Disclaimer: Frozen no me pertenece y bla bla bla.

Disclaimer 2: Esto es una traducción, la historia original es del autor Buttons579 la pueden buscar como Cryptid.


Había muchas cosas sobre Elsa que eran difíciles de entender. Algunas, pensó Maren, como consecuencia de su naturaleza mítica. Eran aquellas de los que Ryder susurraba, con los ojos muy abiertos, cada vez que la veía a través del bosque, la voz rompía en canciones que convertían el rocío de las hojas en cristales de hielo.

Pero a pesar de lo fascinante que fueron esos despliegues de magia, fue la familiar entre ellos lo que realmente llamó la atención de Maren, la humanidad en sus acciones, las cosas que le dieron pistas sobre la persona que Elsa había sido y cómo eso la convirtió en la persona que es hoy. Y así fue mientras se alejaban de la aldea y se dirigían al castillo helado en el que Elsa había estado viviendo estos días, Maren vio la oportunidad de hacer una pregunta que la había estado carcomiendo.

"¿Cómo es que siempre te enfrías conmigo?" Encontró diversión en las palabras tan pronto las pronunció. "Quiero decir, es apropiado el término, no me malinterpretes, pero me gustaría entenderlo." Ella igualó el ritmo de Elsa para que estuvieran una al lado de otra. "Si me lo permites."

Elsa frunció el ceño, lo que era más o menos la expresión facial que tenía Maren cuando estaba sola. "¿Qué quieres decir?"

"Somos amigas, ¿no?, Al menos creo que somos amigas. Hacemos cosas de amigos juntas. Disfruto mucho tu compañía." La idea salía mucho más complicada de lo que a Maren le hubiera gustado, pero siguió adelante. "Entonces, amigos?"

Elsa asintió demasiado rápido, demasiado ansiosa, y Maren tuvo que contener una sonrisa. "Amigas."

"Pero la mayoría de las personas se entibian con sus amigos, ya sabes." Gesticulaba vagamente. "Cuando tienen un exterior frío, es para los extraños y a medida que los conoces mejor, muestran sus cálidos sentimientos. Ves a donde voy?"

"…no?"

"Sonríes mucho cuando estás cerca de los demás," se encogió de hombros. "Ríes, bailas y abrazas a los niños. Pero cuando somos solo nosotras dos eres… diferente. Mas silenciosa. Reservada. No es que haya nada de malo en eso," agregó Maren rápidamente. "Solo me hizo preguntarme, eso es todo."

"Oh." Caminaron en silencio por un rato, Maren siguiéndola a través del bosque. A veces, Elsa la llevaba a lugares donde nunca había estado, a pesar de que había vivido en el bosque por mucho más tiempo. "Me necesitan para sonreír."

Ella dice mucho con pocas palabras, Maren se dio cuenta, pero el significado no se perdió en ella. La percepción del miedo externo, la alineación, la fachada no amenazante que llevaba. De una torcida manera, era bueno que Elsa se sintiera lo suficientemente cómoda como para tener frío a su alrededor.

"¿Necesitas también que yo sea más cálida?"

La pregunta sonó genuina, preocupada. "Solo si realmente lo quieres. No me importa la persona helada." Ella sonrió. "Hace que valga la pena cualquier sentimiento que tengas."

Elsa rompió el contacto visual y no respondió. Maren esperó, deja que tome su tiempo. "¿Quién puede decir que no estoy equivocada?"

"¿Eh?"

"Por ser cautelosa. Incluso temer." Elsa se frotó las manos. "Tal vez tengan razón y eres realmente imprudente."

"Apuesto que sí. Estoy muy orgullosa de eso." Maren pateó un montículo de hojas. A medida que avanzaba el otoño comenzaban a acumularse. "Hemos hablado de esto antes. No tengo miedo de tus poderes de hielo o tus amigos elementales. Bueno, talvez los gigantes de tierra. Esos tipos son enormes. ¿Pero tú? Tú estás bien."

