Quizá me he tardado un poco en escribir este capítulo, pero les aseguro que las actualizaciones no se tardarán más de un mes. Espero que disfruten de este capítulo, y nos leemos en el siguiente :D


Dos: Sasagawa Kyoko.

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I.

Todo lo que sabe Kyoko de la relación de Haru y Gokudera es que se odian.

Este hecho le queda bien claro desde que ve a Haru gritarle sin parar, algo que la niña no hace con ningún otro miembro de su círculo de amistad, y el peliplata le devuelve insultos bien elaborados cada que tiene la oportunidad, ambos siempre exasperados y sulfurados con la presencia del otro.

Y aunque Kyoko no se mete mucho en esas discusiones que se dan por tonterías cuando tiene la oportunidad de presenciarlas, desde que ve a Haru echando humo por sus orejas y roja por la ira—cosa que nunca había tenido que observar—, no se puede evitar preguntar, ¿por qué?

¿Por qué no pueden llevarse bien?

Una razón importante debe haber, seguramente.

II.

La razón se la dice Haru una tarde de verano, cuando Sasagawa es demasiado curiosa y su mente sigue empujando el cuestionamiento a su lengua para que haga la pregunta. Hace calor, y están comiendo un helado en el parque. Su amiga la mira por un instante, y después sus ojos se fijan en el cielo, tal vez buscando una respuesta satisfactoria ante el cuestionamiento repentino.

—Gokudera-san es malo con Haru, y Haru no le ha hecho nada nunca.

Es simple. Ella sólo está devolviendo lo que el muchacho italiano le está dando. Tal vez Miura no es la del problema. Tal vez sólo necesitan un poco más de tiempo para conocerse los unos a los otros, y eventualmente se llevarán bien. Aunque, no es como que Kyoko pueda asegurar que eso ocurrirá. Puede asegurar que Haru lograría hacerse amiga de Gokudera, porque la conoce; es una niña amable y buena cuando se le da un trato digno.

Gokudera, por otro lado…es un poco misterioso e impredecible, y ella no ha tenido la oportunidad de compartir mucho con él.

—Tal vez es malo con todas las niñas que conoce. Hay un tipo en el salón de Haru que…

Y mientras su amiga habla, contándole cosas sobre su vida y su compañero de clase que molesta a todas las niñas, Kyoko sabe que esa no es la razón. El peliplata nunca ha sido grosero con ella, ni con I-Pin, y aunque no parece muy a gusto con su hermana mayor, no la trata de esa forma tan despectiva y ruda.

Es algo que tiene contra Haru, y ella ahora es un poco curiosa de saber qué es.

III.

Han ido a una casa del terror para Halloween. Un tipo de entrenamiento para que el perdedor Tsuna dejara de ser cobarde, ha dicho Reborn. A pesar de que Kyoko no entiende por qué un niño de cinco años dice eso, la idea le parece divertida y dice que sí; que quiere ir.

Tienen que entrar en parejas, y Haru inmediatamente reclama a Tsuna como la suya. Ella entrará con su hermano. El punto de todo es divertirse. Pero resulta que su hermano tiene una urgencia de ir al baño, y Kyoko queda sola en el momento que tienen que entrar. Su pareja, extrañamente, termina siendo Gokudera.

Mientras caminan por los pasajes oscuros, tienen una pequeña conversación trivial de un tema poco importante. A pesar de contestar con monosílabas o con oraciones simples y contundentes, el italiano nunca la trata de mala manera. Es incluso agradable, y es la primera vez que ella lo ve tranquilo y sin gritar. Parece incluso aburrido.

Todo cambia cuando se encuentran con Haru y Tsuna. Los cuatro siguen caminando juntos, y Kyoko se da cuenta que el tranquilo Gokudera que responde con monosílabas ha desaparecido, y ahora es enérgico, y habla—o pelea, realmente—sin parar con Haru.

Parece incluso que ambos se están divirtiendo mientras discuten entre sí.

IV.

Las tormentas son una condición climática que a Haru no le gustan. Kyoko lo sabe de primera mano, porque mientras están en casa de Tsuna, el cielo se nubla y comienza la lluvia torrencial. La castaña hace una mueca. El día bonito ha sido arruinado, y ya no podrán salir a la calle.

—¡Haru odia las tormentas! —expresa la niña, casi enojada porque el clima ha arruinado sus planes.

—La primavera es peor —dice Gokudera, irritado repentinamente por el comentario de la niña.

—¡Hahi! ¿Pero qué es lo que dices, Gokudera-san?

Kyoko no entiende qué fue lo que los hizo iniciar una discusión, pero mirándolos, se da cuenta de que Gokudera se parece a una tormenta, furioso y arrasador, y Haru parece a la primavera—y su nombre significa eso—, colorida y alegre.

