Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.

Beta: Usura-tialmant y Scaring

Advertencias: Shonen ai, POV Naruto


Sábado, 23 de agosto

22:50

Cuando subió al cuarto de juegos, después de cambiarse, había ido todo el camino con el alma en vilo. No sabía qué podría encontrarse cuando llegara ahí. Inquietud que le había sobrevenido por la actitud de su madre, y de que tal vez hubiera ocurrido algo mientras ellos estaban fuera en la piscina.

Pero ahí se quedó el nerviosismo. En cuanto se asomó por la puerta los encontró a los dos enfrascados en una carrera de rally, sentados en los asientos del simulador. Parecían bastante concentrados ya que no les habían oído llegar.

Y aunque en un principio le había aliviado de que todo estuviera en calma… No pudo evitar sentir un punzada de celos: ¡su padre sólo jugaba con él! ¡Y ahí estaba con Sasuke, tan tranquilamente, como si no estuviera él ahí para acompañarle en su pequeño momento de ocio!

Pero por otro lado… ¿¡Por qué Sasuke no había jugado con ellos antes!? ¿Es que no quería echar una partida con él…? Si quería utilizar el simulador tan sólo tenía que haberlo dicho…

Y por eso no supo qué hacer cuando su padre les dio las buenas noches y se marchó a descansar. Se había quedado tirado en el sofá desde que llegó, viéndoles jugar, mientras Kiba se entretenía a su lado con la consola portátil.

Hasta que Sasuke se giró a mirarles a ambos. Juraría que estaba emocionado y todo.

- Hay un asiento libre, por si no os habíais dado cuenta…

- ¿No vas a jugar, Naruto? -le preguntó Kiba sentándose de un bote-.

Aunque más bien fue una pregunta retórica porque no le dio tiempo ni a reaccionar cuando aquel ya se había levantado, dejándole con la palabra en la boca.

- Hmmmm… -gruñó por lo bajo frunciendo el ceño-.

Por un momento se le había pasado por la mente que tal vez Sasuke se sentía incómodo y que por eso no había querido antes jugar con ellos, motivo por el que no había dicho nada cuando su padre se fue. El moreno se había quedado haciendo unos ajustes a su coche después de la partida y se le veía entretenido; no había querido echar a perder su momento de tranquilidad, y por eso le había pillado por sorpresa la 'invitación'.

Suspiró resignado, hundiendo la cara en el cojín: quería compartir más tiempo con él, pero a la vez no quería agobiarle.

- ¡Uohooo! -exclamó el castaño, sacándole de sus pensamientos-. ¿¡Habías jugado antes!?

- No.

- Je -no pudo evitar sonreír burlón Naruto-.

- ¿¡Y tú de qué te ríes!?

Si Kiba no hubiera estado tan abstraído jugando a la portátil… Tal vez se lo hubiera pensado antes de sentarse ahí. No es que Sasuke fuera muy bueno, pero a Kiba se le daba aún peor. Y su padre había estado enseñándole un poco, así que el castaño no tenía nada que hacer. Aunque le sorprendía que realmente fuera la primera vez que jugaba.

- Hey, Sasuke, ¿tienes carnet de coche?

- Sí, ¿por?

- No, por nada…

Ahora estaba todo claro. Sin duda Kiba iba a morder el polvo.

- ¡Arrrgh! ¡Venga ya!

Realmente era divertido verle desesperarse por no poder atraparle. Con toda seguridad, Sasuke tenía que estar disfrutando interiormente, a pesar de parecer totalmente serio.

- Me voy a dormir ya… -desvió su atención la voz de su madre-.

Y le dio un respingo al girarse y encontrársela apoyada en el respaldar del sofá. Si es que daba miedo de lo sigilosa que era cuando quería…

- No hagas eso, mamá -suspiró llevándose la mano al pecho-. Algún día vas a hacer que me dé un infarto...

- Lo siento -rio por lo bajo-.

