Capítulo 6- Al lado tuyo.

Cubría su rostro tratando de secar sus lágrimas, pero no paraban de brotar. Estaba harto de estar viviendo de aquella forma.
Cerró sus ojos apretándolos ligeramente haciendo un puchero y se concentró en conciliar el sueño una vez más. No podía hacer otra cosa mejor.

6:00 am.

Escuchó pisadas en la casa. ¿Alguien había entrado? No estaba muy seguro y no trataría de averiguarlo. Aún estaba modorro y no estaba del todo consciente. Abrazó el cojín y hundió su cabeza en éste. Volvió a quedarse dormido.

9:00 am.

Todomatsu volvió a abrir los ojos. Ya no estaba cansado. Parpadeó unas cuantas veces y se estiró mientras daba un largo bostezo. Se incorporó y notó que tenía encima suyo más cobijas de las que se había puesto antes de acostarse en el sillón.

-¿Eh? - Levantó una de las cobijas para ponerse de pie. Al mirarse los pies, recordó que traía aun puesta la ropa de Atsushi.

- ¿Ya despertaste? - Una voz se hizo escuchar desde la cocina.

Atsushi se asomó por la puerta. Ya no traía su traje. Traía puesto un pants con un suéter. Eran bastante cómodos. Y también unas pantuflas. Hacía demasiado frío como para andar formal incluso en casa.

-Ah... Buenos días, Atsushi-kun - Saludó con la mano.

- Haces lo que quieres. Creí que eras un chico obediente... - Atsushi rió cubriendo un poco su boca.

- ¿Lo que quiero?

Atsushi se acercó a Todomatsu.

- Así es. Te dije que podías dormir en la cama, pero no lo hiciste.

- ¿Cómo podría hacer eso? - Se rascó la nuca. - ¿Dónde dormirías tú?

-No te preocupes, estoy acostumbrado a no dormir.

- ¿¡No dormir!?

-Mis horarios de trabajo son extremos - Rió con pesadez. - Uno se acostumbra.

- Ay - Agachó la cabeza.

-Pero, en fin - Se acercó a Todomatsu.- Buenos días.

-Buenos días, Atsushi-kun - Sonrió.
Hacía tanto que alguien no le decía "buenos días" con tanto cariño.

- ¿Ya te sientes mejor? Tu fiebre podría empeorar.

- Ah, no. De hecho ha mejorado. Gracias por cuidar de mí.

-No hay de que - Atsushi acaricio la cabeza de Todomatsu. - ¿Ya tienes hambre?

- Un poquito - Moría de hambre. Pero al menos debía disimular un poco. Todo sea por la dignidad. De hecho, rezaba por que no le fueran a gruñir las tripas en aquel preciso instante.

-Muy bien. Preparare algo para desayunar. Cuando volvía del trabajo me detuve en un mini súper y compré algunos ingredientes. - Se dio la vuelta y se metió a la cocina.

-Espera, Atsushi-kun - Dijo inútilmente, pues no fue escuchado.

Atsushi estaba sacando varias verduras de una bolsa de plástico que estaba sobre la mesa. Comenzó a preparar la comida. Inesperadamente se le daba muy bien la cocina.

Todomatsu busco rápidamente en el suelo. Atsushi le había prestado unas cómodas pantuflas también, pero no las hallaba. Se dio cuenta de que las había dejado en la habitación. Se levantó tan rápido que se mareó y enseguida fue por las pantuflas. Las encontró.
Se vio en el espejo y se dio cuenta de cómo lucia su cabello. Estaba todo desordenado. Se peinó rápidamente al azar. Se puso las pantuflas y fue en seguida a la cocina con Atsushi.

-Atsushi-kun, detente -Entró y se quedó parado frente al comedor, atrás de la barra.

- ¿Eh? No, no. Siéntate.

- Déjame ayudarte - Se aproximó hacia la estufa, donde Atsushi terminaba de picar unas cebollitas.

-No hace falta, de verdad. Tú deberías seguir descansando.

Todomatsu negó con la cabeza.

-No es necesario. Ya me siento mucho mejor. Además, quiero ayudarte.

- Todomatsu... - Atsushi rió al ver la tierna sonrisa del más pequeño, insistiendo.

- Vamos, no lo hago tan mal - Dijo mientras se lavaba las manos.

- Esta bien - Acepto. - Entonces, ayúdame con esto de aquí. - Le indico que cuidara lo que estaba en la estufa, que se encontraba a fuego lento.

