Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Estar grogui: estar atontado, zombi, desorientado. Como recién levantado =P
Jueves, 28 de agosto
07:25 h
Con un profundo suspiro, Naruto comenzó a recuperar la conciencia, entreabriendo levemente los ojos. Podía escuchar el gorjeo de los pájaros, fuera en la calle, y la luz brillante del sol comenzaba a colarse entre las cortinas.
A veces odiaba ese reloj interno que le decía que la hora de entrar a trabajar se estaba aproximando… ¡Especialmente en su día libre!
- Unnngg… -se retorció un poco para esconder la cara contra la almohada-.
Aunque realmente no se sentía cansado. Perezoso sí, pero no cansado. Menos cuando notó cierto calor sobre su brazo, y giró la cabeza para encontrarse de frente con Sasuke. Aquel dormía de lado, con una mano sobre su brazo, completamente ajeno a su alrededor.
No sabía exactamente en qué momento se quedaron dormidos. Habían empezado a ver el dorama aquel pero en algún momento, durante el segundo capítulo, cerró los ojos y se durmió. Si Sasuke aún estaba despierto entonces o no, no tenía ni idea.
Y no es que no le pareciera interesante. De hecho, el protagonista era bastante gracioso. Pero tanta historia de golpe era un poco espesa y con las luces apagadas, los ojos terminaron por pesarle demasiado mientras trataba de procesar tanta información y no pudo remediarlo.
Durante unos minutos, y mientras terminaba de despejarse, Naruto se quedó observando a Sasuke dormir casi con fascinación. De vez en cuando movía los labios, como si estuviera manteniendo alguna conversación en sus sueños.
No pudo reprimir el capricho de apartarle el flequillo de la cara, para poder observarle mejor y, aunque no fue su intención en un primer momento, se acercó lo suficiente para dejarle un beso en la mejilla.
La respuesta que recibió, si bien no esperaba otra, fue un leve gruñido y que se removiera para esconder la cara, encogiéndose un poco más sobre sí.
Y le pareció cruel despertarle.
Vagamente, pero recordaba que Sasuke le había despertado en mitad de la noche, empujándole con las piernas para que le dejara sitio. Al parecer, sin querer, le había apoltronado contra la pared mientras dormía…
Sabía por sus primos y por su madre que muchas veces pareciera que se estuviera pegando con alguien en sueños… Pero desde que vivía solo, no eran tantas las ocasiones en las que se despertaba totalmente destapado, con las sábanas colgando de la cama. Claro que había cogido la costumbre de dormir con dos almohadas: una para apoyar la cabeza, y otra para dormir abrazado de ella.
- Ahh…
Sí.
Eso debió ser.
Su subconsciente debió de estar buscándola, y al sentir el calor de Sasuke se fue apegando cada vez más a él hasta que le arrinconó.
"Pobre…", río burlón para sus adentros.
Así pues, decidió levantarse para desperezarse y hacer el desayuno, dejándole descansar un rato más. No sin antes pasar antes por el baño para luego ir a su cuarto y ponerse algo de ropa cómoda para estar por casa.
Habían quedado con Kiba y los amigos de Sasuke a las cuatro, así que aún quedaba día por delante.
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Jueves, 28 de agosto
08:40 h
Naruto estuvo haciendo tiempo mientras cocinaba el desayuno y limpiaba los cacharros para que Sasuke pudiera dormir un rato más… Pero empezaba a tener la impresión de que, si no iba a despertarle, el moreno se quedaría ahí sobando toda la mañana.
Le había dado tiempo de hacer arroz frito, sopa de miso y había preparado unos cuantos onigiris con el arroz que había sobrado. Aunque tendría que hacer unos pocos más después, para luego a la tarde, por si les daba hambre estando en el parque.
En cuanto dejó el plato con las bolas de arroz en la nevera, se lavó las manos y regresó al salón dejando los manteles y los palillos sobre la mesa.
No supo bien por qué, pero le subió el rubor cuando se sentó junto al moreno, observándole dormir. Y así se quedó unos minutos, hasta que decidió despertarle. Cosa que encontraba cada vez más graciosa al verle tan rezongón, escondiendo la cara de la luz bajo la almohada.
- Cinco minutos más… -le pidió-.
- Va, que si no se enfría el desayuno.
