Capítulo 13- Triste intriga.
Atsushi en medio de su jornada de trabajo tomó el celular. Se extrañó un poco al no reconocer el número que se encontraba en pantalla, pero sin perder más tiempo, atendió la llamada.
- ¿Hola?
- Este... ¿Atsushi-san?
Atsushi pensó a primera instancia que se trataba de un cliente de la empresa o algo parecido, así que lo pasó por alto.
- Él habla. Ahora mismo me encuentro en mi trabajo, un poco ocupado, así que si no hay inconveniente puedo atenderle un poco más tarde o...
- No, es sólo que... – Lo interrumpió.
- ¿Quién habla?
- Ma... Matsuno Ichimatsu... Soy hermano de Todomatsu.
- Oh, hola. ¿Qué tal? - Cambió sin voluntad a un tono de voz más agradable. - Perdona por haber sido cortante... Mil disculpas.
- ... - Sólo hubo silencio al otro lado de la línea.
- ¿Qué sucede, Ichimatsu-san?
- Bueno... En realidad quería saber si mi hermano estaba contigo, pero me doy cuenta que no... al saber que estás trabajando.
- ¿Mhm?
- Verás... Quería hablar con él, así que le marqué a su teléfono celular pero no me responde desde ya hace un rato. ¿Sabes... qué sucede?
- ¿Eh? ¿Todomatsu no responde? Qué extraño... Espera un momento por favor, trataré de contactarlo yo mismo. En un momento te devuelvo la llamada.
- De acuerdo... - Dijo con un hilo de voz quebradizo.
El mayor colgó.
Ichimatsu se quedó esperando mientras tanto.
El cuarto de los hermanos miró el teléfono impacientado. ¿Por qué su hermanito no se puso en contacto con él?
Mientras se hundía en sus pensamientos, Choromatsu entró a la habitación.
- ¿Ichimatsu? - Dijo el de sudadera verde - ¡Deja de hacerte el vago y deja ese celular! Hay cosas que debemos hacer... Mamá dijo que hoy nos toca preparar la cena a nosotros y a Osomatsu nii-san.
- En un momento iré.
- ¿Qué haces?
- Estoy... llamando a Todomatsu.
- ¿Totty? ¿Está molesto contigo?
- No. Sólo no responde - Dijo, omitiendo lo de Atsushi. Ocultaría su existencia lo más que pudiera, hasta que Todomatsu lo sacara a la luz.
Mientras tanto, Atsushi marcó varias veces al número de Todomatsu, pero por más que insistió no obtuvo respuesta alguna. Se comenzó a impacientar y llamó a Ichimatsu.
- Oh, parece que ya te contestó - Dijo Choromatsu cruzado de brazos.
- Cállate, guarda silencio - Dijo Ichimatsu con una voz ronca poniendo una de sus manos en el rostro de su hermano, empujándolo para apartarlo del aparato y así evitar que lograra escuchar algo. - ¿Hola?
- Ichimatsu-san, marqué al celular de Todomatsu, pero la llamada se pierde. No me responde.
- ¿Eh? ¿Pero por qué...?
- Ahora mismo iré con él. Cualquier cosa yo te aviso, ¿está bien? - Dijo Atsushi, al parecer un poco agitado.
Ichimatsu entró en preocupación, y sólo se limitó a asentir.
- De acuerdo. Gracias, Atsu... - Se detuvo en seco al recordar que su hermano mayor estaba en la misma habitación que él, observándolo y escuchándolo.
- "¿Atsu?" - Repitió el tercero, cuestionando.
Atsushi se despidió y colgó. Ichimatsu se quedó ahí, un tanto abrumado.
- ¿Qué sucede, Ichimatsu? - Preguntó Choromatsu.
Ichimatsu inhaló y exhaló.
Mientras tanto, Atsushi se puso de pie, restándole importancia a las cuentas y papeleos que se encontraba haciendo. Apagó el ordenador que tenía justo en frente suyo sobre su escritorio, tomó su maletín y salió.
- Atsushi-san... ¿A dónde vas? - Preguntó un hombre, al parecer un empleado, que se encontraba en la misma oficina que el mencionado.
- Ha ocurrido una emergencia. Tendré que ausentarme por hoy, lo siento.
