¡He vuelto después de meses! Espero se acuerden de mí, hay muchas historias nuevas por la página, pero regrese a terminar todas las que tengo y un posible fic nuevo.

Gracias por tu reseña Yetsave, seguiré con estas historias y con el género que siempre he manejado, romance / drama. Seré dulzura de nuevo.

Gracias a las que votaron en el concurso, no sé quiénes me nominaron pero gracias, ya saben que yo escribo solo para ustedes.

CAPÍTULO 2

Se llevó el vaso con whisky de fuego directo a los labios, de un solo trago lo bebió resbalando unas gotas que limpió con la mano, la impotencia lo estaba consumiendo, el miedo empezaba a ser sumamente irracional, el sabor amargo recorriendo su esófago hacían que reviviera cada segundo del incidente por el que había acabado de pasar, y parecía que estaba usando un poder sobrehumano por no perder el control.

Fue hasta su habitación donde se quitó la levita mojada y la camisa, que se le pagaba al cuerpo por la humedad, las manos le temblaban de ira, frustración y temor, veía la puerta constantemente queriendo luchar por ir a la enfermería, sabiendo que lo mejor que podía hacer era permanecer ahí el tiempo preciso, y que las noticias llegaran solas.

Escuchó la puerta abrirse, pudiendo ver la silueta de aquel hombre al que le guardaba un profundo rencor, le dio la espalda buscando algo que ponerse, si tuviera la varita en su mano la usaría para descargar todo ese odio que llevaba años guardándole.

Debemos reforzar la seguridad, Harry corrió mucho riesgo al salir así del castillo, aunque no es la primera vez que logra burlar a los aurores y...

¿Cómo está? —le interrumpió sin mirarlo.

... Delicado, fue arriesgado que usaras magia aún con la maldición que había recibido, fue peligroso también para ti —le reprendió acercándose a él.

Para ti es fácil decirlo, no estabas ahí viendo como su vida se escapaba.

Me preocupa Harry tanto como a ti.

Eres un miserable —le dijo entre dientes—. ¿Te crees más importante que yo? ¡VI MI VIDA DETENERSE HACE UNA HORA ALBUS! Tan sólo lárgate de aquí.

¿La señorita Granger te vio fuera de sí?

Eso es asunto mío.

¿Te vio Harry?

Lárgate de aquí... ¡Ahora! —Le gritó perdiendo la paciencia.

Cuando lo escuchó retirarse, cerró la puerta, arrojó cuanto objeto estuvo a su alcance, todo parecía tan inestable en ese momento, su vida pendía de un hilo con la posible futuro que Harry muriera, ambos bajo la misma línea de la muerte, con el temor que él nunca supiera su pasado, de devolverle cada recuerdo de su niñez, que supiera que fue un niño atendido y amado, que no estuvo solo, que había cosas agradables.

Después de aquel arrebato de dolor y rabia, quedó sentado sobre la cama, viendo continuamente el reloj, no le importaba las ordenes de ese maldito viejo manipulador, iría a ver a Harry así tuviera que hechizar a Poppy y McGonagall. Alzó la vista viendo aquella mirada inocente y asustada, Hermione se acercaba temerosa hacía él, observó la habitación preguntándose qué demonios era lo que le ocurría, temblando con la idea de preguntarle.

Severus.

La observó con la vista nublada, y con esa fuerza sobrehumana que comenzaba a salir de él, se levantó tan rápido que la hizo retroceder, no lo suficiente para después poseerla en un beso rudo y descontrolado. Hermione apenas pudo sostenerse de pie, el beso demandante de Severus la asustaba y excitaba a la vez.

Caminó con ella hasta dejarla caer sobre la cama aún insegura de él, se separó de Hermione observando sus reacciones, el miedo en su mirada, la ansiedad en sus labios, el nerviosismo cuando sus manos temblaron intentando sostener su cuerpo, el ligero temblor al seguir sus pasos, al escuchar su respiración y cada que pasaba segundo a segundo.

Entrégate a mí. —Le pidió en súplica.

¿Severus qué pasa?

Necesito... te necesito, entrégate a mí —ella asintió con duda viendo alrededor, objetos rotos y muebles volteados—, no te hare daño... debes calmarme un poco...

Ven... — le llamó pretendiendo darle un poco de paz, a cualquier cosa que le estuviese ocurriendo.

...

Su cuerpo debajo de él gimiendo y sosteniéndose de sus brazos, cayendo en el abismo que él la hacía sentir con cada acometida, hundiéndose en ella con fuerza, lentitud y dolor. Le hizo el amor de una forma que no lo había hecho antes, llevaba el dolor marcado en sus facciones, cerrando los ojos, queriendo olvidar algo que lo estaba matando por dentro.