- Hmmm…
- Va… -se quejó meneándole del hombro-.
Con un largo suspiro, Sasuke se giró boca arriba, cubriéndose los ojos con el brazo. Y tras unos segundos lo apartó un poco, mirándole con los ojos entrecerrados y alargó la mano entonces, apretándole los mofletes, haciendo que el puchero que se le había formado se pronunciara más y Naruto dejó escapar un gruñido un poco molesto. Se estaba burlando de él.
- ¿Qué quieres hacer? -le preguntó Sasuke-.
- No sé… ¿Damos una vuelta?
- ¿Qué hora es?
- Las ocho y media pasadas.
- Argh… Mátame… -suspiró-.
Y cogió la almohada y se la puso sobre la cara, dejando caer los brazos a los costados en peso muerto.
- Va, no seas así…
De mala gana, Sasuke volvió a quitarse la almohada de encima y se sentó de piernas cruzadas, frotándose los ojos. Tras un largo bostezo giró un tanto la cara para mirar de reojo hacia la terraza, devolviéndole la mirada después. Con reproche.
- ¡Venga ya! ¡Que no es tan temprano! -se quejó-.
- Hmm…
- ¿Necesitas un café? -rio burlón-.
- No…
Aquel apoyó la mano en la cara, parpadeando lentamente, y respirando profundamente. Como no espabilara se iba a quedar dormido de nuevo ahí sentado.
- ¿Té?
- Hmmm… -suspiró-. No…
De nuevo, se cubrió la boca para dar un largo bostezo y se frotó un ojo. Y fue hasta gracioso el puchero que se le formó, sin apartarle la mirada.
- Si no fuera porque te he visto bajo la luz del sol, juraría que eres un vampiro -sonrió con sorna-.
- Hmmm…
Y no pudo evitar suspirar.
Cierto era que él ya llevaba un buen rato despierto y había tenido tiempo de despejarse… Pero el poco entusiasmo que mostraba Sasuke estaba empezando a calarle. Tenía ganas de pasar un buen rato con él. Haciendo qué, le daba igual. Como si salían a sentarse en un banco a ver el tiempo pasar.
Sin volver a darle otro pensamiento, se cogió de su cuello y le hizo caer consigo sobre el sofá, a la espera de que terminara de despertarse. Y conforme cayeron, así se quedaron. Naruto con los brazos alrededor suyo, y Sasuke con la cabeza apoyada en su hombro. Y quizás fuera un alivio para el moreno que dejara de insistirle porque no pudo contener un suspiro.
Empezaba a pensar que realmente debía haber estado haciendo un esfuerzo para levantarse temprano los días que pasaba de buena mañana por la cafetería. Tampoco era tan pronto.
- Hey… -le llamó la atención el moreno, pinchándole con un dedo en el costado-. ¿Te has enfadado?
- No.
Confuso, Naruto se apartó un poco hacia atrás para poder mirarle a la cara.
- ¿Por qué habría de enfadarme?
- No sé… -se encogió levemente de hombros. Parecía realmente preocupado-.
Pero aunque le frustraba un poco que no tuviera ganas de levantarse, por otro lado le gustaba estar así, sintiendo el calor de su cuerpo. Aunque tampoco quería que le venciera la pereza que empezaba a sentir. Así que simplemente le abrazó con fuerza, haciendo que incluso le temblaran los brazos ganándose una queja de aquel, y se relajó después.
- ¿Tienes coche? -le preguntó lo primero que se le pasó por la cabeza-.
- No, ¿por?
- No, por nada…
Entonces Naruto suspiró en parte aliviado. Hubiera quedado como un tonto si le hubiera conseguido aquel peluche en la feria y se lo hubiera regalado para ponerlo en la luna trasera… Aunque eso explicaba otras cosas.
- Parecías emocionado ayer -rio entre dientes-.
A lo que Sasuke respondió con un resoplido para después erguirse un poco. Aún se le reflejaba el cansancio en la cara, y aunque sentía que iba a hacerle algo, no fue capaz de ver venir que le agarrase la nariz y se la retorciera. Con saña.
- ¡Au!
- Fu…
- ¿¡A qué ha venido eso!?
- Me apetecía.
- ¿Te apetecía apretarme la nariz hasta que me saltaran las lágrimas?
- Sí -asintió con decisión-.
