Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Capítulo 6: Mis sentimientos.

—¡Nii-san, suéltame!— supliqué desesperado por liberarme de su agarre, pero estoy jodido porque Itachi tiene más fuerza y tamaño que yo —No te da vergüenza que Izumi-san vea lo ridículo que eres— agregué en un desesperado intento por escapar, pero fue inútil.

Todo el mundo en la estación de trenes observaban la escena divertidos.

—Izumi-chan, ¿no te molesta que quiere despedirme de mi estúpido hermano menor?— preguntó sin dejar de restregar su mejilla con la mía.

Izumi le dio la razón sin dejar de reír, sospecho que por eso mi hermano no dejaba hacerlo. Busqué apoyo en mi padre, pero él no tenía intenciones de meter sus manos al fuego por mí. Para mi buena suerte, me dejó libre.

—Hasta la próxima vez, Sasuke— me dio ese golpe en la frente que siempre me daba cuando éramos niños.

Por inercia llevé una mano a mi frente para tocar donde fue el toque, entonces sonrió y fue a despedirse de papá. Acomodé mi ropa y mis gafas en su lugar, ya que se habían torcido de tanto forcejeo.

—Sabes una cosa, Sasuke, ¿puedo llamarte por tu nombre?— preguntó Izumi, afirmé con la cabeza.

Mi padre e Itachi no se estaban dando cuenta de nada, ya que ellos estaban apartados hablando sobre algo que no podíamos escuchar.

—Probablemente no te guste lo que voy a decirte, pero lo haré de todos modos. Cuando una mujer te mire como lo hace esa tal Sakura, deberías saber que eres el hombre más afortunado del mundo.

—Tch, ella solo quiere molestar. Además, tiene novio— repuse con dureza.

—¿Crees que eso es cierto?— preguntó con ironía —¿No se te ocurrió pensar que ella tal vez lo hace para llamar tu atención? Esa niña te quiere más de lo que puedas imaginarte, lo comprobé al ver cómo te miraba ayer cuando tocabas el piano y hoy cuando le hablaste antes de irnos al cementerio. No sé con exactitud lo que le dijiste, pero ella estaba muy feliz con ello— desvié el rostro sintiéndome al descubierto, creí que nadie se había dado cuenta de aquello, pero me equivoqué —Estoy segura que tú no eres le indiferente, solo que te niegas a aceptar sus sentimientos.

Las palabras de esta mujer me dejaron sin habla, sin una respuesta clara porque ni yo mismo le consigo respuesta a ese cuestionamiento. Me dio un beso en la mejilla dejándome aún más absorto en mis pensamientos.

—Piensa en lo que te dije— sentenció antes de ir despedirse de mi padre —Fue un placer conocerlos, disfruté mucho mi estadía en el pueblo— dijo con una sonrisa a ambos y luego subió el tren en compañía de Itachi.

—Es una buena mujer— reflexionó mi padre —Espero que Itachi sepa valorarla.

—Tienes razón— respondí.

Las palabras de Izumi no dejaban de resonar en mi cabeza una y otra vez. Me siento confundido, mis sentimientos se han vuelto un revoltijo.

—¡Sasuke!— llamó —No te quedes ahí parado, vamos a casa— lo seguí sin decir nada.

...

Naruto puede ser difícil de hallar cuando se lo propone, lo he estado buscando desde que llegué a la escuela, ni siquiera Hinata sabe dónde está. Quiero saber cómo hizo para declararse a Hinata, pero ella no pudo contarlo, ya que al recordarlo comenzó a balbucear incoherencias. Desistí de tratar con ella y decidí buscarlo a él. Me crucé con Sasuke y estuve a punto de preguntarle, pero me contuve. El tiempo perfecto para hablar con él, se presentará cuando tenga que hacerlo. No debo forzar las cosas, terminé de comprenderlo después de mi último fracaso con él.

—¡Naruto!— grité cuando lo visualicé dormido debajo de un árbol.

—Buenos días, Sakura-chan— musitó en medio de un bostezo.

—Te he buscado por todas partes— reproché sentándome a su lado —¿Vas a contarme por fin cómo te fue con Hinata?— pregunte ansiosa, él sonrió y dio comenzó su historia.

Allí estaba ella, más hermosa que nunca. Mostrando sus excelentes habilidades para atender personas a pesar de su timidez, aunque deseo sacarla de aquí y esperar hasta que todo esto termine. Muchos hombres, ya sean jóvenes o adultos no podían evitar desviar la atención a su escote, pero ella no se daba cuenta. En cambio yo, no podía evitar querer matarlos a todos, pero tenía que contenerme o sino arruinaría todo lo que hemos logrado en el transcurso del día, sobre todo lo duro que trabajó ella con el vestuario.

Oye, Naruto— llamó Sakura desde fuera del salón.

Ella estaba asomada en la puerta haciéndome señas para que me acercara hasta ella.

¿Qué sucede Sakura-chan?— pregunté confundido, no tenía idea de lo que ella quería.

Serás idiota— gruñó —Aprovecha que todos están distraídos, saca a Hinata de aquí y habla con ella de una vez por todas.

Pero tengo clientes que atender— señalé una mesa donde había un par de chicas esperando que le llevara sus pedidos.

Yo me encargo de ellas— me arrebató la libreta y la bandeja, me empujó para que fuera por Hinata. Por poco caí encima de ella, pero conseguí evitarlo.

Lo siento, Hinata-chan— me disculpé al ver su cara de susto —Tengo algo importante que decirte, ¿Me acompañas?— ofrecí mi mano para que fuera conmigo.

Por supuesto— respondió tomando mi mano.

Salimos del salón y fuimos a la azotea para poder hablar tranquilos, ya que la escuela estaba abarrotada de gente.

Actué por impulso porque aún no he pensado las palabras apropiadas para expresar todo lo que siento por ella. No soy un hombre listo, solo un chico que quiere expresar lo que siente.

Hinata— comencé sin soltar su mano —Sé que apenas comenzamos a ser amigos, a pesar de que nos hemos conocido prácticamente toda la vida. Sin embargo, pasé parte de ella ignorando tu existencia. No sabes cuánto me arrepiento de ello— su rostro mostraba confusión, pero se mantenía atenta a lo que yo tenía para decirle —Eres el ser más maravilloso que he conocido y por eso yo... Por eso yo, me he enamorado de ti. Amo lo buena y caritativa que eres, me gustan tus explicaciones cuando me ayudas a estudiar, tu voz al leer, la forma en la que cuidas y proteges a tu hermanita, como haces que todo gire en torno a ella. Quisiera que compartas esa atención conmigo, aunque fuera un poco. Daría hasta mi vida para que fueras feliz, incluso llevar contigo esa pequeña carga que tienes por culpa de tu padre. Permíteme ser parte de ella, estar contigo en las buenas y en las malas, ser tu pañuelo de lágrimas y matar a golpes al culpable de ellas. Solo una palabra tuya bastará para hacerme el sujeto más feliz de este mundo o el más desdichado. Te juro que si no puedes corresponder a mis sentimientos, haré lo posible para que te enamores de mí y si no lo consigo, entonces haré todo para que esa persona que sea dueño de tu corazón no te haga sufrir— tomé una pequeña pausa para recuperar el aliento —Hinata, ¿quieres concederme el honor de convertirte en la novia de este idiota que te quiere tanto?

Ella no daba señales de vida, solo estaba allí, petrificada sin siquiera pestañear. Pero luego de unos minutos que me parecieron horas, exhaló. Entonces comprendí que había estado conteniendo el aliento. Sus mejillas se tornaron rojizas y las primeras palabras salieron de su boca.

