Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant y Scaring
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Jueves, 14 de agosto
05:50 h
- Argh… Y se me olvidó pedirle su mail...
Tras un profundo suspiro, se incorporó pesadamente hasta quedar sentado en el borde de la cama. Le pesaban los párpados y le escocían un poco los ojos por el cansancio, pero aun así decidió levantarse tras ver la hora en su reloj, en la mesita de noche. No había parado de dar vueltas en la cama desde que llegó y cuando parecía que iba a caer rendido, de nuevo le venía a la cabeza la imagen del moreno, recostado en el asiento de su coche, mirándole intensamente.
"Amigo, Naruto… Amigo…", volvió a repetirse por centésima vez esa noche.
Estaba seguro de que todo estaban siendo alucinaciones suyas, traicionado por su fértil imaginación y su deseo, ya no tan inconsciente, de que querer acercarse más a él.
Se pasó ambas manos por la cara en un intento de desvanecer la imagen mental. Debía encontrar algo para hacer y dejar de pensar en él, o al final acabaría haciendo alguna locura la próxima vez que le viera. Y le gustaba su compañía, no quería echar a perder todo lo que había conseguido hasta ahora, por poco que fuera. Ahora se sentía más confiado en cuanto a tener una amistad con Sasuke. Y así debía ser. Mejor tenerle como amigo, que no ser nada.
Un destello que iluminó buena parte de su habitación le hizo salir de su ensimismamiento, y atrajo su atención hasta la ventana. No pasaron ni diez segundos cuando pudo escuchar un trueno retumbar en la distancia.
No se había dado cuenta por estar demasiado concentrado en intentar expulsar al moreno de su mente, pero podía sentir el olor de la tierra mojada en el ambiente, por lo que se levantó para asomarse por la ventana. Aún estaba todo seco, y a contraluz de las farolas no veía que estuviera lloviendo aún. Aunque estaba seguro de que no tardaría mucho en llegar la lluvia. Aspiró profundamente el aire fresco de la mañana, con la esperanza de que así se le oxigenara un poco el cerebro y se dispersaran un poco sus tonterías, y decidió quedarse un rato ahí, contemplando la tormenta que se divisaba a lo lejos y que, seguramente, no tardaría mucho en llegar.
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Jueves, 14 de agosto
11:00 h
Días atrás ya le había dado en la nariz de que no tardaría en caer una buena tromba de agua… Y al final su predicción se había cumplido. Desde que empezó a llover cerca de las siete de la mañana, no había parado ni un momento. Al contrario, cada vez había ido subiendo más de intensidad hasta que, ahora, parecía el diluvio universal. No se habían molestado ni en montar la terraza siquiera, en las predicciones del tiempo habían dicho que estaría lloviendo así prácticamente toda la mañana, así que no merecía la pena.
Por eso ahora estaba Naruto recogiendo con suma tranquilidad una de las mesas que acababan de dejar vacías. A excepción de los que necesariamente tenían que salir de casa por motivos de trabajo, o por algo realmente urgente, las calles estaban insólitamente vacías. Y no sólo por los peatones, tampoco había excesivo tráfico: repartidores de mensajería, policía patrullando, autobuses, taxis y pocos coches más.
Pero sabía que su jefe no le mandaría a casa antes de hora, aunque la cafetería estuviera prácticamente desierta: las cajas de las bebidas le estaban esperando abajo. No esperó ni a que le dijeran nada, en cuanto terminó de recoger, dejó la vajilla en la barra y se puso manos a la obra.
Hoy no iba a quejarse de cualquier faena que pudieran darle. Necesitaba mantenerse ocupado o, sino, terminaría dándole vueltas al hecho de que hoy él no había aparecido. No es que le extrañara en demasía… Al fin y al cabo, dudaba mucho que quisiera empaparse de arriba a abajo si es que no era necesario que tuviera que salir a la calle… Tan sólo esperaba que no tuviera nada que ver con el hecho de que, la noche anterior, se había quedado ensimismado perdiéndose en su mirada, deseando de poder besarle, y se hubiera dado cuenta de sus pensamientos.
"Basta, Naruto. Céntrate...", se abofeteó interiormente.
- Hey, Naruto, ¿quieres probar mi nueva creación?
El rubio dejó apilada una caja de cervezas sobre la montaña que estaba haciendo en un rincón, y se giró hacia a su compañero cocinero. Se pasó el dorso de la mano por la frente para apartarse un poco el sudor y le examinó detenidamente con la mirada. Cierto era que generalmente sus experimentos resultaban ser de lo más exitosos, pero en ocasiones simplemente le utilizaba de conejillo de indias cuando no estaba seguro de que hubiera salido bien… Aunque por la cara de felicidad que portaba, supuso que ésta no era una de esas raras ocasiones. Por lo que se acercó hasta la mesa donde estaba el otro y cogió el pastelito que le tendía para darle un bocado.
- ¡Hmmmm! ¡Ostras, Chouji! ¡Esta vez te has superado tío!
- ¿¡Verdad!? -apoyó el otro, asintiendo satisfecho-.
- ¡Unn! Es… No sé… Hmmmmm… -le tembló el cuerpo por el gusto, al dar otro bocado-.