Atsushi y Todomatsu intercambiaban algunos comentarios y se reían. Todomatsu se sentía feliz. Cuando estaba al lado de Atsushi se sentía tan alegre... Se sentía muy protegido. Al final terminaron de cocinar. No les tomó mucho tiempo. Había sido divertido porque estaban juntos.
Se sentaron a la mesa y comenzaron a servir el curry en pequeños platos para comenzar a comer.
Todomatsu puso los palillos en la mesa y Atsushi se llevó el primer bocado a la boca.

- ¿Qué tal? - Preguntó Todomatsu con curiosidad. - Creo que no lo hice tan mal.

Atsushi siguió masticando y acabo el bocado.

- Al contrario - comento. - Lo haces muy bien, para ser honesto.

Todomatsu rió.

- ¡No pongas esa cara! - Todomatsu seguía riendo. - No te lo esperabas de mí, ¿o qué? - Tenía una sonrisa de oreja a oreja.

- No es eso, no lo tomes a mal - Atsushi rió nervioso. - Pero me sorprendes, no me había quedado tan bueno a mí jamás.

- Bueno, me alegra oír eso - Probó la comida también. - Tienes razón, no está tan mal.

- ¿Verdad? Pero no tenías por qué molestarte en hacerlo - Usaba un tono muy amable.

- No digas eso... Atsushi-kun, tu preparaste para mí la comida de la tarde y noche - Sonrió. - Y lo hacías muy bien.

- No es para tanto.

- No te avergüences.

- ¡No lo hago!

Los dos rieron.
Pasaron unos minutos más y ambos terminaron de comer. Todomatsu insistió en que ayudaría a lavar los platos y Atsushi no pudo negarse tampoco esta vez.

Cuando acabaron, fueron a la sala de ver televisión. No estaba en un canal fijo, solo era un método de "distracción" para ambos. Simplemente la encendieron para deshacerse del silencio que reinaba en aquel hogar.
Estaban en el mismo sofá, aunque algo separados. Había espacio como para que una persona se sentara en medio de ellos dos. Todomatsu aún no se acostumbraba a estar tan cerca de Atsushi, pero había perdido el nerviosismo cuando estaba con él. Eso ya era un punto a su favor.
Todomatsu mantenía la vista clavada en la televisión de plasma. Fingía que le ponía atención, pero realmente prestaba más atención a Atsushi.
Miro con el rabillo del ojo a este último rápidamente; notó que miraba la televisión, pero no parecía entretenido del todo.

- Atsushi-kun - Todomatsu decidió romper el silencio de una vez.

- Sí, ¿qué sucede, Todomatsu?

- Me has ayudado bastante y lo agradezco mucho, y desearía poder dejar de molestar. Es decir, de molestarte, pero...

- Dime.

- ¿Me podrías hacer un favor?

11:30 am.

Un nuevo día comenzó en la casa Matsuno. Todos despertaban tarde puesto que no tenían nada que hacer. Eran ninis, ¿que debían hacer? Todos se encontraban acurrucados los unos con los otros en el futón. La nieve paraba de caer por escasos minutos y luego continuaba. Ninguno de los cinco hermanos tenía ganas de levantarse. El clima había cambiado de manera drástica.

- Desearía que la temperatura subiera un poco... - Osomatsu se quejaba mientras se enrollaba en la cobija. - Choromatsu, abrázame.

- Quítate.

- Well, my dear brothers... Supongo que hoy estaremos todo el día en cama - Dijo Karamatsu.

- Eso parece - Balbuceó Ichimatsu.

Jyushimatsu estaba dormido, acurrucado junto a Choromatsu.

- Bueno, supongo que más al rato hará un poco de calor - Dijo el mayor. - Iré al pachinko, ¿alguien quiere ir? - Preguntó con su sonrisa pícara.

- Yo voy - Habló Karamatsu.

Choromatsu lo pensó un momento para luego hablar.

- Yo también voy.

- ¿¡Eh?! ¿¡De verdad!? - Osomatsu se sorprendió.

- Sí - Dijo el tercero. - He dicho que iré con ustedes.

En realidad Choromatsu no tenía ganas de ir con ellos al pachinko, pero deseaba poder distraerse con cualquier cosa para olvidarse del asunto con su hermano aquella noche. Deseaba olvidarse de Todomatsu por un momento. A su vez, estaba preocupado, triste, y ligeramente molesto porque no le había respondido el mensaje que le escribió la noche anterior. Pero ni modo, nada se le podía hacer.

