Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.

Beta: Usura-tialmant y Scaring

Advertencias: Shonen ai, POV Naruto


Domingo, 24 de agosto

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Se despertó, frunciendo el entrecejo y con un gruñido por la molesta presión que sentía en la entrepierna. En un acto reflejo se llevó la mano ahí y se masajeó un poco para liberar parte de la tensión, pero se quedó rígido al ir recuperando la lucidez mental, y ser consciente del peso que tenía sobre su hombro. Y de con quién estaba ahí.

Menos mal que aún seguía dormido.

Si bien el alivio le duró poco al entreabrir los ojos, y encontrarse completamente desorientado al no hallar el techo de su salón, recordando en dónde estaba. Y por instinto giró la cabeza para mirar hacia la puerta, horrorizado de que tal vez alguno de sus padres les hubiera visto ahí, durmiendo juntos.

Pero la puerta estaba cerrada. Y la luz de la habitación seguía encendida, así como la pantalla de la consola que reproducía en silencio la última carrera que habían jugado por la noche. Bien. Al menos podía deducir que nadie había entrado, de momento.

Dejó caer la cabeza sobre el cojín con un suspiro, escuchando ahora como algo repiqueteaba contra las ventanas, y se quedó mirando a través de una de ellas cómo llovía en el exterior. Le daban ganas de volver a dormirse, sintiendo el calor del cuerpo del moreno sobre el suyo.

Aunque empezaba a fastidiarle que su cuerpo reaccionara solo por su cuenta. Especialmente en momentos como ése. Sentía que le ardiera todo el cuerpo y le daban ganas de mandarlo todo a la mierda con tal de aliviar de una vez la presión de su entrepierna, aún con el riesgo de que entrara alguien en el cuarto.

Si bien se obligó a empezar a contar, intentando poner toda su atención en la lluvia.

Tal vez diez minutos después, o quince, no sabría decir, sintió que poco a poco la temperatura de su cuerpo fue bajando hasta algo más controlable.

No es que no quisiera acostarse con él. De hecho, era algo que le asaltaba la mente más de lo que quisiera últimamente. En especial desde la noche del pub… Pero no quería que lo que tenía con Sasuke se fuera al traste por culpa de un calentón.

Además que… Bueno, si llegaran a hacerlo… Tendrían que quitarse la ropa… Y dudaba mucho que Sasuke estuviera de acuerdo con eso si ni tan siquiera para dormir se quitaba la manga larga.

Y se le escapó un profundo suspiro.

La noche anterior llegó a verle un poco por encima de la muñeca, cuando se subió un poco la manga, y no había podido ver nada raro. A parte de un par de lunares, no tenía ninguna mancha rara, ni tatuajes, ni nada. Ni tan siquiera el tono de su piel se diferenciaba mucho. Aunque si huía del sol era normal.

¿Tendría algún problema de tipo psicológico…?

- Hey… -le sacó de su ensimismamiento la voz del moreno, dándose cuenta ahora de que estaba acariciando distraídamente su pelo-.

- Hey…

Aquel se encogió un tanto, apretándose a su pecho en un abrazo para volver a relajarse después, dejando escapar el aire en un profundo suspiro.

- ¿Cómo has dormido?

- Tumbado…

- Argh -rodó los ojos al sentirle temblar bajo sus brazos, riendo para sí-.

Y se quedaron en silencio durante un buen rato, acompañados del sonido de la lluvia.

Naruto hizo un esfuerzo consciente y dejó de juguetear con el pelo de Sasuke, posando la mano sobre su hombro.

Se sentía realmente perezoso, y aunque hacía un rato que había querido que le tragase la tierra y desaparecer, ahora se sentía realmente a gusto, y dejó escapar un suspiro de alivio, abrazando al moreno contra sí, contagiándose del bostezo que aquel no pudo reprimir.

- ¿Hace mucho que te has despertado?

- No sé, hace un rato ya.

- Hmm… -se llevó una mano a la cara, y se frotó los ojos-. ¿Qué hora es?