Alargó la mano para quitarle el flequillo de la frente a Naruto, quedándose ahí, mirándole en silencio, con una sonrisa en los labios. Y no pudo sino devolvérsela: sabía que le quería, por muy alocada que fuera a veces.

Entonces ella alargó el otro brazo, incitándole a levantarse de ahí y no le dio un segundo pensamiento, alzándose para abrazarla.

- Buenas noches, mamá.

- Buenas noches, Naruto -le dijo antes de besarle en la mejilla-.

Naruto se dejó caer de nuevo en el sofá, con una amplia sonrisa, volviendo a concentrarse en la pantalla. Si es que, por muy pesada que fuera a veces, no podía enfadarse con ella. Hiciera… lo que… hiciera…

Sintió que le daba un tic en la ceja cuando vio que, en lugar de salir de la estancia, dirigió sus pasos directamente hacia el castaño, y cómo le apartaba el flequillo para dejarle un beso en la frente, aquel gruñendo por estar perdiendo la carrera. Y no es que fuera un gesto raro de su madre para con él, pero es que sabía quién iba a ser el siguiente.

Todo su cuerpo se tensó en anticipación a cómo pudiera reaccionar Sasuke, y como si todo ocurriera a cámara lenta, observó cómo le despejaba la cara para besarle en la frente también.

- Buenas noches, chicos -se despidió, ahora sí caminando hacia la puerta-.

- Buenas noches -contestaron al unísono los otros dos-.

Y después de que su madre cerrase la puerta de la habitación, se hizo el silencio.

Bueno, él se quedó en silencio. Kiba seguía gruñendo por lo bajo y Sasuke empezaba a reír entre dientes.

Al final, y después de todo, la cosa no había ido tan mal como en un principio pensó. Sasuke parecía de buen humor y Kiba, a pesar de la rabieta por no poder ganarle, también parecía estar pasándolo bien.

Aquellos dos jugaron un par de partidas más al tanto que Naruto se relajó ahí. De repente, y por un momento, se sintió terriblemente perezoso. Estaba realmente a gusto, tumbado, viendo cómo Kiba se picaba intentando ganar al moreno.

- ¡Argh! ¡Tío, no hay manera! -se terminó de desesperar-.

- Fu…

Sasuke no le dijo nada, pero en cuanto Kiba se levantó del asiento, se giró a mirarle con la sonrisa torcida.

"¿Piensas que me vas a ganar…?", alzó una ceja, incrédulo de que realmente le estuviera retando.

Y cuando aquel le hizo un ademán con la cabeza para que se levantara de ahí, no pudo evitar que le saliera una risilla malévola: le iba a devolver la paliza que le dio en el billar… ¡Vaya que sí! Se había equivocado de juego para retarle.

Tras hacerle unos ajustes al coche que había elegido, agarró el volante confiado. Casi pareciera que estuvieran a punto de empezar una carrera ilegal, de esas callejeras, por la forma desafiante en la que volvieron a mirarse cuando apareció la cuenta atrás en la pantalla.

Lo sentía mucho por Sasuke pero, sin saberlo, el moreno había elegido uno de los circuitos que mejor se le daban: había muchísimas curvas, muchas de trescientos sesenta grados, en las que había que hacer derrapes bastante prolongados, además de que el cambio de marchas era algo fundamental y, por lo que había podido ver en las partidas que había jugado hasta ahora, no era algo con lo que estuviera del todo familiarizado aún.

Se le daba mejor que a Kiba porque realmente sabía conducir, pero precisamente por eso era que, como no cambiara el chip, iba a perder: los simuladores pretenden asemejarse lo máximo posible a la realidad… pero no dejan de ser juegos, y la precisión del volante deja mucho que desear.

Inconveniente al que Naruto estaba más que acostumbrado. Llevaba media vida jugando con su padre.

Y no habían hecho ni la mitad del circuito todavía, cuando le llevaba ya casi veinte segundos de ventaja. En la primera vuelta. Le quedaban tres más.

- ¡Tsk!

- ¿Demasiado para ti? -rio burlón-. Puedo enseñarte unos cuantos trucos…

- Cállate, usuratonkachi. No me has ganado todavía.

