Capítulo 9- Amor fraternal.
Mantuvo la mirada clavada unos segundos en la pantalla del celular, y después sin vacilar, punzó sobre el mensaje para escuchar lo que su hermano tenía que decirle.
Sostuvo con sus dos manos el celular acercándolo a su oído izquierdo, teniendo cuidado de no cubrir la bocina del aparato.
El mensaje se hizo sonar:
"Todomatsu... Habla Choromatsu. Siento mucho no poder verte desde... desde aquella vez. Lo siento. Por ser un cobarde, y también por no tener el suficiente coraje para poder ir a buscarte y verte... No sé en dónde estás, ni tampoco con quién, pero Ichimatsu dice que estás bien. ¿Lo estás, cierto? Espero poder hablar contigo pronto. Lo siento mucho por no haberte llamado... Al momento de decir alguna frase se me queda la cabeza en blanco y no sé qué decir o qué hacer. Necesitaba un momento, sólo eso; igual que tú. Todos en casa te extrañamos mucho... aunque nadie sabe expresarse correctamente. Me incluyo, lo siento. Papá y mamá están preocupados por ti, piénsalo. Mamá no deja de preguntar por ti todos los días... No entiende nada, pero le hemos dicho que somos adultos, y que estaremos bien. También, por supuesto, supe que hace un mes viniste a la casa, pero por desgracia nadie estaba allí, más que Ichimatsu y Jyushimatsu... Me gustaría poder haberte visto y... disculparme contigo. Siento mucho haberte hecho sufrir, y también me disculpo con los demás. Pase lo que pase puedes hablar conmigo. Lo siento. Ah, algo más: Tú no debes ser quién lleve su cabeza al suelo para disculparse. No tienes la culpa. Nunca entendí cómo te sentías, y nunca traté de entenderte. Lo siento mucho. Sólo... Sólo te pido que no me odies. Aún así, me gustaría saber dónde estás, estoy preocupado, e Ichimatsu no quiere abrir la boca cada que le pregunto algo ni siquiera para balbucear algo... Lo siento mucho, por causar molestias. Nunca fuiste una molestia... Lo siento. Sólo... Quiero que sepas que no te odio."
El mensaje terminó. La habitación se quedó en silencio.
Todomatsu separó el celular de su oído y se quedó mirando la pantalla unos instantes.
- Choromatsu nii-san... ¿qué cosas dices? - Rió para sí mismo, colocándose una mano en la frente, cubriendo parte de sus cejas.
Las palabras de su hermano ciertamente le habían llegado al corazón. Sintió como sus emociones se abatían entre sí; una mezcla de felicidad con tristeza. Hacía tanto que no sentía algo así, pero recordaba una situación parecida, cuando iba junto con sus hermanos en la secundaria. Siempre lo mismo. Extrañaba aquellos días, pero, ¿cómo habían sido?
[ ... ]
5:00 pm.
- ¡Choromatsu!, ¿quieres jugar conmigo al mah jong? - Preguntaba Osomatsu con dicho juego en sus manos.
- No tengo ganas. Pídele a Jyushimatsu que juegue contigo.
- ¿Eh? ¡Jyushimatsu no se toma esto en serio!
- Pues enséñale - Choromatsu estaba leyendo algo escrito en una hoja de papel.
- Pff... Qué más da. Jugaré yo solo.
- ¿Por qué no juegas con Karamatsu o Ichimatsu?
- ¿Cacamatsu y Oscuromatsu? ¡No gracias! Me echan a perder los ánimos.
- Ni siquiera tienes buen autoestima... - Susurró.
- ¿Eh?
- Nada - Dobló la hoja y la metió entre los libros del estante de la sala.
No habían hecho nada en todo el día. Era cierto que nunca hacían nada, sin embargo en este día se habían limitado a no salir de la casa ni un instante.
Ni a pescar, ni al pachinko, ni a jugar por las calles, ni con Chibita, ni a la casa de Totoko... No habían hecho nada.
Jyushimatsu estaba animado como siempre, haciendo abdominales en la sala. Karamatsu estaba en el techo con su guitarra, e Ichimatsu estaba leyendo algunos libros sobre cuidado de gatos en la habitación.
Choromatsu se levantó en seco del sofá.
- Iré a la habitación. Está comenzando a darme frío - Dijo el tercero.
- ¡Bien, Choropajerovski!