- Lo voy a llamar 'il shougá di Chouji' -sonrió ampliamente-.
- Buah… En serio, deberías montarte una pastelería... -suspiró y cerró los ojos, deleitándose con el sabor-.
Era una especie de suflé relleno de crema, recubierto con una fina capa de chocolate. Y con un regustillo a vainilla. Pero tenía algo que hacía que no fuera excesivamente dulce, por lo que no era un sabor empalagoso.
- ¿Qué lleva? - le preguntó emocionado-.
- Je je… -le miró con suspicacia-. Eso es secreto.
- Venga ya…
- Cuando abra mi pastelería, te regalaré unos cuantos.
- ¡Vale! Te tomo la palabra -sonrió-.
Parecerá una tontería, pero ese pequeño gesto consiguió distraerle y algo más animado regresó al rincón para seguir con su faena. No podía adivinar cuál era ese ingrediente secreto que le daba el sabor perfecto… Pero se contentaba con saber que alguna otra vez, quizá, pudiera volver a probarlo.
- Que por cierto, ayer Ino nos estuvo comentando de ir a dar una vuelta el sábado, ¿te quieres venir?
De nuevo se giró a mirarle, completamente sorprendido. Sabía que Shikamaru, Ino y Chouji se llevaban bastante bien. Lo suficiente como para salir de fiesta juntos los fines de semana. En más de una ocasión le hubiera gustado apuntarse con ellos, pero nunca había encontrado valor suficiente para inmiscuirse en sus planes, así, sin más.
- Ah… Hmmm… La verdad es que me gustaría, pero… Los sábados suelo quedar con un amigo… -tuvo la decencia de acordarse de Kiba-. No quiero dejarle tirado…
- No pasa nada, que se venga también -le restó importancia enseguida, al tiempo que limpiaba la mesa-. Cuantos más, mejor. ¿No?
"¿En serio…?", no podía salir de su asombro.
Poco a poco notaba cómo sus labios se iban torciendo en una sonrisa contenida. Por dentro, ya estaba pegando botes de la emoción sólo de pensar en salir a tomar algo, rodeado de un montón de gente.
- ¡Vale!
Tan sólo esperaba que Kiba aceptara ir también. No quería ponerle en una situación comprometida, aunque tampoco se sentía del todo seguro de ir él sólo: podía llevarse bien con sus compañeros… Pero fuera de temas de trabajo, no tenía ni idea de qué hablar con ellos.
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Jueves, 14 de agosto
16:10 h
Estaba a punto de quitarse la ropa interior para meterse en la ducha cuando el timbre de casa empezó a sonar. Y no es que llamaran varias veces… ¡Es que el capullo de Kiba le iba a quemar el timbre! Casi se cae al tropezar, volviéndose a poner los pantalones a toda prisa y salió enflechado por el pasillo para abrir la puerta.
- Si es que sabía que tenía que esperar para ducharme… -masculló entre dientes al abrir de un tirón-.
- Uno nunca puede estar seguro… -rio burlón-.
- Argh… -no pudo evitar poner los ojos en blanco. Sabía que en parte tenía motivos… ¡Pero sólo fue una vez!-. No pongas la música muy alta…
Fue todo lo que le dijo antes de volver por donde había venido. Necesitaba una ducha con urgencia: después de que dejara de llover alrededor del medio día el sol había empezado a apretar, y para esa hora, la humedad era agobiante en el ambiente; antes de terminar su turno ya había empezado a empapar la camisa y ahora se sentía completamente pegajoso. Y a estas alturas no le importaba lo más mínimo que el castaño anduviera por el piso como Pedro por su casa.
No tardó en escuchar de fondo el grupo de rock que le gustaba a aquel, y casi que agradeció tener algo con lo que distraerse mientras permanecía bajo el chorro de agua: si tenía que quedarse en babia, prefería que fuese eso que no andar pensando de nuevo en aquellos ojos negros, mirándole fijamente. Y es que, hiciera lo que hiciera, no podía quitárselo de la cabeza. Aún no entendía cómo fue que se quedaron ahí dormidos en su coche, ni la tranquilidad con la que el moreno permaneció junto a él hasta que le llamó su madre y se marchó… Pero se había sentido a gusto. Demasiado. Tanto que ahora no podía dejar de pensar en ello.
"Otra vez…", se golpeó con el puño en la frente unas cuantas veces.
Trataba de centrarse en el sonido de las guitarras de fondo, de verdad que lo intentaba. Pero es que era una tarea que comenzaba a resultarle imposible. Jamás hubiera pensado que podría colarse tanto por alguien. Ni el chico de la secundaria le atraía la mitad de lo que sentía ahora por el moreno.
De nuevo sonó el timbre en medio de sus cavilaciones. Pero no en la forma en que llamaba Kiba últimamente, y no recordaba estar esperando ningún envío. Por lo que permaneció atento por si escuchaba algo más a parte de la música. Pero nada. Debía haber quedado completamente en babia pues no había escuchado la puerta de casa cerrarse. ¿Para qué habría salido ahora Kiba si acababa de llegar? Aunque tal vez pudiera ser alguien que se había equivocado, porque dudaba mucho que su madre se presentara ahí sin avisarle... O y si… ¿¡Y si era algún vecino que venía a quejarse de la música!?
