Capítulo 5- Vivir sin miedo.
Todomatsu permanecía desplomado en el frío suelo, inconsciente.
Poco a poco la espesa nieve comenzó a cubrirlo. No había nadie cerca para ayudar. Sin saber inhalaba el frío aire, congelando sus frágiles pulmones. Podía morir por hipotermia ahí mismo, y no lo sabía.
Atsushi venía en camino tan rápido como podía. El tráfico disminuyó un poco y aceleró para encontrarse con Todomatsu en aquel lugar de la ciudad. Ciertamente era un lugar abandonado alrededor de aquellas horas. La nieve no permitía al vehículo moverse con fluidez. Haría lo mejor que pudiera.
1:50 am.
Sólo unas calles más y llegaría. Trató de llamar a Todomatsu, pero no respondía. Se comenzó a preocupar. Alguien podría hacerle algo malo si lo veían solo a aquellas horas de la noche. Pronto llegaría.
Pudo divisar el lugar, pero no veía a nadie. El lugar estaba totalmente solo, pero ¿y Todomatsu? ¿En dónde estaba? Pensó que quizás fue a caminar a otro lado. Pero de ser así, le habría dicho algo antes de colgar el teléfono, ¿o no?
Se aproximaba al portón de aquel lugar.
- ¿Eh? - Entrecerró los ojos un poco para enfocar la vista.
Se acercó más. Pronto se dio cuenta; ya lo había visto.
Todomatsu estaba en el suelo, cubierto por la nieve.
De inmediato estacionó el auto a la orilla de la banqueta y salió corriendo.
- ¡Todomatsu! ¡Oye! - Lo sostuvo entre sus brazos. - ¡Todomatsu!
Le dio unas leves palmadas en las mejillas para ver si reaccionaba, estaba heladísimo.
- Todomatsu... - Le quitó la nieve de encima y aproximó una de sus manos a la nariz del pequeño. Notó que su respiración era bastante suave. Demasiado, y eso era malo. Pero al menos seguía respirando.
Atsushi levantó a Todomatsu y lo llevó hasta el automóvil en su espalda. Lo acomodó en los asientos traseros. Estaba acostado. Antes de comenzar a conducir se quitó el saco y se lo puso a Todomatsu. Necesitaba recuperar el calor con algo rápidamente, o de lo contrario podría empeorar.
- Llegaremos pronto, Todomatsu - Hablaba con preocupación a pesar de que el mencionado no lo estaba escuchando. Lo miró por el espejo mientras mantenía sus manos temblorosas en el volante. Sintió pena al verlo de aquella forma. - Perdóname...
Por culpa de la nieve el carro se movía lentamente.
Llegaron a su destino. Atsushi no llevó a Todomatsu con sus hermanos porque sabía que estaba escapando de ellos.
El lugar al que lo había llevado era a su casa; la casa de Atsushi.
Se metió al garaje, bajó a Todomatsu con cuidado sobre su espalda y se encaminó hacia la puerta de entrada.
Estando ya adentro lo acomodó en el sofá.
Lo miró un momento y luego lo volvió a sostener en sus brazos. Esta vez lo acomodó en su cama.
Lo arropó muy bien. Le puso bastantes cobijas encima y cerró muy bien las ventanas ya que hacía mucho frío.
Atsushi se quedó viéndolo un momento mientras "dormía". Trataría que recuperara la consciencia, así que le volvió a hablar.
- ¿Todomatsu? - Posó una de sus manos en una de sus mejillas. Lo único que obtuvo como respuesta fue un quejido. Tenía una mueca de dolor.
Lo dejó descansar.
Atsushi se quitó la camisa que estaba mojada por la nieve y se puso algo más cómodo para dormir. Lo mismo hizo con el pantalón de vestir.
Lo pensó un momento. Las ropas de Todomatsu estaban empapadas, así que lo levantó un poco apoyándolo en su hombro para quitarle lo que traía por encima, para después ponerle algo de él. Era un cálido suéter.
No serviría de mucho para su mejora, pero mañana podría hacer algo para ayudarlo.
Al haber hecho esto, decidió ir a dormir. No se quedaría en la cama, porque ahí estaba Todomatsu y seguramente (por supuesto que si) sería incómodo. No quería estar tampoco en el sofá de la sala, porque debía cuidar del pequeño, así que optó por usar la última y única opción.
