CAPÍTULO 5

Es importante la concentración en este tipo de contramaldición o le darán armas a su adversario de terminar con ustedes, ¿quedó claro? —Preguntó con fuerza Snape frente a sus alumnos de sexto curso—. Bien, en parejas. Gryffindor y Slytherin, no quiero parejas de la misma casa.

¿Puedo pasar, señor? —el profesor frunció el ceño al ver la interrupción.

¿Qué hace aquí Potter? Creo que Madame Pomfrey le dio exactamente tres días de reposo, no quiero que vuelva a parar ahí porque su temible profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras lo obligó a batirse en duelo.

Ya perdí una semana, permítame quedarme aunque sea a la teoría.

Lo quiero en una esquina observando, no puede meterse. Y llegue temprano para la próxima, —el joven asintió agradecido y se sentó en la parte de atrás, Severus pudo observar el anillo en uno de sus dedos y sonrió—, 10 puntos menos para Gryffindor por la impuntualidad.

A lo lejos observó a Harry poner cara de hastío. La clase transcurrió con normalidad, mientras la impotencia del muchacho crecía, Malfoy apuntaba con la varita a Hermione quién se tomaba un costado, se encontraba de rodillas pero se negaba a bajar la varita apuntándole al rubio, Harry sabía que las fuerzas de su amiga estaban hechas trizas, no tendría la suficiente magia para acabar con él. A lo lejos Snape observaba la escena en brazos cruzados y su mirada brillaba de una forma especial.

Alto, Malfoy y Granger. —Sin embargo el Slytherin arrojó la maldición que su amiga logró esquivar, Hermione no dijo nada pero se levantó contraatacándolo.

En cuanto Malfoy lanzó la maldición Severus se había levantado y se dirigía hacia ella con paso decidido, permitió que la castaña se defendiera como podía, cuando Malfoy intentaba asestar su último golpe para derrotarla un escudo de protección cubrió el cuerpo de la joven que permanecía aún de rodillas tomándose el costado.

¿Está bien, Granger? —preguntó preocupado, ella asintió guardándose una mueca de dolor—. Cuando digo alto el duelo se detiene ¿está usted imbécil Malfoy?

En una batalla un "alto" no funciona, señor.

No se haga el simpático conmigo, será un buen duelista pero la caballerosidad le queda muy lejos, ante todo estaba peleando con una dama.

Peleaba con una dama, pero usted me puso en su lugar a una impura.

Retírese en este momento, 30 puntos menos para Slytherin. —Exclamó molesto.

¿Por esa?

Por desobedecer a su profesor, lárgate.

Harry observó la escena con curiosidad, nunca había visto que Snape se pusiera del lado de alguno de los Gryffindor, ni siquiera cuando Draco había atacado a Hermione en tercer año. Salió dejando abierta la puerta con esa arrogancia que tanto lo caracterizaba, vio como el profesor ayudaba a levantar a su amiga y tocaba su costado con preocupación, ella se mordía el labio sosteniéndose del hombro de Snape como si fuera lo más normal del mundo.

No es nada grave, con un ungüento y un vendaje estará bien.

Iré con Madame Pomfrey.

Patil, acompañé a Granger. —La amiga apareció de inmediato ayudando Hermione a caminar, y poco a poco así salieron todos del aula.

Severus se percató que Harry no se había movido aún, ni siquiera al ver que Hermione había estado lastimada, ordenó los libros y observó a su hijo con fijeza, solo así él bajó la mirada levantándose, pero en vez de cruzar la puerta se acercó hasta el escritorio.

Albus le verá el anillo.

¿Intuirá que me lo entregó usted?

Estará seguro, no le quedará duda —le respondió con una sonrisa cínica en su rostro—, lo cual me tiene sin cuidado, pero podría quitarte los pocos recuerdos que tienes sobre tu pasado.

El director nunca me atacaría.

Lo sé, no bebas nada de que lo que él te dé. —Harry asintió, por una extraña razón confiaba en ese hombre y empezaba a incomodarle ese cambio radical que tuvieron a partir del accidente.

Usted está en mis recuerdos.

¿De qué forma? —cuestionó el profesor con el corazón a punto de salírsele del pecho.