- ¡Je!

Podía decir lo que quisiera… Pero no le iba a ganar. No en ese circuito. Era demasiado complicado.

Y tal y como predijo… Le ganó de forma aplastante.

- Joder, chaval… casi dos minutos de ventaja… -dijo Kiba, totalmente impresionado-.

- Otra -urgió Sasuke-.

Tanto Naruto como Kiba se le quedaron mirando estupefactos. ¿Quería seguir jugando?

- Sabes que vas a morder el polvo -sonrió burlón-.

- Otra.

- Tú mismo.

Esperó con paciencia a que el moreno reajustara los detalles de su coche. En parte, y aunque supiera de antemano que le iba a ganar… Se sentía ansioso por echar otra partida.

- Yo creo que me voy a dormir ya… -bostezó Kiba-.

- ¿Ya? -se giró en su asiento para mirarle, poniendo un puchero-.

- Unn… Esta mañana estuve ayudando en la clínica, mi madre me ha hecho madrugar…

- ¿Mucha faena?

- Nah, como siempre.

Aunque la forma en que se estiró, para luego dar un largo bostezo, no era muy convincente. Ya de por sí era cansado tratar con los animales, y si se le sumaba el viaje, y luego haberse pasado más de una hora jugando en la piscina… Lo cierto es que hasta él se sentía agotado y terminó por contagiarse del bostezo del otro.

- Si mi madre no ha sacado el futón* ya sabes dónde están.

- Nah, tranquilo. Si eso ya me quedo yo con la cama -rio burlón-.

- Sigue soñando.

- Buenas noches -se despidió riendo entre dientes-.

Se dio la media vuelta, cerrando la puerta del cuarto tras de sí al salir.

Y a pesar de que de nuevo le había regresado la pereza, Naruto no pudo evitar sonreír con sorna al devolver la vista al frente y ver que Sasuke estaba esperando a que se preparase para darle al botón que daría comienzo a la carrera. En el mismo circuito.

- No me vas a ganar en éste.

- Eso ya lo veremos -respondió serio-.

Vale.

Se estaba tomando a pecho que le hubiera ganado de forma tan abrumadora antes.

Pero no fue suficiente motivo para que bajase el nivel. No sólo es que quisiera ganarle, quería mejorar su propia marca, apurando todo lo que podía en cada curva, y en cada derrape. Lo que después de dos partidas más hizo que al menos Sasuke se diera por vencido en ese circuito.

- ¿Qué tal te ha ido en casa?

- ¿Qué quieres decir?

- ¿Te ha dicho algo tu madre por venir aquí?

- Ummm…

Por un momento, Sasuke se quedó en silencio, aunque no supo si se debía a que no le quería contestar o que estaba demasiado concentrado por no salirse del camino en el juego.

Había preguntado sin pensar, no había tenido la intención de incomodarle. Así que tuvo la necesidad de mirarle de soslayo, tan sólo un segundo. Y tenía el ceño fruncido. Quizá sí que había tenido algún problema…

- Han estado súper pesadas -contestó finalmente-. Mi madre y mis amigas… -aclaró-.

- Ah…

- Que si no comas porquerías, que si no te sobre esfuerces, no te olvides de tomarte las pastillas… -suspiró-. Estoy harto de que me controlen.

- Ya… Pero ya sabes que sólo se preocupan por ti…

- Ya lo sé, pero mi madre lleva tres días histérica sólo porque voy a pasar el fin de semana fuera.

- ¿No te habías ido solo nunca?

- No… -suspiró-. Bueno, sin mi madre y mi hermano sí. Pero siempre con mis amigos. Y como a ti no te conoce…

- Bueno, mañana cuando te devuelva a casa verá que soy de fiar -rio por lo bajo-.

- Si tú lo dices… -rio el otro también-.

- ¿Me pones en duda, temé?

- No, pero no creo que mi madre hubiese estado tan conforme con que viniera si supiese que no eres un simple amigo.