Se quedaría a dormir acurrucado en una silla que tenía en su habitación, al lado de la cama. Estaba recargado contra la pared, era bastante incómodo, pero le preocupaba mucho el joven inconsciente. Se puso varias cobijas encima y se cruzó de brazos para intentar dormir. Dejó la lámpara encendida, bajó la cabeza y cerró los ojos.
- Perdón... - Susurró Atsushi en medio del silencio y la oscuridad.
La noche fue larga. Estaba preocupado por Todomatsu, más que estar incómodo en aquel lugar. El frío era intenso, pero arropó muy bien al menor. Confiaba en que al día siguiente estaría mucho mejor.
Fue una noche silenciosa, en la que por cierto, los cinco hermanos de Totty no pudieron dormir bien del todo.
Se preguntaban en dónde estaba realmente, y más grande fue su preocupación al percatarse de que estaba nevando. ¿En dónde estaría, cómo, y con quién?
No podían ir a buscarlo con aquel clima y aquella hora de la noche. Esperarían a que amaneciera.
9:30 am.
Pronto fue un nuevo día. Atsushi despertó, pero Todomatsu no.
Era de día, el cielo brillaba; seguía nublado y la suave nieve continuaba cayendo.
Se levantó y tomó un baño caliente. Se puso ropa cómoda.
Volvió a la habitación y se sentó en la orilla de la cama. Se comenzó a preocupar aún más...
Pronto Todomatsu abrió lentamente los ojos, tenía la vista perdida. Volteó a los lados inspeccionando el lugar. Estaba desconcertado y tenía miedo. Se dio cuenta de que alguien estaba sentado junto a el, dándole la espalda.
Estiró la mano débilmente para jalar la manga del mayor. Enfocó la vista.
- ¿Atsushi...kun? - Su voz era débil y ronca.
- ¡Todomatsu! - Atsushi se exaltó. Se acercó al rostro de Totty y tomó su mano que tenía estirada hacia él. - ¿Cómo te sientes? ¿Qué te duele?
- Atsushi-kun... - Parpadeó varias veces. - ¿Verdad?
- ¿Eh?
- ¿Eres Atsushi-kun verdad? - Exhaló - ¿No estoy soñando? - Estiró su mano para tocar el rostro de Atsushi. Acarició una de sus mejillas gentilmente.
- Si, Todomatsu, soy yo.
Todomatsu dejó caer su mano y Atsushi la tomó entre las suyas y la apretó.
- Perdón - Lo miró fijamente. - Perdóname, si yo hubiera llegado antes tú no habrías...
- Está bien.
- Pero yo hice que tú... - Hizo pausa. - Lo siento. Debí haberme apurado. Te hice pasarlo muy mal.
- No tengo nada que perdonarte, Atsushi-kun - esbozó una débil sonrisa. - Gracias por haber ido por mi.
- Bueno, y entonces - suspiró -, ¿cómo te sientes?
- Me duele mucho la cabeza.
- ¿Qué pasó? ¿Alguien te hizo algo?
- No. Sólo qué... soy muy friolento. Me afectó demasiado el frío y cuando comenzó a nevar me sentí muy mal y no pude mantenerme más de pie.
- Me asusté mucho.
- Yo estaba muy aterrado.
- No dejaré que estas cosas pasen de nuevo.
- Está bien - sonrió.
Hubo un breve momento de silencio.
- Todomatsu.
- ¿Hmm?
Atsushi se lo pensó antes de preguntar, y finalmente lo hizo.
- ¿Por qué estabas solo a esa hora de la noche?
- ¿Eh? - Sintió un nudo en la garganta y tragó saliva. - Porque... - Articuló - mis hermanos y yo discutimos sobre algo que planeábamos ignorar... - Recordó lo sucedido de anoche - pero pensé que no podía seguir ahí.
- Todomatsu, tal vez yo no me compare, pero yo puedo actuar como...
- No, Atsushi-kun. Tú eres mejor que mis hermanos.
De nuevo el silencio incómodo. Todomatsu se sintió mal y de pronto una duda surgió.
- Oye, Atsushi-kun.
- ¿Si?
- ¿En dónde estamos?
Atsushi sonrió tocándose suavemente el mentón.
- En mi casa.
- ¿¡Eh!? - Lo miró amedrantado por unos instantes.
- Lo siento, no había manera de que te devolviera a tu casa.
- No, Atsushi-kun. Es solo que yo no merezco estar aquí... Qué vergüenza - Cubrió su rostro con una de sus manos.
- No digas eso - Atsushi nuevamente mostró su sonrisa llena de confianza propia.
