Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant y Scaring
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Miércoles, 27 de agosto
16:25 h
Naruto estaba en la cocina terminando de desembolsar la compra, a la espera de que llegase Kiba para ir a darse una ducha. Sabía que en cualquier momento haría su aparición, y se negaba a salir corriendo del baño medio en pelotas. Más que nada por si acaso le pillaba ya en la ducha. No quería mojar todo el suelo.
Habían quedado con Sasuke en el centro a las seis y media, así que aún tenía un rato para comer algo después de asearse. Le faltaban unos días para cobrar y, aunque no le escaseaba el dinero, prefería no gastar más de su cuenta de ahorros. Así que mejor sería comer en casa.
Sin embargo ahora no podía dejar de pensar en la feria que había en un barrio a las afueras. Se lo había escuchado decir a alguien que pasaba por la puerta de la cafetería en la mañana, y no paraba de preguntarse cómo se vería Sasuke con una yukata*. Aunque estaba seguro que, vistiera lo que vistiera, se vería igual de bien. Sasuke desprendía ese tipo de aura, seductora e irresistible, que atraía todas las miradas. Sabía que en cierto grado le idealizaba un poco pues ya había visto alguna vez el mal humor que se gastaba.
"Aunque últimamente ya no tanto…", meditó para sí.
Y por eso, tampoco podía evitar pensar en lo bien que se había sentido el día anterior… Hacía que le diera brincos el pecho sólo de pensar que realmente Sasuke se había excusado con estar cansado para pasar un rato más con él a solas, y lo bien que se había sentido estar abrazado a él. Y quería pensar que el buen humor del moreno se debía en parte gracias a ello. Si era así, desde luego deseaba poder repetir eso de quedarse dormidos, sintiendo su calor, abrazados. Era como un remanso de paz y de verdad deseaba que Sasuke lo sintiera así también. Al menos parecía disfrutar de su compañía.
No pudo sino sonreír para sí mientras terminaba de dejar las cosas en el armario, cerrándolo con cuidado.
¿Quién le iba a decir que un chico tan bueno y tan atractivo como Sasuke estaría interesado en él? Si se lo hubiesen dicho un año atrás, ni borracho se lo hubiese creído.
Animado, se fue directo al baño. No sabía cuánto tardaría Kiba en llegar, pero seguro que tendría tiempo de afeitarse.
Si bien, por algún motivo, se quedó ahí estático frente al espejo cuando se quitó la camiseta. No solía fijarse demasiado en su apariencia pero en el último medio año debía reconocer que había ganado algo de masa muscular debido, muy seguramente, a todas las salidas que hacía con la bici, y al hecho de andar cargando las dichosas cajas de cerveza en la cafetería.
Hmmm.
"No es que antes estuviera gordo…", reflexionó para sí girando la cara observando el contorno de su mandíbula.
Sin embargo, tampoco podía decir que antes fuese alguien terriblemente atractivo. Unos años atrás, su perfil era más bien rechoncho, y a pesar de no tener barriga de camionero, su vientre era más bien flácido.
"Nada que ver con esto…", se pasó una mano por el abdomen. "Hmmm…".
Ni que hablar de su culo. Todo lo respingón que era antes, fruto de la grasa, ahora era más bien firme.
Y en ese momento tomó plenamente consciencia de lo que le dijo Sasuke, ruborizándose él solo ante aquel hecho.
Porque era un hecho, siendo objetivo.
No es que la apariencia física fuese el motivo de que empezara a hacer dieta ni de que empezara a salir con la bici. Se sentía bien. En cuerpo y mente. Desde que dejó de comer tantas porquerías y había empezado de nuevo a hacer ejercicio, interiormente notó ese bienestar de sentirse más liviano y con más energía. Por eso había seguido haciéndolo. Porque se sentía bien. Y por eso no le había dado más pensamientos y la realidad de los resultados externos le habían pasado un poco desapercibidos.
Y no es que fuese un chico de revista... Pero tampoco tenía nada que envidiar.
Hmmm.
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Miércoles, 27 de agosto
19:40 h
- Escucha este, escucha este... -le dijo Suigetsu-.
Sasuke había venido acompañado de sus dos amigos, Suigetsu y el grandote, Juugo. Había esperado que viniera solo, pero no podía negar que Suigetsu le caía cada vez mejor. El tipo era hilarante. Llevaba ya como quince minutos contando un chiste tras otro, y sentía que le fuera a dar un calambre en el estómago de lo malos que eran.
- ...Un ciego le pregunta a un cojo "¿qué tal andas?". Y el cojo le contesta, "pues ya ves".
- ¡Para ya, tío! -se retorció en su asiento, sin poder parar de reír-.
Y Kiba estaba en el mismo estado que él, dando patadas al suelo por tal de no dar manotazos en la mesa.
- El último, te lo juro -soltó una carcajada aquel-. ¿Sabes cuál es el colmo de los colmos?
- ¿¡C-cuál!? -consiguió preguntar entre espasmo y espasmo-.
- Que un mudo le diga a un sordo que un ciego les está espiando.
Y soltó otra carcajada cuando pensaba que le sería imposible.
- Tras los pelos de un calvo -añadió Sasuke, con media sonrisa-.
- ¡Ya, por favor! -suplicó apoyando la frente en la mesa. Hasta los mofletes le dolían por no poder parar de reír-. ¡Tened piedad!
Quizá tenían que ver también el par de cervezas que se habían tomado.
Habían salido a acompañar a Kiba a buscar una bombilla para el faro de su bicicleta en principio, pero como no encontraba la medida exacta que buscaba y ya habían cerrado la mayoría de negocios, habían terminado en un bar tomando unos refrescos. Bueno, Sasuke y el grandote. Suigetsu, Kiba y él habían preferido las cervezas.