Para ser honesta creí que este día nunca llegaría, ni siquiera en mis más anhelantes sueños— sus preciosos ojos perlas se llenaron de lágrimas —Pensé que pasaría toda mi vida admirándote desde las sombras, sintiéndome orgullosa de todo lo que pudieras lograr pero sin ser capaz de caminar a tu lado, tomar tu mano y decírtelo al oído. Que no podría ser aquella persona con la que tú pudieras contar para todo, deseaba que fueras tú la persona que me diera un abrazo cuando más lo necesitaba. Pero solo eran fantasías locas de una chica enamorada. En estos momentos no tienes ni idea de lo feliz que me has hecho, mi corazón no deja de latir como loco por ti— me acerqué a ella para limpiar las pocas lágrimas que caían por sus mejillas —Con respecto a tu pregunta, claro que acepto ser tu novia.

Tomé el impulso que necesitaba y la besé. Nuestro primer beso, el primero de ella.

—Y el resto, ya lo conoces— finalizó con una sonrisa bobalicona en sus rostro —La quiero mucho, Sakura-chan. Si hace un par de años atrás me hubieran dicho que me enamoraría de ella, me habría reído en la cara de esa persona.

—¡Que romántico!— chillé emocionada, Naruto se rascó la nuca incómodo —Pero no es tan loco como piensas. Desde la primera vez que los vi, supe que estaban hechos el uno para el otro.

—Todos lo veían, menos yo— suspiró —Debo agradecerte, todo esto está pasando gracias a ti. Tú me impulsaste a confesar mis sentimientos— declaró agradecido —Vamos a clases— apresuró al escuchar la campana de entrada sonar.

...

Han pasado cinco meses desde aquello, el verano está llegando a su fin, así como otras cosas. Por ejemplo, estamos a la espera de que Karin por fin dé a luz. Suigetsu y ella están muy ansiosos, sobre todo porque quisieron mantener como un misterio el sexo del bebé. Conseguí un empleo de medio tiempo en una tienda de ropa en la zona comercial del pueblo, a decir verdad era un trabajo aburrido y exigente. Un asco en todo el sentido de la palabra, afortunadamente solo lo hice para reunir dinero y comprarle un lindo regalo al bebé.

Mis avances con Sasuke han sido totalmente escasos, prácticamente no he podido acercarme a él o más bien, él me ha estado evitando. Entiendo que el trato especificaba que yo no debía molestarlo, pero hace meses que sé que la apuesta no es válida y él no me ha dado la oportunidad de informarle. Hinata y Naruto intentaron hasta lo imposible para ayudarme, pero tampoco lo consiguieron. Los cuatro fuimos a ver los fuegos artificiales del festival de verano, Hinata y yo lucimos unas hermosas yukatas. Ese día estaba feliz, era mi primer festival de verano y la primera vez que usaba una yukata. Esa tarde ellos se desaparecieron entre la multitud dejándonos a solas, pero él se mostró indiferente conmigo y también desapareció. Al final del día, terminé observando sola los fuegos artificiales. Lo más triste, es que me enteré de su cumpleaños dos días después y no pude decirle "Feliz Cumpleaños, Sasuke-kun", ni tampoco darle un obsequio especial.

Una semana después del Hanami, le pedí a Gaara que dejáramos de aparentar una relación que no existe. Temari casi me mata, pero le dije que era lo mejor ya que no me sentía bien con ello. Ella y Shikamaru tampoco han tenido un gran avance como ella esperaba que fuera durante al viaje a la playa que organizó la escuela.

Mis deberes de verano los terminé luego del viaje, excepto por el informe de literatura de Kakashi. No tenía ganas de leer otro de sus libros favoritos, está de más decir que es erótico. Pero los tres meses de vacaciones acaban en una semana, así tengo que leerlo sí o sí.

—No me parece correcto que ese profesor ordene a leer esas cosas a un grupo de adolescentes hormonales— comentó Karin indignada.

Ella había leído un párrafo donde precisamente el protagonista acorraló a la chica en un ascensor y terminaron teniendo sexo allí mismo.

—Kakashi-sensei dice que a los jóvenes de hoy se les debe inculcar buena educación sexual, sino terminaran temiendo sexo irresponsable e hijos no deseados— justifiqué.

Sin contar los intensos encuentros sexuales, la historia de amor de los protagonistas es hermosa.

—En mi opinión, los incita a intentar lo que hacen los protagonistas. Los adolescentes son curiosos, recuerda que yo también fui uno— recordó.

Me encogí de hombros, pues sabía que ella tenía razón.

—¡Oh, Oh!— dijo Karin de repente.

—¿Cómo que Oh, Oh?, ¿Qué significa Oh, Oh?— pregunte asustada. Nos alertamos al verla torcerse del dolor y un líquido correr por sus piernas —¡El bebé ya viene!— grité lanzando lejos mi libro.

Suigetsu se acercó a ella para ayudarla a sentarse en el sofá. No sabíamos qué hacer, estábamos asustados.

—¡Sakura, busca las cosas del bebé. Y tú, Suigetsu, llama a un taxi!— ordenó Karin a gritos. Sin embargo, nos quedamos mirándola quejarse del dolor —¡No se queden allí parados, tarados!— reaccionamos ante el grito más potente.

Corrí al cuarto del bebé, tomé la maleta que ella ya había preparado y después busqué las cosas de Karin.

—El taxi llega en unos minutos— notificó Suigetsu al verme entrar de nuevo a la sala.

.

.

.

Después de seis largas horas de trabajo de parto, le dimos la bienvenida a Hozuki Hotaru. Una preciosa niña idéntica a su madre, excepto por su color de ojos, tiene los ojos de su padre. Decidieron ese nombre, porque ella es la pequeña luz que llego a iluminar sus vidas.

— Es hermosa— dije acariciando la suave mejilla de la bebé.

Los orgullosos padres no podían despegar la mirada de ella. Creí que estaba sobrando en su atmósfera familiar, así que salí de la habitación antes de que salieran de su trance. Tal vez, ni siquiera se den cuenta de mi ausencia.

Cerca del hospital había un pequeño restaurante, era la hora de la cena pero solo tenía ganas de comer mi postre favorito, anmitsu. Estoy feliz por el nacimiento de Hotaru, pero no puedo evitar pensar que en un par de meses mi presencia se volverá un fastidio. Tsunade me lo advirtió hace un tiempo, pero yo me negué a aceptarlo porque ellos me prometieron que no sería así.

—¿Qué haces aquí?— preguntó una voz conocida sacándome de mis pensamientos.

—Tratando de encontrarle sentido a mi vida— conteste sin ánimos.

Sasuke tomó asiento en el puesto restante frente a mí.

—Estás un poco lejos de tu casa para eso, ¿no crees?— aventuró sin mucho interés.

—Estaba en el hospital, Karin-chan dio a luz hoy— expliqué dejando de lado mi postre para mirarlo a él. Tenía su típica expresión de aburrimiento escondida debajo de sus enormes gafas —Y tú, ¿qué haces por aquí?

—Mi padre me obligó a pasar el día en su trabajo. Puede negar que no le molesta que yo no quiera ser policía, pero siempre que se le viene una oportunidad, me arrastra para que vea su entorno de trabajo y tal vez me anime a ser policía también— contó con fastidio —Me escapé a comer algo mientras mi padre estaba distraído un caso nuevo.

—¿Qué te interesa?— pregunté. Estoy feliz de estar aquí, de haberme encontrado con él —¿Qué quieres ser en la vida?

—¿Qué quieres hacer tú?— preguntó de regreso.

—Para ser sincera, no he tenido oportunidad de pensar en lo que haré en un futuro cercano— respondí.