- Entonces, significa que... Atsushi-kun - Se incorporó -, esta es tu... - Miró en dónde estaba. Efectivamente era la cama de Atsushi; el lugar donde Atsushi dormía. Pronto sus mejillas se enrojecieron y continuó cubriendo su rostro. - ¡Lo siento!
Atsushi rió. Le parecía demasiado graciosa aquella escena. Todomatsu se veía más tierno ante aquella faceta de lo que de por sí ya era.
- Ugh - Todomatsu puso una de sus manos en su cabeza, mientras se recostaba de nuevo en la suave almohada.
- ¿Todomatsu?
- No te preocupes.
- Toma - Atsushi tomó del buró una caja de pastillas y le pasó a Todomatsu un vaso con agua. - Toma una de estas. Es tu medicina, te sentirás mejor.
Todomatsu obedeció y la tomó.
- Gracias.
- No hay de qué.
Todomatsu se relamió los labios antes de pronunciar unas palabras.
- Atsushi-kun.
- ¿Si?
- Yo... - Se sonrojó y desvío la mirada. Apretaba su mano.
- Dime.
- Es que, yo...
- ¿Hmm?
- Tengo hambre...
- Ah, lo siento - Rascó su nuca y rió. - ¿Qué quieres comer?
- No sé... - Infló los cachetes con la vista aún desviada.
Atsushi lo pensó un poco.
- Haré una sopa de pollo. Te ayudará para recuperarte rápidamente, ¿si?
- Si, Atsushi-kun - Le dedicó una linda sonrisa.
- Vuelvo en un momento.
Atsushi no tardó mucho cuando entró a la habitación con un plato despidiendo un sabroso aroma a pollo.
- Ten - Le puso el plato a Todomatsu sobre las piernas en una bandeja.
Atsushi se volteó para que Totty no se sintiera incómodo mientras comía. Estaba doblando la ropa que anteriormente estaba mojada y que ya había secado más temprano.
Todomatsu probó la sopa. Estaba muy calientita. Sonrió involuntariamente y continuó comiendo hasta dejar el plato vacío.
Atsushi volteó a verlo.
- ¿Eh? ¿Ya acabaste? - Le retiró el plato. - Me alegra que te hayas sentido con los ánimos para poder comer.
- Gracias a ti por cuidarme - Puso una de sus manos en su cabeza con una mueca retorcida.
- ¿Te sigue doliendo? Con la medicina quizá se apacigüe un poco el dolor, aunque no hace efecto inmediatamente.
- Es muy leve, estoy bien - Todomatsu sonrió. Le alegraba y le causaba gracia la manera en la que Atsushi se preocupaba por él.
Parecía como un padre cariñoso cuidando a su hijo.
- Te haré caso - Asintió tranquilamente.
Todomatsu se encogió un poco.
- Atsushi-kun, lo siento. Mientras yo esperaba dudé de ti. Creí que no llegarías nunca por mí y que me dejarías ahí, solo.
- ¿Qué dices? Nunca haría eso.
- Lo sé. Pero, pensé cosas muy feas. Estaba muy asustado.
- No te preocupes. En una situación así cualquiera se hubiera imaginado lo peor.
- Supongo - Miró hacia abajo.
Unos repentinos escalofríos invadieron al menor, haciéndolo estremecerse.
- Ah, cierto... - Atsushi comentó.
- ¿Si? - Todomatsu se abrazaba a sí mismo para propinarse calor, temblando.
- Anoche no pude hacer nada, pero te quité tu ropa empapada solamente de encima y te puse una más acogedora.
- Ah - Se miró al pecho. Efectivamente traía un abrigo distinto. - Gracias...
- Pero aun así tu ropa de abajo debe seguir un poco fresca, así que yo creo que lo mejor sería que tomes un baño.
- ¿¡Eh!? ¿Atsushi-kun? ¿¡Un baño!? - Lo meditó un momento y luego se sonrojó.
- De lo contrario te vas a resfri...
- ¡No! - Todomatsu interrumpió al mayor. - Esto es demasiado, perdón por causarte molestias - Se quitó las cobijas de encima y trató débilmente de ponerse de pie. - Gracias por todo, será mejor que yo me vaya a un hotel o algo así antes de molestarte.
Todomatsu trató de ponerse de pie, pero sus piernas estaban muy débiles y flaqueó un poco ladeándose contra el suelo.
- ¡Ah!
- ¡Todomatsu! - Atsushi lo sujetó entre sus brazos. Suspiró aliviado. - Por poco y vuelves a caer - Rió. - Qué travieso eres...
