Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.

Beta: Usura-tialmant y Scaring

Advertencias: Shonen ai, POV Naruto


Boke*: literalmente del japonés. Estúpido, ignorante o despistado. En fotografía, se usa para describir el efecto de desenfoque que se hace a propósito en las zonas más alejadas del centro de la imagen. Por lo que podría interpretarse también como "persona desenfocada" o "de pocas luces".


Domingo, 17 de agosto

10:30

Alzó la mano para para dar clic en el siguiente capítulo del animé que estaba viendo, tumbado en el sofá. Apenas había podido dormir a pesar de que se metió en la cama nada más llegar a casa, no sin antes ponerse el apósito aquél que le había dado la amiga del moreno.

"¿Cómo se llamaba…?", intentó recordar su nombre.

Ino la llamó en cuanto la vio entrar en el local, pero estaba más concentrado en jugar su partida que en aquellas dos. Y claro… En el momento que vio aparecer a Sasuke, el resto del mundo desapareció.

Volvió a suspirar por a saber qué vez esa mañana, y sorbió con fuerza por la nariz.

Debía tener los ojos hinchados por haber estado llorando antes de quedarse dormido, y los párpados le pesaban una barbaridad. Se había levantado de la cama por ahí a las seis de la mañana, por costumbre, por ansiedad, o por el rugido de sus tripas. A saber.

No tenía ganas de nada, y había estado ignorando el móvil que ahora empezaba a sonar de nuevo por octava o décima vez, ya había perdido la cuenta.

Debía de ser Kiba: su madre ya le habría llamado al teléfono de casa; seguramente se enteró de toda la movida cuando volviera de a saber en dónde narices se metió la noche anterior.

Pero hoy no tenía ganas de nada. Mucho menos de hablar y dar explicaciones.

Así que lo dejó sonar, y sonar, hasta que finalmente se cortó la llamada. Y un nuevo suspiro escapó de sus labios.

Empezaba a sentirse desbordado con toda esta situación.

Cuando vio sentarse a Sasuke por primera vez en la terraza donde trabajaba ya intuyó que le daría algún que otro dolor de cabeza… Pero jamás se imaginó que fuera a poner su vida patas arriba. No sabía qué, pero algo tenía que le era imposible mirar hacia otro lado y le estaba empezando a desesperar.

Había querido ser su amigo, sin embargo ahora se daba cuenta de que eso iba a ser algo completamente imposible. Antes o después se encontraría contra la espada y la pared y no tendría más remedio que decirle lo que sentía, o terminaría por volverse loco. O eso, o poner distancia entre ellos y no volver a hablar más con él.

Pero el simple hecho de pensarlo le provocaba un nudo en el pecho que a duras penas le dejaba respirar.

Tal vez eso era lo que no le dejaba dormir últimamente: el tener que estar buscando siempre excusas para todo con tal de no decirle ni directa, ni indirectamente, lo que sentía por él y no perder así el contacto; odiaba con toda su alma no poder serle sincero.

Salió de sus cavilaciones al escuchar el timbre de casa.

Genial.

Eso le pasaba por no coger el teléfono. Ahora tendría a Kiba esperando en la puerta. Y aunque tal vez se hubiera enterado de lo que pasó por el resto de los que estaban presentes en el pub, no le apetecía nada que le viera con el careto de amargado que debía tener. Así que decidió que, si no volvía a llamar al timbre, haría como que no lo había escuchado. Al fin y al cabo, podía excusarse diciéndole que estaba durmiendo.

Pero no tuvo esa suerte. Después de unos minutos volvió a sonar.

Con pesadez, se sentó al borde del sofá y se levantó totalmente desganado para dirigirse hacia el recibidor, frotándose los ojos para quitarse las legañas. Llevaría unas cuantas horas despierto, pero casi pareciera que se acababa de levantar.

- Ya va… -dijo al aire cuando sonó una tercera vez el timbre-. Cuánta pris-

Pero no llegó a terminar la frase cuando abrió la puerta. Se quedó mudo, completamente en blanco, al ver a Sasuke ahí.

- Hey…

- Hola…

Ambos se quedaron en silencio durante tensos segundos, hasta que fue el moreno quien desvió la mirada llevándose una mano al cuello.

- ¿Tienes algo que hacer...?

- No… -contestó sin pensar-.

Seguía sin poder creer lo que veían sus ojos. ¿Qué hacía ahí?

- Hmmm… ¿Te molesta si… me quedo a comer contigo?

"¿Cómo…?".

- He traído sushi y yakisoba… -alzó una bolsa-.

Le estaba costando procesar aquello.

Había estado rumiando que, muy seguramente, tardaría unos días en volver a verle… Si es que volvía a dejarse ver por la cafetería. Después de todo, la noche anterior se le veía bastante cabreado con él.

Sin embargo ahora incluso parecía abochornado, y el hecho de que viniera a su casa tan pronto… No sabía muy bien por qué, pero sentía que de alguna manera se estaba disculpando con él.

Por eso se hizo a un lado para dejarle entrar en cuanto pudo procesar el mensaje.

- ¿Cómo tienes el labio?

- Me duele un poco… Pero hace falta bastante más que esto para acabar conmigo, tranquilo.

- Ahh… -suspiró con pesadez, sentándose para quitarse las zapatillas-. En serio, Naruto, la próxima vez no te metas en medio…

- Ya te pedí perdón, ¿vale? -se cruzó de brazos apoyándose en la pared, esperando que terminara-. De todas maneras, tienes una forma muy curiosa de darle las gracias a tus amigos…

- Es que, para mí, tú no eres un amigo.

A Naruto se le heló la sangre y la mente se le quedó en blanco de nuevo, observando al chico que tenía ahí sentado. Aunque no sabía de qué se sorprendía… Ya se había repetido a sí mismo unas cuantas veces que por el único hecho de que hubiera ido a su casa durante esa semana… No quería decir que fueran amigos aún. Seguían siendo unos simples conocidos. Nada más. Aunque le cayó como una balda de agua fría que Sasuke fuera tan directo.

- Naruto.

- ¿Qué?

- Yo no quiero ser tu amigo.

- Vale, ya lo he pillado, no hace falta que me lo repitas.

- No, no lo entiendes -le dijo poniéndose en pie-.

Se le pusieron todos los pelos de punta cuando dio un paso hacia él, levantando una mano hacia su cara. Por un acto reflejo quiso dar un paso hacia atrás, chocándose de espalda con la pared, para intentar alejarse. Y durante un instante le cruzó por la mente que tal vez, como le había dicho Kiba, sí había sido demasiado descarado mirándole y se había dado cuenta, y aquella pesadilla se reprodujo de nuevo en su cabeza… Hasta que sintió la caricia que le dio en la mejilla y le miró a los ojos: Sasuke se había detenido a tan sólo un palmo de su cara.

Empezaba a notar agitada su propia respiración, pero era ahora o nunca. Y no quiso volver a pensar en qué pasaría después. Aún así, no se sentía capaz de robarle un beso, pero sí le dejó claras sus intenciones inclinándose lentamente, sin apartarle la mirada. El corazón le latía con más fuerza a cada segundo que pasaba sin que aquel hiciera por apartarse. Es más, sintió el tacto de la caricia que le dio cubriéndole toda la mejilla, y llevando la mano hasta la nuca, haciendo que una corriente eléctrica le recorriera todo el cuerpo. Y ahí fue cuando se dejó llevar por las sensaciones y rozó sus labios, presionándolos levemente. Y se dejó guiar por el ritmo lento y pausado que le marcaba el otro, apenas rozando sus labios. Hasta que no pudo más y se separó un tanto para poder tomar aire por la boca, e intentar regular su respiración, sin atreverse a abrir los ojos aún.

- Me gustas, Sasuke… -le dijo en un murmullo, haciendo que se rozaran sus labios al hablar-. Mucho…

- Humph... Dobe.

