Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.

Beta: Usura-tialmant y Scaring

Advertencias: Shonen ai, POV Naruto


Viernes, 22 de agosto

07:45

"¿Puedo quedarme a dormir en tu casa hoy…?".

Naruto llevaba ya como cinco minutos leyendo la frase una y otra vez sin saber qué contestar.

Hasta hoy, le hubiera dicho que sí sin pensar. Pero es que justamente esa mañana, al despertarse, se había levantado con un 'pequeño' problema. Y es que 'el pequeño Naruto' había estado negándose a irse, como hacía casi cada mañana a los cinco o diez minutos de levantarse, y había tenido que tomar cartas en el asunto…

Por eso, estaba ahí sentado en el asiento de su coche, sin poder dejar de pasearse los dedos por los labios, debatiéndose entre si decirle que sí, o decirle que no. No quería que pensara de él que era un chico fácil, que se acostaría con cualquiera. Aunque el miedo que le había asaltado de repente al leer esa frase era que llegaran a hacerlo… Y luego desapareciera, si es que era eso lo único que quería.

Pero eso era lo que le decía una vocecita en el fondo de su mente, porque quería creer que Sasuke no era así. Algo le decía que Sasuke no quería jugar con él, por mucho que se mofara de él a veces. Si no, no se habría quedado a su lado la semana anterior cuando tuvo el ataque de ansiedad que le dio al despertar de aquella pesadilla, ni tampoco el domingo, cuando se puso a llorar como una nenaza de la nada.

Así que, respiró profundamente al tiempo que tipeaba con lentitud su respuesta.

{[ Claro! =D Traete palomitas y vemos una peli ]}

Apoyó la cabeza en el asiento, y cerró los ojos para relajarse un momento antes de ponerse en marcha hacia el trabajo. Tendría que hacer acopio durante toda la mañana del poco valor que tenía para poder afrontar lo que le deparase aquella noche.

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Viernes, 22 de agosto

14:35

Por momentos durante la mañana, se le había olvidado que había quedado con Sasuke. Había habido tanta faena que le había sido casi imposible pensar en nada más. Pero era ahora, que estaban terminando de limpiar antes de que llegara el siguiente turno que podía divagar en sus pensamientos, y que él había vuelto a aparecer en ellos.

No habían quedado a ninguna hora en concreto, así que no sabía si vendría a la cafetería, o iría más tarde a su piso, cosa que le inquietaba un poco al no saber qué esperar. Pero más le inquietaba el hecho de no saber las intenciones con las que le había pedido quedarse con él.

Aún así, intentó no pensar demasiado en ello. Cada vez que se recalentaba la cabeza, acababa con un ataque de ansiedad y no llegaba a ninguna conclusión plausible. Así que decidió confiar en él. Hasta ahora no había hecho nunca nada que le hiciera desconfiar. Incluso la tarde de antes, cuando salieron a dar una vuelta por el centro con sus amigos, se mantuvo lo suficientemente lejos como para evitar cualquier roce innecesario. Aunque no sabía si atribuir aquello a que la pelirroja y su novio no supieran que Sasuke era gay… Si bien, por lo que sabía de él, lo descartaba totalmente. Si no, ¿por qué le habría molestado el hecho de que no le hubiera contado nada a Kiba de lo que le pasó en el instituto, y por qué?

No… Sus amigos debían saberlo. Así que si mantuvo las formas, y ni siquiera le soltó un comentario de esos picantes que soltaba de vez en cuando, era por él. O eso quería creer.

De cualquier forma, confiaba en él. Así que, tras una profunda bocanada de aire, convenciéndose a sí mismo de que todo iría bien, encaminó sus pasos hacia la terraza en cuanto escuchó el inconfundible sonido de las sillas metálicas arrastrándose por el suelo.

Y por un momento se quedó parado al ver que era él, y su amiga pelirroja. Y a pesar de que parecía estar un poco hecho polvo, sonrió levemente según se iba acercando a ellos. En el fondo, y aunque no podía evitar preocuparse cada vez que le veía así, se alegraba de verle.

- Hey, ¿cómo va eso?

- Va… -contestó desganado el moreno, sujetándose la cabeza con la mano al tanto que se abanicaba-.

Le observó durante un momento intentando ver más allá, como hacía con él algunas veces, pero al llevar las gafas puestas no podía verle los ojos y portaba tal cara de póker que era imposible intuir en qué podría estar pensando.

- ¿Qué quieres tomar? -se dirigió a ella, resignado-.

- Una fanta de naranja -le sonrió-. No le hagas caso, hoy está refunfuñón.

Sasuke dejó de abanicarse, como había estado haciendo hasta ahora, y se la quedó mirando fijamente a través de las gafas.

- ¿Ves? A veces parece un viejo carcamal.

- ¡Hmph!

- Okey…

No tenía ni idea de qué podría haberle pasado para que estuviera de tan mal humor, pero se sentía completamente fuera de lugar. Así que se dio media vuelta para llevarles sus refrigerios. Suponía que si fuera algo que quisiera compartir con él, ya se lo contaría más tarde… Si es que seguía queriendo ir a su casa.

- ¡Ah! ¡Karin!

Naruto hubo de echarse a un lado cuando pasó Ino casi corriendo a su lado para salir a saludarla. ¿¡Cómo podían haber cogido tanta confianza en tan sólo una noche!?

"Mujeres…", puso los ojos en blanco por un instante antes de seguir su camino.