Podría asegurar que... ¿mi tutor? Era amigo de usted, o usted convivía con nosotros, recuerdo su levita y esa cicatriz que tiene en la mano derecha nunca tuvo relevancia pero ahora recuerdo haberla visto de niño... la... pinte con...

Color negro, hiciste a lo largo una...

Serpiente —concluyó Harry sonriendo—. Tengo muchas preguntas, ¿por qué no me lo dijo? O quizás solo fueron un par de veces en que lo vi que para usted no tuvo relevancia, ¿mi tutor fue su enemigo para que me odie?

No te odio, solo te preparo para lo que tienes que enfrentarte.

¿Dónde está él? Sí, dijo que intentado regresar pero... ¿por qué no está aquí? ¿Es un mortífago?

Severus se levantó y caminó por toda el aula, se dirigió a la puerta para cerrarla y colocando un muffliato, vio a Harry con concentración, ahora no sabía si era adecuado que él tuviera todo su pasado, ¿qué haría con él? ¿Colapsaría? ¿Lo odiaría acaso?

Sí, está en filas del señor tenebroso.

El silencio comenzó a exasperarle, quería saber que pensaba Harry, si esa emoción y ansiedad por conocerlo habían terminado al saber que era un mortífago, lo observó cómo había bajado la cabeza pero también vio cuando levantó su rostro con ese brillo en su mirada, el enojo que se marcaba en ella.

¿El piensa que por eso yo no querré verlo?

No sé lo que él piensa.

Nadie de la Orden me ha hablado de él, no sé si desconozcan esto, pero el profesor Dumbledore nunca me dijo nada, sólo usted, hábleme de él, ayúdeme a tener mi pasado.

No es seguro.

Enséñeme oclumancia de nuevo, juro poner mi mayor esfuerzo, mi actitud será diferente y le prometo que aprenderé.

Potter no. —Le respondió casi suplicando que no insistiera, acceder a eso era adentrarlo más a la guerra.

Por favor —el profesor suspiró, supo que no sabría negarse si se lo pedía de esa forma—, por favor.

Está bien, Dumbledore no debe saberlo. —Harry asintió procurando ocultar esa sonrisa que aparecía en su rostro.

Y dígale a él... que no me importa lo que él sea ni la decisión que haya tomado en el pasado, Voldemort no me lo quitará a él... no lo hará.

Hermione se llevaba a la boca el quinto chocolate y lo masticaba despacio con la mirada perdida hacia el pasillo, ella siempre tan formal ahora permanecía sentada con las piernas separadas y sonrojada, su amiga Ginny llevaba más de diez minutos quejándose de la actitud de Harry hacía ella, eran quejas y quejas pero Hermione estaba bastante entretenida pensando que le había dejado de prestar atención a los tres minutos que la pelirroja comenzó a hablar.

¿Y bien? ¿No dirás nada?

¿Me estás hablando en serio?

¿Piensas que bromearía con algo así? Tengo 37 años Hermione, sé perfectamente lo que quiero. No pienses en todos los peros, sólo responde si te gustaría convertirte en mi esposa.

Sí, mil veces sí. —Respondió emocionada abrazándole—. Pero mis padres, y ¿dónde? Voldemort podría enterarse y...

Shhhh —la calló con su mano observándola con ternura—. No te preocupes por nada.

¿Nos casaremos?

¡Lo haremos!

¿Cuándo? —cuestionó exigente y ansiosa.

Cuando menos te lo esperes.

¡Oh por Morgana! Voy a casarme, me casaré con mi profesor, tan sólo de pensarlo un calor me recorre todo el vientre, ¡maldita sea! Y ahora quiero estar con él, debe estar en clases, pero podría ir por la noche, ¡no claro que no, Hermione! ¡No debes dejarte llevar por esas hormonas! Oh sí, me casaré, seguro mi madre lo golpeará, tendré que decirle que estuve con un profesor y lo golpeará, seguramente me desherede, veré decepción en su rostro pero sabrá que si lo elegí fue por algo.

Con 17 años y me casaré, por dios mi familia jurará que estoy embarazada, y si no soy cuidadosa podría convertirse en realidad, ¿un hijo de Severus? ¿Con sus ojos? Sería tierno, ¡claro que no, soy muy joven para ser madre! Pero me casaré, eso significa vivir juntos, todo el día, ¿y si no le gusta algo de mí?

