Capítulo 3- Mi persona favorita.

Pronto un nuevo día comenzó.

Era un buen día, no había nada que lo descalificara. El sol emanaba gentilmente su agradable resplandor y las calles no eran ni muy ruidosas ni muy silenciosas. Era una mañana perfecta.

Pronto Todomatsu se levantaría. Esta vez no fue ni el primero ni el último en salir del futón.
Salió al patio de la casa mientras se estiraba aún adormilado, no podía dejar de bostezar. Cuando deslizó la puerta pudo ver a Jyushimatsu practicando, como siempre, con su bate de béisbol, pero había un problema, Ichimatsu estaba atado al bate.

- ¡4,567! ¡4,568! ¡4,569! ¡4,570!

- ¡Espe...!

- ¡Buenos días, Totty! - Jyushimatsu exclamó alegremente aún sin dejar de batear. - ¿¡Quieres jugar béisbol!?

- Me voy a morir... - Ichimatsu hablaba mareado.

- ¡Jyushimatsu nii-san! ¡Detente! - Posó sus manos en el bate y se apoderó de él,desatando a Ichimatsu.

- ... Gracias, Todo...matsu - Parecía que Ichimatsu iba a vomitar.

- Deja de hacer esto, Jyushimatsu...

- ¡Si!

- Bueno,es hora de que me vaya despidiendo.

- ¿Eh? ¿Totty, ya te vas? - Jyushimatsu se desilucionó. - ¡Creí que jugarías béisbol!

- Lo siento, Jyushimatsu nii-san, hoy no. Será después... - Todomatsu se disculpó.

- Totty, ¿ya te vas al trabajo? - Ichimatsu habló.

- Iré a darme una ducha primero y luego saldré. - Todomatsu se dio la vuelta.

Entró a la casa yendo directo al baño. Se duchó con algo de prisa, se cambió, arregló sus cosas y salió del baño.
Miró la habitación una vez más, sus otros tres hermanos aún no se levantaban. Qué molestia.
Abrió la puerta de la entrada para salir, e Ichimatsu le tapó el camino.

- Espera, Todomatsu.

Jyushimatsu estaba entusiasmado jugando béisbol solo a unos metros de distancia, así que no escucharía la conversación de Ichimatsu y Todomatsu.

- ¿Qué pasa, Ichimatsu nii-san?

- Vas a verlo hoy, ¿verdad?

- Si,será después del trabajo.

- Ten cuidado, no sabemos que intenciones tenga.

- Ichimatsu, Atsushi-kun no es así.

- ¿Cómo puedes saberlo? Apenas lo conociste hace unos días...

- Sé que es una buena persona.

- ¿Cómo sabes?

- Intuición.

- Todomatsu... - Estaba preocupado, aunque jamás lo admitiría.

- No te preocupes, quedamos de vernos a las 5:30 pm. Saldré temprano del trabajo y después lo compensaré con horas extras. Atsushi-kun me acompañará en parte del camino. ¡Estaré bien!

- De acuerdo. Confiaré en ti... - Le gustaba ver a su hermano feliz. - Ah, por cierto, no hizo falta que ayudara a distraer al resto. Parece que se levantarán muy tarde hoy.

- De todas formas, gracias.

- Ve. Se te hará tarde.

- ¡Ah, es verdad! ¡Adiós Ichimatsu y Jyushimatsu nii-san! - Salió corriendo.

- ¡Hasta luego, Totty! - Jyushimatsu levantó las manos y las agitaba.

Corrió unas cuadras más hasta que se cansó y comenzó a caminar. Pronto llegó a la cafetería.
Por suerte para él y sus compañeras de trabajo, no había mucha gente. Menos mal...

- ¡Totty! Creímos que no ibas a venir de nuevo... - Aida habló.

- Nos preocupamos por ti. Te dejamos varios mensajes pero aún así no respondiste - Sacchi parecía una madre la cual regañaba a su hijo.

- Lo siento, chicas. Lo compensaré con una buena jornada de trabajo - Sonrió preocupado. - Pero, tengo un favor que pedirles.

- ¿Si?

- ¿Qué es?

- Púes, hoy saldré con unos amigos, es una reunión importante, y me preguntaba si podrían hacerme el favor de tomar mi lugar en el turno nocturno...

- Mmm... Está bien. - Aida aceptó.

- Bien, Totty. Pero deberás compensarlo otros día.

- ¿De verdad? ¡Muchas gracias!

- Si, pero anda ya... ¡A trabajar! - Sacchi dio unos pequeños aplausos.

Pasó el día y a decir verdad, fue un día tranquilo, no había mucha clientela como se acostumbraba.

