CAPÍTULO 9
Un gemido fue callado con un beso, la sintió temblar debajo de su cuerpo, sus piernas tensarse y sus uñas clavarse sobre su espalda, su joven esposa se movió ansiosa presa del placer, él sonrió con satisfacción, sin embargo salió de su cuerpo sentándose a su lado, recuperaba la respiración pero no podía dejar de verla, había días en los que Hermione se proponía controlarlo de esa forma, lamentablemente ese era uno de esos días.
—La poción —le indicó entregándole un pequeño frasco con un líquido rosa brillante.
—Pero... si aún no terminamos —replicó subiéndose a su cuerpo.
—Me encantaría quedarme, pero Potter llega en diez minutos.
—¿Para qué?
—Retomará las clases.
La joven castaña suspiró resignada, se levantó desnuda tomando su ropa y cada vez que ella se agachaba, las fantasías de su esposo cobraban vida. La vio ponerse esa ropa interior diminuta, seguido por su uniforme escolar.
—Tengo un retraso —le dijo de pronto, la excitación de Snape fue suplantada por el miedo.
—¿Un retraso de qué? —preguntó esperanzado, ella tenía que referirse a otra cosa.
—Un retraso Severus, ya sabes cada mes...
—¿Cuánto?
—Cinco días.
—Bueno, realmente no es mucho, podría ser sólo eso, un retraso.
—¿Y sí fuera algo más? Si...si quedé embarazada ¿qué vamos hacer?
—Quiero que te relajes —le pidió levantándose y abrazándola—. Todo estará bien.
—Tú dijiste que no querías hijos al inicio, y yo acepté que nunca me embarazaría.
—Olvídate de todo eso, si estas embarazada tendremos al bebe.
Ella asintió queriendo restarle importancia, pero nunca olvidaría sus frías palabras hace meses, la condición para estar juntos era que aceptara que él nunca querría formar familia, y ella asintió con amor, renunciaría a ser madre pero lo tendría a él.
No quería que tuvieran a ese hijo y Severus se amargara por aceptar algo que en realidad no deseaba, ¿si el amor de él se terminaba, por ese descuido? Se tomó el vientre con cariño, tan sólo pensar en que un ser pudiera estar creciendo en su interior la hizo sonreír, esa ilusión estaba empezando a causarle miedo.
...
Harry piso con cierta desconfianza, avanzó lentamente dos pasos cuando el suelo se tambaleó, lo que observó a continuación lo descolocó, los mosaicos se venían abajo separándose uno del otro, corrió saltando uno en otro hasta llegar a donde él creía que era firme. La oscuridad se cernió frente a él, vio su varita pensándolo dos veces.
—Lumus —convocó con duda en su voz, la luz plateada surgió para guiar su camino.
Un gemido de escuchó al final del sendero, agudizó sus sentidos, pero el sonido no volvió a escucharse, pasaron al menos cinco caminos hasta que pareció ver al final una luz que provenía de una hoguera. En menos de 30 segundos, cinco sombras se movían con velocidad hacia él, maldijo antes de echarse a correr.
Reconoció el camino y giró hacia la derecha, un profundo laberinto apareció sumergiéndolo en la penumbra. Con cada paso que daba un sonido lo ponía con los pelos de punta, el grito de aquella criatura lo hizo correr evidenciándose en el instante.
Los cinco espectros corrieron hacia él dándole de lleno, no tuvo tiempo de reaccionar, sólo se protegió antes que éstos explotaran al chocar con él, cubriéndolo con una poción purpura con olor fétido.
La ilusión se rompió de pronto, abrió los ojos con decepción, frente a él el profesor Snape lo observaba con las manos cruzadas y una mirada reprobatoria, sin embargo, una sonrisa socarrona se asomaba por sus labios.
—¿Tiene idea de lo mal que huele esto? —se quejó quitándose una plasta de la cara.
—Por supuesto.
—Si cada vez que me entrena me llena de pociones, me hace caer para romperme un hueso como la vez pasada, o me pone un dementor, no veré jamás un progreso —articuló enfadado.
—Prefiero romperte yo un hueso a que el Señor Tenebroso lo haga con una maldición.
—¿Cuánto duré?
—Quince minutos más que la vez pasada, sin embargo, no quiero que te concentres en el tiempo, sino en tus errores ¿pudiste darte cuenta cuales fueron?
—¿Correr?