- Me caen bien tus nuevos amigos -le dijo riendo entre dientes a Sasuke, apoyando el codo sobre su hombro-.
- Bien -contestó plano, apartándose un poco para quitárselo de encima-.
Y aunque no podía evitar que le saliera un poco la risa floja aún, no le pasó por alto el tono casi irritado de Sasuke. Vale que los chistes no eran muy buenos, pero el tío tenía gracia contándolos. ¿O quizá estaba molesto por otra cosa…?
Le dio un toque con el pie por debajo de la mesa para llamarle la atención, y se le quedó mirando fijamente, a lo que aquel simplemente se encogió ligeramente de hombros, y rodó los ojos para acto seguido darle un sorbo a su bebida.
Como no se diera prisa, se iba a dejar más de medio vaso ahí. Todos estaban ya terminando su refrigerio y no estaba seguro de si querrían mover ya.
- He oído que hay una feria en el distrito norte -comentó Juugo como quien habla del tiempo, leyéndole el pensamiento-.
- ¡Oh! ¡Podríamos ir a dar una vuelta! -saltó en seguida el castaño-.
- Sasuke aún no se ha terminado la coca-cola. ¿Pedimos otra ronda? -dirigió la mirada a los otros-.
- No importa. Luego me compro otra.
- ¡A la feria se ha dicho! -dijo Suigetsu, y se bebió de un sólo trago lo que le restaba de cerveza-.
Gesto que imitó Naruto, pues al instante empezaron a levantarse todos, recogiendo sus cosas.
Le hubiera gustado poder planear con tiempo la visita. Le picaba en la curiosidad saber si Sasuke era de esos que se ponían yukatas en ese tipo de eventos. Pero no podía negar que se lo estaban pasando genial. Así que simplemente siguió hacia donde le llevaba la corriente.
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Miércoles, 27 de agosto
20:10 h
Sólo por si acaso, Sasuke había ido conduciendo su coche. No sentía que el alcohol le hubiera afectado como para no poder conducir, pero en el momento que Sasuke se ofreció, no se lo pudo negar. Naruto tuvo la impresión de que le brillaran los ojos con la sola idea, ¿cómo podía decirle que no así? Además, había algo más de policía por los alrededores al haber tanta gente concentrada por el evento… Así que fue buena idea. Por si acaso.
También le sirvió para recordar lo bien que se sentía yendo en coche sin tener que preocuparse de nada. Desde que se sacó el carnet, siempre conducía él. Incluso cuando iba sólo con su madre a pesar de que ella también lo tenía.
Y por otro lado, también le gustaba observar el perfil de moreno cuando estaba concentrado. Aunque no le diera mucho tiempo de prestarle toda la atención que hubiese querido pues los que iban detrás no paraban de meterse con el pobre de Juugo. Para aquel debió ser una tortura el viaje: se lo pasó todo encogido como podía para no darse con la cabeza en el techo, y Suigetsu y Kiba no paraban de hacer el idiota detrás. Hasta que el grandote pareció hartarse y les amenazó con aplastarlos, y entonces se quedaron calladitos. Y no pudo evitar reírse de aquellos dos.
- ¡Oh, oh, oh! ¡Ahí, ahí! -le señaló a Sasuke un hueco libre que vio para aparcar-.
- Tenemos suerte y todo… -murmuró-.
- Pues sí… -dijo Kiba, pegando la cara al cristal de la ventanilla-.
Le había visto por el retrovisor casi sin querer. Lo que no quiso fue contenerse, y se giró a darle un coscorrón.
- ¡Aaahh! ¿¡Por qué me pegas!?
- ¡Porque vas a ensuciar el cristal!
Y entonces dio un bote al sentir que le pinchaban en el costado, y se giró sólo para ver como Sasuke volvía a poner la mano en el volante, maniobrando para aparcar.
- No me dejas ver, dobe.
- Ah… Perdona, perdona -rio por lo bajo-.
- Uhuuuuuuuuuu -se mofaron de él Suigetsu y Kiba al mismo tiempo-.
Sintiendo un tic en la ceja, se giró a mirarles con ganas de atizarles a los dos.
- ¿Qué?
- No, nada, nada -se cruzó de brazos el amigo de Sasuke-.
Kiba simplemente volvió a girarse hacia el exterior, como si con él no fuera la cosa.
- ¡A mí no me vaciléis, ¿eh?!
- Fu… -bufó el moreno-.
- O si no, ¿qué? -torció una sonrisa el castaño, volviendo a mirarle-.
- ¿Quieres pelea?
- Hey, hey… -levantó las manos el amigo de Sasuke-.
¡Je! Suigetsu parecía preocupado y todo. Aunque bien sabía que Kiba simplemente le estaba picando porque quería sacarle los colores delante de Sasuke. Y en cuanto el moreno echó el freno de mano, ambos se bajaron del coche, sin tan siquiera esperar a que apagase el motor.
- ¡Sasuke, tío, que se van a zurrar en serio! -escuchó cómo le llamaba el otro, justo cuando cerraban las puertas-.
Si bien aquel no pareció darle importancia alguna, porque se tomó su tiempo para bajar del coche. Naruto inspiró profundamente, sonriéndole confiado a su amigo y le dio un empujón en el hombro.
- ¿Qué pasa, Naruto? -le intentó devolver el golpe, pero el rubio le apartó el brazo de un manotazo-. ¿Te pones nervioso?
- ¿Por qué tendría que ponerme nervioso? -quiso alcanzarle de nuevo el hombro, pero Kiba también se zafó-.
Y casi como si se pusieran de acuerdo, se lanzaron a cogerse del cuello, pasando por detrás el brazo, y empezaron a intentar barrer las piernas del otro para hacerlo caer. Pero ninguno llegaba a tirar al otro, manteniéndose en equilibrio ambos.