- No sé -se encogió levemente de hombros-.

- ¿Hay algo que sepas esta mañana? -rio entre dientes, alzando la cabeza para mirarle-.

- Que tienes el pelo hecho un desastre -rio burlón, apartándole el flequillo de la cara, a lo que el moreno le contestó con un gruñido-.

- Mira quién fue a hablar… -murmuró, dejando reposar de nuevo la cabeza sobre su pecho-.

- Mi pelo es rebelde y sexy, y por eso te gusta tanto. Admítelo -fanfarroneó-.

- Lo que tú digas…

Y antes de poder contestarle, Sasuke le dio un bocado en un pezón. Fuerte.

- ¡Aahh! ¿¡Pero qué haces!? -le empujó la cabeza para separarle de él-.

- Bajarte los humos -rio ahogado para sí-.

- ¡Cretino!

Entre abochornado y enrabietado, le empujó a un lado para levantarse de ahí, frotándose por encima de la camiseta donde le había mordido para aliviar la picazón. El jodido tenía puntería. Si bien no había dado ni un paso cuando recibió como un latigazo en el culo que le hizo dar un brinco.

- ¿¡Pero qué haces!? -volvió a repetir-.

- Era demasiado tentador… -rio torciendo la sonrisa, bajando las piernas del sofá-.

Le recordó a la otra noche, cuando salió corriendo tras él.

Y antes incluso de que pudiera pensarlo, sus pies se movieron solos por él, haciéndole ir acelerado hasta la puerta, abriéndola de un tirón. Y tal y cómo había presentido… Sasuke le siguió al instante.

- ¿De qué huyes, usuratonkachi?

- ¡Deja de ponerme motes! -se giró enrabietado, mientras corría por el pasillo-. ¡Cretino!

Volvió a mirar de soslayo en cuanto llegó a la esquina que daba a las escaleras, y bajó a la carrera de dos en dos los escalones al ver que le pisaba los talones.

Realmente no sabía por qué corría, pero sentía sus mejillas arder. Si bien en parte le divertían esas chiquilladas. Y no paró de correr hasta que llegó a la cocina, encontrando a su madre ahí sentada a la mesa tomando un té y se escondió detrás de ella a la espera de que llegase el otro.

- ¿Qué pasa, Naruto? -preguntó algo confusa-.

- Hmmmm… -frunció el ceño, sin apartar los ojos de la puerta-.

Pero no fue sino hasta unos cuantos segundos después que apareció el moreno, frotándose un ojo, como el que no quiere la cosa.

- ¿No estarás molestando a Sasuke, verdad…? -se giró a sonreírle-.

Si bien era una de esas sonrisas que le decían que estaba a punto de llevarse una colleja.

- ¡Pero si no he sido yo! -dio un brinco hacia atrás para alejarse de ella-.

Y por detrás vio al otro sonreír con sorna. ¿¡Es que estaban compinchados o qué!?

- ¡Eso se lo dices a tu padre y que te crea! -le dio un coscorrón-.

- ¡Mamá!

- ¡Ni mamá ni leches! -bufó, y se giró al moreno, quien cambió el gesto al instante, poniéndose serio de nuevo. ¡Si es que debería dedicarse al cine, porque actuaba de maravilla!-. Si te molesta, dímelo, Sasuke, que ya me ocupo yo del trasto éste…

- Unn… -asintió levemente. ¡Pero qué cara dura!-.

- Va, venga -le dio una palmada en el culo su madre-, sentaos que os hago el desayuno. ¿Dónde está Kiba?

- Está durmiendo… -refunfuñó al tanto que se frotaba la nalga hasta llegar a su sitio-.

Aunque realmente no tenía ni idea.

Desde que se había despertado no había escuchado nada más a parte de la lluvia fuera del cuarto. Así que supuso que el castaño debía estar aún en el quinto sueño, en su habitación. Y tampoco se le había pasado por la cabeza de ir a mirar cuando salió corriendo, huyendo del traidor que se sentaba a su lado.

- Traidor… -murmuró al tiempo que le daba un empujón con el hombro-.

