Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.

Beta: Usura-tialmant y Scaring

Advertencias: Shonen ai, POV Naruto


Viernes, 15 de agosto

14:50

Naruto estaba terminando de recoger una mesa que acababa de quedarse vacía. Como siempre a estas horas, estaba todo bastante tranquilo. Momento que, como siempre, aprovechaba para entrar para hidratarse de tanto en tanto. La lluvia del día anterior no había hecho sino acrecentar la sensación de calor en el ambiente con la humedad.

"Espero que esté ya en casa…", no pudo evitar pensar en el moreno, al tiempo que se bebía un buen vaso de agua.

Y es que sabía ya de sobra que si estaba en la calle a estas horas, debía estar pasándolo un poco mal. Seguía sin entender el por qué de la manga larga… Pero era algo que no se atrevía a preguntarle. Y algo en lo que había dejado de pensar hasta hoy. Incluso intentando esconderse del sol bajo la sombra que proyectaba la pared del local, en la puerta, la humedad hacía que los brazos se que le quedaran pegajosos con el sudor. Era una sensación que detestaba si no podía librarse de ella enseguida con una buena ducha, o tirándose en bomba en la piscina. Era lo único que echaba de menos de casa de sus padres. La piscina. Bueno, realmente sí que echaba de menos a sus padres… Pero era algo más llevadero de lo que se hubiera pensado, y desde luego mucho más que al principio de mudarse a esta ciudad.

- Bueno, entonces te vienes mañana, ¿no? -le preguntó Ino al pasar por su lado-.

- Ah, sí… Eso… -rio un poco nervioso-.

En toda la mañana no se había acordado de decirle nada y no estaba seguro de que fuera a gustarle la idea a sus compañeros de que se llevara al castaño… Pero Chouji le había dicho que no había problema, así que…

- Un amigo mío va a venirse conmigo… ¿Os importa?

- ¿Quién? ¿El castaño ese de la otra vez? -se giró a mirarle sorprendida, aunque rápidamente se tornó su gesto en una mueca burlona-. Ah… No me digas que al fin has invitado a dar una vuelta a tu novio…

- ¿¡Eh!?

Un poco más y se le cae el vaso de la mano. Y gracias a los cielos que en ese momento no había tenido la boca llena de agua o habría duchado a la rubia. ¿¡Por qué esos dos se empeñaban en referirse a Sasuke como su novio si apenas habían quedado un par de veces!?

- ¿¡Pero qué dices!? ¡No es mi novio!

- Venga ya, Naruto… -rio socarrona, volviendo a su faena-. Como no espabiles, vendrá alguien a robártelo…

- ¿Tú también, Ino? ¿En serio? -dejó caer los hombros derrotado. Se quedó en silencio mirando como faenaba la otra, dando un sorbo más al agua, recordando cómo aquellas palabras habían sido casi idénticas a las que le dedicó Shikamaru tiempo atrás-. ¿Tanto se me nota…? -murmuró al final, sintiendo que le subía el rubor-.

- Eres un libro abierto para mí -rio por lo bajo la otra-.

- Genial… -suspiró-.

No quería por nada del mundo que nada cambiara lo que estaba empezando a parecerse a una amistad con el moreno. Si realmente aquel se daba cuenta de que todas las tonterías que hacía eran provocadas por los nervios que sentía estando cerca de él… ¿Le daría de lado? No quería ni pensar en ello. En los momentos en los que se olvidaba de todo el cosquilleo que le provocaba estar cerca de él, se sentía realmente cómodo a su lado. Era bastante tranquilo, y esa serenidad se la transmitía simplemente con estar ahí, junto a él. Claro, siempre y cuando no empezara a meterse con él como habían hecho el día anterior él y Kiba.

El ruido metálico inconfundible de las sillas de la terraza arrastrándose por el suelo le hizo salir de sus pensamientos. Instintivamente miró el reloj y salió a prisa de la barra. Si era él, debía de venir hecho polvo con el calor que estaba haciendo y no quería hacerle esperar. Pero la esperanza se desvaneció en cuanto estuvo en línea con la puerta del local, y pudo ver ya desde lejos que no se trataba del moreno. Se abofeteó interiormente y tomó una profunda bocanada de aire. Debía de dejar de pensar en Sasuke mientras estuviera trabajando y concentrarse en lo que hacía porque sino, se hubiera chocado con un transeúnte que justamente pasaba por delante en el momento en el que iba a salir, y gracias al haberse centrado a tiempo en su labor, había podido evitarlo. Aún así, y por si acaso, se giró a mirar a ambos lados, no fuera a ser que por despiste se chocara con alguien que viniera apresurado, aunque no fuera lo normal a esas horas.

Iba a encaminarse recto hacia la mesa que acababan de ocupar, cuando paró sus pasos en seco, y volvió a mirar hacia su izquierda, para convencerse de que no había sido imaginación suya: Sasuke estaba ahí; venía caminando a paso lento, abanicándose con su pai-pai. Y por la forma en que se movía… No, no debía encontrarse muy bien.

- ¡Ino! -la llamó desde la puerta-. ¡Sal tú a la terraza, enseguida vuelvo!

Esperó impaciente unos segundos a que la rubia le contestara. Y aunque la había pillado por sorpresa, aquella asintió con la cabeza, obviamente confundida. Pero en cuanto saliera a tomar nota a los clientes, y le viera por donde se marchaba, estaba seguro de que entendería la situación, así que corrió avenida abajo sin darle más pensamientos. No estaba lejos, a lo sumo cincuenta metros. Pero sentía que el retortijón en el pecho que le había dado de verle así no se desvanecería hasta que no le tuviera al lado, por si necesitaba de su ayuda.

- Hey… -le saludó con el aliento un poco entrecortado al llegar junto a él-.

El moreno detuvo sus pasos y lentamente levantó la cabeza. Llevaba puestas sus gafas de sol, pero podía entrever la palidez en su cara, aunque sería mejor no comentar lo obvio.

- La carroza real aún no ha llegado, pero puedo ofrecerte una botella de agua bien fría -sonrió-.

- Unn… -asintió levemente-. Aunque preferiría una coca-cola, la verdad…

- Como su alteza guste -se inclinó en una reverencia-.

Aquel sonrió débilmente y volvió a emprender sus pasos avenida arriba, por donde había venido Naruto. Y el rubio acomodó su ritmo al del moreno, acompañándole hasta que llegaron. De lejos había visto que Ino se quedaba parada observándoles, así que supuso que podía ahorrarse la explicación. Aunque si ya tenía que soportar sus risitas… Ahora sería peor.

- Si quieres puedo llevarte a casa cuando termine… -se acuclilló delante de él cuanto tomó asiento para quedar a la altura de sus ojos-. No me queda mucho para salir… -volvió a mirar su reloj-.

Esperó a que aquel le contestará algo, pero simplemente se mantuvo abanicándose aguantándose la cabeza en la mano, apoyado con el codo en el reposabrazos. Apostaba lo que fuera a que tenía los ojos cerrados.