Todo estaba siendo surrealista. No sólo es que no se hubiera apartado, sino que le había correspondido el beso. Y ahora estaba haciendo que se le pusieran los pelos como escarpias de las caricias que le estaba dando en la nuca, enredando los dedos con su pelo.

Un tembloroso suspiro se le escapó, esta vez de alivio. No entendía nada de lo que estaba pasando pero… Ya no le importaba. Todos sus comederos de cabeza y sus miedos eran un sinsentido teniendo ahora a Sasuke ahí, casi pegado a su cuerpo por completo, dejándole suaves besos en los labios. Aún así, le costaba aceptar que realmente estuviera sucediendo todo aquello, y llevó las manos a su cintura para abrazarse a él, casi con miedo, como si de un momento a otro se fuera a desvanecer.

Y por un instante fue como si se detuviera el tiempo. Nada importaba. Tan sólo el calor que emanaba del cuerpo del otro, y la forma en la que le rodeaba con los brazos haciéndole sentir completamente en calma. Incluso juraría que podía escuchar la respiración del moreno sincronizarse con la suya propia, y los latidos de su corazón golpearle en el pecho. Y para cuando abrió los ojos de nuevo… Fue casi como despertar de un largo letargo.

- Sasuke… -se aclaró la garganta, apartándose un poco para mirarle a los ojos-. Dame tu email.

- ¿Es una orden? -arqueó una ceja, intentando mantener el semblante serio, pero no pudo evitar que se le escapara una risilla burlona-.

- ¿Qué?

- Te creía un poco más avispado para serte sincero… -torció los labios en una sonrisa socarrona, cosa que hizo al rubio apartar la mirada un tanto abochornado-.

- ¿Qué quieres decir?

- Que está en mi portofolio, dobe -le besó fugazmente, riendo por lo bajo-.

- ¿E-en serio…?

- Unn…

"¿Cómo…?"

¿¡Cómo no podía haberse dado cuenta antes!? Cuando lo estuvo mirando… ¡Estaba seguro de haberlo visto todo!

- ¡Me estás mintiendo! -estiró los brazos para separarse de él, dando unos pasos hacia el interior del piso. Se sentía totalmente ridículo-. ¡Ahí no había nada!

- Está en el apartado de contacto -sonrió burlón, siguiéndole los pasos-. En la esquina de abajo a la izquierda.

- ¡Teme…! -le apuntó con un dedo-.

Pero antes de decir nada, salió corriendo hasta el salón y se sentó delante de su portátil para comprobar lo que decía. ¡Estaba seguro de que le estaba mintiendo!

Y en cuanto cargó la página…

- Esto no estaba cuando me lo enseñaste la semana pasada -frunció el ceño, señalando el sobrecito que había en la esquina. Pero aquel simplemente se encogió de hombros, acercándose con calma-. No me hagas sentir más estúpido de lo que ya me siento… -murmuró-.

- Eso te pasa por despistado, usuratonkachi… -le empujó con un dedo en la sien-.

Naruto simplemente apretó los labios mirando fijamente la pantalla, y ese dichoso sobrecito blanco de la esquina, y dejó que el otro se acomodara.

Se sentía completamente confundido, y era incapaz de controlar sus pulsaciones, totalmente desbocadas. ¿Qué acababa de ocurrir? Hacía poco más de doce horas que le amenazó con partirle el otro lado de la boca y ahora...

Trató de empezar a despejar la cabeza de todas la dudas que comenzaban a asaltarle respirando con calma, y observando cada movimiento que hacía el moreno. Aquel dejó sobre la mesa la bolsa con la comida que había traído y dejó su bandolera junto al costado del sofá en el suelo, antes de sentarse en el rincón que parecía haberse hecho su favorito.

Y se hizo el silencio.

Y Naruto se sentía incapaz de apartar los ojos de él.

- ¿Por qué te enfadaste anoche?

- Creo que sabes la respuesta ya… -suspiró, cruzándose de brazos-. No necesito que me defienda nadie, Naruto.

- Si no le hubiera empujado, la hostia que te hubiese dado a ti hubiera sido más fuerte que la que me dio a mí.

- ¿Y quién dice que iba a llegar a tocarme la cara? -alzó una ceja mirándole fijamente-. Si no te hubieras metido por medio… Tenía el palo preparado para pegarle en los huevos.

- Auch…

El rubio no pudo evitar encogerse, llevándose las manos a su entrepierna, tan sólo de visualizar la escena.

- Hmph… -giró la cara hasta la puerta-.

Sin decir nada más, aquel se levantó otra vez, volvió a coger la bolsa que había traído y salió del salón.

Aún parecía algo molesto con lo que a ese tema respectaba… Pero por lo que había pasado, Naruto tenía la impresión de que no debía de cabrearle tanto. Si no, no estaría ahí, y mucho menos le hubiera…

"Me ha besado…", se llevó los dedos al labio, tocándose apenas en un roce.

Y es que… Simplemente no podía creerlo.

De repente todo era como si se hubiese quedado dormido y estuviera soñando, y no podía dejar de pasarse los dedos por los labios, incrédulo de que Sasuke no se hubiese apartado, y le hubiera devuelto el beso. Aunque ahora que se tocaba él... sentía una pequeña punzada. Pero ni se había percatado de ello sintiendo el calor de los labios del moreno.

Se apoyó en el sofá cerrando la pestaña donde tenía cargado el portofolio, y se guardó en los marcadores el capítulo por donde se había quedado viendo la serie. Tenía la corazonada de que en ese día no iba a terminar de verlo.

Y en cuanto entró de nuevo el moreno, y cerró la puerta del salón, se encogió un tanto sintiendo el rubor subirle a las mejillas. Ni en un millón de años hubiera pensado que Sasuke le correspondería de alguna manera, y ahora… ¡No sabía qué hacer!

- Relájate… -le revolvió el pelo el otro, sentándose de nuevo en el sofá-. No voy a morderte… Todavía -rio burlón-.

- ¿Y si te muerdo yo? -se giró a mirarle, algo abochornado-.

- No te has atrevido en un mes a pedirme el email… ¿Y ahora te me vas a tirar al cuello? -alzó una ceja y sonrió incrédulo, desafiándole con la mirada-.

- Tsk…

Naruto puso los brazos sobre el cojín, apoyando la cabeza, y apartó la mirada al sentirse descubierto. Se había marcado un farol pensando que tal vez pudiera hacerle sentir la mitad de nervioso que estaba él, pero parecía que él fuera el único estúpido ahí. Y no pudo evitar dejar escapar un suspiro de resignación: si tan sólo se hubiese dejado llevar por su instinto en lugar de sus temores, se hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza.

- ¿Es por lo que te pasó en el instituto…?

- En serio, Sasuke… -se giró a mirarle de nuevo-. ¿Tienes un lector de mentes o qué? Empiezas a darme miedo…

Pero no le contestó. Agachó la mirada, acercó la mano hasta acariciarle la suya y Naruto sintió la necesidad de esconder la cara entre sus brazos. De alguna manera se sentía completamente expuesto. Aun así, y aunque no le mirase, puso la palma hacia arriba dejando que aquel siguiera con sus caricias, hasta que finalmente respiró profundamente y le cogió la mano.

- ¿Te acuerdas que te dije que me expulsaron una vez…?

- Unn…

- Fue porque les di una paliza a todos los que solían pegarme… Esos fueron los que me hicieron las cicatrices que tengo en la cara…

- Unn… Algo así me había imaginado… -murmuró-.

- Uno de ellos… -suspiró-.

Y se quedó en silencio.

Empezaba a notar el escozor en los ojos y no quería ponerse a llorar de nuevo por aquello; no quería que Sasuke volviera a verle de esa manera pero seguía sin saber por qué, las palabras salían solas y terminaba contándole cosas que no compartía con nadie.

Sintió que el agarre de su mano se tornaba más firme, y aquel le paseó el pulgar por el dorso en una caricia. Era realmente relajante.