Le recordó un poco a la facilidad con la que su madre se hacía amiga de cualquier mujer que trabajara en cualquier establecimiento, dos kilómetros a la redonda de su casa.

Shikamaru no tardó ni dos minutos en poner sobre la bandeja lo que había pedido, y en cuantito que estuvo listo, salió de nuevo, dejando las bebidas sobre la mesa.

Y aprovechó que aquellas andaban sumergidas en alguna conversación sobre abalorios para inclinarse un tanto hacia el moreno, hablando en voz baja.

- ¿Ha pasado algo…?

- Nada nuevo… -contestó casi en un suspiro-. ¿Recuerdas lo que te dije sobre mi madre?

- Unn… -asintió levemente-.

- Pues eso…

"¿Pues eso…?", se irguió volviendo a observar a las chicas. Aunque enseguida se puso de espaldas, haciendo como miraba alrededor para disimular un poco.

- ¿Ella o tu madre?

- Ambas.

- Ahh… -suspiró profundamente-.

En ocasiones como ésta, le gustaría saber un poco más sobre él para saber exactamente qué podía hacer. No tenía ni idea de con qué podrían estar agobiándole, más allá de la preocupación de verle así.

A él también le preocupaba, pero si lo único que necesitaba era descansar, no entendía dónde estaba el problema. O bueno, quizá sí. Quizá tuviera que ver con el hecho de que no quisiera contarle el por qué de llevar manga larga, a pesar del calor que hacía… Pero era un tema sobre el que no tenía el permiso de Sasuke para hablar. Al menos de momento. Y tampoco quería agobiarle a preguntas cuando era precisamente de eso de lo que quería escapar.

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Viernes, 22 de agosto

16:15

- Su alteza primero -le invitó con la mano a pasar a su piso, nada más abrió la puerta-.

- Al final voy a terminar creyéndomelo -rio entre dientes, al tiempo que se sentaba para quitarse las zapatillas-.

- Calla, calla, pobre Kyoko -soltó una carcajada tras cerrar la puerta-. Si te vuelve a ver por ahí, hazte a la idea de que te pedirá un autógrafo -no pudo evitar reír de nuevo-.

- Pobre… -sonrió meneando la cabeza-. Ahora me siento mal y todo…

- Eso te pasa por cretino -le empujó con el hombro al sentarse a su lado-.

- Pero bien que me seguiste el rollo -le devolvió el empujón-.

- Es que se la veía tan entusiasmada… -rio por lo bajo-.

- En fin… -rio para sus adentros, levantándose de ahí-. He traído palomitas para aburrir -alzó la mochila que traía a la espalda, después de quitársela-, ¿qué peli habías pensado de ver?

- Ah…

Y entonces se sintió ridículo.

Se había ofuscado tanto en pensar lo que podría pasar cuando estuvieran a solas, al menos hasta que dejó de pensar en ello, que se había olvidado completamente de pensar en qué iban a hacer realmente.

- Hmmm… ¿Qué te parece 'El Hobbit'?

- ¿Cuál? ¿La que acaba de salir?

- Unn… -asintió algo inseguro, ¿no le gustaba la idea?-.

- No he visto la primera…

- Pues vemos las dos -sonrió aliviado de que sólo fuese ése el problema-.

- Vale -se encogió de hombros-.

- Deja la mochila en mi cuarto, así no está dando vueltas.

- Unn.

Si bien antes de hacer como le había dicho, sacó de la mochila dos paquetes de palomitas y se los dio para que se los llevara a la cocina. Y no pudo sino quedarse boquiabierto al ver tal cantidad.

- ¿En serio piensas comerte todo esto…? -se quedó leyendo el envoltorio. ¡Dentro de cada paquete había seis bolsas!-.

- Si sobran hoy, para otro día -se encogió hombros de nuevo, dándose media vuelta-.

- Se te va a poner el culo enorme… -se le escapó, y hubo de taparse la boca para no soltar una carcajada-.

Pero Sasuke se limitó a mandarle a la mierda, silenciosamente, levantando el dedo de camino a su cuarto.

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Viernes, 22 de agosto

18:10

No sabía muy bien cómo, pero habían terminado los dos juntos tumbados en el sofá como el domingo anterior: él tumbado boca arriba, y Sasuke de costado, reposando la cabeza sobre su pecho.

Se le habían terminado ya las palomitas y le estaba empezando a costar no quedarse dormido, como llevaba ya un rato el moreno. Ya le había extrañado que no se hubiera ido directamente a dormir, como la semana anterior, con lo cansado que le había parecido cuando llegó a la cafetería. Y como había predicho, no le había contado ni mú de por qué exactamente había llegado de tan mal humor.

Pero tal y como se había dicho a sí mismo, esperaría a que fuera él quien quisiera contarle más cosas. Le debía al menos eso por haber tenido que soportarle sus lloriqueras sin tan siquiera conocerle.

Y era algo de lo que realmente se sentía agradecido. No le había pedido explicaciones ninguna. Todo lo que le había contado, había sido porque él había querido.

- Hmmm...

El moreno se removió un tanto, haciendo que se agitara por dentro al subir la mano hasta dejarla reposar en su pecho. Y un poco nervioso agachó la mirada para cerciorarse de si se había despertado, o si simplemente se había movido en su sueño.

Naruto dejó escapar el aire lentamente al darse cuenta de que había estado conteniendo la respiración cuando vio que, sí, Sasuke seguía durmiendo.