- Entiéndeme, dobe, es cuestión de supervivencia… -rio entre dientes-.

- ¡Pero serás…! -gruñó por lo bajo, girándose a él con todas las intenciones de pellizcarle en la cara. Si bien, de un respingo y por acto reflejo, le pasó la mano por encima de los hombros al notar que su madre se giraba a mirarles, recelosa, y se le escapó una risilla nerviosa. Hubo de ser lo suficientemente convincente, pues volvió a centrar su atención en los fogones-. Esta me la pagas… -susurró-.

- Tus ganas -sonrió desafiante-.

Y antes de que pudiera reaccionar, le dio un beso fugaz en los labios.

Fue puro instinto apartarse y mirar de soslayo a su madre para cerciorarse de que no se había dado cuenta, y se giró a mirar a través de la pared de cristal hacia la piscina, en un intento de controlar el rubor que le subió de repente.

- Naruto, va, ve a despertar a Kiba que esto ya casi está -le inquirió su madre tras un rato-.

- Voy…

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Domingo, 24 de agosto

12:25

Después de conseguir echar de la cama a Kiba, y tras desayunar, se habían pasado la mañana viendo programas musicales en la televisión, y jugando a las cartas con su padre. Desde que se habían levantado, por ahí alrededor de las ocho, había estado lloviendo hasta hacía un rato. Aún seguía nublado y corría algo de viento, así que no pudieron aprovechar la mañana ni tan siquiera para salir al jardín.

Aunque Sasuke no parecía demasiado incómodo con la situación. Antes de ponerse con las cartas había estado dándole un vistazo a uno de los libros de arte que tenía su madre en la estantería del salón, y luego se había sentado con ellos a jugar. Si bien es cierto que no participaba mucho de las conversaciones, pero no le notaba nervioso.

Hasta que su padre abrió la boca.

- Y dime, Sasuke-kun, ¿a qué se dedican tus padres?

Sin apartar la mirada de sus cartas, todo su cuerpo se tensó. Si de alguien se hubiera esperado que pusiera en un aprieto al moreno era de su madre.

- Mi padre falleció cuando era pequeño -contestó sin más para sorpresa de Naruto-.

- Vaya… Lo siento.

- Unn…

Durante un instante, se hizo el silencio. El tiempo que tardó Kiba en dejar en el centro de la mesa la carta que estaba por tirar, y que por un momento se quedó a medio camino, sorprendido por la revelación. Naruto vio cómo le miraba de reojo, como queriendo preguntarle. Sin embargo Naruto se mantuvo con los labios sellados. Ése era un tema del que obviamente no iba a hablar, mucho menos en esa situación. Si Sasuke quería hablar de ello era cosa suya.

- Mi madre se hizo cargo de su empresa entonces, pero desde hace unos años sólo va para firmar papeles.

- Debe confiar plenamente en sus trabajadores entonces -comentó su padre, dejando su carta también encima del montón-.

- Unn…

- ¿Y tienes hermanos?

- Uno.

- ¿Mayor o menor?

De nuevo volvieron a quedarse en silencio mientras Sasuke decidía qué carta elegir. Naruto tenía la impresión de que, de repente, su padre estaba empezando a meterse en terreno resbaladizo en lo que a Sasuke respectaba… Aún así, Sasuke contestó.

- Mayor -dijo al tiempo que tiraba su carta-.

- Oh, eso es bueno -sonrió-. Siempre tendrás a alguien que cuide de ti.

- Unn...

- Papá…

- ¿Qué?

Ambos se miraron durante unos segundos fijamente, Naruto con algo de reproche.

- Ahh… -suspiró pesadamente Minato-. Quizás no lo entiendes porque no tienes hermanos, Naruto, pero mira tu madre y tus primos. Por mucho que se peleen, siempre se guardan las espaldas. Nada más lejos hace unas semanas tu tía nos estaba contando que tu primo salió con sus amigos a dar una vuelta para vigilar a su hermana -rio burlón por lo bajo-.

