Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant y Scaring
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Bueno, antes de empezar, creo de ahora en adelante pondré al principio las palabras que necesiten de explicación. Más que nada para que no os quedéis con la duda de algún significado durante la lectura, por si alguien no lo sabe ^^Uu
Tronera*: cada uno de los seis agujeros donde se meten las bolas, en la mesa de billar.
Sábado, 16 de agosto
14:40
Sin muchas ganas, Naruto barría el polvo y los pocos papelitos que había entre las mesas de la terraza. No había podido dejar de pensar en el moreno en toda la mañana y ahora no era diferente.
Ya desde el mismo momento en el que se levantó, intuyó que éste no iba a ser un buen día y como si fuera adivino, así había sido.
Amaneció completamente agotado. No sólo físicamente, sino mentalmente. Apenas había podido pegar ojo en toda la noche, recordando la mirada ausente de Sasuke la noche anterior, mientras le contaba algo de él. En un primer momento se emocionó con la idea de que le hablara de algo personal… Pero según escuchaba sus palabras, sentía que la desazón crecía, invadiéndole cada vez más por momentos. Eso era lo que no le había dejado dormir, y eso era a lo que no paraba de darle vueltas esa mañana. ¿Qué le había podido ocurrir en el pasado para que se le viera tan decaído? Cierto era que sabía que una madre podía llegar a ser asfixiante… Pero casi pareciera que no tuviera ganas ni de vivir. Y cuanto más lo pensaba, más ganas de llorar le daban.
Estaba tan frustrado de no poder hacer nada por él, lo que fuera con tal de no volver a verle esa cara, que esa mañana se ganó su primera amonestación.
Por idiota.
Y por andar pensando en lo que no debía durante las horas de trabajo.
En uno de sus viajes a la terraza, completamente ensimismado en sus pensamientos, había salido sin cuidado alguno del local y se tropezó con un transeúnte que pasaba por ahí en ese momento. Por suerte no llegó a echarle nada encima, tuvo los suficientes reflejos para volcar la bandeja hacia atrás y que no le cayera encima al hombre… Pero Kunimitsu no se lo pasó por alto. Tuvo la mala suerte de que le pasó en plena hora punta, cuando su jefe solía estar en el local. Y en aquel momento no, pero en cuanto bajó la faena, le llamó a su oficina, en el sótano, y ahí le tuvo durante más de diez minutos en los que no pudo ni articular palabra mientras le redactaba la carta.
- Naruto, ¿estás bien?
Dio un respingo al sentir que su compañera le puso la mano en el hombro. No la había escuchado llegar.
- Unn… -asintió sin dejar su labor-. Supongo que hoy no es mi día…
- ¿Te ha pasado algo? -insistió-.
- No es nada, Ino. Ya se me pasará…
En verdad parecía preocupada por él, y antes de apartar la mano le dio un leve apretón, a modo de consuelo.
- Espero que no se te pase por la cabeza quedarte en casa hoy… -le dijo antes de darse media vuelta para volver a entrar en el local-.
Se quedó mirando hacia dónde se marchó la chica, aunque realmente no veía nada. Se le había olvidado por completo que habían quedado para salir esa noche con todo el follón que se había montado por la mañana, y por la angustia que tenía en el cuerpo desde que se marchó después de dejar a Sasuke en casa.
"Supongo que me vendrá bien para despejarme…", suspiró profundamente.
Desde luego, esta última semana había sido bastante ajetreada emocionalmente para él. De pensar que no volvería a ver más a Sasuke, a darse cuenta cómo cada vez más sentía la necesidad de pasar más tiempo con él… A lo del día anterior.
Seguía sin entender qué había hecho para romper esa coraza con la que se envolvía, pero se alegraba.
Aunque le hubiera dejado con mal cuerpo.
Al menos ahora podía pensar que sí era posible tener una amistad con él, aunque en este momento necesitara más un abrazo que otra cosa. Realmente se sintió liberado cuando le estrechó en su regazo y no se apartó, ni le echó nada en cara después. Fue totalmente tranquilizador estar entre sus brazos y sentir su calor.
Suspiró amargamente al tiempo que terminaba de meter en el recogedor lo que había barrido.
Le gustaría poder volver a abrazarle de esa manera, pero incluso entre amigos era un gesto bastante raro de ver. Ni por mucha confianza que tuviera con Kiba se había abrazado con él nunca, más allá de sus "caricias" de colegueo.
Se sentía privilegiado de haber podido abrazar a Sasuke así. Pero no podía permitir que volviera a pasar algo como lo de la tarde anterior si quería que le considerase un amigo.
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Sábado, 16 de agosto
16:55
- Menudo careto, chaval… -se mofó el castaño nada más entrar y verle la cara-. ¿No ha ido a verte hoy tu amorcito?
- No estoy para bromas, Kiba -se dio la media vuelta para volver a su habitación-. Hoy me han amonestado…
- No jodas, tío… ¿Qué ha pasado?
- …
En principio, no tenía intenciones de contarle nada, bastante avergonzado se sentía ya. Pero por algún motivo se detuvo en mitad del pasillo y se giró para mirarle a la cara, y decidió redirigir sus pasos al salón y completamente desganado se dejó caer sentado en el sofá. Kiba no tardó en seguirle.
- Casi le tiro la bandeja encima a uno que pasaba por ahí… -suspiró cerrando los ojos-.
- ¿Ha puesto una reclamación o algo?
- No… Pero mi jefe lo ha visto…
Ambos se quedaron en silencio. Seguramente el castaño estaba procesando la gravedad del asunto y estaba esperando a que se siguiera explicando, pero ni Naruto mismo sabía por dónde empezar.
- Me ha dicho que no tiene intenciones de despedirme pero que tengo que centrarme -siguió cuando encontró las palabras-. Dice que estoy teniendo un cambio de actitud nada bueno y que estoy teniendo demasiados despistes.
- Hmmm…
- ¿Tanto he cambiado? -se giró a mirarle serio-.
- Pues…
El castaño se dejó caer hacia atrás, apoyando la cabeza en el respaldar, dándole un pensamiento. Aunque Naruto ya podía anticipar la respuesta...