- Yo me quedo - Ichimatsu habló con su monótono tono de voz, pero esta vez con más volumen.

- Lo supuse, Ichimacchan.

- ¡Yo también me quedo! - Jyushimatsu se alborotó. - ¡No puedo dejar a Ichimatsu nii-san solo!

- ¡¿Eh?! ¡Jyushimatsu! - Karamatsu se asustó.

- ¡Jyushimatsu! Se supone que estabas dormido, ¿no? - Dijo Choromatsu.

- ¡Se supone! - Jyushimatsu rió.

Karamatsu y Osomatsu rieron con él. Ichimatsu y Choromatsu estaban muy serios por el asunto con Totty. Tenían mucho que pensar.

Pasaron el rato viendo televisión, jugando videojuegos, jugando mah jong, comiendo (por que el frió les despertaba el apetito) o solamente dejando pasar el tiempo. Pronto se hizo tarde y todos dejaron de usar sus pijamas. Llevaban sus sudaderas con sus colores característicos y unas bufandas con el mismo color. Hacía mucho frío. La nieve se detuvo pero el viento seguía siendo fuerte y helado.

[ ... ]

- Seguro, haré cualquier cosa por ti, Todomatsu. ¿En qué te puedo ayudar?

- Bueno, me dejaste quedarme aquí por un tiempo, ¿verdad? Así que pensé que sería mejor que fuese a casa por unas cosas mías.

- Ya veo.

- Además, quiero hablar con mis hermanos. Les hablare con la verdad y luego tratare de vivir con ellos.

- Eso es, Todomatsu. Eso es lo mejor.

- Sí. Creo que lo mejor es que no nos ocultemos nada. Les diré todo lo que pienso. Pero si te molesta...

- No, está bien. - Atsushi sonrió sin problemas.

- Gracias, Atsushi-kun.

- Aunque no necesariamente debemos ir ahora.

Todomatsu miro un por un momento detenidamente a Atsushi.

- Ok - Sonrió.

Pasaron varias horas. Era un día muy frío y siquiera moverse un poco costaba trabajo. Las articulaciones comenzaban a doler. Siguieron mirando la televisión. Todomatsu se acercó lentamente a Atsushi y se le acurruco en el hombro. Permanecieron así un tiempo considerable hasta que se hizo más tarde.

1:30 pm.

- Atsushi-kun.

- ¿Mhm?

- Creo que deberíamos de ir... a mi casa.

- ¿Ahora?

- Por favor, me da pena llegar tarde.

- Esta bien, entonces vayamos. Oh, ¿qué tienes? Tu expresión ahora es algo inusual.

- ¿Puedes prestarme ropa? No puedo salir en pijama - dijo con pena.

- Oh, claro, discúlpame.

Todomatsu negó con la cabeza.

- Está bien. No te preocupes.

Atsushi fue a la habitación y saco algunas prendas para que Todomatsu se vistiera. Se salió para que Todomatsu se cambiara de ropa cómodamente. Poco después se salio de la habitación. Efectivamente, la ropa de quedaba muy holgada.

- Bueno - Opinó Atsushi-, no te ves mal.

Atsushi ya se encontraba vestido. Usara lo que usara se veía muy elegante. Salieron de la casa.

Cuando Todomatsu miró la casa desde afuera por primera vez abrió mucho los ojos. Estaba muy asombrado. La casa era muy elegante y era enorme. De hecho, por dentro lucía preciosa, pero por afuera lucía aún mejor. ''¿Cuánto se debe trabajar para lograr tener una casa así?", pensaba.
Atsushi abrió la puerta del auto indicándole a Todomatsu que entrara.

- Vamos, Todomatsu. Te resfriaras si no entras pronto.

Subió al asiento del copiloto. Dentro del automóvil estaba muy cálido. Los vidrios se empañaban.

Atsushi salió de garaje y entro a la autopista, encaminándose a la casa de los Matsuno.

[ ... ]

- Osomatsu nii-san, ¿ya se van? - Preguntó Jyushimatsu.

- Sí, Jyushimatsu. ¡Esta vez tengo la certeza de que ganaré!

- Aunque siempre dices eso, brother - Karamatsu rió.