Elsa volteó la cara. Maren se sorprendió a sí misma trazando inconscientemente la forma de su cuello con los ojos. "No me conoces."

"Se tanto de ti como me dejas saber." Respondió ella, negándose a retroceder. "Eres bastante capaz de hacer daño, no me malinterpretes. Lo sabes más que nadie. Pero tampoco estás dispuesto a lastimar. Creo que es mucho mejor que no ser consciente. Porque sabes de lo que eres capaz de hacer, y eliges no hacerlo."

Elsa dejo de caminar y se volvió hacia ella, con los ojos muy abiertos, con la mirada de un animal acorralado. "Yo-"

"Déjame decirte cuando es que me asustas" Maren dejó de caminar. "Me asustas cuando desapareces por semanas sin previo aviso y todo lo que escucho de ti es tu voz cantando canciones que suenan muy tristes. Me asustas en la noches cuando el granizo golpea las carpas, no porque temo de tu magia, sino porque me pregunto que es lo que te duele tanto" Dio un paso, acortó la distancia entre ellas y tomó su mano. "Y cuando te toco y por un momento te apoyas en mí, y luego ves lo que haces y retrocedes." Ella sostuvo la mirada de Elsa." Cuando estas aquí y luego no estás. Eso me asusta mucho, Elsa."

Elsa inclinó la cabeza y miró hacia donde se tocaban sus dedos. Su piel estaba fría, casi lo suficiente fría como para dolerle y cuando retiró la mano, Maren la dejó irse. "Me tengo que ir" dijo y no esperó una respuesta.

A veces feroz como un león de montaña, a veces tan astuta como un zorro de nieve, a veces tan asustadiza como un conejo.

En un momento estaba allí, en el otro se había ido. Maren sintió que algo frío rozaba su nuca, haciendo que su piel se erizara. Cuando lo tocó, sus dedos se sintieron húmedos. Levantó la vista y vio los copos de nieve que flotaban y cubrían lugar donde había estado Elsa.

El clima me dice cómo te sientes más que nunca, pensó y acercó más su abrigo a su cuerpo para protegerla del viento frío. Me pregunto si así es como lloras?

Maren metió las manos en sus bolsillos para calentarlos y regresó a la aldea, tiritando.


Maren dejaba una cesta de frutas en el bosque todos los días, cada vez que Elsa desaparecía. Si ella necesitaba comer era algo de lo que Maren no estaba muy segura, pero la comida siempre se iba al día siguiente y era lo suficientemente cuidadosa como para colgarla en ramas altas para que los animales no pudieran alcanzarla.

Después de una semana de eso, Maren decidió dejar la canasta con una nota. Simple y al grano, era la forma de tratar con Elsa después de todo.

"Perdón si te empuje demasiado lejos" garabateó, y luego, después de pensarlo un rato, agregó. "Te extraño"

Estaba atendiendo a los renos cuando Elsa se materializó en una ráfaga de viento y melancolía. Maren no se dio la vuelta cuando sintió el frío, en cambio siguió cepillando el pelaje de Velvet.

"Recibí tu mensaje" dijo Elsa después de un prolongado silencio en el que Maren podía sentir sus ojos perforando un agujero en su cabeza. No había razón para estar nerviosa, nada en la nota era particularmente incriminatorio, pero aun así sintió que su corazón daba un vuelco.

"¿Y?"

"No puedo leer Northuldra."

"Oh." Pensando en ello, Maren debería haber considerado la posibilidad. Ella se sintió tonta. "Yo- No era nada importante." Le dio al reno una leve palmada en la pierna para hacerle saber que había terminado, luego se dio la vuelta enfrentando finalmente a Elsa. "Es bueno tenerte de vuelta."

"Si, yo…" Ella no hizo contacto visual pero tomó la mano de Maren, con las mejillas teñidas de rojo y los dedos temblando. Maren la vio apretando su mandíbula y luego alzo la vista dejándole ver a Maren ese hermoso azul penetrante. "Lo siento."