- Sasuke… ¿Les separo? -escuchó la voz del grandullón, entre forcejeo y forcejeo-.
- No, déjalos que se maten.
- ¿¡Hablas en serio!? -preguntó Suigetsu destilando preocupación en la voz-.
Y entonces no pudieron soportarlo más. Kiba y él se separaron empezando a reír a carcajada limpia. ¡Se lo había tragado!
- ¿Pero qué…? -se quedó boquiabierto Suigetsu, mirándoles incrédulo-.
- Vamos -le dio una palmada en el hombro Juugo, emprendiendo la marcha-.
Sasuke le siguió al instante, tras bloquear las puertas del coche, y ambos fueron caminando con paso calmo hacia la entrada del recinto. Naruto y Kiba les también les siguieron los pasos, dándose empujones.
- ¡Hey, esperadme! -gritó Suigetsu-.
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Miércoles, 27 de agosto
20:30 h
Hacía ya bastante desde la última vez que había ido a una feria de estas. Desde año nuevo para ser más exactos y porque se había visto obligado por su familia. Sus tíos y sus primos fueron de visita para pasar el año nuevo juntos y, como mandaba la tradición, fueron juntos al templo más cercano para rezar por sus deseos. Naruto no creía mucho en esas cosas, pero sólo por no montar una escena con su madre había hecho como que rezaba. Y después dieron una vuelta por la feria que había a las afueras del templo. Junto con sus primos habían jugado a intentar atrapar peces con las redes de papel… Pero ninguno de ellos era muy habilidoso, así que al final se dieron por vencidos, Naruto con algo de enojo.
Pero bueno, la situación esta vez era completamente diferente. A pesar de que se había dicho de no gastar más dinero… No había podido evitar dejarse llevar, e intentarlo de nuevo. Sabía de sobras que no iba a poder atrapar ni un sólo pez, pero aún así, y después de que Suigetsu y Kiba lo intentaran, también en vano, quiso darle una oportunidad. Si bien después de dos intentos lo dejó estar. Sasuke no paraba de burlarse de su mala suerte.
- ¡Inténtalo tú entonces, cretino!
- Nah… Ya tengo bastantes peces en casa.
- Hmmm… -frunció el ceño molesto-.
Y con el entrecejo fruncido se giró a mirar de nuevo a los peces que campaban a sus anchas dentro de la mini piscina de plástico.
"La próxima vez…", frunció los labios y entrecerró los ojos, amenazándoles.
Pero se levantó como un resorte de ahí y apresuró sus pasos para juntarse con el resto, que ya se encaminaban al siguiente puesto.
Había bastante gente y, aunque habían pactado que su coche sería el punto de encuentro si alguno se perdía, no quería separarse de ellos. Y aprovechó que Kiba y Suigetsu caminaban algo más adelantados para situarse al lado de Sasuke, con Juugo distraído al otro lado, y le acarició fugazmente la mano. Aquel dio un respingo que hizo a Naruto reír entre dientes. Al parecer no esperaba que se le acercara tan pronto, pero enseguida relajó el gesto, mirándole fijamente a los ojos durante unos segundos, antes de volver a centrar la atención al frente. Naruto le imitó, observando cómo su amigo y el de Sasuke iban haciendo el ganso, poniéndose la zancadilla uno a otro al caminar.
- Los dioses los crían y ellos solitos se juntan -suspiró Sasuke-.
- ¿Por qué lo dices? -preguntó inocentemente Naruto-.
Y no le dio un segundo pensamiento. Le puso la zancadilla al moreno, haciendo que diera un traspié. Y no pudo evitar que se le escapara la carcajada al ver la cara de pasmado que se le quedó por un momento, antes de levantar la mirada y resoplar.
Riendo por lo bajo se adelantó para unirse a los otros dos, dándole un leve empujón con el hombro a Kiba, a sabiendas de que como se volviera a acercar al moreno le iba a volar un coscorrón. Y le iba a picar, estaba seguro.
- ¿Vamos a ver el combate de sumo? -preguntó Suigetsu-.
- Nah, prefiero echar unas canastas -contestó el castaño-.
Aunque a Naruto le daba igual. Hicieran lo que hicieran, estaba seguro de que se lo iba a pasar bien. Pero no pudo evitar que el olor del ambiente le provocara que se le hiciera la boca agua. Había un montón de puestos de comida, por aquí y por allá, pero al parecer debían de estar acercándose peligrosamente a alguno de takoyaki*.
Casi involuntariamente, cerró los ojos aspirando profundamente el olor, dejándose llevar por un momento. Esas bolitas le chiflaban, y podía imaginarse con bastante detalle la sensación de la masa, deshaciéndose en su boca. Y cuando abrió los ojos, vio el puesto de takoyaki, al pasar por el lado.
Era realmente tentador. No había demasiada cola, quizás para unos diez minutos de espera… Pero costaba seiscientos yenes, le quedaban poco más de cuatrocientos sueltos, y no quería usar el billete de cinco mil que le quedaba. Estaba seguro de que si tenía que cambiarlo por billetes más pequeños, acabaría gastándose el dinero en tonterías en esa feria.
- ¡Hey, Naruto! -le devolvió los pies a la Tierra Kiba, pasándole el brazo por los hombros-. Éste dice que hay un concurso de perritos calientes -señaló con el pulgar a Suigetsu, a su espalda-. ¿Te hace?
- Que bah tío, estáis locos.
- ¡Nenaza! -se mofó el amigo de Sasuke-.
- ¡No tengo ganas de acabar como un cerdo, ¿vale?!
- Venga ya, Naruto -le insistió el castaño-, por un día que te saltes la dieta no te vas a morir.