- ¿Qué dices? ¡Pero si tú eres uno de los hombres más importantes para esta compañía! Quédate. Sin ti... no acabáremos a tiempo la jornada de hoy - Decía el hombre, tratando de convencer al muchacho a quedarse, quizá para ese día volver más temprano a casa.
- Ya dije que lo siento. Si es necesario, me quedaré más tiempo después. Buen trabajo...
Y Atsushi salió, lejos de la habitación, y más allá del edificio de oficinas...
Con paso apresurado, llegó a la casa y tras haberse estacionado entró, abriendo la puerta con cuidado.
Entró un poco agitado, pero tratando de mantener la calma, rezando por que todo esté bien.
- ¡Todomatsu! ¿En dónde estás? - Apresuró un poco el paso, buscándolo en cada una de las habitaciones. Abría una por una cada una de las puertas, pero no había rastro de él. Era difícil buscar a alguien de esa manera en una casa tan grande. Subió rápidamente al segundo piso, dejando sus cosas abajo. - ¿Todomatsu? Respóndeme... ¿En dónde estás? ¿Qué estás haciendo? - Cuando iba abriéndose camino por el pasillo, enmudeció. - Todoma...
Se paró en seco. ¿Qué había sucedido? Encontró al pequeño tirado en el frío suelo, inconsciente. Su respiración era demasiado tenue, y sus manos, estaban heladas. Pero, a pesar de todo aquello, cuando Atsushi lo tomó en brazos, notó que su rostro estaba de un intenso color carmesí, y sus mejillas ardiendo.
Lo levantó tan rápido como pudo y salió de casa cargándolo en sus brazos. Lo subió al auto y se echó a andar a un hospital.
Pero, antes de eso, en medio de toda aquella prisa, llamó a Ichimatsu. Después de todo, le prometió informarle acerca de lo que sucediera con su hermano.
Se acomodó el celular en el hombro pegándolo a su oído, poniendo atención a la carretera, conduciendo lo más rápido que podía pero con cuidado.
- ¿Ichimatsu-san?
Ichimatsu había estado todo el rato esperando la llamada, deseando recibir buenas noticias, junto a Choromatsu. Aunque éste último no tenía idea de lo que pasaba, así que no lo pasaba mal.
Ichimatsu respondió.
- S... Sí, ¿qué sucede?
- Verás, salí tan rápido como pude del trabajo y me dirigí hacia donde estaba Todomatsu. Pero, cuando llegué, lo encontré en el suelo, inconsciente...
- ¿Eh? - Respondió trémulo.
- Ahora mismo voy camino al hospital con él. Me extraña porque sus manos estaban muy frías, pero al ver su rostro, me parecía que tenía fiebre... Así que...
- ¿En qué hospital estarán?
Choromatsu para este punto, no prestaba atención a la conversación. Se puso a mirar la televisión.
Atsushi le dio las direcciones a Ichimatsu.
- Pero... Ichimatsu-san. Todomatsu no quería que sus demás hermanos y yo...
- Está bien, tengo que ir - Dijo incorporándose, apretando los puños. - Les informaré en seguida y nos veremos allá. Iré yo solo.
- Espera - Finalmente llegó al hospital y se estacionó rápida y hábilmente. - Por lo menos, espera unos veinte minutos. Quizá se mejore pronto.
- De acuerdo.
Atsushi colgó. Guardó su celular en su bolsillo y cargó a Todomatsu, llevándolo a la sala donde lo atenderían. Dos enfermeras y un doctor se acercaron con él a toda prisa y metieron a Todomatsu a una sala, en una camilla. Atsushi se quedó afuera, esperando, nervioso.
Ichimatsu se apresuró después de un rato, pero al estar a punto de salir de la casa, Osomatsu lo sujetó de la manga de la sudadera.
- ¿A dónde vas, Ichimacchan? - Decía con su sonrisa picarona.
- Voy a... eh… Por comida de gato.
- ¿Eh? Pero si acabas de salir por eso hace muy poco. Y además... está nevando.
- No hay problema, llevo mi paraguas. Y tomaré el metro.
Jyushimatsu llegó.
- ¡Nii-san! - Gritaba. - Si sales así, ¡te enfermarás!
