Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant y Scaring
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Martes, 26 de agosto
15:15
Faltaba poco ya para terminar su turno. Y empezaba a tener la sospecha de que ésta iba a ser igual que una semana atrás.
El día anterior Sasuke le avisó de que iba a pasar pronto por la cafetería, y gracias a que le dio por revisar su mail después de desayunar vio el mensaje, y no dudó en apresurarse para llegar antes al trabajo. Estuvieron un rato ahí hablando sobre las revistas de fotografía que se había llevado de casa de sus padres, Sasuke pareció interesado en los programas que se utilizaban puesto que le dijo que estaba pensando en probar el dibujo digital.
Pero a Naruto le supo a poco. Apenas fueron veinte minutos. Y mantuvo la esperanza de que volviera más tarde, o quizá se pasara por su casa.
Sin embargo, después de las cuatro y media, y al no contestarle el mail que le mandó después de salir de trabajar, decidió no esperar más e irse con Kiba a dar una vuelta con la bici para matar nervio.
Y hoy iba por el mismo camino.
Ya había terminado de subir todo lo que necesitaban sus compañeros para rellenar las cámaras de bebidas y estaba repasando las mesas de la terraza, para que quedasen bien limpias para el siguiente turno. Todas las mesas ocupadas estaban ya servidas. Sólo quedaba esperar.
Y en ello estaba, cuando levantó la vista y junto a la puerta de entrada al local vio que estaba Kiba.
"¿Pero qué…?", se quedó boquiabierto por un instante.
Iba vestido con más cuidado que de costumbre, con una camiseta blanca bajo la camisa azul claro de cuadros, y unos jeans ajustados, azul oscuro. Y algo andaba ocultando tras la espalda…
- Hey, ¿qué haces aquí?
- Hey… -rio nervioso-.
- ¿Esperas a alguien? -sonrió burlón-.
Claro que esperaba a alguien. Ino, al igual que él, estaba a punto de terminar su turno. Pero aún no había escuchado de su boca que fuera ella con quien se había enrollado aquel día en el pub, ni con la que salió el jueves pasado… Y ella tampoco había mencionado nada…
"Se va a cabrear", se le pasó por la mente.
- S-sí, bueno, verás. E-es que, ¿sabes? Aquella chica que te conté…
Vale, ahora entendía un poco porqué todo el mundo se burlaba de él. Era bastante divertido ver cómo su amigo no paraba de balbucear, mirando a todos lados, rojo como un tomate. Hubo de apretar los labios para impedir que la sonrisa que se le estaba dibujando en la cara no fuera demasiado descarada e impedir que se le escapara la carcajada.
- P-pues resulta que es…
- ¿¡Q-qué haces aquí!?
Ambos dieron un respingo al grito que se le escapó a la chica cuando asomó por la puerta, y se quedaron en silencio. Desde luego Ino no sabía nada de esto por la cara de sorpresa que llevaba…
- Bueno, yo me voy a cambiar… -escurrió el bulto-.
Sólo esperaba que para cuando subiera de nuevo, no se encontrara a su amigo con la marca de la mano de Ino en la cara. Esa chica tenía un temperamento de cuidado… Y no tenía ni idea de qué podría haber hecho el castaño para cabrearla cuando salieron. Si como él dijo 'se lo habían pasado bien' aquel sábado…
Y como en un flash recordó el momento en que el castaño le contó que se había liado con una "piba", todo emocionado...
- Es tu amigo el que está fuera, ¿verdad? -le preguntó Shikamaru nada más entrar en el vestuario-.
- Sí… -suspiró-.
- Tiene que tener huevos para venir a buscarla -rio entre dientes-.
- ¿Por?
- No sé qué le haría, pero este fin de semana cuando salimos, Ino no paraba de despotricar.
- Creo que yo me hago a una idea -volvió a suspirar-. Es un descarado…
- Hmmm…
Terminaron de cambiarse en silencio. Naruto se sorprendió al percatarse de que apenas había sudado la camisa. Lo que le hizo darse cuenta de cuánto había bajado la temperatura en la última semana.
Aunque no era de extrañar: por estas fechas, y tal y como había ocurrido, las lluvias empezaban a ser más frecuentes; se acercaba ya el otoño, y no tardaría ya mucho en tener que sacar del armario las sudaderas de manga larga.
Lo que irremediablemente le hizo volver a pensar en Sasuke.
"Al menos ya no se morirá de una lipotimia…".
- ¿Te hace venir a tomar unas birras?
- ¿Eh? ¿A dónde?