—Punto número uno Potter —siseó con molestia acercándose a él—, velocidad, necesito que aprenda a correr en verdad, cuando el piso se viene abajo, por poco usted se va con él. Punto número dos, cuando llega la oscuridad, lo más idiota que puede hacer un mago es convocar un Lumus —le dijo con obviedad.
—¿Y cómo se supone que avanzaré entonces?
—Use sus sentidos Potter, si hay oscuridad actúe como un ciego y avance.
—Bien —siseó al sentirse un novato.
—Punto número tres, si va correr hágalo hacia delante, ¿por qué demonios regreso? Se supone que debía llegar al final del camino.
—Ni siquiera sabía que criaturas eran esas.
—No tengo idea de porque el sombrero lo colocó en Gryffindor —se burló sacando su varita, Harry apretó sus puños con odio—. Esa actitud fue más... Slytherin.
—Simple instinto de supervivencia.
—Claro, porque le falta valentía para estar en Gryffindor y astucia para un Slytherin.
Ambas varitas vibraron en manos de los dos magos, Snape sonrió con maldad y Harry frunció el ceño con coraje. El joven león respondió al hechizo inmediatamente cuando sintió a su contrincante atacar con fuerza, los hechizos chocaron provocando un ruido ensordecedor.
Harry se movió con agilidad cuando sintió dos presencias detrás de él, arrojó una enredadera a uno de los intrusos, pero en ningún momento perdió de vista a Snape, se quejó por la dificultad pero jamás se detuvo, se agachó cuando el profesor le arrojó una maldición, su alumno lo observo con un odio marcado en su rostro, dobló para hechizar al segundo intruso, no lo logró.
Se asustó cuando la enredadera se quemó dejando libre a ambos espectros, un hechizo le rozó el hombro, teniendo a Snape a escasos centímetros. Contraatacó con fuerza varias veces, provocando que el profesor se moviera con rapidez, Harry sonrió con saña, observó el piso con curiosidad.
—Muvlio —susurró antes que los mosaicos se movieran, Snape maldijo saltando uno en otro.
Harry volteó a ver a ambos espectros, se agachó cuando una bola de fuego le fue arrojada.
—Expulso —gritó con fuerza a uno de ellos, lanzándolo al final de la habitación.
Se agachó cuando sintió la magia llegar con fuerza, Snape respiraba agitado pero con la varita firme.
—Vamos... sigue... ¿qué haces si tres mortífagos te atacan?
—Elimino a dos, imperio —susurró a uno de ellos, Harry lo observó con miedo al ver que no respondía.
—Maravilloso Potter, sería fantástico si a quien maldijera fuera un mago en verdad.
—Bombarda máxima —el espectro se redujo a cenizas y el joven volteó hacia Snape pero éste se había sumergido en la oscuridad.
Niveló su respiración y bajó la varita, no escuchaba nada, la magia lo rodeó y el miedo lo llenó de pronto. Se tiró al piso antes que la maldición lo rodeara, dos dementores lo acechaban mientras Snape se acercaba con ellos.
De la varita salió aquel cuervo atravesando el cuerpo de ambos seres, tuvo el tiempo preciso para rodar por el piso luchando porque ningún hechizo lo tocara. Contraatacó con fuerza, pero Snape de nuevo había desaparecido. Chocó a su espalda, había usado la aparición para acabar con el duelo, la varita del profesor se hundió en su cuello y Harry soltó su varita con clara decepción.
—No sé aparecerme.
—Ve a las clases que empezarán en un par de meses.
—No cumplo con la edad.
—Te aceptarán, hablaré con un par de personas, no me hagas quedar mal, quiero tu máximo esfuerzo —le exigió desapareciendo las ilusiones, se dejaron caer en unos sillones con cansancio.
—Lo haré, gracias.
—Cuarto punto, un imperio no derrota a un mortífago.
—Un cruciatus será entonces —dijo con indiferencia, el profesor observó a su hijo con incredulidad, había cierto orgullo en la forma que Harry actuaba.
—Necesitaras que sea una maldición que en verdad desees, con coraje y fuerza, nos hacemos resistentes a ella. —Harry le sostuvo la mirada un par de minutos.
—Voldemort... él...
—¿Qué?
—¿Él castiga a mi padre? —Snape guardó silencio desviando la mirada.
—Como a cualquiera de sus filas.
—¿Su puesto es... privilegiado o... es uno más de la lista?
—Potter... —comenzó advirtiéndole que no podía preguntar.
—Quiero saber qué posibilidades tiene que muera.