Había momentos en los que Todomatsu se quedaba viendo el lugar detenidamente, como si estuviese buscando algo que apreciaba mucho y que acababa de perder. Recordaba la primera vez que vio a Atsushi.
Era un ser magnífico. Simplemente era radiante a comparación del resto de personas... Tanto así, que aquel día descubrió su verdadero yo: le gustaban los chicos.
Pero, ¿sería que sí le gustaban los chicos o sólo... le gustaba Atsushi?
No importaba realmente, estaba feliz de haber encontrado aquel sentimiento.
Le daba tanta emoción pensar que lo volvería a ver pronto.

Casi serían las 5:30 de la tarde, faltaba al rededor de una hora.

Mientras no tenía trabajo que hacer revisó su celular, y en ese momento le llegó una nueva notificación. Era un mensaje de Atsushi.
¿De Atsushi-kun?

Lo abrió enseguida, y decía así:
"Hola, Todomatsu. Hubo un pequeño inconveniente. Futsumaru me llamó para decirme que no podrá venir con nosotros. Seremos solamente tu y yo. Así que no creo necesario vernos tan temprano. Encontrémonos a las 6:00 pm. Espero que no te moleste. Pasaré por ti, no puedo esperar."

Todomatsu terminó de leer el mensaje y sin poder evitarlo, suspiró.
A pesar de que era temprano, oscurecía rápido,pero aún así había todavía un poco de luz solar. No tenía porqué preocuparse.

Faltaban diez minutos para la hora acordada del encuentro.
Todomatsu estaba nervioso, sentía mariposas en el estómago y no podía evitar que sus manos temblaran un poco. Su pulso estaba fuera de su control.

Escuchó el sonido de un motor aproximándose. La sangre se le heló...
Ahí estaba. Era Atsushi, estaba estacionado justo delante de la cafetería. ¿Qué le diría?
Todomatsu se despidió de las chicas y se aproximó al automóvil.

Sacchi y Aida recibieron varios clientes, así que poca o nada de atención le prestaron a Todomatsu una vez salió del local.

Todomatsu advirtió ver a Atsushi recargado en el coche con las manos en los bolsillos, esperándolo.

Caminó un poco alejándose de la cafetería y luego se quedó ahí, plantado, antes de llegar con Atsushi.
Sentía que lloraría de felicidad y nerviosismo. Atsushi no le quitaba los ojos de encima, que por cierto,parecían estar cristalinos.

- Atsushi-kun... Yo... - Le hablaba a distancia.

- Ven aquí, Todomatsu.

Todomatsu se acercó. Si lo pensaba bien, no era nada cortés hablarle desde lejos, después de tanto tiempo que ambos anhelaban volver a encontrarse...
Todomatsu dio unos pasos más hasta quedar frente a Atsushi.

Atsushi permaneció en silencio viendo directo a los ojos al más pequeño. Parecía como si quisiera intimidarlo.

- Atsushi-kun... Te... - Fue interrumpido.

Atsushi se acercó rápidamente a Todomatsu y le dio un fuerte abrazo. Todomatsu estaba de puntas, y Atsushi estaba un poco encorvado. Lo apretaba bastante, como si estuviera desesperado por su calidez.
El más pequeño se sorprendió totalmente por el acto del otro. No se lo esperaba para nada...
Correspondió al abrazo de Atsushi, apretando fuertemente su espalda. Al hacer esto, notó que este último estaba temblando ligeramente. Era bastante cálido. Era una sensación hermosa,mejor que ninguna otra.
Ambos deseaban que aquel momento, aquel abrazo, no terminara nunca.
Era mejor así. Era un mágico momento... No necesitaban palabras para entenderse.

- Te extrañé, Todomatsu. - Su voz sonaba más suave que de costumbre. Parecería que estaba a punto de quebrarse, y al parecer, no tenía intenciones de soltarlo todavía.

- Yo también, Atsushi-kun. Yo también, de verdad... Te extrañé muchísimo - Se pegó a su pecho. Olía muy bien, le gustaba aquella característica de él. Emanaba un olor a perfume caro, era bastante masculino y lo hacía enloquecer.

- Gracias por no olvidarte de mi.

- No podría hacerlo. Te quiero mucho. Simplemente no podría hacerlo...

Atsushi y Todomatsu se separaron. Atsushi tenía sus manos en los hombros de Todomatsu. Se vieron a los ojos un instante, y sonrieron. No podrían explicar con palabras cuán felices estaban por estar tan cerca el uno del otro. Era como un regalo divino, y por ende, una felicidad que se podría compartir solamente entre ellos dos.

- ¿Nos vamos? - Atsushi le tendió la mano mientras esbozaba su tan atractiva y confiable sonrisa.

Todomatsu sonrió sonrojándose un poco y accedió.
Tomó la mano de Atsushi y con ayuda de él, entró al carro.
Estaba ya en el asiento de copiloto esperando que Atsushi entrara también, pues debía rodear el auto después de abrirle la puerta para entrar por la contraria.
Estaba feliz, pero nervioso. Era una linda sensación a decir verdad. Intentaba disimular su infantil sonrisa, no solamente porque le parecía inadecuada, sino también porque le daba vergüenza que lo viera de aquella manera.