Y al no recibir respuesta… Supuso que, como dos días atrás, tal vez no quería volver a casa. Empezaba a preguntarse seriamente qué tipo de problemas podría tener con su familia, aunque tal vez fueran imaginaciones suyas… Pero como nunca hablaba de sí mismo, le costaba adivinar.

- O bueno… -se rascó la mejilla, mirando hacia otro lado un poco abochornado-, ...si quieres venirte conmigo… Pero tengo que pasar antes por el supermercado. A menos que quieras cenar ramen instantáneo -rio de forma floja-.

- Hmmm…

De nuevo puso los ojos sobre él ante la falta de respuesta y empezó a preocuparse de verdad. Vio de soslayo que su compañera volvía a salir para servir la otra mesa ocupada de la terraza, cosa que le hizo volver a poner los pies sobre la tierra.

- ¿Por qué no entras dentro, Sasuke? -le dijo más serio-. No entiendo por qué te empeñas en quedarte aquí fuera con el calor que hace pero conforme estás no voy a poder seguir trabajando tranquilo.

- ¿Y quién te ha dicho que tienes que preocuparte por mí? Usuratonkachi...

Aún con las gafas puestas, pudo entrever cómo se le fruncía el ceño. No entendía la obcecación que tenía por quedarse ahí… Y sabía que no era nadie para decidir por él, pero se le removía algo en sus adentros de verle así.

- Va a darte una lipotimia si te quedas aquí -se puso en pie, hablando con más firmeza-. Ya sé que no soy nadie para decirte lo que debes hacer, pero me gustaría que, si vas a esperarme para venirte conmigo, lo hagas dentro.

Aquel dejó de abanicarse, y estaba seguro de alguna manera que, tras las lentes, su mirada le estaba desafiando a que le obligara. Algo más que añadir a sus notas mentales en cuanto al moreno: era un cabezota de cuidado.

Resopló algo cabreado, más consigo mismo que con el otro, y se dio media vuelta para entrar en el local. ¡Ya sabía que no era nadie para preocuparse por él! Pero es que simplemente no podía evitarlo. Le preocupaba que se pusiera peor de lo que estaba y tuvieran que acabar llamando a una ambulancia.

Tras mandar el pedido a través del ordenador de la entrada se fue derecho hacia el final de la barra para bajar al sótano. Se pondría a rellenar las neveras de las bebidas para despejarse un poco la mente. No podía permitirse enfadarse con algo así. No eran nada. Ni tan siquiera podía decir aún que fuesen amigos sólo por un par de días que había ido a su casa.

En una de las cajas de coca-cola, fue rellenando con otras bebidas los huecos vacíos para aprovechar el viaje, y se llevó otra más de cerveza. Era un tanto pesado pero mientras estuviera concéntrandose en agarrar bien los asideros, no estaría pensando en el calor que debía estar pasando aquel fuera, en la terraza, y en que tal vez se lo encontrara desmayado cuando terminara su turno.

Una vez arriba, caminó a paso lento pero firme por dentro de la barra, hasta que llegó a la nevera correspondiente, dejando al lado las bebidas. Se estaba secando el sudor que le resbalaba por la quijada cuando se acercó Shikamaru y le dio un leve toque con el codo en el costado.

- No te lo vas a creer… -sonrió burlón-.

No le dijo nada más. Tan sólo hizo un ademán con la cabeza, indicándole la dirección hacia donde debía mirar. En un primer momento no entendió qué le quería decir, hasta que una camiseta blanca le llamó la atención, en la esquina más alejada de la puerta del local.

- Ju… -sonrió para sí, negando con la cabeza-.

No tenía ni idea de qué podría haberle hecho cambiar de opinión. Pero le alivió sobremanera que hubiese cambiado de parecer.

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Viernes, 15 de agosto

16:50

Subió el freno de mano y giró la llave del contacto para apagar el motor. Comprobó que había apagado las luces de posición y cortó la música. Fue al ir a desabrochar el cinturón de seguridad que se dio cuenta de que el moreno se había quedado dormido.

- Sasuke… -le meneó un poco del hombro para que despertara-. Ya hemos llegado…

Le sabía mal tener que despertarle, pero tampoco podía dejarle ahí…

- Sasuke…

Le dio un respingo cuando, en un movimiento rápido y certero, aquel llevó la mano contraria a la suya para sujetarle por la muñeca. Y estuvo conteniendo la respiración inconscientemente hasta que le vio dejar escapar un profundo suspiro y le soltó lentamente, poniéndose recto en el asiento, echando la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados.

Y Naruto no pudo evitar quedarse observando su perfil. Tenía los labios entreabiertos por estar respirando por la boca, seguramente. Y, aunque no miraba directamente, podía intuir cómo levemente subía y bajaba su pecho. Se percató del momento en el que tragó saliva al ver el movimiento de su garganta… Y salió de su burbuja con el escalofrío que le recorrió el cuerpo entero al ladear aquel la cara para mirarle.

- ¿Qué?

- ¡Nada, nada! -se desabrochó a prisa el cinturón y abrió la puerta para bajar-. Me estaba acordando que tengo que poner ahora la lavadora sin falta… -rio nervioso antes de cerrar-.

"Deja de hacer el imbécil…", se mordió el interior del labio.

La idea de que se fuera con él a su piso era para que pudiera relajarse un poco si es que, como él pensaba, tenía problemas en casa. Y así podía conocerle algo mejor ya que estaba, y tal vez pudieran forjar una amistad… Pero al paso que iba, terminaría por espantarle si seguía quedándose en babia cada vez que le observaba. Cada vez más, tenía el creciente deseo de poder rozar sus labios. Y no. No podía permitirse dejarse llevar.

"Amigos, Naruto…", se recordó respirando profundamente mientras abría el maletero para sacar la compra. "Amigos…".

Quiso negarse a que le ayudara con las bolsas, pero viendo lo cabezota que podía llegar a ser, dejó que cargara con las más livianas, y fueron caminando en silencio hasta el ascensor, y de igual modo después de entrar en el piso, hasta la cocina. Y Naruto se entretuvo colocando todo en la nevera, mientras el otro esperaba entretenido repasando el ticket de la compra.

"La carne arriba…".

Era un consejo de su madre. El ventilador del frigorífico estaba en la parte superior, por lo que la temperatura ahí era algo más baja, y así se conservaba mejor la carne.

Le tendió la bandeja de onigiris a Sasuke cuando los encontró en otra bolsa, recordando que le había dicho que tenía un poco de hambre cuando estaban dando vueltas por los pasillos del supermercado. Aquel enseguida la recogió y, aunque con lentitud, no perdió ni un segundo en empezar a comerse el primero.

- ¿Tú no comes? -preguntó después unos cuantos bocados-.

- No… No suelo tener hambre a estas horas. El calor hace que se me cierre el estómago.

- ¿Y cuándo comes?