- ¿En serio? -preguntó perplejo-.

Cierto era que hacía ya un par de años que había perdido un poco el contacto con ellos, más desde que se fue a vivir a solo… Pero nunca se lo hubiera pensado de él.

- Cuando llegó a casa tu prima se puso como una fiera porque se pensaba que habían sido sus padres quienes habían mandado a Nagato -rio-.

- Normal…

- Viene mi hermana a espiarme y le quemo todos los pósters que tiene en la pared -gruñó Kiba-.

- ¡Alaaaa! ¡Qué exagerado!

- ¿Exagerado? Ellas aún siguen pensando que tengo cinco años. Si por mi madre fuera, no saldría del patio de casa -resopló-.

- Unn… -asintió Sasuke-.

Bueno, eso no podía negarlo. Su trabajo y un montón de discusiones le había costado que su madre dejara de querer controlar a todas horas con quién estaba, en dónde, cuándo iba a volver…

Así que simplemente suspiró. Sabía que lo hacía por querer protegerle… Pero menos mal que se fue de casa. Ahora podían respirar todos más tranquilos.

- ¡Naruto! -le llamó su madre desde la cocina-.

- ¿¡Qué!?

- ¡Ven y échame una mano!

Pareciera que tuviera un radar incluso para saber cuándo la mentaba hasta en los pensamientos.

Pero ya había hecho bastante el vago por esa mañana. Su madre llevaba ya algo más de una hora encerrada en la cocina haciendo los preparativos para la paella, y aunque le supiera un poco mal dejar al moreno ahí, tampoco quería dejar a su madre de lado con toda la faena.

- Yo voy un momento al baño… -se excusó Sasuke poniéndose en pie a la par que él-.

Y se mordió el interior de la mejilla algo inquieto al ver que, tras salir por el arco del salón al pasillo, Sasuke se dirigió a las escaleras para ir al piso de arriba en lugar de dirigirse al baño que había junto a la cocina. Quizá sí le había molestado el comentario tonto de su padre…

- Sasuke.

- Dime.

O quizá no. Aquel detuvo sus pasos a media escalera para asomarse y mirarle directamente, esperando que le dijera algo. Y en realidad, no parecía enfadado. Por lo que sonrió aliviado.

- No tardes mucho que la comida estará lista dentro de nada.

- Vale -le sonrió levemente de vuelta-.

Y pesar de que sabía que en unos minutos iba a estar de nuevo por ahí, le costó unos segundos cortar con el contacto visual y girarse para llevar sus pasos hasta la cocina. De verdad que a veces sentía como si el moreno tuviera un imán que atrajera a todo su ser.

- Naruto, pruébalo tú -le llamó su madre nada más puso un pie en la cocina-. A ver qué te parece.

Con calma, se acercó hasta los fogones para coger la cuchara que le tendía su madre. Pero ya incluso antes de ver lo que había en la sartén, sabía que había cambiado la receta. Por el aroma. Y no pudo evitar poner cara de horror al escudriñar todo lo que había ahí.

- ¡Mamá! ¿¡Qué has hecho!? -se quejó-. ¿¡Por qué no le has puesto marisco!?

- Porque tiene un sabor muy fuerte… ¿Y si no le gusta a Sasuke?

- ¡Claro que le gusta! ¡Ya te dije que le hice paella! ¡Y le gustó! -resopló frustrado-.

Pero por mucho que se quejara ya, el arroz parecía estar casi en su punto…

- Te has pasado con las verduras… Y tiene poca carne...

- Más sano -zanjó cruzándose de brazos, frunciendo los labios-.

Naruto sintió que se le fuera a escapar una lagrimilla sólo de ver el contenido de la sartén. Le gustaba el arroz que hacía su madre, mucho más que el que hacía él. Por lo que no pudo evitar sentirse decepcionado de que, de repente, aquella cambiara la receta sin consultar a nadie. Y con un profundo suspiro de resignación, cogió un poco para probarlo. No estaba mal… De hecho, debía de haberle echado algún tipo de condimento aromático que le quedaba bien. Pero aún así no era lo que esperaba.