—Es el círculo más cercano, ahora el Señor Tenebroso necesita a tu padre con vida, mientras eso no cambie él vivirá.
—Castigándolo.
—Bueno... pero no lo matará. Le diré los avances que has tenido, se sentirá orgulloso.
Harry sonrió apenado, se llevó el pelo hacia atrás y observó con interés al profesor. Esperaba que sacara un par de copas para brindar pero no lo hizo, pareció que éste le había leído la mente porque convocó dos vasos y los lleno de vino de elfo, arqueó la ceja confundido.
—¿Vino de sauco?
—Es más suave, luego tengo encima de mí a... su amiguita Granger, quejándose como loca porque le doy de beber.
—... ¿está haciéndole caso a Hermione?
—Claro que no, pero la última vez no fue gratificante tenerla encima de mí —siseó con rabia, y eso de subirse a su erección y luego acotarse a dormir sin acceder a estar con él, no había sido uno de sus mejores recuerdos.
—Ella exageró la última vez, no estaba tan ebrio. Bueno si lo estaba —reconoció recibiendo la copa, ambos alzaron el vaso y el profesor bebió con tranquilidad— y debí estarlo, tuve visiones extrañas donde ella le gritaba como una loca, y luego se transformó en un hipogrifo y le cerró las puertas de sus habitaciones, loca, loca, loca es lo que era en ese momento, apropiándose de su cama como... —en ese momento, por poco Snape escupe todo el vino que tenía en la boca—, juré nunca beber más.
—Buena decisión. Creo que eso es todo por hoy Potter —se despidió dejando la copa vacía, Harry prestó atención a la mano del profesor, un anillo de oro descansaba en su dedo anular.
—Se casó.
—¿Disculpe?
—Se casó... con aquella mujer ¿cierto?
Severus frunció el ceño confundido, tan sólo le había dado una copa y ese muchacho decía disparates. Harry señaló el anillo, por un momento se maldijo, de todas las personas ese chico fue el único que se percató.
—Es sólo un anillo Potter.
—He querido decirle algo hace algunas semanas, ¿tiene clase? Puede ser en otro momento.
—Puedo quedarme —susurró.
—Me equivoqué con usted, durante mucho tiempo creí que...el odio que le guardaba a mi padre era injustificado, él... no actuaba correctamente.
—Le pedí que no mencionara lo que vio aquella tarde en mi pensadero.
—Él y Sirius fueron inmaduros y... estúpidos, sería razón suficiente para que usted me odiara —continuó arriesgándose a que Snape le pateara hasta la puerta—. Me salvó, más de una ocasión, cuando casi caí de la escoba en mi primer partido y...cuando me aventó hacia la colina, el profesor Lupin por poco me muerde y usted lo evitó —Severus estaba a punto de decirle que no fuera patético, sin embargo, cerró la boca y le sostuvo la mirada.
Severus creía que podía golpearlo realmente, ahí estaba al que ahora llamaba "mocoso idiota" en ese momento lo veía con desafío, protegiendo estúpidamente al perro herido que lastimosamente intentaba proteger a su ahijado, la rabia se acumuló de pronto, ese maldito intruso tenía meses ahí y ya se creía con derechos sobre Harry.
Sostuvo la varita sin atacar a nadie, pero era tanta la ira que sabía que podría matar a Black en ese momento, él había puesto a Harry en peligro y de la misma forma intentaba protegerle, nada más patético que eso, sabiendo que la batalla con un hombre lobo estaría perdida, sin esperanzas de ganar.
Se escuchó el alarido de la herida que recibió el can, Harry buscó a Sirius desesperado, provocando que el hombre lobo lo acechara. Snape corrió hacia él asustado, pero el joven no pudo percatarse del peligro por el que corría. Un aullido los puso sobre alerta, Harry chocó con un árbol cuando se sintió rodeado por el licántropo.
—Potter al piso, rodeé el maldito árbol. —Le exigía el profesor de pociones, no reaccionaba, no sabía si era el miedo, la incomprensión o ese sentimiento de terror al saber a Sirius herido.
Snape maldijo antes de salir corriendo hacia ambos, le arrojó chispas rojas al hombre lobo, buscando la forma de atemorizarlo, lo logró a la perfección, sin embargo, no contaba con que se acercaría aún más al joven. Corrió hasta lograr jalar a Harry de la túnica, lo aventó colina abajo, rodando ambos hasta caer ambos cerca del lago.