Hermione tomó su cara entre sus manos, abrazando a su vez su cintura, obligándolo a mirarla, se detuvo en seco al ver sus ojos castaños llenos de miedo y dolor, la estaba arrastrando con él a esa locura, cuando ella era lo único que le daba estabilidad a su vida.

No me temas... yo... —salió de ella dejándose caer sobre su cuerpo, ella lloró en silencio mientras lo reconfortaba acariciando su espalda.

Sabes que puedes decirme lo que te está pasando.

Perdóname.

Sé que preferirás cargarlo solo. Y lo acepto, ¿hay algo que pueda hacer?

Sólo déjame quedarme así.

Ninguno de los dos dijo nada, ella lo calmó con su respiración, Severus sabía que ella seguía ahí a pesar de todo, nada de lo que ocurriera haría que ellos se separaran, las tersas manos de ella tomando su espalda lo hicieron caer en el pacifico sueño, su esperado desahogo.

...

Un par de orbes azules lo miraban con seriedad, escapándosele una sonrisa en sus labios delgados, negó con la cabeza, molesto ante la actitud que estaba tomando ese vejete, aún sorprendido pero complacido, asintió con la cabeza, su decisión no era definitiva pero la estaba considerado, para Severus Snape eso era suficiente.

Sabes que él debe vivir en casa de los Dursley.

No es necesario que viva ahí siempre.

Les quitaste al niño a la fuerza, eso implicará una demanda, tendrás a las autoridades muggles encima de ti Severus.

Lo dejaron en el coche mientras iban por las compras, lloraba... duró haciéndolo más de media hora y al llegar, sólo lo ignoraron, ellos deberían temer mi demanda, no al contrario.

¿Has seguido a la familia de Harry?

Hago lo que Lily... sólo lo cuido un poco para...

Llegué a un arreglo con Petunia, lunes a miércoles estará con ella, podrás pasar el jueves por la mañana y entregarlo el lunes a primera hora, tendrás que cambiar de residencia, los primeros años no serás profesor de Hogwarts y tus amistades... hablando de los Malfoy cambiaran.

¿Cuándo puedo ir por él?

Es una gran responsabilidad, apenas dos años.

¿Cuándo?

Hoy mismo —Severus asintió levantándose y saliendo de la oficina del director.

Caminó por todo Privet Drive, las casas solitarias en la tarde de un jueves, atravesó hacía la cera donde residía la familia a la que buscaba. Tocó la puerta, aquella mujer delgada y engreída arrugó la nariz al verlo, fastidiada de haberla visitado tan pronto.

Ahí lo vio, Harry sentado en la alfombra con unos pequeños cubos mientras su primo jugada con juguetes de control remoto. El pelinegro observaba a su primo sin moverse, Severus caminó hacia él despacio, analizando la situación, Harry mantenía ese raspón en su barbilla y sus manos sucias sostenían los juguetes.

Los pasos le llamaron la atención y el pequeño lo volteó a ver asombrado, sus miradas se conectaron, recordaba a ese hombre, la juventud en sus facciones y esa oscuridad que había en la forma en que lo veía, pero también ya acostumbrado a verlo cerca de él, en el parque de juegos, el que lo cuidó aquella tarde cuando estaba asustado por no tener a nadie, ese hombre agrio le dio la seguridad.

Soltó los juguetes y gateó hasta donde él se encontraba, Severus se mantuvo inmóvil, sin saber lo que estaba haciendo, dejándose llevar por sus patéticas emociones, hacia eso por Lily, él la había matado y su hijo había quedado desprotegido, ahora le correspondía a él velar por el pequeño Potter.

Sus cosas, te las enviaré a la pocilga donde vives, tendré que revisar la ropa de Dudley.

Ahórratelas, el niño no las necesitara —le respondió seco sin mirarla.

Como quieras.

Severus caminó observando la lujosa casa, comparándolo el lugar donde se lo llevaría a vivir, definitivamente le quitaría a Harry posibilidades de una mejor vida por el momento, pero se aseguraría que ese niño no tuviera una vida miserable como él la había tenido, el silencio parecía incomodar a la mujer. Sintió unas manos aferrarse a su pantalón, bajó la vista reflejándose en los ojos verdes del infante, se agachó a tomarlo asintiendo en que había tomado la decisión correcta, su cuerpo se acurrucó en su pecho, el niño reconocía a la única persona que había logrado transmitirle seguridad.

Harry reconoció ese olor característico y cerró sus ojos cuando los brazos del pocionista lo arroparon protegiéndolo de algo que Harry ignoraba, no entendía nada pero sabía que estaría bien con ese hombre.