- Últimamente estás bastante alterado, Naruto. No te voy a mentir…
- Genial…
Dio otro profundo suspiro, cerrando los ojos de nuevo.
Tenía que empezar a tomarse en serio eso de controlarse. Como no tomara las riendas de todo lo que le provocaba el moreno en su ser, acabaría por ahuyentarle. Si no fuera porque la noche anterior había sido capaz de reprimirse estando a su lado todo el rato que estuvieron en el coche, estaba seguro que hubiera terminado por hacer algo de lo que se hubiera arrepentido. Y ya no era sólo eso… No podía permitirse perder el trabajo ahora que empezaba todo a ir bien.
- No sé qué hacer, Kiba… Cuando no le veo no puedo dejar de pensar en él…
- No hace falta que me lo jures -rio burlón por lo bajo-.
Ladeó un tanto la cara y frunció el ceño algo molesto con su amigo, pero aún así sabía que tenía razón en quejarse… Debía de estar volviéndose su único tema de conversación últimamente.
- ¿Por qué no pruebas de contarle que te gustan los tíos? Así, como el que no quiere la cosa.
- Sí, claro... "Hey, Sasuke, ¿sabes qué? ¡Me molan los tíos! ¿Qué te parece?" -gruñó malhumorado-.
- No seas burro -rio entre dientes-. Yo que sé, si algún día vais a dar una vuelta por ahí, quédate mirando el culo de alguno que pase por vuestro lado. Seguro que se da cuenta.
- Arrghh… -se dejó escurrir en el asiento, y casi en contra de su voluntad puso un puchero-. No es tan fácil…
- ¡Venga ya, tío! ¿Cómo crees que me di cuenta yo?
- ¿Soy tan descarado?
- A veces…
Por un momento ambos se quedaron mirando, pero finalmente no pudieron evitar soltar una carcajada.
- No sé por qué te agobias, en serio. Estoy seguro de que a estas alturas ya se ha dado cuenta de sobras…
- Una cosa es que lo pienses y otra que te lo digan… -suspiró resignado-. Me da miedo de que si se lo digo a la cara no vuelva a hablarme más…
- No es por nada, Naruto… Pero creo que si lo sospecha y no quisiera ser nada para ti, no habría venido a tu casa.
- No sé…
- En fin… -suspiró tras un largo silencio-. Venga, date prisa y arréglate -le revolvió el pelo ganándose una mirada de reproche-. Hoy tengo ganas de fiesta y como no te des prisa vamos a llegar tarde.
- Voooy… -murmuró al tiempo que se levantaba con pesadez-.
- ¡Vamos, deprisa, dobe! -dio unas palmadas al aire-.
- ¡No me llames así! -gritó enrabietado-. Es que mira que lo sabía…
Con un bufido se dio media vuelta para hacer lo que estaba a punto de hacer antes de que llegara Kiba: darse una buena ducha.
Le escuchaba de fondo reír por lo bajo. ¡Si es que sabía que en el momento que no estuviera Sasuke delante se iba a burlar de él! ¡Lo sabía!
Pero aún y a pesar de la rabieta momentánea, no podía enfadarse con él. No había solucionado nada… Pero algo de peso se había quitado de encima. Cada vez más sentía un nudo en el pecho que casi no le dejaba respirar y no sabía qué hacer para quitárselo de encima.
Pero bueno, tal vez el salir a que le diera el aire en un ambiente nuevo le ayudaría a despejarse un poco. Ahora más que nunca agradecía que sus compañeros le invitaran a salir con ellos.
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Sábado, 16 de agosto
19:15
- ¡Buaaah! ¡Cómo mola! -exclamó el rubio nada más entrar-.
Ésta era la primera vez en su vida que entraba en un pub. No era un local demasiado grande pero para él era el sitio más molón en el que había entrado nunca. No era como las discotecas que había visto en las películas, con todo en penumbra, sino una iluminación media, en la que podías ver perfectamente a quién tenías al lado; nada más entrar, a su izquierda, estaba la barra, con estanterías llenas de licores de todo tipo tras ella, y que se extendía hasta casi la mitad hacia el interior del lugar; a la derecha todo eran mesas con sofás acolchados alrededor que llegaban hasta casi el final; las paredes estaban llenas de cuadros de gente jugando al billar, y pósters de grupos de grupos de música; y al fondo, podía ver unas cuantas mesas de billar, en un espacio reservado sólo para jugar. Y la música no estaba excesivamente alta, por lo que podía escuchar bastante bien a los que tenía al lado.
- ¡Vamos a pedir algo y buscamos mesa! -se adelantó su rubia compañera-.
¿Y qué tenía que decir? Simplemente se dejó llevar por aquellos, seguido de los pasos de su amigo, que igualmente escudriñaba el lugar con detalle.
No había demasiada gente aún. Había bastantes mesas ocupadas, pero todavía quedaban algunas libres. Ellos se dirigieron hacia las del fondo tras pedir algo de beber, sentándose cerca de los billares.
Y Naruto no podía quitarles el ojo de encima, mirando curioso cómo jugaban los que estaban allí.
- ¿Echamos una partida? -le preguntó Kiba después de un rato-.
- Nah, no sé jugar…
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Quedarte aquí sentado toda la noche? -intervino Ino-.
- No sé -se encogió de hombros. Cogió de la mesa su cerveza, le dio un trago, y se acomodó en su asiento, dejándose escurrir un poco, poniéndole más atención a la música-. Se está bien aquí…
- ¿Verdad? -apoyó Shikamaru-.
El rubio se giró a mirarle y tras ver la media sonrisa de complicidad que le dedicaba y levantar su cerveza en el aire, levantó la suya también y chocaron levemente las botellas antes de darle otro trago.
- Ahh… -suspiró la chica resignada-. A veces no entiendo para qué salimos de fiesta…
- Relájate, Ino -le pidió Chouji-. De vez en cuando está bien no hacer nada…
- ¡Hombres! -levantó las manos hacia el cielo-.
Se dejó caer hacia atrás, cruzando las piernas y los brazos algo molesta. Y si se fijaba bien, casi le pareciera incluso que estuviera inflando los mofletes. No pudo contener la risa entre dientes que le salió cuando se giró a mirar a su amigo y vio que él también estaba a punto de echarse a reír.