Tanta, que hizo que le recorriera la rabia por un instante, y las ganas de devolverle el golpe. Así que se aprovechó de que aquel aún andaba grogui, le puso con firmeza las manos a ambos lados de la cabeza levantándose con rapidez, venciéndole con el peso, y le dio un bocado en la mejilla.
- ¡Au! ¡Dobe!
- Te lo has ganado -gruñó por lo bajo-.
Y aunque se separó para poder mirarle a los ojos, no le soltó. Sasuke también le miraba fijamente, con los labios apretados, como si fuera una lucha de miradas. Pero finalmente el moreno se dio por vencido, desviándola hacia el ventanal con un suspiro.
¡Le estaba bien empleado!
"Uno-cero, ¡fu!", resopló para sus adentros.
- A veces cojo el de mi madre.
- ¿Cómo?
- El coche.
- ¡Ah!
Por un momento había perdido el hilo de la conversación, y le emocionó que Sasuke no se escaqueara y decidiera contarle algo. Así que se mantuvo callado a la espera de que siguiera. Pero los segundos pasaban y aquel no pareciera querer soltar prenda.
- ¿De qué marca es?
- ¿Para qué lo quieres saber? -le miró con sospecha-.
- No sé, curiosidad -se encogió de hombros-.
Y durante unos segundos incluso creyó que no le fuera a responder, pero lo hizo.
- Es un Peugeot.
- ¿Os gustan las marcas extranjeras? -se sorprendió-.
- Mi hermano trabaja en un concesionario que se dedica a las importaciones. Simplemente le dejan los coches más baratos que si se compra uno de aquí.
- ¡Oh, mola!
- Unn...
Animado, se apartó de encima y se tumbó de lado sujetándose la cabeza con la mano.
- ¿De qué color es?
- Negro.
- Hmmm… ¿Qué modelo?
Y Sasuke se giró también para encararle, si bien no le sostuvo la mirada por mucho tiempo, desviándola hacia su brazo para acto seguido llevar la mano hasta ahí, paseándole la yema de los dedos en apenas un roce. Le estaba haciendo cosquillas, y podría jurar que lo estaba haciendo a propósito para distraerle.
- Trescientos ocho.
Si no fuera porque le contestó.
Y se le abrieron los ojos como platos.
- ¿No me jodas que es el descapotable…?
- Unn…
- ¿¡En serio!? -exclamó atónito-.
- En serio -asintió con media sonrisa-.
Sonrisa que acentuó, y se le escapó una risilla burlona, cuando hubo de ponerle la mano en la barbilla para hacerle cerrar la boca. Se le había quedado abierta de la impresión.
No es que los coches de sus padres se quedaran atrás. De hecho, el de su padre era un Mercedes Benz que levantaba envidias… Pero no tenían ningún descapotable. Y los descapotables le encantaban. Y estaba empezando a formarse una imagen mental de Sasuke conduciendo ese coche, completamente concentrado en la carretera y con el viento revolviéndole el pelo. Y pudiendo contemplar el cielo a la vez, mientras paseaban por los caminos junto a la playa. O subiendo montaña arriba.
- ¿Y ya no lo coges?
- Últimamente no… Tengo algo de falta de concentración.
- ¿Y eso?
- No sé -se encogió de hombros-.
- Pues ayer llevaste bien mi coche. Y para no ser al que estás acostumbrado…
Además de todo el jaleo que estuvieron montando en el asiento de atrás. Le costaba un poco creerle cuando verdaderamente llevó bien el coche.
Sasuke volvió a tumbarse sobre su espalda, frotándose los ojos con una mano para luego ponerse el brazo sobre la cara. Y una leve y suave sonrisa se formó en sus labios.
- Estuvo bien…
- ¿Quieres salir a dar una vuelta con el coche? -se inclinó un poco sobre él, sonriendo emocionado-. Conduces tú.
Y de nuevo el moreno descubrió sus ojos, con la sorpresa escrita en la cara.
- ¿No te importa?
- ¡Pues claro que no! -amplió más la sonrisa-. Me estresa un montón el tráfico. Ya me había olvidado de lo bien que se siente cuando te llevan -rio entre dientes-.
- Ummm…
Entonces desvió la mirada. Y Naruto supo que no es que le estuviera dando un pensamiento. El pequeño rubor que se formó en sus mejillas se lo decía todo.