- Que no, Kiba, he comido antes de salir. Y las mierdas esas tienen un montón de colesterol…
- Te estás volviendo un carcamal.
Y antes de apartarse, el castaño le dio un tirón en la oreja. Fuerte. Hasta con rabia podría decir.
- ¡Au! ¡Vete a la mierda, Kiba! -le dio un empujón-.
Aquel levantó los brazos, preparado para saltar encima suya y empezar a pelear como habían hecho nada más bajar del coche. Se lo veía en la cara. Pero justo antes de que pudieran dar un paso el uno hacia el otro, un montón de críos a la carrera pasaron entre ellos, recibiendo algún que otro empujón.
Naruto se quedó ahí estático, con los brazos haciendo equilibrio sin saber muy bien dónde poner los pies para no pisarles. Aquellos iban riendo mientras corrían de un lado a otro sin mucho cuidado. Algunos portaban farolillos en las manos, y otros, con máscaras de demonios, intentaban asustar al primero que se les ponía por delante.
- ¡Buuuh!
- ¡Aahh! -se llevó una mano al pecho, fingiendo-.
La niña, que le había cogido del pantalón queriendo hacerle dar un respingo, se llevó las manos a la boca, por delante de su máscara de tengu*, y comenzó a reír echando a la carrera tras los demás.
Y Naruto no pudo sino levantar la mirada a su amigo y reír también entre dientes viendo como los críos desaparecían entre la muchedumbre.
- ¡Por aquí, por aquí! -les indicó Suigetsu-.
- Que se vayan preparando… -se frotó las manos Kiba-.
De verdad que no entendía el entusiasmo que tenían aquellos dos por ponerse morados hasta reventar. Tal vez, y sólo tal vez, si fuese por mantener su orgullo hubiera aceptado; si en lugar de Suigetsu, quien le hubiera llamado nenaza hubiese sido Sasuke, por sus narices que no lo hubiera dejado pasar. Pero lo prefería así. Menos mal que no parecía estar interesado en esa absurda competición. Tal vez le apetecía ir a mirar otra cosa mientras aquellos reventaban...
- Ne, Sasuke -se giró hacia el moreno-.
Pero no estaba ahí. Y Juugo tampoco. Hubiera jurado que los tenían detrás.
Los buscó con la mirada entre la multitud, alzándose de puntillas buscando al grandote entre el mar de cabezas… Pero no lo veía por ningún lado.
- Entonces, ¿qué? ¿Te animas o eres una gallina? -le retó Suigetsu con media sonrisa-.
- He dicho que no, y es que no. No me apetece -sentenció resoplando y cruzándose de brazos-.
- Tú te lo pierdes -rio entre dientes el castaño-.
Y sin más, ambos cruzaron la pequeña valla que había para separar la calle del recinto donde estaban las mesas. Les siguió con la mirada hasta que se sentaron, para saber en dónde estaban exactamente, y de nuevo se giró para buscar a Sasuke con la mirada.
Sabía que no tenía que preocuparse por él, estaban en un sitio en el que difícilmente podrían meterse en problemas. Además de que iba con el grandullón. Dudaba mucho que nadie quisiera bronca con alguien así, tan alto y corpulento… Pero aún así. Sintió como si se le bajara el ánimo de un plumazo.
Suspiró profundamente devolviendo la atención a las mesas, guardándose las manos en los bolsillos. Mejor sería quedarse ahí quietecito a la espera de que aquellos terminaran. No sabía cuánto podía durar una competición de comida, pero sería mejor si volvían todos juntos al coche después.
No hubo de esperar mucho, tal vez diez minutos, hasta que dieron el pistoletazo de inicio. Al parecer los pavos habían tenido suerte y todo, y habían llegado justo a tiempo para ponerse como cerdos. Le costaba creer que Kiba pudiera mantenerse en forma con todas las porquerías que comía al cabo del día.
- Pensaba que tú también ibas a entrar.
Y cómo si le hubiera llegado una corriente eléctrica, sintió como si las energías le regresaran al cuerpo al escuchar la voz de Sasuke a su lado, y se giró con una sonrisa.
- Naaah, tengo que mantener el tipo -se palmeó el abdomen-.
- Hmmm… Entonces no querrás uno de estos… -sonrió de lado, alzando una mano-.
A Naruto se le abrieron los ojos como platos al ver que llevaba una bandeja… con takoyakis.
Oh… ¿Los dioses se habían apiadado de él…? De repente fue casi casi como si salieran destellos cegadores de alrededor de aquella pequeña bandeja y sonara música celestial. Incluso una suave brisa hizo que el flequillo de Sasuke ondeara ligeramente al viento.
Y sintió que le subiera el rubor a la cara al volver a mirarle a los ojos, y verle alzar una ceja.
¿Sería muy maleducado si aceptaba…?
- ¿Me das uno...?
Sasuke simplemente asintió una vez.
Casi pareciera que se movía a cámara lenta… alzando la mano… alargándola para llegar a coger el palillo que tenía pinchado uno de los takoyakis… No sabía por qué, pero aquellas cosas parecían estar brillando.
Y de repente, fue como si se hubiera rayado el disco de la música al desaparecer de su vista la bandeja cuando estaba a punto de cogerlo, alzando la mirada con el ceño fruncido mientras Sasuke reía por lo bajo.
- ¿Qué me das a cambio? -torció un poco más la sonrisa-.
- Arghh… -dejó caer los hombros-. Eres un cretino.
¡Si es que lo sabía! ¡Sabía que todo era demasiado bonito! ¡Tenía que haberlo visto venir!
- ¿Qué quieres? -se cruzó de brazos, poniéndose de morros-.
- No sé -se encogió de hombros-. ¿Qué me das?