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Sábado, 16 de agosto
19:55
- Mira, ¿ves? Tienes que apoyar los dedos así en el tapiz… -le explicaba la chica-.
Al final, y después de haberse terminado la primera cerveza, sí que se estaba aburriendo un poco de estar ahí sentado sin hacer nada. Shikamaru y Chouji habían encontrado tema de conversación con Kiba, pero a él no le apetecía nada participar: aunque había estado intentando no pensar en lo que pasó por la mañana, al final, y para no variar… El moreno había vuelto a acudir a su mente.
Por eso en cuanto Ino le propuso ir a jugar al billar, cogió su cerveza y la siguió encantado. Aunque no supiera jugar.
- … Y no cierres un ojo para apuntar, si no le darás mal a la bola.
- Vale.
Nunca hubiera pensado que necesitaba tantas instrucciones para darle un golpe a una pelota. Pero después del primer intento, y que a duras penas rozara la esfera haciendo que la punta del palo resbalara por encima… Entendió que ese juego era más complicado de lo que parecía en principio.
- ¡Oooh! -exclamó sorprendido de sí mismo, tras darle un golpe contundente-.
Las bolas empezaron a esparcirse por la mesa, no llegando a más de la mitad. Pero para ser el primer tiro bien dado, había sido bastante decente. Incluso una de ellas entró en el agujero de una esquina.
- ¡Toma! -alzó el puño entusiasmado-.
- Las lisas son tuyas -le informó la chica-. Va, te toca tirar de nuevo.
Con una sonrisa de satisfacción, bordeó la mesa para buscar un mejor ángulo para su siguiente tiro. Empezaba a gustarle el juego y gracias a las indicaciones de su compañera se sentía ahora más seguro. Apuntó bien, con cuidado de no tocar las otras bolas con la mano de apoyo, cuando encontró una que consideró más fácil de meter. Pero la postura era un poco incómoda y, a pesar de que la golpeó bien, rebotó en un lateral alejándose de la tronera.
- Argh…
- No esperes sacar un diez a la primera, campeón -le dio unas palmadas en el hombro al pasar por su lado, sonriendo burlona-.
Naruto se hizo a un lado, dejando espacio para que la chica pudiera moverse alrededor de la mesa sin problemas, y cogió su cerveza para darle un trago sin soltar el palo. Aunque después de que metiera la primera bola como si nada, y viera lo fácil que le había quedado la blanca para la segunda… Tuvo el presentimiento de que iba a tardar un buen rato en llegar su turno.
Pero se equivocó. Aquella había golpeado suavemente haciendo que la rayada se dirigiera lenta, pero directamente a su destino… Y se quedó a un par de dedos de entrar.
- Tsk… -frunció el ceño la chica-.
- ¡Me toca! -dejó la bebida a un lado, animado de que llegara su turno tan rápido-.
Tal vez era lo que llaman "la suerte de los tontos", o "la suerte de los principiantes", pero según iban pasando los turnos, podía mantenerse a la par con su compañera. De vez en cuando aquella le daba algún que otro consejo, aunque empezaba ya a cogerle el truquillo.
- ¡Ah! ¡Sakura!
Levantó un poco la vista para ver cómo la rubia saludaba con la mano a alguien. Aunque no le dio más importancia, seguro que era alguna amiga. Prefirió fijar su atención en el final del palo, concentrándose en el punto donde tenía que golpear la bola. Si le daba bien, y la metía, se pondría por delante de la chica, a falta de una más para poder meter la negra.
- Vas a fallar…
Y falló.
Falló por el respingo que le dio, haciendo que golpeara la bola de resfilón y dando un pequeño brinco hacia su derecha, girándose a mirar al que tenía ahí justo al lado. Reconocería su voz ya en cualquier sitio.
- ¿¡Q-qué haces aquí!? -preguntó con la respiración acelerada-.
Reprimió el impulso de llevarse la mano al pecho, sentía que el corazón se le fuera a salir del pecho. Por el susto más que nada. Pero ahora que se fijaba en él… Quizá era la iluminación del local, pero Sasuke tenía una mirada de lo más atrayente.
- Fu… ¿Es que tengo prohibida la entrada?
- No es eso… -murmuró algo abochornado-. Es que como dijiste que habías quedado con unos amigos…
- Y con ellos vengo -señaló con el pulgar a su espalda-.
Naruto echó un vistazo por encima de su hombro, en la dirección que le indicaba, y no le hizo falta buscar demasiado. Reconocería la cabellera pelirroja de su amiga en cualquier sitio. Iba acompañada del chico que había visto alguna que otra vez con Sasuke, y otro más alto y fornido que no había visto antes. Y ahora que se giraba a mirar a su compañera, ella también estaba hablando con la otra chica que fue con Sasuke y la pelirroja días atrás a la cafetería.
Pero volviendo al moreno…
"Amigos…", se mordió el interior del labio mientras bordeaba la mesa para ir a coger la bola blanca; había fallado el tiro por su culpa y no tenía intenciones de dejarlo así.
Pero aunque fuera de reojo, verle ahí le aceleraba el pulso. Y más conforme iba vestido. No había manera al parecer de que se pusiera algo que no fuera manga larga, pero la camisa morada que llevaba le sentaba como un guante. Apostaba lo que fuera a que era de seda por cómo brillaba. Y los pantalones vaqueros, negros y ajustados…
"Amigos…", soltó el aire lentamente, volviendo a agacharse para apuntar.
- Emmm… ¿Sasuke-kun? -le llamó Ino-. ¿Te importa quedarte a jugar con él?
- Unn...
- ¡Ino! -se quejó el rubio-.
- Lo siento, Naruto, tenemos cosas que hablar. Ya sabes, cosas de chicas… -le guiñó un ojo antes de darse media vuelta-.
Atónito, se quedó mirando cómo la rubia le entregaba el palo al moreno y se cogía del brazo de la otra chica para alejarse de ahí y dirigirse a la mesa donde estaban sus otros compañeros y Kiba. Y enseguida se unieron los otros amigos de Sasuke, y la pelirosa e Ino comenzaron a presentar a todos entre ellos, sentándose juntos en la misma mesa.