Wow. Esto sí que era una sorpresa. Hasta ahora Shikamaru nunca le había dicho nada, y ya iban dos veces que le invitaban en menos de dos semanas.
- Hay un pub a un par de calles. Creo que tu amigo va a necesitar un trago -rio entre dientes-.
- ¿No va a ir Ino contigo?
- No, hoy se va a ayudar a su madre en su tienda.
- Ah… Vale.
Cerró su taquilla tras guardarlo todo en la mochila, y se la colgó al hombro. Y como acto reflejo ya, sacó el móvil de su bolsillo, siguiendo a Shikamaru para salir del vestuario.
Una sonrisa estúpida estaba a punto de formarse en su cara cuando se sintió arrastrado de un tirón.
- ¡Ya era hora! -le tiró fuera la rubia, encerrándose de un portazo-.
Hubo de dar unos cuantos saltitos para mantener el equilibrio. Por poco y le estampa.
- Creo que ha sido buena idea eso de las birras -murmuró atónito Naruto-.
- Ahh -suspiró hastiado Shikamaru-. Vámonos antes de que nos caiga a nosotros también…
- ¡Te he oído! -grito la rubia desde el otro lado-.
El escalofrío que le dio a Naruto, le hizo reaccionar e ir tras su compañero para subir las escaleras. Iba a guardarse el móvil en el bolsillo inconscientemente cuando recordó que tenía un mail en especial por leer…
{[ Va… Un poco aburrido la verdad. ¿Haces algo hoy? ]}
Sintió que un cosquilleo le recorría todo el pecho. Y sin pensarlo dos veces, levantó la vista hacia Shikamaru, que estaba a punto de abrir la puerta que daba a la barra en el piso de arriba, y le llamó.
- ¡Oye, Shikamaru! ¿Te importa si viene Sasuke?
- Por mí no hay problema -se quedó un poco sorprendido-.
"¡Bien!", celebró para sus adentros.
Ahora el problema era… ¿Le molestaría a Kiba? Temía un poco por el estado en el que se pudiera encontrar su amigo…
De momento, se guardó el móvil y siguió al otro para salir a buscarle.
Y bueno… Mal, mal, no parecía.
Estaba apoyado contra la pared, con las manos en los bolsillos, y algo así como un puchero. Al menos no tenía una mano estampada en la cara.
- ¿Qué ha pasado…? -le preguntó nada más llegar a su lado-.
- ¡Y yo que sé! -remulgó por lo bajo-. Dice que soy un caradura y que siga soñando si creo que va a salir conmigo otra vez.
- ¿Pero qué pasó cuando salisteis la semana pasada?
- Va, chicos, vámonos de aquí que como salga y te vea de nuevo… -dijo Shikamaru, emprendiendo la marcha-.
- ¿A dónde vamos? -preguntó Kiba-.
- A tomar unas birras -le empujó con el hombro mientras caminaban-. ¡Ah, Shikamaru! ¿¡No tendrán billar ahí!?
- No, lo siento -se giró a mirarle con una sonrisilla burlona-. Tienen dardos.
- ¡Oh! ¡Mola!
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Martes, 26 de agosto
16:35
Finalmente invitó a Sasuke para que se les uniera. Le había explicado dónde estaba el pub, en el segundo piso de un edificio comercial. No era difícil de encontrar, el letrero que daba a la calle se veía desde lejos. Pero estaba empezando a impacientarse. Aún no le había contestado si sí o si no iba a ir… Y llevaban ya un buen rato ahí.
Kiba no había dejado de renegar en cuanto a Ino se refería. Al parecer, le había comprado unas flores y las había tirado a la basura casi sin mirarlas. Pero empezaba a pensar que sí sabía la razón por la que la rubia se había enfadado. Y es que en cuanto pasaba alguna chica bien dotada por delante de él…
- Kiba, tío… -suspiró volviendo a fijar su atención en la diana-. Se te van los ojos…
- ¿¡Pero tú la has visto!? Ésa estaba operada fijo.
- ¿Y te extrañas de que Ino esté enfadada? -rio entre dientes Shikamaru-.
- ¿Y qué quieres que le haga? Se ponen la ropa tan ajustada que casi me las puedo imaginar sin nada…
- Mira hacia otro lado -contestó plano el rubio-.
Y es que, simplemente, Naruto no entendía el problema. Su problema en ese momento era que, por mucho que apuntara, no conseguía atinar en el centro de la diana.
- Nnnnggg -se llevó las manos a la cabeza-. Esto tiene que tener algún truco…
- Ánimo -se mofó Shikamaru, arrancando los dardos de la máquina-.