- Por la mañana y por la noche -contestó sin pensar, mientras terminaba de colocar todo-.

- Hmmm…

Sin decir nada más, cogió otro onigiri de la bandeja y la cerró para luego guardarla en el frigorífico. Cosa que hizo que Naruto sonriera para sus adentros considerando que era una buena señal. Al menos ya se sentía más en confianza como para rondar por la cocina sin pedir permiso para todo.

Y tampoco le hizo falta decirle nada cuando terminó con lo que tenía en la cocina y se dirigió al salón, con el moreno tras él, y puso el aire acondicionado: aquel cerró el ventanal de la terraza y se sentó en un rincón en el sofá, de piernas cruzadas, esperando a ver qué hacía mientras terminaba de comerse la bola de arroz.

- Yo voy a darme una ducha rápida… Puedes coger el portátil si quieres.

- ¿No tienes miedo de que descubra en tu historial el porno que ves por las noches? -sonrió burlón, arqueando una ceja-.

- Pero serás…

Sintió cómo le subía el rubor hasta las orejas de sopetón. Para nada se esperaba un comentario así y le costó reaccionar, hasta que vio que el otro se acomodaba mejor, tras sacar el móvil de uno de sus bolsillos, riendo socarrón por lo bajo.

- ¡Cretino!

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Viernes, 15 de agosto

17:10

Con todo el sigilo que pudo, abrió la puerta del cuarto de baño y se asomó lentamente por la puerta para cerciorarse de que el moreno no andaba fuera del salón. Por costumbre, no se había llevado la ropa al baño, y no quería volver a ponerse la que traía puesta antes: estaba sudada y él ya estaba limpio.

Con cuidado de no hacer ruido, salió del baño y se metió en su cuarto, echando el pestillo tras él. Después de lo que pasó el día anterior, ponía la mano en el fuego de que, si se enteraba que había salido, sólo por molestar volvería a entrar sin llamar. Y sabía que aquel no iba a encontrar en su cuerpo nada que no hubiera visto nunca… Pero simplemente preferiría tirarse por el balcón antes de que Sasuke le viera desnudo.

Una vez se vio a salvo, se quitó la toalla de la cintura y se secó con ella las gotas que le habían caído del pelo por la espalda y el cuello, y se la puso sobre la cabeza mientras cogía su ropa del armario. No quería ponerse cualquier cosa… Pero tampoco debía dejar de actuar normal. No si no quería que el moreno entendiera lo que no era. Bueno, lo que sí era, pero no podía ser.

"Amigo…".

Había perdido ya la cuenta de cuántas veces había tenido que repertírselo durante la última semana.

Con un resoplido de enojo consigo mismo, cogió uno de los pantalones cortos que tenía para estar por casa, y una de las 'cutre-camisetas' que tenía rondando por ahí en el armario. No tenía ningún problema para ir vestido así cuando venía Kiba, así que tenía que empezar a restarle importancia estando con Sasuke también.

Pasó por la cocina antes de entrar en el salón para coger algo de picoteo por si les apetecía comer mientras veían algo. No sabía las intenciones que tenía Sasuke… Pero al menos él se entretendría viendo alguna película. Cogió un par de latas de coca-cola y sendos vasos, y los colocó en una bandeja. También hizo acopio de una bolsa de patatas fritas y otra de frutos secos.

Tomó aire profundamente mentalizándose otra vez. Debía empezar a acostumbrarse a su presencia y dejar de actuar como un idiota. Por muy bobo que se sintiera de que quisiera pasar tiempo con él por voluntad propia.

Pero al llegar al salón se quedó parado un instante, contemplando la escena: el moreno estaba tumbado boca arriba cuan largo era, con un cojín bajo las rodillas, y las manos sobre el vientre. Y por el movimiento lento y pausado de su pecho, parecía que estaba dormido.

Naruto apretó los labios, conteniendo las respiración al tiempo que cerraba la puerta de nuevo con todo el cuidado que pudo para no hacer más ruido del estrictamente necesario y de igual modo se acercó hasta la mesa, dejando la bandeja y se quedó ahí arrodillado, entre la mesa y el sofá, observándole dormir tan tranquilamente.

Tenía las facciones de la cara totalmente relajadas, y los labios entreabiertos; un par de mechones caían sobre su rostro, cubriéndole un tanto los ojos; y hasta ahora no se había dado cuenta porque nunca le había observado de tan cerca, pero tenía una pequeña peca en el puente de la nariz.

Cerró los ojos y suspiró lenta y profundamente, mordiéndose el labio. Con fuerza. Tal vez con un poco de dolor se le iban las tonterías de la cabeza.

Se apoyó con la espalda en el sofá y reposó la cabeza en el cojín mirando a través de la cortinas. Bueno, más bien a la nada, porque las cortinas no se trasparentaban… A duras penas podía discernir la sombra de lo que eran las terrazas del bloque de enfrente.

Le dio un brinco el corazón cuando de reojo vio la sombra de algo que iba directo a su cabeza, pero sólo tuvo tiempo de cerrar los ojos antes de sentir el golpe. Conteniendo la respiración, y con el horror de que le hubiera pillado suspirando por él, giró levemente la cabeza para buscarle con la mirada. Pero aquel no se movía. Y seguía respirando profunda y pausadamente. Tras varios segundos inmóvil, Naruto dejó escapar el aire contenido lentamente. Aunque le costó un poco recuperar el aliento tras el susto.

Y ahora no sabía qué hacer. Tenía la mano de Sasuke sobre su cabeza en peso muerto. Si se movía, estaba seguro de que se iba a despertar. Igual que si le cogía la mano y la apartaba. Y a ver cómo le explicaba que él no había hecho nada…

Si bien no era su culpa. La gente se mueve cuando duerme, ¿no? Tampoco era tan raro. Si se despertaba tal vez sería un poco incómodo tener que explicarle por qué le tenía cogido de la mano, pero no había sido su culpa. Y aunque no le desagradaba para nada la idea, no era su intención cogerle de la mano cuando estaba totalmente indefenso: estaba seguro que ni en un millón de años le permitiría hacerlo de forma consciente.

Pero para cuando se decidió a apartarla, volvió a quedarse completamente inmóvil. Casi podía sentir que le caería una gota de sudor por la tensión: lentamente, la mano se fue escurriendo de la sien por su mejilla y hasta el mentón. Apenas le rozaba con un dedo pero tenía la sensación de que si se movía un pelo, le despertaría.

Volvió a apretar los labios intentando controlar su respiración. Sentía el corazón golpearle el pecho con fuerza sin poder apartar los ojos del brazo que tenía justo delante de sus narices.

"Si está incómodo, lo apartará…", trató de convencerse después de unos minutos.

Pero el tiempo pasaba y aquel no parecía tener intenciones de cambiar de postura.

Con un profundo suspiro de resignación, intentó calmarse cerrando los ojos. Antes o después tendría que moverse.