Sabía el peligro que podría representar si el licántropo lo seguía, pudo ver a la criatura seguir su rastro, maldijo y a la vez sintió un alivio cuando vio a Harry correr hacia Sirius que estaba herido cerca del lago, lo odió en ese momento, ese prófugo queriendo ganarse el cariño de Harry, un cariño que le pertenecía, pero su oportuna aparición le dio tiempo para distraer al hombre lobo y alejarlo de su hijo.
Snape vio el peligro de perder al único ser que le importaba, por quien luchaba cada día, Harry vio a un profesor perdido en la ira, arrojarlo a una colina y abandonándolo con Sirius herido y miles de dementores acercándose.
—Hace un año oí una conversación que Sirius tenía con el profesor Lupin, creo que fue la tercera vez que usted me salvó, yo no recuerdo bien esa noche, todo fue tan rápido...ellos no parecían completamente seguros de lo que había pasado, pero ambos estaban de acuerdo en que yo... podría estar seguro a su lado.
—Sólo fue una casualidad, era mi deber hacerlo como profesor de Hogwarts.
—¿Entrar al laberinto a buscarme fue su deber? Porque usted entró a buscarme... ¿va negar eso? —Le preguntó con una sonrisa.
Los minutos transcurrían lentamente mientras esperaban el final de la tercera prueba, el nerviosismo comenzó cuando sacaron a la participante Fleur Delacour, la marca ardiendo y moviéndose sobre su brazo y ese presentimiento que no lo dejaba tranquilo.
—¿La marca sigue igual? —preguntó Dumbledore acercándose con disimulo, sin llamar la atención.
—No, es más clara, arde como hace años no lo hacía.
—¿Con tanta intensidad?
—Como si estuviera ya entre nosotros —aseguró al director para que comprendiera, sus sospechas fueron acertadas, Voldemort estaba recuperando sus fuerzas.
En ese momento el cielo se llenó por segunda ocasión de chispas rojas, Severus las observó con ansias y Dumbledore con pesar, el mago detuvo al profesor cuando se dirigió hacia el laberinto.
—No puedes entrar Severus.
—Suéltame.
—No es seguro que sea Harry.
—No fue Harry —repitió intentando creerlo.
—Ya van los encargados, te necesito aquí afuera.
—No me interesa lo que necesites —escupió con odio—. Lo que me importa está ahí dentro, porque fuiste un inepto que no pudiste mantener a Harry lejos del maldito Torneo, pero te juro que si estuviste involucrado en eso, voy a matarte Albus.
Snape no esperó respuesta del mago, se adentró al laberinto, siendo rodeado inmediatamente por la magia del lugar, caminó con sigilo hasta el lugar donde provenían las chispas, se mostró incrédulo cuando vio el cuerpo de Krum.
Esperó a que los magos llegaran, tomaron el cuerpo de aquel joven y se lo llevaron, uno de ellos vio a Snape con desconfianza, y la varita del mago no fue sutil cuando los mandó fuera del laberinto.
Se adentró aún más, escuchando las ramas crujir, los sonidos de las bestias que aguardaban en cada camino, y las enredaderas moverse en la oscuridad. Observó el lugar donde había estado la copa, corrió hasta ahí para verlo vacío y un rastro de magia negra donde había sido depositado el objeto, durante los siguientes veinte minutos revisó hasta darse cuenta que no había nadie en ese laberinto, excepto él.
Salió del laberinto con prisa, llamando con la mirada al director, ambos se reunieron por debajo de las tarimas. Se escuchaban los vítores a Hogwarts, el colegio tendría un ganador.
—No está.
—¿No está qué?
—Harry ni el señor Diggory están dentro, ni la copa.
—Imposible —susurró el director con un claro gesto de terror—. ¿Revisaste bien?
—Estoy completamente seguro, la marca... ha vuelto Dumbledore.
—Eso no importa ahora, debemos buscarlo.
—¿Y si estuviera con él? —preguntó con temor, el solo hecho de pensar que Harry se enfrentara al Señor Tenebroso lo ponía al borde de la locura.
—No creo, él estaría débil para enfrentarse a Harry.
—¡Él no está débil ahora! Tiene la misma fuerza, puedo sentirla. Ni siquiera puedo pensar en la magia que debió usar para volver... iré, me está llamando, debo ir.
—¡No! Es lo que él desea ahora, te matará por traición, en cambio sí retrasas un poco tu regreso tendremos tiempo, y tú una oportunidad para estar dentro de sus filas.
—¡Puede matar a Harry!