Él arqueó una ceja y se cruzó de brazos.

—¿Es acaso por culpa de ese pasado tormentoso que arrastras?— interrogó.

—¿Qué sabes tú sobre eso?— cuestioné a la defensiva.

—Intuición— respondió esbozando media sonrisa.

—Supongo que tienes razón, mi futuro era incierto. Pero yo decidí cambiarlo hace un tiempo— comenté sin dar muchos detalles al respecto —Pero no creo que eso te importe mucho.

—Te equívocas— añadió. Su respuesta me tomó por sorpresa —¿Recuerdas que cuando nos conocimos fuiste tú la que dijo que yo te intrigaba?— asentí —Ahora soy yo quien está intrigado por saber quién eres.

Su rostro permaneció inescrutable, por lo tanto no estoy segura si miente o dice la verdad.

—Lo siento, pero aún no es tiempo— respondí.

—Hmp— se encogió de hombros restándole importancia.

—Acabo de recordar algo sumamente importante— expresé con una enorme sonrisa.

Esta es la oportunidad que he buscado desde hace meses.

—Hmp, ¿qué es?— preguntó impasible.

No es una persona fácil de leer, es frustrante y no entiendo el significado de su monosílabo.

—¿Recuerdas la apuesta?— pregunté, simplemente asintió —Creo que no había tenido la oportunidad de aclararte una cosa respecto a ella— su rostro mostró confusión —No es válida, porque fue un empate.

—La Hyuga se atrevió a entregar sus chocolates a Naruto después de que nosotros nos fuimos— dijo después de meditarlo, asentí efusiva.

Sasuke esbozó otra sonrisa de lado, esas que solo a él le quedan bien.

...

Quería escapar del caos que había en la estación de policías, no es que me desagrade, es solo que no es lo mío. Conozco todo sobre lo que ser un miembro más de la policía significa y podría que ser el mejor, pero no es lo que quiero hacer, de hecho no tengo ni la más remota idea de qué quiero estudiar. Anduve a paso despreocupado hasta llegar a un pequeño restaurante que está cerca de la estación, me dieron ganas de comprar unos onigiris. El lugar estaba lleno para ser casi las nueve de la noche, pero me encontré a quien menos creía que me encontraría aquí.

—¿Qué haces aquí?— pregunté en cuanto me acerque hasta su mesa.

Ella tenía la mirada perdida en su anmitsu.

—Tratando de encontrarle sentido a mi vida— contestó sin ánimos, dirigiendo sus orbes jades hasta mí.

Tomé asiento en el puesto restante de la mesa.

La conversación fluyó por sí sola, quise averiguar más sobre su pasado, pero ella no comentó mucho al respecto. Me preguntó sobre lo que me gusta hacer, sobre qué quiero hacer en mi vida. Pero al igual que ella, no tengo una respuesta al respecto. He pasado meses evitando algún contacto con ella porque tenía que pensar. La duda que tengo clavada en el pecho por culpa de Izumi, aún no he podido aclararla. De repente, sacó a colación el tema de la apuesta, descubrió que Hinata cumplió con su parte, sin embargo la apuesta no es nula ya que para ello se debían cumplir con ambas partes al mismo tiempo, pero no seré yo quien destruya sus ilusiones. Finalmente he llegado a la conclusión de que no quiero mantenerla alejada del todo.

—Hmp, tienes razón— respondí a secas —Pero eso no cambia las cosas entre nosotros, ¿O sí?

—No, no lo hace— agregó pensativa —Pero me dará la oportunidad de que así sea.

Su enorme sonrisa me hizo rendirme ante ella tan rápido que hasta yo mismo me sorprendí de mi estupidez.

—¡Sakura!— el llamado provenía de afuera. El tal Suigetsu sonaba desesperado.

—Creíste que dejarías de importarles solo porque ahora son padres, ¿no es así?— no recibí respuesta de su parte.

Se sumió de hombros y miró por el ventanal del restaurante al hombre peliceleste que la buscaba.

—Estaban tan felices— comenzó con tristeza —Creí que ya no haría falta en su pequeña familia, pero...

—Te has equivocado— completé por ella.

Asintió en silencio.

—¡Aquí estás!— exclamó aliviado caminando rápidamente hasta nosotros —Karin quería que cargaras a Hotaru pero ya no estabas, preguntamos a la enfermera que estaba al pendiente de nosotros y ella nos dijo que te había visto salir del hospital. Dijo que te veías triste, así que salí a buscarte. Es muy peligroso que andes caminando sola en la calle tan tarde, recuerda lo que pasó la otra vez.

—Lo siento mucho— musitó avergonzada —Tenía hambre y no quería causar molestias.

—Debiste notificarnos— continuó reprendiéndole.

Siguió encogiéndose en su asiento queriendo fundirse en la silla, un puchero infantil se marcó en sus labios.

—Debo irme— dije.

Me levanté dispuesto a irme, pero ella habló antes de que me moviera.

—Sasuke-kun, viniste a cenar aquí y no has ordenado nada— replicó.

—Mi padre debe estarme buscando, Sakura— aseguré —Recuerda que me escapé, ya debió percatarse de mi ausencia.

—Entiendo— aceptó de mala gana —Gracias por escucharme.

—Nos vemos luego— respondí.

Aún tengo hambre y no tengo ganas de volver a la estación, pero ella tiene un asunto que arreglar con ellos y yo no tengo que inmiscuirme en sus problemas.

Durante el camino de regreso a la estación, no podía sacarme esos ojos de mis pensamientos. Esos orbes jades que brillaban suplicantes porque no me fuera. Negué divertido por su ingenuidad ante la situación. Mi padre estaba en la entrada, parado con su postura erguida y el entrecejo fruncido.

—¿Dónde estabas?— exigió.

—Buscaba algo de comer, pero no encontré nada interesante— contesté con simpleza.

—Los muchachos ordenaron pizza para todos.

Mi estómago pedía a gritos algo de alimento, tanto que mi padre podía escuchar sus gruñidos.

...

Contemplé la espalda de Sasuke hasta que salió del restaurante, me giré para hacer frente a Suigetsu. Una sonrisa burlona surcó en su rostro.

—Realmente te gusta ese chico— comentó con picardía.

Los colores se me subieron al rostro, pero no era tiempo de sonrojarme por Sasuke.

—Toma asiento— indiqué señalando la silla donde hace un momento estaba Sasuke, tomó asiento de inmediato —Debes tener hambre, te sugiero que ordenes algo. La comida es realmente deliciosa en este lugar.

—Podrías dejar de desviar el tema— reclamó con fastidio —¿Por qué te fuiste?, ¿No quisiste formar parte de nuestra pequeña familia? Karin y yo teníamos algo muy importante que decirte.

—Perdón, pero...— vacilé al continuar —Por unos instantes imaginé que mi presencia en su entorno familiar estorbaba, es decir, no es que no quiera formar parte de ella, pero creí en la posibilidad de que me volvería una molestia para ustedes. Hace tiempo dejaron claro que no sería así, pero, ¿qué sucede si cambian de parecer? Ustedes son muy importantes para mí y yo quisiera permanecer con ustedes mucho tiempo, hasta que tenga que irme a la universidad, considerando la posibilidad de que la vida me permita ese privilegio. Gracias a ustedes estoy viva, me salvaron de una muerte segura. Me permitieron tener una vida de adolescente normal, divertirme, enamorarme, tener muchos amigos y no tener que una vida marcada por la fatalidad. Gracias a ustedes, no estoy muerta en vida. Sin embargo, también soy consciente de que tú y Karin van necesitar su intimidad para poder criar a su hija con tranquilidad y yo terminaré causando malestares innecesarios.