- Va, levántate. Yo voy a calentar el desayuno.
Antes de que pudiera responderle, se levantó como un resorte del sofá y le tendió una mano. No es que no le apeteciera quedarse ahí haciendo el vago todo el día abrazado de él… Pero esa mañana se había levantado con ganas de salir. A donde fuera, no le importaba. Y ahora que había descubierto algo con lo que chantajearle para sacarle de casa no lo iba a desperdiciar.
Sasuke en cambio, aún parecía algo perezoso y se lo pensó durante unos segundos, observando su mano. Aunque al final la acabó cogiendo, y tiró de él lentamente hasta que quedó sentado primero. Y viendo que no se oponía, siguió tirando hasta que se puso en pie. Entonces se colocó a su espalda, le puso las manos en los hombros y le fue empujando hasta el pasillo.
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Jueves, 28 de agosto
11:30 h
De verdad que a Naruto le costaba creer lo que Sasuke le había dicho en la mañana.
Después de desayunar, y tras dejar preparada la arrocera, enseguida se fueron a vestir para salir. Naruto se hizo la nota mental de que tal vez al moreno no le gustase mucho la sopa, pues no se comió ni la mitad. Aunque no puso ninguna cara de asco… Quizá simplemente no le apetecían comidas calientes por la mañana. No hacía mucho calor ya, pero tal vez lo suficiente como para que un caldo no fuera lo que más deseara.
Pero bueno, a parte de eso, se le veía animado con la idea de coger el coche de nuevo. Y una vez se montaron dentro, hasta le notó ansioso con la expectación de volver a conducir. Por eso se mantuvo callado durante el trayecto hasta la playa, con la música de fondo, y observando su perfil de vez en cuando. Se había puesto las gafas de sol, y no pudo evitar imaginarle conduciendo el descapotable de su madre. Si es que en ocasiones como esa, se preguntaba por qué no se había dedicado a ser modelo. Con ese aire misterioso, serio y sexi que emanaba de él, de seguro que hubiera tenido el mundo a sus pies.
Aunque en parte eso también le daba algo de mérito. Se dedicaba a lo que de verdad le apasionaba y no había caído en la tentación de aprovecharse de su apariencia para beneficiarse. Si bien era algo que en algunas ocasiones el cabrón utilizaba en su contra. Estaba bueno, y lo sabía, así como también debía saber de la irrefrenable atracción que sentía por él y se aprovechaba para provocarle. Tenía que empezar a pensar en devolverle la pelota si, como él dijo, le resultaba atractivo… Hacía mucho que no ponía en práctica eso de seducir a nadie, y no estaba del todo seguro que fuera a lograr ponerle nervioso ni aunque fuera un poco. Pero tenía que darle el intento si se le presentaba la ocasión.
Y aunque sintió que le subiera el rubor tan sólo de pensarlo, no pudo evitar que se le escapara una risilla maliciosa.
- ¿De qué te ríes?
- De nada -se giró a sonreírle-.
Confuso, Sasuke frunció el ceño escudriñándole con la mirada. Pero no dijo nada más. Devolvió su atención hacia la playa. Mejor. Si hubiese tenido que inventar una mentira rápida seguramente no se le habría ocurrido ninguna creíble.
Iban paseando relajadamente por el paseo marítimo. Estaban llegando a la hora más calurosa del día y la playa estaba bastante llena de gente que venía de todas partes a pasar sus vacaciones. En cierto modo, entendía que la ciudad donde vivía siempre tuviera tanta vida al estar tan cerca de la costa, y con buenas conexiones para llegar. Sin embargo, por otro lado, le daba algo de rabia. Le estaban dando ganas de acercarse a la orilla y meter los pies en el agua pero había mucha gente yendo y viniendo y tampoco quería acabar empapado.
Ya empezaba a notar una fina película de sudor formarse en su frente, no quería ni pensar cómo tendría las axilas en un rato…
Y no pudo evitar pensar en Sasuke. Debía estar sintiéndose agobiado, quizá.
Y sin querer darle otro pensamiento, se acercó al murillo de piedra que lindaba con la arena y empezó a desatarse los cordones.
- ¿Qué haces? -le preguntó el moreno, extrañado-.
- Quitarme las zapatillas.
- Eso ya lo veo… -frunció el ceño-.