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Viernes, 15 de agosto

19:05

Corría por los pasillos vacíos lo más deprisa que le daban las piernas, mirando por encima del hombro cada pocas zancadas para cerciorarse de que no le alcanzaban, preso del pánico: sabía lo que le iban a hacer si le cogían, y por nada del mundo quería volver a pasar por ello.

Pero los pasillos parecían no tener fin, por mucho que corriera.

Algo le hizo tropezar y cayó de bruces contra el suelo, y gateó hacia atrás, apenas pudiendo discernir nada, viéndolo todo borroso por tener los ojos llenos de lágrimas a punto de caer a sus mejillas. Supo entonces que ya no tenía escapatoria. Sabía que le habían alcanzado y empezó a hiperventilar, anticipando lo que iba a suceder.

De un tirón en el pelo, le obligaron a seguir gateando de espaldas para entrar en una de las aulas y cuando estuvo donde ellos querían, entre varios le sujetaron de los brazos para que no pudiera revolverse y sintió en la espalda una presión que le obligaba a permanecer recto.

No quería verlo. De alguna manera sabía que era él, y no quería ver cómo le hacía pasar por ese suplicio, por lo que apretó los ojos y los dientes con fuerza para no dejar escapar ningún grito de agonía.

Sin embargo, apenas podía respirar por la nariz, no le llegaba oxígeno suficiente, y empezó a marearse al tomar aire por la boca a grandes bocanadas, fruto de la ansiedad.

- No… -gimoteó sin poder soportarlo más-. Por favor, no…

Al abrir de nuevo los ojos las lágrimas escaparon solas y casi sin querer, enfocó al moreno delante suyo. Tenía ya la varilla preparada, sosteniéndola con un guante térmico, y con esa media sonrisa burlona que le mostraba a veces. Pero, esta vez, era la sombra de la crueldad la que enmarcaba su rostro.

- Fu… Ahora ya nadie querrá mirarte a la cara… -murmuró acercando el acero-. Todos sabrán lo que eres...

- ¡Noooo! -intentó apartarse-.

Pero el agarre que tenía en el pelo le impidió alejarse ni tan siquiera un palmo, y antes de que pudiera intentar nada más sintió arder una de sus mejillas.

- ¡Aaaaahhhh! -gritó a todo pulmón-.

Tironeó para que le soltaran. Tenía que salir de ahí. A saber hasta dónde estarían dispuestos a llegar esta vez, pero no quería descubrirlo.

- ¡Socorro! -volvió a gritar-. ¡Ayuda!

- Puedes gritar todo lo que quieras… -rio burlón uno de ellos-. Pero no va a venir nadie, todos se han ido ya a casa… ¡Estás solo!

Respiraba a trompicones sin saber qué hacer. Su mente se nubló de nuevo con la quemazón de la varilla acariciando su piel otra vez, en la otra mejilla. Y otro grito desgarrador salió de su garganta. Se sentía totalmente impotente. No era justo. Si al menos pudiera enfrentarse a ellos de uno en uno, podría defenderse como era debido. Pero así no podía hacer nada.

No sabía cuántas veces le habían pasado ya el metal por la cara y, en verdad, ya empezaba a importarle poco. Sólo esperaba que terminara pronto aquella agonía y se marcharan. Y cómo si le hubieran leído el pensamiento, con un tirón de pelo le estamparon contra el suelo y salieron corriendo de allí.

- Mamá…

Permaneció ahí tirado, dejando que el frío del suelo aliviara un poco el dolor de su mejilla. Ya le daba igual todo, sólo quería que pasara el tiempo y alguien le encontrara para llevarle a casa. Sabía que aquellos no volverían. Aunque seguramente otro día encontrarían alguna otra forma de torturarle.

- Mamá… -volvió a llamarla de nuevo-.

Se encogió sobre sí mismo al notar que empezaba a temblar. No entendía por qué tenía que pasar por todo eso. Desde que había llegado al instituto, había procurado no meterse con nadie, y evadir cualquier conflicto con sus compañeros… Pero estaba siendo aún peor que en el colegio.

Escuchó que la puerta se abría. Sabía que era su madre, pero no encontró fuerzas para levantarse. Aunque en cuanto le vio ahí tirado, corrió hacia él, recogiéndole del suelo, y le estrechó en su regazo.

- ¿Pero qué te han hecho...? -le apartó el flequillo de la frente, mirándole horrorizada-. Naruto, hijo…

Y ya no pudo aguantar más. Dejó escapar el llanto a pesar de que la sal de las lágrimas hacía que le escocieran aún más las quemaduras, y la abrazó con todas sus fuerzas.

- ¿¡Por qué, mamá!? ¿¡Por qué!?

- Naruto… -le estrechó aún más en su abrazo-.

- ¿Qué he hecho…? -gimoteó escondiendo la cara en su hombro-.

Casi pareciera hasta sanador. Con el simple hecho de estar abrazado así de ella, las heridas habían dejado de escocerle de repente, por lo que se aferró más a ella.

- Naruto… -le volvió a llamar-.

Su voz ahora se escuchaba lejana. Se apartó un tanto para poder girarse y entreabrió los ojos para mirarla a la cara...

...Y la sangre se le heló al enfocar la vista y empezar a tomar conciencia de dónde estaba. Y quién estaba ahí con él.

- Naruto… ¿Qué te pasa…? -le preguntó consternado el moreno-.

No podía pronunciar palabra. Se le quedó mirando fijamente a los ojos mientras trataba de entender lo que había pasado, y cómo había terminado recostado en el regazo de Sasuke, sentados en el suelo.

- ¡No…! ¡No es nada! -intentó levantarse de un brinco-.

Pero aquel le sujetó con fuerza para que no se apartara e hizo que cayera casi en peso muerto sobre él.

- Una mierda 'no es nada', Naruto -afirmó su agarre en la espalda-. Estás temblando…

De nuevo la imagen que había tenido en el sueño le asaltó. Sabía que no era más que una pesadilla… No había sido Sasuke quien le había hecho esas marcas, pero aún así estaba aterrorizado. Quizá no le diera una paliza como hicieron sus compañeros… Pero temía desde lo más profundo de su ser que desapareciera de su vida si llegaba a enterarse de lo que era.

Y por eso no se atrevía a moverse ni un milímetro. No quería hacer ningún movimiento ni tocar ninguna parte de su cuerpo que le diera al otro algo que malinterpretar. Pero pasaba el tiempo y lo único que conseguía así era que su ansiedad creciera, y estaba empezando a hiperventilar.

- Hey, dobe -le cogió del mentón para obligarle a mirarle-. No sé qué coño te pasa, pero no estás solo, ¿vale?

Naruto simplemente asintió lentamente, incapaz por algún motivo de apartar los ojos de los del otro, haciendo un esfuerzo por controlar el ritmo de su respiración. Sabía que si seguía así acabaría por marearse.