- Tch... - Renegó para después subir por las escaleras tranquilamente. Estaba comenzando a dolerle la cabeza.
Dejó a Osomatsu y Jyushimatsu solos en la sala, en la planta de abajo.
Quería esperar a que Matsuzo llegara, pero no lo hizo. Sólo su madre estaba en casa, además de ellos cinco.
Choromatsu deslizó la puerta de la habitación y entró lentamente con la cabeza mirando hacia abajo, resoplando. Ichimatsu le dirigió una mirada rápida y luego la devolvió al libro.
Choromatsu se dejó caer en el futón de rodillas y luego se metió en él, junto con Ichimatsu.
- Ah... - Choromatsu se quedó mirando al techo.
- ¿Qué?
- Estoy aburrido.
- Uh… - Poca o nada de atención le prestaba.
- ¡No sé qué hacer!
- Si estás aburrido es tu culpa. Puedes irte a alguna parte sin necesidad de que nosotros también vayamos.
- ¿Qué dices, Ichimatsu? Estemos o no juntos al ir a algún lugar sigue siendo igual de aburrido.
- Entonces consíguete un trabajo.
- ¿¡Eh!? ¿Por qué lo mencionas?
- Siempre eras tú el que daba la misma cantaleta. "Voy a buscar un trabajo y seré responsable". ¿Qué pasa? ¿Ya no piensas igual? - Sonrió victorioso, agradecido de poder molestar un poco a Choromatsu.
- ¿Eh? Ugh... Últimamente no tengo ganas de nada.
- Me doy cuenta.
Choromatsu bostezó.
Hubo un momento de silencio. Sólo se escuchaba cómo Ichimatsu le daba vuelta a las hojas del libro que sostenía.
Aunque, Choromatsu quizá después de quince minutos decidió romper con el silencio.
- Oye, Ichimatsu.
- ... - Logró captar la atención del menor.
- ¿Piensas que estoy jugando?
- ¿Qué? Yo la verdad no me molesto siquiera en pensar en ti o en lo que piensas.
- ¿Qué tienes en mente, eh? - Choromatsu le clavó la mirada, y hasta volteó su cuerpo hacia él.
- Tch... No te entiendo, idiota. Si quieres saber algo, sólo pregúntalo directamente.
- Uff... ¿Por dónde empezar? - Comentó irónico. Ichimatsu lo miraba con recelo. - Escucha, no sé qué piensas, pero no nos puedes tener tranquilos ocultando el paradero de Todomatsu.
- Ah, es eso... – Desvió la mirada, la devolvió, y continuó. - Salió un tiempo de Tokio. Está junto con un amigo suyo.
- ¿Eh? No me digas... ¿Al extranjero?
- No, no. Fue a Kioto. Por lo que sé, volverá dentro de cuatro días.
- ¿Eh? ¿Y cómo podemos saber que estará bien, Ichimatsu? ¿Cómo se llama su amigo?
- No lo sé - Mentía. - Pero tú sabes cómo es Todomatsu. Se las arregla para vivir plenamente sin nosotros.
- ... - Choromatsu guardó silencio con la mirada perdida.
- ¿Mm? ¿Qué pasa?
- Es que... ¿estará muy molesto conmigo? ¿Realmente él...?
- Choromatsu, por favor cállate.
- ¿Eh? Oye, pero...
- Él desde un principio vino para disculparse contigo, ¿no es así? - Choromatsu asintió e Ichimatsu continuó. - Él tenía ganas de hablar contigo, tenía la necesidad de hablar contigo. Así que no puedes sentirte mal.
- Pero no contesta mis mensajes... por más que insisto.
- Seguro tiene pena de hacerlo. O tal vez sólo esté guardándose todo lo que tiene que decir para cuando te vea.
- Tal vez tengas razón...
- ... - Ichimatsu asintió, volviendo al libro nuevamente.
- ¿Qué debería decirle cuando lo vea?
- ¿Mm? No lo sé. Eso es cosa tuya. Yo no sé por qué pelearon. Sólo estaba de paso.
- Estuviste un buen rato ahí.
- Un buen rato del final de la discusión.
- Ugh… - Se rascó la cabeza. - Bueno, Ichimatsu. Insistiré - Dame por lo menos una pista de dónde se encuentra Todomatsu. Es decir, donde vive.
- La verdad que no lo sé... - Era verdad, no lo sabía. Estaba seguro de que estaba con Atsushi, pero no sabía exactamente en dónde.