Enfurruñado, desvió la atención a las mesas donde estaban aquellos dos poniéndose morados con los perritos calientes.
¿Qué quería? No se le daban bien las adivinanzas… Lo único que le venía a la mente, ahí en medio de la feria, es que tal vez quisiera algún premio de los que daban en los puestos. Pero veía a Sasuke bastante capaz como para conseguir lo que quisiera por él mismo, así que no se le ocurría nada. Ya le había dicho que tenía bastante peces, así que estaban totalmente descartados.
- Hmmmm… -dejó escapar un gemido de placer el moreno-.
Lentamente, se giró un tanto para mirarle de reojo enrabietado. Lo había hecho a propósito, el muy…
- Cretino -murmuró-.
Sentía que le ardieran las mejillas. El cabrón le estaba dando envidia, completamente a conciencia.
Sasuke no le contestó, y al mirarle de reojo de nuevo, vio cómo se llevaba a la boca otra bolita.
¿¡Qué quería!? ¿¡Torturarle!?
- ¡Arrrghh! -se revolvió el pelo frustrado-. ¡Dime qué quieres!
- No sé… -volvió a encogerse de hombros, riendo por lo bajo-.
A lo que no pudo sino resoplar por la nariz. Con fuerza.
- Toma, dobe… -volvió a extenderle la bandeja, riendo para sí-.
Pero ya no le creía. Estaba seguro de que iba a volver a tomarle el pelo.
Aún así…
Era toda una tentación.
Los cuatro takoyakis que quedaban en la bandeja estaban perfectamente colocados, con la cantidad justa de salsa teriyaki* y un montón de copos de atún por encima…
Tragó saliva con fuerza.
Y estaba a punto de sucumbir cuando Sasuke le cogió del brazo y tiró de él. Lo justo, lo justito, para darle un fugaz beso en los labios.
Por un instante, se quedó ahí inmóvil, observando su perfil, Sasuke volviendo a posar la mirada al frente.
Y Naruto, sencillamente, se quedó estupefacto.
Sintiendo el rubor hasta las orejas, al fin pudo hacerse con su premio. No pudo evitar mirar por encima del hombro de Sasuke, para cerciorarse de si les había visto el grandullón… Pero aquel parecía más entretenido con la competición, comiendo ahora que se fijaba un pincho de calamar.
Y es que… Con tanta gente alrededor… Y su amigo ahí al lado… Lo último que se le hubiera ocurrido es que quisiera que le diera un beso…
- ¿Quieres otro?
- ¿¡O-otro qué!?
- Un mordisco en el culo -le dijo completamente serio-.
- ¿Ah…? -se quedó boquiabierto, a lo que aquel rodó los ojos-.
- Otro takoyaki, ¿qué va a ser, dobe?
- Ah…
"¿¡Co-cómo iba a ser eso de verdad, idiota!? Claro que era otro takoyaki…", se reprendió internamente, al tiempo que cogía uno más. "¡Dobe!".
- ¡Argh! ¡Deja de llamarme dobe, ostras! -se metió la bola en la boca con frustración-.
¡Si es que ya le escuchaba hasta en su cabeza!
Y gruñó por lo bajo al escuchar reír al otro entre dientes.
Aunque se le pasó enseguida al masticar un poco. Por haber estado en la parra* no se había enterado del primero, pero ahora el sabor de aquel pincho hizo que se le pasara el enojo pasajero.
Y es que… ¡Esas bolitas eran uno de los mejores inventos que se habían hecho!
"¡...Después del ramen!".
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Miércoles, 27 de agosto
22:45 h
Una vez que Kiba y Suigetsu abandonaron su empeño de querer comerse más de treinta y dos perritos calientes -récord hasta ese momento-, habían estado dando vueltas por la feria. Simplemente caminando para que les bajara un poco la comida, pues habían estado al borde de vomitar para cuando se dieron por vencidos. Y ya estaba bien: diecisiete uno, y veintidós el otro, era demasiado; sólo de pensarlo hacía que se le revolviera el estómago.
Entre tanto, había intentado ganar algún premio en el puesto de baloncesto con el que se toparon en su paseo. A pesar de que veía a Sasuke capaz, había querido conseguir un peluche que había visto ahí colgado, de un gato de uno de los animes que seguía. Era bastante mono, y si Sasuke tenía coche podría ponerlo atrás, en la ventana. Aunque no estaba seguro de que lo fuera a aceptar… Quiso darle el intento. Pero el último balón de los cinco se fue fuera, y no le quedaban más monedas para otra tanda. Y como los otros no parecían interesados en participar tampoco por el empacho que llevaban, lo dejó estar.
Pero al menos de ahí sacaron la idea para ir a jugar un rato al día siguiente a una de las canchas de baloncesto que había en su barrio. A tan sólo unos diez minutos de su piso. Así que no le dio más importancia. Ya estaba deseando de que llegara el día siguiente.
Y tras aquello, habían llevado a Suigetsu y al grandote de nuevo al centro.
Al parecer no vivían muy lejos de casa de Sasuke, y habían quedado por ahí con Karin. Ella había tenido que trabajar esa tarde. De ahí que no hubiera ido con ellos, según le dijo Suigetsu mientras iban en el coche. Trabajaba en una tienda de ropa, en uno de los edificios comerciales que había cerca de la avenida y hoy le había tocado en el turno de la tarde.
Aunque mejor para ellos. Uno más y no habrían podido ir a la feria. Al menos no en el coche, con la libertad que ello les daba. Y no es que le cayera mal la chica… Después de todo, y tras disculparse con él por aquella vez que le trató con desdén, parecía simpática y amena. Aunque notaba que a Sasuke le crispaba los nervios a ratos. Quizás porque no paraba de invadir su espacio personal en cuanto tenía oportunidad para cuchichearle al oído. Al menos eso es lo que pudo ver la tarde que salieron juntos.