Y a pesar de que el aire acondicionado estaba puesto desde que llegaron… Comenzó a sentirse acalorado. Sabía que no había sido intencionado, puesto que el moreno debía estar en el quinto sueño, pero ese tonto roce hizo que empezaran a resonarle las pulsaciones en los oídos y tuviera que controlar conscientemente el ritmo de su respiración.

Se mordió con fuerza el labio en un intento de volver a concentrarse en la película, pero ahora ya era incapaz siendo completamente consciente de todo el calor que desprendía el cuerpo del otro sobre el suyo propio. Y sintió como si la mano que Sasuke tenía sobre su pecho le ardiera. Igual que la respiración que le chocaba en cada exhalación.

Así que, con todo el cuidado que pudo para no despertarle, fue apartándose lentamente hasta que se bajó del sofá, dejándole ahí tumbado.

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Viernes, 22 de agosto

18:50

Naruto estaba en la cocina, junto a la encimera, cortando las patatas y las zanahorias mirando de reojo de vez en cuando la carne que tenía en la olla. Del arroz no tenía que preocuparse: cuando estuviera hecho, la máquina se apagaba sola, dejándolo en su punto.

Sabía que a Sasuke le gustaba el curry, por lo que había decidido ponerse a hacer la cena cuando salió del baño, después de darse una ducha rápida.

Sabía que se estaba sugestionando él solito. Todo por la simple pregunta del moreno aquella mañana. Y que, como había comprobado hasta ahora, no tenía segundas intenciones. O eso quería creer. Pero últimamente no podía dejar de darle vueltas al asunto, más después de enterarse de lo de Kiba. Bueno, más bien desde la noche del pub: escuchar a aquellos dos, y unas cuantas cervezas encima… había hecho que mirase a Sasuke con otros ojos.

Y no en cada momento, pero en ocasiones le ponía tenso el pensarlo. ¿Y si lo único que buscaba era llevarle a la cama y después 'si te he visto, no me acuerdo'?

"No, no, no, no, no…", apretó los labios y se restregó el dorso de la mano por el ojo.

Empezaba a picarle del escozor sólo de pensar en esa posibilidad. Pero es que, bien sabía, que con Sasuke sería muy difícil entrar en un término medio: o eran 'algo', o no eran nada; pero la simple amistad, como la que tenía con Kiba, no cabía entre ellos dos.

Y le aterraba pensar en el 'no somos nada'. Ya le costaba tener que despedirse de él siempre que se veían, como para pensar en que no volvieran a hablarse nunca más.

- Hey… ¿Qué haces?

Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo al escuchar la voz somnolienta de Sasuke, quedándose inmóvil por un momento. Pero enseguida se giró a sonreírle, queriendo disimular.

- Estoy haciendo curry para cenar.

- Hmmm…

Y de nuevo se concentró en picar la zanahoria que tenía en la tablilla, con el pecho martilleándole cada vez más fuerte.

- Huele bien…

- Unn…

Ambos se quedaron silencio, sin más sonido de fondo que el de la carne crepitando, y el golpe del cuchillo con la tablilla al cortar.

Tenía que encontrar rápido algo de lo que hablar, porque si no estaba seguro que Sasuke…

- ¿Qué te pasa?

...Se iba a dar cuenta.

- Nada, ¿por qué? -se giró a mirarle con fingida confusión-.

- Estás tenso.

Y no era una pregunta. Se había dado cuenta.

- ¿Por qué lo dices? -continuó cortando, como si realmente no sucediera nada-.

- Estabas apretando los labios.

Lentamente, dejó el cuchillo sobre el mármol y tomó una profunda bocanada de aire, dejando reposar las manos sobre la encimera.

Vale.

Tenía que empezar a ser un poco más consciente de su 'lenguaje corporal'. Odiaba exudar por cada poro de su piel lo que sentía y que notaran cuándo algo le estaba taladrando la cabeza. Especialmente Sasuke.

- ¿He hecho algo para ponerte nervioso?

- No… -mintió-.

Bueno, realmente no era una mentira. Quizá a medias. Al menos el moreno no había sido consciente, así que no podía echarle la culpa. Pero de todas maneras, todo era culpa suya por andar dándole vueltas a algo que no venía al caso. Sasuke nunca había hecho nada, absolutamente nada, que le diera a pensar que simplemente quería jugar con él.

- Naruto… -le cogió del brazo, tirando levemente para que se diera la vuelta y le mirase-. ¿De qué tienes miedo?

- …

"En serio… ¿Cómo lo hace…?", suspiró resignado.

- Paso palabra… -murmuró apartando la mirada-.

Y de nuevo se quedaron en silencio. Sabía que acababa de colocar un muro entre ellos, porque sabía que no le iba a insistir, ya que esa había sido su respuesta cuando quiso preguntarle por el hecho de que llevara la manga larga, y obviamente era un tema del que no quería hablar.

- Lo siento… -dijo el moreno, llevándose la mano al cuello, siendo él ahora quien rehuía la mirada-. Es… Es complicado…

- Unn… -asintió mirándole de soslayo-.

Y otra vez el silencio.

Por un momento se quedó viendo de forma ausente la olla que tenía al lado, y cómo burbujeaba el líquido semitransparente de la grasa que había soltado la carne, que empezaba a tener ya un color tostado… Y dio un respingo al darse cuenta de que ¡se le iba a quemar!

Algo acelerado cogió una jarra para llenarla de agua, y tras darle un par de vueltas a la carne, para despegar algunos trozos que se habían pegado ya al fondo, echó el líquido hasta llenar la mitad de la olla.

