Por un largo pasillo resuenan los fuertes pasos de una joven chica de cabello negro, portando un vestido rojo avanza sin escuchar a los pocos que se atreven a intentar detenerla; con gran decisión abre la puerta en un solo movimiento e ingresa de forma segura.
- P-por favor señorita, su padre está ocupado – uno de los tantos empleados intenta en vano de hacerla salir de aquella oficina.
- Esta bien, déjenla – indica el hombre tras el escritorio. Toshinori Yagi era el nombre del empresario, quien pese a su musculosa complexión era un hombre inteligente y bastante amable – terminamos por hoy.
Tras la instrucción, el joven que había intentado detener a la chica y otras personas en la oficina simplemente se retiraron.
- Momo, no debes irrumpir de esa forma mientras tengo una junta – indicó el hombre mientras aflojaba su corbata amarilla.
- Lo siento padre – se excusó ella antes de acercarse al escritorio – es solo que no puedo dejar pasar más tiempo, ¿Ya tienen una pista de mi hermanita? – cuestionó con ligera ansiedad.
- De hecho, sí, la investigación parece haber determinado su ubicación, planeaba enviar a alguien para confirmarlo.
- Siendo así, me gustaría ser yo quien vaya a revisar – su padre arqueo una ceja ante la petición – bueno, creo que será más sencillo si aparece su hermana mayor en lugar de la persona con quien discutió… - murmuró lo último antes de suspirar.
Su padre escondió el rostro entre sus manos al recordar que una disputa con su hija fue la causante de que la misma escapara de casa – Está bien, pero serás acompañada.
- No creo que sea necesario, estaré bien sola.
- Me quedare más tranquilo si vas con… - su oración fue interrumpida ante unos leves toques a la puerta – adelante – indicó para dar paso a un joven de cabello bicolor – Oh, justo a tiempo – se colocó de pie y se acercó al recién llegado - ¿Recuerdas que te hable de Shoto Todoroki?
- Eh, sí, tu nuevo asistente – respondió ella sin apartar la vista del chico.
- Un gusto conocerla señorita – se inclinó él para saludarla. Ella imitó el gesto.
- El joven Todoroki será quien te acompañe, confío plenamente en que podrá traer de vuelta a mis dos hijas totalmente a salvo.
- Así será – aseguró el chico.
Momo no se opuso a la idea con tal de ir lo más pronto posible al encuentro con su hermana.
Deku se cuestionaba la situación actual en su hogar, en primer lugar, su madre terminaría por ausentarse indefinidamente después de ser convencida por un grupo de amigas de pasar más tiempo con ellas, la mujer decidió aceptar al estar tranquila de que su hijo tuviese a su primo para ayudarle, de aquella decisión ya pasaban cuatro días. Luego se hallaba con su reciente inquilina quien resultó ser una gran ayuda tanto en la florería como en el hogar, era agradable y congeniaron de inmediato, además de que contaron con la ayuda de la novia de Kirishima para contar con algo de ropa extra. Por último, tenía la mayor incógnita de su vida, su primo Kacchan, aquel gruñón que pese a sus acciones todavía admiraba, ahora parecía una persona diferente, los gritos habían disminuido en gran medida y parecía acatar toda tarea sin queja alguna; inicialmente se preocupó de que el rubio pudiese estar enfermo, al menos esa era su idea hasta que Kirishima le hizo notar que había una explicación más simple, Katsuki estaba enamorado.
- ¡¿Qué tanto me miras idiota?! – cuestionó rabioso Katsuki tras ser observado detenidamente por su primo.
Izuku saltó ante el grito, escondiéndose por inercia tras las plantas del mostrador – N-nada, no veía nada – se apresuró a responder temeroso.
El rubio parecía listo a gritarle nuevamente, pero detuvo sus acciones en cuanto Ochako cruzo la puerta con un gran costal de tierra entre manos.
- Dame eso, vas a tirarlo – indicó presuroso el rubio antes de retirarle la carga y dedicándole una rápida mirada a la chica que parecía haber tenido una preferencia por usar su sudadera favorita.
- Oh, vamos, no es tan pesado – respondió ella con un puchero mientras avanzaba tras de él - ¿Qué planta era esta? – cambio el tema al señalar una flor roja en forma de trompeta con un largo y grueso tallo que reposaba en un arreglo sencillo pero lindo.
- Amarilis… - respondió al dejar el costal en una esquina y acercarse hasta el arreglo – últimamente es muy popular para el interior de casas.
- Es muy bonita – opinó sonriente mientras tocaba los pétalos con suavidad.