Pero bueno, ahora era lo que menos le preocupaba.
Sasuke parecía estar de buen humor.
Era como si el haberle dejado llevar el coche le hubiera subido el ego. Tanto, que se había quedado con sus llaves pues se le olvidó decirle que se las devolviera cuando llegaron a la feria, y a la vuelta ni siquiera le había pedido permiso: se montó en el asiento del conductor directamente.
Y en consideración con Juugo, le había cedido su asiento de copiloto para que pudiera estirarse un poco y así de paso librarle de las tonterías de los otros acompañantes en el asiento de atrás. Y de paso, así también podía relajarse del tráfico y hacer el idiota con ellos.
Hasta que Sasuke lanzó un manotazo hacia atrás, pegándole a Suigetsu en la rodilla, que es al que alcanzó. Sin querer habían estado montando alboroto y le habían estado golpeando sin querer por detrás del asiento… Y los pocos minutos que tardaron en llegar al centro después de eso, permanecieron más o menos quietecitos.
No pudo evitar que se le escapara una sonrisa pensando en todo ello, mientras buscaba en la web la sección de series para poner el dorama* que seguía Sasuke, tumbado boca abajo en el sofá y alargando la mano hasta su portátil sobre la mesa.
Se lo había pasado bien. Mejor que bien. Se lo había pasado genial. Estaba deseando de poder salir de nuevo con todos ellos.
Aunque ahora lo que estaba deseando era que Sasuke saliera de la ducha.
Nada más llegaron a su piso fue lo primero que le pidió el cuerpo: con tanto trajín, y tanta gente en aquel recinto, había sudado un montón.
Le había ofrecido a Sasuke entrar primero, pero insistió en esperar, pues le dijo que quizá tardaría un poco. Y cierto era que se tomaba más tiempo que él, pero así pudo preparar el sofá, y poner las sábanas con calma. También cogió una bolsa de palomitas de las que trajo Sasuke, y la dejó preparada en el microondas para nada más saliera aquel del baño, apretar el botón.
De un respingo se alzó sobre los codos al escuchar que se abría la puerta del baño, y levantó los pies en el aire, balanceándolos, a la espera de que entrara Sasuke por la puerta del salón. Y cuando lo hizo no pudo evitar sonreírle ampliamente.
- Pareces un crío en una fiesta de pijamas -le dijo nada más verle-.
- ¿Y no lo es? -contestó animado-.
Y es que… Aunque quisiera a Sasuke como algo más… Sentía como si fuera un buen amigo también. Uno de los mejores, si no el mejor. Siempre que salía con él se lo pasaba bien -quitando de aquel penoso incidente-, y sentía que podía compartir cualquier cosa con el moreno que no le trataría con desprecio. Por muy cretino que fuera a veces.
- Fu… -sonrió levemente-. ¿Has encontrado eso?
- ¡Sí! ¡Listo y preparado para darle al play! -exclamó al tiempo que se levantó del sofá-. ¿Qué quieres de beber? Las palomitas están en el microondas.
- Hmmm…
Con Sasuke tras él, se encaminó a la cocina y puso el microondas en marcha. Sacó una bandeja también para colocar unos vasos, mientras Sasuke echaba un vistazo a las bebidas que tenía en el frigorífico. Aunque esta vez no tenía mucho donde elegir… No se había parado a pensar en ello cuando fue a comprar.
Pero bueno, era lo que había.
- ¿Tú qué quieres? -le preguntó Sasuke tras hacerse con la botella de zumo-.
- Hmmmm… Nah, con eso está bien.
- ¿Tienes hielo?
- Sí, hay una bandeja en el congelador.
Y sin más, se acercó con los vasos para que echara unos cuantos cubitos.
Quizás fuera una tontería, pero el hecho de que Sasuke casi no preguntara ya para indagar por su casa hacía que se sintiera un poquito más unido a él. Al principio tuvo la sensación de que fuera alguien casi inalcanzable, pero a medida que pasaban más tiempo juntos, sentía como si fuese alguien que había estado ahí mucho más que tan sólo un par de meses.
- ¿Qué te hace gracia? -le preguntó con media sonrisa aquel-.
- Nada -intentó contener la suya-.
- Sólo para que te quede claro... -dijo con tono burlón al tiempo que cerraba la nevera-, no pienso ser tu esposa.
- ¿Quién ha dicho nada de eso? -soltó una carcajada-.
- Por si acaso.
Y de repente sintió cómo se tensaba su cuerpo en anticipación.
Sasuke portaba esa mirada acechante que ponía a veces, con esa sonrisa tan… siniestra, que sabía lo que iba a venir. Pero reaccionó demasiado tarde, y con las manos ocupadas con los vasos sólo llegó a enconger un tanto los brazos para cubrirse los costados. Sin embargo, no le sirvió de nada. Le alcanzó los flancos con bastante facilidad, haciendo que se retorciera en un intento de alejarse de él.
- ¡Para! ¡Que se me van a caer los vasos! -dijo entre risas, queriendo llevarse las manos al vientre-.
- Fu… -resopló victorioso, haciéndose a un lado-. Uno-cero.
- ¿Ah?
Naruto dejó los vasos sobre la bandeja y echó un vistazo al microondas donde las palomitas empezaban a estallar ya. Le quedaban poco más de medio minuto.
- ¿Cómo que uno-cero?
Queriendo devolverle el golpe, lanzó una mano a unos de sus costados, pero aquel la apartó de un manotazo, sonriendo de lado.
- Vaaa… Porfaaa… -dijo con tono burlón-. Para yaaa…
- ¡Yo no he dicho eso! -sintió el rubor subirle a las mejillas-.