No pudo evitar suspirar, tras salvar lo que iba a ser su cena, al ser conciente de nuevo del silencio que reinaba en la casa, entre ellos, a sabiendas de que había sido él quien había creado esa situación.

- Lo siento, Sasuke… -se giró de nuevo hacia él-.

- Unn… -asintió levemente-.

Pero no le devolvió la mirada. Y algo se le removió por dentro al ver cómo se llevaba una mano al brazo contrario, como abrazándose a sí mismo, perdiendo la vista en algún lugar del suelo, recordándole a aquella noche en el coche cuando le contó un poco sobre su familia. Seguía sin poder hacerse una idea de cuál podría ser ese problema tan grave que tenía como para no querer contárselo, pero confiaba en que algún día se lo contaría. Eso si no hacía nada antes que terminara por ahuyentarle de su lado…

Con un suspiro, acortó los pocos pasos de distancia que les separaban y le atrajo hacia sí en un abrazo, dejando reposar la frente sobre su hombro. Gesto que imitó el otro casi al instante, apretándose más a él.

Y de repente fue como si se parase el tiempo, y no existiera nada más alrededor. Exactamente la misma sensación que tuvo la otra vez, cuando se abrazaron tras confesarse. De lo único que era realmente consciente, era del calor que emanaba de sus cuerpos, y la respiración lenta y pausada del otro, casi como si estuviera a punto de quedarse dormido, sólo que sabía que estaban bien despiertos.

Y casi como si se hubiesen puesto de acuerdo, se giraron a mirarse al mismo tiempo para besarse suavemente en los labios después.

No sabría decir cuánto tiempo permanecieron así, pero era una sensación que no quería que terminase. Aunque cuando fue capaz de encontrar las fuerzas de separarse un tanto, no pudo evitar quedarse atrapado de nuevo en su mirada. Y le apartó el flequillo de la cara sólo para volver a acudir a sus labios un instante después.

Y es que sentía que por más que le abrazara, y le besara… No podría saciarse nunca de esa sensación. Le llenaba de calma poder sentir el calor que emanaba de su cuerpo, haciendo que todo lo demás pareciera irrelevante.

Pero sabía que no podía pasarse así todo el día. Así que, con un suspiro de resignación, le apretó levemente en su abrazo para acto seguido separarse de él.

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Viernes, 22 de agosto

21:40

A duras penas habían vuelto a hablar: lo justo y necesario antes de cenar, para colocar la mesa; y cuando Naruto le preguntó si quería ver la película por donde se había quedado antes de quedarse dormido, lo que fue verla de nuevo prácticamente desde el principio.

Pero no era algo que le molestara. Al contrario, se había sentido bastante tranquilo.

Era uno de esos silencios que le gustaba compartir con Sasuke, en los que simplemente dejaba que se relajara su mente, únicamente escuchando lo que sucedía a su alrededor.

Aunque también parte de esa paz se debía al hecho de que, después de cenar y sentarse en el suelo para terminar de ver la película, el moreno se había sentado junto a él, apoyándose el uno con el otro, sin soltarse de las manos. Eran verdaderamente relajante las caricias que le daba.

- ¿Vemos la otra? -le preguntó al moreno nada más empezaron a aparecer los créditos-.

- Si quieres… -contestó en un bostezo-.

- Si estás cansado, puedes irte a dormir a mi cuarto.

- ¿Y tú?

- No sé -se encogió de hombros-, me quedaré un rato más viendo la tele o algo, no tengo sueño aún.

- No me refiero a eso, dobe. ¿Vas a quedarte en el sofá?

Y de repente, toda la calma desapareció de un plumazo, sintiéndose completamente rígido sin poder apartarle la mirada.

"Entonces… Sí que quería dormir conmigo…", se le empezó a acelerar el pulso.

Todo el miedo que había conseguido expulsar de su mente regresó en un instante con el sólo hecho de pensar de que le estuviera sugiriendo que compartieran su pequeña cama, el uno pegado al otro.

- Hey… -le golpeó con los dedos en la frente-. Te he hecho una pregunta, no te he puesto una pistola en la sien…

- Unn… -asintió levemente-. Puedo abrir el sofá… -murmuró dándose la vuelta para observarlo bien-.

Abierto era igual que una cama de matrimonio… Y aunque durmieran juntos había espacio de sobra para los dos…

- Es cómodo -se encogió de hombros, mirando también hacia atrás-.

- Espera que traigo unas sábanas.

Con contenida calma salió del salón camino de su cuarto. ¿De qué tenía tanto miedo?

"De que me pegue la patada en el culo…", suspiró al coger la ropa de cama del armario.

Sabía por experiencia que tenía cara del típico "niño bueno" con el que todos querían follar. Y ser rubio de ojos azules era algo raro, que llamaba la atención. Pero una vez conseguían lo que querían, ahí se quedaba la cosa. Desaparecían.

Dio un respingo al escuchar unos toques en la puerta. A pesar de que estaba abierta, Sasuke se había quedado bajo el marco, observándole. Y aunque no le dijo nada, cuando cerró las puertas del armario aquel entró en la habitación para coger su mochila. Y de igual modo que entró, salió en silencio para encerrarse en el baño.

"Al final se va a cabrear…", suspiró de camino al salón.

Debía buscar algún cursillo por internet de interpretación. Se le daba fatal disimular últimamente, especialmente con Sasuke.

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Viernes, 22 de agosto

22:15

Si antes ya le había dicho al moreno que no aún tenía sueño, ahora podría decir que estaba como un búho.