Katsuki observó a detalle aquel gesto – Resplandeciente… - murmuró sin pensar. Cuando la vista de ella se posó en su persona giro el rostro al instante – la planta, significa brillante o resplandeciente – aclaró apresurado – florece en invierno y primavera y sus cuidados son sencillos.
La ligera risa de Ochako atrajo nuevamente su atención – Parece como si quisieras vendérmela, se nota que sabes mucho de esto – halagó sin duda, el poco tiempo que tenía en la florería fue bien invertido en aprender sobre diversas especies, todo gracias al rubio.
- Solo lo necesario para lograr las mejores ventas – se jactó con una sonrisa ladina.
Deku ladeo su cabeza tras presenciar la escena, era como si el resto del mundo no existiera para los otros dos, parecían completamente cómodos con la simple presencia del contrario; aquello confirmo las sospechas, entre Katsuki y Ochako había algo más, pero no se atrevía a preguntar o interrumpir. Valiéndose de su repentina y aparente "invisibilidad" se decidió a aprovechar en ir por algunos víveres para la cena.
En el centro del pueblo Izuku terminaba de comprar algunas verduras cuando una joven pareja se acercó.
- Buen día – habló la chica de cabello negro – estoy buscando a una persona, ¿Podrías mirar su foto e indicarme si la has visto? – solicitó con gran amabilidad.
El peli verde no tuvo objeción alguna y sin problema sujeto la fotografía que ella le ofrecía; la expresión de sorpresa fue inevitable al reconocer a Ochako – E-ella… - masculló incrédulo.
- ¡¿La has visto?! – la chica le sujetó por los hombros.
- Bueno… - Izuku esquivo la mirada, no sabía nada de su inquilina, pero si la misma no quería hablar de su pasado o situación, tendría sus razones – no, lo siento – finalizó, considerando que lo mejor era hablarlo con Ochako directamente. Ante la respuesta, el joven de cabello bicolor que había permanecido en silencio se acercó e inclino ligeramente cerca de su rostro – lo siento, yo, debo irme – se excusó con rapidez antes de huir a prisa.
- Ese chico sabía algo, ¿Verdad? – inquirió ella mientras levantaba la foto que el otro había dejado caer en su retirada.
- Eso pienso, también percibí un curioso aroma en sus prendas.
- ¿Qué tipo de aroma?
- Floral – finalizó manteniendo la vista fija por el camino que el chico tomó.
- Ese infeliz desapareció sin más – se quejó Katsuki recargado en el mostrador.
- Ni siquiera lo escuche salir – respondió Ochako en la misma posición – quizá fue a dejar algún encargo.
- Supongo que… - su frase se vio interrumpida al escuchar el teléfono sonar. Tras atender y formular breves respuestas regreso al lado de la chica – Era la tía, mañana estará de vuelta – informo con un claro tono decepcionado.
- Oh, ya veo… supongo que deberé marcharme entonces.
- Tal vez, la tía comprenda y puedas quedarte un poco más, después de todo, no tienes a donde ir, ¿Cierto?
Ochako bajó la mirada – sobre eso, me encantaría seguir aquí y conocer más sobre las flores, pero, ni siquiera te he contado la verdad.
El rubio trago pesado, inexplicablemente el rostro afligido de ella le hacía sentir la necesidad de confortarla. ¿Por qué tenía tales sentimientos? Claro que él no era tonto, comprendía perfectamente lo ocurrido pero era incapaz de aceptarlo, ¿Él enamorado? Un chico conocido como un bravucón, buscapleitos y de carácter explosivo hipnotizado por una desconocida. ¿Después de tantos días aun podía clasificarlo como amor a primera vista? Por instinto cubrió su boca con una mano, temeroso de que tales pensamientos fueran a ser dichos en voz alta por error.
- Muchas gracias por todo, si está bien aguardare a que Izuku regrese para poder despedirme de él – Ochako hablo aun sin mirarle, convencida de que lo mejor era marcharse. Un par de pasos para comenzar a alejarse y su andar fue detenido por una mano en su muñeca.
- Esta bien si no quieres decirme – el rubio le sostenía con suavidad – no necesito saberlo – le atrajo con lentitud, pasando el brazo libre por su cintura, en respuesta ella rodea su cuello.
Las acciones eran nuevas para ambos, pero se movían como si hubiesen practicado mil veces con anterioridad. Sin la necesidad de una sola palabra se acercaron lentamente, la distancia desapareció y sus labios se unieron en un dulce beso.
