"El punto de inflexión en el proceso de crecimiento, es cuando se descubre el núcleo de la fuerza en el interior, que sobrevive a todas las heridas"
Una gran cantidad de misiones rango D recibieron desde el día de su graduación. El Equipo Siete claramente no estaba conforme con eso, exigían misiones de mayor rango. Un día recibieron una misión rango C, consistía en proteger a un constructor de puentes.
La misión parecía muy normal pero fueron sorprendidos por ninjas que buscaban asesinar al constructor de puentes. Afortunadamente pudieron derrotarlos hasta la llegada de dos ninjas poderosos. Zabuza y Haku eran sus nombres.
Hinata frunció al ceño al recordar sus rostros. No había sido feliz con sus muertes, ella creía fervientemente que merecían una oportunidad pero estos tiempos shinobi no eran los mejores y se les habría negado cualquier vida que deseasen.
Debía admitir que respetaba a aquellos shinobis, la gran batalla que enfrentaron frente a ellos había sido formidable. El trabajo en equipo había mejorado en muchas formas, eso había sido muy positivo. Estaban obligados porque sino perderían sus vidas por más que Kakashi Hatake estuviera con ellos.
Para alegría del Clan Uchiha, Sasuke despertó su Sharingan en la batalla contra Haku. Tal nivel tensión y ver a Naruto herido hizo que su poder surgiera incluso si Hinata podía salvarlos.
Cuando volvieron a la aldea, Yondaime Hokage les dio una semana de descanso para recuperarse de sus heridas. Aunque sus compañeros pensaban que no era necesario podía ver en sus miradas el cansancio.
Al cabo de la semana, Kakashi les informó que estaban invitados a participar de los Exámenes Chunin. Hinata se sintió reconocida pero sabía que esos exámenes no eran fáciles asi que junto a sus compañeros fueron a inscribirse para presentarse como equipo.
Durante el lapso de los exámenes, el Equipo Siete se encontró con unos shinobis muy poderosos del Sonido. Una supuesta kunoichi estaba particularmente interesada en Sasuke. En su Sharingan para más precisión. Justo cuando el Equipo Siete estaba por ser derrotado, un misterioso Anbu hizo su presencia para luchar contra aquella mujer. La presionó con tanto poder que reveló la apariencia de un Legendario Sannin. Debajo de ese disfraz se encontraba Orochimaru.
El Equipo Siete consiguió sus pergaminos y continuaron en la siguiente fase del examen. Aunque la presencia del Sannin causó revuelo, el ambiente se mantenía tranquilo como si nada pasara.
En medio del anuncio de la tercera fase del examen, Yondaime Hokage junto a varios Anbu acompañados por Sandaime lograron reducir a los ninjas del Sonido luego de que descubrieran que intentaban manipular mentalmente a shinobis de la Hoja. La batalla fue muy dura, varias vidas se perdieron. Orochimaru fue encarcelado en la aldea bajo la más alta seguridad proporcionada por el Hokage.
Finalmente, los Exámenes Chunin se cancelaron al descubrirse la alianza secreta entre la aldea del Sonido y la aldea de la Arena. Una investigación se llevó a cabo, y descubrieron que el Kazekage había sido asesinado por Orochimaru y que Suna había sido manipulada.
Luego de una semana, las misiones volvieron a asignarse normalmente. El Equipo Siete continuó con misiones de rango D para desgracia de Naruto. Hoy era uno de aquellos días de misión D. El equipo recogió basura de un pequeño parque.
– Kakashi-sensei – habló Hinata – ¿cuándo me entrenarás? Necesito ayuda con algunos jutsus
– Lo siento, Hinata-chan – se disculpó Kakashi sonriendo a través de su máscara – estoy entrenando a Sasuke-kun
– Oh... – asintió Hinata un poco decepcionada
– ¡No les des importancia! – exclamó Naruto – ¡yo estoy entrenando con Ero-Sennin! ¡Le diré que te entrene, datebayo!
– Gracias, Naruto – sonrió Hinata
Luego de la misión, Naruto e Hinata se dirigieron a donde supuestamente estaría el entrenador de Naruto. La kunoichi frunció el ceño al verlo espiar unas jovencitas nadando en el agua. Naruto también lo vio y lo acusó de pervertido causando que las jovencitas salieran corriendo y el hombre lo mirara con molestia excusándose de que era para su investigación.
Naruto le presentó a Hinata y este la miró saludándola. Por supuesto, Naruto le dijo que la ayudara también pero Jiraiya se negó diciendo que ya le costaba bastante con él y no podía aceptar otro discípulo. Su compañero intentó disculparse pero Hinata forzó una sonrisa y se retiró del lugar.
Una vez fuera de allí, sus ojos se aguaron. Frunciendo el ceño se obligó a mantener la compostura y apretó los puños. No se rendiría, encontraría a alguien que quisiera entrenarla.
Al cabo de unos días, y preguntar sin cesar a shinobis si podían entrenarla se dio cuenta de la mala reputación que tenía por haber sido desheredada como sucesora del Clan Hyuga. Sabía que no era su culpa pero no pudo evitar sentirse muy frustrada.
Su equipo no recibió misiones seguidos debido al pedido de Kakashi. Necesitaban tiempo en la aldea para entrenar. Hinata casi le grita por eso, pero se dio cuenta que no era justo. Kakashi la había entrenado antes y sin problemas.