- C... Claro que no. Sólo esperen aquí y ya, ¿sí? - Acto seguido, se dio la vuelta para seguir caminando, aunque Osomatsu aún no lo soltaba. - ¡Ya suéltame, estúpido hermano!
- ¡Quédate, Ichimatsu! Aún hay comida para tus gatitos en casa - Le sonrió.
- ¡Hey! - Choromatsu gritó desde más a fondo de la casa. - ¡Cierren la puerta! ¡El viento está helado y la nieve se está metiendo!
- ¡Brother! - Karamatsu se unió. - ¡Come on! Cierra la puerta... - Decía temblando de frío.
Ichimatsu se desesperó y soltándose bruscamente del agarre de Osomatsu, habló casi a gritos dirigiéndose a sus hermanos.
- ¡Maldita sea! ¡Cállense todos de una buena vez! ¡Necesito salir! ¿¡Está bien!? - Decía el cuarto hermano, mientras sus cabellos eran revueltos por el despiadado viento.
- Pe... Pero morirás congelado allá afuera... - Dijo Osomatsu, anonadado.
Ichimatsu apretó los dientes, y arrepintiéndose por unos instantes, habló fuerte y claro, casi a modo de regaño.
- To... ¡Todomatsu está en el hospital! ¿Está bien? ¡Voy a ir a verlo!
- ¿¡Eh!? ¿My little brother? ¡Iré contigo, Ichimatsu! - Se levantó a toda prisa el segundo, yendo a la puerta con él.
- ¿Cómo? - Balbuceó Choromatsu. - ¿Qué sucedió, Ichimatsu?
- Yo también quisiera saber qué sucedió... - Dijo Ichimatsu.
- ¿Cómo lo sabes? - Lo cuestionó Osomatsu.
- E... Eso es lo de menos, ahora, ¡me voy!
- Voy contigo - Dijo Choromatsu, acercándose.
- ¡Yo también voy, Ichimatsu nii-san! - Exclamó un preocupado Jyushimatsu. - ¡La cena puede esperar!
- ¿De qué están...? No, iré yo sólo - Dijo Ichimatsu firmemente. Tenía realmente mucho miedo de que Atsushi y ellos se encontraran, aunque no estaba seguro de lo que podría pasar.
- ¡Ichimatsu! Mira lo que dices y haces... Estás diciendo que Todomatsu, el más pequeño de nosotros, ¡está en el hospital, y no sabemos qué tiene! Además de eso, ¡nosotros también tenemos derecho a verlo! Así que... - Choromatsu se puso un abrigo y tomó a su hermano del hombro. - Yo también voy.
- Vamos juntos, brothers - Dijo el segundo, imitando las acciones del tercero.
Ichimatsu no dijo nada, y se salió de la casa a toda prisa. Sus hermanos lo tomaron como un gesto afirmativo, y lo siguieron.
Jyushimatsu fue el último en salir de casa, púes subió a la segunda planta a explicarle a su mamá lo que había ocurrido, sin asustarla. Después, se despidió, para después rápidamente alcanzar a sus hermanos cuando estaban a punto de subir al metro y lo tomaron.
Pasaron quizá 15 minutos.
Sin saber cuándo, Atsushi escuchó prontamente el sonido de varios zapatos corriendo a toda prisa por el piso del hospital. Algunos tenis rechinando...
Choromatsu pidió indicaciones y les indicaron en dónde estaba su hermano. No había mucha gente en el hospital.
- ¿Quién trajo a Todomatsu aquí? - Dijo Osomatsu, intranquilo. - Este hospital es muy lujoso, no podremos pagarlo...
- Vete tú a saber... - Respondió el tercero.
Jyushimatsu sólo observaba y analizaba el suntuoso lugar.
Ichimatsu se quedó helado al ver a Atsushi. Se quedó plantado como un tronco. Había hablado con él por teléfono y una sola vez en persona, pero se llenó de impaciencia. Al verlo se sentía muy inferior. ¿Qué le diría? ¿Cómo lo saludaría?
Una enfermera salió de la habitación, y se dirigió a Atsushi.
- ¿Usted es familiar del señor Matsuno?
- No. Nosotros... - Los cinco hermanos escuchaban a lo lejos - ... somos amigos.