—No sabemos si lo tiene él, ¡escucha Severus! Necesito que pienses como espía, como mago, usa tu inteligencia porque tu amor de padre puede llegar a matar a Harry.
Estuvo a punto de responder ese comentario con una maldición, pero la ovación los regresó a la realidad, Harry y Cedric habían llegado garantizando la victoria para Hogwarts. Snape sabía a la perfección que algo no marchaba bien, Harry permanecía agachado al Hufflepuff, llegó antes que Dumbledore.
—Potter —cuando tomó a su hijo levantándolo, éste tomó más fuerza para continuar cerca del otro joven—. Potter...
—Harry —a la única voz que respondió fue a la del director que exigía saber cómo se encontraba.
—Ha vuelto... Voldemort ha vuelto, no pude hacer nada por él, sólo traer su cuerpo, me pidió que lo trajera a sus padres.
—Vamos Harry levántate.
—¡No!
—Ya no puedes hacer nada, ven conmigo.
Snape permanecía ajeno a todo, observó el cuerpo inerte de aquél joven y todo el futuro se le mostró ante sus ojos. Lo que sucedió en los próximos minutos fue demasiado rápido, Dumbledore separó a Harry de los demás, Snape intentaba controlar lo que sucedía con los alumnos, la marca parecía estarle quemando la piel y cada minuto que pasaba era tiempo perdido.
—Harry ¡Dónde está! —Le exigió el director, provocando la ira del pocionista.
—Te lo llevaste tú, ¿y no sabes dónde está? —Le gritó el pocionista.
—Moody.
Ambos magos salieron del tumulto bajando con rapidez las escaleras, Dumbledore no mostraba un poco de piedad en su mirada, parecía la llama de maldad, abrió la puerta con la varita, teniendo el tiempo exacto para quitar a Moody que parecía lastimar a Harry.
Snape observó cómo sus dotes de espía se veían ridículamente burlados, ese hombre al que permitió estar cerca de Harry por ser un auror, no era más que un mortífago que le había ofrecido al Señor Tenebroso la vida de Harry. Él mismo le dio el veritaserum escuchando toda la historia, el miedo volvía a rodearlo por completo, la vida del joven estaba tan cerca de la muerte sin que pudiera hacer nada.
Subió hasta la oficina del director donde estaba Black en su forma humana, las fuerzas descomunales por pelear no aparecieron.
—¿Dónde está?
—Dumbledore lo traerá en unos minutos.
—¿Qué ocurrió?
—Entró un mortífago a Hogwarts, de esa forma el Señor Tenebroso logró tener a Harry, ha recuperado sus fuerzas.
—¿Y dónde estabas tú? —le reprochó con calma.
—¿Crees que no me siento lo suficientemente culpable? Estaba bajo mi cuidado cuando ocurrió esto.
—Yo no me creo eso, de que buscas su bien. —Le encaró por primera vez.
—No me importa lo que tú creas, tuve a ese niño desde que tenía dos años, pude matarlo y no lo hice. No te pavonees Black, cuando le regrese los recuerdos tú serás la mascota y yo su padre. —Le amenazó con orgullo.
—Él no pudo olvidar a James.
—No lo vio desde que era un crío, a quién observó día a día y con quién vivió fue conmigo idiota. Y debes detener esta estupidez... debemos... debemos unirnos para que Harry salga ileso —propuso ocultando su orgullo.
—No veo cómo.
—Él te necesita y yo aceptaré eso, yo tendré que regresar al lado del Señor Tenebroso y no sé si salga vivo después, cada uno peleará en esta guerra a su manera, pero una cosa te digo Black, no renunciaré a Harry porque quieras o no, él es mi hijo.
—¿Y quieres que acepte eso?
—No, sólo que entiendas que mientras tú te pudrías en Azkaban él vivía conmigo, Harry fue un niño feliz, no iba permitir que creciera en la miseria.
—Lo hiciste por lastima o por culpa, lo sé.
—Por Lily.
—Ella nunca te amo, así que supongo que fue por culpa.
—Tal vez, y en el camino aprendí a querer a ese niño como si fuera mío.
—¡No es tu hijo! Sino de James, yo veré por Harry.
—¿No es mi hijo? Tu única misión era ser el fidelio, si la hubieras hecho Harry habría estado contigo, pero fui yo Black, yo estuve cada noche que extrañó a Lily, lo llevé a la escuela, lo enseñé a ser quien es, pero lo más importante, se lo quité a Petunia y puedo quitártelo a ti.