Silencio. Cuando el chico de terno entró al auto, Todomatsu se estremeció. Pronto echó a andar el auto.
Le daba pena hablar estando cerca de él. Una vez dentro del automóvil sólo escuchaba la respiración de su chico, como ya lo había notado antes, y le daba una sensación de inseguridad.

- Atsushi-kun - No sólo debía escuchar, también intentaría entablar conversación con él. - ¿A dónde vamos?

- ¿A dónde quieres ir?

Todomatsu desvío la mirada hacía la ventana que estaba de su lado pensando en la respuesta que le daría.

- No estoy seguro... - Realmente no le importaba. Sólo quería estar cerca de él. Era lo único que era verdaderamente importante para él.

- Mmm... Hay un lugar cerca al que suelo recurrir cuando asisto a citas grupales - Lo dijo como pensando en voz alta. - ¿Vamos allí?

- ¿Eh? Ah, si. Por mí está bien... - Bajó el volumen. - ... mientras esté contigo.

- De acuerdo - No pudo evitar sonreír. - ¿Te gusta beber?

- Si me gusta.

- Entonces te gustará ese lugar.

El recorrido no duró mucho.
Como lo mencionó Atsushi, el lugar estaba cerca. Era pequeño, pero lindo. Además, tenían privacidad.
Atsushi ordenó la comida, siempre que Todomatsu estuviera de acuerdo.

Para Atsushi, takoyaki. Para Totty, Udon.
Ambos lo acompañarían con Horenso Gomaae.

Pronto cada uno ya tenía su platillo delante de él, con un tarro americano lleno de cerveza bien fría.

- Atsushi, de verdad me alegro de poder estar aquí hoy,contigo. Muchas gracias.

- ¿Por qué agradeces? No hay porqué hacerlo... Además, yo también me alegro de poder estar aquí contigo - Sonrió ladeando un poco la cabeza.

- Está bien... - Sonrió.

- Vamos, come. Esto debe de estar bueno.

- Si. - Intentaba comer, pero no quería quitarle la mirada de encima a Atsushi. Tenía muchas cosas que decirle, pero no sabía por donde empezar.

Miraba como Atsushi sujetó los palillos para tomar una bolita de takoyaki, mientras masticaba suavemente. Se veía muy lindo. Era cómo el príncipe de un cuento infantil, ahora que lo veía bien. De esos príncipes que las niñas pequeñas amaban con todo su corazón al verlos en películas de princesas.
Era un muchacho de ensueños.

El también tomó los palillos para comenzar a comer. La comida, en medio de todos aquellos pensamientos, no le sabía a nada, pero poco le importaba. Le dio un trago al tarro de cerveza.

Seguía pensando que Atsushi era especial.
¿Es posible no poder cansarse de ver a alguien? Podría estar así todo el bendito día.
Pronto se dio cuenta de que por estar flotando en aquel mundo de sueños y fantasías, dejó de respirar, y a causa de eso, se estaba ahogando.
Tosió violentamente. Qué vergüenza...

- ¿¡Todomatsu!? ¡¿Estás bien?! - Atsushi se acercó rápidamente y le dio unas cuantas palmaditas en la espalda.

Se recuperó de inmediato.

- Ah... - Recuperó el aire. - Gracias, Atsushi-kun...

- Me asustaste... ¿Qué sucedió?

- Lo siento, no mastiqué bien... - Mentiras. Dejó de respirar por su encanto.

Atsushi dio un suspiro de alivio.

Pronto el sol comenzó a ocultarse.
En aquella habitación donde estaban había una pequeña ventana que les permitía ver el ocaso.

- Qué lindo está el cielo... - Atsushi miraba aquel hermoso cielo con esponjosas nubes, entre anaranjado y rosa.

- Lo es,totalmente. - Él miraba a Atsushi.

Atsushi volteó a ver a Todomatsu. Los dos acabaron su comida, aunque aún les quedaba algo de cerveza.
¿De que deberían hablar ahora?
Esta vez Todomatsu no hizo ningún esfuerzo por hablar primero, estaba dispuesto a esperar y escuchar.

- Todomatsu, te extrañé. De verdad lo hice.

- Igual yo,Atsushi-kun... Sentía que moría.

- Creo fielmente que somos especiales.

- ¿Especiales?

- Si. ¿Crees en el hilo rojo del destino?

- Creía que era solo un mito, pero con esto, ahora sé que es real.

- Lo es. Por supuesto que lo es. Es decir... Desde el momento en que te ví sentí algo especial,y aún lo siento. - Estiró sus manos hasta Todomatsu.

Totty le dio sus manos y las entrelazaron. Aquel tacto era demasiado suave. Posiblemente era lo que más le gustaba de Atsushi, su infinita dulzura.