"¡Pero si no está tan alta!".
Algo apresurado salió de la ducha e intentó secarse el exceso de agua lo más rápido que pudo al escuchar que sonaba el timbre por segunda vez, y se enrolló una toalla a la cintura. No fue hasta que estuvo justo en la esquina que daba al pequeño recibidor que se percató de que Kiba sí estaba en casa, y que en ese momento abrió la puerta.
- Hey…
Naruto se quedó completamente en blanco. Sentía las gotas de agua escurrirse de su pelo hasta la frente, y otras recorriéndole el cuello para bajarle por la espalda. El corazón empezó a golpearle con fuerza al pecho y, cuando pudo procesar que el que estaba justo delante suyo era Sasuke, el rubor le subió hasta límites insospechados.
- ¿¡Qu-Qué haces aquí!?
- Me dijiste que si necesitaba cualquier cosa podía venir -se encogió de hombros y se sentó para quitarse las zapatillas-.
Naruto no podía salir de su asombro. Y por más de que sintiera que en cualquier momento se iba a quedar sin respiración, era incapaz de mover ni un sólo músculo observando al otro sentado ahí, en el recibidor de su piso. Puso los pies en la tierra al escuchar la puerta cerrarse, y quiso que le tragara la tierra cuando, al levantar la mirada, se encontró con la sonrisa socarrona de su amigo.
- Ahora salgo… -murmuró al darse la vuelta-.
Apretó los labios y se concentró en mantener la respiración en un ritmo saludable. Empezaba a tener la sensación de que iba a hiperventilar. Se encerró en su habitación y comenzó a sacar ropa como un loco, para vestirse lo más rápido posible, aunque no supiera con qué cara le iba a mirar ahora.
"Joder… Me ha visto medio en bolas…".
Casi podía visualizarse echando humo por las orejas de la vergüenza. Era extraña la sensación, pues no sentía ningún pudor de que el castaño le viera así. Como si le encontraba desnudo, le daba igual. Pero Sasuke…
- Oe, dobe…
- ¿¡Pero qué haces!? -se escondió tras una de las puertas del armario-.
Aquel había abierto la puerta de la habitación y se había asomado sin tan siquiera llamar antes. No sabía si lo estaba haciendo a propósito pero si seguía así, le iba a dar un infarto.
- ¿Puedo poner el aire?
- ¡Pon lo que te dé la gana! ¡Pero a la próxima llama antes de entrar!
Ambos se quedaron mirando fijamente en silencio, Naruto sintiendo que se le fuera a salir el corazón por la boca, aún escondido. Le había dado tiempo de ponerse los pantalones pero no sabía por qué, se sentía ridículamente desnudo.
- Fu…
Comenzó a tomar aire a grandes bocanadas una vez cerró la puerta tras de sí. Y sí… Empezaba a pensar que lo había hecho a propósito. Al menos así lo entendió por la sonrisita burlona que le había dedicado antes de cerrar.
- ¡Cretino!
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Jueves, 14 de agosto
19:25 h
Llevaba toda la tarde sintiéndose estúpido. Sabía que no tenía que haberle dado mayor importancia al hecho de que Sasuke le viera medio desnudo. Al fin y al cabo, ambos eran chicos y no había nada en su cuerpo que el otro desconociera. Pero aun así, sentía la vergüenza recorrerle las venas. Aunque estuviera vestido perfectamente, con sus pantalones pirata, y la camiseta negra de manga corta. Por eso, desde que salió de su cuarto, había preferido sentarse junto a la mesa, apoyado con la espalda en el sofá, en lugar de sentarse entre medias de los otros dos. Sasuke estaba en uno de los extremos, con los pies arriba medio encogido, mirando cosas por el móvil; y Kiba en el otro lado, estaba recostado y bien acomodado, jugando con el rubio a la videoconsola.
No estaba siendo nada diferente al día anterior. Ellos dos jugaban y charlaban, mientras que el moreno se mantenía al margen inmerso en lo que fuera que atrapaba su atención en su pequeña pantalla. Pero para Naruto había una gran diferencia: sentía que en cualquier momento se iba a morir de la vergüenza y Kiba se había dado cuenta desde el primer momento, burlándose de él cuando escapaba de la visión del moreno.
- ¡Toma! -alzó el puño exaltado Kiba-. ¡Siete a uno!
- Argh...
El rubio dejó caer la cabeza hacia atrás, apoyándose en el cojín del sofá, perdiendo la mirada en el techo. Era incapaz de concentrarse en el juego y el castaño le estaba dando la paliza de su vida.
- ¿Te han sorbido el cerebro, usuratonkachi*? -le empujó con un dedo en la frente, riendo por lo bajo, socarrón-.
- Déjame en paz, teme*… -murmuró apartando la cara hacia el otro lado-.
"¡Tú me has sorbido el cerebro! ¡Cretino!", apretó con fuerza los labios para que las palabras no se le escaparan.
Suspiró con frustración en otro intento de quitarse las tonterías de la mente. Se estaba comportando como un idiota y lo sabía. Burlas de Kiba a un lado, Sasuke le estaba tratando con la misma normalidad de siempre.