Acostumbraba a dormir sólo en calzoncillos en los días de verano, pero con Sasuke en la casa, y la perspectiva de ir a compartir la cama, le parecía inapropiado. Ya sabía que no iba a encontrar nada en su cuerpo que desconociera… Pero se moría de la vergüenza de pensar que le viera con el torso desnudo. Más aún, que le viera únicamente con la fina tela de su ropa interior...

Por eso, después de poner las sábanas en el sofá, había vuelto a su cuarto para buscar algo cómodo que ponerse: una camiseta de tirantes y unos pantalones cortos, de los que tenía para estar por casa. No se había planteado comprarse un pijama de verano desde que se mudó al piso, y todos los que tenía estaban en casa de sus padres.

Y de camino, al pasar junto a la puerta del baño, había escuchado el sonido del agua de la ducha. Por un lado le alivió que Sasuke se sintiera en confianza de usarla sin preguntarle. Más que nada porque había sido bastante desconsiderado de su parte no habérselo ofrecido él mismo en primer lugar. Pero por otro lado…

"¿En qué estás pensando, Sasuke…?", se cubrió los ojos con el brazo.

Desde que regresó al salón, había permanecido ahí tumbado mirando el techo, dándole vueltas al asunto. Y no le ayudaba nada el hecho de que el moreno estuviera tardando tanto en el baño.

Empezaba a necesitar hablar con él, y aclarar las cosas. Si no, sentía que fuera a explotar en otro ataque de ansiedad, y ya había tenido suficiente de eso. No quería volver a mostrarle ese lado suyo al moreno. Pero no podía evitar sentirse tenso.

- ¿Sigues despierto? -murmuró acercándose-.

- Sí…

No le había escuchado salir del baño. Si bien se sintió aliviado de que regresara en ese preciso momento. Si empezaba a darle más vueltas a todo aquello, no sabía si encontraría de nuevo el valor para hablar.

Se quedó observándole mientras se encaramaba al sofá junto a él, hasta quedarse sentado a su lado de piernas cruzadas. Al parecer, ni tan siquiera para dormir se deshacía de la manga larga, pero al menos se había puesto pantalones cortos. Y le golpeó el aroma que siempre acompañaba al moreno, cuando aquel apoyó los codos sobre las rodillas, y se inclinó un tanto sobre él, para mirarle más de cerca.

- ¿Algo de lo que quieras hablar?

- Unn… -asintió-.

Con calma, se incorporó sentándose del mismo modo que estaba Sasuke. Pero a diferencia del moreno, él era incapaz de mirarle a los ojos, temeroso de lo que pudiera pasar después de su charla. Y sintió la necesidad de cogerle de la mano. Aunque al final, simplemente entrelazó un dedo con el suyo, tomando una buena bocanada de aire antes de hablar.

- ¿Qué…? ¿Qué esperas de mí, Sasuke…?

Quería mirarle a los ojos para intentar adivinar si la respuesta que le daba era sincera o no, pero se sentía aterrado de descubrir lo que no quería, y era incapaz de levantar la vista, fija en sus dedos entrelazados.

- ¿Qué quieres decir?

- Pues que… -apretó los labios, sintiendo cómo se le aceleraba por momentos la respiración-.

- Naruto -le llamó en un susurro, inclinándose un poco más hacia él. Pero le resultaba imposible mirarle a la cara, consciente de que estaban a punto de caérsele las lágrimas. Entonces aquel le cogió ambas manos, apretándolas levemente-. Si no hablas no puedo saber qué te pasa. Y empiezo a odiar verte así.

No pudo sino abrir los ojos como platos al escucharle decir aquello, viendo estrellarse contra la sábana una lágrima que se le escapó.

- Me gusta estar contigo porque me lo paso bien, y haces que me olvide de la mierda de vida que tengo. Pero desde empecé a salir contigo cada vez estás más raro, y no sé si es que soy yo quien te pone nervioso o realmente te pasa algo. Y no quiero ser la causa de que cambies, Naruto. Quiero que tú también te lo pases bien conmigo, no ser parte de tus problemas.

Vale, eso sí que le hizo levantar la vista, y mirarle a los ojos. Y no había ni la más pizca de burla en su gesto. Sasuke estaba completamente serio con los ojos clavados en él.

- Ahora dime -le soltó una mano para apartarle una lágrima de la mejilla-, ¿qué te pasa?

- Que tengo miedo… -contestó con la voz ronca-.

- ¿De qué?

- De ser sólo un pasatiempo… -agachó de nuevo la vista, cerrando los ojos fuertemente para sacar fuerzas y hablar-. De que me des una patada en el culo cuando consigas lo que sea que quieras de mí, y no vuelva a verte nunca más -apretó sus manos, buscando el valor para seguir-. Nunca me había sentido así con nadie, Sasuke… Odio tener que despedirme de ti. Y odio no poder verte cada día. Y cuando no te veo, no paro de preguntarme qué es lo que puedes estar haciendo. Y me entra el pánico sólo de pensar que puedas desaparecer de un día para otro.

Y ya no pudo aguantar más. Rompió a llorar, encorvándose un poco más hacia delante, hasta que apoyó la frente en las piernas de aquel, incapaz de controlar el temblor que le recorría todo el cuerpo, con el miedo de levantar la mirada y encontrar el desprecio en los ojos del otro. Sentimiento que se acrecentó al sentir que Sasuke tiraba de sus manos para soltar las suyas, con un pesado suspiro.