- Fue después de empezar la preparatoria. Digamos que fue cuando terminé de darme cuenta que me molaban los tíos… Y tenía un amigo que… Pues… Me molaba... -rio nervioso-.

Alzó la mirada algo inquieto por la reacción que pudiera tener aquel, pero el moreno estaba con los ojos cerrados, aunque sin dejar de indagar por el tacto de su piel.

- Un día, uno de esos chicos nos pilló besándonos… Y, bueno, ya te puedes imaginar -suspiró resignado-. Se lo contó a todos sus amigos y fue cuando empecé a tener problemas… Otra vez…

Hubo de tomar una profunda bocanada de aire. Aunque al contrario de lo que se hubiera podido imaginar, no sintió tanta ansiedad al contárselo como habría pensado unos días atrás.

- ¿Tus padres lo saben?

- No.

- ¿Por qué?

- No quería disgustarles más… Ya bastante mal lo pasaron mientras estuve en el colegio…

- No deberías haber cargado con eso tú solo.

- ¿Y qué habrías hecho tú en mi lugar?

Se estuvieron manteniendo la mirada tan sólo durante un instante. El tiempo justo que necesitó Sasuke para llegar a una conclusión y apartar la mirada.

- No lo sé, la verdad… Supongo que lo mismo.

Y casi como si se hubieran puesto de acuerdo, ambos suspiraron a la vez.

- No le cuentes nada a Kiba…

- ¿Tampoco le has dicho nada? -preguntó con un tinte de incredulidad en su voz-.

- No… Él no lo entendería…

- Creía que era tu amigo.

- Tampoco ha salido nunca el tema, ¿vale? Y no es algo que necesite saber, no quiero su compasión.

Sintiéndose algo tenso de repente, se levantó de ahí para ir a buscar algo de beber a la cocina. Sabía perfectamente lo que le quería decir el moreno. Y no es que no confiara en su amigo, pero realmente era algo que no afectaba a su amistad.

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Domingo, 17 de agosto

12:50

Naruto se inclinó sobre la mesa, sentado en el sofá, para pasar al siguiente episodio. Al contrario de lo que pensó antes, había estado viendo un capítulo tras otro desde que regresó de la cocina, con Sasuke sentado a su lado. Aquel estaba inmerso en la lectura de uno de los libros que le había prestado, y dedujo que durante la semana sí que había estado leyendo, pues llevaba leído algo más de la mitad. A no ser que hubiera estado salteando las páginas, cosa que dudaba.

Pero le daba un poco igual, parecía bastante tranquilo ahí a su lado, dando un sorbo de vez en cuando a la cerveza que le había sacado. Tranquilidad que le hacía sentir aliviado a él también.

- Deberías coger el teléfono… -murmuró-.

- Que sufra un poco más -contestó enfurruñado-.

No sabía cómo se había dado cuenta de que, de nuevo, le estaban llamando. Había puesto el teléfono en silencio nada más se sentó en el sofá para ver la serie puesto que sabía que si le llamaba su madre y no le cogía el móvil, acabaría llamando al fijo de casa… Por lo que no podía ser otro más que Kiba. Y aún estaba un poco molesto de que hubiese desaparecido de aquella manera.

- ¿Y si te digo que a él también le pasó algo anoche…?

Lentamente se giró para buscar algún tipo de gesto que le indicara que simplemente le estaba tomando el pelo. Pero la sonrisa confiada que portaba le decía que hablaba en serio, y que seguramente sería algo que querría saber. Y según lo iba pensando, el moreno acentuaba más su sonrisa, adivinando aquel que había conseguido su propósito y ahora la curiosidad le hormigueaba en cada poro de su piel.

- En serio, no sé cómo lo haces… -se inclinó de nuevo sobre la mesa, haciendo equilibrio, hasta que agarró el móvil para contestar la llamada y le sacó la lengua al escuchar cómo se reía por lo bajo antes de descolgar-. Me vas a quemar la batería, tío…

- ¿¡Dónde coño te metías, Naruto!? ¿¡Estás bien!? ¡Estaba a punto de ir para allá! Por los dioses… Dime que estás en casa…

- Heeeey, tranqui, tío… Que no fue para tanto…

- ¿¡Entonces por qué no me cogiste el teléfono anoche!? ¡Te estuve llamando hasta que llegué a casa, joder! ¡Estaba empezando a pensar que te la habías pegado con el coche o algo!

- Oye, lo siento… -se encogió un poco, sintiendo ahora la culpa por haberle estado ignorando-. No tenía ganas de hablar y pensaba que te habías largado a buscar algo de comer o a casa o yo que sé… Y cuando me fui estaba tan cabreado que no tenía ganas de esperar a que decidieras volver… -se sinceró. Y no pudo evitar mirar de reojo al que tenía al lado, al escuchar un leve bufido de su parte-.

- Oye, Naruto… ¿Está Sasuke ahí contigo…?

- Unn…

- Ah… Bueno… Pues…

- ¿Y tú qué? ¿No tienes nada que contarme? -preguntó con rintintin, antes de que pudiera escaquearse-.

- Sí, bueno… -rio de forma floja-. Verás… Es que anoch-

Y de repente se quedó en silencio.

- Es que anoche, ¿qué? -esperó durante unos segundos, pero seguía sin contestar-. ¿Kiba?

Se apartó el móvil de la oreja para mirar la pantalla y a cada segundo que pasaba… Sentía cómo la frustración le iba ganando terreno.

- ¡Aaargh! -se dejó caer de espaldas en el sofá-. ¡Me ha dejado sin batería, mierda!

Pero de igual modo que se dejó caer, se levantó como un resorte para ir en busca del cargador a su cuarto, e igual de apresurado volvió al salón, y lo enchufó en el alargador que tenía bajo la mesa del portátil, junto al sofá. Y en cuanto vio que le llegaba la señal de carga, apretó el botón para volver a encenderlo. Pero la batería estaba completamente descargada, por lo que no hizo ni el amago de querer arrancar.

- ¡Nngggg! -se revolvió el pelo-.

Y entonces, la risa socarrona de Sasuke hizo que desviara su atención hacia él.

- ¿¡Qué pasó anoche!? -se arrodilló a su lado en el sofá-.

- No soy yo quien te lo tiene que contar -contestó medio burlón, cerrando el libro-.

- Va… Te juro que no le diré nada -insistió, acercándose un poco más a él, apoyándose en el cabezal del sofá-.

Sin embargo, el moreno no parecía tener intenciones de contarle nada, y antes de que pudiera seguir replicando, le dio un beso tan fugaz que no tuvo tiempo ni de reaccionar. Dejándole así, sin habla.

Con calma, Sasuke dejó el libro a un lado, y se acomodó mejor en su asiento, quedándose de lado sin apartarle la mirada. Cosa que le hizo sentir acalorado de repente, provocando que se removiera él también, quedándose sentado frente a él, acurrucándose en su asiento.

No estaba acostumbrado a ser el centro de atención de nadie. Al menos no de esa manera.

- ¿En qué piensas? -murmuró el moreno pasado un rato-.

- En nada.

- No sé por qué me cuesta creerte… -rio por lo bajo-.

- Es que… No sé qué decirte…

- Hmmm…

Permanecieron así un poco más, mirándose fijamente a los ojos, hasta que Naruto sintió la necesidad de quitarle el flequillo de la cara, apartándolo con cuidado, pasándolo por detrás de su oreja, aguzando todos sus sentidos. Se sentía fascinado por la suavidad de su piel y fue bajando en una caricia por el mentón. Y ahí se quedó, al quedar atrapada su mano con la del moreno, cerrando éste los ojos y ladeando la cara un tanto para dejarle un beso en la palma.

- ¿Por qué empezaste a venir a la cafetería?