Extrañamente, la aldea estaba concurrida por shinobis de todas las aldeas. Decidió investigar sobre el asunto. No le permitieron entrar a la Torre Hokage, claramente algo importante sucedía así que decidió arriesgarse. Hinata escaló un árbol cercano a la oficina del Hokage y activó su Byakugan. Desde allí, pudo ver al Hokage junto a otras cuatro personas. ¡Eran los Kages y sus guardias! De repente, detectó un extraño chakra. Allí al lado del Mizukage, un hombre de cabello azulado tenía un parche en el ojo y al sentirse observado, miró hacia el árbol.
Inesperadamente, Hinata pudo ver que debajo del parche el ninja poseía el Byakugan. Aquello la sorprendió enormemente. Sin más, decidió irse de allí fingiendo normalidad.
Desde la distancia, Itachi caminaba junto a Shisui mientras charlaban sobre su última misión. El heredero observó a la compañera de equipo de su hermano menor caminar rápidamente y con las mejillas sonrojadas. Sasuke le había contado sobre la niña casi de forma empática pues comprendía el peso con el que cargaba.
Hinata continuó caminando hasta que llegó a una esquina vacía y suspiró el aire que contenía. Realmente esperaba no meterse en problemas. La niña pasó su tarde paseando por la aldea en busca de algún shinobi que quisiera entrenarla. El rechazo tras rechazo fue contundente y le rompía el corazón.
Al anochecer, Hinata se sentó en uno de los bancos cercanos a la entrada de la aldea y observó el cielo con tranquilidad. O eso aparentaba, en su interior luchaba contra una gran frustración.
– ¿Ya te rendiste? – preguntó una voz desconocida a su espalda
– ¿Qu-e?
– Que si ya te rendiste – respondió la persona acercándose y parándose frente a ella
– ¡No, no me he rendido! – exclamó Hinata liberando un poco de su malhumor
– ¿Entonces por qué te compadeces de forma patética? – cuestionó el hombre
– ¡No lo hago!
– Para ser la hija de Hiashi, dejas mucho que desear – replicó
– ¡Usted no sabe nada! – exclamó Hinata con enojo
– Sé que eres la hija mayor de Hiashi Hyuga, debido a tu debilidad como shinobi te han desheredado del clan – continuó – eres el gran fracaso y vergüenza del Clan Hyuga
– ¡Cállese! – gritó Hinata tomando una posición de batalla – ¡Hakke Kūshō! – exclamó
Al instante, el hombre salió expulsado por los aires varios metros hacia atrás. Al ver esto, Hinata se arrepintió por haber reaccionado así.
– ¿Duele, no es así? – habló poniéndose de pie – a partir de mañana entrenaremos – sentenció con seriedad – por cierto, mi nombre es Ao, soy un shinobi de Kirigakure
El ninja desapareció en un tornado de agua. Hinata parpadeó sorprendida por la revelación y esbozó una pequeña sonrisa. Alguien la entrenaría.
Durante cuatro meses, Ao entrenó a Hinata de manera muy efectiva. Todos los días desde el amanecer hasta el anochecer entrenaban con pequeños descansos. Le enseñó al antiguo estilo de Kiri y con mucha severidad, algo que para Hinata no era extraño.
Debido a que Ao era un ninja activo de su aldea y escolta de la Mizukage, el entrenamiento fue muy intenso y agotador. Primero ampliaron la fuente de chakra de Hinata utilizando grandes cantidades de clones de sombra. Así continuaron, mientras Ao luego le enseñó el arte del genjutsu utilizando su Byakugan. Era una técnica que él mismo había desarrollado con su Byakugan. Además le ayudó a ampliar la vista del chakra de un individuo.
Para el final de su entrenamiento, Hinata había logrado duplicar su fuente de chakra y haber desarrollado una nueva visión de su Byakugan. Ao y Hinata se hicieron amigos pero el ninja nunca redujo su severidad en los entrenamientos.
Pasado el tiempo, llegó el momento en que Ao debía marcharse a su aldea. El ninja apreciaba a Hinata y le había preparado un jutsu muy especial para que nunca apagaran su fuego interno, su poder. Estaba seguro que Hinata algún día sería una kunoichi muy poderosa y por ello, le propuso realizarle un Fuinjutsu antiguo.
El Sello consistía en proteger su Byakugan para que nadie pudiera quitárselo ni sellarlo incluso si se trataba de la Rama Principal Hyuga. Aquello sorprendió en gran manera a Hinata y aceptó sin dudar su obsequio.
El Equipo Siete volvió a ser activo y les asignaron misiones de rango C. Las cumplieron perfectamente. Yondaime Hokage vio que sus habilidades habían mejorado notablemente así que continuaron realizando misiones mientras entrenaban. Desafortunadamente, Hinata ya no tenía entrenador.
– ¡Vamos, tou-san! ¡Danos una misión rango B, dattebayo! – exclamó Naruto
– ¡Naruto! – regañó Kakashi
– Les asignaré una misión rango C, serán los ayudantes de un ninja médico en un pueblo cercano – instruyó Minato
Sin más, los ninjas fueron a prepararse para partir rumbo al pueblo cercano. Kakashi los esperaba extrañamente puntual. Una vez reunidos, salieron de la aldea.
El trayecto fue corto y llegaron en cuatro horas con un descanso de cinco minutos. Una vez allí, visualizaron una larga fila de gente en un hospital pequeño.
De repente, un hombre salió volando por una pared. Y los pocos segundos, una mujer rubia muy furiosa le gritaba y este, salió corriendo despavorido.
Hinata debía admitir que la mujer tenía carácter y era muy hermosa. Sus compañeros la miraron extrañados.
– Bueno chicos, a recolectar las hierbas que Tsunade-sama nos indique – sonrió Kakashi ignorando la escena violenta
Hinata palideció al pensar lo que la mujer les haría si se equivocaban.