- Está bien -comentó por lo bajo-.

- Menos mal… -suspiró aliviada ella-.

- ¿Por qué no la has hecho como siempre…? -no pudo evitar quejarse-.

- Porque tenéis que cuidaros, que siempre estáis comiendo tonterías.

- ¡Eso no es verdad!

- ¿No…? -alzó inquisitiva una ceja-. Si por Kiba fuera estaríais siempre comiendo pizza.

- Pero yo no soy Kiba. Y tampoco soy su madre para decirle lo que puede y no puede comer, él ya es mayorcito para cuidarse solo. ¡Que haga lo que le dé la gana!

- Y si se tira de un puente, ¿tú también te tiras?

- ¡Que yo no me paso el día comiendo porquerías, mamá!

- ¡Eso habría que verlo!

- ¿Qué pasa...? -preguntó su padre desde el salón-.

- ¡Nada! -contestaron al unísono-.

Y ambos se quedaron mudos de un respingo al girarse a mirar hacia el pasillo, encontrando a Sasuke ahí parado. Al parecer había tenido intenciones de entrar a la cocina y se había quedado congelado al escucharles discutir…

Aunque no es que estuvieran enfadados realmente. Naruto sabía de sobras que en cuanto se les pasara la rabieta momentánea, ahí no había pasado nada. Claro que eso Sasuke no lo sabía…

Bueno, ahora lo sabría. No era el fin del mundo. Si bien no pudo evitar que le saliera una risilla nerviosa, y se rascó la nuca un poco incómodo por la situación.

- ¿Quieres algo de beber?

Y aunque dudó un poco, finalmente entró y se sentó a la mesa, observándoles a él y a su madre ir y venir por la cocina. Quiso ofrecerse para ayudarles a colocar los platos y demás pero obviamente, siendo el invitado, su madre se negó en rotundo. Y al escuchar el ajetreo, su padre y Kiba no tardaron en unirse a ellos. Realmente era un alivio que Sasuke parecía congeniar de alguna manera con su padre.

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Domingo, 24 de agosto

14:50

- ¿Por qué nos vamos tan pronto? -preguntó Kiba-.

- Sasuke tiene que volver pronto a casa -le informó-.

El día se le pasó más rápido de lo que hubiese querido. Aún no se habían marchado y ya empezaba a echar de menos al moreno simplemente de pensar que tenía que dejarle en casa en cuanto regresaran.

Al final, Naruto pareció ser el único decepcionado con el arroz de su madre. Los demás habían quedado satisfechos con el resultado y, tras la comida, habían estado jugando un rato más a las cartas, esta vez su madre incluida. Y aunque entre ella y Sasuke les estaban dando una paliza… Le costó una barbaridad decidir levantarse de ahí para recoger su cuarto y emprender el camino de vuelta.

Era una lástima que el día aún siguiera nublado y ventoso, le hubiera gustado darse un chapuzón antes de irse.

Pero empezaba a hacerse tarde ya, y ahora estaban en el cuarto de Naruto, el rubio terminando de meter en una maleta todo lo que se quería llevar, mientras Kiba ojeaba distraídamente alguna de sus revistas, tumbado en la cama. No sabía qué podía interesarle de ahí, todo eran artículos de diseño y composición fotográfica, con trucos para manipular las imágenes… Pero bueno, si se entretenía con eso…

- ¿Desde cuándo tiene toque de queda? -río burlón por lo bajo-.

- Tiene cosas que hacer. Además -terminó de cerrar la maleta, y miró a su amigo, alzando una ceja-, eres tú el que tiene que tener cuidado para que no le dejen en la calle…

- Vale, vale, ya lo pillo -suspiró alzando las manos-. No volveré a meterme con tu amorcito…

Y el clic de la puerta del baño les hizo quedarse rígidos por un instante. Naruto sólo se atrevió a mirar por el rabillo del ojo, tragando con fuerza, rogando por que Sasuke no hubiese escuchado esa última parte…

- ¿Qué pasa?