- Ah, lo siento... - Todomatsu hablaba mientras tenía su rostro pegado al pecho de Atsushi.
Atsushi soltó una risilla. Rió cerca del oído de Todomatsu, provocándole escalofríos.
- Te ayudaré a ponerte de pie.
- Perdón por molestar.
- Es más importante que estés bien, ¿no te parece?
- Supongo...
- No supongas. Es un hecho.
Todomatsu sonrió y asintió.
El menor se apoyó en los hombros de Atsushi hasta que recuperó el equilibrio y pudo caminar. Primero lentamente y después ya lo hacía bien, aunque seguía con un ligero dolor de cabeza.
- Vamos, ve y toma un baño.
- ¿De verdad está bien? - Se ruborizó.
- Si, no te preocupes. Siéntete como en tu casa.
- Gracias de nuevo.
Atsushi acompañó a Todomatsu al cuarto de baño para que tomara una ducha con agua caliente. Todomatsu esperó en la puerta y Atsushi volvió con algo entre las manos.
- Te dejaré algo de ropa aquí. Úsala. Es mía, pero deberá estar bien.
Todomatsu sentía mucha vergüenza. Durmió en cama ajena, y ahora, ¿usaría la ropa de aquel chico?
Pero no le quedaba otra opción. Después de todo él fue quién llamó a Atsushi para que fuera por él y le ayudara. No podría reclamar nada ni intentar escapar de nuevo. Eso sería demasiado estúpido.
- Gracias, Atsushi-kun.
- Si, Si. Ahora ve - Le dio un pequeño empujón.
- Ah - Estaba adentro en el baño, y Atsushi estaba detrás del marco de la puerta, afuera de éste. - Oye...
- ¿Si? - Ladeó la cabeza alzando una ceja.
- No vas a espiar ni a hacer algo raro, ¿verdad? - Desvío la mirada.
Atsushi quedó congelado unos segundos y luego rió, cubriendo su boca infantilmente.
- No lo haré - Continuaba riendo. - Puedes estar en paz, no haré nada malo. Estaré en la habitación - Cerró la puerta.
Todomatsu se quedó solo en el baño. Puso el seguro a la puerta y se dio media vuelta. Se miró al espejo unos momentos; notó que tenía oscuro debajo de los ojos. No había dormido bien.
Se quitó el abrigo. Comenzó a despojarse de su ropa hasta quedar completamente desnudo.
Hacía mucho frío, así que se apresuró a entrar en la ducha.
Abrió la llave y el agua calientita corrió por su pecho hasta llegar a su abdomen.
Se sentía demasiado bien. Aquel baño era demasiado elegante. Se sentía como si estuviera bañándose en el cuarto de baño de un castillo, el cual era de un príncipe, o algo por el estilo; aunque aquel pensamiento era exagerado.
El agua corrió por su espalda y su cabello terminó de empaparse por completo.
No quiso cerrar la llave. Hacía mucho frío y se sentía muy mal,y no solo del cuerpo.
Se puso champú y comenzó a frotar la barra de jabón por todo su cuerpo. La regadera continuaba dejando caer el agua caliente sobre todo su cuerpo, enjuagándolo. El baño se llenó de vapor.
Recordó a sus hermanos.
¿Estarían preocupados por él? Era poco probable.
Recordó cuando Choromatsu lo abofeteó. Antes este pensamiento, Todomatsu llevó una de sus manos a su mejilla, acariciándola un poco. Choromatsu siempre trató de protegerlo, porque aunque no era el mayor, actuaba como tal, y Todomatsu era el más pequeño. El bebé de los sextillizos. Cuidaba de él con su vida...
Pero ayer en la noche le había levantado la mano y lo agredió. Le daba mucha tristeza recordar aquello.
Entre todo aquello, el rostro de Ichimatsu se cruzó entre sus pensamientos.
- Ichimatsu nii-san... - Susurró. El eco del agua cayendo no dejaba que su voz se escuchara en lo más mínimo.
Ichimatsu no había tenido la culpa de nada,y lo rechazó al igual que al tercero. Lo maltrató y le dijo cosas feas. Además de que negó su cariño y confianza. Eso había estado muy mal.
Los ojos de Todomatsu de llenaron de lágrimas y corrieron por sus mejillas.
Cuando leía en novelas cursis que alguien lloraba en el baño, creía que era demasiado cliché y absurdo, pero ahora lo estaba viviendo.
