocar con tanta intensidad, inconscientemente abrazó la bandeja de plata que llevaba en su pecho y quedó absorta en lo que Sasuke hacía. Por un momento le pareció que en esa habitación solo estaban él, ella y esa hermosa melodía.
No muy lejos de allí, la familia del chico miraba la escena enternecidos. Extrañaban ver lo feliz que era Sasuke en el piano, incluso por un momento les pareció ver a un niño de cinco años en compañía de su hermosa madre. Izumi pensó que todos en esa escuela eran unos estúpidos, a leguas se veía que el hermano menor de su compañero era lindo, solo que no podía decir qué tanto lo era. Sus ojos negros notaron a la chica de cabello rosa que lo miraba con ojos brillantes y una pequeña sonrisa, entonces supo que ella estaba enamorada de él. Pero ella no fue la única en notarlo, ya que Fugaku no dudó en hacer un comentario al respecto.
—¿Quién esa chica que no deja de mirar a Sasuke?— preguntó con interés.
Itachi sonrió al ver de quien se trataba y respondió.
—Ella es la aquella chica por la que tu hijo menor se metió en líos dos veces.
Él sabía de la existencia de esa chica, pero sus hijos no le habían contado como lucía. Le pareció un linda chica, aunque con un cabello demasiado llamativo y tal vez era una chica problema
—Sé lo que piensas, Sakura-chan no es una chica problemática. Solo causó sensación entre los chicos cuando llegó— añadió su hijo mayor, adivinando la dirección que estaban tomando sus pensamientos —Es la única chica que ha visto en él lo que nadie más ha sabido ver— sentenció con una sonrisa.
...
No puedo describir lo que sentí en mi pecho al ver a Sasuke al piano, solo que no podía quitarle la mirada de encima. El resto de la faena lo disfruté mucho, sonreía más de lo normal, por ese instante olvidé todo. Ayudé a Naruto a escabullirse del trabajo y que se llevara a Hinata con él, pero no he podido hablar con ellos.
Karin preparó todo lo necesario para la canasta del picnic, incluso un pequeño pastel que sacaría al final de tarde porque hoy cumplía diecisiete años. Suigetsu estaba apurándonos porque según él, perderíamos los mejores lugares. En eso tenía razón, yo también estaba ansiosa por irnos.
—Ya está todo listo, par de atareados— anunció Karin con fingida molestia.
Suigetsu tomó la canasta y salimos a disfrutar del Hanami con mi nueva familia. La principal razón por la cual estaba emocionada, es porque nunca he participado en uno porque mis padres no eran fanáticos de seguir tradiciones.
La razón por la que el Hanami se realiza en los terrenos del Santuario Nakano, es porque está repleto de árboles de cerezos, el césped tiene un hermoso contraste de verde y rosa. Muchas familias ya se habían congregado a disfrutar del picnic en familia, mientras contemplan los cerezos. Gaara y Temari estaban con la familia de Shikamaru, pero nos guardaron un lugar para que nosotros estuviéramos justo al lado de ellos. Poco después de instalarnos, Tsunade llegó con una botella de sake para brindar. Visualicé a Naruto, quien me saludó con la mano en cuanto me vio. Estaba en compañía de la familia Uchiha, Hinata, Hanabi, Neji y la mujer que estaba con Itachi ayer. Ellos acababan de llegar así que fueron a buscar un lugar. Le señalé a Naruto un lugar disponible cerca de nosotros, él les notificó y se acercaron. Ahora podría decir que me sentía completa, puede que él no estuviera compartiendo conmigo pero estaba cerca de mí. Las dudas que tenía sobre Naruto y Hinata se disiparon cuando ambos iban tomados de las manos, pero de igual forma quiero saber cómo le fue a Naruto con lujo de detalles.
Como estaba planeado, al final de la tarde Karin sacó el pastel para celebrar mi cumpleaños.
—¡Tanjoubi omedetou, Sakura/ Sakura-chan!— exclamaron justo cuando apagaba las velas.
Incluso la familia Uchiha había participado, pero ellos se habían levantado porque iban al cementerio a rezar algunas oraciones en la tumba de la madre de Sasuke. La mujer había dicho que ella no debía ir con ellos, pero Itachi insistió en que los acompañaran, incluso Sasuke intervino. Sentí celos porque yo también quería brindarle mis respetos a esa mujer que todos describen como hermosa y maravillosa. Me había levantado para ayudar a Hinata con Hanabi y buscar un baño, Sasuke pasó a mi lado y dijo.
—Feliz cumpleaños, Sakura— musitó en voz baja solo para que yo lo escuchara.
—Gracias, Sasuke-kun— respondí intentado ocultar mi emoción.
Lo seguí con la mirada hasta que se perdió de mi vista. Estoy decidida en que cuando tenga la oportunidad le diría que la apuesta no es válida, definitivamente lo haré.
...
Estaba cansado de tanto bullicio, así que decidí buscar un lugar más tranquilo para poder estar solo lo que queda de la noche, pero el lugar que escogí no estaba del todo despejado. Un par de personas que miraban las estrellas acostados en el césped, sin darse cuenta de que ya no estaban del todo solos.
—Temari— dijo de repente el más vago del salón —Hay una cosa que ha estado rondando en mi cabeza desde hace días, pero no me había atrevido a preguntártelo.
—Pregunta lo que quieras, Shikamaru— respondió la rubia.
Me senté detrás de un árbol cerca de ellos, una voz en mi cabeza me advertía que esa conversación sería clave, pero no pude evitar preguntarme, ¿Clave para qué?
—Sakura, ella es...— vaciló un poco —Ella es aquella amiga que tú tanto protegías, la dueña de aquella peluca rosa que tanto cuidabas. La chica que me dijiste que debía usarla porque su padre la había castigado y cortado su cabello tan corto como el de un chico.
—No esperaba menos de ti, Shikamaru— suspiró —Tienes razón, Sakura es esa chica. Pero ella ya no la necesita, ¿sabes? De eso ya hace mas de un año. Su cabello ha crecido bastante, con la ayuda de tratamientos que yo le obsequiaba para ello.
No podía concebir lo que estaba escuchando. ¿Por qué un padre le haría algo así a su hija?, ¿Será que los maltratos de su padre es aquello que ella esconde?, ¿Y si fue él quien le disparó? No pude evitar sentir odio hacia ese sujeto y unas ganas terribles de estrangularlo si alguna vez lo llego a tener frente a mí.
Dejé de lado mis instintos asesinos y decidí irme a casa, ya había sido suficiente para mí por hoy. Pero si hay algo de lo que estoy seguro, es que no me quedaré con la duda, hablaré con ella. Averiguaré de una vez por todas quién es Haruno Sakura.
Hasta aquí el capítulo de hoy ¿qué les ha parecido? Pues a pesar de que no hubo mucha interacción entre nuestros protagonistas es uno de los que más he disfrutado escribir, a pesar de que me ha tardado en hacerlo por lo que ya mencioné ¿Por fin Sasuke se decidirá a dejar de lado su orgullo y hablar con Sakurita? Yo creo que sí, también hubo un poco de Shikatema, Naruhina e ItaIzu. Por cierto ya no falta mucho para que sepamos el tormentoso pasado de Sakura y qué es eso que le pasó a Sasuke.
Espero que se tomen la molestia de dejarme sus opiniones en un review me encanta leerlos. Si quieren hacerme preguntas sobre cuando actualizare y todo eso, pueden seguirme en Tumblr como: eauchihafanfiction .tumblr
Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.
EAUchiha.