"¿Y no huirás la próxima vez que te recuerde que tienes sentimientos?"

Silencio. El sonrojo de Elsa se hizo un poco más profundo, pero no miró hacia otro lado. "Sin promesas."

Maren resopló. "Está bien para mí" Trazó el dorso de la mano de Elsa con su pulgar. "Las brujas del bosque hacen cosas similares, a veces."

Elsa inclinó la cabeza, pero no se apartó. Resultó ser el contacto físico más largo que han compartido. "¿Es eso lo que soy?"

"Eso es algo para que lo digas" Maren se dio la vuelta sin soltarla. Examinó el borde donde los árboles se encontraban con el campo abierto para el resto del rebaño de renos. "Maldición. Velvet y Sneezy están bien, pero Sassy nunca aparece para ser cepillada y ella es la que más se ensucia. Juro que rueda sobre la hierba a propósito. Me pregunto dónde está ese reno bastardo."

"¿Cómo logras reconocerlos?"

"Los he conocido toda mi vida, así que es muy fácil para mí decir quién es quién por la forma de sus astas y las sombras de sus pelajes" Maren se encogió de hombros" Van y vienen como mejor les parezca, pero generalmente están cerca porque los alimento y mantengo abrigados."

"¿No sería más fácil mantenerlos en corrales?"

"Nah" Maren se volvió hacia ella. "No encierras a los que amas. Particularmente no los que nacieron salvajes." Ella sonrió a medias, la miró a los ojos por más tiempo de lo que era cortés. "Los dejas correr libres y si tu amor es bueno, ellos volverán a ti."

Elsa le devolvió la sonrisa, inesperadamente, y el corazón de Honeymaren dio un vuelco. Cuando apartó la mano, Maren respiró profundamente. "Anna me escribió."

"Mm? Enserio?"

Elsa comenzó a caminar hacia el centro de la llanura y Maren la siguió después de un momento de vacilación. "Sí. Voy a ser tía."

"Felicidades" Ella sonrió. "Si los pequeños tienen la mitad de energía que tu hermana, ella estará en muchos problemas. Tu vas a estar en problemas, porque apuesto a que te hará cuidarlos."

Elsa se echó a reír, un sonido encantador que la hizo pensar en el sonido de los ríos en primavera. "Siempre pensé que era la extraña, ya sabes" se sentó en la hierba y levantó la vista al cielo. "Pero resulta que Anna es la maníaca duende de una familia silenciosos picadores de hielo."

Maren se sentó a su lado. "Kristoff también es un silencioso picador de hielo. Podrían salir bien."

"Mmh. Podrían resultar demasiado interesados en los renos."

"¡Oye!"

Elsa se río de nuevo. Honeymaren esperó, porque sabía que Elsa apenas sacaba a relucir las cosas sin un objetivo y todavía tenía que ver todo el significado del tema. "También, mencioné en las cartas lo que me llamaste el otro día. Una rompecorazones."

Maren sintió que su corazón saltaba de su pecho. Elsa podría no darse cuenta, pero su hermana era completamente lo contrario. "¿Qué dijo ella al respecto?"

"Ella me llamo 'idiota densa de cabeza dura', entre otra multitud de improperios."

"Uh…" Las mejillas de Maren ardieron. Apreciaba el apoyo de Anna, de verdad que lo hizo, pero tampoco tenía idea de cómo responder a eso. "Las brujas del bosque son así, a veces."

Elsa sonrió pero no respondió, en cambio cerró los ojos. Ella comenzó a tararear. Honeymaren sintió una vibración en su cuerpo, como si el aire a su alrededor reaccionara al sonido. Y luego comenzó a formarse hielo a su alrededor, placas que se extendieron desde el suelo y produjeron picos que tomaron forma.