Naruto se apartó de ahí, y se sentó junto a Kiba. Como no había mucha gente aún, habían tenido suerte al encontrar libre la mesa más cercana a la diana. Así que Naruto podía seguir bien de cerca los movimientos de su compañero, aunque seguía sin entender qué era lo que estaba haciendo mal para que la mayor parte de los dardos fueran a parar a la parte más alejada del centro. Eso si no los tiraba fuera del círculo…
Sacó el móvil del bolsillo al tiempo que le daba trago a su cerveza, y actualizó de nuevo la bandeja de entrada. Pero no tenía ningún mensaje.
- ¿No te ha dicho nada aún? -le preguntó el castaño, tras verle suspirar-.
- No…
Y no pudo evitar poner un puchero.
El sitio debía estar como a unos veinte minutos de caminata desde casa de Sasuke. No estaba tan lejos. Pero lo que más le frustraba era que no le hubiera dicho nada aún. Hacía casi una hora desde que le invitó a ir con ellos a tomar algo…
- Le habrá salido algo que hacer -le restó importancia el castaño-.
- Sí… -suspiró resignado-.
- ¿Vamos a cenar luego? -preguntó Shikamaru-.
Naruto levantó la vista para ver cómo tiraba el último dardo. Y bufó para sus adentros. Los tres en el centro… ¿¡Cómo lo hacía!?
- Por mí vale -respondió Kiba-.
- Por mí también. Empiezo a tener hambre.
De repente, un escalofrío le recorrió desde la cabeza hasta la punta de los dedos al sentir que alguien le pasaba la mano por el cuello. Y se giró un tanto para ver quién había sido, aunque algo le decía que sólo podía ser una persona…
- Hey -saludó Sasuke al pasar por su lado-.
- Hey… -le devolvió el saludo-.
Ya empezaba a notar el rubor subirle a las mejillas y una tonta sonrisa formándose en su cara.
Y sin decir nada más, aquel se sentó a su lado. Con calma dejó su bandolera a un lado, para acomodarse, y quedó medio recostado en la silla, con las manos entrelazadas en su vientre. Finalmente suspiró y se giró un tanto para mirarle directamente a los ojos.
- ¿Qué tal?
- Bien -se encogió de hombros-. Mucha faena por la mañana, ya sabes.
- Hey, un poco más y no nos pillas -le dijo Shikamaru al pasar junto a él, dándole una palmada en el hombro antes de sentarse-. ¿Cómo va eso?
- Va -se encogió de hombros también-. ¿Os vais ya?
- Estábamos diciendo de ir a cenar -le explicó Kiba-. Estos dos aún no han comido.
- Hmmm…
- ¿Te vienes? -preguntó Naruto algo nervioso-.
Esperaba por los dioses que ahora que había venido no se fuera a marchar, si es que no le gustaba el plan.
- Vale -respondió sin más-.
"¡Bien!".
- ¿Qué os apetece? -preguntó Shikamaru-.
- ¡Ramen!
- ¡Pizza!
- Sushi.
Y se hizo el silencio por un momento, mientras se miraban de unos a otros.
- ¡Tío, pero si siempre estás comiendo pizza! -le recriminó a su amigo-.
- ¿¡Y tú qué!? ¡Ramen-freak!
- ¡Oye, oye, oye! Que hace ya… -frunció el ceño intentando recordar cuándo fue la última vez que comió ramen, pero no recordaba exactamente-. ¡Hace semanas que ni lo huelo!
- Ay, madre… -suspiró Shikamaru-.
- ¡Pero yo no puedo comer pizza en casa!
- ¡Pero comes siempre que vienes a mi casa!
- ¡Eso no es verdad!
- ¿¡Cómo que no!?
- ¿Tengo que recordarte q-?
- Hey… -les llamó la atención Sasuke-. ¿Por qué no lo echáis a suertes y ya está?
- Yo quiero ramen… -murmuró cruzándose de brazos, apartando la mirada-.
- No seáis críos -suspiró de nuevo Shikamaru-. A mí me da igual dónde vayamos.
- Unn… -asintió el moreno-.
Naruto le devolvió la mirada a su amigo. Estaba con la misma actitud que él: cruzado de brazos, medio escurriéndose en la silla y los labios sellados; sabía que no tenía la más mínima intención de ceder.
Pero hoy simplemente no tenía ganas de discutir más. Ahora que Sasuke estaba ahí…
- Vale… -murmuró-. ¡Pero la próxima vez comemos ramen!