De un respingo se volvió a sentar recto al escuchar la melodía de su móvil, y lo buscó con la mirada. Sonaba débilmente, por lo que dedujo de inmediato que debió dejárselo olvidado en su bandolera, que estaba colgada en una silla junto a la puerta del salón. Se levantó apresurado sabiendo que, muy seguramente, sería su madre.
Casi se estampa de morros contra el suelo, aunque pudo mantener el equilibrio, al tropezar en su camino. Dejó escapar el aire en un jadeo cuando se vio a salvo, y confuso se giró para buscar qué era con lo que había tropezado, hubiera jurado que no había dejado nada tirado por el suelo en toda la tarde. Y no supo si dejar que fuera la rabia o el bochorno lo que le dominara: Sasuke, que hasta ahora había estado medio encogido en su asiento, tenía una pierna colgando del sofá y ahora le miraba con cara de sorpresa.
- ¡Teme!
Pero ahora no tenía tiempo de entrar en discusiones, el teléfono seguía sonando y no quería perder la llamada.
- Perdona, no me había dado cuenta… -se disculpó el otro-.
- Te estás volviendo torpe, Naruto… -rio burlón el castaño-.
- ¡No me toméis por idiota! -se quejó rebuscando en la bandolera-. ¡Lo has hecho a propósito, cretino!
- Fu…
- ¡Ñññññññ! -apretó los dientes. Deslizó el dedo por la pantalla de su teléfono para contestar a la llamada, y respiró profundamente para templarse un poco-. Hola, mamá…
- Hola, hijo -contestó con voz cantarina-, ¿cómo te va?
Se giró a mirar a los otros dos: Kiba estaba concentrado de nuevo en el juego, aún riendo entre dientes y Sasuke volvía a estar encogido en su rincón del sofá, con media sonrisa. ¡Si es que sabía que lo había hecho a propósito!
- ¿Naruto?
- ¿Eh? Bien, bien… -murmuró con la boca pequeña al darse cuenta de que, de nuevo, se había quedado atrapado observándole-. Ahora iba a hacer la cena…
De nuevo, dio un vistazo a aquellos dos, receloso, y encaminó sus pasos fuera del salón hasta la cocina. Daba por hecho que esa tarde le iba a dar un infarto de continuar así.
- Hmmm… ¿Seguro que estás bien? Está todo muy silencioso…
Si no se lo hubiera dicho su madre, lo cierto es que no hubiera caído en ese detalle. Ciertamente todo estaba mucho más silencioso de lo habitual, sólo esperaba por los dioses que el castaño no le dijera ninguna tontería a Sasuke… Sabía que, a veces, podía llegar a ser un bocazas, pero quería creer firmemente que no le traicionaría y mantendría su boca cerrada.
- ¿No ha ido a verte hoy Kiba?
- ¿Eh? Sí, están en el salón...
- ¿Están...? Están, ¿quiénes?
Un escalofrío le recorrió el espinazo entero, y permaneció en silencio analizando lo que acababa de pasar: había estado pensando en aquellos dos, y sin querer había utilizado el plural… Y como buena madre, aquella se percató en el acto.
- Umm… -echó un vistazo rápido a la puerta de la cocina para cerciorarse de que no entraba ninguno; ya sentía el calorcillo acumularse en sus mejillas y bajó la voz todo lo que pudo para que no le escucharan-. Ha venido también Sasuke…
- ¿¡En serio!? ¿¡Ha vuelto!? ¡Ves, te l-!
- ¡Mamá! -hubo de apartarse el aparato de la oreja, parecía estar más histérica que él mismo-. ¡Me vas a dejar sordo! -alzó la voz mirando la pantalla, aún con el miedo de volver a acercarse el teléfono-.
- ¡Pero cuéntame! ¿Le has dicho algo ya? ¿Habéis salido a tomar algo? ¿¡Os habéis cogido de la mano!? ¡Ah! ¡No me digas que ya os habéis besado!
- ¡No, mamá, no! -contestó completamente abochornado-.
Bien era cierto que se quitó parte del peso de encima al contarle todo aquello a su madre… Pero empezaba a arrepentirse. Ahora tendría que pasar por la vergüenza de hablar del moreno con ella cada vez que le llamara. Ya podía imaginarlo… Y no entraba en sus planes contarle la burbuja en la que se había quedado atrapado la noche anterior, recostado en el asiento de su coche, perdiéndose en la mirada de aquellos ojos negros, con el deseo creciente de acercarse a besar sus labios...
- ¿Podemos cambiar de tema…? -murmuró, sintiéndose acalorado-.
- ¡Joo! -se quejó-.
- Ahora no, mamá… -suspiró. Podía visualizarla perfectamente en su mente, cruzándose de brazos e hinchando los mofletes.
Abrió la nevera buscando con la mirada algo que hacer para cenar. Pero de nuevo, se le había olvidado ir a comprar al supermercado y quedaba poco que elegir.
- ¿Y cuándo vas a venir a vernos? El otro día apenas pasamos un rato juntos…
- No sé… -contestó de forma ausente abriendo el congelador-.
- ¿Por qué no te vienes este fin de semana? Dile a Kiba que se venga contigo.