—¿Ya acabaste?— preguntó atónito.

Asentí en silencio, expectante por su respuesta, pero en lugar de ello, recibí una sonora carcajada de su parte. Me crucé de brazos ofendida, nada de lo que acabo de decir es un chiste, pero a él le parece gracioso.

—Perdona, pero creo que es absurdo lo que dices. Ya hemos tenido esta conversación desde que la remolacha estaba embarazada, y tú conoces las respuestas a tus propias dudas. Nosotros no creemos que tu presencia se volverá un estorbo en nuestra familia, porque tú eres parte de ella. Karin piensa que eres la hermana menor que nunca tuvo, y yo también lo creo así. La razón por la que queríamos hablar contigo es para pedirte que seas la madrina de nuestra hija, sería un honor que aceptaras.

Lágrimas de emoción rodaron por mis mejilla.

—Por supuesto que acepto— rodeé la mesa y abracé a Suigetsu.

Toda mi inseguridad se había esfumado en ese instante. Pensé en la vida que me había tocado, en las oportunidades que esta me había dado. Las vivencias me han hecho fuerte, pero a la vez desconfiada. Sin embargo, ahora tengo mucha gente en quien confiar, gente a la que aprecio y amo, gente que me hace creer que yo también tengo derecho a ser feliz. La felicidad estaba tocando mi puerta. Pensé en ella, ella también quería esa felicidad y la tuvo, pero la vida fue cruel con ella y volvió a arrastrarla al infierno del que había huido una vez, pero siempre enfrentó las adversidades con una hermosa sonrisa en el rostro, con la esperanza de volver a ver a esas personas por las que era fuerte, pero sacrificó todos sus anhelos para salvar mi vida. Le estaré eternamente agradecida, gracias a ella tengo la oportunidad de querer tener un futuro próspero, lleno de amor. Y si algún día vuelvo a ser atrapada por las garras de mi padre, no me quedaré de brazos cruzados, no. Lucharé para permanecer con vida y escapar para poder volver a ver a todas esas personas, me aseguraré de ser fuerte para verlos sonreír de nuevo. Como lo hizo ella, hasta el final.

La melancolía se apoderó de mi pecho por un instante, pero mi felicidad fue más grande que ella. Pertenezco a una nueva familia y ya no seré dejada a un lado por Sasuke. Me aseguraré de ser su amiga por el momento, pero luego aspiraré a algo más. Ser la novia de Uchiha Sasuke, el chico que me ha robado el corazón. Ese chico que sigue siendo un misterio para mí, aún hay muchos detalles de su vida que desconozco, pero que espero conocerlos y tener el valor de darle a conocer la mía.

De regreso al hospital, Suigetsu me habló de una sorpresa que debía ayudarle a preparar esta noche, pero primero debemos ir a despedirnos de Karin. No me sorprendí cuando al llegar ella estaba dormida, él se acercó hasta ella y depositó un suave beso en la frente antes de pedirme que nos fuéramos cuanto antes.

—¿Por dónde empezamos?— pregunté emocionada.

—Cámbiate de ropa— ordenó —Vamos a ensuciarnos de pintura.

Corrí a mi habitación a cambiarme, tomé lo primero que vi que podría ensuciar y que Karin no me matara en el proceso.

Durante toda la noche estuvimos decorando la habitación de Hotaru, Suigetsu había comprado lo necesario para ambos géneros. Por supuesto que las cosas para niña eran más abundantes, aunque no lo dijera en voz alta, sus preferencias siempre se inclinaron a querer una niña.

—Está quedando hermoso— dijo maravillado luego terminar de ensamblar la cuna.

Miré la hora, faltaban diez minutos para las nueve de la mañana, todavía falta terminar algunos detalles, pero él debe ir a buscarlas al hospital.

—Yo terminaré lo que falta— anuncié —Vete al hospital, son casi las nueve— lo saqué a empujones de la habitación —Date prisa, tú más que nadie debe saber cómo es el carácter de Karin-chan.

Se estremeció recordando el carácter de su amada, pero terrorífica esposa. Corrió al baño a darse una ducha para quitarse la pintura rosa del rostro y los brazos, pero sobre todo, para que el agua fría le quite el sueño.

Estoy agotada, pero la ansiedad por ver las lágrimas de emoción de Karin es lo que no permite que caiga rendida ante los brazos de Morfeo. Solo faltan mis obsequios para que todo esté listo finalmente, busqué entre mis cosas aquellos detalles por los cuales trabajé mucho durante el verano. Compré un pequeño carrusel musical blanco con detalles rosas, dorados y celestes. Y un portarretratos vacío que permite incluir varias fotos al mismo tiempo, dos grandes en el centro y cuatro pequeñas. Coloque el carrusel encima del cajón de la ropa y el portarretratos a un lado. Admiré el trabajo que realizamos durante toda la noche. Satisfecha, decidí darme una ducha rápida y prepararme un buen desayuno para mantenerme ocupada y despierta. Hora y media más tarde, la familia Hozuki hizo acto de presencia. Corrí hasta al recibidor para darles la bienvenida, pero en vez de recibirlas yo a ellas, Karin me recibió a mí con un regaño.

—¿Dónde demonios te metiste anoche?— demandó.

Me encogí de hombros y le dediqué una sonrisa nerviosa.

—Eso podemos discutirlo después— intervino él.

Karin respiró profundo y luego me lanzó una advertencia silenciosa donde me informaba que esa conversación no había acabado. Sin embargo, luego sonrió y me pidió que me acercara.

—¿Quieres sostenerla?— preguntó con dulzura.

—Nunca he cargado un bebé— respondí. Ella soltó una carcajada.

—Suigetsu tampoco, y lo hizo de maravilla— añadió divertida, Suigetsu gruñó por lo bajo.

Me acerqué hasta ella con extrema timidez, imité la posición de brazos de Karin y ella depositó a la bebé en mis brazos con delicadeza.

—Cuidado con la cabeza— indicó acomodando mis brazos.

Sostener una nueva vida en mis brazos es la sensación más aterradora y maravillosa que he tenido. Se ve tan frágil, crees que esa efímera existencia se rompería con el simple hecho de ser tocada. Esa misma sensación deben tenerla los padres cuando sostienen a sus hijos en brazos por primera vez.

—Es tan pequeña— musité con una sonrisa.

Ambos observaban enternecidos la escena, Suigetsu abrazaba a Karin por la cintura.

—Sakura y yo les preparamos una sorpresa a ambas— agregó Suigetsu.

Él y yo intercambiamos sonrisas cómplices, ella arqueó una ceja curiosa. Suigetsu cubrió sus ojos con su mano libre y la guió hasta la habitación de Hotaru. Los seguí de cerca, para no perder detalle de nada.

—¡Realmente Hermoso!— exclamó Karin, mirando estupefacta la habitación.

Suigetsu y yo nos sentimos orgullosos de nuestra labor, las lágrimas de felicidad no se hicieron esperar. Se lanzó a los brazos de su esposo y comenzó a repartirle besos en todo el rostro, sin importarles que yo estuviera presente, pero ella quiere agradecerle todo lo que él hace para que ella sea feliz. Incómoda por la situación, aclaré un poco la garganta para que volvieran a la realidad. Se separaron mirando alrededor cohibidos, sus ojos se detuvieron en lo que había encima del cajón.

—Yo no compré eso— reflexionó Suigetsu.

—No, ese es un obsequio de mí para Hotaru-chan— respondí.

Karin tomó el portarretrato extrañada.

—¿Por qué no tiene fotografías?— cuestionó.