- Haces que me sienta especial. Creo también de una manera fiel que nacimos el uno para el otro. No tiene mucho que nos conocimos, pero... Este amor a primera vista es auténtico. Como en un cuento... - Terminó la frase con una enorme sonrisa.

- Si, como en un cuento - Rió. - Ahora que lo dices, me siento como en un cuento.

Hubo un pequeño momento en silencio.

- Atsushi-kun...

- ¿Si?

- ¿Puedo ir contigo?

- ¿Eh?

- A tu lado. Literalmente. Quiero estar cerca de ti...

- Ah, si, claro.

Todomatsu se levantó y se fue al otro lado de la mesa, sentándose justo al lado de Atsushi.
Al hacerlo volteó a ver al mayor, y sonrió. Tenía las mejillas rojas a causa de todo lo que había bebido. Seguían ambos con las manos entrelazadas fuertemente.

- Atsushi-kun... Le conté... a mi hermano Ichimatsu sobre lo nuestro.

- ¿Eh? ¿Por qué?

- Estaba muy triste y el insistió, además necesitaba hablar con alguien para desahogarme. Y...

- ¿No me digas que...?

- No, está bien. Él... me apoya. Nos apoya, mejor dicho.

- ¿De verdad? Esa es una buena noticia.

- Pero el resto de mis hermanos no lo sabe, y... tengo miedo.

- ¿El resto de tus hermanos...? - Todomatsu nunca le habló sobre su familia y ahora lo hacía de repente.

- ¡Si! - Estaba ligeramente ebrio. Jamás admitiría que tenía hermanos frente al chico, y ahora lo decía fuerte y claro. - ¿Y si se dan cuenta de lo nuestro? No quiero...

- No te preocupes, todo estará bien.

- No quiero...

- Todomatsu, hay algo que...

- Atsushi-kun, ¿cuidarás de mi?

Atsushi tenía planeado pedirle aquel día que salieran oficialmente, pero en la condición que estaba Todomatsu, preferiría hacerlo después. No estaba tan borracho, pero no estaba con su mente al 100%, desde luego.

- No dejaría que nada te pase.

Todomatsu dio unos sorbos más a la cerveza. Atsushi tenía mucha resistencia al alcohol, todo lo contrario a él.

- Atsushi-kun, no me siento muy bien...

- Es porque bebiste demasiado.

- Si solo fue un vaso...

- Pues con eso bastó - Rió. Su voz era grave, pero cuando reía, era como escuchar a un ángel. - Volvamos al auto.

- ... bien

8:00 pm.

Todomatsu se balanceaba un poquito al salir del local. Entraron al auto.

- La dirección.

- Ah, no, Atsushi-kun... Aún no quiero volver.

- ¿Entonces?

- De ser posible... quiero hablar contigo aquí.

- Está bien. Moveré el auto a un lugar mejor.

Atsushi condujo hasta una especie de colina, dónde se podía apreciar perfectamente la ciudad. Las luces se veían pequeñitas y lucían hermosas.

- Bien. Ya estamos completamente solos.

- Mhm. Gracias, Atsushi-kun.

- No hay de qué. ¿Ya te sientes mejor?

- Si, gracias. Necesitaba respirar aire fresco.

- ¿De qué querías hablar?

- De nada en especial. Con pasar tiempo a solas contigo soy feliz. Incluso si es en silencio...

Por el día, el clima era cálido. Pero por la noche, hacía verdaderamente mucho frío. Los vidrios del coche se empañaban, y eso lo hacía sentir seguro, estando al lado de Atsushi. Eran sólo ellos dos.

- Entiendo. - Nuevamente se agarraron de las manos.

Todomatsu cabeceaba por los efectos del alcohol. Le estaba ganando el sueño.
Una vez más, escuchaban sus respiraciones. La de Todomatsu era pesada y la de Atsushi, tranquila.

- Atsushi-kun, nunca me imaginé que estaría así contigo.

- Yo tampoco, pero estoy feliz.

Todomatsu se quedó poco a poco dormido, se recargó en el pecho de Atsushi y este se dejó.
Atsushi podía sentir la calidez del jovencito,y esto lo hacía enloquecer a su vez.
Atsushi no estaba seguro si era por el alcohol que ingirió con anterioridad, pero comenzó a sentir mucho calor, así que se despojó de su saco, moviendo un poco al más pequeño haciendo que despierte.
Todomatsu tenía las mejillas bastante rojas por el calor, así que hizo lo mismo. De despojó de su sudadera.