- ¡Yessss! -alzó los brazos victorioso, riendo entre dientes-.
Resignado, cogió su cerveza y le dio un trago, volviendo a centrar su atención en el que tenía al lado.
Que fijándose bien… Podía adivinar porqué había tardado en llegar, tal vez. Llevaba el pelo engominado y el flequillo bien en su sitio. No es que de normal no se arreglara el pelo, pero no solía ponerse gomina. Y aunque le llamó la atención el colgante que llevaba, con el símbolo de 'Ouroboros'*… No pudo evitar que su recorrido visual se fuera alejando un poco más arriba, hacia la clavícula y luego a su cuello… Si es que tenía que haberse puesto esa camiseta a propósito, dejando expuesto todo el cuello y hasta casi los hombros. ¡Luego le decía provocador a él!
Sintió el calor agolparse en sus mejillas cuando se percató de que Sasuke dejó escurrir una sonrisa burlona.
Le había pillado.
Otra vez.
- Pensaba que no te gustaba tanto Fullmetal… -comentó como excusa, dando otro trago-.
- Por favor, Naruto… -rio entre dientes, alzando una ceja-. Esa serie ya es mítica.
- Sí, tío -añadió Kiba-. Es como decir que no sabes quién es Franky*.
Pero por mucho que le hubiera seguido la corriente… Sabía que no había colado el comentario. Más que nada por esa sonrisilla de autosuficiencia, y esa mirada acusatoria.
- ¿De qué habláis? -preguntó Shikamaru-.
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Martes, 26 de agosto
17:55
No es que no se lo estuviera pasando bien esa tarde.
Mientras comían, entre él y Kiba, habían estado contándole a Shikamaru acerca de un montón de series de animé para intentar picarle en la curiosidad para que empezara a ver alguna.
De mientras, Sasuke había aportado algún que otro comentario, pero tampoco es que fuera especialmente hablador. Y no debía de tener mucha hambre tampoco, puesto que sólo cogió un par de trozos de pizza, mientras que entre ellos tres se comieron dos enteras…
Quizá era demasiado pronto para cenar para él: Naruto y Shikamaru no habían probado bocado desde que entraron a trabajar en la mañana; y Kiba… Kiba siempre tenía espacio para la pizza, tuviera hambre o no.
Pero la cuestión era que, por muy bien que se lo estuviera pasando con ellos, quería pasar más rato con Sasuke en otro tipo de ambiente, en algún sitio lejos de las miradas de todo el mundo, para poder darle un beso. O cogerle de la mano aunque fuera. Le daba igual. Pero sentía la urgente necesidad de acercarse un poco más a él. Y empezaba a sentirse inquieto.
- Creo que yo me voy a ir ya -comentó al aire el moreno-.
- ¿Ya…?
Sin querer, su decepción fue más que evidente.
- Unn…
- Pero si hace nada que has llegado, tío -se quejó Kiba-.
- Estoy un poco cansado.
- Puedo llevarte en coche a casa si quieres -se ofreció enseguida-.
Y es que… ¡Jolín! ¡Hacía nada que había llegado!
Sasuke simplemente se encogió de hombros sin contestarle, y con calma agarró su bandolera para ponerse en pie. Inmediatamente Naruto le imitó, echando un vistazo sobre la mesa y la silla para cerciorarse de que no se dejaba nada.
- ¿Tú qué haces, Kiba? ¿Te llevo?
- Nah… Creo que me quedaré un rato con éste -le dio con el codo en el costado a Shikamaru-. Me parece surrealista que nunca haya visto nada de animé -rio burlón-.
- Hey, que el club de shogi* era bastante estricto, tío. Pasábamos un montón de horas ahí encerrados.
- Bueno, pues… -se llevó la mano a la nuca algo nervioso. Le sabía mal irse así sin más y dejar que Kiba se tuviera que buscar la vida para volver a casa-.
- Ya hablamos -alzó una mano el castaño a modo de despedida, volviendo a centrarse en la pantalla de su móvil-.
- Hasta mañana -se despidió Shikamaru también-.
- Hasta mañana…
Y ahí dejaron a aquellos dos, completamente inmersos en la pequeña pantalla del teléfono viendo lo que quiera que fuera que Kiba le estaba enseñando ahora, y se marcharon.
Su coche no estaba muy lejos. No había sido a propósito, pero habían ido a cenar a una pizzería que estaba casi al lado de la cafetería donde trabajaba. Si bien fue un paseo un poco tenso puesto que no estaba del todo seguro de que realmente Sasuke quisiera que le acompañase… Tenía la impresión de que le daba completamente igual si iba con él o no.