—Porque quise darles la potestad de decidir qué van a poner— sonreí ante mi respuesta.

Le di cuerda al carrusel para que tomara vida y comenzara a entonar su dulce melodía mientras giraba.

—Gracias por tus hermosos presentes, Sakura-chan— dijo agradecida.

Respondí con un leve asentimiento, mi cuerpo me exigía descanso con urgencia.

—Si no les molesta, iré a dormir un rato— informe en medio de un bostezo.

Le entregué la niña a su madre y caminé hasta mi habitación arrastrando los pies, me lancé en la cama y antes de que me diera cuenta, había sucumbido ante el cansancio.

...

Los jóvenes reclutas de la academia de policías de Japón esperaban formados a que su instructor se dignara en aparecer, el hombre dio el aviso que llegaría tarde porque debía resolver unos asuntos antes de llegar.

—Itachi-kun, ¿quién crees que sea ese hombre?, ¿Por qué le dan tanta importancia?— preguntó Izumi en voz baja, quería evitar un regaño bien merecido.

—No lo sé, no han dado mucha información sobre ese sujeto. Pero se dice que es el mejor en lo que hace— respondió mirándola de reojo.

—Dejen de parlotear— intervino Konan —Controlen su amor, pueden verse al salir de aquí— agregó con sorna.

Itachi sonrió con arrogancia, mientras Izumi se ruborizó. Desde que volvieron del festival, su relación mejoró considerablemente, dándole paso a un noviazgo que lleva casi un mes.

—Solo estás celosa porque Yahiko está en otro grupo— respondió él en el mismo tono de la peliazul.

Ella sólo bufó y dejó el tema hasta allí, Itachi sí que sabía cómo devolverle sus burlas.

—Ya basta, han llegado los instructores— cortó Izumi medio divertida.

Ambos dejaron de lanzarse miradas asesinas y prestaron atención al frente. Sus mandíbulas se desencajaron con sorpresa, pues la persona parada frente a todos, ellos la conocían bastante bien.

—No puedo creerlo— manifestó atónita Konan.

—Digamos que tenía mis sospechas— mencionó Itachi con una sonrisa de lado, dejando confundidas a las mujeres.

Este simplemente se encogió de hombros y puso su atención al frente.

...

Desde que las vacaciones de verano terminaron, la mesa más apartada de la cafetería ahora siempre estaba concurrida por los más populares de la escuela. Los únicos que no encajamos en ese perfil somos Hinata, Shino y yo. Ella a pesar de ser novia de Naruto, sigue siendo rechazada por muchos para molestia de él. Por mi parte, me escabullo cada vez que tengo la oportunidad de hacerlo. Aunque siempre que llego a la biblioteca, un par de minutos después Sakura aparece y comienza a parlotear sobre cosas sin sentido, pero terminé por acostumbrarme. Y esa es la situación en la que me encuentro en estos momentos.

—… Y esta mañana las chicas de tercero me invitaron a una fiesta en pijamas que se llevará a cabo mañana, por supuesto que llevaré a Hinata y Temari conmigo. No quiero ir sola, hay algunas chicas de ese grupo a las que no les agrado— siguió parloteando mientras intentaba concentrarme para terminar mi libro. Rogué para que la bibliotecaria viniera a pedirle que hiciera silencio —El fin de semana hay una fiesta en casa de Rock Lee, los rumores dicen que su madre irá a visitar a una tía enferma y se quedará solo, ¿quieres ir?— preguntó.

Dejé a un lado el libro para mirarla.

—No voy a ir, odio esas fiestas— sentencié con dureza.

Sus párpados bajaron con tristeza, como siempre lo hacían cuando rechazaba alguna petición. A veces olvido que ella es popular, siempre tiene planes con personas que quieren ser sus amigos y ella quiere involucrarme en todo. Pero yo detesto a esas personas irracionales que piensan que el mundo gira en torno a ellas. Pero lo que más detesto es que ella, tan ingenua, crea que todas esas personas son de fiar. Ella no es como las otras chicas, no, ella es diferente. Y no un diferente malo, un diferente bueno, un diferente que me agrada.

—Tú y yo tuvimos esta discusión la semana pasada cuando me preguntaste si quería ir contigo a una fiesta de un amigo de Hyuga Neji— continué —No voy a ir, Sakura.

—¿Por qué no?— preguntó con cara de cachorro abandonado.

—Porque no— gruñí.

Puso la mitad de su cuerpo sobre la mesa quedando de rodillas sobre la banca de madera. Su rostro quedó a unos cuantos centímetros del mío, retrocedí por inercia.

—Quiero una explicación clara— exigió —Siempre evades mi pregunta.

—No es asunto tuyo— dije molesto —Fin de la discusión— sentencié. Resopló indignada, pero no pudo reclamarme porque la bibliotecaria la interrumpió —Gracias por intervenir, obaa-san— pensé agradecido, no quiero tener que dar explicaciones que me traen malos recuerdos.

—Vuelva a su lugar como es debido, Haruno— ordenó —No quiero tener que venir de nuevo a pedirle que guarde silencio porque este es...

Es un lugar sagrado especialmente diseñado para construir mentes jóvenes como la de usted, y que estas se abran a ideas nuevas para ampliar sus horizontes y dar un paso hacia lo desconocido— repitió sin titubear. Sawako, es el nombre de la bibliotecaria, asintió complacida de su labor —Ya lo sé.

—Entonces, no me haga tener que prohibirle la entrada a la biblioteca— dijo para luego marcharse.

Sakura volvió a su puesto cruzándose de brazos.

No volveré a insistir, lamento las molestias— dijo por lo bajo, evitando dirigirme la mirada.

Volví a leer mi libro y ella decidió continuar con la conversación.

—Acabo de hacerme un cuestionamiento— reflexionó —¿Sería correcto llevar a Hinata?

—No creo que lo sea— respondí —Ella no es aceptada por ellas, solo conseguirás que se sienta incómoda en ese lugar. De hecho, pienso que tú tampoco debes ir. Tú misma acabas de decirlo, hay chicas de esas a las que no les agradas.

—Tal vez tengas razón— respondió —Me pareció muy extraña la invitación, considerando que desde que ando contigo y Hinata me han tratado distantes. En fin, ya que no quieres acompañarme a la fiesta, ¿Te gustaría ir al karaoke después de clases? Iremos Naruto, Hinata, Gaara, Temari, Shikamaru, tú si aceptas y yo.

—¿Tengo elección?— suspiré derrotado.

Sabía de antemano que no podía negarme, ella y Naruto suelen ser demasiado insistentes.

—No la tienes— respondió entusiasmada, tirando de mi mano para ir de vuelta a clases.

Tuve que recoger mis cosas a la carrera porque no dejaba de jalonearme.

En el pasillo observando por la ventana estaba Temari, la chica parecía estar rodeada por un aura deprimente. Sakura y yo intercambiamos miradas extrañados, según lo que ella me ha contado, la rubia no es una chica que se deja derrotar tan fácilmente por sentimentalismos baratos.

—Temari, ¿qué sucede?— preguntó preocupada. La rubia dio un respingo al escucharla, giró ligeramente su cabeza para mirarnos —¿Sucedió algo con Gaara?, ¿Su padre les ordenó volver antes de lo acordado?

—Sabes, Sakura— interrumpió dirigiendo su mirada de nuevo a la ventana.

Seguí lo que sus ojos no podían dejar de contemplar, me encontré con Shikamaru durmiendo despreocupado del mundo a la sombra de un árbol.