Se sentía acabado.
[ ... ]
Osomatsu, Karamatsu, Choromatsu, Ichimatsu y Jyushimatsu estaban desayunando en la pequeña mesa redonda dónde todos se reunían todas las mañanas como de costumbre.
Todos comían curry con arroz.
Tardaron un buen rato en intercambiar palabras, pero siempre alguien debía romper con el incómodo silencio.
- ¿Vamos a ir a buscarlo? - Jyushimatsu preguntó.
- ¿Hmm? - Osomatsu no prestaba mucha atención.
- A Totty.
- Ah, ¿deberíamos?
- ¡Osomatsu nii-san! - Jyushimatsu lo miró con reproche.
- Tranquilos, brothers. Seguro que volverá antes del atardecer - El segundo trató de tranquilizarlos.
- No - Ichimatsu habló casi susurrando.
- ¿Por qué dices eso, Ichimatsu nii-san? - Llamó la atención de Jyushimatsu.
- Ustedes afirmaban que tenía una novia, ¿no? - Los miraba uno a uno. - Entonces está con ella. No se preocupen.
- ¡Eso mismo digo yo! - Osomatsu hizo un ademán exagerado.
Ichimatsu estaba internamente muy preocupado por Todomatsu. Sabía lo de Atsushi, pero no estaba seguro si había llegado bien con él.
- Choromatsu, estás muy callado - Karamatsu opinó. - ¿Tú qué crees que debamos hacer?
Choromatsu sólo atinó a levantar la mirada, ya que la tenía gacha.
- Yo - Soltó los palillos -, no lo sé...
- Choromatsu - Ichimatsu mencionó a modo de reproche.
- Me porté mal con él.
- Lo sé.
- Será mejor no vernos por ahora, o las cosas podrían empeorar. Créeme, se pondría peor.
- Lo sé.
Se quedaron en silencio.
- Bueno, ya deberá suceder algo. Pongámonos en contacto con él - Karamatsu estaba decidido.
- Seguro, pero después... - Osomatsu continuó comiendo.
- Ah... - Jyushimatsu suspiró.
Terminaron de comer y cada uno fue a hacer algo por su lado.
Choromatsu se fue a la habitación y se sentó justo delante de la ventana, dejando que le diera el aire. Miraba el cielo con nubes esponjosas. Estaba nublado, y hacía mucho frío, pero necesitaba respirar aire fresco.
Cerró los ojos, inhaló y exhaló.
Un nudo se le hacía en la garganta y el miedo se apoderaba de él.
Fue a buscar su móvil y buscó a su pequeño hermanito Todomatsu entre los contactos; tecleó algo.
[ ... ]
Todomatsu se salió de la ducha. Se secó con las toallas y se cambió a la ropa que le dejó Atsushi.
Era un pants que le quedaba un poco grande. Le cubría parte de los pies, pero era muy calentito. En la parte de arriba se puso una camiseta de unas cuantas tallas más grandes con una sudadera de pijama holgada. Era ropa de color azul claro.
Se tocó el abdomen suavemente notando que la ropa era considerablemente más ancha que él. Se sonrojó al imaginarse a Atsushi usando aquellas prendas y sacudió la cabeza de un lado a otro.
Secó su cabello con la toalla más pequeña y salió de la ducha temblando un poco.
No se sentía frío dentro del baño desde hace poco tiempo gracias al vapor que se concentró ahí, pero al salir el frío le caló hasta los huesos.
Se dirigió a la habitación, donde yacía Atsushi.
Entró tímidamente por la puerta a paso lento.
- ¿Atsushi-kun?
Cuando miró al mencionado, notó que no estaba haciendo realmente nada.
Miraba fijamente hacia la ventana con los brazos y piernas cruzadas. Estaba sentado en la orilla de la cama dándole la espalda la puerta.
- Ah... Hola, Todomatsu - Llamó su atención. Rió al ver al chico. - Esas ropas te quedan muy grandes, pero seguro que estarás cómodo.
- Si, Atsushi-kun, gracias - Rió.
- Ven, siéntate - Le dio unas leves palmaditas a la cama justo al lado suyo.
Todomatsu obedeció y se sentó.
10:40 am.
Atsushi notó que los ojos de Todomatsu estaban irritados. Sospechó que había llorado en la ducha. Todomatsu estaba evidentemente decaído, y aunque hacía su mejor esfuerzo para disimularlo, le era imposible.
- Todomatsu - Atsushi lo llamó.
