CAPÍTULO 4

La mirada esmeralda de Harry se perdía en el amanecer, ni siquiera parpadeaba, parecía sumido en un trance. Hermione se mantenía cerca de él bastante nerviosa y preocupada, su amigo ya no era el de hace un par de días y eso la angustiaba, sentía como poco a poco se perdía en todo lo que le acontecía, no bastando que tenía que cargar con la misión de derrotar a Voldemort, ahora luchaba con esos demonios internos que se estaban apoderando de él.

Harry, le dije a Madame Pomfrey que sólo serían unos 10 minutos, tienes que descansar. —Intentó distraerlo, buscando salvarlo.

Necesito hablar con alguien Hermione.

Aquí estoy —le aseguró tomando su mano con fuerza, sonriéndole, estaba atemorizada pero no podía dejarlo en ese estado—. Ron y yo estamos contigo, vendrá por la tarde y nos podrás contar todo.

No, no me explique, debo hablar con alguien que me haya visto de niño.

¿Tus tíos?

¡Necesito hablar con él!

Su joven amiga se asustó cuando Harry alzó la voz, se alejó un par de pasos en silencio para luego abrazarlo con fuerza al ver cómo se quebraba en llanto.

Sirius...

No era Sirius —le interrumpió de inmediato—. Cada... recuerdo o sueño me hace negar esa posibilidad, y me lleno de rabia, de ira, ¿Por qué me dejo Hermione? ¿Por qué él me dejo solo?

¿Quién?

Déjame solo.

Harry no logro entender, pero no te dejare solo.

¡Entonces necesito que me creas! No son sueños, no deliro, es como si hubieran estado alojados en mi memoria y esa maldición me los hubiera regresado. De niño viví con alguien, era... como...

Te creo, ahora debes venir conmigo, debes descansar ¿sí?

Su amigo asintió dejándose llevar de nuevo a la enfermería, se recostó en la cama ante el silencio de su mejor amiga que le acomodaba las almohadas y le sonreía, ella juraba creerle pero su mirada denotaba que lo creía loco, necesitaba encontrar a la persona que creyera en él y le dijera quién era el hombre que recién había descubierto.

Cerraba sus ojos con fuerza, podía sentir los brazos de él al tomarlo, el olor inigualable que desprendían sus ropas y la sonrisa de él que lograban calmar cualquier preocupación.

Lloraba con tanto sentimiento en la sala de la casa Dursley, los gritos de Petunia lo hacían temblar y se colocó en el rincón de la estancia sosteniendo lo que parecía ser un pingüino de felpa, pero al mismo tiempo se tomaba su brazo simulando un especie de protección, podía ver la escena desde los ojos del infante y al mismo tiempo como un espectador del momento.

¡Ya cállate por Dios!

Quieo a mi padino.

Él no está, y espero no ver a ese maldito fracasado tan temprano.

Harry se acercó al niño, era él no había duda. Unos pantalones cortos color blanco con una sudadera azul que tenía en medio un par de varitas mágicas cruzadas, sonrió con dolor, no era un sueño, era un recuerdo. Se sobresaltó cuando la puerta que daba a la calle se abrió estrepitosamente.

Pero qué demonios...

Harry —susurró el hombre.

El corazón de Harry se agitó al escuchar su voz, el niño se levantó justo cuando ese hombre lo tomó en brazos. El pequeño tomó el rostro de éste entre sus manos, aún con lágrimas en sus ojos lo abrazaba, la forma en que el infante lo miraba, esa ansiedad se vio disuelta con su presencia, y una sonrisa le fue entregada por parte del hombre.

Ya estoy aquí, tranquilo. —El niño lo abrazó con fuerza hipando aún.

Deberías llegar mañana, no ahora.

En serio creías que dejo a Harry aquí a tu merced sin ninguna protección ¿tan idiota me crees? ¡Sufrió una agresión Petunia!

No fue una agresión, golpeó a mi Dudley.

Y tú a él.

No lo golpeé, sólo...

¡Cierra la maldita boca! Lo traeré hasta las fiestas decembrinas, y ve a chillarle a Dumbledore o quién quieras, me tiene sin cuidado ese imbécil.

No voy a permitir que un gusano como tú le grite a mi mujer —se escandalizó Vernon interponiéndose cuando aquel intruso se acercaba a su esposa.