- No sé… -se encogió levemente de hombros, dejando reposar sus manos sobre el cojín-. Un día pasaba por allí, me senté a tomar un café, y pensé que sería divertido molestar un poco al camarero -sonrió burlón-.

- Cretino -contestó plano, entrecerrando los ojos-.

- Dobe -rio contenidamente-.

- Argh… -rodó los ojos-. Deja de llamarme dobe…

- ¿Te gusta más boke*? Creo que te pega más…

- Ññññññ -apretó los dientes-. ¡Deja de ponerme motes, temé!

- Me lo pones demasiado fácil… Usuratonkachi.

- Argh…

Naruto dejó caer la cabeza contra el sofá con un profundo suspiro. ¡Es que daba igual cuánto se quejara, que le encontraría algún mote nuevo!

Pero en ese momento era algo un tanto irrelevante: aunque se estuviera medio burlando de él, sabía que sólo era para hacerle rabiar; si no, ya le hubiera soltado de la mano, y tampoco le estaría acariciando el dorso con el pulgar.

Le recordaba un poco a la otra noche, cuando le estaba hablando de él, y la forma casi compulsiva con la que le acariciaba. ¿Estaría nervioso?

"¿Por mí…?".

Ahora es que empezaba a darse cuenta de que todo aquello no era una broma.

Realmente Sasuke había ido esa mañana a su casa, y ahora estaba frente a él, sin soltarle la mano, mirándole fijamente como si no existiera nada más alrededor. La misma forma en la que le miraba él cuando se quedaba completamente absorto observando cada detalle de su perfil.

¿Desde cuándo le miraba así...?

Y de nuevo comenzó a rodar en su mente el momento en el que había llegado Sasuke, lo abochornado que parecía al principio cuando abrió la puerta y lo surrealista que había sido todo a partir de ahí. Y otra vez visualizó el momento en el que se había levantado del escalón y se quedó a tan sólo un par de palmos de su cara.

"Iba a besarme él…".

Se había apartado por puro instinto en ese momento, pero ahora era que se daba cuenta de las verdaderas intenciones que había tenido el moreno con ese gesto.

- Hey -le llamó la atención, dándole un toque en la frente con un dedo-, vuelve…

- Unn...

- ¿Te ha comido la lengua el gato? -preguntó burlón-.

Pero la única respuesta que pudo dar fue fruncir un tanto el entrecejo y suspirar profundamente. Empezaba a creer en serio que pudiera leerle la mente y se estuviera mofando de él.

- En fin… -Sasuke se puso recto en su asiento y estiró los brazos hacia delante, desperezándose-. No sé tú, pero yo empiezo a tener hambre...

- Unn… Yo también…

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Domingo, 17 de agosto

14:10

Naruto se sentía tenso. Tanto que había estado deseando de poder acercarse más a él, poder abrazarle y besarle… Y ahora que Sasuke le había dejado claras sus intenciones… ¡No sabía qué hacer! Mientras habían estado comiendo se habían mantenido en silencio, viendo un programa de televisión. Se rieron un poco con la aparición de un futbolista, que casualmente era de un equipo de la liga española, y lo raro que debía sentirse entremedias de tanta gente a la que no entendía… Pero a parte de eso, casi casi que se podía cortar el ambiente con un cuchillo.

Tal vez fuera el hecho de que se había dado cuenta de que Sasuke también le rehuía la mirada, y eso le hacía preguntarse hasta qué punto el otro podría estar nervioso también. ¿Tendría las mismas ganas de acercarse y darle un beso… quizá?

Aunque realmente lo que más necesitaba ahora Naruto era un abrazo. No entendía muy bien por qué, si era algo que había estado deseando, pero sentía unas ganas terribles de llorar.

Y así estuvo, intentando concentrarse en lavar la poca vajilla que habían utilizado para reprimir ese picorcillo que notaba en los ojos, mientras Sasuke permaneció a unos pasos de él, esperando para secar con un paño lo que él limpiaba.

- Si lo llego a saber, no te digo nada… -suspiró pesadamente el moreno-.

- ¿De qué? -se giró confuso a mirarle-.

- De que eres un pedazo de dobe…

Naruto dejó lo que estaba haciendo y por un momento se quedó observándole.

Con suma lentitud le pasaba el paño al plato que le acababa de dar, fijando toda su atención en él. Y el gesto de su cara era serio, aunque no de enfado: más bien parecía decaído.

De repente, comenzó a sentirse culpable. Si era tan obvio como todos decían… Seguramente, y sin querer, le estaba contagiando su tensión a Sasuke. Claro que el moreno no sabía por qué se sentía así…

- Lo siento… -murmuró al tiempo que volvía a centrarse en la pica-.

- ¿Y tú por qué te disculpas?

- Es que… Ya te lo he dicho antes, no sé qué decirte, ni qué hacer, y me estoy poniendo nervioso…

- ¿Y desde cuándo piensas en lo que dices?

Lentamente, se giró a mirarle con el ceño un tanto fruncido. Y lo único que encontró fue la cara seria del otro, levantando una ceja. ¡Le estaba preguntando en serio!

- Cretino.

- Dobe.

- ¡Teme! -le salpicó con el agua-. ¡Deja de llamarme dobe, caray!

- Boke -sonrió burlón-.

- ¡Ññññññ!

Totalmente frustrado, cerró la llave del grifo y se giró hacia él con todas las intenciones de agarrarle de los mofletes y estirarle todo lo que pudiera hasta que le saltaran las lágrimas. Aunque Sasuke debió verle las intenciones incluso antes de que pudiera alzar las manos, y ya se había alejado unos cuantos pasos más, preparado para recibir su ataque de rabia.

- Tendrás que ser más rápido la próxima vez, usuratonkachi.

- ¡Deja de ponerme motes, ostras! -le dijo al tiempo que intentaba alcanzarle las mejillas-.

Pero el moreno le cogió bien de las muñecas, y aunque intentaba forcejear para liberarse, tenía más fuerza de la que hubiera podido imaginarse.

Y sin motivo aparente, las lágrimas comenzaron a escapársele solas. Si bien quiso ignorar el escozor de los ojos e intentar de nuevo alcanzar a pellizcarle los mofletes. Pero por más que lo intentaba, no lo conseguía. Y para cuando se dio cuenta, se encontró con que estaba apretando los dientes tan fuerte para evitar sollozar, que empezaba a dolerle la mandíbula.

Con suma lentitud, Sasuke fue dejando de oponer resistencia, haciendo que sus brazos bajaran, y suave pero firme le cogió de las manos, acercándose un poco más a él.

- Eres un mocoso… -murmuró llevándole las manos a su cintura, para rodearle después en un abrazo-.

- Y tú un cretino -contestó con la voz ronca-.

Se apretó más a él, escondiendo la cara en su hombro. Odiaba que le vieran llorar y en apenas dos días, esta era la segunda vez que dejaba que Sasuke le viera así. Aunque la primera no fuera intencionada. Pero se avergonzaba igual. Si bien el nudo que se le había estado haciendo en la garganta comenzó a hacerse terriblemente insoportable cuando sintió el conciliador tacto de una de las manos del moreno, recorriéndole la espalda, y por más que quiso apretar los dientes para que no se escapara, no pudo evitar que el sollozo saliera de su garganta.

- ¿Algo de lo que quieras hablar? -le preguntó Sasuke en un murmullo-.

Naruto simplemente negó con la cabeza con cierta pesadez. ¿Cómo iba a decirle nada si ni tan siquiera él sabía por qué estaba llorando? Y lo único que le mantenía ahora mismo con los pies en la tierra eran las caricias del otro y el hecho de poder aferrarse a él.

Ciertamente, había de reconocer que Sasuke tenía una paciencia de santo.

Igual que días atrás, se mantuvo en silencio esperando simplemente a que se le pasara, y le estrechó en su abrazo cuando finalmente fue capaz de dejar de llorar. Aunque no podía evitar suspirar profundamente una vez tras otra buscando el aire que le llenara los pulmones. Fue cuando ya estuvo completamente en calma que el moreno se apoyó también en su hombro, dejando escapar un suspiro.