—... ¿Fue feliz?
—Hasta el día que me suplicó no quitarle sus recuerdos, cuando me dijo que no me fuera —respondió con amargura.
—Hagámoslo —dijo firme Sirius—. Por Harry.
La puerta se abrió dejando pasar al director y a Harry, Sirius lo estrechó en cuanto lo vio, estaba vivo que era lo importante.
—Harry debes decirme todo, desde que tomaste la copa hasta que regresaste.
—Dumbledore ¿Podría ser mañana? creo que Harry debería descansar.
—Es mejor que sea ahora. —Respondió con frialdad, Snape se acercó acechándolo.
—Será mañana, Potter irá a dormir y descansar, mañana tendrán esa conversación. Black puedes llevarte al señor Potter.
—Severus...
—No lo repetiré Dumbledore.
Harry lo vio con agradecimiento, quiso decir algo pero su padrino se lo llevaba, a lo lejos pudo ver como el director y el pocionista, se sumían en una profunda discusión.
—No, no voy a negarlo. —Respondió después de un largo silencio.
—Y me sacó del rio, o no sé qué pasó, dice Hermione que usted me regresó a la vida.
—Granger es una exagerada.
—No sé porque usted está en la fila de Voldemort, algo me indica que no es una mala persona profesor —Snape prefirió guardar silencio y disfrutar de ese momento, donde la vida era un poco justa con él—, felicidades por su matrimonio, es una razón más ¿no? Tiene alguien por quien luchar aquí.
—Todos tenemos una razón para estar en la guerra.
—Y la de usted es esa mujer, lo vi antes de marcharse una noche, llevaba una capucha, esa noche me pareció ver no al profesor sino al hombre.
—¿Le viste la cara? —preguntó asustado, restándole importancia a todo lo demás.
—No, se casó con ella, ese anillo no lo tenía.
—Potter usted nunca vio nada, y no sabe nada.
—¿La protege?
—La clase terminó.
—Está bien —se resignó Harry levantándose.
—Potter... buen duelo, dedica tu tiempo a los hechizos no verbales.
…
Acariciaba con ternura y cierta distracción a Hermione, ella se entretenía tocando las cicatrices que tenía en el pecho. Ella era inteligente, sabía que algo le ocurría a Severus, pero esperaba pacientemente a que él tuviera la confianza y se lo contara, tal cosa parecía no ocurrir.
Desde que regresó aquella noche él estaba ausente, había llegado ileso y con aliento a alcohol. Ella intentó reconfortarlo, pero nada funcionaba.
—Quiero que me hagas un favor.
—El que quieras, Severus.
—Consigue que Potter pase las vacaciones aquí en el colegio, no puede salir del castillo para Navidad.
—Se irá a la Madriguera —le dijo su esposa, inmediatamente se dio cuenta del semblante preocupado que puso él—. ¿Ocurrirá algo?
—Tal vez... intenta hablar con él. No importa que pasemos nuestra primera navidad en el castillo, pero no quiero que él salga.
—Voy... a intentarlo —articuló desconfiada.
…
Hermione se quitó los tacones con enojo, esa velada había sido una de las peores que recordaba, ¡Maldito McLaggen! En cuanto Severus se enterara de lo que había pasado en la cena de Slughorn estallaría en gritos y los números de Gryffindor se verían en ceros.
Bajó las escaleras con rapidez, casi grita cuando una mano cubrió su boca arrastrándola detrás de una pilastra.
—Soy yo —escuchó la voz de Harry, de inmediato la cubrió con la capa de invisibilidad.
—Estás loco.
—Guarda silencio, y camina. Es Malfoy... con Snape.
Hermione se quedó sin palabras, si ellos escuchaban una conversación privada tenía miedo que dijera algo frente a Harry, algo que no le convenía a ninguno de los dos.
Al principio no apreciaban nada, tan solo susurros entre ambos magos, parecían estar en una seria discusión, en varias ocasiones el joven se liberaba del agarre de su maestro. Al final el pocionista había logrado acorralarlo.
—Puedo hacerlo solo, ¡No lo necesito!
—Tan sólo quiero ayudarte.
—¡Usted quiere robarse mi gloria! Pero la victoria será mía y él me lo compensara.
—¿Y si fallas?
—No lo haré.
—Imbécil arrogante, no me arriesgaré por ti.
—No lo haga.
—Hice el juramento inquebrantable Malfoy, si te equivocas yo pagaré por tus errores.