- Bien. Si no quieres decirme, está bien. Se lo preguntaré a él - Resopló.
- ¿Has hablado con mamá?
- ¿Eh? No.
- Mm... Ella sí está preocupada. Aunque yo ya le he dado algunas explicaciones, al igual que a papá.
- Ya veo... ¿Y a mí no?
- Choro, tranquilo. Para empezar, no debería de hablarte sobre la vida privada de Todomatsu. Te estoy haciendo un favor.
- ¿Un favor? Pero desde toda la vida nosotros nos hemos confiado nuestros secretos...
- No, no toda. No sé si lo notaste, pero en la época de secundaria y preparatoria, Todomatsu comenzó a distanciarse de nosotros.
- Creo que así fue - Lo pensó por un momento.
- O quizá - repuso -, nosotros fuimos quienes nos distanciamos del mundo.
- ¿Eh?
- No, no - Se lo pensó unos momentos. – Olvídalo, creo que al final sólo hablo para mí.
Choromatsu bostezó y abrió la boca para articular algo, pero Jyushimatsu entró a la habitación gritando e interrumpiendo.
- ¡Vamos, Jyushimatsu! ¡Cállate! - Renegó Choromatsu. - Hubiese sido mejor que te quedaras entreteniendo a Osomatsu…
- ¡Lo intenté, pero no quiere jugar al mah jong conmigo!
- Porque eres idiota... - Susurró Ichimatsu con una sonrisa casi imperceptible.
- ¡No soy idiota! ¡Tengo mis razones!
- Bueno, Jyushimatsu. No interrumpas nuestro momento de paz - Espetó el tercero.
- ¡Sí!
Ichimatsu siguió leyendo y Choromatsu miraba al techo, mientras miles de pensamientos lo agobiaban. Jyushimatsu estaba jugando con una pelota de béisbol.
- Jyushimatsu - Lo llamó Choromatsu.
- ¿Sí, Choromatsu nii-san? - Le contestó sonriendo.
- ¿Tú que piensas acerca de la situación con Todomatsu? ¿Crees que... lo tratamos muy mal?
- Choromatsu - Le llamó la atención el cuarto de los sextillizos. - No sigas con eso, por favor. Te estás carcomiendo la cabeza. No te preocupes por cosas que aún no han sucedido.
- Es que de verdad me interesa... Por algo pasó todo esto, ¿no? Pero, a pesar de que ya pasó un mes no puedo dejar de pensar en eso. Se puso tan histérico...
El silencio regía en la habitación.
- ¿Que qué opino de la situación con Totty? - Jyushimatsu rompió el silencio con un tono dulce.
Ichimatsu lo miró con indiferencia por unos instantes, con sus usuales ojos apagados y entrecerrados.
Choromatsu asintió.
- Bueno... - Jyushimatsu se puso la mano en la sien, tratando de recordar. - ¡Supongo que no fue tan malo! No como con Karamatsu nii-san... - Opinó.
- Bueno, supongo que la situación daba para más - Dijo Choromatsu.
- Pero, si lo piensan bien - Prosiguió Jyushimatsu. -, ¡nos pasamos un poco!
Ichimatsu se quedó estupefacto.
- Agh... Tienes razón. No debimos haberle prestado ese tipo de atención. Pero, no teníamos de otra, ¿no? - Dijo Choromatsu.
- Pues no es que no tuviéramos opción, nii-san. ¡Es solamente que no queríamos aceptar que Totty es mejor que nosotros! - Dijo el quinto con una expresión infantil, sincera, y alegre.
- Ahora que lo dices... - Dijo Ichimatsu por lo bajo.
- Ah... Eso es - Choromatsu suspiró y prosiguió. - A veces... yo quería creer que podía llegar a hacer más cosas que ustedes y los otros, y por eso me esforzaba. O tal vez sólo aparentemente me esforzaba. En realidad nunca llegué a hacer tanto como Todomatsu - Admitió.
- Es por eso que se puso así, entonces. - Dijo el cuarto. - Él era quién realmente quería hacer algo por nosotros, y por él mismo, y nosotros no hicimos más que hundirlo con nosotros.
- ¡Totty tenía razón! - Exclamó Jyushimatsu.
- Ah... Necesito hablar con él.
- ¡Podrás hacerlo, Choromatsu nii-san! A puesto a que Totty volverá otra vez - Sonreía.