Curioso es que ese día ha ocurrido una tormenta en primavera.

V.

Kyoko no es estúpida. Un poco despistada a veces, si, pero no estúpida. A sus 17 años, ella se ha dado cuenta de lo que Tsuna siente por ella. Y se siente triste, abatida, mal, porque sabe que ella siente cosas parecidas hacia el chico amable y compasivo, pero también sabe que su mejor amiga está enamorada de él. Y esa información no es un secreto Nacional; todo el mundo lo sabe, Haru lo dice siempre.

Así que Kyoko actúa como que no sabe nada y no se da cuenta como Tsuna la mira, esperando que lo que siente termine siendo olvidado con el tiempo, y no lastimar a su mejor amiga. No se lo merece. Es una gran persona. Sin embargo, no puede evitar sentir una punzada de algo apretando su estómago cuando ve a Haru dándole pastel a Tsuna—a pesar de que este último se ve demasiado avergonzado al ser alimentado de esa forma delante de todos—como si fuera un niño pequeño y no pudiese comer por sus propios medios.

En el momento en el que ella suelta un suspiro, escucha un gruñido justo a su lado. Se gira para encontrarse con el cuerpo de Gokudera, sentado, mirando la misma escena que ella, con el ceño profundamente fruncido, una mueca en los labios y apretando los puños contra su pantalón.

Kyoko no es estúpida, y sabe que esa punzada de algo apretando su estómago, el chico a su lado también la está sintiendo.

El problema lo tiene Gokudera contra Haru, no al revés. Y realmente no es odio. No puede serlo si se está sintiendo celoso justo ahora.

VI.

Realmente quiso evitarlo, pero ella no pudo. Cuando Tsuna se le confiesa una tarde, antes de que se gradúen de la escuela, Kyoko no puede hacer nada más que aceptar. El sentimiento es mucho más grande que ella. Haru deja de comunicarse con ellos por un tiempo después de que se entera, y ella decide finalmente darle su espacio y dejar de llamarla. De alguna forma, siente que es una molestia para la castaña. Y es justo que ella quiera alejarse.

Se entera por medio de Gokudera, la persona que menos espera, que Haru está bien. Triste sí, pero que, con el tiempo, volverá con ellos, porque hace parte de la familia.

—¿Y si no lo hace? —Kyoko pregunta, no del todo confiada.

—La arrastro de vuelta.

Kyoko se tiene que reír de esto. Haru siempre tuvo a un buen chico—a su manera retorcida—mirándola todo el tiempo.

VII.

Cuando los miembros de la familia Vongola se lastiman, generalmente Haru y Kyoko ayudan con su curación. Es su forma de contribuir; se sienten útiles haciéndolo, ya que no van a misiones. Sin embargo, no están exentas de salir lastimadas en alguna situación.

Haru se ha lastimado, protegiendo a uno de los guardianes de Tsuna. Se ha interpuesto entre un Gokudera muy lastimado y un golpe con bastante fuerza enviado por el enemigo que resulta dándole un hematoma desagradable a su mejilla. Esa acción del tipo, por supuesto, le vale una paliza brutal por parte del Guardián de la Tormenta que casi lo desfigura.

Todos se preocupan por su mejor amiga. Parece un golpe punzante y doloroso, pero la castaña sonríe todo el tiempo, diciéndoles que está bien, y que lo haría de nuevo de ser necesario. Sus declaraciones hacen que Gokudera se enoje y le grite que no sea estúpida e imprudente y que él puede cuidarse sólo.

Kyoko sonríe.

VIII.

Kyoko ha invitado a Haru a pasar sus vacaciones en Italia. La chica acepta gustosa, y en cuanto se encuentran, parece que han vuelto a tener quince años, hablan y hablan sin parar. Lo que realmente no se espera es que, antes de preguntar por cualquier otro Guardián, Haru pregunta por Gokudera. Kyoko se ríe y le pregunta a su mejor amiga si es que ya no lo odia como cuando eran adolescentes.

—Gokudera-san es malo con Haru, y Haru no le ha hecho nada nunca —eso es algo que ella ya había escuchado antes —. Pero a veces, tiene sus momentos buenos, y Haru le gustan esos momentos buenos.

Kyoko entiende lo que Haru quiso decirle cuando la noche llega y con ella, una fiesta que habían estado preparando. Va a la cocina por unos pasabocas, y se da cuenta de que, en el fondo, se encuentran Haru y Gokudera, la primera apoyando la cabeza en su hombro, al parecer dormitando, ambos tranquilos, como si nunca se hubiesen llevado mal.