Harry y Hermione se observaron confundidos, le quedaba claro que Malfoy tenía una misión muy importante que cumplir, y si él no lo lograba Severus moriría, y ninguno de los dos Gryffindor querría eso.
…
Bajó El Profeta cuando vio entrar a Hermione a la casa, tal parecía que era la más ilusionada por pasar esas vacaciones juntos, detrás de ella entró un joven con las compras que había hecho. Las dejó sobre la sala y se retiró con la propina que le había dado su esposa.
—Dijiste que ibas por un par de cosas.
—Sí, pero encontré algunas cosas que no compré la vez pasada. Y compré... compré...
—¿Qué?
—Luces de navidad y algunas... decoraciones. —Snape rió prestándole atención, ella creía que odiaba esas fechas y era cierto, Severus en cambio tenía la ilusión que unido a ella, tendría la oportunidad de recordar su pasado.
—¿Quieres que te ayude a instalar todo?
—¿En serio? —preguntó dejando caer algunas cajas.
—Claro y te acompañaré para que compremos todo lo de la cena.
Hermione se colocó a horcadas empezando a besarlo con emoción, él la abrazó levantándose con ella y disfrutando de esos instantes que lo hacían olvidar.
—Creí que querías decorar la casa.
—Bueno... podemos hacerlo más tarde, ahora quiero tenerte dentro.
—Que gráfica es usted Granger.
—Y eso lo excita profesor Snape.
—Ahora te voy a enseñar un par de cosas, niña descarada.
El tono autoritario y serio que utilizó la hizo vibrar de emoción, y él sonrió burlón al sentirla ansiosa por llegar al piso de arriba.
...
Era extraño verlo de esa forma, creía que nunca viviría para observar a Severus así, llevaba ropa deportiva y una playera blanca, se encontraba arriba de una silla colocando las luces blancas en la ventana, ni siquiera entendía por qué no lo hacía con magia, y no era que se quejara, pero parecía estar frente a otra persona.
—Si vuelves a decirme que no quedó bien, te haré subir a ti Hermione. —Le advirtió bajando por fin.
—Oh se ve precioso.
—Maravilloso —se quejó con cierta ironía—, ¿Qué más quieres hacer hoy?
—El árbol.
Sin quejarse asintió y fue por él al sótano, Hermione se quedó inmóvil cuando lo vio arreglarlo frente a la chimenea.
—¿Estarás parada toda la noche sin ayudarme Hermione? Saca las decoraciones que compraste.
—¿Por qué... siento que no es la primera vez que... colocas un árbol de navidad?
—¿Qué?
—Parece como si decoraras cada Nochebuena tu casa.
—Mira, mira quiero ese árbol Severus —gritó agitando sus manos desde el carro en el centro comercial—, esta vez debes comprar suficientes esferas.
—Por supuesto, y más si planeas romper la mitad.
—Las azules mira, bájame quiero ver.
—Sin romper nada —advirtió colocándolo en el piso.
Severus observó a su hijo correr entre los pasillos, y dejarse llevar por todo lo que veía, un muñeco de nieve, y la fila de árboles perfectamente alineados, luces, esferas, vio a Severus cuestionándolo.
—Comienza a elegir. —Le dio permiso, liberando al infante por toda la tienda.
Hermione pudo darse cuenta que la cara de Severus cambió, había bajado la mirada y la sonrisa había desaparecido, intentó reír pero ella se percató de lo falsa que era esa sonrisa.
—¡Papá...es...es...es una escoba! —gritó Harry al ver su regalo de Navidad.
—¿Te gusta?
—Claro que me gusta.
Severus tomó una tira de luces y la fue colocado en el árbol, cada Navidad venía de pronto a su cabeza, cada regalo y cada gesto de Harry, intentaba memorizar todo eso, sintió a su esposa detrás de él, lo giró hasta que tuvo que encararla.
—¿Tu hijo?
—Le gustaban estas fechas, yo siempre odié la Navidad, mi madre murió una nochebuena en un hospital, porque mi padre la golpeó, además él no era muy dado a las celebraciones, pero yo tenía a Henry pequeño y... era tan sólo un niño, quise darle una infancia feliz, yo no la tuve y él no tendría por qué correr con la misma suerte.
—Lo siento, no quise ponerte triste.
—Me hace bien recordarlo de vez en cuando.
—¿Y su mamá?
—Murió cuando él era muy pequeño, quise darle todas esas ilusiones que le daba ella, y él adoraba la Navidad, cada año íbamos al centro comercial y llenaba el carro de... todo esto, tal como tú lo hiciste.