Claro que eso fue hasta que llegaron y entraron dentro del coche, y una vez cerraron las puertas, el moreno se reclinó en el asiento y le besó en la mejilla bajo su estupor.
- ¿Cómo has estado?
Fue la única tonta pregunta que se le ocurrió hacer. Le había pillado completamente desprevenido.
- Bien -le sonrió levemente, cogiéndole de la mano-. Estuve pintando un poco ayer.
- ¿El qué? -le sonrió de vuelta-.
- Me han hecho un encargo… -dijo casi en un susurro-.
- ¡Ooh! ¡Guai, ¿no?!
- Unn… -asintió-.
Por alguna razón, parecía nervioso de estar contándole aquello. No paraba de pasearle el pulgar por el dorso de la mano, e incluso podía notar un leve rubor en sus mejillas. ¿O quizá no era por eso…?
- ¿Tienes prisa por volver a casa?
- Realmente no…
- ¿Te apetece ir a la playa? -se le ocurrió de repente-.
Sasuke cesó en sus caricias y se le quedó mirando fijamente durante unos segundos, quizá un poco sorprendido de su ocurrencia. Pero finalmente, le sonrió levemente de nuevo, y se encogió de hombros dejándose reposar relajadamente en el asiento.
¿Había mentido cuando dijo que estaba cansado…? ¿Había sido una excusa…?
Aunque le dio exactamente igual en ese momento. Hacía que se sintiera terriblemente egoísta pero no podía dejar de alegrarse de pasar un rato a solas con él. Y con la emoción recorriéndole las venas, se abrochó el cinturón y puso el motor en marcha.
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Martes, 26 de agosto
18:45 h
Para cuando llegaron al paseo marítimo, el sol ya se estaba poniendo. No se había percatado de lo pronto que se ocultaba últimamente hasta este día y junto a la caída de las temperaturas de los últimos días, no podía evitar pensar en lo cerca que estaba ya el otoño. E irremediablemente le vino el ramen a la mente, lo bien que sentaba ese caldito en los días más fríos bajo el abrigo del kotatsu*.
Y en eso iba pensando mientras paseaban, el uno al lado del otro, junto al murillo de piedra que lindaba con la arena de la playa.
Había decidido ir un poco más allá de la zona de los chiringuitos para evitar las muchedumbres. Por más tiempo que pasara, no se acostumbraba al hecho de que, incluso entre semana, hubiera tanta gente en las calles.
Por eso no había casi nadie en el paseo, salvo los que pasaban con la bicicleta o los patines ocasionalmente, y podía escuchar perfectamente el ir y venir de las olas, rompiendo en la orilla. Era realmente relajante.
- ¿Y tú qué? -le preguntó el moreno tras un rato-. ¿No me cuentas nada?
- Pues no mucho… Ayer salí con Kiba a dar una vuelta con la bici y poco más.
- Que hablando de Kiba. ¿Qué le pasa?
- ¿Por?
¿En serio se había dado cuenta en tan poco rato…?
- Estaba raro hoy.
- Es por Ino... -suspiró-. Le ha dado calabazas. Se ve que el otro día quedaron para salir y le giró la cara, y hoy ha ido para intentar arreglarlo y se ha cogido un rebote la tía…
- Hmmm…
- Pero aunque sea mi amigo, en parte se lo merece -refunfuñó-.
- ¿Y eso por qué?
- ¡Pues porque-! -se giró a mirarle. Pero de repente sintió como si fuera él mismo quien estuviera en la posición de la chica, dándose cuenta de lo posesivo que iba a sonar, y hubo de apartar la vista algo abochornado de sí mismo. Aún así no quiso ocultarle el motivo de su indignación-. Porque no está bien que salga con una chica que supuestamente le gusta, y se pase el rato mirando a las que le pasan por el lado -murmuró-.
- Hmmm…
- Pero en fin, él sabrá lo que hace.
- Pues yo pienso otra cosa... -añadió dirigiendo sus pasos hasta el muro para sentarse ahí-, los ojos se hicieron para mirar.
Levemente, pero su sonrisa se torció un tanto mientras se apoyaba con las manos en el borde, tras su espalda, reclinándose hacia atrás. Le estaba provocando y lo sabía, pero decidió seguirle el juego.
- Hmmm… Así que, si sales conmigo a dar una vuelta, ¿te vas a pasar el rato mirando a los demás…? -le preguntó acercándose a él hasta quedar a tan sólo un paso, mirándole directamente a los ojos-.