- Bien…

El moreno le apartó entonces la mano de la cara, para volver a dejarla sobre su espalda y acariciarle todo a lo largo. Por una vez se alegró de que no le pillara solo teniendo esa pesadilla y se dejó llevar por la calidez que emanaba del cuerpo del otro, reposando la frente sobre su hombro. Y aunque aún estaba algo temeroso de la reacción que pudiera tener, se abrazó a él. Era realmente reconfortante sentir el calor de su cuerpo sobre su piel.

Algo más sosegado, tragó con fuerza para intentar deshacer el nudo que se le había hecho en la garganta y aspiró con fuerza por la nariz.

- Eres un mocoso -rio entre dientes-.

- Déjame en paz, cretino…

Pero a pesar de las palabras… Se sentía plenamente tranquilo. Serenidad que le transmitía el moreno con sus caricias y con el silencio que reinaba alrededor de ellos. En sus adentros le agradeció que no intentara interrogarle, y que simplemente le diera tiempo para que pudiera calmarse, y recuperar el aliento.

- ¿Mejor?

- Unn… -se separó lentamente de él-.

- Bien… -asintió con solemnidad-. Entonces ahora deberías ir a mirar a ver quién te ha llamado -le señaló con el dedo hacia la puerta-. Tu móvil ha sonado dos o tres veces mientras dormías.

- Argh… -dejó caer los hombros abatido-.

Se había olvidado completamente de Kiba. Seguro que había sido él.

Con pesadez se levantó de donde estaba y se encaminó hacia la puerta, arrastrando los pies. Aspiró con fuerza por la nariz de nuevo, por un acto reflejo más que porque se le fueran a caer los mocos, y se pasó las manos por la cara para quitarse los restos de las lágrimas que aún le quedaban por las mejillas. Si el moreno no hubiera estado ahí… Seguramente seguiría llorando como un crío, con un ataque de ansiedad.

- Sasuke… -le llamó al poner la mano en el pomo. A duras penas se giró, ni tan siquiera llegaba a verle, pero sabía que tenía su atención-. Gracias…

- Unn…

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Viernes, 15 de agosto

19:45

Por costumbre, y con cierta pesadez, cerró la tapa de la lavadora. Era relativamente nueva, así que con pulsar el programa predefinido para cualquier tipo de ropa se ponía en marcha sola.

Al final Kiba no iba a ir, de lo que no sabía si alegrarse o no. Tal vez en otra ocasión, otro día, hubiera estado dando botes de emoción por pasar un rato más a solas con el moreno… Pero no hoy. No sabía con qué cara volver al salón, ni cómo iba a tomarse aquel el ataque de ansiedad que le había dado de la nada.

Hacía mucho tiempo desde la última vez. Ni tan siquiera cuando sus compañeros de trabajo se dieron cuenta le dio tanta importancia. Aunque era cierto que se lo tomaron bien desde buen comienzo… Y Kiba al principio parecía un poco receloso de acercarse y andar de colegueo, como hacía ahora, pero cuando se cercioró de que con él no quería nada se relajó bastante y empezaron a verse más, fuera de sus salidas a la montaña con la bicicleta.

Pero con Sasuke era diferente.

Cada vez más, sentía que permaneciendo junto a él llegaría el día en que no podría reprimirse y terminaría por cagarla. No le mentía a su madre cuando le dijo que quería tenerle de amigo… Quería, pero simplemente lo que empezaba a acumularse en su pecho era cada día más difícil de manejar. Y le aterrorizaba pensar ahora que ya no fuera a verle más; que si le confesaba lo que sentía por él, no sólo es que le rechazaría sin pestañear, sino que le daría de lado sin mirar atrás. Y eso era lo mejor que le podía pasar. En el peor de los casos… Tal vez se ganara incluso hasta un puñetazo en toda la boca.

Suspiró totalmente abatido llevándose una mano a la mejilla, palpando por donde sabía que aún se vislumbraban levemente las marcas que tenía en la cara. Ya no eran tan visibles como entonces, apenas un tono más oscuras que su piel… Pero aunque los demás no se fijaran en ellas a simple vista, para él eran un recordatorio de lo que podía llegar a pasar en esa sociedad. La homosexualidad no estaba para nada bien vista. Y él lo sabía de primera mano.

Hasta ahora había tenido suerte en esta ciudad, nada más. No todo tenía que ser un camino de rosas…

Se pasó la mano por encima del ojo para apartar la lágrima que se le acababa de escapar. El sueño había sido tan real como si lo que le hicieron sus compañeros de clase hubiera sido ayer. Pero lo más horrible de todo, es que su subconsciente había reemplazado a uno de ellos con Sasuke… Quería creer que el moreno no haría algo así. Aunque no podía poner la mano en el fuego o quizás terminaría por quemarse. Si bien sabía que, antes o después, era algo que terminaría por darse cuenta solo. Si es que no lo había hecho ya.

Pero una cosa era intuirlo, y otra era que se lo dijera de frente.

Dos tenues golpes le sacaron de su ensimismamiento y se giró para buscar el origen del sonido: Sasuke estaba apoyado en el marco de la puerta, observándole con cara seria, y dio por hecho que había sido él golpeando el marco de la puerta.

No tuvo valor de mantenerle la mirada. Volvió a darle la espalda y buscó un vaso para servirse un poco de agua. El nudo en la garganta volvió a crecer al verle ahí y no quería que le viera de nuevo en un estado tan lamentable como antes.

- Dentro de un rato va a empezar un dorama que me gusta… -rompió el silencio el moreno-. ¿Podemos verlo mientras cenamos?

Por un momento, Naruto se quedó sin aliento. Lentamente volvió a ladear la cara para poder mirarle: seguía serio, pero sus facciones parecían relajadas. ¿No se sentía incómodo? Había creído firmemente que terminaría por marcharse después del espectáculo que había dado… O que tal vez se habría molestado por tener que lidiar con él de esa manera. Pero parecía firme en lo que le había dicho implícitamente con esa pregunta así, como estaba, cruzado de brazos, esperando que le contestara.

- Unn…

Al menos, de momento, no parecía tener intenciones de marcharse y dejarle solo.

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Viernes, 15 de agosto

22:30

No se había dado cuenta hasta ahora, pero en algún momento Sasuke había dejado en su sitio el tomo que se había llevado la última vez que le cogió libros prestados. Después de cenar, y tras terminar el episodio del dorama de samuráis que quería ver, se había puesto a leer el tercero. ¿Cuándo se había leído el segundo? ¿O es que se lo había saltado?

Si bien decidió no darle más vueltas y centrar su atención en el juego que tenía abierto en el portátil. No es que requiriese mucho intelecto ir juntando bolitas del mismo del mismo color… Pero le ayudaba a dispersar un poco la mente y dejar de pensar en tonterías.

Aunque debía admitir que le reconfortaba el hecho de tener a Sasuke sentado al lado. No entendía por qué había decidido sentarse en el suelo junto él cuando creía que prefería sentarse acurrucado en el sofá… Pero le aliviaba sentirle cerca. De alguna manera le hacía sentirse menos solo.