—Lo conozco desde hace mucho tiempo, siempre me ha fascinado molestarlo e incluso puedo hacer que deje su pereza a un lado y pelee conmigo. También admiro su inteligencia, su capacidad deductiva ante cualquier circunstancia. Pero no puedo evitar enfadarme con él, hemos tenido un par de citas, o mejor dicho salida de amigos. Porque eso somos, simplemente amigos.

—¿Esperas que sea él quien dé el primer paso? ¿En serio, Temari?— preguntó Sakura con incredulidad. Temari soltó una risa, una risa tan seca que estuvo lejos de sonar sincera —¿Dónde está esa Temari segura de sí misma? Aquella que va de frente ella misma, sin esperar que nadie lo haga. Siempre he admirado eso de ti, así que si él no viene por ti, ve tú por él. Eso es lo que haría la Temari que conozco.

—¿En qué demonios estaba pensando? Esperar a que ese bebé llorón deje su fastidio a un lado, cuando puedo ir yo misma por él— declaró con una sonrisa.

—Entonces quita esa cara larga y ve por él, tigre— animó Sakura levantando un puño en señal de victoria.

La rubia solo sonrió y caminó decidida hacia donde estaba Shikamaru.

Buena suerte— susurró Sakura apretando mi mano.

Fue entonces que recordé que ella me había jalado hasta aquí y que nuestras manos nunca se soltaron. Sus ojos no dejaban de observar todo lo que transcurría en el patio, así que no se dio cuenta cuando solté su mano.

Casi sentí pena por el vago, cuando la chica le dio una patada en el estómago justo después de llegar.

—No lo vi venir— comentó Sakura con lástima.

—Ni yo— respondí sin perder detalle de lo ocurrido.

Tengo curiosidad de saber hasta dónde es capaz de llegar Temari y la razón para que Sakura admira tanto su tenacidad.

—Apuesto que va a gritarle...— y así fue.

Lo levantó, tomándolo de su camisa y comenzó a gritarle. Si estuviera más cerca podría haber leído sus labios y saber qué es lo que le está diciendo. Apostaría mis gafas a que Shikamaru está conteniendo el aliento. Sakura soltó un jadeo de sorpresa cuando ella lo besó de improvisto, en cambio yo lo vi venir.

—Había sido muy tolerante hasta ahora, pero parece que ya no puede soportar la lentitud de Shikamaru— dijo Gaara conmovido.

Gruñí por lo bajo cuando Sakura se le guindó del brazo y comenzó a platicar eufórica sobre lo que estaba aconteciendo. Ese pelirrojo no termina de caerme bien y presiento que no lo hará.

...

Verle tan relajado debajo del árbol hizo que su sangre hirviera, tanto que le dieron ganas de darse la vuelta y no hablarle nunca más o asesinarlo. Mientras ella sufría por lo inciertas que parecían las cosas entre ellos, él está como si nada. Pero esto no iba a quedarse así, ¡no, señor!. Lo llamó un par de veces, pero la ignoró olímpicamente. Respiró profundo para intentar calmar su furia, pero le resultó inútil, siempre se había preguntado cómo hacia su hermano para calmarse de esa forma, a ella resultaba imposible. Una maravillosa idea se cruzó por su mente, tanto que una sonrisa malévola surcó en su rostro. Tomó impulso y le profirió una fuerte patada en el estómago.

El chico se despertó desorientado, quiso incorporarse, pero se le había escapado el aire. En cambio, optó por quedarse en posición fetal para recuperar el aliento. Buscó al autor de su dolor y se encontró con los unos furiosos ojos verdes, eso solo le indicó una cosa, problemas.

—¿Puedo saber que hice para merecer esto?— cuestionó con dificultad.

Ella se mostró más molesta aún y lo tomó de la camisa levantándolo con fuerza. Sintió una punzada en la zona abdominal media, causándole una mueca de dolor. Pero esta fue sustituida por una de estupefacción cuando vio los labios de ella temblar, Temari siempre le resultó una mujer problemática, pero nunca creyó que llegaría el día en que la vería llorar

—Temari, yo...— balbuceó perplejo.

—¡Estoy cansada!— comenzó a gritos —Me jode que no te importe nada, ¿Por qué tengo que recurrir a este método para que te des cuenta? De todas formas no importa, siempre he sabido que sería así. A ti todo de resulta problemático, incluso decirme eso que tanto espero escuchar de ti— apretó el agarre —No comprendo por qué me das a entender que te gusto en las citas que hemos tenido, pero sigues comportándote como mi amigo. Yo no quiero ser tu amiga, quiero ser algo más. Siempre me has gustado, me gustas con todos tus defectos incluidos— lo jaló hacia ella y lo besó.

Él estaba procesando todo lo que ella acababa de confesarle, por lo tanto no estaba en condiciones para corresponderle el beso.

Se sintió humillada cuando él no correspondió el beso y cabreada consigo misma por ser tan tonta. Lo soltó bruscamente y este cayó sobre su trasero. Quería que la tierra se abriera en dos y se la tragara, irse a su hogar y no volver más nunca a ese pueblo. Pero ella estaba allí para ayudar a su amiga, amiga que la empujó a hacer tal estupidez.

—¿A dónde crees que vas?— inquirió el Nara al notar que ella estaba a punto de huir —Es mi turno de hablar, mujer problemática.

Se puso de pie dispuesto a poner los puntos sobre las íes. Ella se había quedado petrificada en su lugar, pero al instante adoptó una posición altanera, dispuesta a luchar por el orgullo que aún conservaba.

—¡Qué problemático es todo esto!— se quejó.

Temari rodó los ojos con fastidio, se dijo a si misma que si él volvía a pronunciar esa palabra se llevaría otra patada de su parte, pero en sus partes nobles.

—¿Qué quieres escuchar de mí?, ¿Qué me gustas?— la rubia se sonrojó —Pues me gustas, ¿Crees que te invitaría a salir si no? Pero no puedes esperar que sea un chico cursi como Naruto, no pretendas que ande gritando a los cuatro vientos lo mucho que te quiero.

—Tampoco quiero que seas como Uchiha, y te la pases negando tus sentimientos— agregó con burla.

Los mencionados estornudaron ante las menciones de sus nombres.

...

El rubio, quien se encontraba disfrutando la compañía de su novia, se mostró extrañado por el repentino estornudo.

—¿Estás bien, Naruto-kun?— preguntó Hinata preocupada.

—Sí, no te preocupes— contesto para tranquilizarla —No ha de ser nada malo.

—¿Me va a dar un resfriado? Bueno, no estaría nada mal. Después de todo mi Hinata cuidaría de mí— pensó imaginando a Hinata con un sexy traje de enfermera, velando por su salud.

...

Por otro lado estaba el pelinegro, quien estaba siendo testigo desde la distancia de los acontecimientos. Sakura al escucharlo estornudar, soltó a Gaara y se acercó a él.

—¿Estás bien, Sasuke-kun?— llevó su mano a la frente de él para chequear su temperatura —No tienes fiebre, entonces no es un resfriado— reflexionó.

Él no dijo nada, solo se dejó hacer mientras seguía mirando por la ventana.

—Tampoco pienso que sea un simple resfriado. Tch, están hablando de mi— dedujo con molestia.

...

—Él es un caso problemático— dijo refiriéndose a Sasuke, ella asintió dándole toda la razón —Retomando el tema anterior, como bien sabes, soy muy meticuloso en algunas cosas. No era que no me importaran tus sentimientos, es solo que estaba buscando la ocasión ideal para decírtelo. Pero tú te precipitaste como siempre y ahora tengo que improvisar.

Temari bufó ofendida.