- ¿Si? - Sintió dolor en el estómago y su ritmo cardíaco aumentó.
- Puedes hablar conmigo.
El menor sintió nervios al percatarse de cómo la voz de Atsushi se hizo más grave. Dejó que continuara con lo que quería decirle.
- Puedes contarme lo que quieras. No te juzgaré y hallaré la manera de ayudarte, así que siéntete protegido, por favor.
Todomatsu apretó los dientes y mantuvo el contacto visual.
- No quiero que sientas miedo - Se acercó a Todomatsu. Guardó silencio unos breves segundos y bajó la vista. - A mí me gustas como eres.
- Atsushi-kun, yo quiero contarte. Quiero contarle a alguien, pero si no soy capaz de ayudarme a mí mismo, alguien más no podría.
- Bueno - Lo pensó -, haré lo que pueda.
- Entonces...
- Dime - Atsushi puso una mano suya encima de la de Todomatsu.
Todomatsu sentía como su rostro ardía. Estaba casi seguro de que se había ruborizado, pero no quería callar.
- Pues...
- ¿Si? No tengas pena.
Todomatsu tragó saliva y habló clavándole la vista a Atsushi con mucha vergüenza.
- ¿Podría quedarme contigo?
- ¿Conmigo? - Se extrañó.
Todomatsu asintió.
- Sólo unos días - Tenía la cara roja.
Atsushi lo miró unos momentos como si lo estuviese meditando y soltó su mano.
- Está bien.
- ¡¿En serio?! ¡Atsushi-kun, muchas gracias!
- Pero...
- ¿Eh?
- Prométeme algo.
- ¿Qué cosa?
- No quiero que haya secretos entre nosotros dos. Por favor, cuéntame cualquier cosa que te haga sentir mal - Atsushi levantó su dedo índice como dando indicaciones. - Trataré de ayudarte siempre.
- De acuerdo. Si, te lo prometo.
- Bien - Sonrió.
- Atsushi-kun. Lo siento, nunca cumplo lo que digo...
- ¿Por qué lo dices?
- Te había dicho que no quería verte en toda una semana, pero con esto rompí mi palabra y seguro te hice sentir mal.
- No te preocupes por eso, tenía ganas de verte.
Atsushi volvió a tomar las manos de Todomatsu y depositó un beso en ellas.
- ¿A-Atsushi-kun?
- Eres muy lindo.
- Vamos, no digas eso - Se ruborizó.
Todomatsu no se sentía especial. Por lo menos no se sentía como una persona importante al estar junto a su familia. Pero cuando estaba con Atsushi era distinto. Cuando estaba con Atsushi sentía que el mundo estaba hecho para él, y no él para el mundo.
Se sentía muy contento.
- Todomatsu. Por favor, date cuenta de que eres especial.
- No, Atsushi-kun. Tú eres el único especial.
- No.
- Sí. Quizá yo sigo viviendo porque tú estás aquí para mi.
Todomatsu acarició el rostro de Atsushi.
- ¿Yo estoy ahí para ti?
- Por supuesto.
- Te equivocas. Tú eres el que está ahí para mí.
Su corazoncito comenzó a latir muy fuerte. Todomatsu estiró los brazos volteándose con Atsushi.
Atsushi correspondió y abrazó al jovencito.
Se apretaban fuertemente el uno contra el otro, porque daba la sensación de que así se tenían más cerca. Había la necesidad de grabar en el cuerpo del otro el tacto que se daban.
Atsushi acarició el cabello de Todomatsu. Era muy suave. Todomatsu se aferró a la espalda de Atsushi.
Se separaron.
- Quiero contarte - Todomatsu miraba desde abajo a Atsushi. - ¿Está bien?
- Te escucharé con toda la atención del mundo.
- Bueno...
Atsushi se cruzó de piernas. Estaban aún en la orilla de la cama. Todomatsu se hizo un poco hacia atrás.
El mayor apoyó su mano en su barbilla, mientras sonreía y observaba a Todomatsu.
- Ayer en la noche discutí con mis hermanos.
- Ah, cierto. Creí que era uno solo, pero cuando fui a tu casa a llevarte, eh... ¿Son trillizos?
- Somos sextillizos.
Atsushi abrió mucho los ojos. Él sólo había visto a dos aparte de Todomatsu. Ichimatsu, quién fue quien le abrió la puerta para recibir a su hermano, y a Osomatsu, aquella vez que se asomó por la ventana en el momento que subió a su auto.