Vale. Eso hizo que, si había estado distrayéndose de la carrera, se concentrara plenamente en ella. O al menos lo intentó, porque de repente se le inundó la mente de los besos que habían compartido en la mañana al despertar, pero especialmente del último que se dieron por la noche antes de quedarse dormidos. Y de la sobada que le había dado en el culo…

- Te estoy alcanzando… -dijo socarrón-.

- Ya te estoy viendo -gruñó entre dientes, dando un vistazo rápido al otro lado de la pantalla-. Cretino.

- Fu…

¿¡Cómo aprendía tan deprisa!?

Era imposible que en tan poco tiempo se hubiera adaptado tan bien como para tenerlo a menos de quince segundos. A pesar de que el circuito no fuera tan complicado.

- ¡Tú has jugado antes, a mí no me engañas!

- No, no había jugado… -dijo con voz plana, y por el rabillo del ojo vio como se giraba a mirarle aprovechando que estaban en una recta-, ...a éste.

- Serás…

Hubo de poner toda su atención en la pantalla para no perder la ventaja que aún tenía sobre el otro.

Y aunque finalmente ganó, tuvo la sensación de que pronto le iba a pasar de seguir así. ¿¡Había algo que no se le diera bien!?

- En fin… Creo que yo también me voy a ir a dormir -dijo el moreno, antes de cubrirse la boca con la mano al bostezar-.

- Unn…

- ¿No estás cansado?

- Un poco.

Aquel se estiró en su asiento y dio un suspiro, antes de volver a relajarse.

- No sé cómo aguantas, yo estoy que me caigo.

- Costumbre, supongo -se encogió de hombros-.

- Kiba parece tan nervioso como tú y ha caído redondo -rio entre dientes-.

- Ya, bueno, pero es que él se suele ocupar de los perros más grandes y por mucho que le guste tiene que cansar.

- ¿Perros? -preguntó confuso-.

¿Qué no entendía?

- ¡Ah! Es que Kiba es adiestrador de perros y como no tiene mucho trabajo últimamente, le echa una mano a su madre en su clínica veterinaria.

- Hmmm…

- Tiene un perro enorme, se llama Akamaru -le siguió con la mirada al verle levantarse-. Lo tiene completamente adiestrado. Si le dice que se siente, se sienta.

Con paso calmo, aquel se acercó hasta el sofá y, tras poner una rodilla encima, se dejó caer para tumbarse ahí.

- Y si le dice 'busca', se pone a olfatear por todo el sitio para ver si le ha escondido algo -rio-.

- Hmmm…

- ¿Te aburro?

- No -sonrió sin apartarle la mirada-.

Sintió como si le aleteara el pecho al ver de nuevo esa sonrisa, y no pudo evitar dejarse arrastrar, sentándose en el suelo frente a él, apoyando la barbilla en los brazos, sobre el cojín.

- ¿Y tú? ¿Tienes mascota?

- Hmmm… No sé si puedo considerarlo mío… -rio por lo bajo-, pero casi a diario viene un gato negro a mi casa para que le dé de comer. Le he llamado 'sardinilla' -asintió solemnemente-.

Y Naruto no pudo contener una carcajada.

- ¿¡Qué-!? ¿¡Qué nombre es ése!? -preguntó entre risas-.

- El de un gato al que le chiflan las sardinas -rio suavemente-.

Naruto hubo de esconder la cara contra los cojines en un intento de que se le pasara el ataque de risa. Empezaba a imaginarse a Sasuke completamente ensimismado, jugando con el gato, y haciendo vocecitas como cuando Kiba cuidaba de algún cachorro. Nunca se lo hubiera pensado de él.

- También cuido de los peces de mi hermano.

- ¿Pasa mucho tiempo fuera? -le apartó el flequillo de la cara, pasándoselo por detrás de la oreja-.

- Unn… -asintió. Le cogió la mano para besarle en la palma, antes de dejarlas ambas reposar sobre el cojín-. Trabaja demasiado.

- ¿En qué?

- Es el jefe del departamento comercial de la empresa -suspiró-.