Ni yo permitiré que vuelvan a tocarle un pelo a Harry —gritó arrojando al corpulento hombre lejos de él.

No puedes alejar a Harry mucho tiempo, la protección que le doy...

No seas hipócrita, a ti no te interesa tu sobrino, sino el cheque que te doy cada mes, el cual no llegara en cuatro meses Petunia. —Le amenazó tomando una frazada para cubrir al niño del frío.

Si te lo llevas, no lo vuelvas a traer.

No podría estar más feliz de eso.

Él lo matara cuando vuelva, sin mi protección morirá.

Yo también sé protegerlo, no tienes idea de lo que soy capaz de hacer por mantenerlo a salvo.

No eres su padre, deja de creer que lo eres.

Soy lo más cercano a eso, quítate.

Harry siguió los pasos del hombre hasta la salida, observando la espalda de aquél que lo llevaba en brazos, Harry se recostó en su hombro sosteniendo ese juguete con fuerza, sintiéndose por completo seguro. No supo en qué momento llegaron a una casa, lo bajó recostándolo en la cama y llevando una pomada para ponerle en la marca que llevaba ahí.

¿Qué te parece eh? Cuatro meses juntos, no irás con Petunia.

Duele.

Lo sé pequeño, pero no te dejo desprotegido si ellos vuelven a herirte no me importara nada Harry, no dejare que regreses con ellos.

¿Por qué mami no está? —el hombre lo abrazó sin responder, un beso en sus cabellos rebeldes tranquilizó al pequeño y comenzó a jugar con los botones de la levita con curiosidad.

Yo siempre estaré para ti, nunca me iré —escuchó que dijo antes de que el niño cayera rendido de sueño y Harry saliera de su recuerdo.

Escuchó como Hermione era despedida por la enfermera a pesar de las suplicas de quedarse a un lado de él un poco más, se despidió con la mano haciéndole la seña que vendría con Ron más tarde, asintió sonriendo recostándose.

Odiaba que Madame lo revisara, parecía exagerado el cuidado que tenían en él y lo hacían sentir inútil, se tomó la cabeza con fuerza, las imágenes llegaban mezcladas hasta hacerlo casi llorar.

Mi cabeza, ya no lo soporto...

Tranquilo, espera —la vio agacharse por la chimenea y gritar el nombre que menos quería ver en ese momento—. Severus... es Potter.

No supo cómo demonios tan rápido el pocionista había salido de la chimenea acercándose a él, hacía el examen general y entonces vio esa angustia marcada en sus facciones y nivelando las pociones que acababan de suministrarle.

Potter, voy a dormirle.

Pocion sin soñar, no quiere verle.

¿Ver qué? —Le preguntó el pocionista confundido.

Usted no sabe nada, esas pociones que me está dando me están volviendo loco, ya no estoy distinguiendo los sueños de mi realidad, no entiendo nada y el maldito culpable es usted.

Sé que estas sufriendo, y haré lo necesario para que pare. —Le prometió.

¿Por qué razón le creería?

Harry el profesor no haría para dañarte, solo busca tu bienestar siempre.

Poppy cállate.

No se me acerqué. —Gritó el joven peleando por el dolor de cabeza y el pánico que sentía al ver al pocionista acercarse.

Calma —peleó porque él no lo tocara, pero un dolor le atravesó la sien haciéndolo colapsar—, tranquilo, voy a darte algo para que estés bien.

Quiero que se vaya, que él esté aquí, no usted.

Él está aquí, no se ha ido —susurró haciéndolo calmar, Harry se quedó quieto haciendo que Severus pudiera administrarle la poción y se calmara poco a poco, parpadeó al sentirlo tan cerca, los botones de la levita lo hicieron hiperventilar, los tocó extrañado y vio a los ojos a su profesor.

Imposible...

Duerme Harry.

No te estoy pidiendo tu autorización Albus, esto se salió de control y está sufriendo —le amenazó Severus en el despacho del director, quién estaba ya más exaltado de lo normal.

¿Y qué harás cuando Voldemort sepa que tú cuidabas al chico y dejaste con vida?

Pelearé dentro de la Orden no como espía.

¡Te necesitamos!