- ¿Y por qué piensas que eres un pasatiempos para mí…?

- Pues porque… -sorbió con fuerza por la nariz, para impedir que se le cayeran los mocos-. Porque nunca me cuentas nada de ti… Siento que no quieres dejarme entrar en tu vida… Ya sé que sea lo que sea eso que no me quieres contar te hace sentir mal y por eso prefieres venir aquí para olvidarte un rato… Pero odio no saber qué es lo que te pasa y no poder hacer nada por ti… Además…

Se quedó un momento en silencio, al sentir a Sasuke poner las manos sobre sus hombros, y empujarle para que se irguiera.

- ¿Además? -preguntó arqueando una ceja-.

- Siendo tan tonto, no sé qué es lo que ve alguien como tú en alguien como yo… -murmuró-.

- ¿Alguien como yo? -preguntó confuso-.

- Unn… -apartó la mirada hacia la tele-. Tan…

- ¿Tan…?

- Guapo…

Y de repente se hizo el silencio. Bueno, sólo durante unos segundos. Los que tardó el moreno en soltar una carcajada.

- ¿¡De qué te ríes!? ¡No te burles de mí, idiota! -le tiró un cojín-.

- ¡Lo siento! -dijo entre risas dejándose caer sobre el sofá, abrazándose por el vientre-.

- No sé qué tiene tanta gracia… -le tiró otro cojín a la cabeza con desgana-.

- Perdona… -volvió a disculparse, sin poder dejar de reír-, pero es que eres más dobe de lo que pensaba…

- ¡Deja de llamarme dobe, ostras!

- ¡Pero si lo reconoces tú mismo, usuratonkachi! -le tiró de vuelta uno de los cojines-.

- Hmmm…

De nuevo volvió a fijar la vista en la televisión, pasándose las manos por las mejillas para quitarse las lágrimas. Ya no había vuelta atrás, pasara lo que pasara no dependía de él.

- ¿Y tú no has pensado… -le sacó de su ensimismamiento el moreno-, ...que, tal vez, tú me resultas atractivo?

Lentamente se giró a mirarle, sin saber en qué pensar. Y aquel se alzó, apoyando la cabeza en la mano, recostado ahí donde estaba.

- Y no lo digo sólo porque seas rubio… -sonrió pícaro, mirándole de arriba a abajo-.

- Eres un pervertido -le tiró de nuevo el cojín a la cara, provocando que aquel riera por lo bajo-.

- Ya te dije que tal vez un poco -acentuó la sonrisa, irguiéndose para acercarse a él-.

- Ahora vengo -se levantó de un respingo del sofá-.

Y es que cada vez que le sonreía de esa manera, no podía evitar que los pensamientos se le desviaran hacia las cosas en las que tal vez estaba pensando el otro, y le ponía nervioso. Aunque más que nervios, ahora lo que sentía era la vergüenza recorrerle las venas, al estallar aquel en una carcajada según salía del salón.

Si es que lo hacía a propósito... ¡Y él como tonto picaba siempre!

- ¡Cretino!

Se dio la media vuelta, justo antes de cruzar el marco de la puerta, cuando escuchó crujir el sofá, y vio que Sasuke se estaba levantando, con una sonrisa torcida, mirándole fijamente. Y no supo por qué echó a correr, directo al baño. Pero le dio el tiempo justo de entrar, y echar el pestillo, antes de que le alcanzara. Hasta ahora había pensado que estaba bajo de forma ya que siempre andaba casi con pereza… ¡Pero joder si era rápido cuando quería!

- No huyas, usuratonkachi -le dijo desde el otro lado de la puerta-.

- Déjame mear tranquilo, capullo.

Se quedó con la oreja pegada a la puerta, escuchando cómo aquel se alejaba riendo por lo bajo.

- Cretino… -murmuró acercándose al lavabo-.

Abrió el paso del agua sin querer mirarse al espejo. Seguro que daba asco. Debía tener los ojos rojos y la nariz llena de mocos. ¿Y Sasuke quería que le creyera cuando decía que 'tal vez le resultaba atractivo'...?

"Unos cojones…", suspiró después de lavarse bien la cara.

A tientas buscó la toalla para secarse, y se quedó sentado sobre la tapa del váter cogiendo aire.

Al final lo había vuelto a hacer.

Tanto que se reprochaba por haberse puesto de esa manera las otras veces… Y al final había vuelto a dejarse llevar por la ansiedad.

Con pesadez, dejó la toalla a un lado y cogió un poco de papel higiénico para sonarse la nariz. Y cuando se hubo descongestionado, se recostó un poco, apoyando la cabeza en la pared en un intento de serenarse.

¿Por qué le había dado esta vez ese ataque de ansiedad? ¿No se había repetido una y otra vez que Sasuke no le haría nada? ¿Que confiaba en él?

- Naruto… -dio un par de golpes suaves en la puerta-. ¿Estás bien?

- Sí… Ahora salgo.

Se quedó inmóvil un momento, a la espera de escuchar algo más. Pero los segundos pasaban y no sentía que aquel hubiera dado ni un paso de donde estaba.

- Naruto, déjame entrar.

- Voy…

Con algo de fatiga se levantó de donde estaba y lentamente abrió la puerta. En un primer momento no quiso mirarle a la cara, puesto que sabía de sobras ya que podía ver completamente a través de él. Aunque ya no tenía sentido ocultarse, si igualmente sabía lo que le rondaba por la mente…

Aún así no encontraba fuerzas para levantar la cabeza. Si se había cabreado estaba en todo su derecho. Se estaba comportando como un crío.