Choromatsu le devolvió la sonrisa e Ichimatsu sólo miraba aquella escena, un poco conmovido. Era típico de sus hermanos.
Seguido de aquella coloquial charla, Osomatsu entró a la habitación amedrentando a los presentes por unos leves segundos.
- ¡Ah! ¡Ya me aburrí!
Los menores hicieron caso omiso. Osomatsu no era una mala persona, pero era un tanto insoportable y últimamente todos optaban por no prestarle atención.
- ¡Intenté jugar con mamá, pero también se enfadó de mí! - Se quejaba el primogénito.
- No veo por qué querría jugar contigo - Dijo Choromatsu.
- Seguramente perdiste y tú eres quién decidió dejar de jugar con mamá - Rió Jyushimatsu, dejando en claro su suposición.
- Eh... - Osomatsu se quedó callado. Dio en el clavo.
- Bueno, pero no deberías enojarte - Añadió Choromatsu. - Mamá debe estar aburrida, ve a jugar con ella.
- Ah, creo que está estresada por lo de Todomatsu.
- ¿Aún? - Dijo Ichimatsu. - Pero si ya ha pasado casi un mes y medio de eso...
- Precisamente por eso - Espetó Osomatsu.
- Deberíamos pasar más tiempo con ella, ahora que lo pienso - Opinó el tercero.
- Nah - Dijo Jyushimatsu. - ¡Yo creo que lo que realmente quiere es que todos nos vayamos de la casa, igual que Totty! - Rió a carcajadas.
- Jyushimatsu, hay cosas que no deberías decir - Dijo Osomatsu un poco fastidiado.
- Bueno, yo ya le di las explicaciones necesarias a papá y a mamá - Aclaró Ichimatsu. - Sólo será cuestión de tiempo para que ustedes seis sean capaces de comprender... Quizá él les explique.
- ¡Maldición! - Dijo un curioso Osomatsu. - ¡No veo porque tanto drama! Después de todo nosotros también hemos querido hacer lo mismo; irnos de la casa.
- Aunque no somos capaces - Dijo el tercero.
- Bueno, bueno... Entonces la cosa ya está tranquila - Dijo Osomatsu.
- Si, por lo menos - Suspiró Ichimatsu.
- Aún recuerdo como eran nuestros días de secundaria... - Dijo Choromatsu mientras miraba al techo con una linda sonrisa. - Nosotros nos esforzábamos en entrar a clubes de fútbol o básquet bol para impresionar a las chicas y jamás lográbamos hacerlo. En cambio Todomatsu sin necesidad de esforzarse fue capaz de conseguir muchos amigos y el cariño de los profesores...
- ¡Te equivocas, nii-san! - Exclamó Jyushimatsu.
- ¿Eh? - Dijeron todos al unísono.
- ¡Yo sí logré entrar al club de béisbol! - Dijo Jyushimatsu sonriendo.
- Ah... Sí - Rió Choromatsu.
- Aunque eso no cambió nada - Recordó Ichimatsu.
- ¡Cierto! - Admitió el quinto.
Todos rieron.
- Pero, lo que quiero decir es que siempre ha sido así - Dijo Choromatsu.
- ¿De qué forma? - Preguntó Osomatsu. - La verdad, creo que dependemos los unos de los otros, pero si Totty ha querido separarse de nosotros, está bien. Además, el hecho de que debamos disculparnos con él no debería ser, ¿no? - Todos lo observaban. - Si quiere hacer algo, que lo haga. Como tu has dicho, Choromatsu. Él es muy peculiar a nosotros. Durante la secundaria y preparatoria él fue capaz de hacer cosas que nosotros no, pero al fin y al cabo, el sigue siendo por una parte igual a nosotros. Tiene más dinero que nosotros, si, un poco. También tiene chicas y amigos, pero, ¿además de eso, qué tiene? Lo más importante que le queda son sus recuerdos, y eso es lo que importa. Nosotros estamos en sus recuerdos, y formamos parte de él, y él de nosotros. Pero hasta ahí. No veo porque la preocupación...
- Pero... - Dijo Choromatsu.
- ¡Aunque...! - Prosiguió Osomatsu. - Tampoco digo que no me importe. ¡Sólo no debería dejarnos de lado de esta manera! Él también debería tratar de comprender. Mira que decir un montón de cosas de nosotros en la madrugada y salirse corriendo de la casa... Hubiese podido decir: "Hasta luego, hermanos. Tomaré mi propio camino". Con eso hubiese bastado. Pero, en cambio, no nos dio ninguna explicación y no sabemos a dónde ir a buscarlo. Es horrible. Sé que se apena de nosotros, pero no sólo deberíamos tratar de comprenderlo nosotros a él.