- Hmmm…
Tenía un par de tuppers con ramen congelado de la última vez que cocinó. A Kiba le gustaba pero… ¿Y a Sasuke? Por lo pronto sabía que le gustaba la ensalada y el curry, pero curry no le quedaba, y la ensalada sola…
"Puedo aprovechar las gambas que quedan y hacer tempura…", intentó buscarle uso a los restos que tenía por el congelador.
- ¿¡Me estás escuchando!? -gruñó su madre del otro lado de la línea-.
- Sí, mamá…
Sujetó el teléfono con el hombro y cogió todo lo que necesitaba para dejarlo sobre la encimera.
- ¿Entonces…?
- Hmmmm… Ah… Espera, ¿este fin de semana? -sintió como si le llegaran ahora sus palabras-. No puedo, mamá. Voy a salir con mis compañeros de trabajo, me han invitado a dar una vuelta con ellos -sonrió para sí-.
"Ah, es verdad… Se me había olvidado preguntarle a este...", cayó en la cuenta.
Pero antes de que pudiera decir nada más, sintió cómo tiraban del móvil y se escurría de su hombro, hasta que finalmente se lo arrebataron.
- ¿Pero qué haces? -se giró enrabietado hacia su amigo-.
Aquel simplemente le dedicó una sonrisa burlona antes de ponerse al teléfono.
- ¿Qué tal, señora Uzumaki? -comenzó a hablar con ella, sin quitarle los ojos de encima. El rubio dejó escapar un bufido de resignación y se ocupó con lo que iba a ser su cena. - Sí, sí… Kushina-san… No lo sé, tiene el frigorífico lleno de telarañas -rio socarrón-.
Naruto puso los ojos en blanco mientras quitaba las tapas de los tuppers. No quería quejarse, pero las visitas inesperadas del moreno le habían hecho cambiar sus planes dos días seguidos… Por eso ahora no tenía nada en la nevera. Sólo esperaba que cuando le devolviera el teléfono su madre no empezara a atosigarle con ello. Sabía cuidarse perfectamente solo.
- No… El muy mamón no me había dicho nada… -escuchó el rubio cómo se quejaba el otro, mientras salía de la cocina-.
Mejor. Hoy no se sentía con fuerzas de hablar con su madre. Y dio gracias de que se llevaran tan bien. Así, en momentos como este podía escurrir el bulto. Sabía que en cualquier momento, y aunque parecía que había accedido a cambiar el tema de conversación, volvería a intentar sonsacarle cualquier cosa referente al moreno. Y bueno… Sí que quería hablar de él, tal vez si dijera en voz alta parte de lo que le rondaba en la cabeza, pudiera recuperar el aire que a veces le faltaba por andar pensando en él, y en su profunda mirada. Aunque no sabía de cierto si sería capaz de hablar de eso con su madre tan abiertamente. Siempre que pensaba en él, tenía que apretar los labios para evitar que una sonrisa estúpida cruzara su cara. Como ahora. Y realmente le costaba esconder el remolino de emociones que se le concentraban en el estómago cada vez que le tenía cerca.
"No… Definitivamente no…", pulsó con lentitud el botón del microondas para descongelar el ramen, aún con el rubor en la cara.
Si le contaba algo así a su madre, no sabía con qué cara le iba a mirar después. Esperaba por los dioses que Kiba no le dijera nada delante del otro.
Y como si un clic resonara en su cerebro, se quedó inmóvil por un segundo, abriendo los ojos como platos, y salió corriendo hasta el salón, con las pulsaciones resonándole en los oídos.
- Unn… -asintió levemente-.
Sí… Esa tarde le iba a dar un infarto.
Kiba estaba jugando tan tranquilamente a la consola, mientras Sasuke miraba el televisor, apoyándose con un codo en la rodilla, los pies sobre el sofá… Y con el teléfono en la oreja.
- ¿Qué…? -fue lo único que llegó a articular el rubio-.
El moreno se giró a mirarle y, apretando levemente los labios, se encogió de hombros antes de volver a ignorarle.
- Unn… El placer es mío… -asintió de nuevo agachando la mirada, rascando suavemente con la mano libre el cojín-.
Sencillamente… No se lo podía creer. Naruto no podía mover ni un sólo músculo observando cómo aquel se apartaba el aparato de la oreja y pulsaba en la pantalla el botón de apagado. Y como si no estuviera ahí, y la cosa no fuera con él, el moreno dejó el móvil sobre la mesa para volver a centrarse en el televisor, en el personaje que controlaba Kiba en el juego.
- ¿¡Pero qué coño os pasa!?
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Jueves, 14 de agosto
19:45 h
Cada vez que escuchaba un sonido se giraba a mirar por encima del hombro por si era el capullo de Kiba y fulminarle con la mirada. Sabía que no era para tanto, pero no le había hecho ni pizca de gracia que dejara que esos dos hablaran. ¿Qué le habría dicho su madre?
No quiso ponerse a patalear en su rabieta con Sasuke delante, por lo que decidió dar media vuelta y centrarse en hacer la cena. Pero aun así, no podía evitar resoplar de vez en cuando, con los labios fruncidos.
De nuevo, volvió a girarse al escuchar que se acercaban pasos hacia la puerta. Y dejó escapar el aire lentamente, relajando el gesto, en cuanto vio asomarse a Sasuke, concentrándose de nuevo en la fritura.