- Volvemos en unas horas - Afirmó Choromatsu.

- ¡Que les vaya bien! - Jyushimatsu agitó las mangas largas de su suéter amarillo. - ¡Abríguense!

- ¡Pachinko! ¡Pachinko! ¡Pachinko! - Osomatsu se fue cantando.

Los tres hermanos mayores se fueron de la casa y ahora solamente los hijos número cuatro y cinco se encontraban habitándola.

Jyushimatsu cerró la puerta y se dirigió a la habitación donde yacía Ichimatsu.

- Ichimatsu nii-san, ¿por qué no fuiste con ellos?

- ¿Por qué no fuiste con ellos?

- No me gusta salir sabiendo que estás solo en casa - Seguía sonriendo.

- Ya, ya veo - No se esperaba aquella respuesta.

- Hermano, ¿en dónde está Totty?

- ¿Por qué me preguntas a mí?

- Tú debes de saber algo de él, nii-san. Eres quien más ha hablado con él últimamente.

- No lo sé, Jyushimatsu.

- ¡Ichimatsu nii-san! - Jyushimatsu agitó sus manos delante de los ojos de su hermano para llamar su atención.

- ¡¿Qué quieres, Jyushimatsu?!

- ¡Dime!

- ¡No lo sé! No lo sé, no lo sé. Lo siento. ¡No lo sé! Lo siento pero él tenía razón. Ya es un adulto, no deberíamos de preocuparnos por él... No es necesario.

- No, Ichimatsu.

- Jyushimatsu, por favor.

- ¡Por favor dime con quién está Totty!

- No me preguntes.

- Pero estoy muy preocupado por Totty...

- Ya es un adulto, Jyushimatsu. Sabe lo que hace.

- Sí, pero... es nuestro hermano pequeño, nii-san.

- Todos tenemos la misma edad.

- ¡Lo sé! ¡Pero al menos deberíamos saber en dónde y con quién está Todomatsu!

- Jyushimatsu...

Ichimatsu consideró por un instante en contarle la verdad, pero no, no podía. Simplemente no debía.

- ¡Hermano, por favor!

- Jyushimatsu, no sabemos bien lo que paso, pero al menos ya sabes un poco sobre lo de aquella noche.

- ¿Lo de Chormatsu nii-san y Totty?

- Sí. No sé exactamente por qué habrán discutido, pero Todomatsu se ofendió demasiado. Será mejor darle su tiempo y espacio correspondientes.

- Aun así...

- ¡¿Acaso no escuchaste?! ¡Él no nos necesita! ¡A ninguno de nosotros!

- No es así, él nos necesita. Es solo que estaba buscando algo con que desquitarse de nosotros.

- ¿Eh? - Ichimatsu estaba un poco molesto. - ¿Por qué lo haría?

- Es fácil de deducir - Alzó su mano como si diera una clase de primaria. - Realmente quería que nos preocupáramos más por él. Por eso estaba triste y tiene razón. Además, hermano, yo no pude escuchar la discusión.

- No sé qué hacer - suspiraba con el entrecejo fruncido.

- Buscarlo. Es precisamente lo que él quisiera, ¿no? - Jyushimatsu sonreía nuevamente.

- Quizá.

[ ... ]

Atsushi se paró en un semáforo. Afortunadamente no había tanto tráfico aquel día.

- Atsushi-kun, este... Espero que comprendas, pero, ¿podrías tratar de no dejarme frente a la casa?

- Claro, pero, ¿por qué?

- Bueno, si mis hermanos te ven te harían un montón de preguntas y a mí me van a molestar. Quiero hablar con ellos de una manera amable.

- Entiendo. Ya los he visto una vez, de cualquier modo.

- Gracias.

Atsushi y Todomatsu casi llegaban a la casa. Atsushi frenó un poco antes de llegar.

- ¿Aquí está bien? - Miró a Todomatsu.

- Sí, gracias - Todomatsu abrió la puerta del coche y bajó con cuidado.

- Todomatsu - Atsushi lo llamó.

- ¿Si? - Todomatsu se agachó un poco asomándose por la puerta del auto.

- Buena suerte.

Atsushi sonrió un poco. Sólo un poco.

- Muchas gracias, Atsushi-kun. Gracias - Todomatsu cerró la puerta del automóvil. -Tratare de no tardar mucho. - Hablo asomándose por la ventana.

- Tómate tu tiempo.