Y así se quedaron un buen rato, hasta que de nuevo Sasuke le apretó un poco antes de bajar las manos por sus brazos en una suave caricia y separarse un tanto. Y no es que fuera de su agrado en ese momento, pero Naruto le imitó, aflojando el agarre de su cintura, y ladeando la cara para que no pudiera verle los ojos. Debía de tenerlos rojos e hinchados.

- ¿Mejor?

- Unn… -asintió levemente-.

- Bien…

Con calma, aquel alargó la mano hacia la encimera y para cuando quiso darse cuenta, Naruto tenía atrapada su nariz entre los dedos del otro, con el paño que había estado usando para secar la vajilla.

- ¿Qué haces…? -medio gruñó, aún con la voz ronca-.

- Evitar que me llenes la camiseta de mocos, dobe -rio socarrón por lo bajo-.

- Hmmm…

Quiso entrecerrar los ojos y amenazarle con la mirada para que dejara de meterse con él, pero simplemente no tenía fuerzas. De repente fue como si todo el cansancio acumulado, que había conseguido olvidar durante un rato, le regresara de nuevo al cuerpo.

Y aunque hubiera tenido fuerzas… Tampoco quería hacerle sentir como si no apreciara el hecho de que le hubiera estado soportando sus tonterías. Aún no se explicaba a qué santo se debía aquella lloriquera… Pero tenía que reconocer que ahora se sentía más liviano.

Por eso cogió el trapo sin rechistar, y se giró un tanto para sonarse la nariz y secarse la cara.

- ¿Te ha pasado algo últimamente para que estés así…?

Naruto sintió que le recorriera un escalofrío de pies a cabeza. No es que tuviera que ver ahora, pero claro que le habían pasado cosas: esta última semana había sido emocionalmente agotadora.

- ¿...o tengo yo la culpa?

"Vale, nota mental, no se le pasa ni una…", suspiró profundamente antes de girarse a encararle.

Y a pesar de lo seria que le había sonado su voz, parecía bastante relajado, apoyado en el mármol de la encimera con un codo, y con los pies cruzados. Casi pareciera que estuviera en la barra de un bar. Si bien no le quitaba el ojo de encima, esperando que le respondiera.

- Ahh… -volvió a suspirar, llevándose una mano a la nuca para masajearse un poco, mirándole de reojo-. ¿Sinceramente?

- Unn… -asintió con la cabeza-. Sinceramente.

De nuevo volvió a coger aire, intentando pensar a qué narices se había debido. Pero por más que quisiera encontrar una respuesta, no lograba encontrarla.

- Sinceramente, no lo sé, Sasuke. Creo que simplemente estoy cansado, no sé…

- Pensaba que eso era más que obvio -arqueó una ceja, nada sorprendido-. Anoche ya parecías cansado, y hoy no tienes mejor cara…

- Ya lo sé, ¿vale? Sólo necesito descansar un poco… -murmuró-.

- Unn… -asintió. Y tras estar unos segundos más mirándole fijamente, suspiró levemente y se irguió-. Déjame avisar a mi hermano para que venga a recogerme…

"¿Cómo...?"

Por un momento, Naruto se quedó congelado. No quería que se fuera pero… Es que con la actitud que estaba teniendo… Normal que Sasuke se sintiera incómodo. Había hablado sin pensar y tal vez le había hecho entender que quería que se marchara para poder dormir…

- Naruto, suéltalo -le inquirió, haciéndole salir de sus pensamientos-. ¿Qué pasa?

- Que no quiero que te vayas… -murmuró-. Lo siento, de verdad, no sé qué me pasa...

Le cogió de la mano casi con miedo. Después de cómo se estaba comportando no le extrañaría si el moreno decidía apartarse, y marcharse. Si es que no hacía más que meter la pata con él… Pero en lugar de eso, apretó el agarre y le arrebató el trapo de las manos, dejándolo a un lado.

- Si quieres que me quede vas a tener que cambiar esa cara -le dijo al tiempo que encaminaba sus pasos hacia la puerta, tirando de él-.

- ¿Dónde vas?

- Al salón, me estoy empezando a asar aquí…

Realmente hacía calor en la cocina. Pero al haber estado fregando con el agua fría no lo había notado casi. En cambio Sasuke…

- Sasuke…

- Dime.

Se quedaron en silencio mientras el moreno cerraba la puerta del salón, y con calma volvió a dirigir sus pasos hacia el sofá. Y al no recibir respuesta, se paró para girarse y mirarle a los ojos.

- ¿Puedo hacerte una pregunta personal…?

Se quedó pensativo durante un instante para luego desviar lentamente la mirada hacia sus manos, y tras un suspiro le soltó, dejándose caer en el sofá.

- Depende…

- ¿De qué? -se sentó de piernas cruzadas a su lado-.

- De si estoy dispuesto a contestarte o no -cerró los ojos, dejando las manos reposar sobre su vientre-.

- ¿Y eso cómo tengo que saberlo yo…? -entrecerró los ojos, un poco molesto. Pero aquel simplemente se encogió de hombros-. Venga ya… Es difícil mantener una conversación contigo teniendo que buscar siempre cosas que no te hagan sentir incómodo…

- Tú pregunta. Si contesto o no es decisión mía, aunque dudo mucho que te vaya a decir lo que quieres saber.

- ¿Y cómo sabes lo que quiero preguntarte? -hinchó los mofletes-.

- Es obvio… -suspiró-.

¿¡Qué quería decir con que era obvio!? ¿Era obvio él? ¿O a qué se refería? Pero tenía que intentarlo…

- ¿Por qué siempre vas con manga larga? ¿No te asas de calor?

- Paso palabra. Y sí, me muero de calor.

- ¿Es por que eres de una de esas religiones raras? ¿O una moda urbana que no quieres que nadie sepa? -intentó adivinar-.

- Paso palabra… -rio entredientes, acomodándose de lado para mirarle-.

- ¡Ay, venga ya! Dame alguna pista…

- En otro momento, quizá.

- 'Quizá' dice… -dejó caer los hombros-.

Pero al menos lo había intentado. Si bien no puedo evitar suspirar de resignación: era realmente complicado encontrar un tema de conversación así, de la nada, que no tuviera nada que ver con temas personales… Más estando tan cansado y sintiendo todo ese burbujeo en el estómago regresar por tenerle tan cerca. Y como unas horas antes, le apartó el flequillo de la cara para poder apreciarla mejor. Casi parecía magnetismo la sensación que tenía y que le impedía apartar la mirada. Y sin querer pensarlo de nuevo, se inclinó para dejarle un beso en la mejilla, abrazándole después.

- Va, échate un rato -le dijo tras un rato así, con una palmada en la espalda-.

- ¿Y qué vas a hacer tú…?

- No sé… -se encogió de hombros-. Supongo que leer un poco, todavía me quedan unos cuantos tomos del manga ése -hizo un ademán con la cabeza hacia la estantería-.

- Hmmm…

- ¿Qué? -sonrió burlón-. ¿Tienes miedo de que te viole mientras duermes?

- ¿¡Pero qué dices!? -le empujó por el hombro para apartarle-. Pervertido…

- Hmmm… -acentuó la sonrisa, arqueando una ceja-. Un poco, tal vez…

Le puso una mano sobre la rodilla y lentamente comenzó a subir por la pierna.

Y un montón de impulsos contradictorios comenzaron a inundar la mente de Naruto.

Por un lado, sintió la necesidad de apartarse: aunque no era la primera vez que le tocaban de esa manera, no era algo a lo que estuviera acostumbrado ya.

Pero por otro, tenía el presentimiento de que Sasuke no haría nada que él no quisiera: aunque apenas se conocieran, de alguna manera sabía que podía confiar en él.