- ¿Te echo una mano? -se acercó con las manos en los bolsillos-.
- Id poniendo la mesa y dile a Kiba que recoja ya.
- Hmmm… ¿Me retiras el título?
- ¿Cómo?
Naruto se giró a mirarle sin comprender a qué se refería, y un escalofrío le recorrió por entero al percatarse de lo cerca que le tenía, aspirando profundamente el olor de la comida con los ojos cerrados.
- ¿Gambas? -le devolvió la mirada-.
- Unn… -asintió lentamente-. ¿Te gustan?
- Bueno… -se encogió de hombros, dándose la vuelta de camino a la nevera-. ¿Puedo coger una cerveza?
- Claro.
Volvió a darle la espalda, centrándose en lo que tenía en la sartén. Ya tenía la ensalada preparada, había un par de huevos hirviendo, y sólo tendría que añadir los fideos al caldo para tener el ramen listo.
- ¡Ah! ¿Tú quieres ramen? -se giró de nuevo. Pero por la cara que puso… -. Si no te gusta te dejo la ensalada para ti.
- Unn… Perdona…
- No pasa nada, tranquilo. Ah, y saca también una coca-cola para Kiba, y agua para mí. No tardo con esto.
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Jueves, 14 de agosto
20:10 h
- Venga ya, Kiba, tío... ¡Si en el fondo lo estás deseando!
- ¿Ahora me ruegas? -bufó un poco molesto-. ¿Por qué no me lo habías dicho antes?
- ¡Te estoy diciendo que se me había olvidado! Y a mí me lo han dicho esta mañana, ni que me hubiera enterado hace un mes…
Al parecer, el castaño estaba resentido por pensar que Naruto no había querido invitarle a salir con sus compañeros desde buen principio. ¡Pero es que no podía decirle que se había olvidado porque alguien se había presentado de sopetón haciendo que desapareciera el resto del mundo!
- Vale, vale… -dio por terminada la rabieta-.
Y como el día anterior, Sasuke permanecía en silencio mientras comían. De vez en cuando se giraba a mirar lo que echaban por la televisión, pero parecía más inmerso en su mundo interior. Aunque ahora Naruto tenía la excusa perfecta…
- ¿Y tú, Sasuke? ¿Te quieres venir?
- No puedo… He quedado ya con mis amigos.
- Oh…
"¡Mierda!", maldijo en sus adentros, agachando la mirada a su plato de ramen.
- De todas maneras… -atrajo su atención Kiba-,... el fin de semana de la semana que viene nos ha invitado tu madre a comer -rio burlón-.
- ¿¡Q-qué!? -se quedó con la boca abierta-.
- Dice que va a hacer paella…
Desde luego… Ese día terminaría dándole un infarto. ¿¡Había invitado a Sasuke también!? ¿¡Por qué su madre no le había preguntado primero!? ¿Qué se suponía que iban a hacer en casa de sus padres durante un día y medio…? No es que no se alegrara de poder pasar más tiempo con el moreno… Pero, ¿y si se les terminaba el tema de conversación? ¿Y si pasaba algo que le hiciera sentir incómodo y no decía nada y no volvía a quedar con él…? Con lo tímido y callado que era en territorio ajeno, apostaba a que se lo guardaría para él y no volvería a hablarle.
Vio una sombra moverse por su lado de la mesa que le sacó de sus pensamientos. Y casi como si lo viera a cámara lenta, observó la mano de Sasuke y cómo cogía con los palillos un trozo de carne de su bol para llevárselo a la boca. Le dejó tan pasmado que tan sólo se pudo quedar mirándole fijamente, sin creerse lo que acababa de hacer. Pero no tuvo mucho tiempo para ensimismarse ya que otra sombra amenazaba con hacer lo mismo, aunque esta vez tuvo el reflejo de apartar el cuenco con una mano, rodeándolo después con los brazos.
- ¡Oye!
- ¿A él le dejas quitarte la carne y a mí no? -sonrió burlón-.
- ¡Yo no le he dejado! -se giró al otro enrabietado-. ¡Teme! ¿¡No decías que no te gusta el ramen!?
- Como veía que estabas dejando la carne a un lado… -se encogió de hombros-. Pensaba que no te la ibas a comer.
- ¡La estaba guardando para el final!
¿¡Pero qué les pasaba a esos dos!? ¿¡Es que se habían aliado en su contra ese día o qué!? Estaba casi seguro de que el moreno se estaba aguantando la risa. No tanto así su amigo, que explotó en una carcajada cuando le vio llevarse el último trozo de carne a la boca, antes de que pudieran quitárselo, protegiendo aún su bol entre sus brazos.
- ¡Míralo! ¡Come como un criminal! -siguió riendo-.
- ¡Déjame en paz, capullo!
- En serio, desde que te conoce se está volviendo un roñoso -rio entre dientes-.
- ¿Ah, sí…? -le miró directamente, levantando una ceja-.
- ¡Eso es mentira!
- Ya, claro… Como que te ibas a ir de fiesta sin decirnos nada…
- ¡Ya te lo he dicho, ¿vale?! Se me había olvidado… -fue bajando el tono de voz según iba recordando el por qué-. Tengo muchas cosas en la cabeza…
- Demasiadas para la única neurona funcional que tienes -rio socarrón Sasuke-.