Todomatsu asintió para después aproximarse a su casa.

Se sintió un poco inseguro y le comenzó a doler un poco el estómago. Los nervios lo estaban invadiendo. Caminó pasándose lentamente por el patio hasta finalmente llegar a la puerta. Inhaló y exhaló. Finalmente reunió el valor suficiente y tocó la puerta.

- ¿Mm? ¿Escuchaste, nii-san? - Dijo Jyushimatsu.

- ¿La puerta? Sí, lo oí. Tocaron la puerta.

- Qué raro. Osomatsu nii-san y los demás acaban de irse. ¿Llegaron tan rápido?

- Quien sabe.

Todomatsu se desesperó y volvió a tocar la puerta, esta vez más fuerte.

- ¡Voy! - Jyushimatsu bajo las escaleras tan rápido como pudo.

Jyuhsimatsu abrió la puerta y quedó estupefacto con lo que vio.

- To... ¡Totty! - Lo abrazó fuertemente. - ¡Totty! ¡Regresaste a casa!

- Hola, Jyushimatsu.

- ¡Pasa, pasa! - Jyushimatsu cerró la puerta detrás suyo.

Todomatsu se quedó parado en la entrada, con la mirada perdida. Ni siquiera se quitó los zapatos al entrar. Al notar que no había ni un solo ruido se sintió extraño.

- Subiré.

- Está bien, Totty.

- ¿Vienes conmigo, por favor?

-¿Eh? Sí.

Todomatsu se encaminó hacia la planta de arriba. Esperaba ver a todos sus hermanos y aclarar todo de una vez. Al abrir la puerta, se encontró con una desagradable sorpresa. El único que se encontraba presente era Ichimatsu. Todomatsu guardó silencio.

Ichimatsu lo miró y desvió la mirada. En realidad estaba sorprendido de que su hermano haya vuelto tan rápido a la vivienda.

- ¿Qué pasa, Todomatsu? - Jyushimatsu seguía sonriente, pero algo lo hacía sentirse incómodo.

- ¿Y los demás? -Todomatsu preguntó con un tono neutro.

- Ah, salieron hace poquito al pachinko.

- Ya veo - sintió ganas de llorar.

Jyushimatsu estaba preocupado; su hermano no se veía nada feliz.
Todomatsu dirigió su mirada al número cuatro de sus hermanos, esperando que esta volteara a verlo también, pero no lo hizo.

- Ichimatsu nii-san - Todomatsu lo llamó esperando llamar su atención. - Lo siento.

Ichimatsu abrió mucho los ojos y apretó los dientes. No era necesario que su hermano se disculpara con él, entendía perfectamente que había hecho cosas malas; había fallado como hermano mayor.

- No te disculpes, Todomatsu. Soy yo el que debe hacerlo. Perdóname.

- No, Ichimatsu. Lo que dije esa noche no era verdad. Me dejé llevar - suspiró. - Confiaste en mí y yo en ti... Y aun así no supe valorarlo. Lo que dije no era cierto, nii-san.

Ichimatsu se puso colorado. Todomatsu miraba hacia abajo, no se sentía satisfecho. Sin pensarlo dos veces se arrodilló y pegó su cabeza contra el suelo.

- Perdón.

- ¡¿Totty?! - Jyushimatsu se asombró.

- ¿Eh? - Ichimatsu se sintió terrible. - ¡Todomatsu! ¡Levanta la cabeza! - Ichimatsu se acercó y lo tomó de los hombros tratando de levantarlo.

- ¡Totty! ¡Levántate! - Jyushimatsu se preocupó. Aquella actitud no era digna de su hermanito.

- ¡Vamos, Todomatsu! Ya, detente.

Todomatsu levantó la cabeza, pero permaneció arrodillado en el piso.

- ¿Qué pasa, Todomatsu? -Ichimatsu se acercó a su hermano.

-Ya te lo dije... Lo que dije aquella noche no era en serio. Tan sólo recordar mis palabras me hacen sentir como la peor basura del mundo.

- No digas eso...

- Ichimatsu nii-san, dime que me perdonas.

- ¿Qué? Pero...

- Todomatsu - Jyushimatsu le dirigió la palabra a modo de reproche.

Lo miraba fijamente.

- Esta bien, Todomatsu -Suspiró e hizo una pausa-. Te perdono.

- Gracias... - Pronto Todomatsu sintió un peso menos sobre sus hombros.