- Nada -puso cara de no haber roto un plato en su vida-. Estoy terminando con la maleta.

E hizo como si nada, y se levantó para ir a quitarle la revista de las manos al otro, que reía burlón, y la ojeó un poco por encima.

"Debería ponerme a estudiar el programa…".

- Que por cierto, Naruto… -le llamó el moreno-. ¿Crees que a tu madre le molestaría si te llevas algún libro?

- No creo -levantó la mirada de la revista-. ¿Alguno en especial?

- Unn…

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Domingo, 24 de agosto

16:40

Al final habían sobrevivido.

Bueno, él.

No tenía ni idea de cuáles habían sido las expectativas de los otros dos, pero personalmente había conseguido un imposible: que Sasuke no le rogara salir huyendo de su madre, y que no le diera un infarto en el proceso.

Se habían despedido en cuanto terminaron de guardar todo en el maletero. Incluida su consola. Su padre le había insistido en que se la llevara de nuevo puesto que tenía intenciones de comprarse una para él.

Además, había llenado una maleta de mano con un montón de libros que le había pedido Sasuke que se llevara a su piso para leerlos cuando parase por allí; y casi todas las revistas que tenía ahí de fotografía. Tenía que empezar a prepararse para el curso y familiarizarse con los nuevos programas si no quería quedarse atrás nada más empezar.

Y también se llevó algunos pijamas, sólo por si acaso Sasuke volvía a quedarse a dormir en su piso algún otro día…

- Naruto… -le sacó de sus pensamientos el moreno-. ¿Puedo preguntarte una cosa sobre tu padre?

- ¿Eh? -apartó la mirada de la carretera un instante-.

No se había dado cuenta hasta ahora por estar concentrado en la conducción, y un poco ensimismado, pero Sasuke se había sentado de lado, en el asiento del copiloto, y tenía un brazo apoyado en el respaldar. Parecía que aquellos habían estado hablando sin que se enterase de nada.

- Sí, claro. ¿Qué pasa?

Hubo un silencio que de repente le hizo sentir tenso. ¿Habría ocurrido algo cuando les dejó a solas la noche de antes…?

- Naruto -se adelantó Kiba-, ¿cómo es que no tienes el mismo apellido que tu padre?

- ¿Cómo sabes eso? -volvió a girarse un instante, viendo cómo le miraban ambos con expectación-.

- Cuando vino tu padre ayer a darme la mano, se presentó como 'Namikaze'... -aclaró Sasuke-.

- Ah… -rio nervioso por lo bajo-. Es que… Mis padres no están casados.

- ¿¡En serio!? -exclamó el castaño junto a su oído-. ¿¡Por qué no me habías dicho eso antes!?

- ¿¡Y qué más da!? -sujetó con firmeza el volante con una mano, tapándose la oreja con la otra-. Lo decidieron así para que mi madre y yo no nos quedáramos sin nada si algún día mi padre tenía problemas con su negocio. Podrían embargarle todo y nos quedaríamos en la calle… Además de que podría acabar en la cárcel si hace algo mal. Así mi madre y yo estamos protegidos.

- Ah… -se calmó su amigo, volviendo a sentarse bien en su sitio-. Joder, tío, menuda mierda, ¿no?

- ¿Por qué? -le cortó el moreno-. Sólo por tener el apellido diferente no deja de ser su padre.

- Exacto -suspiró Naruto-.

- Además, no hace falta un papel que diga que quieres a una persona para saber que realmente la quieres… -murmuró sentándose bien él también-.

Y Naruto se quedó sin habla notando cómo se le aceleraban las pulsaciones. ¿Ese comentario… iba por él?

"Está hablando genéricamente, Naruto…", trató de convencerse, sintiendo subirle el rubor.

Había miles y miles de parejas que vivían juntas sin haber pasado antes por el altar. Y ni de qué hablar si eran parejas homosexuales… No podrían hacer algo así aunque quisieran, a menos que lo hicieran en el extranjero. Aunque había escuchado que había una prefectura en la que lo habían legalizado. Pero de momento no había ninguna noticia de ningún matrimonio gay…

Igualmente Sasuke tenía razón.