"Aunque se está haciendo tarde…", se abatió al ver la hora en la esquina de la pantalla.

Le miró de reojo tan sólo un instante para ver que seguía concentrando leyendo el cómic que había cogido. Le quedaba menos de la mitad para terminar ese tomo.

Suspiró profundamente, dejando salir el aire contenidamente para evitar que le escuchara. No le parecía para nada atractiva la idea de que tendría que marcharse en breve. A pesar de lo conflictivo de los sentimientos que tenía por él, quería que permaneciera a su lado todo el tiempo posible. Simplemente con su presencia se sentía más tranquilo.

- No es que tenga muchas ganas de irme… -comenzó a hablar el moreno, cerrando con calma el tomo-.

Naruto contuvo la respiración sintiéndose descubierto. No sabía qué había hecho pero pareciera que le hubiera leído los pensamientos. No se atrevió a girarse, y mirarle directamente, por miedo de que viera en sus ojos que le había pillado.

- ...Pero si no me voy ya no llegaré a tiempo antes de que cierren el metro.

Observó de reojo cómo se levantaba con cierta pesadez para volver a dejar en su sitio el cómic. Como los días anteriores, parecía querer retrasar el momento de irse a casa.

Y Naruto tampoco quería que se marchara aún. Sentía que si se quedaba solo, los recuerdos le iban a engullir.

- ¿Tienes prisa...? -le preguntó fijando su mirada en la pantalla, intentando disimular la ansiedad con el juego-.

- Realmente no…

Ambos se quedaron en silencio durante un momento. Naruto no sabía en qué podría estar pensando el otro, pero él quería encontrar alguna buena excusa para que no se fuera. Aunque no se sentía con muchas ganas de empezar a hablar de nuevo sobre sus viajes, que es lo más parecía entretenerle, ni de enseñarle sus fotos ya que sabía que empezaría a preguntarle sobre la historia que había tras de cada una de ellas...

Como si una chispa se hubiera encendido en su cabeza, se levantó acelerado y salió fuera al balcón. Escudriñó minuciosamente todo lo que le quedaba a la vista del cielo, en busca de alguna nube, o algo que le indicara que pudiera llover… Pero nada. Respiró profundamente cerrando los ojos, concentrándose en su sentido del olfato… Pero tampoco olía a tierra mojada.

- ¿Qué bicho te ha picado? -le preguntó Sasuke desde el ventanal-.

Parecía haberle dejado pasmado al levantarse así. Y por primera vez desde que se despertó, se sintió de bastante mejor humor.

- ¿Te apetece ir a la playa?

- ¿A la playa…? -sonrió escéptico, arqueando una ceja-.

- Si tengo suerte y la luna se refleja en el agua, podré hacer buenas fotos -se encogió de hombros-.

Aquel pareció pensárselo durante un momento, pero finalmente cerró los ojos con media sonrisa al tiempo que se daba la vuelta para volver al interior.

- A la playa pues…

A la carrera, Naruto siguió los pasos del otro para ir a buscar todo lo que necesitaba. Cogió la mochila de su cuarto y metió en ella la bolsa de la cámara. Y una toalla por si le daba por meter los pies en el agua.

Vio a Sasuke que caminaba algo distraído por el pasillo encáminandose hacia la puerta, con el móvil entre las manos. Seguramente estaría avisando a alguien en su casa de que iba a llegar tarde.

"Hmmm…".

Esperaba no llegar excesivamente tarde de vuelta a casa. Al día siguiente tenía que madrugar para ir a trabajar, y por nada quería estar como un 'zombie' por la tarde. Había quedado con sus compañeros para salir a tomar algo y no quería estar durmiéndose. Era una pena que el moreno no pudiese ir con ellos… Le hubiera gustado salir de fiesta con él.

"A saber cómo se pone cuando está borracho…", rio en sus adentros intentando imaginarle, mientras añadía la ropa del trabajo a lo que llevaba en la mochila. Sólo por si acaso. Así podía dejarla en el maletero y no se olvidaría por la mañana si se levantaba tarde.

De un rápido vistazo, se cercioró asomándose por la puerta de su cuarto que el moreno seguía esperando en el fondo del pasillo, y sacó del armario otra muda. Poco más que un pestañeo fue lo que tardó en cambiarse: no habían pasado ni cinco minutos, y ya estaba listo para marcharse con la mochila al hombro, metiendo en sus bolsillos lo más imprescindible: uno, las llaves de casa; dos, las llaves del coche, tres, la cartera; y cuatro, el móvil.

Sí, estaba todo. Ya podían marcharse.

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Viernes, 15 de agosto

00:20

Giró la llave del contacto para apagar el motor cuando terminó de maniobrar. Tenía el presentimiento de que Sasuke no se iba a bajar inmediatamente del coche, como las dos noches anteriores, así que simplemente se quitó el cinturón y esperó relajándose en su asiento, con la música de fondo. Y no tardó en cumplirse su pronóstico: lo supo en cuanto escuchó que aquel apretaba una palanca y el sonido, para él inconfundible, del asiento batiéndose hacia atrás.

Respiró profundamente dejando que la calma le llenara por completo. Había sido bastante relajante el paseo que habían dado por la playa. Aún seguía sorprendiéndole la cantidad de gente que andaba de fiesta a estas horas. Pero claro, él no acostumbraba a salir por la noche, así que no tenía nada con lo que comparar.

Aún y así, había podido conseguir unas cuantas fotos de su agrado cuando llegaron a una zona un poco más alejada de los chiringuitos que había junto a la arena, y algo más oscura. No era lo que había esperado, tanta luz alrededor le quitaba la gracia a la oscuridad de la noche, pero aún así gracias a los sensores de la cámara, había conseguido unas buenas instantáneas.

Tras un rato ahí sentado, concentrándose en pensar en sus fotos más que en el hecho de haber estado con Sasuke todo el día… Abatió el asiento hacia atrás, acomodándose de costado, con las manos bajo la cara, entreabriendo un poco los ojos para observar al que tenía delante.

No podía adivinar cuál era el motivo de que le agradara su compañía, incluso habiendo estado con ese carácter tan apático como había estado hoy, pero se sentía agradecido de que no se hubiera marchado, de que le hubiera reconfortado de esa manera: sentir el calor de su abrazo le había aliviado sobremanera y no sabía cómo agradecérselo realmente; un simple 'gracias' no recompensaba todo el alivio y la calma que le había dado.

Suspiró con resignación. No se le ocurría nada para mostrarle lo realmente agradecido que se sentía que no fuera un beso o un fuerte abrazo. Claro que eso quedaba totalmente descartado. No quería que se hiciera ideas equivocadas. O mejor dicho, acertadas…

Por lo que decidió mantenerse en silencio y dejar que se relajara hasta que quisiera irse o le llamaran de casa para entrar. Aunque hacía que se sintiera egoísta, quería tenerle para él todo el tiempo posible. No quería que se marchara. Y a pesar de que no encontraba la manera en la que pudiera reconfortarle, si es que tenía algún problema con su familia… Le haría compañía, siempre y cuando el sueño no le venciera.