Ichimatsu notó cuan roto lucía Todomatsu. No podía evitar sentir un nudo en la garganta y un revoltijo de emociones en su estómago.

- Ven aquí - Ichimatsu extendió sus brazos a Todomatsu.

Todomatsu permaneció paralizado unos segundos y después pudo reaccionar.

- ¡Ichimatsu nii-san! - Todomatsu se aproximó rápidamente hacia su hermano, abrazándolo fuertemente.

Jyushimatsu permaneció estático en la puerta, apreciando aquella escena. Se sentía feliz de que sus hermanos se reconciliaran.

Ichimatsu y Todomatsu permanecieron abrazados un momento más para después separarse.

- Ya me siento un poco mejor - Todomatsu respiraba profundamente. - Jyushimatsu nii-san, lo mismo contigo. No quería que...

- ¡Esta bien, Totty! - Jyushimatsu corrió hacia Todomatsu y saltó sobre él abriendo sus brazos para abrazarlo.

Todomatsu terminó en el suelo envuelto en un cálido abrazo por parte de Jyushimatsu. Tras un momento se separaron y Jyushimatsu ayudó al menor a levantarse.

- Ichimatsu nii-san, Jyushimatsu nii-san... Lo siento, lo siento. No estuvo bien por mi parte, no debí haber dicho nada de lo que dije. Perdón. Esperaba poder disculparme con ustedes - Todomatsu mantenía sus dos manos juntas en su pecho.

- Está bien, Todomatsu. Puedes olvidarte de eso - Ichimatsu le puso una mano encima del hombro.

- Aunque... - Todomatsu prosiguió - esperaba poder ver a Choromatsu nii-san y disculparme con él también - hablaba denotando tristeza-. Quiero hablar con él - balbuceó.

- ¡Podrás hablar con él! - Jyushimatsu exclamó.- Llegarán en unas horas, y podrás verlo para decirle todo lo que quieras - Enfatizó con una enorme sonrisa.

- No, Jyushimatsu... - Todomatsu negó.

- ¿Eh? ¿Qué sucede? - Jyushimatsu ladeó un poco la cabeza.

- No he venido para quedarme.

- ¿Eh? - Ichimatsu sintió un terrible vacío.

- Verán, estoy quedándome en la casa de alguien -Todomatsu terminó la frase dirigiéndole una rápida mirada a Ichimatsu, como diciéndole: "Sabes a qué me refiero".

- ¿Con quién, Totty? - Jyushimatsu se sintió triste, pero trató de disimularlo. - Totty, ¿por qué te vas?

- Quiero tratar de valerme por mí mismo, ¿está bien? No es tan difícil de entender...

Jyushimatsu asintió.

-Todomatsu, quiero hablar contigo, pero a solas... - Ichimatsu habló por lo bajo.

- Ah, sí, pero...

- ¡Esta bien! - Jyushimastu aceptó.- Saldré de la habitación para que hablen. ¡Husttle, husttle! ¡Muscle, muscle!

El quinto hermano salió de la habitación y bajó al primer piso.

- Todomatsu... - Ichimatsu comenzó.

- ¿Sí, Ichimatsu nii-san? -Todomatsu se esperaba un reproche por parte de su hermano, pero no fue así.

- Estás con ese muchacho, Atsushi-san, ¿verdad? ¿Estás seguro de lo que estás haciendo? Sabes que eres bienvenido aquí, así que no tienes que irte.

-Está bien, Ichimatsu nii-san. Es una decisión mía. Estaré bien, Atsushi-kun cuida muy bien de mí. Es una persona amable.

- Aun así... - desvió la mirada y se sonrojó un poco- me preocupas.

Todomatsu también se ruborizó un poquito.

- Ya veo - Se enroscaba un mechón de cabello, apenado.

Ichimatsu no sabía qué decirle.

- Ichimatsu nii-san -Todomatsu le habló con un tono más serio, que a su vez parecía preocupado. - ¿Les contaste? A los otros; a la familia. ¿Les contaste sobre mí y Atsushi-kun?

-No lo hice.

Todomatsu se sorprendió, pero se sintió mejor de alguna manera.

- Creí que se los habías contado. Después de todo lo que te dije esa era una buena manera de vengarte.

- No, Todomatsu. No lo haría, tú confiaste en mí.

- Gracias...

Ichimatsu sonrió ligeramente y asintió.