- Entiéndeme… Si por ejemplo, estoy al lado de una mesa de billar y un tío con el culo bien puesto se agacha para tirar… No me puedes echar en cara que se me vayan los ojos.
Vale… No sabía en qué momento fue, pero Sasuke debió de darse cuenta aquella noche que se lo estaba comiendo con la mirada.
- ¿Eso es una indirecta?
- Para nada -sonrió burlón-.
- Cretino.
- Es divertido -rio por lo bajo, encogiéndose levemente de hombros-.
- Luego dices que soy yo el que va provocando.
Y casi como si se hubiesen puesto de acuerdo, Sasuke se inclinó hacia delante al mismo tiempo que él se agachó un tanto, apoyándose en sus hombros, para besarle. Y una tonta sonrisa se le escapó al separarse y ver la del moreno también. Pero era de esas sinceras, de esas que sólo veía cuando estaban ellos dos solos, y no pudo sino volver a acudir a sus labios.
Le resultaba imposible oponerse a ese magnetismo que le tenía totalmente atrapado. Y para cuando quiso darse cuenta, tenía una de las manos del moreno sobre su baja espalda, atrayéndole hacia él, y la otra había bajado por su pierna, tirando de ella, incitándole a que se apoyara en el muro. Dudó por un instante, pero es que simplemente no podía luchar contra esa fuerza que casi le obligaba a seguirle, y terminó por sentarse sobre sus piernas, pasándole las manos por el cuello.
- Así que… Te quedarías mirándole el culo a cualquiera que te pase por delante -apoyó la frente con la suya, mirándole a los ojos-.
- Unn… -sonrió el otro, paseándole las manos por la espalda-. Y si no se anda con cuidado le doy un azote también.
Fue dicho y hecho. Ni corto ni perezoso, le dio una palmada en la nalga, aunque tuvo la decencia de medir la fuerza esta vez. No como la que le dio estando en casa de sus padres.
- Borde...
Realmente no sabía si lo estaba diciendo en serio o se estaba refiriendo a él. Pero de nuevo sintió la necesidad de besarle. Si es que por más que quisiera enfadarse con él, le resultaba un imposible. Más cuando le sonreía de aquella manera. Le hacía sentir completamente en calma.
Y así, con calma, se estuvieron besando, sin cejar en sus caricias, hasta que hubo de decirse a sí mismo 'basta', abrazándose fuerte a él, pasando un buen rato ahí sentados, con el único sonido de sus respiraciones y las olas de fondo.
- ¿A qué hora tienes que volver a casa?
- No muy tarde, mañana tengo cosas que hacer.
- ¿Qué cosas?
- Pintar un cuadro... ¿por ejemplo?
- Ah, sí... -rio un tanto avergonzado. Se le había olvidado por completo-.
Se separó un poco para poder mirarle a los ojos, apartándole el flequillo de la cara. Con cuidado, le acarició las mejillas con los pulgares, una y otra vez, y los fue paseando lentamente cada vez acercándose más a sus labios. Y en apenas un roce, los repasó antes de inclinarse a besarle una vez más.
- Ummm… ¿Te apetece ver una peli?
Ya sabía que quería irse pronto a casa… Pero es que no podía evitar querer alargar un poco más el estar con él.
- Como quieras -sonrió-.
Y con la emoción recorriéndole por las venas, le atrajo hacia sí con las manos en las mejillas, dándole un beso quizá un poco más tosco de lo que realmente hubiese querido. Pero no pudo evitarlo. De pensar que Sasuke tal vez se hubiera sentido incómodo, o cansado, y que por eso dijera de marcharse… a darse cuenta ahora de que realmente, quizá, lo había dicho verdaderamente con la intención de que le siguiera para poder estar con él… No podía sino sentirse completamente dichoso.
Aunque en parte no quería marcharse de ahí. Lo cierto era que estaba bastante a gusto abrazado de Sasuke, con el sonido del mar acompañándoles. Fue un verdadero acto de voluntad el que hizo para apartarse de él y dejar que se levantara.
- ¿Tú sabías que hay peces que dibujan? -comentó animado, de camino al coche-.
- Unn… -sonrió-.
- ¡Buah! ¡Yo me quedé flipando cuando lo vi la primera vez!
-Sí, yo también -río por lo bajo-. Es sorprendente que sean capaces de dibujar formas tan complejas.
- ¿¡Verdad!?
- Unn… -asintió-. ¿Y tú sabías que hay peces que no saben nadar?