- Oh, bien. Me temo entonces que aún no puede entrar. Debe verlo algún familiar autorizado.
Atsushi echó la vista hacia atrás.
- ¿Ve a los cinco muchachos de allá? Son sus hermanos. Dígale a ellos que pasen, si es necesario. Pero dígame, ¿cómo se encuentra?
- Por el momento está estable. Deberá permanecer aquí unas horas, hasta que se vea capaz de caminar. Sufrió un leve episodio de estrés y se juntó con la fiebre altísima que traía consigo. Pronto estará mejor.
- ¡Hey! - Osomatsu gritó desde lejos, acercándose. - ¡Oiga! Nosotros somos hermanos del paciente, ¡déjenos entrar a verlo!
Los hermanos discutían por quién entraría a verlo, restándole importancia a Atsushi. Mientras tanto, éste último se preguntaba quién de todos era Ichimatsu.
La enfermera los miró con detenimiento, bastante sorprendida. Nunca había visto seis rostros iguales.
De pronto otra enfermera un poco más robusta y mayor salió de la misma sala donde se encontraba Todomatsu, y se dirigió a la enfermera más joven.
- No hay necesidad de que entre alguno de ellos - Le explicó a la más pequeña.
- ¿Eh? - Dijeron los sextillizos y la enfermera más joven al unísono.
- Este caballero trajo al paciente aquí y estuvo esperando un buen rato, ¿no? - Dijo tranquilamente y con autoridad refiriéndose a Atsushi. - Entonces que entre él primero a ver al muchacho.
- Eh... Sí - Respondió la enfermera novata.
Atsushi sólo alzó un poco la cara y abrió un poco los ojos.
- ¿Perdón? - Exclamó Osomatsu. - ¡Nosotros somos sus hermanos! ¡Queremos pasar a verlo!
- Osomatsu, espera... - Dijo Karamatsu poniéndole una mano en el hombro.
- Enfermera, por favor - Suplicó Choromatsu con ambas manos unidas.
Jyushimatsu e Ichimatsu sólo observaban la escena.
La enfermera mayor permaneció en silencio y después pronunció algo.
- Permítanme un momento. Consultaré al señor Matsuno - Dijo refiriéndose a Todomatsu para después ingresar a la sala de nuevo, dejando fuera a los cinco hermanos, y Atsushi, esperando.
La enfermera más pequeña la siguió, y después se perdió entre otras salas para atender a otras personas, prestando caso omiso al caso de Todomatsu. Lo dejaría a manos de la mayor.
Mientras tanto, esperarían alguna una noticia.
- ¿Quién demonios es ese tipo? - Susurraba Osomatsu de mala gana, mirando a Atsushi de reojo. - Seguramente por él estamos aquí, seguramente le hizo algo a Todomatsu. Jamás habría acabado en un hospital junto con nosotros...
- Osomatsu, ¡cállate! - Balbuceó Choromatsu, abriendo mucho los ojos, poniendo su dedo índice en sus labios, haciendo un ademán de silencio.
Atsushi fingía no poner atención, pero podía escuchar absolutamente todo.
- ¡Cállate tú! - Susurró más fuerte el mayor.
- Brother, no es el momento...
- ¡Tú también cállate, Karamatsu! Sabes bien que ese tipo no puede traer nada bueno... ¡Mira! ¿Cuándo nuestro hermanito había demostrado estar enfermo de algo? ¡Nunca! Quizá él... - Susurraba el de sudadera roja a los otros dos mayores.
- ¿Crees que le hizo algo malo? - Preguntó Jyushimatsu, uniéndose a aquel "intercambio de ideas", con mucho miedo.
- No lo sé... Quizá, pudo haberlo drogado o algo así. Quizá lo amenazó - Siguió el mayor.
- Totty había estado actuando extraño desde hace casi dos meses, cuando huyó de casa - Concordó Karamatsu. - Creen que quizá él, ¿lo secuestró o algo? - Supuso, llegando a lo extremo.
- ¿Eh? No puede ser - Dijo el tercero, amedrentado.
- Hermano... - Balbuceó Jyushimatsu.
Todos hablaban muy bajito.