Así que, a pesar de que una parte de él estaba tirando para que se apartara, decidió dejarse llevar esta vez por su instinto y confiar en el moreno. Y cuando aquel se inclinó un tanto, acudió a sus labios, besándole suavemente. Y tal y como había pensado, evitó tocarle en ninguna parte que le hiciera sentir incómodo, llevando la mano hasta su espalda y, aunque no fue brusco, casi que le obligó a tumbarse, empujándole con el cuerpo.

Lentamente, y sin dejar de besarse con calma, se fueron removiendo hasta que se encontraron cómodos, Sasuke tumbado de costado, bajo el abrazo de Naruto, y éste boca arriba, casi al filo del sofá.

Y sintió una leve punzada en el labio cuando Sasuke presionó con algo más de fuerza antes de separarse un tanto.

- Eso me ha dolido, temé… -se quejó-.

- Lo siento -sonrió levemente, y de nuevo se inclinó para besarle con cuidado donde tenía la herida-.

De nuevo, el moreno se removió un poco hasta que se encontró a gusto, y dejó la cabeza reposar sobre su hombro, para acto seguido dejar escapar un profundo suspiro.

Y sorprendentemente para él, Naruto se sintió completamente en calma. Ni tan siquiera encontraba en qué pensar, más que pasear los dedos entre el cabello del otro, dejándose embriagar por la sensación, y por el calor que emanaba de su cuerpo.

Se quedó mirando el techo durante un buen rato, aunque en realidad no veía nada, hasta que sintió el peso del brazo de Sasuke moverse por su torso, dejando reposar la mano sobre su pecho. Por un momento tuvo la sensación de que se había quedado dormido y que estaba soñando, pero el peso sobre su hombro y la respiración pausada del otro le recordaron que no, que no era ninguna fantasía suya; y que, sí, Sasuke estaba ahí, durmiendo con él.

Bueno, quizá sí que debía de haberse quedado dormido, tal vez unos minutos. No sabría decir cuánto tiempo llevaban así. Pero le daba igual. Por una vez en bastante tiempo, se sentía completamente en paz.

Y el que estaba ahí con él tenía mucho que ver con ello, aunque aún no pudiera creerse del todo que estuviera pasando de verdad. Por eso, posó su mano sobre la del otro, dándole un leve apretón, y suspiró al cerrar los ojos otra vez.

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Domingo, 17 de agosto

17:25

Algo que le hizo cosquillas en los labios le despertó, llevándose el dorso de la mano a la boca para frotarse y deshacerse de la molesta sensación, con la mala suerte de no ser aún del todo consciente, haciéndose daño en la herida por apretar demasiado. Aunque la extraña sensación de tener a alguien en su regazo, notando el peso sobre su costado, le hizo olvidarse de la punzada de dolor y abrir los ojos para cerciorarse de que, no, no estaba soñando.

Aún le pesaban los párpados, le picaban los ojos, y se sentía un poco mareado por no haber descansado lo suficiente, pero de lejos estaba más tranquilo que antes.

Algo inconsciente todavía, apartó un poco el pelo del moreno cuando volvió a rozarle en el mentón. Seguro que había sido eso lo que le había hecho cosquillas antes. Le costaba creer que realmente le tuviera ahí, durmiendo tan tranquilo sobre su pecho, como si fuese lo más normal del mundo. Por eso no pudo reprimir el impulso de abrazarle un poco más contra sí, como si en cualquier momento fuese a desaparecer.

- Mmmm…

Y en el acto le invadió la culpa.

Sasuke respiró profundamente y se removió, estrechando el abrazo, hasta que pareció que finalmente volvió al mundo de los conscientes. No había sido su intención despertarle.

- Hey.

- Hey…

Naruto no pudo evitar reír un poco por lo bajo cuando aquel alzó un tanto la cabeza para mirarle: tenía todo el flequillo despeinado, algo completamente diferente a la imagen perfecta, casi idealizada, que tenía de él y que acostumbraba a ver.

Y sin tan siquiera pensarlo, se encontró alisándole los mechones entre sus dedos, intentando colocarlos en su sitio.

- No te rías de mi pelo, dobe -le puso una mano en la cara, para impedir que le mirase-. No a todos nos queda bien el peinado de 'recién levantado'...

- ¿Quieres decir que a mí me queda bien? -dijo burlón-.

- Algo así… -rio por lo bajo-.

- ¿Algún problema con mi pelo?

Fingidamente serio, se quitó la mano la mano de encima y la dejó sobre su pecho, e intentó imitar como hacía a veces Sasuke, arqueando una ceja.

- No -sonrió levemente-.

Pero no era una de esas sonrisas cualquiera, era una de esas que pocas veces alcanzaba a ver, y que hacía que todo en su interior se removiera en un burbujeo. Casi sin darse cuenta, le devolvió la sonrisa. Y de igual modo, se inclinó un tanto hacia delante para poder llegar a besarle en la frente, dejando caer la cabeza después, abrazándole con fuerza.

- Gracias -suspiró-.

- Unn… -asintió sobre su pecho-.

Realmente no sabía si le había entendido. Aunque empezaba a tener la corazonada de que sí, que daba igual lo que fuera que estuviera rondándole en la cabeza que Sasuke lo entendería sin necesidad de palabras. Y es que aún se sentía abochornado de que hubiera tenido que lidiar con él como lo había hecho ya dos veces, y sin tan siquiera pedirle explicaciones.

- … Pero deja de guardarte las cosas -murmuró-. Así sólo consigues estresarte y al final revientas con un ataque de ansiedad…

- Ahh… -suspiró pesadamente-. ¿Quieres dejar de leerme la mente? Me pones la piel de gallina, en serio.

Y antes de que pudiera decir nada más, Sasuke le cogió el brazo libre y lo levantó, llevándolo cerca de su cara.

- ¿Qué haces…?

- Hmmm…

Naruto no llegaba a verle bien, aunque podría jurar que estaba frunciendo el ceño.

- Me mientes… -le dijo al tiempo que le soltaba, volviendo a acurrucarse en su pecho-.

- ¿¡Ah!?

- No tienes la piel de gallina…

- Pero serás…

Quiso atraparle la nariz, pero a pesar de estar aún medio dormido, el moreno tuvo el suficiente reflejo para poder zafarse a tiempo, escondiendo la cara bajo su brazo y empezó a reír por lo bajo.

- ¡Era una forma de hablar, cretino! -intentó buscarle las cosquillas por el costado-.

Pero tampoco consiguió su propósito: enseguida Sasuke se cubrió con el brazo, y antes de que pudiera reaccionar, fue él quien se vio intentando zafarse de las cosquillas; no sabía cómo, pero aquel encontró su punto débil a la primera, haciéndole casi imposible parar de reír.

- ¡Basta, para! -le pidió cuando ya le dolía el vientre de tanta carcajada, a punto de que se le saltaran las lágrimas-. ¡Por favor!

- Hmph…

Le costó un poco dejar de reír. Y cuando lo consiguió, aún sentía los espasmos en el estómago, amenazando con otro ataque. Si bien se evaporaron en el momento en el que tomó conciencia de que, con la tontería, se había removido tanto en el sofá, pataleando, que se había quedado de costado, frente a frente con él.

Y se sintió acalorado de repente: siempre se quedaba embobado mirándole, y observando sus labios… Pero es que ahora podía tocarlos, y besarle… Y estaba cerca. Muy, muy, muy cerca. Más cerca de lo que habían estado nunca, bueno a parte del ataque que le dio hacía un par de días, y obviando el hecho de habían dormido juntos, y abrazados, y que se habían estado besando antes de quedarse dormidos y-

Sasuke le acarició la mejilla, pasándole el pulgar suavemente, llevando la mano hasta su nuca, atrayéndole un poco al tiempo que se reclinaba él también para dejarle un beso en la mejilla. Y luego otro más un poco más abajo, y otro más cerca de la comisura de los labios, para después volver a apoyar la cabeza sobre el cojín y mirarle fijamente.