La guerra, definitivamente debe dejar su papel de espía, una vez que él sea mi esposo no planearé estar preocupada por él todo el tiempo, debe estar a mi lado peleando.

Harry y Ron van a matarme, casada con mi profesor, ¡Por Morgana! Con mi profesor... ¡Me casaré!

¿Qué? —preguntó repentinamente Ginny.

¿Qué de qué?

¿Cómo que vas a casarte? —preguntó en susurros su amiga.

¿Yo? ¿Cuándo? ¿Con quién?

Yo que voy a saber, lo acabas de casi... gritar...

¿Yo? Deben ser los extasis, sí estoy nerviosa y...

Claro, te creo —le respondió con ironía—, no sé con quién andes pero no deberías casarte tan joven, apenas tienes 17 todos creerán que estas embarazada y tu vida terminará en cuando digas el sí acepto.

No está en mis planes el matrimonio Ginny.

Pero ella se quedó callada y se puso a pensar todo lo que le había dicho su amiga, tenía razón, si se le ocurría casarse era lo que pensarían. Era tan joven, ¿Dónde quedarían las locuras por hacer? ¿Los viajes? ¿Los estudios? No sabía si era correcto haberle dicho que sí a Severus.

Se tomaba la cabeza con dolor, sino lograba concentrarse no aprobaría el examen y era muy importante acreditar con la profesora McGonagall. Las clases de oclumancia iban avanzando y con una actitud diferente por parte de Snape y de él, por fin podían verse los resultados, pero los dolores de cabeza se hicieron presentes y los recuerdos llegaban con más fuerza envolviéndolo por completo.

Sabía que lo lograría, recuperaría cada parte que le llegó a pertenecer, daría con él y le haría saber que no importaba nada de lo que hubiera hecho.

El pergamino poco a poco se fue llenando con las respuestas que sabía, observó el reloj dándose cuenta que faltaban pocos minutos para que se terminara la clase. Se levantó rápido anotando su nombre en el camino y poniéndolo en la fila que tenía la profesora.

¿Potter?

¿Sí profesora?

Su nombre —el joven bajo la vista al pergamino que acababa de terminar y le sorprendió ver lo que había escrito ahí con su caligrafía.

Una risita se escuchó detrás de él, intentó ocultar el pergamino pero Malfoy se bufaba con ese cinismo que lo caracterizaba. La mirada de la profesora fue lo suficientemente clara para ambos, no toleraría una pelea en su aula. Sin embargo, a Harry lo observaba diferente, con preocupación y un cariño que no pudo ocultar.

¿Estás bien Potter?

Sí, aquí tiene el examen. —Le entregó el pergamino que llevaba la palabra Harry, seguido por una mancha de tinta que ocultaba la palabra, finalizando con un muy marcado "Potter".

Lo vio retirarse con prisa, enfadado y quitándose la corbata con una furia que fue imposible de disimular. Sus amigos lo esperaban afuera, y hacían lo común en esos días, peleando, ya no sabía si había sido lo que Ron había comentado en el almuerzo, que su amigo hubiera robado sus apuntes de Encantamientos o aquella burla hacía su falda larga. No les prestó atención, lo cual los hizo reaccionar y seguirlo sin decir una sola palabra.

¿Harry qué ocurre?

Nada, es sólo la cabeza.

¡Eh Potter! —Harry no prestó atención al llamado y siguió caminando, Malfoy lo seguía con calma sin mediar palabra, tan sólo burlándose de la actitud del Gryfindor—. Vamos, ¿tan nervioso te puso que supiera tu secreto?

Largo Malfoy.

Bueno, juro que esto quedará entre nosotros —Harry lo miró con curiosidad, tan sólo estaban cerca los guardaespaldas que siempre lo acompañaban, Ron que tenía cara de no entender nada y Hermione que se había mantenido al margen.

No sé de qué hablas.

Bueno, esa enemistad entre el profesor Snape y tú, casi me la creo... es decir, de alguna forma tenías que ocultar... lo evidente.

Sigo sin entender.

Haber escrito en tu examen "Harry Snape" fue una confusión de tu mente o una confirmación de tus deseos para el profesor.

¡Retira lo dicho! —le gritó tomando su varita con fuerza, provocando una carcajada en el Slytherin.

Mi única duda es si tus intereses son correspondidos y por eso bajas continuamente a las mazmorras por la noche... el muffliato debe servir bie...