No Albus, tú me necesitas, ¿por qué debo sacrificarme cuando fue tu error dejar a ese maldito con vida? —varios de los objetos que estaban en la mesa cayeron cuando el mago se levantó indignado.

Hazlo y Harry sucumbirá, si te importa un poco tendrás que esperar a que él esté preparado para tal noticia.

Albus por favor.

He dicho que no —respondió tajante.

...

¡Harry! — el pelirrojo dejo caer sobre la cama todas las golosinas que se había robado durante el almuerzo, su amigo sonrió tomando un pastel de calabaza, a lo lejos su amiga los observaba con cariño—. ¿Te sientes mejor?

Sí, madame Pomfrey dice que si todo sigue igual me dejara marchar por la noche mañana.

¿Volvió la fiebre? —cuestionó su amiga sentándose del otro lado, Harry negó despreocupado—. ¿Y los delirios?

No eran delirios de la fiebre, ahora los tengo en sueños, en pesadillas.

Tranquilo Harry, seguro cuando salgamos de aquí...

Los he tenido despierto —interrumpió a su amiga, haciendo que Ron dejara caer la comida.

No entiendo.

Despierto y sin fiebre he tenido esas visiones, son recuerdos de alguna parte.

Es cierto lo que dice Hermione entonces, ¿recuerdas a Sirius?

No es él, fue alguien más.

El silencio se hizo presente entre los amigos, Hermione lo vio con tristeza mientras Ron comenzaba a sentirse incómodo, no sabía que tan cierto podía ser que esas visiones tuvieran coherencia y formaran parte de su pasado.

Quizá algún amigo de tus padres, ¿No era Lupin?

No, ayer... tuve un recuerdo, la cicatriz que tengo en el hombro fue por caerme de un árbol en el colegio, recordé haber estado en enfermería, la señorita dijo que habían mandado llamar a mi papá, a los minutos llegó él... le dije papá, entonces si él era tan importante si yo era importante para él, ¿por qué me dejo? ¿Por qué me hizo esto?

Harry tenemos que decirle al profesor Snape, él es quién te está haciendo las pociones quizás algo está omitiendo y te estás confundiendo.

¿Decirle a él? Quizá lo que intenta es volverme loco y entregarme, ese miserable quiere matarme.

¡Harry! Estas siendo injusto con el profesor —susurró Hermione dolida.

Él es un mortífago y nadie me cree, pero está del lado de él —le recriminó molesto.

Lo he visto sentado en esta silla tarde y noche, asegurándose que estés bien, mientras tú tienes fiebre él no se separa de aquí —Hermione calló queriendo guardarse el ultimo secreto—, lo vi, aquella noche del accidente, no sé qué hizo, tú estabas muerto, él se volvió loco y... te trajo a la vida, era como si le importaras. Así que es injusto que mientras tú lo difamas él batalla con tus delirios, intenta calmarte y se desvive porque salgas de aquí.

Quizás Dumbledore se lo pidió.

Ron tú no lo has visto... bien... piensen lo que quieran.

Hermione se levantó bastante molesta, se condujo hacia las mazmorras, ya no sabía si era porque quería decirle algo o porque lo extrañaba más de lo que quería reconocer. Nunca habían peleado de esa manera, y lo que le dolía era que no había luchado por buscarla, era como si se hubiera rendido a lo que decía y juraba sentir por ella.

Entró a sus aposentos sin hacer ruido, para verlo sentado sobre la cama con la mirada perdida. Sus miradas se conectaron pero ninguno de los dos dijo nada, como si quisieran guardar ese momento en sus memorias.

Venía hablar de Harry.

¿Qué tiene? —preguntó incorporándose.

Dice que está teniendo recuerdos, quizá algo en la poción está funcionando mal. —El pocionista se tranquilizó y asintió recostándose de nuevo—. Jura que tú estás provocando esto.

Déjalo, de alguna forma debe sacar su dolor.

Severus... ¿son recuerdos? —él la vio queriendo decirle la verdad, pero prefirió desviar la mirada y sonriéndole.

Me haces falta, respetaré tu decisión como siempre lo he hecho, pero no tienes idea de lo mucho que te necesito.

Tu familia...

Hermione no reaccionó cuando él se levantó y la tomó entre sus brazos haciendo tambalear, sus miradas se encontraron y él comenzó a jugar con sus labios haciendo que ella suspirara esperando el ansiado beso.