Atsushi se acercó a Todomatsu para acariciar su cabello.
Todomatsu dejó que las manos de Atsushi lo llenaran de caricias. Poco a poco Atsushi se fue acercando a Todomatsu, recargándolo contra el asiento.
Atsushi metió sus manos debajo de la camisa de Todomatsu sobando su abdomen, mientras depositaba pequeños besos en su cuello. Por tal acto Todomatsu soltó inconscientemente un leve gemido.
El aliento de ambos hacía que los vidrios se empañaran aún más. Atsushi tomó a Todomatsu de las muñecas y se recargó en su pecho, escuchando los latidos de su agitado corazón.

- A-Atsushi-kun...

Atsushi se recargó dejando caer su peso sobre el frágil cuerpo de Todomatsu. Se lo pensó un momento. ¿Lo harían ahí, en el auto?

Olió su cabello. Aún apretaba fuertemente sus muñecas. Todomatsu no hacía ningún intento por safarse del agarre. Se aproximó un momento al rostro del pequeño para darle un beso en los labios, pero Todomatsu se volteó.
Apretaba con fuerza sus puños.
Cerraba los ojos fuertemente y evitaba la mirada de Atsushi.

- ¿Todomatsu?

- Atsushi-kun, aquí no - Habló con timidez. - Tengo miedo... Yo nunca lo he hecho.

Atsushi se quedó viendo a Todomatsu un momento. Quedó perplejo por sus palabras. ¿Nunca lo había hecho? Pero si era un chico muy popular.

- Todomatsu...

- Por favor. Aquí no... - Temblaba. Sus ojos se llenaron de unas casi imperceptibles lágrimas, y seguía bastante sonrojado. - Todavía no... Tengo miedo, Atsushi-kun...

Entendió de inmediato: Todomatsu todavía era virgen. Por eso tenía tanto miedo. Jamás lo creyó. Debía ser todo lo contrario al ser popular entre las mujeres,pero no lo era. Además comprendió enseguida a Todomatsu. No era un buen lugar para llevar a cabo aquella acción. Debería de ser en un lugar y momento hermoso para que sea inolvidable. Además, se estaba aprovechando de la ebriedad del menor, ¿no es así?
Si de verdad lo quisiera, podría usar la fuerza con él, ya que era más fuerte, pues sus impulsos de llegar a aquella intimidad eran muy fuertes también, pero...
No, no debía. Lo quería mucho como para poder hacerle algo tan horrible. Lo que menos quería era verlo llorar. Ademas, también se sentía nervioso.

Lo soltó de las muñecas y acarició una de sus mejillas.

- Tienes razón. Lo siento, no llores, por favor - Depositó un besito en su frente.

- Lo... siento - Miró a los ojos a Atsushi. - No puedo evitarlo. Tengo miedo...

- No,no. Está bien. No te haré nada que no quieras, Todomatsu.

- Atsushi-kun... - Abrió sus brazos para alcanzar a Atsushi, que todavía estaba sobre él.

Atsushi se agachó y lo abrazó. Estaban en un solo asiento que habían echado para atrás.

- Perdóname tú a mi.

Todomatsu se aferró a Atsushi. No quería soltarlo. Lo sabía, fuese cual fuese la ocasión, Atsushi era muy dulce. Lo amaba, sin duda alguna, era su persona favorita.

Atsushi recuperó su postura y se acomodó la corbata. Tomó el volante y se dirigió a la casa de Todomatsu.

- Atsushi-kun, no me dejes en la puerta.

- ¿Por qué?

- Por favor. No quiero que ellos vean.

- ... Está bien.

Mintió. Atsushi de ninguna manera lo dejaría lejos de su casa estando ebrio. Era muy peligroso.
Siguió el camino que Todomatsu le había indicado sin ninguna intervención.
Dos cuadras antes de llegar, el chico más pequeño le pidió que lo dejara ahí en la banqueta.

- Atsushi-kun, por favor... - Lo sujetó de la manga de su camisa, con la mano aún en el volante.

- No, Todomatsu. Te llevaré a tu casa.

Todomatsu frunció el seño.

- Además tienes cosas que llevar contigo - Siguió diciendo Atsushi y echó una mirada a los asientos de atrás.

Todomatsu volteó y lo notó. Eran las bolsas con sus compras que había olvidado aquel día en el que salieron juntos.

- ... Está bien.

Atsushi estacionó el auto enfrente de la casa de los Matsuno, bajó del auto y abrió la otra puerta para ayudar a Totty a bajar. Atsushi con una mano cargaba las bolsas, y con la otra dejaba que Todomatsu apoyara su espalda en él.
De repente las luces de la sala se encendieron y se escuchaban los pasos de alguien que se aproximaba a la puerta de la entrada.

- Atsushi-kun, vete. Por favor, vete ya. Mis hermanos...

- Está bien... ¿Y las llaves?

Todomatsu bajó la mano a la bolsa de su pantalón. Revisó sus bolsillos desesperadamente. Tonto. No las llevaba con él. Deberían de tocar la puerta aunque no quisieran.

Atsushi dio un suspiro con pesadez y tocó suavemente la puerta. Alguien se aproximaba.