De nuevo sintió como si se quedara hipnotizado con aquella mirada. No sabía qué tenía… Pero hacía que deseara no separarse de él. Y no pudo evitar el impulso que tuvo de querer tocarle los labios, paseando por ellos el pulgar con cuidado hasta llegar a la comisura dejando reposar la mano sobre su mejilla. Pero sólo un momento, porque sintió la urgencia de quitarle el flequillo de la cara, y con cuidado lo fue echando hacia atrás haciendo que se deslizara el cabello entre sus dedos, y le colocó los mechones más largos tras la oreja para que no se movieran de ahí. Todo esto siguiendo con la mirada por ahí por donde pasaban sus dedos, examinando cada pequeño detalle de su piel. Y bordeó la oreja en apenas una caricia, hasta que llegó al lóbulo, deteniéndose ahí. No se había dado cuenta porque siempre tenía el flequillo tapándolo, pero ahí tenía un lunar. Y mirando en más detalle…

- ¿Te pones pendientes? -preguntó estupefacto-.

- A veces… -contestó casi en un murmullo-.

Y aquello hizo saltar su curiosidad, buscando por su cara algo que le indicara si se había hecho algún otro piercing.

- ¿Qué buscas? -rio burlón-.

- ¿Te has hecho algún otro? -le preguntó, pasándole el pulgar por la ceja-.

- No, dobe.

Aquel ladeó un poco la cara, e hizo chascar los dientes al dar un mordisco al aire cuando Naruto estaba a punto de pasar el pulgar por su labio inferior, continuando con su búsqueda. Cosa que le hizo apartarla en el acto, al no estar muy seguro de si aquello era una simple broma, o si le hubiese mordido de verdad si le hubiera pillado.

- ¿Y tú? -le preguntó Sasuke-. ¿Tienes algún piercing?

- No, nunca lo había pensado… Pero si que me gustaría hacerme un tatuaje.

- Hmmm… -se alzó para apoyarse con el codo el sofá, apoyando la cabeza en la mano-. ¿De qué? Si puede saberse... -alzó una ceja, aparentemente divertido-.

- No sé, algo así como una pulsera de símbolos tribales en la muñeca. Me mola.

- ¿Y tú has pensado que entonces ya no podrían ponerte un gotero si te hospitalizaran?

- ¿¡No!?

- Hm hmm… -negó con la cabeza-. Podrían causarte una infección en la sangre con la tinta. Tendrían que ponértelo en el dorso de la mano.

- Vaya mierda…

- Podrías hacértelo aquí -le pasó un dedo por detrás de la oreja-. Casi no se ve, y tendrías que tener muy mala suerte para que tengan que operarte en la cabeza… O bueno, mejor no -comenzó a reír entre dientes-. Te falta poco, creo…

- Teme…

Tenía todas las intenciones de volver a empezar una guerra de cosquillas, a pesar de no tener muy claro si esta vez iba a poder ganarla. Aún así lo intentó. Y digo lo intentó porque en seguida que le vio las intenciones Sasuke, le cogió de la muñeca y se encogió un tanto poniendo las rodillas sobre sus muslos para empujarle, dejándole en precario equilibrio sobre el borde del sofá.

Naruto entonces se mantuvo estático. No era mucha la altura y aunque cayera sabía que no se iba a hacer daño, pero de todas maneras sentía como si fuera a caer de un abismo si el otro le soltaba. Y el moreno tiró de él, haciéndole sitio de nuevo, sonriendo con superioridad.

- Usuratonkachi.

- Cretino -frunció el ceño, apretando un poco los labios-.

¿¡Por qué siempre tenía que perder con él hasta en las cosas más tontas!? No es que estuvieran compitiendo en nada, pero tampoco le gustaba sentirse idiota, ni como un perdedor delante de él, y de alguna manera sentía la necesidad de probarle que no era tan inútil incluso en estupideces como esta.

Sabía que Sasuke era una persona igual que él, pero se le antojaba como alguien inalcanzable, como los famosos que veía en la televisión. Y excepto cuando le hablaba de los lugares lejanos en los que había estado, y las curiosidades raras que leía por internet, Sasuke siempre podía seguirle en las conversaciones por extrañas que fueran. Y era capaz de recordarlo todo con bastante detalle… Sin embargo él, si le preguntaran ahora mismo de qué habían hablado hacía una semana, estaba seguro de que no se acordaría de la mitad de las cosas y en cambio el moreno podría decir hasta de qué color eran sus calcetines. Estaba seguro de eso.

Esos ojos negros suyos lo escudriñaban todo…

Como ahora, que le miraban fijamente, casi sin parpadear.

- ¿En qué piensas? -le preguntó en un susurro-.

- En tus ojos…

- Hmmm…

- A veces creo que tienes el poder de ver a través de las cosas… -le dijo al tiempo que le apartaba de nuevo el flequillo de la cara-.

Y de repente, tomando conciencia de lo que acababa de decir, sintió el rubor subirle a las mejillas. Aunque era incapaz de apartar la mirada por alguna razón. Y el corazón le golpeó con fuerza en el pecho al ver que el moreno comenzó inclinarse sobre él, anticipando lo que iba a hacer.

Pero en ese momento comenzó a sonar el móvil de Sasuke que, lentamente, cerró los ojos y suspiró, levantándose de ahí, y gateó por el sofá hasta el otro extremo para alargar el brazo y sacar el aparato de su bandolera.

- Dime…

Naruto se sentó de piernas cruzadas en el otro lado, dejando la cabeza reposar sobre el sofá, observándole. Sasuke se había llevado una pierna al pecho, apoyando el codo sobre la rodilla, y se pasaba el pulgar por el labio mientras hablaba. ¿De qué? No tenía ni idea, no escuchaba nada más que sus propias pulsaciones martillearle en los oídos de pensar que esos labios habían estado a punto de besarle de nuevo. Aún seguía sin poder creerse todo lo que había pasado ese día, pero a pesar del cosquilleo que sentía en el pecho, se sentía completamente tranquilo.

- Unn… Hasta ahora.

Y de repente salió de su burbuja.

- ¿Te vas…?

- Unn… -asintió mirando la pantalla, antes de bloquearla-. Se me había olvidado que tenía que irme pronto hoy…

- ¿Has quedado con tus amigos?

- No, con mi hermano -contestó al tiempo que se echaba el flequillo hacia atrás-. Los domingos vamos a cenar con mi madre por ahí… Se me ha hecho un poco tarde.

- Puedo llevarte a casa -se ofreció enseguida-.

- No, ya vienen de camino, no tardarán en llegar.

- ¿No se perderá para venir aquí…?

- Vino a recogerme la semana pasada, tranquilo.

- Ah… Vale.

Y se hizo el silencio.

Con calma, Sasuke volvió a guardar el teléfono en su bandolera y se dejó caer sobre el respaldo, cerrando los ojos. Aún no sabía qué tipo de relación tenía con su hermano, pero quería pensar que no debía ser muy mala si se iban a cenar juntos todas las semanas con su madre. Aunque tampoco sabía si vivían juntos…

Por lo pronto, sólo podía intuir que muchas ganas no debía tener el moreno de ir con ellos. Y él tampoco quería que se fuera… Empezaba a costarle un mundo despedirse de él.

- ¿Me dejas un peine? -le preguntó ladeándose hacia él-.

- Claro.

Ambos se levantaron del sofá con pereza, el moreno cogió su bandolera, y se dirigieron juntos al baño. Y tras sacar el peine de uno de los cajones que había en el mueble del lavabo, salió y cerró la puerta tras él.

Suspiró profundamente encaminándose de vuelta al salón. Tenía la sensación de haber despertado de repente de un profundo sueño, y era incapaz de pensar en otra cosa que no fueran los labios de aquel y, casi inconsciente, se llevó la mano a la boca, paseando la yema de los dedos sobre los suyos.