- Bueno, miren las pintas que tiene... - Susurró Osomatsu, dirigiendo una rápida ojeada a Atsushi. - Parece un adinerado incógnito. No dudaría en pensar que anda en malos pasos, y además, ¡trajo a Todomatsu a un hospital carísimo! ¿Qué clase de persona hace eso por alguien que no conoce? ¡Esto está mal!
- Osomatsu, ¿entonces qué...? - Susurró el segundo.
- Pensaremos en algo para llevarlo a casa con nosotros - Afirmó el mayor, con determinación.
- ¡Sí, sí! Pensaremos en algo - Dijo Jyushimatsu, bajito.
Choromatsu asintió, con el entrecejo fruncido.
Atsushi estuvo escuchando disimuladamente todo aquello. Estaba desconcertado, pero al no tener noticias de su hermano pequeño, era obvio que actuarían así. Era lo más normal, ¿no?
Se quedaron en silencio un momento.
- ¿Y si resulta que sí le hizo algo? - Preguntó Karamatsu.
- ¿No es obvio? - Dijo un arisco Osomatsu. - Llamaremos a la policía.
- Pero... la policía no actuará. Si es que resulta ser un pez gordo entonces nosotros... - Balbuceó el segundo.
- Pero, Osomatsu - Habló el tercero con seriedad -, ¿y si sucede lo mismo?
- ¿Lo mismo? - Susurró el mencionado.
- Sí, ya sabes... Como cuando éramos niños, y aquel hombre...
- ¡Cállate! - Exclamó Osomatsu subiendo el tono de su voz considerablemente, palideciendo un poco.
- La policía actuó hasta el final - Terminó Choromatsu.
Osomatsu le dirigió una mirada llena de repulsión, tristeza, enojo y terror.
- ¡Bueno, bueno! - Dijo Jyushimatsu para levantarles los ánimos. - Son sólo suposiciones, hermanitos...
Osomatsu calló. Choromatsu pasó saliva y Karamatsu asintió.
Atsushi apretó los puños y los dientes. No podía creer que aquello estuviera pasando.
De pronto, Ichimatsu, quién había estado observando todo en total silencio un poco alejado, interrumpió.
- Todos ustedes son tan estúpidos como lo parecen.
- ¿Qué dijiste? - Dijo Osomatsu, molesto.
- Yo ya les había dicho que era un amigo de él - Dijo de lo más normal sin susurrar, pero sí con su monótono tono de voz.
- Ichimatsu, brother, baja la voz - Dijo Karamatsu muy bajito.
- Se fue un tiempo a vivir con él para independizarse un poco - Siguió hablando sin prestarle atención al segundo - Y se estuvo comunicando conmigo. Se los dije. Y a ti también te ha estado enviando mensajes, ¿no? Choromatsu.
- Eh... Sí - Afirmó el tercero.
- ¿No creen que si estuviera realmente secuestrado no podría siquiera usar su celular? - Preguntó un poco fastidiado.
- Ichimatsu nii-san, pero mira - Dijo Jyushimatsu. - ¡Estamos en un hospital!
Ichimatsu se dio una palmada en la frente y resopló.
Atsushi al ver el comportamiento de todos, dedujo fácilmente que Ichimatsu era el chico despeinado de la sudadera morada. Además de que su voz sonaba exactamente igual que en la llamada que realizó, parecía tener bastante confianza en él. Todomatsu una vez le contó que uno de sus hermanos (Ichimatsu) ya sabía todo acerca de su relación. Quizá por eso se encontraba como no queriendo, tratando de hacer que los otros cuatro chicos asimilen la situación. Aunque, jamás aclaró lo de su relación. Los declaró como "amigos", porque... También lo eran, ¿o no?
- Ichimatsu, tú en parte tienes la culpa - Declaró Osomatsu. - Siempre te callaste la boca y no nos hiciste saber nada, y aún así... ¡parece que nos escondes algo!
- ¿Es cierto, nii-san? - Preguntó Jyushimatsu, triste.
Ichimatsu sólo pasó saliva y los demás observaban. De alguna forma, no se le podía negar nada al primogénito.
Atsushi después de meditarlo un rato, aprovechó el silencio y antes de que la situación se tornase peor, se acercó a los cinco hermanos, decidido.