No tengo familia, mira... te voy a contar esa historia cuando sea seguro hacerlo, si lo hago ahora podría ponerte en riesgo, sólo quiero que sepas que nunca estuve casado, que mi hijo me devolvió la esperanza de ser alguien mejor y si... pido perdón entre sueños, porque no logro perdonarme haberlo perdido, me hace falta.

¿Por qué no lo buscas?... ¿lo estas protegiendo?

De la misma forma que intento protegerte a ti...

Sentía sus dedos recorrer su espalda, volvió a verlo a los ojos, no veía mentira en ellos, o quizá era el amor que le tenía, podía ser que éste la estuviera cegando, pero en ese momento necesitaba tanto creerle, fuera verdad o no la necesidad de estar a su lado se hizo insoportable.

Lo abrazó del cuello besándole, no le importaba lo que fuera ocurrir más adelante, en ese momento necesitaba de él con urgencia.

Se besaron sobre la cama, reponiendo todo ese tiempo en donde ella lo abandonó sabiendo cuanto le necesitaba. Severus movía sus caderas haciendo que la excitación subiera, coló sus manos por debajo de la falda haciendo caricias suaves y sutiles, se levantó aumentando las caricias sobre su cuello y espalda. Detuvo en seco el beso, apreciando como respiraba agitada, sus mejillas sonrojadas y el pelo desordenado, no podía dejar de verla, no quería perderla bajo ninguna circunstancia, y ese ser egoísta surgió de pronto queriendo poseer algo que la vida le prestaba temporalmente.

Antes que pudiera decirle lo que estaba pensando, una lechuza dejo caer una nota haciendo que Hermione se deslizara de su cuerpo y abrazándole de lado. Severus sonrió leyendo el pergamino.

¿Buenas noticias?

Sí, Harry lleva 12 horas sin ningún episodio crítico.

Harry sigue teniendo esas visiones o delirios, no sé qué sean.

Bueno, pero eso no tiene que ver con su estado de salud, Hermione.

¿Cómo? ¿Estás diciéndome que lo que él ve, realmente ocurrió? ¿Son recuerdos? —Cuestionó sorprendida.

Te lo explicaré a ti, pero no debes decírselo a él. Belletrix lo puso en riesgo con esa maldición, cualquier hechizo que él hubiera realizado lo habría matado. Se ahogó, y... utilicé magia poderosa para poder... contrarrestar la maldición y así poder salvarlo.

¡Morgana! ¿Es un efecto de lo que hiciste? —preguntó preocupada, pero el pocionista negó con culpa.

Potter esta como si empezará de nuevo, su mente se reinició, si así lo quieres llamar.

¿Cómo? Entonces... ¿él está recordando? Pero... no hay forma, eso él no lo vivió... ¿lo obliviaron Severus? —Asintió acariciando sus rizos—, Harry debe saberlo, ¿dónde está él?

Eso no importa, debes ayudarme. Si tú le crees, él podrá con ello.

Severus, Harry lo necesita, cree que él lo abandonó, ¿Dónde está?

Él jamás hubiera hecho eso, escúchame Hermione...muy pronto tendrán que partir, y él va necesitar a alguien, debes creerle para que confíe en ti, no debe hundirse en sus demonios y su pasado, hazle creer que todo estará bien.

¿Hay más cierto?

Confía en mí, no les voy a fallar. —Hermione lo besó en signo de promesa.

Lo sé, jamás le fallarías a Dumbledore.

No Hermione, él no me importa. No te fallaría a ti, ni a Potter.

Esperaba que con eso ella atara cabos, o al menos darle las pistas necesarias para cuando la verdad estuviera cerca ella fuera lo suficientemente inteligente y averiguara lo que se escondía detrás de todo, si él fallaba, Hermione podría decirle a Harry la verdad, que luchó hasta donde sus fuerzas se lo permitieron, con el único propósito de regresar con él.

Harry se quitaba la camisa azul de enfermería para colocarse la del uniforme, por fin Madame Pomfrey decidía darle el alta. Frente a él, su profesor de pociones anotaba en un pergamino las pociones que debía seguir tomando, alimentos que le estaba prohibiendo y recomendaciones, se preguntaba porque él hacía eso y no la medimaga.