- Bueno, pues... Ese es el principal problema, supongo. A pesar de que nacimos juntos, no me consideran parte de ellos. Ellos me tratan como a un bebé, ¡pero al fin y al cabo todos tenemos la misma edad!
- No veo el porqué.
- No quieren superarse, Atsushi-kun. Y yo lo intento porque quería convencerme a mí mismo de que soy especial. Toda mi vida me han confundido con mis hermanos, y quería probar que soy distinto. Que yo no soy un fracasado como ellos.
Atsushi se acercó un poco al jovencito.
- Pero - Puso su mano en su frente -, no me entienden... Ni ellos ni mis padres. Estoy tratando de mejorar. Quiero un buen futuro... - Hizo una pausa y fue directamente al grano. - Ayer quise evitarlos y fui a dormirme a la sala, pero uno de ellos fue por mi. Dice que se preocupa por mi,¡pero no es verdad! Yo siempre me he cuidado solo. Además...
Guardó silencio un momento. Se sonrojó.
- ¿Si? - Atsushi parpadeó consecutivamente.
- Creen que tengo una novia y por eso me odian.
- ¿Odiarte por eso?
- S-Si... No quieren que yo ascienda sin ellos. Pero es que ellos no pueden ascender... Yo ya no quiero vivir con ellos. Además siento como si estuviera aprisionado... Ayer en la noche mi hermano me insultó. Me dejó en claro que me odiaba... Y los demás no interfirieron. Ni siquiera se preocuparon por mi cuando salí corriendo.
- ¿Ninguno de tus hermanos interfirió?
Todomatsu se lo pensó.
- Bueno, hay algo que... no resalté. Yo también le dije cosas feas a uno de mis hermanos, Ichimatsu. Es quien sabe de lo nuestro, Atsushi-kun. Pero él no tenía la culpa - Su vista se perdió. - No tenía la culpa y le dije que no lo necesitaba. Pero, seguramente ya le contó a los demás todo lo que le dije sobre ti. Y ahora no sé cómo les daré la cara. No fue fácil para mi aceptar lo que sentía cuando te vi.
- Ya veo...
- Ahora no me importa lo que piensen de mí, pero aun así, tengo miedo. Miedo de no tener el cariño de mi familia. Y miedo de estar solo.
- Todomatsu. Quizá no estés de acuerdo, pero si se tomaran una tarde para hablar ustedes seguro podrían volver a...
- No. No puedo. No se puede. Quisiera, pero... ¿Tienes idea de qué se siente que se entrometan en tu vida? No quiero - Apretó los puños con fuerza.
- Todomatsu, escúchame. Yo no tengo hermanos. Nunca los tuve. Así que no sé cómo se siente vivir con alguien de esa manera, pero estoy seguro de que en una ocasión como esta, hablaría con mis hermanos. Tuvo que haber algo que a ellos no les gustó de ti, así como a ti de ellos. Hablen sobre eso. Considéralo, por favor.
- Atsushi-kun, no sólo les desagrado. Ellos me odian. Han comenzado a ignorarme repentinamente y cualquier comentario u opinión que doy, la descalifican. ¿Y porqué? Porque soy el único que se comporta como el adulto que es. Tienen envidia.
- ¿De verdad?
- Y además... Uno de mis hermanos me golpeó.
Atsushi se asombró.
- ¿Eh? ¿Qué dijiste?
- Le dije algo desagradable y me alzó la mano, y me abofeteó. Nunca ninguno de ellos me había golpeado en serio. Por eso... - Se llevó su mano nuevamente a su mejilla - no puedo perdonarlo. Cuando digo algo que no le gusta se pone agresivo, y lo peor es que tengo razón.
Atsushi lo escuchaba. Ayudaba más con aquella parquedad en sus palabras.
- Sabes que eres bienvenido conmigo pase lo que pase, ¿verdad?
- Mhm.
- Bien. Haz lo que creas mejor. Intenta hablar con tus hermanos y llegar a un acuerdo. Si crees que no se puede, tómate un tiempo para ti.
- Si, Atsushi-kun - Asintió. - Gracias por dejarme quedar aquí.
- No hay de qué. Estoy feliz al saber que estás a salvo.
La noche llegó.
7:00 pm.
- ¿¡En dónde está Totty!? - Jyushimatsu estaba histérico.
- ¡Cállate, Jyushimatsu! - Osomatsu le arrojó un cojín.
- Ya les dije que está bien - Ichimatsu aplastaba burbujas de aire.
- ¿Cómo sabes, nii-san? - Jyushimatsu volteó con él.