- Disculpen las molestias, de verdad. Mi nombre es Atsushi, y soy un muy buen amigo de Todomatsu, así que por eso no tienen que tener problema. De verdad me disculpo por cualquier mal entendido - Dijo con una leve sonrisa para tratar de no parecer descortés, aunque la situación no la ameritaba.
- Eh, claro… - Dijo Choromatsu, desconcertado por tal formalidad. Era inusual, pero agradable y a su vez alucinante.
- Ya - Dijo Osomatsu. - Y supongo que tú pagarás los servicios de este lugar y todo, ¿verdad?
- ¡Osomatsu! - Lo regañó Karamatsu.
- Por eso no se preocupen - Afirmó Atsushi.
- ¡Mi hermano no está bien! ¡Queremos a Totty en casa con nosotros! - Exclamó el quinto de los hermanos.
"¿Totty?", pensó Atsushi.
- Jyushimatsu, cálmate - Lo tranquilizó Choromatsu, poniendo una de sus manos en su cabeza, acariciando su cabello y frente.
- Sí, lo entiendo. Lo siento - Dijo Atsushi sintiéndose un poco apenado por todo lo que había pasado por las mentes de los hermanos por culpa suya. - Lo que quiero decir es que nunca debieron sentirse preocupados, y aún ahora, no deben hacerlo. Confíen en mí.
- ¿Y por qué deberíamos? - Dijo Osomatsu con una voz muy cortante. Parecía estar a punto de comenzar a despotricar.
- ¡Nii-san! - Dijo Jyushimatsu, preocupado.
- Osomatsu, cierra la boca - Dijo un enfadadísimo Choromatsu, entre dientes.
Atsushi sólo lo miró con sus ojos entrecerrados. Sin molestia, sin pena, sin nada. Sólo lo miró.
- También - prosiguió Atsushi - quería disculparme personalmente contigo, Ichimatsu-san. Lo siento - dijo mirando al mencionado, que palideció un poco.
- ¿Eh? - Dijeron los demás al mismo tiempo.
- Está bien...
Ichimatsu se sorprendió un poco al darse cuenta de que Atsushi lo había podido distinguir del resto de sus hermanos, pero supuso que después de juzgar el comportamiento de cada uno, sería obvio saber quién sería él.
- Ichimatsu, ¿tú ya conocías a este sujeto? - Preguntó Osomatsu.
- ¿Ichimatsu? - Dijo Karamatsu.
- Yo... - Apenas balbuceó el cuarto cuando fue interrumpido.
La enfermera se dirigió a ellos nuevamente después de salir de la sala. Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca, comenzó a hablar.
- Verán - comenzó -, lo estabilizamos y ahora se encuentra mucho mejor. Debido al pequeño escándalo que se formó, cuestionamos al señor Todomatsu sobre a quién quería ver primero.
- ¿Y? - Dijo Osomatsu, impaciente.
Choromatsu lo sujetó de la muñeca.
La enfermera prosiguió.
- Ha dicho que quiere ver al señor Atsushi-san.
- ¿Eh? - Dijo Osomatsu.
- Totty no quiere... ¿vernos? - Balbuceó Jyushimatsu.
Los hermanos se quedaron desconcertados.
- ¿Que no oíste? - Dijo Ichimatsu, mirando un poco molesto al quinto. - No es que no quiera vernos, sólo ha querido ver a Atsushi-san primero y ya.
- Pero yo quiero saber cómo está... - Dijo Choromatsu.
- ¡Yo también! - Exclamó el de sudadera azul.
Osomatsu apretaba los puños.
No podía seguir soportando el comportamiento infantil de su hermano menor, simplemente no lo soportaba. No podía entenderlo.
Había demasiados cabos sueltos.
- Tranquilos - dijo la enfermera. - Hablaremos acerca de su estado y salud mientras este caballero - dijo viendo a Atsushi - entra a verlo.
- No... ¡Yo voy a entrar a ver a mi hermano! ¡No me importa lo que el haya...!
- ¡Ya cállate, Osomatsu! ¡Tú sólo empeoras las cosas! - Gritó Choromatsu.
- Mira quién lo dice... - susurró, y se tranquilizó.
- Adelante - dijo la enfermera -, serán solamente unos minutos.
- Gracias - asintió Atsushi y después entró a la sala de pacientes.
Había varias cosas de las cuales debían hablar.