- Sí, suena a mucho trabajo…

- Unn… Es el que organiza las reuniones importantes con los clientes, y tiene que supervisar el trabajo de todo el departamento. Siempre llega tarde a casa… -murmuró-.

- Hmmm…

No pudo evitar que se le arrugara el entrecejo. De pequeño, echaba muchísimo de menos a su padre por la misma razón: se pasaba todo el día en el despacho, trabajando, hasta que su firma comenzó a ser más conocida y pudo delegar parte de su trabajo en sus empleados.

- Pero mañana te irás a cenar con él, ¿no?

- Sí… -sonrió levemente-.

- Entonces intenta aprovechar el tiempo. Seguro que él también te echa de menos.

Y entonces le cambió el gesto casi al instante, frunciendo el ceño y apretando un tanto los labios.

- No le echo de menos -murmuró-.

Naruto simplemente se quedó perplejo. ¿No se estaba quejando de que siempre llegaba tarde…?

- Hmmmm… -entrecerró los ojos, alargando la sonrisa-.

- ¿Qué?

- Mientes.

- No es verdad.

- Has vuelto a mentir… -amplió más su sonrisa-.

- ¿En qué te basas si se puede saber? -alzó una ceja-.

Pero notaba que, por alguna razón, estaba nervioso. Y no pudo sino ensanchar aún más la sonrisa al haber encontrado la clave para devolverle el golpe por todas las veces que le sacaba a él los colores.

- Has desviado la mirada. En lenguaje corporal eso sign-

- Yo no he desviado la mirada.

No. Tenía razón, no lo había hecho. Pero empezaba a notar un tono rosado en sus mejillas. Y le estaba gustando…

- Sí que lo has hecho -mintió-. ¿Es por Sardinilla? -alzó una ceja-. ¿O es porque te gusta que tu hermano pase tiempo contigo? -aquel se mantuvo en silencio, apretando un tanto más los labios-. Owww… Venga ya, Sasuke-chan* -puso voz melosa y le acarició con cuidado la cabeza, bajando hasta media espalda, para hacerlo de nuevo después-, que no te dé vergüenza. Nii-chan* te quiere mucho.

- Cállate -le apartó la mano de un manotazo-.

Pero cada vez estaba más rojo. Así que, fingidamente dolido, le puso una mano en el hombro haciendo un puchero.

- ¿Qué te ha pasado, hermanito? Yo pensaba que me querías…

- ¡Cállate, dobe!

Aquel quiso revolverse de nuevo, y levantarse de ahí. Pero Naruto no le dio tiempo, saltando de un brinco a engancharse de su cuello, y le abrazó fuertemente para que no escapara, quedando ambos tumbados de lado en el sofá. Si bien el moreno no dejaba de retorcerse para intentar liberarse.

- Va, no te enfades... -le besó en la mejilla cuando consiguió encontrar un hueco-. Era broma.

- Suéltame, usuratonkachi -siseó-.

- No quiero -sonrió ampliamente-.

- ¡Que me sueltes!

- Nishishishi -rio entre dientes-.

Y así se mantuvo, riendo por lo bajo sin soltarle y besándole en la frente y por donde aquel le dejaba en cuanto tenía oportunidad, hasta que finalmente Sasuke suspiró, dándose por vencido. No fue hasta ese momento que Naruto aflojó el agarre y el moreno levantó la cabeza para devolverle la mirada.

- ¿Sabes que eso ha sido súper adorable? -le dijo sin poder evitar sonreír-.

- Hmph… -apartó la mirada-.

Pero a pesar de parecer serio, incluso cualquiera diría que enfadado, seguía notando ese rubor en sus mejillas.

- Me dan ganas de pellicarte las mejillas -le dijo casi en un murmullo-.

- Ni lo intentes.

- ¿Por qué?

- Porque entonces te morderé -volvió a dirigirle la mirada-.

Y Naruto se quedó atrapado en ella.