- Teme…
"¡Es tu culpa!", apretó los labios para que no salieran las palabras.
Se giró a mirar a Kiba completamente receloso al sentir unas palmadas en el hombro. ¡Claro que se estaban burlando de él! No sabía en qué momento pero aquellos dos debían de haberse compinchado. Esa tarde no era más que una detrás de otra… Algo debía estar escapando de su conocimiento porque no entendía a qué venía tanta burla.
Aunque bueno… Mirando a Sasuke de reojo… Se alegraba de que por fin se uniera a una conversación y pareciera estar pasándolo bien con ellos. Al menos así lo entendía por la casi imperceptible sonrisa que portaba mientras terminaba de comer. ¡Pero seguía sin hacerle gracia que parecieran estar compinchados!
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Jueves, 14 de agosto
21:55 h
Apagó el motor del coche en cuanto terminó de maniobrar y bajó un poco el volumen de la música: ahora que no estaba el coche en marcha, incluso le molestaba; la resonancia de las ondas en el habitáculo, con las ventanillas cerradas, hacía que le dolieran los oídos.
Como el día anterior, había dejado a Kiba en su casa antes. Y de igual modo, como la noche de antes, Sasuke no parecía tener ganas de marcharse aún.
Dejó escapar lentamente un suspiro para que no le escuchara el otro, se quitó el cinturón, y se reclinó sobre el volante intentando pensar en algo de qué hablar con él mientras hacían tiempo hasta que quisiera irse. Tenía el firme sentimiento de que si no se distraía con algo acabaría quedándose de nuevo embobado mirándole y estando otra vez ellos solos, sus pensamientos volvían a dirigirse a ese impulso que parecía tirar de todo su cuerpo para girarse y besarle.
Por suerte para él, algo en el trozo de cielo que podía ver desvió su atención.
- ¡Ostras, tío! ¡Un ovni! -se inclinó un tanto más para poder mirar mejor a través del cristal-.
- ¿Pero qué dices? -rio burlón-.
Aun así, aquel también se acercó un tanto al salpicadero para buscar con la mirada lo que le decía el rubio.
- Será un avión o un satélite, dobe.
- ¡Venga ya! ¿Me vas a decir que piensas que somos los únicos seres en todo el universo? -se recostó de nuevo en su asiento, casi indignado-.
- No -rodó los ojos-, pero dudo que sean tan idiotas como para dejar que les veamos tan fácilmente.
- Tal vez y están entre nosotros camuflados y no nos damos ni cuenta -rio socarrón-.
El moreno no pudo contener una risilla escéptica también. Y tal vez sintiéndose cómodo con el tema de conversación, buscó a tientas la palanca del asiento para reclinarlo, y se removió un poco, relajándose ahí. Movimiento que imitó Naruto, algo más tranquilo por haber encontrado algo de qué hablar.
- Una vez vi un reportaje en el que decían que los alienígenas se habían puesto en contacto con las antiguas civilizaciones, y que fue así como los egipcios y los mayas aprendieron a construir las pirámides -comenzó a contarle, y supo que el moreno no le creyó ni una palabra por cómo levantó una ceja con media sonrisa-. ¡En serio! Sacaron un esquema de cómo están colocadas las pirámides. Y tanto los egipcios como los mayas seguían el mismo patrón. ¿Y a que no sabes a qué es igual?
- ¿A qué? -preguntó riéndose por lo bajo, seguramente sólo por seguirle la corriente-.
- A cómo están colocados los chips de las placas de los ordenadores. Los que transmiten la corriente. Dicen que el sistema de pirámides es así para enviar la energía que recogen de la Tierra a otros planetas.
- ¿Cómo puedes creerte esas cosas? No son más que teorías conspiratorias…
- ¿Ah, sí? ¿Entonces cómo podían saber los mayas que la Tierra tarda veintiséis mil años en dar una vuelta sobre sí misma, sobre su eje perpendicular a la eclíptica? No tenían forma de medir algo así con tantísima exactitud si no es que venía alguien con una tecnología más avanzada a decírselo. Y el calendario maya es de periodos de veintiséis mil años también.
Según iban saliendo las palabras de su boca, pudo notar cómo se iba arqueando aún más una de las cejas del otro. O le había impresionado o no le había creído y le estaba tomando por loco.
- Eso te lo acabas de inventar -afirmó rotundo-.
- ¡No! ¡De verdad! Lo leí cuando era pequeño en un libro de mi padre. Aunque me costó años entender lo que significa.
- ¿Y es...?
- Pues… Tú sabes que la Tierra, mientras da vueltas alrededor del sol, va rotando inclinada, ¿no? -hizo una pausa para girarse a mirar al moreno, y continuó cuando aquel asintió lentamente-. Y que va oscilando de un lado a otro mientras sigue girando…
- Uhum…
- Pues cuando va de un lado a otro, hay un momento en el que está recta, perpendicular a la órbita que hace alrededor del sol. Pues eso es en lo que tarda veintiséis mil años: en dar una vuelta recta.