- ¿¡Qué dices!? -soltó una carcajada-. ¿¡Cómo no van a saber nadar si viven en el agua!?
- Es irónico, pero cierto.
- ¿Y qué hacen? ¿Se quedan ahí tirados en el fondo? -río burlón sin terminar de creerle-. ¡Ah, ya sé! ¡Se suben encima de las rayas y van cabalgando como si fueran jinetes!
- ¿Pero qué dices, dobe? -soltó una leve carcajada-.
- ¡Deja de llamarme dobe, caray! -le dio un empujón en el hombro-.
- Pues deja de decir tonterías -le devolvió el empujón-.
- ¿Tonterías? De alguna manera tienen que desplazarse, ¿no? Y si no saben nadar… ¿¡Cómo no van a saber nadar!? Se morirían de hambre si no se mueven, y algo tienen que comer… ¡Ah, ya sé! -se quedó inmóvil por un instante, pero enseguida recuperó el paso para ponerse junto al moreno-. Se quedan todo el día ahí con la boca abierta y esperan que se metan los peces y se los comen -le miró fijamente, esperando haber acertado-.
- No, dobe, caminan -asintió con media sonrisa-.
Pero Naruto estaba convencido de que le estaba tomando el pelo, como tantas otras veces.
- Te estás quedando conmigo -le volvió a dar un empujón en el hombro-.
- No, te lo digo en serio. Algunos tienen las aletas como si fueran una especie de manos.
- ¿Ah…?
- Va en serio, dobe -rio encogiéndose un poco al caminar-.
¿¡Cómo quería que le creyera si se estaba partiendo el culo de risa en su cara!?
- ¡No te burles de mí, cretino! ¡Y deja de llamarme dobe, ostras!
- ¡Perdona! -consiguió decir entre risas-. Pero es que… es que… -hubo de pararse un momento y llevarse las manos al vientre para intentar controlarse-. Es que por un momento has puesto cara de besugo y…
- ¡Nnnnnggg! -gruñó un tanto molesto-. Te voy a decir yo quién tiene cara de besugo…
Con paso firme se dirigió hacia él, y aunque Sasuke intentó detenerle cogiéndole de las muñecas, llegó a revolverle el pelo, despeinándole todo el flequillo.
- ¿Ves? ¿Quién tiene cara de besugo ahora? -le preguntó forcejeando con él, intentando despeinarle un poco más-.
- Tú, dobe -siguió riendo-.
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Martes, 26 de agosto
22:25 h
Eran por ahí las siete y veinte cuando se fueron de vuelta al piso y habían parado para echar gasolina. Fue en ese momento que Naruto se dio cuenta de que este mes se había pasado con sus gastos… Cuando fue a pagar con la tarjeta no le admitió el pago y hubo de echar mano de la otra que tenía de su cuenta de ahorros. Y es que su sueldo de camarero no daba para muchos despilfarros y últimamente, entre unas cosas y otras, se había estado pasando de la raya sin darse cuenta.
Menos mal que en ese momento Sasuke había estado entretenido eligiendo algo para comer más tarde y no se había enterado. No es que le faltara dinero, de siempre había sido un buen ahorrador, y desde que empezó a trabajar nada más dejar el instituto había guardado hasta el último yen que había caído en sus manos. De todo lo concerniente al coche siempre se había hecho cargo su padre, por más que había insistido. Aunque bueno, viendo las facturas de gasolina desde que empezó a vivir solo… Con los trabajos que había tenido hasta ahora, a tiempo parcial, no se hubiera podido permitir las salidas que hacía de vez en cuando a la asociación aquella…
Pero bueno, la cuestión era que, salvo ese pequeño incidente, todo había estado tranquilo. Habían seguido hablando animadamente, hasta que llegaron al piso sobre curiosidades. Y una vez allí, Naruto preparó una bolsa de palomitas de las que trajo Sasuke la semana anterior, mientras el moreno buscaba alguna película para ver.
Habían dejado el ventanal de la terraza abierto, en lugar de poner el aire acondicionado. Se había levantado una brisa bastante agradable de aire fresco y cuando estuvo todo listo le dieron al 'play'.
Y ahora, estaban tumbados en el sofá. Sasuke se había quedado dormido, y él iba por el mismo camino, abrazándole por la espalda y con un brazo a modo de almohada para el moreno. Se sentía bien tener el calor que emanaba de su cuerpo contra su pecho y le hacía sentirse completamente perezoso, a pesar de que la película le estaba gustando.