Era en momentos como ése que sentía como si una fuerza ajena a él le impidiera centrar su atención en otra cosa que no fueran sus ojos. Y que gracias a ella, y a esa fijación que tenía, pudo percatarse del movimiento de sus ojos, casi imperceptible, cuando el moreno desvió la mirada durante un instante hacia sus labios. Gesto que imitó él sin querer, percatándose de que los del moreno se encontraban ligeramente entreabiertos.

Aquello debía ser magnetismo, porque estaba seguro que aunque hubiese querido, no hubiera podido luchar en contra de esa fuerza invisible que le empujaba siempre a acercarse más a él.

Y lentamente fue cerrando los ojos según se acercaba cada vez más sus labios, dejándose embriagar por la calidez que emanaba de ellos, acariciando con calma su espalda. No tardó mucho en sentir esa corriente que le recorría por entero cuando aquel le paseaba los dedos por la cabeza en una caricia, haciendo que casi perdiera los sentidos por un instante.

Y quería más de esa sensación. Quería dejar de pensar y simplemente sentir. Porque es que por mucho que pensara, todo lo que Sasuke provocaba en su ser era sencillamente indescriptible.

Era como si su mente y su alma hubiera estado agitándose hasta ese momento y ahora comenzasen a decelerar, hasta detenerse completamente.

Entreabrió de nuevo los ojos, tomando conciencia de su cuerpo y del que tenía frente a él, separándose un tanto, y le acarició la mejilla con el dorso de los dedos. Y es que aún le costaba creer que todo lo que había estado pasando durante las últimas semanas fuera real, y le pasó el pulgar por los labios como queriéndose cerciorar de que verdaderamente estaban ahí antes de volver a besarle.

Lentamente y con cuidado, fue pasando el brazo por debajo de la cabeza del otro, atrayéndole hacia sí, dejando escapar un suspiro al sentir el calor de su cuerpo completamente pegado al suyo. Sasuke estrechó entonces el abrazo, dejándole un beso en la mejilla, para luego hundir la frente en su hombro. Y aunque pareció querer contenerlo, se le escapó un pesado suspiro.

- ¿Estás bien? -fue paseando lentamente una mano por su espalda-.

- Unn… -asintió levemente-.

Sin embargo, Naruto sintió claramente cuando el moreno encogió un tanto los dedos sobre su hombro. Y aunque hubiera sido fugaz, sintió el impulso que había tenido Sasuke de aferrarse a él.

Le estaba mintiendo.

O bueno, tal vez no. Se le ocurrió que quizá simplemente estaba cansado. Al fin y al cabo, si no estaba acostumbrado a madrugar, debía de haber sido un día muy largo para él. Además…

- ¿Te ha hecho sentir muy incómodo mi madre?

- Un poco… Llevo bastante mal eso del espacio personal -rio por lo bajo entre dientes-.

- Sip, ya lo veo… -rio él también-.

Se le hacía un poco difícil creer sus palabras cuando estaban completamente pegados el uno al otro.

Y de nuevo, Sasuke suspiró profundamente.

Quería preguntarle, quería que expulsara lo que fuera que le estaba quitando el aire. Pero quiso devolverle el favor, como cuando él se puso a llorar de la nada y aquel no le pidió más explicaciones.

- ¿Algo de lo que quieras hablar?

Subió la mano por su espalda, hasta que llegó a la cabeza, masajeándola. A lo que aquel respondió tomando una profunda bocanada de aire, y el silencio. Hasta que Sasuke se aferró más fuertemente a él y negó con la cabeza.

Naruto se limitó a esperar sin cejar en sus caricias, intentando reconfortarle de alguna manera. Se sentía impotente de no ser capaz de hacer nada más por él, al no saber la causa de que de repente se hubiese venido abajo. Le recordó a aquel día que le encontró en la parada del tranvía, solo y llorando en silencio, y no pudo evitar que se le removieran las entrañas.

Le apartó el flequillo, echándolo hacia atrás en una caricia. Y aunque no le dejaba verle la cara, al tenerla escondida bajo su hombro, le besó en la frente y allá por donde alcanzaba.

- Tómate tu tiempo, Sasuke -le dijo en un susurro-. No tengo prisa.