Para cuando salió de su ensoñación de nuevo, se encontró delante del fregadero. No sabía para qué había ido hasta la cocina, pero ya que estaba ahí se sirvió un vaso de agua. Tenía la boca seca. Una vez se sació, sirvió otro vaso para Sasuke. Y ahora sí, regresó al salón, dejando el agua sobre la mesa, y se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el sofá, y cerró los ojos.

Era extraña la sensación de no encontrar nada en lo que pensar, pero decidió relajarse ahí a la espera de que saliera Sasuke del baño.

Escuchó el gorjeo de algún pájaro que debía haberse posado en la barandilla de la terraza, a pesar de que el sonido del aparato del aire acondicionado lo tapaba bastante. Era una pena, le gustaba el canto de ese pájaro. Hacía que su mente volara hasta los bosques por lo que solía ir con la bici de vez en cuando, sintiendo esa tranquilidad que le invadía paseando entre los árboles. Podía visualizar incluso al ave cantando, posado en una rama, moviendo la cabeza en todas direcciones observándolo todo a su alrededor, antes de alzar el vuelo de nuevo.

El clic de la puerta del salón hizo que su mente volviera a su piso. Y antes de que pudiera remediarlo, se encontró sonriéndole al que entraba por la puerta. No tenía ni idea de qué se había hecho, o si eran imaginaciones suyas, pero le veía incluso más bello de lo normal.

- ¿Qué miras? -le preguntó con una sonrisa al tiempo que se acercaba-.

- Hmmm… No sabría cómo decírtelo para que no suene demasiado gay -acentuó más su sonrisa-.

- Inténtalo -rio entredientes, sentándose a su lado-.

- Te ves… Hmmmm… -se llevó las rodillas al pecho, apoyando la cabeza en ellas, sin poder dejar de mirarle-. Te ves bello…

- Gaaaay -rio para sí, empujándole hasta casi hacerle perder el equilibrio-.

- ¡Pero es verdad!

- Lo que tú digas…

De nuevo, volvió a relajarse, dejando la cabeza reposar sobre los cojines del sofá. Y cuando sintió el roce de la mano de Sasuke sobre la suya, la cogió sin pensarlo, entrelazando los dedos con los suyos. Era relajante poder sentir el suave tacto de su piel, acariciándola con el pulgar. Y cuando el moreno comenzó a imitarle, fue casi como si iniciaran una guerra de caricias, pulgar contra pulgar. Simplemente con eso podía casi visualizar lo fino que eran sus dedos en comparación con los suyos. Seguramente se debía al hecho de que sólo utilizara sus manos para pintar, no debía de haber trabajado nunca en cosas rudas, de camarero o cosas así. Cosa que le hacía preguntarse de dónde sacaba tanta fuerza a veces.

- Has perdido -le dijo Sasuke, sacándole de sus pensamientos-.

Hizo que abriera los ojos y se girase a mirarle, sin entender qué quería decir, ni a qué se debía la media sonrisa con la que le miraba. Hasta que apretó un tanto más, haciéndole ser consciente de que le había atrapado el pulgar.

- Eres un tramposo -entrecerró los ojos, intentando liberar el dedo-, no me habías dicho que estuviéramos peleando…

- Relájate -rio por lo bajo, dándole un leve empujón con el hombro-, no te lo tomes todo tan en serio, dobe...

- Hmmmm… -le devolvió el empujón-.

Y en el momento que aflojó un poco el agarre de su mano, quiso devolverle la jugada. Pero antes de que pudiera hacer nada, aquel levantó sus manos, aún entrelazadas, y se llevó el dorso de su mano hasta sus labios dejándole un beso ahí.

Y dejándole sin palabras.

Lentamente, volvió a dejar sus manos reposar entre sus cuerpos y, de igual modo, se inclinó hasta que apoyó la cabeza en el hombro de Naruto.

- ¿Te veré mañana? -le preguntó antes incluso de poder pensar-.

Y la respuesta inmediata del moreno fue un profundo suspiro.

- No creo, tengo cosas que hacer.

- ¿Qué cosas?

- Cosas… -suspiró de nuevo-. Tengo un cuadro que quiero terminar.

- ¡Oh! ¿Me lo enseñarás?

- Uhumm… -asintió levemente con la cabeza-. Estaba pensando en regalárselo a tu madre.

- ¿En serio…? -se giró completamente sorprendido, aunque no llegaba a verle la cara-. ¿Por qué?

- Porque no se me ocurre qué puede gustarle -se encogió de hombros-.

- No hace falta que lleves nada…

- Me han educado así.

- Hmmm…

- Además, creo que si la paella que va a hacer es la mitad de buena que la que hiciste tú, es lo mínimo que puedo hacer.

- ¿Te gustó, eh? -sonrió burlón, aunque no le viera-.

- Unn… -asintió de nuevo-.

Volvieron a quedarse en silencio, como antes, simplemente dándose caricias con los dedos. Naruto no pudo evitar suspirar profundamente, sintiéndose aliviado de poder relajarse de esa manera junto a él. Y junto a ese suspiro, le llegó ese olor que siempre desprendía el otro: no sabía si era perfume o qué, pero era un aroma suave; le recordaba un poco al protector solar que se ponía cuando salía con la bici.

Para cuando el móvil del Sasuke volvió a sonar, se encontró con que casi se había quedado dormido de nuevo, con la mejilla apoyada sobre su cabeza. Y al moreno debía de haberle ocurrido igual, porque tomó una profunda bocanada de aire al tanto que se erguía para buscar el teléfono a tientas por su bandolera.

- Ya están aquí -le dijo con la voz un poco ronca-.

- Unn…

Se desperezaron un poco antes de levantarse, y no pudo evitar bostezar, contagiado del bostezo del otro. Y aunque no quería despedirse de él, le acompañó hasta la puerta y se mantuvo en silencio mientras se ponía las zapatillas.

- Bueno… -comenzó a decir Sasuke cuando se levantó del escalón-. Ya nos vemos…

- Unn…

Permanecieron unos instantes mirándose fijamente. Y pareciera que Sasuke quisiera decirle algo más, pero simplemente se dio la media vuelta para abrir la puerta.

Y como si algo se agitara dentro de él, Naruto se acercó con urgencia y le cogió de la mano haciendo que aquel se volteara para devolverle la mirada. Y sin querer pensarlo de nuevo, se inclinó un poco para besarle en los labios con cuidado.

- Cuídate.

- Unn… Tú también -le devolvió el beso donde tenía la herida, en una caricia-.

El moreno apretó levemente su mano antes de soltarse y abrir la puerta. Casi podía sentir como si le estuviera clavando mil agujas en el pecho sólo de ver cómo se alejaba, camino del ascensor.

Como una semana atrás, se quedó ahí esperando, en el marco de la puerta, hasta que Sasuke entró en la cabina y le despidió con la mano cuando se giró. Fue cuando las puertas metálicas del ascensor se cerraron, haciendo que el moreno desapareciera de su vista, que dejó escapar un pesado suspiro.

De verdad odiaba tener que despedirse de él.

.

.

.

CONTINUARÁ…


03/11/15

¡Uolas! =D

¿Qué os ha parecido? (o como dicen donde yo vivo '¿què t'ha paregut, morrut?' =P )

Lo cierto es que se me hizo un poco complicado este capítulo ^^Uu Además de que siempre que los junto, los capítulos se alargan solos n_nUu (ya tengo uno que lo he tenido que partir en dos de lo extenso que se estaba haciendo… o_oUu )

Y pues… Bueno, como siempre las clases se están haciendo cada vez más insufribles -_-Uu y dentro de un par de semanas empiezo con los exámenes… Así que la semana que viene habrá capítulo, pero dentro de dos no =/

Gomen.

Y bueno… Como siempre, ¡muchas gracias por seguir por aquí! ;w;

¡Nos leemos en el siguiente capítulo! x3