- Vamos a mojar los pies un rato.
- Estás de coña, ¿no?
- No...
Naruto dejó lo que estaba haciendo para observarle. Y no sabía decir si es que no le apetecía, o tal vez quería ir a algún otro sitio… El caso es que se quedó ahí quieto esperando a que dijese algo. Sasuke entonces desvió la mirada de nuevo hacia la playa. Definitivamente no parecía gustarle mucho la idea.
Y estaba a punto de desistir cuando aquel dio un suspiro, sentándose a su lado, y comenzó a desatarse los cordones él también.
- Si no quieres pod-
- Tengo calor -le cortó-.
Y antes de que cambiara de parecer, Naruto se apresuró a quitarse las zapatillas, metiendo dentro los calcetines, arremangándose los pantalones hasta las rodillas.
No le entusiasmaba en exceso eso de entrar a la playa. Como estaba acostumbrado a la piscina, le molestaba un poco que la arena se le pegara a los pies. Había ido sólo una vez, a principios de verano, con Kiba. Pero después de un breve chapuzón, y que le ardieran los ojos con la sal del agua… Pasaron el resto de aquella tarde jugando a la pelota en la orilla.
Y desde entonces no había vuelto a poner un pie dentro de la arena.
Además, quemaba como un demonio. Por lo que fue dando saltitos, apresurado, para llegar cuanto antes al agua, esquivando a los críos que iban correteando de aquí para allá y zigzagueando entre las toallas que había extendidas en la arena.
Un suspiro de alivio se le escapó en el mismo momento que el agua fresca* tocó sus pies. Y se quedó ahí esperando a que llegase el moreno, caminando tranquilamente después por la orilla, uno al lado del otro.
Desde luego que fue buena idea. En apenas un minuto ya sentía que el calor que había estado sintiendo se disipara. Y aunque no terminaba de ser fresca, también corría una suave brisa de aire bastante agradable.
Era relajante, más con el sonido añadido de las olas rompiendo a unos cuantos metros de donde ellos estaban.
- ¡Niichan! ¡Niichan! -escuchó unas voces infantiles gritar por detrás-.
Y no hubiese prestado atención, si no fuera porque el chapoteo que seguía a aquellas voces se acercaba peligrosamente deprisa.
- ¡Niichan! -volvieron a llamar-.
Detuvo sus pasos al notar que Sasuke se había parado y se giró a mirar, curioso de que tal vez estuvieran llamando al moreno. Pero para su sorpresa, vio como un par de niñas se detenían delante de ellos, mirándole con fijeza. Y de repente comenzó a sentirse nervioso. ¿Le habían estado llamando... a él?
- ¿Verdad que no tienes el pelo teñido? -preguntó una de ellas-.
Inquieto por la pregunta, se giró a mirar a Sasuke.
Sabía de sobras que llamaba la atención por ello… Y de pequeño había sido el motivo de que todos los niños de su colegio se ensañaran con él… Y no sabía decir si aquellas dos querían reírse a su costa, o simplemente tenían curiosidad.
Y aunque se mofaran de él… ¿Qué podía hacer? Sería abusivo reprocharles nada. A fin de cuentas, esa era la educación que les daban los padres a la mayoría de los niños: no hay que llamar la atención.
El moreno sin embargo, pareció restarle importancia, encogiéndose de hombros. Así que trató de contestar con naturalidad. Al fin y al cabo, ¿ellas qué sabían?
- No, es mi color -contestó con falsa decisión, estirando de un mechón-.
- ¡Oooh! -exclamaron al unísono-.
Ambas se quedaron ahí, mirándole fijamente. Le estaban poniendo nervioso. No sabía cómo tratar con los niños pequeños, y tampoco sabía si dar por terminada la "conversación" y darse media vuelta.
Entonces Sasuke le pasó un brazo por encima de los hombros y le obligó a agacharse, quedando ambos en cuclillas a la altura de las niñas.
- Tampoco lleva lentillas -señaló hacia sus ojos-.
- ¡Oooohhh!
Empezaba a notar que le subiera el rubor a las mejillas, con la completa atención de aquellas dos sobre él. No estaba acostumbrado a ese tipo de inocente fascinación.
Y entonces, de repente, Sasuke le dio un beso en la mejilla que terminó por hacer que le ardieran las orejas, al verlas abrir los ojos como platos. Y no tardaron en ruborizarse ellas también.