- ¿He interrumpido algo? -le preguntó monótono mientras le ponía un poco de tiza a la punta del palo-.
- No, qué bah… -volvió a agacharse para tirar-. Es que no sé jugar y me estaba enseñando…
- Hmmm…
Con disimulo, apretó los labios y tragó saliva para intentar calmar los nervios. No es que no se alegrara de verle… Y no es que no se sintiera emocionado de estar en el mismo lugar que él, fuera del trabajo, y en otro ambiente distinto a su casa… Pero es que, precisamente por eso, era casi capaz de escuchar sus propias pulsaciones retumbarle en los oídos. Estaba casi cien por cien seguro de que iba a hacer el ridículo delante de él. Y eso en el mejor de los casos, si es que no hacía nada de lo que pudiera arrepentirse después, aunque fuera sin querer.
"Céntrate, Naruto…", dejó escapar el aire lentamente.
Y es que de verdad debía empezar a poner los pies sobre la tierra. Nada más lejos, sólo tenía que recordar lo que había pasado en la mañana…
Con medida fuerza golpeó la bola, y se quedó observándola fijamente mientras avanzaba por el tapiz. Y aunque esta vez había apuntado mejor, la bola rebotó justo en la esquina de la tronera, quedándose a unos centrímetros de caer dentro.
- Argh…
- Hmmm… No está mal para no saber jugar -comentó el otro, que tampoco había perdido ojo del recorrido que llevaba la bola-. Si le hubieras dado un poco de efecto habría entrado.
- ¿Efecto? -le miró perplejo-.
- Sí, mira…
Con calma, cogió la esfera que acababa de golpear Naruto, y la devolvió a su posición inicial, e hizo lo mismo con la blanca para ponerse junto al rubio después, colocándose en posición para tirar.
- ¿Ves donde le voy a dar con la punta?
- Unn… -aisintió-.
Se agachó un tanto para poder ver mejor, apoyándose con una mano en la rodilla. Pero más que fijarse en el palo… Por uno de los anillos que llevaba, fue que empezó a fijarse más en la mano que tenía apoyada en el tapiz. Al contrario que él, parecía cuidarlas bastante: tenía las uñas bien cortadas, y los dedos parecía más finos que los suyos. Apostaba lo que fuera a que se echaba algún tipo de crema, aunque fuera sólo 'bodymilk'. Y casi que podía poner la mano en el fuego de que era eso la fragancia que olía emanando de Sasuke.
Se sobresaltó interiormente y se apartó un tanto cuando se giró para ver qué era lo que le había provocado cosquillas en la mejilla y se percató de lo cerca que estaban, tanto que le había rozado el flequillo del moreno en la cara. Aunque aquel parecía demasiado concentrado en el juego, y no se dio cuenta. Devolvió la mirada a la bola justo en el momento en el que la golpeaba y se quedó con la boca abierta al ver la curva que dibujaba la esfera, directa al agujero.
- Fu…
Le estaba desafiando. Se lo veía en la cara y en esa sonrisilla de autosuficiencia, y no pudo evitar que se le frunciera el entrecejo, apretando los labios.
- Tampoco ha sido para tanto -se irguió dejando reposar una mano en la cadera-, deja que juegue un par de partidas más y no tendrás tiempo ni de jugar un sólo turno…
- Sigue soñando, usuratonkachi -sonrió burlón-.
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Sábado, 16 de agosto
21:00
Naruto dejó escapar el aire en un resoplido tras dar un buen trago a su cerveza, apoyándose en la pared. A duras penas acaban de empezar la tercera partida y el moreno había metido ya dos bolas, e iba a por la tercera, a pesar de que elegía las que consideraba más complicadas de golpear.
Debía reconocer que era bueno. Más de lo que se había esperado. Pero ese hecho sólo le hacía sentir más enrabietado.
"Cuando aprenda se va a enterar…", resopló de nuevo.
Volvió a echar un vistazo a la mesa donde se habían juntado todos. Hacía ya un rato que no veía a Kiba. Al principio pensó que tal vez habría ido al baño pero pasaba el tiempo y no aparecía. Era extraño que se marchara sin avisar, así que quiso restarle importancia. Tal vez había salido para comprarse algo de comer. Que pensándolo un poco…
"Tengo hambre…", se cogió con ambas manos al palo, soportando parte de su peso en él.
Ahora que se paraba a pensar en ello, no había comido nada desde el desayuno y empezaba a sentir ese hormigueo incómodo en el estómago, reclamándole por algo consistente.
Aún así, no perdía detalle de lo que ocurría sobre el tapiz, y dio un bote para ponerse a buscar algún tiro fácil en cuanto vio que la bola del moreno no entró en la tronera.
- Espera -le dijo Sasuke cuando estaba a punto de tirar-. No va a entar.
- ¿Y tú cómo lo sabes? -gruñó algo molesto de que tirase abajo su determinación-.
Pero aquel no le contestó. Se fue al otro lado de la mesa y se agachó para mirar a ras del tapiz, sin que Naruto le quitara los ojos de encima. Aunque no tardó ni cinco segundos en volver a levantarse y acercarse hasta la bola, señalando con un dedo por encima.
- Tienes que darle con la blanca justo aquí.
- Hmmm… Ya lo sé… -murmuró por lo bajo enfurruñado-.
Pero sólo lo dijo por disimular. Le fastidiaba bastante no poder estar al mismo nivel que Sasuke y jugar una partida decente con él. Si bien no podía negar que se estaba entreteniendo y había aprendido bastante en un rato. Aunque era más fácil la teoría que la práctica…
- Argh…
- Demasiado fuerte, dobe.
No pudo evitar suspirar resignado, dejando caer los hombros.
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Sábado, 16 de agosto
21:20
No podía dejar de morderse el labio y el interior de la mejilla, inquieto por tal de que Sasuke volviera rápido.
El moreno le había dejado solo para que practicara un poco mientras él iba a pedirse algo de beber. Pero estaba tardando y empezaba a tener unas ganas insufribles de ir al baño: las propiedades diuréticas de la cerveza eran bastante efectivas, y él se había bebido ya tres desde que llegó; y el local se había ido llenando poco a poco hasta el punto de que ya no podía ver bien a sus compañeros que estaban sentados en la mesa, y por más de que estiraba el cuello para ver si Kiba había vuelto, no conseguía encontrarle con la mirada.