El calor infantil que le dio ese niño lo unió a él desde ese día.

Vámonos de aquí —le susurró viéndolo ya tranquilo.

Al llegar a su casa, bajó al niño al suelo mientras preparaba algo de cenar, con algo de magia logró prepararle una avena con galletas que tenía. Volteó a verlo justo cuando jalaba un frasco de poción, pudo alzarlo de un brazo evitándole un dolor inimaginable, el corazón de Severus latió con fuerza al pensar en lo que pudo pasarle por un descuido.

Mocoso tonto —el niño lo observó asustado, casi al punto de ponerse a llorar—. Bien, tendré que hacer un ajuste en la casa, en los próximos días buscaré algo mejor para ambos, ahora vamos a que cenes.

Lo sentó sobre la barra de la cocina, después de varios intentos comprendió que el pequeño Potter no comía solo, lo alimentó observando esa inocencia que tenía el ser que estaba frente a él, recibiendo el alimento que él le daba y como sostenía la mano del mago por momentos.

Subió con él a su recámara y lo cambio como pudo, al día siguiente tendría que comprarle ropa y lo que un niño necesitaba. A los pocos minutos él cayó sobre la cama derrotado por la tristeza que albergaba su corazón, sentía al niño moverse por todo el lugar, se dejó caer con fuerza sobre su estómago sacándole el aire, distrayéndolo de esa tristeza, lo acarició del cabello hasta que Harry cayó dormido sobre su pecho...

... Severus sonrió durmiendo también.

...

Quitó la mano de Hermione que estaba sobre su pecho, sonrió al verla descansar por fin, era lo mejor que le había pasado desde que Harry se había ido. Esa pequeña mujer le había cambiado la vida, lo había llenado de amor y alegría, algo que él creía había muerto.

Se puso su ropa habitual para ir a la enfermería antes de que ella despertara, mientras se abrochaba la levita observaba la puerta negra que había en sus aposentos, la misma a la que tenía prohibido acercarse su castaña.

Era una vergüenza en ese momento, dejarse llevar por un par de recuerdos que lo estaban haciendo vulnerable. Entró a la estancia, su mirada de fijaba en la cama individual y los adornos verdes, de Quidditch, una serpiente de madera que estaba en la esquina de la habitación, libros y juguetes, todo intacto.

...

¿Puedo ver la selección?

No.

Por favor, juro que no haré ruido, quiero ver al sombrero —rogó por segunda vez viendo a Severus colocándose la túnica.

Verás al sombrero mañana antes de regresar a Londres.

Por favor, sólo un poco. —Severus odiaba esa mirada, suspiró con hastío usando la varita para colocarle la ropa adecuada.

Tres alumnos y regresaras a las mazmorras.

Lo prometo —juró emocionado.

Harry veía de puntitas como el tercer alumno corría a la mesa de los Slytherin, sonrió viendo a su tutor y asintió. Se giró para retirarse, sin embargo, el pocionista lo acompañaba de cerca.

El próximo año yo estaré en ahí, bajo el sombrero.

Sí, así es.

¿Estarás orgulloso de mí cuando me manden a Slytherin? —le preguntó emocionado.

¿Slytherin? Tus padres... estuvieron en...

Gryffindor, eso ya lo sé. Pero yo quiero estar en tu casa... te haré ganar puntos —esa fue una de tantas veces que Severus se quedó sin palabras, sin embargo sonrió, si James Potter hubiera oído a su hijo habría muerto—. Seré tu orgullo.

Ya lo eres Harry.

...

Cerró despacio la puerta poniendo un hechizo relajante en Hermione, necesitaba que se mantuviera dormida al menos una hora más.

Fue difícil verlo inmóvil sobre la cama de la enfermería, su piel estaba blanca y no lograba que el calor llegara a su cuerpo, a pesar de las pociones y los hechizos, él seguía debatiéndose entre la vida y la muerte.

Profesor Snape —volteó a ver a la medimaga, quién lo veía sorprendida y a la vez con ternura—, estará bien, le toca la poción.

Ve a dormir Poppy, yo lo cuidaré.

Estuvo con él hasta que amaneció y pudo ver que el color rosado regresaba a sus mejillas, cansado y abatido regreso las pócimas a su lugar. Cuando regresó, esa mirada esmeralda lo taladraba con odio, con el mismo odio de siempre.

Usted... estaba con Draco, con esa mujer.

Que observador Potter, guarde sus energías para romperse el cuello la próxima vez.

No habrá próxima vez.

Casi muere ahogado, una maldición te alcanzó porque eres tan idiota que no sabes obedecer la única orden que se te da ¡NO SALIR DEL CASTILLO! Nunca aprendiste a seguir las malditas normas. —Le regañó furioso, una vez que lo vio despierto.