- ¿¡P-pero q-qué haces!?
- ¡Le ha dado un beso! -señaló una de ellas, la otra cubriéndose la cara con las manos-.
- ¿Quieres darle uno tú también?
Y se hizo el silencio.
Exteriormente, porque en su interior, Naruto sentía retumbar las pulsaciones en sus oídos.
¿¡Qué demonios estaba diciendo!?
- ¡Unn! -asintió con determinación la niña-.
- ¿Qué…?
- Pero sólo uno -indicó Sasuke, levantando un dedo-.
Aquella asintió de nuevo, intentando esconder una sonrisa apretando los labios. Y aunque no entendía a qué demonios jugaba Sasuke, las niñas no tenían la culpa.
Así que, cuando aquella dio un paso para acercarse un poco más, le puso la mejilla. Sabía que era una tontería, que detrás de aquella acción no había nada más. Pero le avergonzaba dejar que le dieran un beso. Ahí, en mitad de la playa, en público. Aunque fuera una cría que no parecía tener más de seis años. Y sintió que le recorriera un escalofrío al oír la voz de una mujer llamar a las niñas. Esperaba por todos los dioses que no quisieran culparles de estar acosándolas… ¡Más cuando habían sido ellas quienes se habían interpuesto en su camino!
Sentimiento que se acrecentó exponencialmente cuando, antes de que pudiera prevenirlo, la otra niña se acercó aprisa, urgida por la llamada de la que muy seguramente debía ser su madre, y le puso ambas manos en la cara. Y sin querer, al girarse para ver qué quería, le besó. En los labios.
Ambos se quedaron mirando, con los ojos abiertos como platos, Naruto completamente aterrorizado por la reacción que pudiera tener la mujer si lo había visto. ¡Había sido un accidente!
Roja como un tomate, la niña echó a correr hacia donde había marchado la otra. Por suerte para él, la que parecía ser su madre andaba regañando a la primera. Y cuando se irguió para mirar hacía donde estaban ellos, se inclinó un par de veces y se dio la media vuelta, con las crías de la mano.
- ¿¡Se puede saber por qué has hecho eso!? -reprendió al moreno en cuanto se vio a salvo-.
A lo que Sasuke contestó alzando una ceja.
- ¿Qué tiene de malo?
- ¡Pues…!
¿¡Cómo que qué tenía de malo!? ¡Estaban en público! ¡Eran unas niñas! ¿¡Y si alguien lo había visto y malinterpretaba lo que había pasado ahí!?
- Son unas crías, Naruto. No tienen maldad.
- ¡Sí, per-!
- Si desde pequeñas les enseñas que está mal expresar algo que es positivo, ¿qué crees que pasará cuando sean más mayores?
Y le dejó sin palabras.
¿Que qué creía que pasaría…?
Pues no había que ser demasiado inteligente para saberlo...
Más o menos esas niñas tenían la misma edad que él cuando empezó a tener los primeros problemas en el colegio. Por aquel entonces simplemente le daban algún que otro tirón en el pelo, pero más tarde empezaron los insultos… Y luego, conforme iba creciendo, las peleas eran cada vez más frecuentes… Y tuvo la mala suerte de que algunos de sus compañeros de primaria, fueron al mismo intituto que él en la secundaria...
Y el recuerdo de lo que pasó aquella tarde en el instituto le invadió la mente.
Aquel día simplemente tuvo suerte.
A pesar de que no había quedado con Bee, aquel le estuvo esperando. Y al ver que no salía, volvió a entrar al edificio a buscarle. Si no llega a ser porque le encontró… Y empezó a liarse a palos con aquellos... A saber lo que hubieran llegado a hacerle. Aquel día parecían estar especialmente ensañados con él después de que uno de ellos le contara al resto que era gay. Para aquellos parecía que fuera algo sencillamente imperdonable, y algo por lo que tuviera que pagar. Y habían empezado quemándole la cara… Pero sabía que algunos llevaban navajas en los bolsillos. En alguna ocasión los vio de lejos, en el recreo, mostrándoselas a sus amigos, completamente orgullosos de sí mismos. Si Bee no hubiese estado ahí… Si se hubiese marchado a casa sin esperarle aquel día...