- Osomatsu nii-san...
El silencio se apoderó del lugar, hasta que fue interrumpido por un estrépito proveniente del exterior. Todos se quedaron anonadados por unos momentos, hasta que la puerta de la habitación se deslizó.
- ¡Fuh! ¡Brothers! Me acabo de caer del tejado... Casi me muero - Dijo Karamatsu entrando y posándose en el marco de la entrada, con un aire de victoria.
- Ya veo - Dijo Osomatsu con poco interés. Los demás no dijeron nada.
- ¿¡Ven lo que les digo!? - Exclamó alegre Jyushimatsu agitando sus mangas. - ¡Totty no podría sufrir tanto como Karamatsu nii-san!
- ¡Oh! ¡Lo entiendo! - Dijo Choromatsu.
- Ah, tiene sentido - Soltó Ichimatsu.
- ¿Eh? ¿De qué hablan? - Preguntó Karamatsu.
- Hablamos sobre Totty - Dijo Osomatsu.
- ¡Oh, my little pink baby, Totty!
- Oh, rayos. Cállate, por favor... - Dijo Ichimatsu dirigiéndole una mirada poco agradable.
- Bueno, pronto lo veremos. Creo que... tomaré en cuenta lo que has dicho, Osomatsu - Dijo Choromatsu.
Osomatsu asintió.
Todos se quedaron en silencio un momento.
- Ah… estoy aburrido - Repitió Osomatsu.
- ¿Vamos a beber? - Preguntó Choromatsu.
- No tenemos dinero - Advirtió Ichimatsu.
- ¡Ah! ¡Ahora que lo recuerdo...! Karamatsu nii-san ganó en el pachinko hace ya bastante tiempo y no ha gastado el dinero aún - Informó Jyushimatsu, contento.
- ¿¡Eh!? ¡Jyushimatsuuuu! - Gritó el segundo, sintiéndose traicionado.
- ¡Entonces ya está! - Dijo Osomatsu, con autoridad. - ¡Karamatsu pagará las bebidas y la comida!
- ¿Eh? ¡Pero...! - Karamatsu trató de justificarse.
- Bueno, vayamos - Dijo Choromatsu.
- Aunque ya es tarde... ¿Iremos? - Preguntó Jyushimatsu.
- ¿Por qué no? No tenemos nada más que hacer aquí - Dijo el mayor.
- ¿Tú irás, Ichimatsu? - Preguntó el tercero.
- Iré - Asintió el mencionado.
Se pusieron sus sudaderas, le informaron a su madre que pasearían un rato y salieron.
Era un día frío en Tokio, a diferencia de kioto, así que se pusieron las capuchas.
6:30 pm.
Decidieron ir a un izakaya.
Eligieron una mesa que se encontrara en una esquina o en cualquier rincón. La sentían más cómoda de esta manera.
Al sentarse, sintieron una sensación extraña al ver cómo el usual asiento del menor de los sextillizos quedaba vacío. Aunque, la incomodidad se disipó fácilmente.
Un joven se acercó a tomarles la orden y todos ordenaron al azar la comida, y un tarro de cerveza para cada quien.
Pronto llegó a la mesa con todo (en partes) y comenzaron a comer. Hablaban mucho mientras bebían y apenas tocaban la comida. Probaban a veces algunos pistachos y tomaban un poco de la sopa, o picaban la carne con arroz.
El pobre Karamatsu no hacía más que ver cómo todos gastaban su dinero. Aún así, lo estaba pasando muy bien. Se limitó a sonreír; ya nada se le podía hacer.
Entre trago y trago se pusieron cada vez más habladores, y pedían una cerveza tras otra.
Aún así, no estaban tan risueños como otras veces ni estaban bromeando. Todos estaban en sus cinco sentidos. Quizá el único ido podría ser Osomatsu.
- Ah... Choromatsu - Lo llamó Ichimatsu, con sus mejillas un poquito rojas.
- ¿Si?
- ¿No hablaste con Todomatsu después de que yo le marcara? Es que... vi algo que escribiste en un papel. ¿Era para desahogarte?
Los demás no los escuchaban porque mantenían su propia conversación aparte, entre risas. Choromatsu e Ichimatsu estaban en un extremo aparte.