¿Piensa desviar el tema? Usted estaba con ellos, no hizo nada. Largo de aquí.

Harry, hijo... has despertado —el pocionista desprendía tanta rabia al escuchar como ese mago se atrevió a decirle hijo al joven.

Quiero que se vaya.

Harry, el profesor Snape te salvo, te trajo a tiempo.

¿Otra culpa que se albergaba en usted? ¿Esclavo de su conciencia?

Cállese Potter. —Pidió Snape lo que parecía más a una súplica.

Debe oírme director, él no es lo que parece, lo vi... estaba con ellos.

Harry lo que viste ayer...

Es un maldito traidor, pudo salvar a Sirius y no lo hizo, ahora solo busca entregarme —argumentó con las pocas fuerzas que tenía.

Ya lo hubiera hecho, no sea estúpido Potter, si ese perro murió fue por la inteligencia de la cual todos sabemos carecía.

¡Me quitó lo más cercano que tuve a un padre! —el pocionista se quedó callado, fue lo peor que le pudo haber dicho. Albus lo vio con lastima, quiso intervenir por primera vez, pero no lo hizo.

Potter...

Maldito asesino.

¿Severus? Creo que será bueno dejarlo descansar.

No espero que fuera expulsado de la habitación de nuevo, caminó sin responder hasta la salida, necesitaba estar solo, necesitaba a Hermione, y por primera vez necesitaba de Harry, de ese niño y no del adolescente que lo odiaba.

...

No quiero.

Debes entenderlo Harry.

¡No quiero entenderlo! ¡No quiero! —el niño luchaba por no llorar, pero esas lágrimas se acumulaban en su rostro—. No lo hagas, no quiero, no quiero.

Sabes que es lo mejor para ti.

No, no...no me mandaras con tía Petunia, nunca te veré... nunca te recordaré —le recriminó después de escuchar su plan.

Él volverá, buscara dañarte y yo debo prever todo eso, debo hacer unas cosas que...

¿Estarás en peligro? Si... si no me quitas los recuerdos, ¿correrás riesgos?

Ambos lo estaremos —las lágrimas bajaron por sus mejillas abrazándose del pocionista.

No me dejes, no quiero olvidarte.

Será poco tiempo —mintió con dolor.

No quiero olvidar todo este tiempo, eres lo único bueno en mi vida, júrame que no me dejaras.

Siempre estaré cerca de ti, aunque tú no me veas ni sepas, yo estaré cuidándote. —Le prometió abrazando al niño.

Bien... ¿Volveremos a ser una familia?

Nunca lo dejaremos de ser. No me voy a separar de ti.

...

Una mano sobre su hombro lo hizo regresar a la realidad, Albus intentaba reconfortarlo y lo único que lograba era hacer quemar su piel, de la misma forma e intensidad que ardía su alma en esos momentos.

Lo siento Severus.

Me odia... me odia.

Valdrá la pena.

Cuando te asesine, Harry terminará de aborrecerme, con o sin recuerdos él no querrá verme nunca.

Hay sacrificios que... —la frase fue cortada cuando el pocionista le dio un puñetazo que lo hizo tambalear.

Aquí los únicos que hemos hecho sacrificios somos él y yo, no veo que tú estés sufriendo... un día me llevaré a Harry de la misma forma en que lo hice cuando era un niño.

Hiciste un juramento conmigo.

Miserable... aprovechándote de mi situación, me has condenado a quitarme lo único que me mantiene en esta guerra. ¡Él no me perdonara!

Lo sé... pero debes hacerlo.

Severus salió como alma que se la lleva el diablo, su destino estaba marcado ya, y no podía hacer algo para cambiarlo.

Regálenme un review… ¿sí?

Yetsave: Linda te mande un PM, el fic avanzara poco a poco con recuerdos, en la próxima trabajaré con Hermione, aunque el fic va más encaminado a Harry y Severus.

Yazmin Snape: He vuelto nena, me arriesgue a subirlo así, ya tienes material para que pienses en el siguiente capítulo, espero no fallarte. Besos

SerenitaRose: Hola, gracias, me alegra que leas mis historias. Volví. Y continuamos con el fic. Un placer tenerte aquí. Espero que les guste el capítulo. Besos

LadyBasilisco220282: Hola, espero te guste. Besos

Diggea: Espero te siga gustando, he vuelto al fanfiction, esperando terminar Aurora en un par de semanas. Besos

Xerxes Eli: He vuelto y con información en la mano, creo que con eso es suficiente para ti ¿no? Dime que más quieres de mí… Besos