Sasuke le había dicho que uno de los personajes principales era un actor que también salía en el dorama que seguía, interpretando el papel de Kenshin. Y lo cierto era que su cara se le hacía familiar, pero no conseguía recordar dónde le había visto.
Aunque en ese momento le daba un poco igual. Se sentía tan terriblemente relajado que los párpados le comenzaban a pesar. Tenía la mano libre sobre el pecho del moreno, sintiendo cada latido sobre su palma, a la vez que notaba cada respiración al subir y bajar su pecho. Y también le llegaba ese suave aroma que siempre acompañaba a Sasuke, que ya le era tan familiar. Tanto que incluso a veces dejaba de notarlo. Pero estando tan pegado a él…
Suspiró profundamente en un intento de no caer dormido, y se apretó un tanto más a él en su abrazo. Empezaba a hacerse tarde y tenía que llevarle de vuelta a casa.
- Sasuke… -susurró cerca de su oído-. Sasuke, se hace tarde…
- Hmmm…
Aquel se removió levemente, pero no parecía haber despertado.
- Sasuke… -le llamó de nuevo, sin éxito-.
Pero no quería zarandearle hasta que despertara. A él no le gustaba y se ponía de muy mal humor si le levantaban de golpe.
Entonces recordó la forma en la que le despertó Sasuke el otro día y comenzó a besarle por encima de la camiseta en el hombro, aupándose un poco para llegar mejor, y le apartó el flequillo de la cara, dejándole suaves besos por la mejilla y la frente, y por todo lugar que le quedaba al alcance.
- Despierta…
A lo que Sasuke respondió suspirando profundamente al tiempo que giraba la cara para esconderla contra su brazo y se encogió de piernas, acurrucándose. Realmente parecía cansado.
- ¿Quieres quedarte a dormir?
Pero aunque esperó un poco, aquel no respondía. Y volvió a llamarle, meneándole un poco del brazo. Tras un nuevo suspiro, y algo así como un gruñido, volvió a removerse, cogiéndole de la mano, haciendo que volviera a abrazarle como había estado antes. No pudo contener la risilla que se le escapó al verle tan rezongón.
Y de nuevo se aupó un tanto, para llegar a besarle en la mejilla.
- ¿Quieres quedarte a dormir? -le volvió a preguntar-.
- Hmmm… -gruñó por lo bajo. Tensó el cuerpo, haciendo que temblara levemente, antes de taparse la boca y bostezar. No fue hasta entonces que entre abrió los ojos-. No puedo… -contestó finalmente-.
Lentamente, Sasuke fue girándose hacia él, le pasó el brazo por debajo del suyo, y le abrazó por la cintura apretándose más a él, dejando la cabeza reposar sobre su hombro.
Por un momento, se sintió completamente posesivo, devolviéndole el abrazo, deseando que hubiera dicho que 'sí'. Estaba tan a gusto que su parte más egoísta le gritaba por insistirle en que se quedara.
- ¿Puedo quedarme mañana...? -le preguntó el moreno-.
Y hubiera jurado que le había leído el pensamiento si no fuera por el bostezo que dio, escondiendo la cara bajo su hombro.
- Claro -susurró aliviado-.
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CONTINUARÁ…
Ouroboros:* símbolo circular de un dragón mordiéndose la cola, en referencia a Fullmetal Alchemist.
Franky*: Personaje miembro de la banda de "los sombrero de paja" ('mugiwara no ichimi', en japonés), en referencia a One Piece.
Shogi*: "el juego de mesa de los generales", es un tipo de ajedrez japonés descendiente del juego hindú "charutanga", del que parecen provenir todos estos juegos de estrategia.
Kotatsu*: Le dicen así a las mesas bajas típicas japonesas a las que les ponen encima un futón. Debajo de la mesa suele haber una fuente de calor. Aquí en España antes había costumbre de tener algo así, cuando no había sistemas de calefacción. Se ponía una especie de manta fina sobre la mesa, y un cristal encima de la manta. Y bajo la mesa había un brasero. Así que nosotros también teníamos nuestra versión de 'kotatsu' =P
17-01-16
Uolas! =D
¡Hasta aquí el capítulo de hoy! x3
Quería deciros que hasta dentro de un par de semanas no actualizaré puesto que tengo un par de exámenes ya para dentro de unas semanas… u.u Estamos entrando en la recta final del curso y se está poniendo un poco feo ^^Uu
Pero le prometí actualizar pronto a alguien, así que aquí está ;) Ya sé que soy un poco ñoña… pero espero que os haya gustado n_nUu
Y pues nada chicos, ¡me piro a seguir estudiando! ;A;