El rubio no pudo terminar la frase, ya que fue silenciado con un puñetazo que lo hizo tambalear. Si pensaba que sería el único golpe estaba equivocado, fue derribado por su contrincante hasta caer ambos al suelo.

Harry no supo en qué momento soltó la varita, se dejó llevar por esa voz en su mente de partirle la cara, y fue lo que hizo, un puñetazo tras otro hasta que Malfoy se movió haciendo que cayeran por unas escalinatas donde continuaron peleando ante los gritos de súplica de Hermione que se detuviera.

¡Potter, Malfoy, basta ya! —gritaba estricta la profesora McGonagall.

No vuelvas a repetir lo que dijiste Malfoy.

¿Protegiéndolo a él o tu hombría?

Maldito infeliz.

Malfoy —gritó potente el profesor Snape quién llegaba corriendo del pasillo—. Potter hágame el favor de soltar al señor Malfoy.

Intentó hacerlo, pero bastó con ver la mirada de aquél para asegurar que se sentía expuesto. Escuchó los gritos de ambos profesores, pero no le importó. Rodaron por el piso peleando como un par de muggles y sentir la presencia de Snape detrás suyo le hacía sentir aún más rabia.

¡Harry maldita sea, te estoy diciendo que te detengas! —le gritó Snape tomándolo de la túnica y poniéndolo de pie—, a mi despacho, los dos. —Les exigió cuando los separó.

En el camino aún tenían la osadía de ir peleando provocando que el profesor los tomara por la túnica hasta meterlos por la fuerza a sus oficinas privadas. Los sentó a ambos taladrándolos con la mirada.

¿Qué están esperando? Quiero una explicación en este momento.

¡Fue Potter quién me atacó profesor!

Tan sólo dígame el castigo —dijo casi gritando Harry desviando la mirada.

Cuide su tono Potter, ¿Por qué atacó al señor Malfoy?

Me estaba molestando —siseó de una forma que casi hacía sonreír al pocionista.

¿Y tenía que pelearse como un muggle?

¿Puedo irme ya?

Una vez que me dé la explicación que necesito, ambos podrán irse o ir perdiendo puntos como lo prefieran.

Sólo bromeaba con Potter sobre sus gustos personales, amorosos.

Severus vio a su alumno con fastidio, ahora comprendía por qué razón Harry no le sostenía la mirada y ahora contenía sus puños con todo el autocontrol que poseía.

¿Y a ti qué demonios te importa con quién sale él?

Bueno me preocupa la elección de Potter.

Cierra la boca Malfoy o haré que te bebas la sangre —le amenazó levantándose haciendo que la silla del Slytherin se fuera hacía atrás provocando una caída dolorosa.

Potter —siseó poniendo una mano en su pecho buscando calmarlo.

Dices algo más y acabaré contigo. —Amenazó al Slytherin con el dedo.

Potter guarde sus amenazas en mi presencia.

Es usted profesor, Potter está interesado en usted.

Severus no supo en qué momento soltó a Harry, sus reflejos le fallaron y reaccionó cuando su hijo ya estaba sobre Draco repartiendo golpes, el chico se giró asestando un par de puñetazos sobre el Gryffindor.

Basta ya Malfoy, ¿qué estupideces estás diciendo?

Que ahora escribe Snape en todos los pergaminos, ¿o no Potter? Hoy entregó el examen así, Harry Snape... yo creo francamente...

Salga de aquí señor Malfoy.

Pero...

Fuera, 20 puntos menos por la patética actuación que dio en el pasillo, y 20 para usted Potter.

Él la empezó, debió quitarle más —le reclamó.

Él la empezó y tú debiste terminarla, inútil.

Draco por segunda vez salía del despacho completamente furioso. Severus se acercó a cerrar la puerta. Vio a Harry respirando agitadamente viendo hacia la chimenea, ese pasado le estaba acarreando más problemas de los que tenía, y sabía que sometido a ese estrés pronto terminaría estallando.

No soy homosexual.

Lo sé.

Me dolía la cabeza, y estaba pensando en las clases de ayer y...

Lo sé.

Escribí Harry Snape.

Sólo olvídalo, no estoy pensando en las hipótesis de Malfoy. Quizá estoy esforzando demasiado tu mente, suspenderemos un par de sesiones oclumancia.