- ¡Sasuke! -le llamó en cuanto le vio aparecer, dejando el palo sobre el tapiz-. ¡Ahora vengo, voy al baño!
No se esperó ni a que le contestara, y salió a paso acelerado del espacio donde estaban las mesas de billar, mezclándose entre la gente que permanecía de pie en medio del local, bebiendo y bailando unos con otros. No es que estuvieran apretujados, pero aún así no estaba acostumbrado a ese tipo de ambiente y dejó escapar un suspiro de alivio cuando consiguió entrar en los aseos. Y más aliviado se sintió cuando al fin pudo relajar la vejiga. Aunque un poco más y se le corta la meada cuando escuchó un golpe en una de las puertas de los retretes que quedaban a su espalda.
- Ahh…
Naruto sintió de golpe subirle el calor a las mejillas, como si se acabara de beber todas las cervezas a la vez. No había que ser muy inteligente para saber lo que estaba pasando al otro lado de aquella puerta, así que se dio prisa por salir de ahí. No tenía la menor duda de que el gemido que había escuchado era de una chica.
Ni siquiera se molestó en secarse las manos tras lavarlas a prisa y corriendo. Las fue agitando de camino de vuelta a la mesa, y terminó de secarse la humedad en los pantalones.
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Sábado, 16 de agosto
21:30
De nuevo, le dio un trago nervioso a su cerveza apartando la mirada a cualquier sitio, lejos de la mesa. Sasuke le había comprado otra y aunque en principio quería hacerla durar, la llevaba ya por la mitad. Pero es que por culpa de quienes narices estuvieran enrollándose en el baño… ¡Ahora no podía dejar de imaginarse cosas! Tan sólo hacía falta que Sasuke se agachara para afinar puntería… y daba igual en qué lugar estuviera, alrededor de la mesa, que siempre encontraba algo en lo que quedarse absorto.
Como ahora.
Le veía de medio perfil desde donde estaba, pero con los primeros botones de la camisa desabrochados… Podía ver parte de su cuello. No lo había pensado hasta ahora, pero se le antojaba realmente atrayente: se le dibujaba una línea entre el mentón y la clavícula que le daban ganas de querer pasarle los labios por ahí. ¿O quizá por detrás de la oreja directamente? Aunque lo que más ganas le daban era querer pasar la mano en una caricia, espalda abajo hasta llegar al culo… Con esa pose era casi imposible poder quitarle los ojos de encima.
"Dios…", se abofeteó mentalmente cuando se dio cuenta de lo acalorado que empezaba a sentirse.
Maldijo en sus adentros una y otra vez a quienes fueran que estaban en el baño dándose el lote, y a las dichosas cervezas que se había tomado. Aunque no sabía a quién culpar más: si a aquellos dos o a Sasuke por haberse vestido de esa manera.
Siempre le había visto con camisetas holgadas que le llegaban hasta la cadera, o incluso algo más abajo alguna de ellas, así que no había tenido ocasión hasta ahora de fijarse en lo bien puesto que tenía el culo.
- Te toca -le dijo al pasar por su lado-.
- Unn…
Le miró de reojo acercarse hasta el poyato que había en la pared, y cómo le dio un trago a su bebida, antes de dirigir su atención a la mesa. Había estado tan ensimismado que no sabía qué bola elegir. Y cuando se agachó para apuntar, no pudo evitar pensar que ahora era él el que estaba con esa pose… ¿Le estaría mirando alguien el culo a él? ¿...Le estaría mirando Sasuke…?
De nuevo volvió a sentir que le subían las calores, y tragó con fuerza. Y aunque quiso centrarse en el juego, lo único que consiguió fue que la punta del palo resbalara sobre la bola.
- ¡Arrrgh!
- ¿Qué pasa, dobe? ¿La cerveza te nubla la vista? -rio burlón-.
- ¡Deja de llamarme dobe! ¡Ostras! -bufó con desesperación-. ¡Sólo ha sido un despiste, ¿vale?! ¡Déjame tirar otra vez!
- Fu… Usuratonkachi…
- ¡Nnnggg! -gruñó apretando los dientes-.
"Tú me nublas la vista… ¡Cretino!", consiguió contener las palabras.
Resopló con rabia volviendo a colocar la bola donde estaba antes, apenas unos centímetros más a su izquierda, sin poder evitar mirarle de reojo. Aunque bien sabía que no era culpa del moreno… ¡Era suya, y sólo suya, por andar divagando en mundos que no le pertenecían!
Y aunque intentó esta vez poner toda su atención en el tiro… Tan sólo consiguió alejar de la tronera la bola que quería meter.
- Relájate, dobe… -le dijo al pasar justo detrás de él-.
Hubiera vuelto a saltar para contestarle, si no fuera por el respingo que le dio al sentir que le pellizcaban en un costado. Se giró a su derecha pensando que tal vez había vuelto Kiba, pero al no encontrarle ahí, se volteó al otro lado sólo para encontrar a Sasuke riéndose por lo bajo, buscando sobre el tapiz su siguiente víctima.
Iba a echarle las mil pestes por estar chinchándole de esa manera, pero fue en ese momento, en el que se fue a agachar para tirar, que se dio cuenta de que alguien pasaba por detrás del moreno. Quiso avisarle pero no le dio tiempo de llamarle la atención cuando le dio, y aquel se tambaleó un poco, aunque consiguió mantener el equilibrio y no caer.
- Perdón… -se irguió enseguida Sasuke para disculparse-.
- ¿Es que no tienes ojos en la cara, maricón?
- Oiga, le he dicho que lo siento.
"¿Le ha dicho maricón…?", frunció el ceño sintiendo que se le removían las entrañas.
- 'Lo siento, lo siento' -repitió con retintín-.