- Hmmmm…
Sasuke se removió un tanto acomodándose mejor en el asiento, cerrando los ojos. Parecía estar analizando lo que le acababa de decir. No sabía si terminaba de creer en sus palabras, pero no decía nada. Así que el rubio también se acomodó, dejando reposar una mano sobre el pecho, y cerró los ojos dejándose llevar por la música.
- Es curioso que sepamos más del espacio que de lo que hay en el fondo del mar… -comentó el moreno, pasado un rato-.
- Unn… Aunque casi que prefiero no saberlo… En un documental vi un pez, que vive a más de cuatro mil metros de profundidad, que da un montón de grima. Tiene como una antena en la frente que hace luz, y cuando los otros peces se acercan a curiosear, se los zampa.
- Ese es el melanocetus -rio por lo bajo-.
- ¿¡Lo has visto!?
- Sí…
- ¿Y has visto el último que han descubierto? Es fantasmagórico… Parece un espectro por cómo se mueve… Y es casi todo transparente.
- De ese no me había enterado.
Y hablando, hablando… El tiempo iba pasando. Y de alguna manera, saltando de tema en tema, el rubio acabó contándole sobre su último incidente en su salida con la bici.
- ... e íbamos tan tranquilos de camino de vuelta, cuando se me cruzó un conejo. ¡Y del frenazo que di casi salgo volando por encima!
- Eso te pasa por despistado, dobe -rio entre dientes-.
- ¡Despistado unas narices! ¡Y deja de llamarme d-!
Pero no llegó a terminar la frase. El móvil del moreno comenzó a sonar y permaneció callado mientras aquel respondía al aparato.
- Dime… Unn...
¡Aunque no tenía intenciones de dejarlo ahí!
- En fin… -suspiró, al colgar-. Tengo que irme ya…
- ¿Ya? -consultó su reloj-.
Y sí, de nuevo les habían dado las mil. Pasaban de las once y media, y Naruto no pudo evitar suspirar también de que el tiempo pasara tan deprisa a veces.
- Ha sido divertido conspirar contigo -rio burlón al tiempo que se bajaba del coche-.
- Unn… -asintió-.
Aunque en realidad, quería pedirle que se quedara un rato más. Se lo estaba pasando bien hablando con él, pero sabía que debía marcharse ya. Verdaderamente, empezaba odiar tener que despedirse de él.
- Buenas noches.
- Buenas noches…
Con cierta pesadez, se puso el cinturón y arrancó el motor, si bien se quedó esperando hasta que Sasuke abrió la puerta de casa, y se despidió con la mano antes de ponerse en marcha cuando aquel se giró a mirarle antes de entrar.
- ¡Mierda! -se golpeó con el puño en la frente-. Otra vez se me ha olvidado pedirle su mail…
.
.
.
CONTINUARÁ…
Usuratonkachi*: al igual que 'dobe', es otra de las formas en las que Sasuke llama a Naruto en el manga original. Viene a significar algo así como 'perdedor'.
Teme*: Así es como Naruto llama a Sasuke en el manga. Pronunciado en japonés 'temé' (me parecía un poco raro ponerle el acento, la verdad ^^Uu Aunque tal vez se lo ponga de ahora en adelante para facilitar la lectura a los que no estén acostumbrados =/ No sé ). Es una forma un tanto despectiva de decir 'tú'. Aunque bueno, entre amigos no se considera un insulto, sino más bien como algo "cariñoso" xD
03/10/15
¡Buenas!
Hasta aquí el capítulo de hoy =P
Os pido perdón si en algún momento he sido demasiado redundante. Siendo sincera, no he revisado muy a fondo el vocabulario ya que estoy embotada ahora mismo con un trabajo de clase -_-u como os comenté ya... las clases están siendo bastante duras x_x Y la semana que viene no, pero creo que quizá el capítulo 12 se retrasará un poco =( Esta última semana no he tenido tiempo casi ni de dormir con tanto trabajo ;A; y la que viene no augura ser mejor... TTwTT Y como os habréis dado cuenta... cada vez que junto a estos dos, los capítulos se me hacen más largos... Por eso que seguramente necesitaré más tiempo para escribir cada capítulo *suspiro*
Y bueno... ya sé que no ha pasado la gran cosa... Pero ya sabéis: son los pequeños detalles los que con el tiempo hacen que todo sea más bonito ;) ¡Pero prometo que el capítulo que viene será algo más interesante! xD Al menos os revelaré por qué Naruto se come tanto la cabeza... *ains, pobrecito mío...*
De cualquier modo, ya estamos casi casi a mitad de historia (calculo que, más o menos, no serán mucho más de 18 capítulos), así que no me queda "demasiado" para escribir ^^Uu Y sólo como recordatorio (o por si alguien no se había fijado)... Ya desde un principio catalogué la historia como romance/drama, la comedia ha sido completamente sin intención n_nUu Así que, sí... La tensión es completamente creada a propósito xD
Y nada... Eso xD
Como siempre, os agradezco un montón que sigáis aquí conmigo! ^o^)/ Creo que esta historia es lo único que me está manteniendo cuerda últimamente jajaja ^^Uu
Y ya me dejo de tonterías, que me puedo quedar aquí enrollándome toda la noche xDUu
Nos seguimos leyendo! =D