No, debo ser fuerte.

Ahora eres débil, no quiero que tu mente no tenga fuerzas para defenderse.

Pero profesor...

Es una decisión, pero ven mañana, intentaremos... duelo, quiero que pelees conmigo.

Me derrotará —dijo de inmediato resaltando lo obvio.

Sí, pero dejaré que toda tu magia salga, deseo ver qué pasa cuando ocurra eso.

Harry no entendió a qué se refería pero asintió, tal parecía que al profesor poco le interesaba lo que Malfoy le había dicho y él era el único que lo tenía en la cabeza, ¿cómo había podido confundir los apellidos?

El cansancio comenzaba a cobrarle la cuenta al pocionista, debajo de la ducha con el agua cayendo por su cara se ponía a recapitular lo que había ocurrido en las últimas semanas, Hermione se mostraba más segura de sí misma, no podía dejar de pensar cómo podrían contraer matrimonio sin que El Señor Tenebroso se enterara.

Por otro lado Harry mostraba avances en oclumancia, no solamente abrió su mente sino que poco a poco liberó esa magia que tuvo que retener cuando le quitó sus recuerdos, agradecía eso, cuando se enfrentara con El Señor Tenebroso lo haría siendo fuerte mentalmente.

Se cubrió la cintura saliendo del baño Hermione se le dejo ir teniendo las fuerzas suficientes como para sostenerla y no caer al piso. Sus piernas sobre su cintura le hacían saber perfectamente donde terminaría esa noche, ni siquiera lo saludó sino que se dedicó a explorar su boca sutilmente, bajando por su cuello hasta provocarle la excitación anhelada.

...

Se movió al mismo compás lento sobre su cuerpo, un suspiro de ella lo hizo terminar antes de tiempo y con un beso en sus labios se desplomó sobre su cuerpo. Se abrazó a él agotada, Severus le entregó la poción que impediría un embarazo y ella la bebió de inmediato soportando el sabor tan amargo.

Vaya recibimiento el de esta noche, ¿qué hice para merecerlo?

Sólo, te extrañe.

Dormimos juntos.

Bueno sí... está bien, he tenido algunas dudas con lo de casarnos.

Es normal que las tengas, pero estarás bien a mi lado. Una vez que nos casemos y la guerra termine, dejaré Hogwarts y nos iremos a vivir lejos de aquí, después podrás hacer lo que desees Hermione, te apoyaré en todas tus decisiones. —Le aseguró besando su frente.

Quisiera conocer a tu hijo.

... Así será...

...

Las semanas transcurrían rápido y los éxamenes se acercaban, nadie estaba más nervioso que Hermione que parecía vivir en la biblioteca en sus tiempos libres. Era viernes y salía de ésta con dos libros voluminosos que le servirían el fin de semana.

Los pastillos ya estaban oscuros y caminaba rápido hacía la Sala Común, sintió de pronto una mano cubriendo su boca haciendo que los libros cayeran al piso. Fue arrastrada detrás de una columna, el aroma embriagador la hizo molestarse pero no le dio tiempo, unas manos sostenían las suyas por arriba y su boca estaba ocupada correspondiendo un beso.

Es... Estás loco, pueden vernos.

Disfruta de la emoción —respondió cínico subiendo su falda, recibiendo como respuesta un golpe en sus manos.

Severus rió al verla sonrojada y acomodarse el uniforme, siempre tan recta, tan formal que causaba erotismo para vez que la veía. La observó por varios segundos, hasta que ella lo notó y se lo cuestionó con la mirada.

Tomó su mano besándola despacio, el silencio era desesperante y excitante a la vez, ella suspiró cuando un anillo se deslizaba sobre su dedo, un precioso anillo de oro blanco con una perla en el centro.

¿Una perla?

Por todas las lágrimas que has tenido que derramar por mí —ella asintió sin darse cuenta que lloraba en silencio al ver la joya—. Es tu anillo de compromiso.

Es precioso —la perla era rodeada por pequeños y diminutos diamantes que la rodeaban, una joya tan finamente trabajada que nadie podía negar lo que era.

En seis semanas serás oficialmente mi esposa.

Hermione se ponía de puntitas besándolo, escuchando como la lluvia comenzaba a caer con fuerza, augurio de lo bueno y lo malo que podría suceder.