- Sólo un rato más… -murmuró el moreno-.

Naruto, por un momento, tuvo una sensación de deja vú. Era la segunda vez en ese día que aquel parecía leerle el pensamiento.

Con calma, aquel se removió en su asiento, y se recostó de lado enfrentándole la mirada. No parecía molesto. Todo lo contrario, se le veía relajado ahí.

- Avisé a mi madre de que estábamos aquí cuando estábamos llegando… No tardará en irse a dormir.

- Unn… -asintió levemente-.

"Así que no quiere cruzarse con ella…", pensó para sus adentros.

- Es algo así como tu madre… -suspiró pesadamente-.

Sí, definitivamente, Sasuke debía tener un lector de mentes incorporado. Le recorrió un escalofrío sólo de pensar que pudiera leerle con tanta facilidad.

- ...Se preocupa tanto por mí que es asfixiante. Sólo porque esté enfermo no quiere decir que sea un inválido, joder… -murmuró-.

Naruto no sabía qué decir. Era la primera vez que el moreno le hablaba sobre él mismo y sobre su familia. Y aunque conocía bien el sentimiento, se sentía impotente de no poder ofrecerle palabras de confort.

Y ahora entendía porqué siempre estaba en la calle. A Naruto le costó mucho tomar la decisión de marcharse de casa porque sabía que así iba a herir profundamente a su madre de alguna manera, porque se preocupaba tanto por él porque...

- Se preocupa tanto porque te quiere… -suspiró con amargura-.

Si su madre se había apegado tanto a él, era porque le dolía verle sufrir. Le habían pasado tantas cosas desde que era pequeño, que su madre temía que le pudiera ocurrir algo de nuevo si se juntaba con la gente equivocada, y por eso se enfadaba a veces cuando empezó a volver a salir con el amigo que hizo en el instituto. Le controlaba tanto y se preocupaba tanto porque temía que le pasara algo malo otra vez, pero...

- Ya lo sé… -murmuró en un suspiro-. Pero… -dejó la frase en el aire-.

- Pero quieres vivir…

- Unn… -asintió levemente-.

Naruto respiró profundamente, soltando el aire con calma. Entendía perfectamente lo que le quería decir. Comprendía que todas las decisiones que su madre había tomado por él, los cabreos que se pillaba, y las broncas que le daba, eran porque se preocupaba demasiado… Porque le quería. Pero lo único que conseguía así, era hacerle vivir una vida que no había decidido él. Quería ser libre para tomar sus propias decisiones, y tener sus propias experiencias. Y si le salían mal… Simplemente tenía que levantarse de nuevo. Mientras no se matara, nada podía ser peor que el infierno que había pasado en sus años estudiantiles.

Y algo así era lo que veía en esos ojos negros ahora. Las ganas de sentirse libre de alguna manera y poder vivir. Ser dueño de su propio libre albedrío.

- Algún día lo entenderá -contestó resuelto, cerrando los ojos-.

- Fu -resopló el otro-. Si fuera tan fácil…

- Mírame a mí… Antes no podía ir a ninguna parte sin que ella supiera con quién iba a estar, dónde iba a ir, y a qué hora iba a volver… Y ahora voy a donde quiero, con quien quiero, y hasta cuando quiero.

- Pero sales corriendo en cuanto suena el teléfono -rio socarrón-.

- ¡Es que-! -apretó los labios enrabietado, devolviéndole la mirada-. Se pone súper pesada si no le contesto… -dijo algo abochornado-. Pero cada vez me llama menos... Al principio de venir aquí, me llamaba hasta tres o cuatro veces al día…

- ¿Y no te mata a mensajes? -alzó una ceja, incrédulo-.

- Por suerte para mí, no… Creo que mi padre le echó la bronca, porque de repente un día dejó de llamarme tanto -rio burlón por lo bajo-.

- Qué suerte -suspiró-. Yo soy uno contra dos…

"¿Contra dos…?".

Aquello le pilló por sorpresa. Si mal no recordaba, había mencionado que tenía un hermano. Entonces…

- ¿Y… Y tu padre?

Con otro suspiro, Sasuke cerró los ojos y se quedó en silencio.

Había metido la pata.

Hasta el fondo.

Seguramente era el motivo por el que nunca hablaba de su familia ni de nada personal.

- Perdona, no quería que…

Y volvió a callarse al ver que el moreno negaba con la cabeza.

- Murió cuando yo era pequeño. Realmente no le recuerdo.

Volvió a entreabrir los ojos, pero no le miraba a él. Tenía la mirada perdida en algún lugar del salpicadero.

- Mi hermano me contó que murió por agotamiento. Se ve que tuvo un colapso mientras trabajaba.

- Vaya… Lo siento…

- Unn… -asintió con pesadez-. Y… Bueno… -continuó tras un silencio-, realmente no era necesario... Pero mi madre se refugió en el trabajo para sobrellevar su pérdida… Y mi hermano fue quién se ocupó de mí desde entonces…

Realmente estaba sorprendido de que le estuviera contando algo de sí mismo. Y por una parte se alegraba de que por fin le contara algo de su vida, y no evadiera los temas personales estando con él…

Pero por otro lado… Empezaba a sentir un nudo en el estómago.

Tenía la sensación de que estuviera por contarle algo realmente doloroso por el hecho de que rehuyera de mirarle a los ojos como hasta ahora había hecho.

Y no sabía qué hacer.

Si le alentaba a seguir hablando sobre algo que le hacía padecer, tal vez rememorara algo que no quería; pero si no lo hacía, y necesitaba quitarse el peso de encima, le dejaría con el nudo en la garganta. Tampoco se atrevía a inclinarse sobre él y abrazarle, así, conforme estaban. Si hubiese sido en otro lugar, sentados en su sofá, o tal vez cuando habían estado paseando por la playa… Pero tampoco creía que sus propios fantasmas del pasado le hubieran permitido hacer tal cosa. A pesar del gesto que había tenido con él en la tarde, tenía la firme convicción de que se marcharía sin mirar atrás si le dejaba ver de alguna manera lo que realmente sentía por él.

Por eso tan sólo llegó a darle un apretón en el hombro, firme pero suave, esperando que con eso pudiera entenderle. Un suspiro de frustración se le escapó, por no sentir el valor de hacer nada más por él para intentar aliviarle, aunque fuera un poco.

Aquel le hizo dar un respingo, y tragó con fuerza, al creer que le había molestado. No fue brusco, pero el moreno le cogió la mano y la apartó de ahí. Si bien toda la inquietud que le había recorrido en un segundo se esfumó de igual manera cuando sintió que simplemente dejó reposar sus manos entre los asientos, sujentándole con apenas dos dedos. Casi parecía hasta un gesto infantil, pero en ese momento Naruto lo sintió como el momento más íntimo que había compartido nunca con nadie. Más incluso que un beso en los labios, o un abrazo.