La respuesta fue otro suspiro. Y tras unos segundos en silencio, asintió.

Le envolvió la nuca con la mano, presionándole contra sí, y le besó de nuevo en la cabeza.

Sencillamente no sabía en qué pensar. Sasuke seguía siendo un misterio para él. Por fin empezaba a contarle cosas sobre sí mismo, pero era insuficiente, o quizá eran cosas irrelevantes para con su persona, y no le permitía averiguar qué podría estar cruzándole la mente.

Cerró los ojos y presionó los labios en su frente siendo consciente de su propia respiración y de la del otro, recordando la conversación de la noche anterior e intentando encontrar algo que le diera alguna pista sobre cuál era el problema. Pero más allá de su ex…

Con un suspiro alargó la mano buscando a tientas el cojín y se lo colocó bajo la cabeza, volviendo a posarla después en la espalda del moreno.

- ¿Tienes algo que hacer el miércoles?

Por un momento pensó que Sasuke se había quedado dormido, pero finalmente respondió.

- Es posible… ¿Por?

- ¿Y el jueves?

Tal vez fue por pura curiosidad, pero al fin aquel se separó un poco de él para mirarle a los ojos. Por fin le dejaba verle la cara, y le apartó algunos mechones que habían vuelto a caerle hacia adelante. Parecía verdaderamente cansado.

- Creo que no. ¿Por qué?

- ¿Quieres venir con Kiba y conmigo a dar una vuelta con la bici?

- Ah… Hmmm…

Volvió a relajarse, apoyando la frente en su pecho, dándole un pensamiento. Pero Naruto quería que fuera con ellos a toda costa para poder pasar algo más de tiempo con él. Además que si no era algo que soliera hacer, estaba seguro de que le iba a distraer bastante.

- Podemos ir a la playa a comer en un restaurante que hay por allí -le empezó a contar, acariciando de forma ausente su pelo entre los dedos-, tiene buffet libre de pasta y las pizzas están súper buenas.

- ¿No se supone que sales a hacer ejercicio para quemar calorías?

- ¡Pero necesito energía para volver! -se quejó. Aunque no pudo evitar reír por lo bajo al escuchar la risilla del otro-. Además, tienen más cosas ahí. Si prefieres ensalada, tienen un montón de ingredientes para hacértela a tu gusto.

- Hmmm…

- O podemos llevarnos la comida de casa y comer en la playa -se le ocurrió-.

- Unn… -asintió levemente, removiéndose un poco para acomodarse mejor sobre su pecho-.

- O en el parque que hay cerca -cerró los ojos, visualizando la zona, paseándole la mano por la espalda-, se está súper bien ahí en el césped, aunque hay también un merendero…

- Hmmm…

- Tienen estructuras de piedra para hacer barbacoa. Podríamos hacer yakiniku*…

- Unn…

- Ah, a Chouji le gusta el yakiniku ahora que lo pienso…

- ¿Chouji?

- Unn… -asintió levemente-. El cocinero de donde trabajo.

- Hmmm…

- Vino el otro día al pub, ése regordete.

- Unn…

- Ah, no le digas que he dicho eso -rio por lo bajo-. Me mata si se entera que he dicho que está gordo.

- Fu…

- En serio, es muy bonachón… Pero tiene una mala ostia que flipas cuando se enfada… Aunque para mala ostia la de Ino. Parece poca cosa pero tiene una fuerza… Hubo una vez que pensé que iba a vomitar de la sacudida que me dio, como si acabara de bajar de una montaña rusa.

- Ju, eso me suena…

- ¿A qué?

- A Sakura…

- Ah, ¿tu ex?

- Unn…

- En verdad sí… Menuda mala leche que se gasta ella también… Casi me arranca la oreja la tía. ¿De dónde sacan tanta fuerza?

.

.

.