Un último hechizo salió de la varita del profesor con determinación, pero Harry fue capaz de esquivarlo y arrojarle uno con fuerza que terminó rebotando en el círculo de poder que de la nada hizo surgir Snape. Harry no pudo verlo y cayó hacia atrás, presa de su propia magia.

¡Maldición!

Duraste más que la vez anterior, tiempo de derrota 17 minutos, la semana pasada... fueron 11.

No... Creía que podía... hacer tanto —respondió bastante agitado.

Tu magia saldrá un día de estos.

Podría tener oportunidad... en acabar con él. —Susurró más para sí mismo que para el profesor.

Severus se dio cuenta y disimuló haciendo aparecer un par de copas con whisky de fuego, le extendió una al joven. Harry la tomó bastante extrañado, aún en el suelo intentando disimular el dolor que había recibido en la espalda.

El pocionista se sentó en el piso a su lado, se subió las mangas hasta los codos y alzó la copa brindando, pero no dijo nada al respecto.

¿Por qué controlaron mi magia?

No tengo idea, tu padre era algo idiota.

¡No lo era! —le defendió de inmediato, haciendo que Severus sonriera.

Bebe, que hoy eres menos débil.

Harry se llevó la copa a sus labios, y bebió rápido sintiendo como el líquido le quemaba hasta hacerlo toser. Severus asintió, compartir la primera copa con su hijo fue un placer que Dumbledore no le arrebató.

Notó que Harry no decía nada, pero no se levantaba para retirarse, parecía cómodo donde se encontraba, notaba eso en el chico, quizá su magia comenzaban a reconocerse o él a pesar de todo lograba recordarlo.

Sintió la marca arderle y Harry alzó la vista para ver como ésta se movía, sus miradas se conectaron y ambos bajaron la vista.

Retírese Potter, buen trabajo.

¿Mañana a la misma hora?

No sé si...sí aquí lo veo —recapacitó.

Harry se salió y con paso lento llegó hasta los jardines, estaba emocionado y no podía negarlo, estaba avanzando en oclumancia, y hasta había tenido la fuerza de debilitar al profesor Snape. Caminó de regreso para ver como dos personas salían con rapidez del castillo, al atuendo era inconfundible, era Snape que salía al llamado de su señor, se ocultó detrás de una estatua donde los alcanzó a ver.

Una mano femenina se escapaba de esa túnica negra y detenía al profesor con sutileza. Él se giró y pareció acariciarla un par de minutos, Harry se maldijo mentalmente el estar ahí, si Snape lo veía posiblemente lo mataría.

No llores —escuchó que él le decía—, voy a volver, siempre vuelvo.

No te vayas —dijo un susurro.

Ahora tengo razones de más para regresar... ve a la cama, no me esperes despierta.

Harry se extrañó por la petición, Snape tenía una pareja sin que él se hubiera enterado en esos seis años, debía ser una profesora y joven, quizá la nueva aprendiz de Madame Pomfrey o la practicante de Herbología.

Dejó de pensar en tonterías cuando vio que él la tomo con una mano de la cintura y la beso despacio haciendo que ella lo abrazara, buscando desesperadamente que él no se fuera. Ahí Harry vio el anillo de compromiso que lucía la joven, eso le provocó un escalofrío al muchacho, era ver el amor separarse, el dolor de ella que se escuchaba en su sollozo y la indecisión por parte de su profesor.

Te amo —escuchó por última vez antes de perderse en la penumbra rumbo al bosque prohibido, dejando a la joven mujer sollozando en la negrura de la noche.

Hola chicos, espero que les guste el capítulo, me ha costado demasiado escribirlo.

Yetsave: Me alegra que te vaya gustando, falta para la verdad. Besos

DUENDECIYA: Gracias por tus palabras, al final Dumbledore merecerá la muerte, eso queda claro. Saludos

Yazmin Snape: Nena necesito vacaciones, espero en verdad que te haya gustado el capítulo. Besos

Xerxes Eli: Bueno, sí, tienes razón, creo que habrá una separación, es necesaria, no todo el fic puede ser color de rosa ¿verdad? Espero te haya gustado. Besos

Lui Nott: Un placer tenerte por aquí, espero te guste la continuación y disfrutes mucho de esta historia. Besos

Julieta: Claro que sí, siempre. Espero te guste. Besos