No necesitaba un papel para saber con quién quería vivir su vida. Por lo que asintió en silencio, concentrado en lo que tenía delante. Pronto llegaría al desvío para ir hacia el centro, así que tenía que poner toda su atención.

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Domingo, 24 de agosto

17:10

Se bajaron los tres del coche en cuanto terminó de maniobrar a unos cuantos metros de distancia de la casa de Sasuke. Le hubiese dejado en la misma puerta, pero hoy había más coches de lo habitual en la plaza, y justo enfrente de la casa del moreno había un Audi de color gris. Que fijándose bien…

- ¡Ostras, tío, es un coupé! -abrió los ojos como platos al cerrar la puerta, acercándose a mirarlo-. Joder, cómo mola...

- Ni se te ocurra tocarlo -le advirtió Sasuke-.

- ¿Y eso por qué? -se indignó de que frenara su ataque de emoción-.

Era algo difícil ver por la ciudad en sitios no comerciales un vehículo así*.

- Porque es de mi hermano, y como se entere de que le has dejado una huella después de pasarse la mañana limpiándolo, te cortará las manos.

Sí, era suficiente motivo para dar un paso atrás no fuera a ser que le diera sin querer. Aún no le conocía y no quería que, si algún día llegara a hacerlo, ya le tuviera manía. Además de por lo obvio…

Por lo que decidió mejor darse media vuelta y dirigirse a la parte trasera de su coche para abrir el maletero y darle a Sasuke su mochila. Aunque en verdad, y a pesar de haber estado juntos todo el fin de semana… Tenía muy pocas ganas de despedirse de él.

- ¿Vendrás mañana? -le dijo antes de cerrar de nuevo-.

- No lo sé… -se encogió levemente de hombros, dando unos pasos hacia la acera-. Ya veré a ver cómo tengo el día…

- Bueno… -se guardó las manos en los bolsillos, apoyándose en el coche junto al castaño-. Si te apetece venir, mándame un mail antes, por si acaso salimos con la bici.

- Unn… -asintió-.

Y por un instante se quedaron en silencio, mirándose fijamente, hasta que Sasuke desvió su atención hacia Kiba.

- A mí también se me da bien eso de cortar manos.

- ¿Eh…?

Tanto Naruto como Kiba se quedaron descolocados con el comentario. Aunque el castaño no tardó en responder.

- ¡Tío, ¿pero qué dices?! -se giró a mirar a Naruto, casi con repulsión-. ¡Joder, no! ¡Es casi como si me dijeras que besara a mi hermana! Qué asco, Sasuke, tío…

- ¿Cómo…? -preguntó confuso Naruto-.

Se había enrarecido el ambiente de forma repentina, y aún farfullando Kiba se abrió la puerta del coche para sentarse en el sitio del copiloto. Y para cuando se giró para cuestionar a Sasuke, se percató de que dirigía los pasos hacia él, se apoyó con una mano en el coche, inclinándose hasta quedar apenas a un palmo de su cara.

- Ya te digo algo mañana -le dijo casi en un murmullo-.

No se esperó a que le contestara.

Y aunque fue algo fugaz, le besó en los labios para encaminarse a la puerta de su casa después.

Naruto se quedó ahí, tal cual estaba, sin poder creer que lo hubiera hecho. No sólo es que estuvieran en mitad de la calle… Y no sólo es que estuviera Kiba ahí. ¡Es que estaban apenas a unos metros de su casa!

Algo inquieto fue paseando la mirada del moreno a las ventanas de la planta superior que se veían desde la calle. Tenía la sensación ahora de que un montón de ojos invisibles estuvieran sobre él. Y en cuanto Sasuke se giró para despedirse con la mano y entró… Aprisa rodeó el coche para sentarse dentro.

- ¿Y tú decías que no sois novios? -preguntó con retintín el castaño-.

- No lo somos… -contestó al tiempo que se abrochaba el cinturón-.