CONTINUARÁ…


*Futón: estilo de cama tradicional japonesa consistente en un colchón y una funda unidas y suficientemente plegables como para poder ser almacenado durante el día. Son bajos, de unos 5 cm de altura y tienen una funda exterior con rellenos como algodón o material sintético. (Para más información, buscad 'futón' en la wikipedia xD )

*Nii-chan: Literalmente, hermano mayor (pero con cariño =P )

*Sasuke-chan: Naruto nunca llama así a Sasuke, pero es una forma infantil de dirigirse a otra persona, como más cariñoso y juguetón xD

*Yakiniku: en su sentido más amplio, alude a todos los platos de carne, y verdura en trozos pequeños, que se cocinan a la parrilla.


06-01-16

Uolas!

Madre mía… ¡Tanto tiempo! ;A;

Aunque sea atrasado… ¡FELIZ AÑO NUEVO!

¡Os deseo que este año sea mejor que el que acabamos de dejar atrás, y que cualquier cosa que os propongáis como meta, lo consigáis!

En cuanto al capítulo de hoy… No era mi intención, pero esta segunda parte la he dividido en dos (otra vez), no por extensión sino porque lo que resta me está dando algo de problemillas ^^Uu Así que de momento os dejo esto y espero no tardar con lo que sigue, que no es mucho, pero tampoco quiero dejarlo como está.

Y bueno… Hoy me he dado cuenta de que peco muchísimo de "leísmo" xD

Estaba yo corrigiendo el capítulo cuando me asaltó la duda en una palabra y busqué "laísmo" para asegurarme… Y resulta que la mayoría de veces que debería usar los pronombres "lo/los/la/las" uso "le" juas xD

Y resulta también que el leísmo es algo mayormente propio de España, pero en especial del centro y del sur de la península… Al menos tengo excusa jajajaja xD

Sé que no se deben poner links… Pero por si alguien está interesado en leer sobre el tema lo dejo aquí. Espero que no me baneen la dirección.

Si estáis en firefox, y tenéis la última versión, poniéndolo en modo lectura podéis copiar y pegar (quitáis los asteriscos y ya está).

lema*.rae.*.*es/*dpd/srv/search?id=DRC2Ny6YAD6yEoSWaX

Y bueno. Por último, pero no por ello menos importante, daros las gracias como siempre por seguir en esta historia conmigo ^w^

Y nada… ¡Nos seguimos leyendo! =D

Karolita, muchas gracias por tus ánimos. De verdad. Sé que estoy haciendo un mundo de mis problemas cuando en realidad no son para tanto… Pero bueno, estoy trabajando en superarlos =P Ojalá que de aquí a unas cuantas semanas todo haya pasado ya. Que por cierto, tu review no salía al principio porque el FF tiene un sistema de filtro (por eso de las malas palabras o a saber qué) y los mensajes que se envían como 'invitado' tardan un poco en aparecer.

Yayin. Me alegro muchísimo de que te gustara la historia x3 Sé que estos Naruto y Sasuke no se parecen a los de la historia original… Pero bueno, así es como me han ido evolucionando a lo largo de la historia por el contexto de sus vidas personales. Me gusta pensar que especialmente Sasuke no sería tan agrio si tuviera a su familia a su lado y hubiera crecido reodeado de gente que le quiere. A pesar de los problemas que pueda tener. A veces pienso que le hago demasiado OoC pero en fin xD Como digo, pienso que si tuviera a su familia él sería más feliz. En cuanto a Naruto… Pues sí. Como dices, en una historia basada en el mundo real, hay que darle una explicación a su marcas… Y aprovechando que los japoneses pueden llegar a ser unos malnacidos en ocasiones… Pues tenía la excusa 'perfecta' para darle un pasado trágico =/ Tal vez la gente no lo vea así, pero yo pienso que Naruto es muy inseguro. Al menos hasta que se decide a hacer algo y entonces lo da todo. Para hasta ese momento, duda muchísimo xD O así lo veo yo. Así que tenía que darle algo que le hiciera dudar de todo ^^Uu Y bueno… Sobre la enfermedad de Sasuke… Si buscas en google muy seguramente vas a terminar pensando lo que no es xD O quizás sí… Quién sabe =P