- ¡Atsushi-kun, no! - Todomatsu lo tomó del brazo.

Pronto uno de los sextillizos abrió la puerta lentamente y asomó la cabeza. Se trataba de Ichimatsu.

- Buenas noches - Atsushi saludó cortésmente. - Perdón por las molestias.

- Ah... Buenas... noches... - Ichimatsu quedó estupefacto. No se esperaba ver a aquel muchacho aquella noche.

- Todomatsu se siente un poco mareado, pero no es grave, así que pensé que lo mejor era que lo trajera hasta acá.

- Ah... Si. - Ichimatsu se agachó para que no le pudiera ver el rostro en medio de la oscuridad, pero al parecer esto no sirvió de mucho,pues Atsushi lo miraba fijamente, casi como si lo escaneara.

- ¿Eh? - Atsushi se agachó también. - Ustedes son... ¿gemelos?

- Eh... - Ichimatsu se puso tenso.

- Ichimatsu nii-san... No te preocupes, estoy bien. - Todomatsu estiró una mano balanceándose en él mientras lo abrazaba.

"Ichimatsu". Al escuchar aquel nombre, Atsushi lo supo. Sin duda alguna se trataba del hermano de Todomatsu, de su hermano, de quien le había hablado hace casi una hora atrás.

- Estas cosas son de Todomatsu - Le pasó las bolsas a Ichimatsu. - Bueno... Perdón por la interrupción, me retiro por hoy - Decidido se dirigió al auto.

- A... A-¡Atsushi-kun! - Ichimatsu le gritó. Todomatsu le dio un vistazo extrañado por la acción de su hermano.

Atsushi volteó.

- G-Gracias por cuidar de mi hermano...

- No hay de qué - Le dedicó una sonrisa al mayor de los hermanos y subió al coche.

En ese instante Osomatsu se asomó por la ventana junto con Jyushimatsu.

- ¡Oye, Ichimatsu-chan! - Osomatsu le gritó desde la ventana. - ¿Ya llegó Todomatsu? - Preguntó solo por preguntar, pues ya había visto al mencionado.

- Si, aquí está.

- ¿Hum? - Osomatsu echó una rápida mirada a Atsushi. - ¿Y ese?

- ¡Totty se divirtió mucho hoy! - Jyushimatsu agitaba sus mangas sueltas por la ventana.

- ¿Qué cosas dicen? - Todomatsu se abrió paso y entró a la casa.
Ichimatsu metió las bolsas con las ropa y las dejó en la sala.

Atsushi volteó a ver a Osomatsu, y abrió bastante los ojos al cruzar miradas con él. Finalmente sonrió y se fue conduciendo el automóvil.

Totty finalmente entró a la habitación. Se acostó en la orilla del futón y cerró los ojos. Los demás se le quedaron viendo extraños y con un toque se molestia, a excepción de Ichimatsu, que parecía tranquilo.

- ¡Oye,Todomatsu! - Osomatsu lo llamó.

- Totty. Totty, Totty, ¿Totty? - Choromatsu le insistía aunque no conseguía respuesta.

- ¿Brother? - Karamatsu le picó los cachetes.

- ¡TOTTY...! - Jyushimatsu gritó juguetonamente,y funcionó. Todomatsu abrió los ojos.

- ¿Hum? ¿Qué quieren? Déjenme dormir... - Todomatsu se aferró a la almohada.

- ¡Dinos a dónde fuiste! Llegaste más tarde de lo que deberías. ¡Tú sales del trabajo a las 8:00 pm! ¿no?

- No fue a ningún lado. Ya les dije que... - El cuarto lo excusaba.

- ¡Deja de cubrirlo, Ichimatsu! Todos sabemos que fue a alguna otra parte. Además, ¿quién era el tipo de recién, eh?

- Yo no lo conozco.

- Todomatsu... - El tercero se unió. - Deberías de considerar llevarnos a dónde sea que tu vayas. ¡Estamos desesperados!

- Ya les dije que a ningún lado - Todomatsu estaba enfadado.

- ¡No nos has dicho nada de nada! - Jyushimatsu le estaba llevando la contraria, al parecer.

- Bueno,fui a beber a un lugar de por ahí... ¿está bien?

- ¿Eh? ¡no es justo, my little brother! - Karamatsu exclamaba.

- ¿Por qué estás tan cansado? - Osomatsu no se rendiría. - No me digas que... ¿¡Finalmente perdiste la virginidad con alguna chica!?

- ¿¡Eh!? ¿¡Fue así, Todomatsu!? - Choromatsu se exaltó.

- ¡¿Eeehhh?! - Jyushimatsu era el más ruidoso de todos.

Ichimatsu sólo atinaba a quedarse viendo la escena desde la esquina de la habitación silenciosamente.