- Pues para no serlo…

Lentamente, giró la cabeza para mirarle directamente, aún incrédulo.

- ¿Está celoso... de ti...?

- Nah, no creo -dijo despreocupado, poniéndose el cinturón él también-. Ya le dije que a mí no me van los nabos.

- ¿Y eso… -comenzó a decir, sintiéndose acalorado de repente-, ...cuándo ha sido?

- El otro jueves, cuando vino a tu casa -contestó con la sonrisa torcida-.

- ¡Kiba!

- ¿¡Qué!? -rio entre dientes-. ¿Hubieras preferido que pensara que me molas o algo?

- ¡No, per-!

- Si no le hubiera dicho nada, estoy casi seguro de que ya me hubiera sacado los ojos -soltó una carcajada-.

- No sé por qué dices eso… -murmuró frunciendo el ceño, al tiempo que encendía el motor-.

- A veces pareces tonto, en serio -le dio un empujón-.

- Repite eso… -siseó, intentando concentrarse en maniobrar-.

- Es que tú no viste cómo me miró cuando te fuiste a vestir a tu cuarto… -empezó a partirse de risa, revolviéndose en su asiento-. Creo que se fue corriendo detrás de ti para asegurarse de que yo no entraba ja ja ja ja -se abrazó a sí mismo por el vientre-.

- ¿Eso va en serio…? -le miró por un instante antes de volver a centrarse en el asfalto-.

- Sí, tío… Luego entró en el salón como si estuviera a punto de saltar a descuartizarme… Creo que se pensaba que estábamos haciendo cosas o a saber qué -rio de forma ahogada para sí-. Así que lo siento, Naruto, pero tenía que salvar mi pescuezo…

- Hmmmm… -gruñó por lo bajo-.

- Además, creo que gracias a eso no te ha ido mal desde entonces… -le pinchó con los dedos en el costado, haciéndole dar un bote-.

- ¡Kiba! ¡Que estoy conduciendo, ostras!

- Vale, vale... -rio entre dientes-. Dobe.

- ¡No me llames dobe, capullo!

.

.

.

CONTINUARÁ…


*Sobre los coches en Japón… No sé cómo andará la cosa en otros países. Aquí en España, por suerte para nosotros, la única "penalización" que hay en cuanto a los vehículos es la cilindrada. A mayor cilindrada, mayor el impuesto de circulación. Aunque creo que la diferencia no es demasiada (no estoy del todo segura de esto puesto que yo no tengo coche, tengo moto xD ). La cuestión es que en Japón los impuestos de los coches son un poco duros por cuestiones de espacio =/ No recuerdo exactamente la medida, creo que era a partir de 2 metros, pero allá multan en el impuesto de circulación cuando los coches pasan de 'x' longitud. Por eso la mayoría de la gente de clase media, media-baja, tienen coches estilo "caja" súper compactos xDD Eso si es que no prefieren moverse con el transporte público, que también los hay muchísimos por falta de aparcamientos, sobre todo en las grandes capitales como pueden ser Tokio o Kyoto. Así que los coches "largos" quedan un poco reservados a las empresas y a la gente con dinero y son un poco raros de ver en las ciudades.


11-01-16

¡Uolas! =D

Con el fragmento de hoy ya doy por cerrado lo que debería haber sido un sólo capítulo ^^Uu Espero que no se haga muy insípido pero es que por muchas vueltas que le daba no sabía cómo ponerle más "sentimiento", y no quiero quedarme atascada con esto. Aunque también me parecía importante añadir un par de detalles que me había dejado en el tintero al principio… Pero bueno. Ya más adelante se entenderá.

El siguiente capítulo también se me está haciendo más largo de lo que había planeado… Pero es que como he mencionado alguna vez, cuando junto a estos dos todo se escapa de las manos xDD

Y nada, eso.

Ya a la noche me pondré con los reviews que me tengo que marchar a clase ipso facto! x_x Creo que voy a llegar tarde… jajaja ^^Uu

¡Nos seguimos leyendo! =D