- Porfaaaa…
¡Le estaba picando! ¡Claro que le estaba picando!
Pero aún así la vergüenza de que se estuviera burlando de él, cuando claramente se había aprovechado de su desventaja por tener las manos ocupadas antes, hizo que reaccionara casi sin pensar, y se lanzó a buscarle las cosquillas.
Aunque Sasuke estuviera preparado para recibirle y no encontrara hueco.
Y aunque sonó el pitido del microondas, advirtiéndoles de que las palomitas ya estaban listas, estuvieron un poco más forcejeando ahí. Hasta que al final Naruto acabó con las muñecas apresadas, queriendo cogerle de los mofletes, y tirar de ellos, para así que le suplicara y le soltara. Sin embargo más bien parecía que éste no iba a ser el caso…
- Dos-cero -murmuró Sasuke, mirándole fijamente con media sonrisa-.
Y Naruto no podía acercarse, ni seguir forcejeando, al estar atrapado entre la encimera y la rodilla que le había puesto en el vientre.
- ¡Fu! -giró la cara un tanto irritado-.
¿¡Por qué tenía que ganar siempre!?
Aunque el cosquilleo que le dio al sentir el calor de los labios de Sasuke sobre su mejilla, hizo que se le pasara al instante el enojo. Y dejó de hacer fuerza con los brazos para permitir que fuera el moreno quien se acercara un poco más y poder sentir el calor de su cuerpo, devolviéndole la mirada.
Sin pensarlo dos veces, le besó suavemente en los labios, abrázandose de su cuello, y dejó escapar un suspiro de alivio al sentir sus manos acariciarle por la espalda. Hasta ese momento no se había dado cuenta de lo mucho que había estado deseando poder besarle así, con calma. Y le dejó un beso en la mejilla antes de dejar reposar la cabeza en su hombro.
- Hueles bien…
- Huelo a tu champú -rio entre dientes-.
"Sí, pero no", pensó Naruto.
Claro que olía a su champú, teniendo su pelo rozándole la nariz. Pero también distinguía esa fragancia tan suave y personal que desprendía siempre Sasuke. Y no pudo evitar aspirar lentamente por la nariz, centrándose en ese aroma, paseando la nariz por la piel expuesta de su cuello.
- Me gusta tu olor -murmuró antes de besarle ahí-. ¿Qué perfume usas?
Lentamente, Sasuke bajó las manos por sus costados hasta dejarlas reposar en su cintura. Y ante la falta de respuesta se giró a mirarle, aunque en un primer momento el moreno le evitó. Y cuando le miró a la cara no supo muy bien cómo interpretar el gesto. De alguna manera parecía molesto.
- Ninguno -contestó plano-.
Y pese a no ser rudo, le apartó los brazos de alrededor de su cuello para ir a sacar las palomitas.
- ¿Qué he hecho? -preguntó Naruto inquieto-.
- Nada, dobe.
- ¿Cómo que no? ¿Por qué te has enfadado ahora?
- No me he enfadado… -suspiró-. Coge eso, anda.
Y sin más, salió de la cocina.
Y Naruto se quedó ahí congelado por un momento.
¿Qué había pasado?
De repente había sido como si Sasuke hubiera colocado de nuevo un muro entre ellos, y no entendía por qué.
"Me gusta tu olor", escuchó sus propias palabras en el fondo de su mente.
Y quiso que le tragara la tierra. Lo había dicho sin pensar, aunque fuera verdad. Quizás... ¿le había incomodado el comentario?
"Tendrá que vivir con ello…", sentenció para sí mismo.
Quería dejar de medir sus palabras estando con Sasuke. Además, tampoco era tan terrible, ¿no? Debería de haberlo tomado como un halago.
"Ni que le hubiera insultado", resopló por la nariz, cogiendo la bandeja.
Si bien el enfado que empezaba a formarse en su cabeza se desvaneció al entrar al salón, y encontrarle sentado al borde del sofá, masajeándose la nuca. Y al principio, mientras se acercaba, evitó levantar la mirada, pero tras dejar la bandeja sobre la mesa le miró a los ojos, exudando arrepentimiento por cada poro de su piel.
- Dos-uno -sonrió confiado-.
- ¿Ah…?
- Has huido de mí.
Poco a poco Sasuke fue frunciendo el ceño, apretando los labios. Y aunque fue tan sólo un instante, casi imperceptible, desvió la mirada.
- Yo no he huido de nadie, usuratonkachi.
- Mientes.
- ¿Qué te hace pensar que miento?
- Hmmm… -amplió su sonrisa-.
Sonaba tranquilo, sí… Pero no le engañaba.
- ¿Te ha dado vergüenza? -se aventuró a intentar adivinar-.
Sasuke le siguió con la mirada cada movimiento, y en cuanto quiso pincharle en el costado, le apartó de un manotazo.
- No -contestó firme-.
Y le estaba desafiando con la mirada a decir lo contrario. Lo que entendió como que había dado en el clavo. Estaba teniendo la misma actitud que cuando en casa de sus padres…
- Venga ya, Sasuke -se le escapó una risilla-.
E intentó cogerle de los mofletes, pero un poco más y se lleva un bocado en una mano, mientras Sasuke le cogía fuerte de la otra.
Y de nuevo se enzarzaron en un forcejeo, Naruto queriendo apresarle las mejillas sin poder dejar de reír con sorna, y Sasuke retorciéndose cada vez más. Hasta que de algún modo acabaron rodando por el sofá y quedó atrapado bajo el cuerpo de Sasuke, aquel sonriendo victorioso. Lo que no se esperó el moreno, y le hizo jadear de la sorpresa, es que le pusiera los pies en las caderas y le alzara en el aire, obligándole a quedarse estático para mantener el equilibrio y no caer.