- ¡Kacchan! – El grito acompañado del sonido de la puerta abriéndose abruptamente obligo al par a separarse en segundos - ¿Eh? ¿Interrumpí algo? – preguntó al ver el rostro sonrojado de ambos.
- ¡Eres un idiota! ¡¿Por qué demonios entras así?! – explotó el rubio contra su primo, apenas y logrando reprimir el impulso de golpearlo.
- ¡L-lo siento! Es que, creo que hay problemas, tal vez. Estaba en el centro comprando y hay unas personas buscando a una chica perdida – ante lo dicho Katsuki miro por inercia a Ochako quien no disimulaba la preocupación – me mostraron t-tu foto – refirió a la chica.
- ¿Les dijiste que estaba aquí? – cuestionó en voz baja.
- ¡Claro que no! yo… creí que no debía decirles.
Ochako sonrió en agradecimiento.
- Será mejor cerrar temprano – sugirió Katsuki con relativa calma.
- Sí, será lo mejor… - respondió Izuku al dar la vuelta listo para cerrar la puerta, pero la silueta en el marco le hizo retroceder.
Ochako se escondió por instinto tras Katsuki ante la presencia de un joven de cabello bicolor.
- Lamento la intromisión – habló Shoto Todoroki con parsimonia mientras ingresaba.
- Esta cerrado, largo – Katsuki se posicionó al frente a la par que empujaba a su primo cerca de Ochako; moviendo su mano les indicaba mantenerse atrás.
- Solamente vengo por la señorita – aseguró sin ser intimidado por la mirada del rubio.
- Parece que no comprendes, dije que estaba cerrado, así que lárgate o te echare yo mismo – amenazó Katsuki golpeando sus puños para enfatizar el punto.
- Señorita Ochako, espero pueda ser razonable y me acompañe para evitar una innecesaria pelea.
La nombrada bajó la vista, dudando de lo que debía hacer, claramente entendía que no podía esconderse por siempre, pero su sentimiento de querer permanecer un poco más cerca de Kacchan traicionaba su razón.
- Ella no ira a ninguna parte y si intentas algo te matare – aseguró Katsuki con voz ronca y una expresión aterradora.
Tal afirmación llevo a lo inevitable, Katsuki fue el primero en lanzar un golpe que fue evadido con facilidad por su oponente. Izuku y Ochako observaban con impotencia la escena, por más que gritaran suplicándoles detenerse, el par de jóvenes se había enfrascado en una calurosa pelea que no mostraba señales de terminar. Artículos diversos y muebles saldrían dañados con facilidad en dicho enfrentamiento.
- ¡Es suficiente! – la autoritaria voz de Momo se hizo presente logrando así su cometido. Todoroki retrocedió un par de pasos, la recién llegada se apresuró a su lado – te dije que no hicieras un escándalo – le reprendió a la par que buscaba en su bolso un pañuelo para poder limpiar la fina línea de sangre que salía de la comisura de los labio del chico.
Ochako se acercó a Katsuki – Estas herido… - murmuró pasando con suavidad sus dedos por la marca roja que tenía él cerca de su ojo derecho, era obvio el próximo moretón.
- ¿Podemos irnos ahora? – Momo interrumpió el momento.
- Lo lamento Kacchan, de verdad quería quedarme y aprender más – Ochako le hablo con una sonrisa apenas perceptible – antes de obtener una respuesta se giró hacia Deku – muchas gracias por todo, lamento los problemas que cause.
Momo se acercó y le estiro un papel al peliverde. Deku casi se desmaya al ver la cantidad anotada en el cheque – esto cubrirá los daños causados a su local y los gastos que mi hermana ocasionara.
Katsuki se mantuvo en silencio, aquella mujer era hermana de Ochako y no parecía haber razón para detener su partida, ¿O si lo había? Busco cruzar miradas con Ochako, solo requería una señal, la más mínima que le indicara detener todo ese teatro, pero la dulce chica se negaba a levantar el rostro.
- Con permiso – Momo se despidió manteniendo sus manos sobre los hombros de su hermana, empujándole ligeramente a la salida y siendo seguidas por Todoroki.
- Kacchan… - murmuró Deku a observar a su primo, su mueca parecía inexpresiva y aquello le preocupaba de sobremanera.
Por su parte, Ochako subió a un auto negro en compañía de su hermana, Todoroki no tardo en posicionarse tras el volante. Momo se mantuvo en silencio, apenas y notando el afligido rostro de la menor que oprimía entre sus manos la tela de aquella sudadera gris.
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Gracias por leer n_n