Y lo que sucedió después fue casi como si fuera una secuencia a cámara lenta. Naruto se percató del movimiento del brazo de aquel, y sabía lo que iba a ocurrir después. Lo había visto decenas de veces, pero desde ángulo de vista en el que estaba ahora Sasuke. Sabía que aquel estaba diciendo algo, aunque ahora sólo podía visualizar lo que su cuerpo le decía que estaba a punto de ocurrir, y no escuchaba nada. Ni tan siquiera la gente de su alrededor, ni la música del local. Soltó el palo y a grandes zancadas se puso entre medias de los dos, justo a tiempo para evitar que le cogiera de la pechera al moreno, y empujar al otro para distanciarlo. Pero entonces todo comenzó a rodar demasiado rápido para poder reaccionar, y no pudo esquivar el puño que terminó por golpearle en la boca.
- ¿¡Pero qué haces!?
- ¿¡A ti quién te ha dado vela en este entierro!? ¿¡Ah!?
- ¡Te voy a partir los dientes, pedazo de subnormal!
¿¡Pero qué le pasaba a ese!? ¿¡Estaba buscando bronca o qué!?
Sabía de sobras que siempre tenía que intentar evitar cualquier tipo de enfrentamiento, como ése, para evitar buscarse problemas… ¡Pero es que no habían hecho nada! Y aquel parecía estar completamente borracho. Aunque eso no era excusa para liarse a hostias con el primero que encontraba y ponerse a insultar así de gratis a cualquiera. Además, Sasuke ya se había disculpado, ¿¡qué más quería!?
- ¿¡Qué tú me vas a partir los dientes!? ¡Deja de hacerte el gallito, calzonazos! ¡No sois más que un par de mariconas!
- ¿¡Qué has dicho!?
- ¡Naruto!
Ya. Eso era la gota que colmaba el vaso. Tal vez debería soportar por el resto de su vida que le insultaran por ser lo que era… ¡Pero no iba a consentir que humillaran a nadie más! ¡Y menos a Sasuke!
Apretó el puño y sintió cómo todo su cuerpo se tensaba en anticipación a lo que vendría después. Tal vez acabara con unos cuantos moratones, pero no iba a dejar que la cosa se quedara así. ¡Vaya que no!
Pero antes siquiera de que pudiera lanzar el puño, notó una presión alrededor de su cintura que le impedía avanzar, y su brazo estaba siendo retenido con fuerza. Y antes de que pudiera librarse de lo que le estuviera frenando, la espalda de alguien más se interpuso entre los dos, impidiéndole la visión.
Intentó forcejear para soltarse. No sabía quién era el que estaba en medio, ¡pero lo apartaría si hacía falta para darle su merecido al energúmeno que le había dado ese puñetazo! La rabia le corría por las venas sólo de pensar que se lo hubiera llevado el moreno, así, porque sí, sólo por haber estado en el sitio equivocado, en el momento equivocado, y haber estado en el camino de ese…
- ¡Cabrón de mierda!
- ¡Basta ya, Naruto!
No fue hasta ese momento que se le ocurrió girarse para ver quién era el que estaba sujetándole. Y fue como sentir una bofetada al darse cuenta de que… obviamente… No era otro más que Sasuke.
Y aunque se obligó a serenarse un poco, y dejó de forcejear, siguió con la mirada al que se había interpuesto entre ellos dos, reconociendo ahora al amigo grandullón del moreno. Aquel había cogido del cuello al borracho ése y le estaba conduciendo hacia la salida. El imbécil debía estar muerto de miedo porque ahora tan sólo se limitaba a caminar hacia atrás, sin poder apartar los ojos del gigante aquel, incapaz de articular palabra.
No tardaron en acercarse los demás para enterarse de lo que había ocurrido, si bien Naruto lo que menos ganas tenía era de explicar nada: tenía la respiración agitada, empezaba a notar palpitaciones en el labio… y ahora notaba el sabor a óxido de la sangre.
Aquel estaría borracho, pero le había arreado bien.
- ¿¡Estás bien!? -le preguntó la amiga pelirroja de Sasuke-.
- Joder, Naruto, ¿qué ha pasado? -le preguntó Shikamaru-. Cuando nos hemos dado cuenta el tío ya te había dado…
- No es nada… -murmuró pasándose una mano por el labio-.
De reojo vio a Sasuke que se apoyaba en la mesa del billar, cruzado de brazos, apartando la mirada mientras su otro amigo le hablaba por lo bajo. Fue entonces que vio que la chica pelirosa se acercaba a él.
- Déjame ver eso, Naruto.
- Estoy bien, tranquila…
Empezaba a sentir algo de ansiedad, mirase donde mirase, todo el mundo estaba pendiente de lo que ocurría ahí. Incluso vio que algunos se llevaban la mano a la boca para comentar con el de al lado lo que estaba pasando. Y no le gustaba nada ser el centro de atención.
- Déjame ver… -insitió ella-.
- ¡Que estoy bien! -se apartó dando un paso hacia atrás-.
¿¡Dónde rayos estaba Kiba!? ¿¡Es que de verdad se había marchado sin decirle nada!? ¿¡Qué se suponía que tenía que hacer ahora!?
- Ven conmigo.
Reconoció al instante la voz del moreno. Y quiso negarse en ese momento. Se sentía demasiado agitado como para tener una conversación con nadie sin querer darle un buen puñetazo a algo. Aún tenía la tensión y la rabia recorriéndole el cuerpo como para pensar racionalmente. Pero se sintió arrastrado por el fuerte agarre del brazo, y no quería seguir formando parte del circo que se había montado. Así que siguió a Sasuke. No fue hasta que entró en el baño que se percató que también había arrastrado a su amiga.
- Déjala que te eche un vistazo.
- Ya le he dicho que no es nada -contestó malhumorado-.
Algo en el tono de voz del moreno le hizo sentir aquello como si fuera una orden, y no estaba de humor para acatar ninguna. Sin embargo, se acercó hasta uno de los lavabos y abrió el grifo para echarse un poco de agua, y enjuagarse la boca de paso.
- Sasuke-kun… Mejor os espero fuera…
- No va a entrar nadie -dijo tajante, caminando con calma hasta la puerta. Echó el pestillo y se quedó ahí apoyado, cruzado de brazos de nuevo-. Y tampoco vas a salir de aquí hasta que te mire eso.
Naruto escupió el agua, un tanto teñida de carmín, y se pasó la mano por la boca para que no le gotease el agua antes de girarse a mirarle.