Antes de que pudiera controlarlo, le tembló todo el cuerpo ante aquel pensamiento. Y para cuando quiso darse cuenta, estaba totalmente encogido, abrazándose por las rodillas, con la cara hundida en los brazos, luchando contra el nudo que se le estaba formando en la garganta.
- Naruto… -escuchó que le llamaba el moreno-.
Pero ahora no quería levantar la cabeza. No quería que volviera a verle los ojos llenos de lágrimas. Y le estaba costando una barbaridad ahogar el gemido que estaba luchando por salirle de la garganta.
- Ven, vamos a sentarnos en la arena.
Sintió la mano de Sasuke posarse sobre su espalda levemente, acariciándole con suavidad. Y aunque entendía que quería reconfortarle, se sentía completamente expuesto.
- Como venga una ola un poco fuerte, se te va a mojar el móvil.
Con un gruñido, giró levemente la cabeza para mirar hacia el horizonte. El agua no les llegaba ni a los tobillos, pero estando así encogido… Tenía razón. Como viniera alguna con más fuerza, le iba a mojar todo el culo. Y el móvil.
- Va -le volvió a urgir, tirando un poco de su hombro-.
De mala gana, pero se levantó de ahí, rehuyendo la mirada de aquel. Dio los pasos justos para llegar a la arena seca y se sentó, dejando las zapatillas a un lado, volviendo a esconder la cara entre los brazos, sintiendo que Sasuke se sentaba a su lado.
Sabía que no tenía que explicarle porqué estaba así.
Le creía lo suficientemente inteligente como para sumar dos más dos y darse cuenta de a dónde le había llevado ese comentario.
Aunque tampoco era que estuviera resentido con él. Al fin de cuentas, sabía que tenía razón. Pero aquellos recuerdos parecían no querer abandonarle, y últimamente le venían con más fuerza de lo que era capaz de soportar.
Lo que no acababa de entender era cómo Sasuke podía actuar con tanta naturalidad ante situaciones así.
Parecía totalmente reservado, y hasta ahora ya se había dado cuenta de lo tímido que podía llegar a ser. Sin embargo, en ocasiones como ésta, se expresaba abiertamente como si fuera lo más normal del mundo.
- Sasuke… -le llamó con la voz ronca, aún con la cara escondida-.
- Dime.
- ¿Tú no tienes miedo?
- ¿De qué?
- De lo que piensen de ti.
Y se hizo el silencio.
Pero sólo entre ellos. De repente fue como si hubiese explotado la burbuja en la que estaba metido, y se le llenaron los oídos con todos los sonidos de alrededor: el ir y venir de las olas, rompiendo en la orilla a unos metros de ellos; los niños gritando y riendo mientras jugaban por todo el lugar, corriendo por la arena; gente chapoteando en el agua; incluso el amortiguado sonido de los coches que pasaban a lo lejos.
- Depende. Aunque suele importarme poco o nada lo que piensen los demás, sinceramente.
"Respuesta obvia", pensó Naruto con un suspiro.
Exactamente lo mismo que debería pensar él. No sabía en qué momento había comenzado a darle tanta importancia al 'qué dirán'. Más cuando en esa ciudad no le conocía nadie y, por tanto, no tenía que ocultarse por el miedo de que quizás alguien cercano le viera y luego fuera a contárselo a sus padres. Parecía mentira con tanta educación y tanto respeto, y lo entrometida que llegaba a ser la gente.
- Dime, Naruto -le sacó de sus pensamientos el moreno-. Si supieras que mañana cuando salgas con el coche para ir a trabajar vas a tener un accidente y vas a morir… ¿Qué harías hoy?
Y esa pregunta desconcertante fue la que hizo que levantara la cabeza a tiempo para ver cómo se removía aquel para guardarse el móvil en el bolsillo. Había perdido totalmente la noción del tiempo. No sabría decir cuánto tiempo habían pasado ahí sentados. Pero, al parecer, el suficiente para que Sasuke se aburriera.
- ¿A qué viene eso?
- A nada -se encogió de hombros. Acto seguido se rodeó las rodillas con los brazos, y se quedó mirando al horizonte-. Sale todos los días en la televisión. Hay accidentes a diario en los que muere mucha gente. Mañana nos podría tocar a nosotros.
Y completamente serio, se giró a mirarle. No estaba de broma.