- Ah... Ciertamente me preocupa - Choromatsu se tronaba los dedos nervioso.
- Es tu culpa, Choromatsu - Karamatsu hablaba desde la ventana donde sostenía su guitarra. - Ahora nunca volverá.
- ¡Cierto, cierto! - Jyushimatsu estaba furioso. Era raro verlo así.
- Argh - Choromatsu gruñó.
- Bueno, volverá pronto - Osomatsu como siempre, estaba tranquilo.
- ¡Preocúpense más por él! - Jyushimatsu brincaba de un lado a otro.
- Lo hacemos, my little sunshine. Pero, ¿a dónde deberíamos ir a buscar? Además Ichimatsu dice que está bien; sabe algo que nosotros no.
Jyushimatsu volteó a ver furioso a Ichimatsu.
- Está bien, Jyushimatsu.
- Si Ichimacchan lo dice, está bien - Osomatsu se acostó en el sofá.
- Tch, cállense - Choromatsu se daba golpecitos en la cabeza.
[ ... ]
Atsushi se puso su traje con su usual corbata amarilla.
- Bueno, Todomatsu, hoy me toca el turno nocturno en el trabajo. Te dejo a cargo de la casa.
- Si, Atsushi-kun. Ten cuidado, no ha dejado de nevar.
- Claro, no te preocupes - Tomó su maletín y se encaminó a la salida. - Bueno, ya me voy.
- Que te vaya bien - Todomatsu se ruborizó.
Atsushi regresó para darle un beso en la frente a Todomatsu.
- Gracias - Le guiñó.
- Atsushi-kun, por cierto... Gracias por el conejito de peluche que me regalaste.
- No es nada - Sonrió.
Todomatsu sonrió y Atsushi también.
- Se te hará tarde - Todomatsu rió cubriéndose la boca gentilmente.
- Ah - Atsushi vio su reloj de mano. - Es verdad, adiós Todomatsu. Por favor, quédate a dormir en la cama. Adiós - Atsushi cerró la puerta.
Todomatsu se asomó por la ventana para observar como Atsushi se iba conduciendo. Había mucha nieve.
Suspiró con pesar. Nuevamente se sentía muy solo. Había pasado el día hablando con Atsushi. Además había sido muy amable con él. Lo había procurado mucho, y además, descubrió que Atsushi era muy bueno cocinando. Él se había encargado de preparar la comida de la tarde.
Estaba muy feliz con solo estar cerca de él. Estaba feliz de seguir vivo, y de haber conocido a Atsushi, pero sus hermanos se cruzaban entre sus pensamientos y sentía una opresión en el pecho. La angustia no lo dejaba respirar adecuadamente.
Tenía ganas de verlos. De abrazarlos y decirles que los quería, porque realmente los quería. Pero se sentía fuertemente rechazado y tenía mucho miedo. Miedo de pensar que él no valía nada para ellos, su familia.
Tenía ganas de llorar de nuevo, pero apretó los dientes para no hacerlo. Siempre pasaba.
Desde el momento en que Atsushi se apartaba de su lado sentía un enorme vacío que no se podía llenar con nada.
Sus hermanos seguramente habían decidido olvidarlo, o eso pensaba.
Se levantó y decidió ir a dormir.
10:40 pm.
Se metió a la habitación y se quedó parado un rato,pensado.
Estaba muy cansado y tenía mucho frío. Estaba considerando dormir en la cama, pues Atsushi le dio permiso, pero aun así sentía vergüenza. No lo merecía. Era demasiado.
Además, ¿en dónde dormiría Atsushi cuando llegara cansado del trabajo?
No, no podía.
Caminó hacia el sofá de la otra habitación (porque era una gran casa con muchas habitaciones) y se acostó en un sofá que estaba por ahí. Eso sí, tomó las cobijas con las que Atsushi lo arropó.
Se acostó en el sofá, apagó la luz y cerró los ojos.
No podía dormir. Tenía mucho frío y estaba muy inquieto. Era injusto que sus hermanos no supieran nada de él, ¿o no? Aunque no se preocuparan, sus padres deberían saber en dónde está.
Tomó su teléfono celular y lo encendió en medio de la oscuridad. Al desbloquearlo, notó que tenía un mensaje de alguien. Lo abrió. Sus ojos se le llenaron de lágrimas y soltó el celular.
Era un mensaje de Choromatsu:
"Lo siento".
Lo miró unos segundos más.
- Idiota - balbuceó llorando.