Sasuke estaba cabreado. Podía leerlo perfectamente en su lenguaje corporal. Y aunque pareciera que se estuviese conteniendo, algo en su mirada le estaba diciendo que era por su culpa.
"¿Y yo qué he hecho…?", bufó molesto.
Con fingida calma, se secó las manos y la barbilla con un poco de papel, y dejó que la chica se acercara para que le echara un vistazo por tal de que terminara rápido y poder salir de ahí. Comenzaba a sentirse asfixiado.
Aquella comenzó a palparle por la mandíbula y fue bajando por el mentón, lenta pero firmemente.
- ¡Au!
- No seas quejica, aguanta un poco.
- Me acaban de pegar un puñetazo, ¿sabes? -no pudo evitar resoplar-.
Ella apretó los labios conteniéndose de lo que quisiera decirle, y se limitó a suspirar. Aunque fuese lo que fuese, no le impidió cogerle de una oreja y tirar hacia abajo para mirarle más de cerca.
- Au…
- Parece que sólo te has pellizcado con los dientes…
- ¡Ya te he dicho que no era nada!
- ¡No grites! -le dio un coscorrón-.
- ¡¿Pero por qué me pegas?!
- ¡Porque eres tonto!
- ¡¿Ah?!
Antes de que pudiera seguir replicando, la chica le tiró del brazo y le acercó de nuevo al lavabo, cogió un poco de papel del secamanos, lo mojó, y se lo pasó por encima del labio para limpiarle la sangre que le había brotado otra vez.
- Apriétalo durante un rato hasta que te deje de sangrar y luego te pones un apósito.
- ¿Un qué?
La pelirosa abrió el bolsito que llevaba colgado, sacando su monedero y Naruto esperó, con algo de curiosidad.
- Todavía no lo venden en muchas farmacias, pero es lo mejor que hay para las heridas en los labios -le contó mientras sacaba un envoltorio de papel-. No te lo toques, ni te lo quites tú, ya se caerá solo cuando esté curada la herida.
- Unn… -asintió no muy convencido-.
Cogió lo que le tendía la chica, y alzó la cosa esa hasta que quedó a la altura de sus ojos para poder examinarlo mejor. Uno de los lados era transparente y pudo ver que dentro había como un cartoncito que no tenía idea de qué era.
- ¿Eres enfermera?
- Soy casi médico -sonrió ella algo más relajada ya-.
- Hmmmm…
"Pero en serio, ¿qué es esta cosa...?".
- ¿Ves las flechitas? -le indicó ella-. Cuando lo abras sólo tienes que tirar y una de las mitades del apósito se quedará aire. Lo pones sobre la herida, aprietas un poco para que se pegue, y tiras de la otra parte hacia abajo para terminar de ponértelo.
- Ah, vale…
Se quedó examinándolo un momento más, entendiendo ahora cómo funcionaba, y se lo guardó en el bolsillo del pantalón. Y ahora que la chica había terminado decir todo lo que tenía que decirle, y se quedaron en silencio… No sabía qué hacer. Sasuke no se había movido ni un centrímetro de la puerta y ella no le quitaba el ojo de encima, examinándole la cara con la mirada.
No sabía qué era lo que había hecho para que el moreno pareciera tan cabreado, pero no tenía ganas de discutir.
"Y yo que pensaba que por fin había traspasado un muro…", suspiró resignado recordando la noche anterior.
Metió la mano libre en el bolsillo, sin dejar de apretarse el labio con la otra, y se apartó un poco del lavabo para quedarse apoyado en la pared, mirando al suelo. Sentía como agujas los ojos negros del moreno clavados en él y ahora no se sentía capaz de enfrentarle. Empezaba a sentirse abochornado de que hubiera tenido que ser él quien le contuviera de hacer una gilipollez: si hubieran empezado una pelea… habría terminado pasando la noche en los calabozos de la comisaría…
- Ahh… -dejó escapar el aire en un profundo suspiro-.
"¿Qué más puede salir mal hoy…?", cerró los ojos dejándose escurrir por la pared hasta quedar sentado en el suelo.
El sonido de la puerta cerrándose le hizo levantar la vista. La chica ya no estaba, y Sasuke se dirigía hacia él. Todo su cuerpo se tensó sin saber bien por qué. O bueno, más bien sí lo sabía, lo que no entendía era por qué estaba enfadado con él.
- ¿Se puede saber qué ha sido eso? -se quedó en cuclillas delante de él, mirándole fijamente-.
- 'Eso', ¿qué? -ladeó la cara de nuevo hacia la puerta-.
- No me tomes por idiota, Naruto. Sabes perfectamente a qué me refiero.
Volvió a suspirar profundamente. Claro que sabía a qué se refería. Pero, ¿cómo le tenía que explicar que todas las idioteces que hacía últimamente eran causa directa, o indirecta, de estar pensando demasiado en él? Y sabía perfectamente que la culpa no era de Sasuke… Era completamente suya por permitir que todo se le escapara de las manos.
- Sólo para que lo sepas... Porque eres tú, sino te parto el otro lado del labio.
- ¿Así es como le agradeces a tus amigos cuando les dan una hostia por ti? -se giró para mirarle a la cara-.
Ambos se quedaron enfrentando las miradas. Pero en esta ocasión, el rubio no podía ver más allá del resentimiento en sus ojos.
- Yo no te he pedido que me defendieras -frunció un tanto más el entrecejo-.
- Vale, ya lo pillo -se apartó la mano del labio y se apoyó en la pared para levantarse-. Oye, lo siento si te he hecho sentir como un inútil pero no es algo que me haya dado tiempo de pensar antes de llevarme el puñetazo, ¿vale?
- Pues deberías de pararte a pensar con calma de vez en cuando -se irguió también para estar a la misma altura que sus ojos-, porque parece que la única neurona que te funciona está sobrecalentada.
Naruto levantó un dedo en forma de advertencia, y estaba a punto de replicar de nuevo, pero decidió apretar los labios y callarse. Sabía que tenía razón. Pero no estaba dispuesto a admitirlo en voz alta porque si empezaba a hablar explotaría y terminaría por decirle todo lo que se estaba callando. Por lo que no pudo evitar resoplar y se dio media vuelta para salir de ahí.