- ¿¡Finalmente lo hiciste, Todomatsu!? - Karamatsu tenía un brillo peculiar en sus ojos. - ¡Brother!

- ¡Enseñanos, Todomatsu! - Choromatsu se acercó al más pequeño.

- No le pidas algo así, Choromatsu nii-san. ¡De cualquier manera no podrás dejar las pajas! - Jyushimatsu le dijo mientras reía.

Se hizo una algarabía.

- ¡Ya! ¿¡Por qué nunca me escuchan!? - Todomatsu se enfureció. - ¡No hice nada y no salí con ninguna chica! ¡Estoy diciendo la verdad!

A decir verdad, casi perdía la virginidad, pero con un muchacho. Pensar en eso lo hacía estremecerse y sentía un ligero cosquilleo en el estómago. En ese momento no se sentía capaz de hacerlo, ¿pero acaso podría alguna vez?

- ¿Saliste con alguien de la preparatoria? - Choromatsu preguntó.

- ¿Eh? Eso es imposible... - Karamatsu lo descartó al instante.

- Nadie nos habla desde la graduación. - Osomatsu razonó.

- No. Nadie de la preparatoria. - Todomatsu afirmó.

- ¿Entonces? - Osomatsu insistía.

- ¿Qué?

- ¡No te hagas el tonto, Todomatsu!

- ¿Eh? ¿Por qué lo dices, Osomatsu nii-san? ¡ya basta!

- ¡Pues porque...!

- ¡Te vimos con un chico cuando llegaste! - Jyushimatsu terminó la frase del mayor.

- Ah... Él es... - Dio una rápida ojeada a Ichimatsu, quién permanecía inmóvil en la esquina de la habitación, sin decir absolutamente nada. Ni siquiera hacía gestos - ... mi compañero de trabajo.

- ¿Eh?

- ¿Saliste sólo para beber con él? - Choromatsu cuestionó.

- ¡Si! Es mi amigo.

-Todomatsu... - El quinto lo llamó.

- No confío del todo en ti, Totty. Algo me dice que hiciste algo más... - Karamatsu estaba seguro de sí mismo. - ¿Acaso de verdad tocaste a una chica y no nos lo quieres decir? ¡Está bien! Pronto lo haremos nosotros también...

- No, Karamatsu nii-san.

- Totty, estás ebrio. Apestas a alcohol...

- ¡Claro que no! Bueno... Sólo un poco, ¡pero estoy bien! - Tomó la almohada y se la puso encima de la cara,apretándola fuertemente contra todo su rostro. - ¡Ya déjenme dormir, estúpidos hermanos! Déjenme... - Se escondió entre las cobijas del futón.

Todos una vez más ignoraron el tema y se acostaron para intentar dormir. No volvió a haber molestias o interrupciones.

A la mañana siguiente, Todomatsu se levantó más temprano que de costumbre para irse a la cafetería a reponer las horas de trabajo que las chicas le habían disminuido.

Fue un día pesado. Le dolía la cabeza, pero aún así les ofrecía una enorme sonrisa a sus clientes.
En uno que otro rato platicaba con Sacchi y Aida y se divertía. Después de todo se sentía más que agradecido con ellas.
Por lo menos aquel trabajo no era del todo pesado. Al pensar en aquello se preguntó en qué trabajaría Atsushi-kun. Debía de ser un muy buen trabajo, si o si. No dejaba de pensar en él. No había echo el ridículo por pasarse de copas aquella noche, o al menos eso creía. De cualquier forma a Atsushi siempre se le vio contento y nunca reclamó sobre nada. Era un muy buen punto.

- Totty - Sacchi lo llamó. - ¿Quién era tu amigo de ayer?

- ¿Eh? - ¿Acaso lo habían visto abrazarlo?

- Es qué nos llamó la atención - Aida continuó. - Parece ser un buen chico. Pero no pudimos ver cuándo se encontraron, teníamos mucho trabajo.

- Ah... Él es Atsushi-kun - Hizo una pausa. - Es un amigo de la universidad - Mintió.

- Deberías de presentárnoslo... - Sacchi bromeó.

Las dos chicas rieron.

- Claro, algún día - Todomatsu les devolvió la sonrisa.

Siguieron con el trabajo. Pronto pasó el tiempo y la hora de la salida llegó. Todomatsu se despidió de Sacchi y Aida y caminó hasta su casa.
Cuando abrió la puerta para llegar a su casa, notó que Ichimatsu y Jyushimatsu jugaban mah jong en una pequeña mesa; casi a oscuras.

- Ya llegué - No se esforzó en hacerse oír ante toda la familia.

- ¡Si! - Jyushimatsu quitó la atención del juego. - ¡Bienvenido a casa, Totty!