- Que hayas pensado eso me asusta, pero olvídalo. ¿No te quedas entonces, verdad? Es una pena.

- Vine por unas cosas solamente. No te preocupes, nii-san. Será sólo por un tiempo. Volveré un día cuando menos te lo esperes. Tomaré algunas cosas y me iré.

Todomatsu se aproximó al armario y tomó algunas de sus cosas. Entre ellas, tomó dos pares de zapatos, sus toallas de baño, algunos cambios de pijama, ropa casual, y sacó sus ahorros para después guardárselos en su billetera. Llevó también su cepillo de dientes, ropa interior y el cargador de su celular.
Todo lo echó a una mochila rosa que tenía cerca del armario, parecida a la que usaba cuando iba al gimnasio.

- Bueno, me voy, Ichimatsu. El clima está empeorando.

- De acuerdo. Te encaminaré hasta la puerta.

Bajaron al primer piso y se encontraron con Jyushimatsu.

- ¡Totty! ¡¿Ya te vas?! - Jyushimatsu gritaba como si hiciera un berrinche.

- Lo siento, Jyushimatsu nii-san. Volveré pronto.

- ¡Totty! ¡No te vayas!

Todomatsu apretó los dientes.

-Ve, Todomatsu - Ichimatsu habló tratando de aparentar indiferencia. - Suerte.

- Gracias, Ichimatsu nii-san.

- ¡Totty! ¡No quiero que te vayas! - Jyushimatsu se desesperó. - ¡Quiero que te quedes con nosotros!

-Lo siento, ya no puedo seguir dependiendo de mamá y papá, Jyushimatsu.

Todomatsu abrió la puerta de la entrada y salió al patio.

- Todomatsu - El mayor lo llamó. - Ve con cuidado.

- Ah, está bien, Ichimatsu nii-san.

-Totty... - Jyushimatsu corrió hacia Todomatsu y le tomó con ambas de sus manos una sola mano al contrario. - Espero que vuelvas pronto - Jyushimatsu estaba conteniendo sus lágrimas. El hecho de que uno de los sextillizos dejara la casa era algo que sin duda dejaría un vacío en cada miembro de aquella familia.

- Claro, Jyushimatsu nii-san. No te preocupes por mí, por favor.

Jyushimatsu sólo asintió.

Todomatsu se fue caminando rápidamente de aquella casa. Dio una rápida mirada hacia atrás y levantó su mano agitándola varias veces despidiéndose. Sus hermanos hicieron lo mismo. Se despidieron de él y lo perdieron de vista cuando el menor dio vuelta en la esquina de la cuadra.
El viento soplaba fuerte. Todomatsu con mucho esfuerzo logró suprimir aquel llanto que temía se hiciera presente estando delante de sus hermanos.
Caminó tan rápido como pudo hacia el lugar donde estaba Atsushi. Pronto divisó el automóvil. Llegó hasta la puerta del coche y le dio unos leves golpecitos para llamar la atención de Atsushi, quien estaba cruzado de brazos con los ojos cerrados, cabizbajo. Atsushi al escuchar aquel sonido proveniente de la puerta, abrió los ojos y quitó el seguro de la puerta. Todomatsu entró tranquilamente acomodando la mochila con sus cosas en su regazo.

- Lo siento - Atsushi se disculpó. – Traté de dormir un poco.

Todomatsu negó con la cabeza.

- No te preocupes.

- ¿Y cómo te fue?

- Pues, bien y mal.

Atsushi encendió el auto y lo echó a andar.

- Eso me preocupa.

- No, no te preocupes. Atsushi-kun, es sólo que, solamente dos de mis hermanos se encontraban en casa.

- Ah, eso...

-Lo bueno de ello es que pude conversar tranquilamente.

- Eso está bien, ¿no?

- Supongo. Siento un peso menos sobre mí. Pero aun así quiero hablar con mi otro hermano mayor, Choromatsu.

- Ya habrá otra oportunidad. Deja de pensar en cosas que te preocupen. Por ahora en eso que no pudiste hacer nada sabes que nadie tuvo la culpa.

- Tienes razón.

- Vayamos a casa.

Atsushi condujo hasta la casa de regreso. Cuando por fin llegaron, trataron de ponerse cómodos otra vez. Todomatsu dejó la mochila cerca del sofá. Atsushi se quitó el saco y se puso ropas limpias y más cómodas. Todomatsu hizo lo mismo. Con permiso de Atsushi se puso su pijama y pantuflas. Era algo "exagerado" puesto que ya era tarde, pero el clima de aquel día lo ameritaba.