Acortó la distancia que había entre ambos y la tomó por la cintura, antes de que ella pudiera reaccionar, él se había lanzado a sus labios. Las piernas le fallaron y tuvo que sostenerse de los hombros de él para mantenerse. No tardó en corresponder el beso.

—Ahora voy a tener que cancelar todo lo que había preparado para ti— masculló evitando mirarla, para no tener que ver esos brillantes ojos verdes y esa sonrisa cínica que tanto le gusta.

...

—Sin duda son una pareja adorable— suspiré.

Por un instante sentí envidia de ella, de ellas, agregué mentalmente recordando a Hinata. Ambas habían cumplido sus anhelos, el chico que les gusta está junto a ellas. Mientras yo, sigo estancada. Existe esa muralla que no me permite avanzar hasta él. Muralla que el mismo Sasuke ha construido para protegerse, no sé si es solo de mí o es para protegerse de todo el mundo.

—Yo no la llamaría adorable— comentó Gaara.

.

.

.

La tarde de Karaoke ha sido divertida hasta ahora, lo único malo ha sido tener que escuchar la voz chillona de Naruto, mientras le dedica canciones a una avergonzada Hinata.

Usé el teléfono de la habitación para ordenar más bebidas para todos y pedir otra hora más.

—Iré al baño— avisé a las chicas por encima de la música.

Me topé con el chico que traía nuestras bebidas pero estaba tan urgida por ir al baño que no me importó mirarle la cara. Pero no imaginé que ese evento arruinaría mi divertida tarde.

Una cara pálida llena de ojeras me devolvía la mirada a través del espejo, la noche anterior había sido igual a muchas otras. Las pesadillas volvieron a aparecer, cada vez eran más inconstantes, pero no dejaban de volver a atormentarme por las noches. La puerta de uno de los cubículos se abrió de golpe, de allí salió Sasori. Su vestimenta indicaba que era empleado de este lugar.

—Te ves muy mal, muñeca— dijo acercándose a paso sigiloso.

Toda su aura no me daba buena espina, quería salir corriendo, pero estoy siendo acorralada. Me giré para mirarlo de frente, apoyé mis manos al lavamanos.

—Sasori— dije ocultando la sorpresa de mi voz —¿Qué haces aquí?— pregunté.

Cada vez que se acercaba más, me sentía como un animal acorralado.

—Trabajo aquí— respondió recalcando lo obvio.

—Claro que lo hace— me recriminé a mí misma.

—¿Viniste sola?— supe de inmediato que esa pregunta tenía un doble sentido.

—Vengo con unos amigos de la escuela— contesté altanera.

Me tensé cuando una de sus manos tomó un mechón de mi cabello.

—Eso ya lo sé, mi pregunta es si estás AQUÍ sola.

—Deberías saberlo, después de todo, me seguiste hasta aquí— él esbozó una sonrisa torcida que me caló hasta los huesos.

Tengo miedo, mucho miedo. Me sorprende que aún tenga voz para responderle.

—Tienes razón, después de todo soy yo quien los ha estado atendiendo. Pero nadie le presta atención a los empleados— se encogió de hombros restándole importancia y terminó de acorralarme contra el lavamanos —Grave error de su parte.

—¿Qué haces?, Aléjate o grito— advertí, pero me ignoró.

Acarició la piel que quedaba al descubierto de mis piernas y fue metiendo sus manos por dentro de mi falda. Contuve la respiración, mi cuerpo estaba paralizado. Solo en mi mente gritaba.

—No otra vez ¡No!— repetía una y otra vez.

La última vez que estuve en una situación como esta, él estuvo allí para salvarme.

—Nadie te escucharía— añadió —Desde que llegaste no he dejado de pensar en ti— pegó su nariz a mi cuello, aspirando mi olor —Quería acercarme a ti, pero esa mujer me amenazaba, me prohibía estar cerca de ti— dejó un pequeño mordisco cerca de mi clavícula —Tú eres como un fruto prohibido y desear lo prohibido hace las cosas más excitantes, ¿No lo crees, Sakura-chan? Seguramente muchos chicos en tu escuela piensan igual que yo, apuesto que esta no sería tu primera vez— continuó su monólogo.

¿Insultarme de esa forma? Es más de lo que puedo tolerar. La ira me invadió, apoderándose de cada uno de mis sentidos.

Las amigas rudas como Temari tienen sus ventajas, ella y sus clases de defensa personal van a ayudarme a poner a Sasori en su lugar, al igual que a Kiba. Su rostro se acercaba peligrosamente al mío, antes de que su aliento chocara con mi cara, le di un golpe en la nariz con la palma de mi mano. Él retrocedió por el golpe, su nariz comenzó a sangrar e intentaba detener el sangrado con sus manos. Sus ojos brillaban con una furia aterradora, pero antes de que abalanzara sobre mí de nuevo, le di una patada en su entrepierna. Corrí de regreso a la habitación de canto, a mitad de camino me choqué con alguien. Estuve a punto de caer pero esa persona me sostuvo antes de caer.

—Sakura, ¿Estás bien? ¿Por qué estás tan agitada?

Él siempre llega a mi rescate como un ángel vengador. Lo rodeé con mis brazos y comencé a llorar en su pecho.

—Oye, dime qué sucede— demandó.

Me tomó de los hombros para apartarme de él, pero me aferré a su cuerpo como si mi vida dependiera de ello. Solo le quedó rodearme con sus brazos y darme apoyo en silencio. La respuesta a sus preguntas apareció por sí sola por el pasillo, los gritos de Sasori me causaron escalofríos, que no pasaron por alto para Sasuke.

—Vaya— dijo sereno —Te han dejado en una mala situación— continuó con tranquilidad.

Mientras que Sasori parecía que haría erupción en cualquier segundo.

—Eres el hermanito de Itachi, ¿no?— espetó irritado —¿Qué hace un ratón de biblioteca como tú en un lugar como este? Apuesto que esta pequeña ramera te convenció de sacar tu nariz de los libros y meterla debajo de su falda.

—Al menos no la estoy forzando a hacerlo— me sentí tentada a golpearlo a él también e irme de allí, no podía con tanta humillación. Pero los brazos de Sasuke me retuvieron, impidiendo mi escape —Será mejor que te des prisa y hagas algo con tu cara, porque los de seguridad no tardan en venir a sacarte de aquí.

Un par de hombres corpulentos se llevaron a Sasori, dejándonos a solos a los dos.

—Lamento que mi comentario te ofendiera. Si mi madre me viera, me recriminaría mi falta de caballerosidad— confesó.

—¿Cómo lo supiste?— pregunté curiosa.

Me aparté un poco para mirarlo, sus ojos negros como la misma noche me devolvieron la mirada.

—Justo después de que salieras, él entró a dejar las bebidas que ordenaste. Se quedó viendo por donde saliste, luego hizo una sonrisa lasciva y abandonó la habitación con prisa. Supe lo que tramaba, así que fui a hablar con los de seguridad y luego vine hasta aquí, pero ya era tarde— contó. Se le veía vulnerable, arrepentido —Lamento no haber llegado antes.

—Llegaste, es lo que importa— respondí. Quise sonreír para infundirle tranquilidad, pero la mueca que me salió estaba lejos de parecer una sonrisa —Además, yo sola pude ponerlo en su lugar.

—Ya te he visto hacerlo— dijo riendo, esa risa fue como la cura de todos mis males —Vamos, te llevaré a casa.

Fue entonces cuando me soltó, me vi tentada a pedirle que no me dejara ir porque aún no estaba del todo bien, pero me contuve.

—¿Qué hay de los otros? Tenemos que avisarles.

—Le enviaré un mensaje a Naruto— contestó restándole importancia al asunto.

...