- Con nueve años cogí un catarro… -siguió contándole tras un rato-. Mi madre confiaba en que mi hermano cuidaría bien de mí, así que no le dio más importancia y siguió yendo a trabajar…

Comenzó a acariciarle con el pulgar, de forma casi nerviosa. Incluso parecía estar dudando de seguir hablando, pero algo pareció hacerle cambiar de opinión. Afirmó un tanto más el agarre de sus dedos, y tras un suspiro continuó.

- Se ve que tuve una reacción alérgica a algún componente de los medicamentos que afectó a mi sistema inmunitario, por eso…

Se quedaron en silencio al escuchar el sonido del móvil del moreno. Y se rompió la burbuja en la que estaban sumidos.

Con pesar, Naruto dejó que su agarre se soltara, y Sasuke se removió en su asiento para sacar el aparato de su bandolera, y no fue hasta ahora que se dio cuenta de que había estado conteniendo la respiración.

Sentía que había roto una barrera. No sabía cómo lo había hecho, pero Sasuke le había permitido traspasar ese muro que les separaba. Y como todo con lo que tenía que ver con él, por un lado estaba emocionado de haber compartido algo tan íntimo. Ya no sólo por sus palabras, sino por sus gestos. Pero al igual que el júbilo crecía en su interior de sentirse más cercano a él, el desasosiego lo hacía también.

Se quedó inmóvil intentando no pensar demasiado en ello, a la espera de que Sasuke guardara de nuevo el teléfono y, si quería, terminara de contarle lo que había empezado.

El moreno se quedó mirando fijamente la pantalla durante varios segundos antes de dar un profundo suspiro y tipear un mensaje. Parecía algo molesto.

Con calma, volvió a guardar el móvil en su sitio. Pero ya no se tumbó de costado, como había estado hasta ahora, sino que se quedó boca arriba, tapándose los ojos con un brazo.

- Por eso tengo esta mierda de anemia -bufó-. Y desde entonces mi madre y mi hermano se han estado culpando… Y ahora no me dejan ni respirar.

Naruto sintió que se le tensaba todo el cuerpo. No podía hacerse una idea de qué era lo que le habían dicho… Pero su tono de voz se había vuelto realmente áspero. Sentía que cualquier cosa que dijera o hiciese ahora, haría estallar su rabia.

- Será mejor que me vaya… -resopló-.

Algo más acelerado de lo que estaba acostumbrado de ver en él, el moreno se incorporó y apretó la palanca para devolver el asiento a su sitio. Dejó tan pasmado a Naruto que casi no tuvo tiempo de reaccionar. Aunque, por un impulso, llegó a cogerle de la mano antes de que pudiera bajar del coche.

- Sabes que si me necesitas, puedes venir cuando quieras, ¿verdad?

Se tomó su tiempo pensando en sus palabras. Y desvió la mirada hasta sus manos antes de asentir en silencio.

No estaba seguro de si acababa de molestarle aquel gesto, y se recriminó haber actuado tan impulsivamente.

No pudo sino suspirar cuando cerró la puerta del coche y le observó caminar hacia su casa. Colocó bien su asiento, dejando reposar la cabeza en el respaldo sin poder apartarle los ojos hasta que desapareció por la puerta.

Ahora empezaba a hacerse una idea de los cambios de humor que tenía a veces. A él le pasaba igual estando en casa de sus padres: podía levantarse del mejor humor del mundo… y una palabra de su madre bastaba para que se convirtiera en un mal día. No es que lo hicieran a propósito ni con intención de hacerles sentir mal… Pero era sofocante.

Con otro suspiro se colocó el cinturón de seguridad, reprochándose no poder encontrar una manera de ser útil, ni tan siquiera como amigo. En una situación así… Tan sólo podía callar y escuchar. Y se sentía impotente de no poder hacer nada más. El único que podía hacer algo realmente era él. Pero las circunstancias de cada uno son diferentes, y no podía suponer que el moreno estuviera en posición de poder hacer algo parecido a lo que hizo él, como irse de casa, o algo así.

Suspiró de nuevo resignado, encendiendo el motor y las luces, poniéndose en marcha. Si quería ayudarle, lo único que podía hacer por él era abrirle la puerta de su casa. Seguramente ese era el motivo de que hubiera vuelto sin tener que pedírselo. Y ahora más que nunca, le recibiría encantado. Al menos así, podría ayudarle de algún modo.

.

.

.

CONTINUARÁ…


10/10/15

Hasta aquí el capítulo de hoy.

Y antes que nada… Juro que no fue algo intencionado, pero… ¡Feliz cumple, Naruto! x3

Me hubiera gustado hacer algún dibujillo para celebrarlo, o haber hecho que coincidiera con algo más "amoroso" en el fic xD Pero bueno… Este capítulo creo que es uno de los más significativos por ciertos aspectos subliminales que entenderéis más adelante… (o tal vez empezáis a entenderlo ya, quién sabe =P )

Anyway, como siempre digo, no me cansaré de agradecer que sigáis esta historia. Y tranquilas… Que parece que por mencionar la palabra "drama" esto no pueda terminar bien… xD Así aclarar una cosa: ¡odio con toda mi alma que en un fic acaben matando a uno de mis dos amores! ;A; Se supone que los fics son para hacer "realidad" lo que no fue en la historia original… No sé.

Pero eso sí, tendréis que aguantar el drama de mientras xD No sé por qué, pero hasta que consiguen lo que quieren, me encanta ver sufrir a los personajes me gustan ^^Uu

tu fans:

¡Gracias! x3 (qué rabia que el FF no deje poner más de una exclamación xDD )

Y bueno… Sólo decirte que no tengo ninguna intención de dejar esta historia. No lo he mencionado hasta ahora, pero esta historia no es completamente inventada. Ciertos aspectos son algo que he vivido personalmente y digamos que ésta es una historia "reivindicación". No voy a comentar nada más para no espoilear a nadie =P Pero será algo que explicaré más adelante.

De todas maneras, como dije en el capítulo anterior, no creo que esto sea mucho más largo que 18-20 capítulos, así que no me queda tanto. Lo único, pues, que la escuela me esta absorbiendo mucho el cerebro. Y antes tenía escritos como 5 capítulos de más cuando actualizaba, y ahora tan sólo me quedan 2. Y los que vienen después son los más difíciles de escribir… Realmente, si hubiera sabido que el curso iba a ser tan complicado, hubiera esperado a publicar hasta que lo hubiera tenido casi todo escrito… Pero bueno, ya no hay vuelta atrás. Por eso avisé la semana anterior de que van a haber retrasos a partir de ahora… Necesito trabajar con varios capítulos de adelanto para poder encajar cosas y ahora mismo no tengo ese margen =/

Pero ya te digo, ni por asomo se me pasa por la cabeza dejar esta historia.


Y nada más de momento…

¡Nos seguimos leyendo! x3