"Ah ah-ah-ah" susurró Elsa y los bordes irregulares se extendieron y crecieron en forma de árboles, ramas que se dividieron en dos, cuatro y ocho con cada nota, hasta que estuvieron rodeados por un bosque de hielo inquietamente hermoso. "Ah ah-ah-ah" repitió Elsa y de las ramas brotaron picos de cristal, y del suelo explotaron afiladas briznas de hierba y delicadas flores.

Maren inhaló y observó cómo se desarrollaba la magia. "Hmm-hmm-hmm" Elsa dejó caer la nota y los troncos de los árboles se agrandaron, las ramas de los árboles se derritieron hasta que ya no parecían árboles, sino paredes. "Hmm-hmm-hmm" intrincadas formas se tallaron en las paredes a medida que se convertían en agujas que llegaban al cielo. Las paredes se encontraron, formando un castillo a su alrededor, lleno de escaleras en espiral y candelabros que extendieron la luz en arcoíris.

Elsa abrió los ojos.

La estructura explotó en millones de copos de nieve que fueron arrastrados por el viento. Maren siguió las espirales que se formaban en el aire con los ojos y la boca abierta , muy consciente de la abrasadora mirada y la sonrisa torcida de Elsa.

¿Hiciste esto solo para ver la maravilla en mi rostro?

Consideró preguntarlo, pero eligió el silencio en su lugar. Elsa junto sus hombros con los de ella.

"¿Maren?"

Había algo agudo en su tono que Maren se girará. "¿Si?"

"¿Qué decía tu nota?"

Esta es la reina, se dio cuenta, por la forma en que levantaba la barbilla y su mirada era penetrante. Había muchos lados de Elsa, como los lados de fragmentos de hielo revelados a voluntad. Y lo que Honeymaren estaba enfrentando en ese momento era la persona que exigía en lugar de preguntar, que no aceptaba un 'no' por respuesta, que congelaba el océano en vez de cruzarlo en bote solo porque tenía el poder de hacerlo. "Decía, perdón por ser agresiva. Y…"

"¿Y?"

"Y que te extrañé"

"Yo también te extrañé" respondió Elsa y luego tenía una mano alrededor de la cintura de Honeymaren y la otra en su nuca y sus labios estaban presionando los suyos. Elsa la besó ferozmente, comenzando por la esquina de la boca de Maren y avanzando hacia el medio. Presionó su peso sobre el cuerpo de Maren, profundizó el beso con los dientes rozando sus labios. Su piel estaba fría pero su aliento era sorprendentemente cálido, y cuando sus dedos se deslizaron sobre la columna de Maren, se estremeció.

Elsa se alejó con tan poca advertencia como cuando empezó, dejando el corazón de Maren latiendo. Sus orejas, sus mejillas, toda su cara ardiendo. "Elsa-"

"Me tengo que ir" dijo ella, sonriendo tanto que arrugó las esquinas de sus ojos. "No por mucho tiempo. Pero por un tiempo." Ella apartó la vista y ladeó la cabeza. Maren todavía podía ver la sonrisa en su rostro, incluso desde ese ángulo. "Volveré por ti."

"Yo…" parpadeó, todavía aturdida. "Te dejaré algunas frutas. El mismo lugar. En el mismo, eh. La misma canasta."

"Me gustan más las frambuesas y las ciruelas" Elsa se levantó, extendió el brazo y cantó una sola nota aguda. De la nada Nokk se materializó, galopando y Elsa lo agarró por el cuello cuando pasó, las salpicaduras de sus cascos coincidieron con su exquisita risa mientras cabalgaba por el bosque.

Frambuesas y ciruelas, repitió Honeymaren en su mente, recordando. Se levantó, se sacudió la nieve del pantalón y comenzó a caminar hacia la aldea. Podía jurar que los renos le sonreían camino a casa.

Son criaturas inteligentes. Quizás ellos lo sabían.

Frambuesas y ciruelas.