Como de costumbre,fueron a dormir todos juntos. Todomatsu intentaba con todo lo que podía concentrarse en el sueño, pero no lo lograba. Lo cual era extraño, pues se supone que con todo el trabajo que tenía debería de estar cansado.
Era más de media noche.
Todomatsu escuchó el zumbido de su celular por encima de él (estaba fuera del futón). De inmediato tomó el celular y revisó sus notificaciones. Tenía un mensaje de Atsushi.

"Buenas noches, Todomatsu".❤

Sonrió. Era realmente tarde, pero Atsushi pensó en él incluso en el último momento. Seguro trabajaba en una oficina o algo por el estilo.

Pronto sintió ganas de ir al baño. Qué mal... Aún no superaba su miedo a la oscuridad. Pensaba en hablarle a alguno de los tres mayores, pero de inmediato descartó la idea. Últimamente no se estaba llevando bien con ellos y pensar en eso lo hacía ponerse histérico. Pensó en la mejor de sus opciones: Ichimatsu.

Salió con cuidado de las cobijas y se acercó al cuarto de sus hermanos.

- Baño. Quiero ir al baño.

Ichimatsu suspiró.

- Voy... - Ichimatsu se incorporó y se levantó del futón.

Salieron de la habitación y llegaron al baño. Ichimatsu esperaba afuera al más pequeño. No podía dejar de bostezar, aún tenía mucho sueño, pero no podía solamente ignorar a Todomatsu.
Estaba recargado contra la espesa pared con los brazos cruzados; medio dormitando.

Todomatsu salió del baño y se dirigió hacía su hermano.

- Listo, Ichimatsu nii-san. Gracias. - Tomó de los hombros a Ichimatsu sacudiéndolo un poco para despejarlo del sueño.

- Ah,si... De nada - Se dio la vuelta. - Volvamos.

- Espera - Tomó al mayor del brazo. - Tengo hambre... ¿podrías acompañarme a la cocina? - Esbozó una tímida sonrisa.

- Es muy tarde, Todomatsu.

- Vamos, Ichimatsu...

- Mmm... Está bien.

Caminaron a la cocina. Ichimatsu se sentó en una de las sillas que estaban incorporadas a la mesa esperando a Todomatsu, mientras que este último husmeaba entre la alacena para ver qué podría comer.
Al final, se hizo un sándwich con crema de maní. Buscó algo más para Ichimatsu.

- Ten - A Ichimatsu le dio una bolsa de papitas.

Ichimatsu la tomó.
Comían en la mesa en silencio. Sólo se escuchaba cómo masticaban.

2:30 am.

Terminaron de comer.

- Todomatsu. Debo decirte algo.

- ¿Mmm? ¿El qué?

- Hoy llegó algo a la casa mientras trabajabas.

- ¿Eh?

- Un paquete. No, no luce como un paquete... Pero es para ti.

- ¿Para mi?

Ichimatsu asintió.

- Ven conmigo.

Salieron de la casa por la parte de atrás, y se dirigieron a donde dormían los muchos gatos que Ichimatsu cuidaba.

- ¿Ichimatsu nii-san, qué significa esto?

- Ten - Ichimatsu le tendió el objeto.

Todomatsu lo agarró con cuidado.

Era una caja de regalo de un brillante color rosa (metálico), con una enorme cinta de color rojo. La caja era pequeña.

- ¿Y esto?

Los dos caminaron y entraron de nuevo a la casa. Se sentaron en el sofá de la sala.

- No estoy seguro - Hablaba Ichimatsu - pero creo que es de ese tipo. Atsushi...

- ¿Ehhhh? - Estaba desconcertado. Por un momento pensó que había envuelto sus propias ropas que olvidó en el auto. - ¿Y qué es?

- No lo sé. Traté de ocultarlo tan rápido como pude, pero Osomatsu y los demás lo vieron. Estaba esperando el momento adecuado para dártelo. Pensaba hacerlo mañana...

- Gracias... ichimatsu nii-san. Pero... ¿les dijiste de...?

- No. Ellos piensan que es un regalo de parte de una chica, aunque no discutieron mucho conmigo.

Todomatsu estaba algo preocupado.

- Les dije que era tuyo, así que sólo tú podrías ver qué había dentro. Por eso lo oculté atrás y debajo de la casa. No dejé que vieran quién lo enviaba - Explicaba Ichimatsu.

- Gracias.

- Que no se den cuenta.

- Va a ser difícil. ¿Qué les diré?

- Te ayudaré. Además...

- ¿Qué pasa?

- Quiero saber cómo te fue. No me has contado nada.

- Oh - Todomatsu esbozó una sonrisa. - Te lo diré mañana.

Ichimatsu sonrió y asintió.
Todomatsu dirigió su mirada a la pequeña caja que yacía en sus pequeñas manos.

- ¿Está bien si lo abro?

- Hazlo.

Totty jaló de la cinta. Enseguida vio el regalo. No era algo muy significante, pero era lindo.

- Todomatsu...

- Atsushi-kun es mi persona favorita.