- Lo siento… -dijeron a la vez-.

Y ambos se quedaron en silencio, mirándose a los ojos, sin entender por qué se disculpaba el otro.

- ¿Por qué…? -preguntó confuso Naruto-.

- Pues porque… -se llevó una mano al cuello, desviando la mirada por un momento-, ...porque ya sé que te pongo nervioso cuando te suelto cosas de esas… No pensaba que te lo fueras a tomar tan a pecho…

- No es eso… -suspiró-.

- No quiero jugar contigo -le dijo al tiempo que le ponía las manos en las mejillas, buscándole con la mirada-. Me importas más de lo que tú piensas.

- ¿Qué quieres decir…?

- Que me importas más que un simple polvo de una noche, dobe.

Quiso apartar la cara al escuchar eso, pero Sasuke se lo impidió sujetándole firmemente.

- No voy a hacer nada que tú no quieras, ¿vale? Así que deja de huír de mí.

Y de repente le volvieron las ganas de llorar. Pero esta vez pudo aguantar apretando los labios, respirando conscientemente para controlarse.

Sasuke le estaba hablando sinceramente. Lo veía en sus ojos. Y aunque no pudo gesticular palabra, por el nudo que tenía en la garganta, asintió con la cabeza sin apartarle la mirada.

Y por un momento le hizo sentir como el crío que fue, al atraerle hacia él y darle un beso en la frente. Era un gesto que su madre solía tener con él cuando era pequeño, y por un lado le hacía sentir ridículo, pero por otro…

- Gracias...

- Unn…

En silencio, Sasuke se dio media vuelta para volver al salón a paso calmo y él volvió a cerrar la puerta, esta vez sí, para relajar la vejiga. Y tras lavarse las manos, los dientes, y nuevamente la cara en un intento de que se le quitara la rojez de los ojos, regresó al salón.

Vio que Sasuke ya se había tumbado en el lado que daba a la pared, y se había acomodado para dormir, así que apagó la luz, bordeó el sofá para dejar el portátil en su mesita, y cogió el mando del aire, subiendo un poco la temperatura, dejándolo de nuevo al sitio en cuanto escuchó el pitido del aparato al recibir la señal.

- Tengo una duda… -murmuró el moreno, cuando se tumbó a su lado cara al techo-. Aunque no tienes que contestar si no quieres…

- Dime -contestó girando la cara hacia él-.

- ¿Eres…? -comenzó a decir. Pero pareció repensárselo, y se giró para quedarse mirándole directamente-. ¿Lo has hecho alguna vez?

- Sí… -contestó en un murmullo, apartando de nuevo la vista hacia el techo-.

- ¿Y te han… hecho daño…?

Naruto suspiró cerrando los ojos. Realmente era una tontería todo aquello, por lo que decidió ponerse de lado, como estaba el otro, aunque no se sentía capaz de mirarle a la cara.

- No exactamente… Es que… Hmmm… Después de lo que pasó en el instituto pues como que me daba miedo intentar ligar con nadie… Ya sabes…

- Unn… -asintió el otro-.

- Y pues… Un amigo… Bee, empezó a trabajar en una asociación de camarero y… -no pudo evitar que le saliera la risa floja recordándole-, a veces le dejaban cantar las canciones de rap que componía… Y… Bueno, es una asociación, pero el sitio parece más un restaurante que otra cosa…

- Te estás yendo por las ramas -rio por lo bajo-.

- ¡Calla! Que es importante para la historia -hinchó los mofletes. Pero acabó por reír cuando Sasuke le pinchó en la mejilla, haciendo que soltara el aire como en una pedorreta-. Y bueno, Bee me habló del sitio… Era una asociación para gays, donde concertaban citas y eso… Aunque a veces venían parejas normales también, el lugar estaba bien…

- Hmmm…

- Y bueno… -se encogió un poco, tocando sin querer la rodilla del otro, aunque tampoco la apartó-. Empecé a ir allí para conocer gente… No es que esperase encontrar allí nada serio, pero en la ciudad donde vivía me conocían, y el sitio éste estaba a más de veinte kilómetros, así que me sentía más relajado allí sin tener que fingir y eso…

- Unn…

- Y… Pues… Estuve yendo allí bastante tiempo… Pero al final todos hacían lo mismo… Cuando conseguían acostarse conmigo, simplemente desaparecían… Era algo así como un trofeo, sólo porque llamo la atención y, aunque ya sabía a lo que me exponía desde el principio, al final me cansé y dejé de ir…

- Yo tampoco conozco a mucha gente que tenga los ojos claros… -asintió levemente, apartándole el flequillo con cuidado-. Pero no es sólo eso lo que me atrae de ti.

- Entonces, ¿qué?

- Me gusta cuando te ríes -se acercó un poco, alzándose con los codos, mirándole desde arriba-. Y cuando te pones rojo de la vergüenza también -rio entre dientes-.

- Cretino -le puso la mano en la cara-.

- También me gusta cuando hablas sin pensar -le sujetó de la muñeca, para apartar la mano-. Y cuando me hablas de los viajes que has hecho.

- ¿No has salido nunca del país?

- Hm hmmm -negó con la cabeza-.

- ¡Buahhhh! ¡Entonces tienes que venir conmigo la próxima vez que vayamos a España! Hace unos años que no vamos, seguro que mi madre se estará poniendo plasta para volver pronto -rio por lo bajo-.