Aquí tiene Potter, procure seguir las reglas en esta ocasión, así más pronto su magia quedará restablecida.

¿Esto me va mejorar, señor? —preguntó con ironía.

Harry, Severus sabe lo que hace, sigue sus indicaciones. —Intervino Dumbledore sonriéndole.

Albus, debo revisar a Potter antes del alta, ¿podrías permitirnos un momento?

No creo que sea necesario Severus.

¿Necesario? Estoy viendo por su salud, déjame revisarlo —el director cambio su semblante, la seriedad se notó de inmediato y fulminó a su profesor con la mirada, pero no se retiró.

¿Señor director? El ministro ha venido hacer una consulta —le avisó la medimaga buscando separarlos, Albus asintió con recelo quedándose en la puerta.

No se me acerque, si Dumbledore no quería que me quedará a solas con usted fue por algo —reprochó Harry.

Porqué estas despierto, inconsciente era el más interesado en que estuviera aquí.

¿De qué habla?

Él no quiere que hable contigo.

Empezó a fingir revisarlo y Harry pudo percatarse de ello y puso su cara de indiferencia.

Usted se aprovechó de mi vulnerabilidad, se burló. —Le reprochó herido.

¡Por Merlín ya deja de quejarte y cierra la boca, de una maldita vez!

Sostuvo mi mano mientras llamaba a mi padre.

No me burle. —Le dijo en tono suave, Harry lo vio a los ojos y se sintió caer al ver la paz que éstos desprendían—.Necesitabas a alguien en ese momento, yo estaba aquí... así que...

Usted está muy lejos de ser mi padre.

Tú no llamabas a James Potter —respondió con rapidez, Harry le tomó el brazo con fuerza lleno de odio—, lo llamabas a él.

¿Qué sabe usted?

Son recuerdos —Severus volteó a ver al director asegurándose que la conversación fuera segura, Albus que mantenía una larga conversación con el ministro y aunque luchaba por terminarla, no podía, Severus tenía más tiempo—. No llegarán todos tus recuerdos, no son las pociones, no te hice nada pero tu mente quedó abierta, no te estás volviendo loco, ¡Es tu pasado!

Tengo que hablar con el director.

Él lo negara, no debe saber lo que te estoy diciendo, Dumbledore no desea que lo sepas aún.

¿Por qué?

No es conveniente cuando tenemos la guerra encima.

¿Dónde está él? No debí importarle para que me dejara, sin saber todo lo que pasé, mi vida hubiera sido diferente.

Tuviste una vida dichosa Potter.

Ambos vieron cuando el director se despedía del ministro y Severus sacó de su túnica una fotografía doblada, y una cadena de plata que sostenía un anillo con una piedra octagonal negra. Harry la tomó con temor y las imágenes acudieron a su mente, recordó aquel anillo en un buro, en una mesita de noche, en la mano de un hombre mientras él jugaba con ella siendo aún muy pequeño. Su corazón latió con rapidez observando a su profesor.

Adorabas ese anillo.

El joven no pudo responder nada, abrió la fotografía y se vio en ella, un pantalón de vestir negro con una camisa gris oscuro, una túnica negra caía sobre sus hombros. El Callejón Diagon se veía al fondo y él sonreía sosteniendo un grueso libro de historia de la magia en Gran Bretaña.

Fuiste un niño feliz.

¿Dónde la consiguió?

Tengo un mensaje de él.

Imposible, me está mintiendo, usted no pudo hablar con él.

¿Dónde conseguí el anillo? —Harry vio a su profesor con miedo, terror a su verdad y ansioso de saberla.

¿Qué me mando decir?

Que confíes en él.

¿Volverá?

Está haciendo todo para lograrlo, Albus no debe saberlo, guarda el anillo, ¡ahora!

¿Todo bien Harry? —Preguntó el director ansioso.

Si director, ¿puede quitarme las manos de encima profesor Snape? ¿O su examen físico va durar más? —Snape sonrió de lado antes de levantarse, había cosas que ese mocoso no iba olvidar fácilmente, esa noche él volvió a ser su hijo.

Hermione recorría el torso desnudo de Severus, sus dedos caminaban por su piel descubierta. En cambio él parecía haber recobrado algo de esa alegría, y la abrazaba. Esa conversación con Harry lo había llenado de esperanza, ahora estaba positivo en que todo saldría bien tal como lo había planeado y podría recobrar su vida.