Tenía que alejarse de él. Y rápido.
Nada más entró de nuevo en la sala, fue directamente a donde estaban todos sentados. Sin más explicaciones, cogió su bandolera y se despidió de forma acelerada de sus compañeros. La amiga de Sasuke le llamó, la escuchó perfectamente, pero quiso hacer como que no se dio cuenta y ni se giró. Necesitaba tomar aire y respirar. Se sentía ahogado ahí dentro, más aún caminando entre la gente. Algunos se giraban al verle pasar y comentaban por lo bajo. No le hacía falta un máster en criminología para saber de qué estaban hablando. Sólo esperaba por los dioses que el borracho se hubiera alejado del lugar y no se lo volviera a cruzar.
Y una vez estuvo fuera, no supo muy bien qué hacer. No podía marcharse sin Kiba. El castaño había ido con él en su coche y el lugar estaba bastante lejos de su casa.
"Pero hoy el metro circula toda la noche...", recordó, echando un vistazo a la hora.
Aún faltaba un poco para las diez.
Dos horas hasta la media noche para que terminara oficialmente el día.
Desde luego… Aunque ya había tenido la corazonada cuando se levantó… No se hubiera podido imaginar que todo fuera a ir tan de culo…
"¿Qué más puede salir mal…?", suspiró comenzando a dirigir los pasos hacia su coche.
.
.
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CONTINUARÁ…
27/10/15
Uolas gente! =D
Madre mía… Siento muchísimo el retraso ;A;
Había calculado que para este sábado pasado sería capaz de actualizar… Pero al final me ha costado un poquillo más ≧_≦
Y pues… Bueno, sé que muy seguramente no era lo que esperábais de este capítulo… ¡Pero hay que darle emoción a la cosa! xD
Por lo que llevo escrito de momento, sigo calculando que quedan como 8 capítulos más… Así que no falta casi nada para llegar al clímax de la historia =P
Y pues… No era mi intención contestar "no registrados", pues no quiero escribir de más en los capítulos y sumar palabras a la historia cuando no es real… Pero bueno, supongo que por un par no hará daño ^^Uu
Noin
Madre mía… ¡Muchísimas gracias! ;A; Siempre me emociono cuando alguien nuevo me comenta, y se suma a leer mis tonterías… Y no me lo tomes a mal, pero que sea un chico quien me lee, y le guste… ¡Me emociona todavía más! TTwTT No sé. Sé que sois personas que igual que nosotras, y que también tenéis vuestro corazoncito… Pero es tan complicado encontrar un chico que abiertamente exprese sus sentimientos que en ocasiones pienso que me paso de la raya con los diálogos que les hago ^^Uu (más por mi experiencia personal que por otra cosa…). Sé que hay de todo en este mundo, igual que también hay chicas que no expresan nada en absoluto… Pero de verdad que me emociona muchísimo que me leas, y que decidieras dejarme un comentario TTwTT
Y pues, no te culpo si no entendiste bien esa parte que dices =( Lo cierto es que se me hizo bastante complicado expresarlo… Son estas cosas que a veces no te esperas, y te quedas ahí confuso intentando razonar qué es lo que ha pasado, y no has visto casi ni la sombra. Y de verdad que no se me ocurrió como escribirlo mejor (le di bastantes vueltas). Así que tranquilo, que no es algo que me tome a mal. Sabía que iba a ser confuso… Pero aún no encontré un mejor modo.
En cuanto a la extensión, creo que lo he comentado alguna vez (no estoy segura, quizá fue por privado), pero corto los capítulos según "me lo pide" la historia. Hay capítulos cortísimos (de siete u ocho páginas) pero por ejemplo tengo uno para más adelante que si no recuerdo mal son 25 páginas! o_o Y yo quería cortar, y cortar… pero la historia seguía y seguía xDD
En serio, si alguna vez tienes tiempo y ganas de escribir, te vas a dar cuenta de que no te exagero. Tanto los personajes como la historia te hablan por sí solos, y te piden unos ritmos que en ocasiones se te escapan de las manos ^^Uu
Y pues… ¿Qué más decirte? Siento haberme tardado tanto en actualizar, aunque creo que en tu caso ha sido para mejor xD Porque cuando leí tu comentario por primera vez, simplemente me dejaste sin palabras. Lejos de lo que pueda parecer, no soy alguien muy habladora ^^Uu Y cuando alguien me dice algo así… Lo único que puedo decir es "gracias", una y mil veces, y todas las que hagan falta. De verdad.
Como te dije antes, me emocionó mucho que decidieras tomarte unos minutillos y dejarme un comentario! TTwTT
Gracias por leerme!
fujoshi-san
¡Gracias a ti también! ≧3≦
De veras que no sé cómo agradecer el que os toméis un momento para dejarme un comentario ;_;
Cada día que pasa esto está más muerto… TT_TT Y como no sea en inglés, ya se encuentran fics para leer… (sí, yo también leo xD ). ¡Y los pocos fics que me tienen enganchada no actualizan desde hace meses! ;A; Ains…
Y bueno, como ya he comentado por ahí… Las clases están siendo realmente tediosas. A Dios gracias que este fin de semana pasado pude desconectar un poco y avanzar con la historia… Porque no es algo que quiera dejar de lado. Es algo que cuando me pasó por la cabeza por primera vez me tocó muchísimo la fibra, y siento la necesidad de desarrollarla y compartirla, porque sé que a muchos les va a dar qué pensar. Ya comenté que esto es un drama (que no tragedia), así que prepara los pañuelos para más adelante xD Aunque a esa parte no sé si seré de capaz de darle el dramatismo que merece… Creo que alguien me ha contagiado la vena humorística y esto está tomando un cáliz menos dramático de lo que me esperaba ^^Uu Pero bueno… Lo que me lleva al siguiente punto y es que… Siento mucho en el alma decirte que aún no tengo decidido si habrá algo subido de tono. Así del lemon ya ni te digo =/
Todo irá según la historia me vaya pidiendo… Y si es algo que los personajes no me permiten, no lo haré. Todo depende de cómo se desarrolle, porque cuando llegue a cierto punto, cortaré, y seguiré por otro lado… Gomen ≧_≦