- ¿¡Eh!? Ichimatsu, ¿qué viste?
- Unas palabras para Todomatsu.
- Ah... - Lo recordó. Se trataba del papel que leía aquella tarde en la sala, y que después metió en un libro que se encontraba en un estante cerca. - Ah... Es que... No me atreví a marcarle, así que decidí dejarle un mensaje de voz.
- ¿Y?
- Bueno... Soy muy torpe para hablar y expresarme, así que decidí escribir lo que... lo que quería decirle. Redactar todo lo importante. Por eso... Lo escribí y lo leí grabando mi voz.
- Ah... Ya veo. Seguro que se da cuenta.
- ¿Tú crees?
- Creo que sí. Así es Todomatsu. Se da cuenta de este tipo de detalles - Dijo sosteniendo el tarro de cerveza, mientras lo miraba con sus ojos más entrecerrados de lo normal.
Choromatsu rió.
- Ichimatsu, estás borracho - Rió.
- ¿De qué hablas? Estoy muy... muy bien.
- Ya - Sonrió.
- Ya no te preocupes por Todomatsu - Soltó. - La verdad... pensé en decirte la verdad, pero... me sabe mal. Le prometí que no... iba a decir nada.
- ¿Eh? ¿Por qué no?
- Ya deja... de preguntar, Choro.
- Es que no veo que tiene de malo. ¿Está con un amigo suyo, no? Cualquier cosa seguro que la entiendo. ¿Quiere irse acaso del país?
- Eh - Efectivamente, estaba un poco pasado de copas, así que decidió no abrir la boca, por si acaso.
- Tú eres el que me preocupa. No me haces más que pensar que alguien te tiene amenazado o algo. ¿Qué con Totty?
- Es que él...
- ¡Ichimacchan! - Interrumpió Osomatsu. - ¡Ya no te queda nada! ¿Qué te parece otra ronda? - Estaba muy risueño y muy parlanchín. Tenía las mejillas rojas. A diferencia de las otras personas, él no recaía con efectos del alcohol.
- ¿Eh? Pero... Yo ya he tenido suficien...
- ¡Recuerda que Karamatsu paga! No hay problema... - Dijo el mayor acariciando los alborotados cabellos de Ichimatsu con una mano, y sosteniendo su cerveza con la otra.
- Muy bien - Ichimatsu sonrió.
- ¡¿Y los demás?! - Exclamó Osomatsu muy animado.
- Bueno, ya que insistes... - Aceptó Choromatsu.
- ¡Sí, sí, sí! ¡Otra ronda! ¡Otra ronda! - Jyushimatsu se emocionó.
- ... yo estoy bien - Dijo un adormilado Karamatsu.
- ¿Qué diablos dices? ¡Pero si tú pagas! ¡Aprovecha tu propio dinero, hombre! ¡Ja, ja, ja! - Osomatsu reía a carcajadas dándole unas fuertes palmadas en la espalda al segundo.
Todos reían.
Pidieron más cervezas y algunas botanas. Cuando llegaron todavía se asomaba un poco de sol, pero ahora ya había oscurecido totalmente. El tiempo se les fue muy rápido. Tenía mucho tiempo que no lo pasaban así de a gusto.
Siguieron bebiendo, y se les despertó el apetito, por lo que volvieron a comer más tardecito. A Karamatsu parecía ya no importarle lo que sucediera con su dinero.
Entre tanto y tanto, salieron del lugar cuando Choromatsu se dio cuenta de que tenía nueve llamadas perdidas de su mamá.
Significa peligro.
Salieron del lugar cuando ya era muy oscuro. Iban a ser casi las ocho con treinta minutos.
Llegaron a su casa a como pudieron, apoyándose los unos con los otros.
9:00 pm.
Cuando ya habían llegado, se acostaron todos juntitos en el futón y se acurrucaron entre ellos. La noche estaba muy fría.
Osomatsu y Karamatsu se sintieron especialmente más solos que de costumbre. Todomatsu no estaba entre ellos, y no acostumbraban a acurrucarse entre ellos dos en las noches frías, pero no les quedó de otra. De lo contrario, morirían congelados.
Todos cayeron y quedaron profundamente dormidos.
Choromatsu fue el último en conciliar completamente el sueño. Estaba nervioso con respecto al mensaje que dejó para Todomatsu. Esperaba de todo corazón que le respondiera.