—¿Y si... lo buscamos? A tu hijo... esta Navidad podría ser diferente.
Severus sonrió ante su ingenuidad, la chimenea arrojó chispas rojas alertando al pocionista. Hermione se sintió extrañada ante eso.
—Sube, debe ser una emergencia, le dije a Lupin que no la usara a menos que fuera importante, no debe verte. —Hermione ni siquiera respondió, se dio la vuelta subiendo las primeras escaleras, su esposo dejó entrar al mago que tenía bastante urgencia para entrevistarse con él.
—Severus. — Se presentó el licántropo bastante nervioso.
—¿Qué ocurre Lupin?
—Mortífagos atacaron la Madriguera.
—¿Cuántas bajas?
—Ninguna.
—Entonces ¿Para qué demonios te presentas a mi casa molestando? —siseó enfadado recogiendo lo que estaba a su paso.
—Por Harry.
—¿Qué... le ocurrió?
—Hay demasiados mortífagos Severus, no lo encontramos, lo... hemos perdido. —Confesó con cierto miedo.
Severus dejó las cosas que tenía sobre el sillón, se acercó hacia el hombre lobo, Lupin creyó que en ese momento lo iba maldecir, Snape temblaba de furia, la única condición para que su hijo pasara cada Navidad con la familia Weasley era que garantizaran su seguridad, ese hombre lobo y cada auror le debía asegurar que Harry no corría peligro, ahora más de uno tendría que tolerar la ira de Severus Snape.
N/A: Una vez más gracias por su enorme paciencia ¡Besos!
Yetsave: La verdad no iba a haber boda, así que no te equivocaste, pero mi beta me convenció de lo contrario, me alegra que les haya gustado a todos. Espero este capítulo te agrade nena. Besos enormes por seguir leyendo.
DUENDECIYA: No prometo nada, vamos a la mitad del fic, faltan muchas cosas que deben pasar, pero intentaré no poner tanto drama. Besos y gracias por comentar.
Lynette Broderick: Él no podrá decirle nada a ella, y Hermione preferirá que Severus le cuente sobre su hijo poco a poco, y odiarás aún mas a Albus. Gracias por leerme, muchos saludos para ti. Un abrazo.
VicGG: Gracias por comentar, ya verás lo que sucederá cuando ella se entere de la verdad de Severus, me agrada como he planeado esa parte, espero que a ustedes también. Lo escribo cada quince días, porque llevo otro Sevmione, así que me los alterno por semana. Un beso y gracias, me alegra que te guste la historia, es mi preferida hasta ahora *-*
Yazmín Snape: Te me pusiste floja en este capítulo, por eso mi entrega es tardía, es hora de pensar Yaz, aún así espero te guste mucho. Besos a mi linda beta agresiva.
Parejachyca: Bueno lo de la carta es algo que aún no he pensado, creo que lo indicado es que le diga algo que lo haga sentir fuerte para lo que se viene, por otro lado lo de Hermione es más complicado, porque Severus no quiere poner en ningún peligro a Harry, lo pondría por encima de la misma Hermione (por ahora), ya verás en la batalla final. Espero te haya gustado, muchos saludos.
Bedolla Lau: Sé que para todas es muy importante que él recuerde todo antes de que maté a Albus, sólo confíen en que él recordara en las circunstancias perfectas *-* . En lo personal disfruto mucho poder escribir los recuerdos. La historia era una idea bastante loca, sólo iba hacer un one shot pero decidí hacerlo largo, creo que no me equivoque. Muchas gracias por comentar. Besos.
Lui Nott: Lo será, esa carta lo llenará de fuerzas y lo hará pensar demasiado. Gracias por comentar, espero te haya gustado mucho el capítulo. Besos
Nico: Tienes toda la razón, nada será de color de rosa, se vienen demasiadas cosas. Te voy a ser sincera, falta aún para eso que pides, intentaré apresurarme con este fic, pero como tengo otro Sevmione a veces se me complica. Gracias por comentar… mil besos!
Rossy04: Y me acuerdo de ti, claro que sí. Espero que te siga gustando tanto como a mí, gracias por comentar. Besos!
Xerxes Eli: No te preocupes, sabía bien que te estaban esclavizando, espero estés más libre. No me odies demasiado, bueno igual y sí, yo te odio también. Soy mala, lo sé, pero dame tiempo de corregirlo por favor Besos enormes Eli, me dio guste leerte.