- Empate a dos -sentenció sonriendo ampliamente, sosteniéndole de las manos para que no cayera-.
- ¡Bájame, dobe!
- ¿Cómo? -le balanceó un poco en el aire con cuidado de no tirarle-. No te he escuchado bien…
- ¡Que me bajes!
Y al ver que no le daba la gana de hacer como decía, empezó a patalear buscando poder poner los pies sobre el sofá. Pero Naruto tiró de sus manos, impidiéndole encontrar ningún punto de apoyo...
Hasta que al final Sasuke se removió de forma tan brusca que terminó por caerse encima suya.
Cerró los ojos por instinto y apartó un poco la cara… Pero no lo suficiente. Y vio las estrellas cuando se golpearon con las bocas.
- ¡Dobe! -le dio un coscorrón-.
- Ugh…
Por mucho que hubiese querido, esta vez no podía quejarse. Se lo había ganado.
Sentía una punzada tan fuerte en el labio que de repente le recordó al puñetazo que se llevó un par de semanas atrás. Se presionó con los dedos ahí queriendo calmar un poco las palpitaciones y entre abrió los ojos al alzar la mano, temeroso de que pudiera encontrarse sangre. Pero sólo fue la sensación. Para alivio suyo fue nada más que el golpe.
- ¿Estás bien? -le preguntó a Sasuke-.
- Sí… -respondió, masajeándose también el labio-.
Y no supo por qué, pero le hizo gracia la situación.
Y empezó a reír a carcajadas él solo.
- ¡No tiene gracia, dobe! -le estampó un cojín en la cara-.
- ¡Eso ha sido un beso con pasión! -dijo entre risas, devolviéndole el almohadón-.
- ¡Tsk! Te voy a dar yo pasión… -le amenazó-.
Y antes de que pudiera hacer nada, le puso de nuevo el cojín en la cara, sentándose sobre su vientre. No hacía mucha fuerza, pero la suficiente para no poder quitárselo de encima. Comenzó a patalear en un intento de tirarle, pero conforme empezó a retorcerse, casi consiguiéndolo, Sasuke se apartó lo justo para llegar a hacerle cosquillas por los costados.
- ¡Noooo! ¡Paraaa! Ja ja ja ja
- ¿Cómo? No te he escuchado bien… -sintió cómo si sonriera en su voz-.
- ¡Que pares! -volvió a pedir-.
Pero bien sabía que se la estaba devolviendo el muy... ¡Cretino! Aunque por mucho que quisiera no podía dejar de retorcerse. Y tras un par de minutos, empezaba a dolerle el estómago ya…
- ¡Por favor, para! ¡Para!
- ¡Fu!
Y paró.
Si bien no podía dejar que la risa floja se le escapara, y se quedó ahí esperando que se le pasara el ataque, viendo a Sasuke sonreír triunfante entre jadeos, haciéndose a un lado para sentarse.
- Tres-dos.
- Tú ganas -le concedió por esta vez-.
Sólo porque no estaba seguro de poder aguantar otra ronda de cosquillas aunque quisiera.
Y de un arrebato, sin poder ni querer evitar sonreírle, se irguió para besarle.
.
.
.
CONTINUARÁ…
Yukata*: vestimenta típica japonesa hecha de algodón. Se usa principalmente para las fiestas de verano o estaciones cálidas.
Takoyaki*: pequeñas bolas (más o menos del tamaño de una pelota de ping-pong) hechas a base de harina y con un trozo de pulpo dentro. Muy típico en los festivales.
Tengu*: es un demonio del folclore y mitología japonesas que suele tener forma animaloide. Su característica principal son su cara de color rojo y su prolongada nariz.
Teriyaki*: deriva de la palabra «teri», que se refiere al brillo que le da la salsa, y «yaki», que se refiere al método de cocinarla (asado). En lo personal (aunque me dicen lo contrario), a mí me sabe casi igual que el ketchup xD
Estar en la parra*: estar en babia, estar en las nubes, distraído. Lo pongo más que nada porque no estoy del todo segura si es sólo una expresión española.
Dorama*: del inglés "drama". Le llaman así a las series de televisión de este género. Por lo general son como las típicas telenovelas de medio día. Creo que ya lo había mencionado antes, pero sólo por si acaso =P Y para hacer recordatorio, el dorama que sigue Sasuke es de samurais xD
25-01-16
Uolas! =D
Al final he terminado el capítulo siguiente antes de lo esperado (más bien he tenido que partirlo en dos, para no variar xD ) Así que os dejo este por aquí... =) Quería revisarlo más a fondo... Pero creo que es la quinta vez que lo corrijo, y ya no quiero darle más vueltas ≧_≦ Y aunque parezcan un poco tontería... Pues bueno, son estas pequeñas cosas las que luego al final hacen que todo sentido =P Sé que en realidad no pasa "nada", pero éste y los dos capítulos siguientes me parecen bastante importantes.
Y ahora sí que debería dejar esto reposar un par de semanas… En ésta que empieza ya tengo un par de exámenes ^^Uu Pero los difíciles vendrán dentro de nada, así que tengo que ponerme las pilas… ¡Me queda un mes de clase! Madre mía… Y hacía nada me estaba quejando de lo eterno que se estaba haciendo el curso xDD
Así que nada, eso. Mucho ánimo a todos los que estén de exámenes ;) Y aunque tardaré un poquito en actualizar (o eso creo)… Sólo deciros que aún están por pasar muchas cosas xD
Este fic parece que no me quiere dejar cerrarlo ^^Uu (Como este capítulo, que al principio no eran más de doce páginas junto con el siguiente, y al final se ha convertido en uno de 18 ) ^^Uuu
Pero bueno, lo dicho. En dos semanas o tres, más =)
Nos seguimos leyendo! ^w^)/