¿Severus?

¿Mmmm?

Háblame de tu hijo, ¿podrías mostrarme una fotografía de él?

No es buena idea —respondió con temor, pero ella sonrió y se sentó con las piernas cruzadas, tan sólo protegiendo su desnudez con la sábana.

Bueno, dime como era... háblame de él... ¿se parecía a ti?

No... bueno, es delgado y tiene el cabello negro, siempre parecía que lo había bajado de un árbol, despeinado y sin el mínimo control, usa anteojos y su piel es blanca, tiene cicatrices, sino se caía en deportes, lo hacía de alguna escalera, donde sea, era inteligente como su madre, solía mandarlo a dormir y hurtaba un libro creyendo que nunca me daba cuenta.

¿Cómo se llama?

... Henry.

¿Quién lo cuidaba cuando ibas a clases?

Las mayores de las veces Hagrid, a veces Poppy y Minerva.

¿Alguna anécdota? —preguntó ella interesada, avivando los recuerdos del mago.

... bueno, tenía que impartir un examen TIMO y le pedí que se quedara con Poppy, pero él se enfadó porque le había prometido estar con él en laboratorio, así que se quedó en la enfermería, ella se confió, siempre fue un niño tranquilo, jamás pudo seguir las reglas y se metía en problemas pero era un buen niño. Cogió las pociones y en un recipiente que encontró se puso a jugar al pocionista, la cosa no resultó lo que él esperaba...

¿Qué ocurrió? —Severus rió viendo la chimenea, parecía estar viendo a Harry en el suelo haciendo la travesura.

La poción explotó y lo arrojó del otro lado de la habitación. Cuando llegué Poppy lo tenía en la bañera poniendo pociones en el agua, su piel tenía un color rojo, naranja... algo extraño y su cabello tenía manchas de algunos colores, pegajoso y el olor era desagradable.

¿Y qué te dijo?

"Papá lo siento" —respondió con melancolía—. Tenía ese don de meterse en líos, cuando calificaba los exámenes solía ponerse mi túnica e imitarme, decía que estaría en Slytherin y haría que Gryffindor perdiera porque ganaría muchos puntos, juró que un día me quitaría la jefatura de mi casa.

Un Slytherin... es normal, eras su padre ¿fue seleccionado en esa casa?

No, fue Gryffindor.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Entonces lo viste crecer...? Ya no entendí...

Eso... es otra historia que posteriormente le contaré señorita Granger. —Hermione se quejó cruzando los brazos molesta, pero él la colocó debajo de su cuerpo besándola por completo acoplándose con su cuerpo recibiendo sus gemidos como respuesta.

Y volvió a verla, esa sonrisa que le regalaba y la entrega que tenía con él, a pesar de verse tan dañado ella le había devuelto la esperanza y le daba esa tranquilidad que tanto necesitaba. Entonces escuchó su risa cuando beso su cuello, sintió su calor debajo de su cuerpo, y ese deseo que emanaba de ella, la petición de esa mujer de que la hiciera suya, el amor reflejado en sus ojos y la forma en que lo amaba, todo eso terminó por volverlo loco, el egoísmo llegaba de nuevo apoderándose de él, Hermione era suya, su amiga, su mujer y le provocaba una emoción que lo atemorizaba, no sabía qué hacer con ello, pero estaba consiente que no quería perderla, era terriblemente egoísta y no podía detenerse.

¿Qué ocurre? —le preguntó al verlo serio y perdido en sus pensamientos.

Cásate conmigo —le pidió en un arrebato, sin importarle el futuro, sabiendo que no sobreviviría a la guerra, le pidió que se convirtiera en su esposa.

Volví con un capítulo más esperando que les agrade… Saludos a todos.

Yetsave: Hola guapa, Harry recordara efectivamente pero no en este momento, un poco más adelante. Besos

Duendeciya: Bueno, me da gusto haber captado tu atención, espero te siga gustando. Besos

Xerxes Eli: Hola guapa, bueno si, los separé pero los estoy uniendo (por ahora) a veces creo que tengo exceso de maldad…

Yazmin Snape: Lo termine por fin, creí que nunca lo haría, espero les guste y no me presiones porque me tardo más, me pongo nerviosa y las musas se me escapan… Besos