Atsushi se sentó en el sofá.

- ¿Atsushi-kun? ¿Estás muy cansado? -Todomatsu sonreía.

- No te preocupes, estoy bien. Apenas y en el trabajo nos dan un respiro.

Efectivamente lucía bastante cansado. Le costaba trabajo mantener los ojos abiertos.

- Entonces...- Todomatsu se aproximó al sofá, donde estaba una cálida manta color guinda doblada en una esquina de éste, y la tomó entre sus manos. - Recuéstate - Le indicó Todomatsu.

Atsushi obedeció y se recostó en el sofá. Todomatsu lo cubrió con la suave manta.

- Duerme - Dijo Todomatsu.- No te preocupes por mí, te cuidaré.

- Todomatsu.

- ¿Sí?

Atsushi se extrañó por la sonrisa de Todomatsu, pero pudo ignorar aquel pensamiento.

- No quiero dormir solo.

-¿Eh?

Atsushi se pegó más a la espalda del sofá para hacer espacio, y alzó la cobija.

- Ven.

- ¿Eh? No, Atsushi-kun. Estoy bien, en serio.

- Vamos, Todomatsu, no seas tímido - Atsushi sonrió abiertamente. Le daba gracia ver a Todomatsu nervioso por algo tan simple.

- Atsushi-kun...

- Ven aquí - Atsuhi le dio unas palmaditas al lugar vacío para que Todomatsu se acostara junto a él.

Por otra parte, Todomatsu se sentía muy nervioso. No había dormido en la cama de Atsushi precisamente porque creía que no debería de dormir con Atsushi, pero la situación de ahora dictaba otra cosa.
Se detuvo delante del sofá y con pasos lentos se aproximó al espacio que Atsushi abrió para él. Se recargó poniendo primero su rodilla y después se acostó cuidadosamente, sin poder acomodar su cabeza.

- Recárgate aquí - Atsushi recargó la cabeza de Todomatsu contra su pecho con su mano.

Todomatsu se sonrojó notablemente. Sentía la cara caliente, pero aquella sensación era hermosa.

- Relájate. Duerme un momento conmigo.

Todomatsu se sentía feliz. Atsushi lo abrazaba fuertemente. El perdió la vergüenza prontamente y también lo abrazó, rodeando con sus brazos su cintura, sintiendo su fornida espalda con sus delicadas manos. Podría ser quizá la sensación más bonita que había tenido desde que nació.
Todomatsu se recargó en el pecho de Atsushi. Podía escuchar perfectamente los latidos de su corazón. Qué cálido era... Era un amor.
Sin darse cuenta ya tenía las piernas cruzadas con las de Atsushi por debajo de la manta. El sofá no era muy grande, ni muy pequeño. Era perfecto para ellos dos.
Todomatsu estaba encantado con aquel muchacho.

Estaba seguro que mientras se mantuviera al lado suyo, sería feliz. Le encantaba su perfume, su voz, su amabilidad, sus ojos, su piel, su todo...
Pasaron un tiempo más así, abrazados. Pronto Todomatsu notó cómo la respiración de Atsushi se hizo más ligera. Sus brazos ya no lo apretaban como hace momentos atrás. No había duda, Atsushi se había quedado dormido.
Todomatsu sintió una sensación de serenidad. Se veía hermoso así. De repente actuó sin pensarlo.

Llevó una de sus manos al rostro de Atsushi y acarició cuidadosamente su mejilla. Era demasiado suave. Aquel tono rojizo en sus mejillas lo hacía lucir bastante lindo. Todomatsu quitó su mano del rostro de Atsushi y se acurrucó nuevamente en su pecho, cubriéndose con la manta suavecita. Miró a Atsushi unos segundos más; de verdad estaba profundamente dormido. Depositó un suave besito en una de sus cálidas mejillas y sonrió. Tomó una de las manos de Atsushi y entrelazó sus dedos con los suyos.

- En serio, no tienes idea de lo muchísimo que significas para mí, Atsushi-kun... - Susurró con ternura.

Sin hacer nada más, cerró sus ojos y dejó caer su peso en el cuerpo de Atsushi para esta vez dormir cómodamente junto a su chico. Qué precioso momento. Si aquel era un sueño, deseaba nunca despertar.