El cielo se había nublado de repente, él había visto el reporte meteorológico y supuestamente el cielo estaría despejado todo el día.

—Sasuke, ¿Vienes?— preguntó su rubio amigo a sus espaldas.

—No, yo me iré después— respondió —Y no quiero tener que ir contigo a llevar a tu novia a casa.

—Sasuke-kun, ya podemos irnos— llegó Sakura corriendo. Naruto arqueó una ceja confundido —Hasta mañana, Naruto.

—Hasta mañana— respondió aún confundido.

Desde lo sucedido en el karaoke, Sasuke la acompañaba a casa después de la escuela cada día.

—Se avecina una tormenta— comentó ella mirando las nubes grises que se acumulaban en el cielo.

—Debemos darnos prisa— agrego él.

Pero antes de que pudieran hacer algo más, la lluvia se desprendió con furia sobre ellos.

—Corramos hasta mi casa, está a la mitad del camino— sugirió.

Se quitó el saco y se lo dio a ella para se que cubriera la cabeza. La implacable lluvia azotaba sus cuerpos, mientras corrían hasta la casa de él en busca de refugio.

—Mi padre no está en casa— informó al ver que ella se rehusaba a entrar más allá del recibidor —Hoy trabajará hasta el amanecer.

—Solo préstame un paraguas, te lo devolveré mañana— aseguró.

Él la ignoró y la jaló hasta dejarla en la sala.

—Buscaré algo para que seques tu cabello.

Ella estaba entretenida mirando el entorno, así que no se dio cuenta que él se fue y regresó. No hasta que lanzó algo sobre su rostro.

—¿Qué es esto?— preguntó ella tomando lo que le había lanzado.

—Póntelo, evitará que te dé frío de camino a casa— ordenó.

Notó que él se había quitado la camisa mojada y ahora tenía una camiseta azul sin mangas, dejando a la vista esos brazos delgados y pálidos que la hicieron sentir protegida.

—¿Dónde puedo cambiarme? Porque no puedes pretender que me cambie delante de t, ¿O sí?— él arqueó una ceja sin contestar —Olvidé que tú piensas que soy una cualquiera— musitó ofendida.

—No pienso que seas una cualquiera, Sakura— debatió. Tal vez lo creyó así antes, pero ahora pensaba diferente —Ya no— completó.

—Pero lo hiciste— repuso.

—Vale, lo siento— dijo rendido —Entra a esa habitación, allí podrás cambiarte.

Obedeció queriendo salir de allí, se sintió estúpida por haber dicho eso.

En la habitación había un altar, un armario y un piano. Se acercó al altar con curiosidad, allí había una foto de esa mujer de nuevo, pero había que ser muy tonto para no darse cuenta que esa era la madre de Sasuke. Una mujer hermosa desde su punto de vista y con una mirada cálida que se podía apreciar incluso en una foto. Rezó una oración en honor a Mikoto Uchiha y se acercó al piano. Quería escucharlo tocar de nuevo, tal vez si se lo pedía no se negaría. Después de todo, la confianza había crecido entre ellos.

—¿Puedo pedirte algo?— preguntó al encontrarse con él de nuevo.

—Depende de lo qué quieras— contestó.

—¿Tocarías el piano para mí?— inquirió ansiosa por una respuesta positiva.

—Hace unos minutos querías irte rápido— recordó él.

—Lo sé, pero ahora quiero quedarme un rato más— alegó —Por favor— suplicó.

—Primero te secaré el cabello, después iremos al piano— ella asintió aceptando la propuesta de él y solo se dejó hacer.

—Tu madre era una mujer hermosa— murmuró.

Se sentía tan bien que él le secara su cabello, ella no quería que acabara nunca. Sasuke no contestó, entonces abrió los ojos y se quedó sin aliento.

Sus rostros estaban distanciados por apenas unos cuantos centímetros, su corazón dio un vuelco. Los ojos de él iban de sus ojos a sus labios, Sakura mordió su labio inferior imaginando como sería si él lo hiciera también.

¿Recuerdas nuestro casi primer beso?— interrogó en susurro. Sasuke solo se quedó en silencio esperando que continuara, pero por supuesto que lo recordaba —Fue en el jardín de la casa de Hinata, recuerdo que fuimos interrumpidos por Naruto.

—Espero que nadie nos interrumpa ahora— admitió.

Pero parece que todo conspira en su contra, pues alguien llamó a la puerta. Sasuke maldijo a la persona que estaba afuera y juró que si era Naruto, le patearía el trasero hasta que sus pies se cansaran de hacerlo.

Antes de irse a atender al visitante, acortó los centímetros que los separaban y rozó sus labios con los de ella. Una leve caricia que posee un claro significado oculto: Esto no ha terminado. Tomó el paraguas que él le ofrecía y lo siguió hasta la salida.

—Shisui— dijo Sasuke al abrir.

El joven sonrió y entró.

—Me he auto invitado a cenar, espero que no te moleste— comenzó —Obito me había invitado a su casa, pero la doctora Nohara lo llamó y...— observó a la chica que hasta el momento no había notado —... Ahora no tengo dónde cenar— finalizó de forma pausada analizando la situación —Pero creo que interrumpí algo importante.

—No se preocupe, yo ya me iba— cortó la chica, sus mejillas estaban encendidas —Hasta mañana, Sasuke-kun— se despidió, para luego salir.

—Hmp— interpretó ese sonido como un si.

En el camino a casa no dejó de analizar lo sucedido en la casa de él, sonreía de forma inconsciente cada dos por tres. Le dio gracias al cielo que las calles estuvieran desiertas debido a la fuerte lluvia. El olor de él estaba impregnado en la sudadera negra que le había prestado, tenía deseos de quedarse con ella y embriagarse con ese aroma que la estaba volviendo loca. En su pecho brotó una sensación satisfacción al entender que esa muralla que lo protegía, se estaba quebrando y no solo eso, que era con ella con quien estaba sucediendo. Supo que Karin tuvo razón cuando dijo que las murallas estaban hechas para derribarse.

...

Sasuke se quedó mirando la calle por la ella se había ido, hasta que la cortina de agua que formaba la lluvia le impidió seguirla viendo.

—Siento interrumpir, Sasuke-kun— dijo Shisui aparentando inocencia.

—Inoportuno— gruñó él por lo bajo.

Shisui soltó una sonora carcajada.

—El pequeño Sasuke se ha convertido en todo un hombre, te has enamorado de esa chica— recitó como todo un padre orgulloso de su retoño.

Sasuke puso los ojos en blanco, suficiente tenía con las burlas de su hermano y su mejor amigo, y ahora este se sumaba al grupo.

—Deja de hacerte el imbécil y ayúdame con la cena— rugió enojado.

Pero en el fondo sabía que Shisui tenía razón. Ya no podía seguir negándose a sí mismo lo que sentía, ella le gusta. Sí, le gusta mucho. Esa molestia consiguió superar los obstáculos que él mismo le impuso y se metió en su corazón. Ella amenazaba con poner su mundo de cabeza. Solo había un problema, es que él no sabía cómo afrontarlo y mucho menos cómo hacérselo saber.


¿Qué les ha parecido? Al fin hubo buena interacción entre nuestros amados protagonistas, pero sé que muchos querrán matarme por no dejar que se besaran. No desesperen, no falta mucho para que suceda. Como pudieron ver, los sentimientos de los que se hablan, no solo son los de Sasuke. Soy nueva escribiendo Shikatema, así que espero haber acertado. Para compensarlos por mi tardanza, les adelantare el título del siguiente capitulo. El titulo será "Besos Traviesos" el resto lo dejo a imaginación de ustedes.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.