- Unn -sonrió levemente-. Estaría bien…

Y no pudo evitar ampliar su sonrisa al sentir que Sasuke hablaba en serio. Y sin pensar, se irguió casi de un bote, abrazándole, haciendo que rodara por el sofá hasta que quedó sobre él.

- ¿Y ahora qué pasa? -le preguntó medio riendo, devolviéndole el abrazo-.

- Que me gusta la idea de pensar que vengas conmigo a ver todo aquello.

- Unn…

Y antes de que pudiera pensar en nada más, sintió como si una corriente le recorriera toda la espalda cuando Sasuke empezó a enredar los dedos en su pelo, masajeándole la cabeza y dejó escapar un suspiro, relajándose sobre él: era hipnotizante escuchar tan claramente los latidos de su corazón.

- ¿Y tú? -preguntó antes de poder pensar-.

- Yo, ¿qué?

- ¿Has tenido novio antes…?

- Novia.

De golpe abrió los ojos y se alzó un tanto para mirarle directamente. ¿Le estaba tomando el pelo?

- ¿Qué? -preguntó medio burlón-.

- ¿No eres…?

- ¿Gay? -terminó la pregunta por él, a lo que simplemente asintió-. No considero como novios los chicos con los que estuve saliendo después de ella. Esos eran lo que tú llamas un 'pasatiempo'.

- ¿Entonces…?

Comenzó a sentir sus propias pulsaciones resonarle en los oídos. ¿Le había estado mintiendo…?

- Entonces deja de ser tan dobe y ven aquí -le tiró del cuello para que volviera a tumbarse sobre él-. Digamos que cuando tenía unos catorce años, todos empezaron a salir con alguien. Y cuando empezamos la preparatoria, las chicas empezaron a dejarme cartas en mi zapatero -le contó, acariciando distraídamente su pelo-. Y esta chica se me confesó también. La conocía desde pequeño y teníamos bastante confianza… Así que pensé que era lo normal, no sé -se encogió de hombros-. Estuvimos saliendo juntos bastante tiempo. Desde los dieciséis, creo… -hizo una pausa, como recordando-. Pero cuanto más tiempo pasaba, más me daba cuenta de que lo que ella sentía por mí no era lo mismo que sentía yo… Así que la terminé dejando.

- ¿Es la misma chica del otro día?

- Sí… -contestó con un suspiro-. ¿Cómo lo sabes?

- Pareces cómodo con ella… Con Karin no pareces tener tanta confianza…

- Y yo pensando que eras un despistado… -le revolvió el pelo y se levantó un tanto. Lo justo para darle un bocado en el hombro-.

- ¡Au! ¿Por qué me muerdes?

- Me apetecía -rio socarrón-.

- Cretino.

- Dobe.

- Deja de llamarme dobe…

- Boke.

Naruto resopló resignado. Tenía el presentimiento de que tendría que acostumbrarse a ese estúpido mote que le había puesto.

Aunque le dio igual en el momento en el que Sasuke agachó la mirada. Seguía sin comprender qué era eso que tanto le llamaba de sus ojos, ni qué era lo que veía en él. Pero acudió sin pensarlo a besarle en los labios, como si le estuvieran llamando a gritos y se dejó llevar por el fuerte abrazo del otro.

Si es que de verdad no entendía nada. Todo perdía sentido cuando se abrazaba de él, pero a a la misma vez todo tenía sentido. Era como si hubiera encontrado la última pieza de un puzzle, que sin ella, la imagen perdía todo el significado.

Sintió como si le regresaran los sentidos cuando comenzó a sentir el calor recorrerle todo el cuerpo, con la respiración agitada, besándole algo más ansioso de lo normal… Y con una mano apretujándole el trasero.

- Hey… -se separó un tanto para mirarle a los ojos-.

- Hmmm… -gruñó un poco, subiendo la mano por su espalda-.

- Ahh… -suspiró dejando reposar la frente en su pecho-. Lo siento… Sólo… Dame tiempo, ¿vale?

- Lento… -le abrazó fuerte, haciéndoles rodar hasta quedar recostados de lado-. Eres muy lento, dobe…

No pudo evitar suspirar profundamente cuando Sasuke le besó en la mejilla, para apartarse un poco de él después. Y sintió la necesidad de apartarle el pelo de la cara para que el flequillo no le cubriera los ojos.

- Buenas noches, dobe -sonrió sin apartarle la mirada-.

- Buenas noches, cretino -le sonrió de vuelta-.

.

.

.

CONTINUARÁ…


28-11-15

Uolas!

Os debo una disculpa por el retraso... Y con éste ya van dos capítulos que no respondo los comentarios... Mis más sinceras disculpas. De verdad. Pero como ya sabéis, ando pasando una mala época con las clases... Y últimamente ando un poco rara de ánimos -_-

Ciertamente no tengo mucho que contar, aparte de que me estoy desquiciando con el curso *suspira*

Muchas gracias por seguir por aquí. Como siempre os digo, no me cansaré de decirlo. Si no fuera por este fic, y vuestros ánimos, creo que andaría ya en la cárcel... ¬¬u

Pero bueno, eso.

Si todo va bien, la semana que viene habrá capítulo. Aunque el siguiente está dividido en dos... Así que me andaba yo preguntando, ¿preferís que publique 'normal' (uno una semana, y otro la otra), o preferís esperar un poco más, y que los publique seguidos?

Y pues... nada más que decir.

Nos seguimos leyendo!