- No sé… -apoyó la barbilla en los brazos-. Supongo que intentar pasármelo todo lo bien que pudiera con éstos esta tarde, y luego volver a casa con-
Pero se cortó a sí mismo antes de terminar la frase.
Se le hacía ya tan natural tener a Sasuke al lado que se había olvidado por un instante que después de cenar, como muy tarde, el moreno tenía que volver a su casa. Tenía sus cosas que hacer. Y su familia. Y sus amigos. Últimamente pasaban tanto tiempo juntos que le extrañaba un poco que no le estuviera agobiando.
- ¿Volver a casa con…? -le incitó a continuar-.
- Contigo… -murmuró sintiéndose abochornado-.
- Hmmm…
Y es que las palabras del moreno le chocaron. Pero a pesar de que sonara egoísta, no quiso reprimirse.
Si lo pensaba de esa forma… Si Sasuke pensaba así… Ahora podía entender un poco mejor las contestaciones que le daba a veces.
Y así, pensando en ello, se quedó mirando su perfil relajado durante un buen rato. Pero todo estaba tan tranquilo a su alrededor, y el ambiente era tan cálido, que incluso le empezó a dar algo de sueño.
- ¡Niichan! ¡Niichan!
Hasta que las escuchó otra vez.
De nuevo, las niñas de antes venían correteando por la orilla, salpicando agua a cada paso que daban, ambas portando un cubo y una pala en las manos.
- ¡Mira, mira! -se le plantó una delante, alzando el cubo-.
Naruto apretó los labios y miró de reojo a Sasuke sin saber qué esperar. Si bien, de repente, sintió curiosidad por saber qué era lo que traían con tanto entusiasmo y se inclinó a echar un vistazo.
- ¡Oooh!
- ¿¡A qué mola!?
- ¡Mola! -asintió-.
Llevaban un par de caracolas, y si sus ojos no le había engañado, juraría que había visto unas antenas.
- ¿Me dejas cogerlo?
- ¡Unn!
Más que nada le preguntó por la reacción que pudiera tener la cría. Los había que se ponían a llorar si les quitaban su juguete… O los que incluso mordían si acercabas la mano. Y se le pasó por la cabeza que tal vez le diera un palazo.
Pero se alegró de que no tuviera que insistir y que aceptara sin más, y agarró una de las caracolas por la punta, girándola hasta ver la entrada. Y sí, había un cangrejo dentro.
- ¡Mira, Sasuke! -se lo acercó para que lo viera-. ¡Un cangrejo ermitaño!
- Mola.
- ¿¡A que sí, a que sí!? -brincó aquella llena de emoción-.
- ¡Unn! -sonrió ampliamente Naruto-.
- Pero no os olvidéis de volver a dejarlo en el agua -añadió Sasuke-.
Y como si les hubieran echado un cubo de agua helada encima, la expresión de las dos cambió en cuestión de un par de segundos. Naruto estaba seguro que tras aquello vendría el puchero… Y no tardarían en romper a llorar.
- ¿¡Por qué!? -se quejaron aquellas al unísono-.
- Porque si no se morirá -respondió Naruto con fingida calma, poniendo un puchero al tiempo que lo volvía a dejar dentro del cubo-, pobrecito…
- ¿Se morirá…? -empezó a gimotear la más pequeña-.
- Sí… Y tiene que tener a sus papás y a sus hermanitos esperándole… Así que, corre, ve a dejarlo en el agua -le urgió-.
Y como si hubiesen visto un fantasma, salieron corriendo hacia el agua, y con un movimiento un poco torpe, la que llevaba los cangrejos en el cubo, lo sacudió haciendo que las caracolas salieran volando por los aires. Y ambas se quedaron ahí, mirando fijamente hacia donde habían caído.
- Eres un extorsionador -murmuró Sasuke con algo de burla en su voz-.
- ¿Y qué querías que les dijera para que no se pusieran a llorar? -susurró-. Tampoco les he mentido.
- Fu…
Bueno, sí, no es que a los cangrejos les estuvieran esperando 'papá y mamá', sino más bien era por cuestiones de supervivencia de la especie. Si todo el mundo se quedara con cada cangrejo que encontraba, pronto no habría ninguno para reproducirse. Y esos que habían traído eran especialmente pequeños.
De pronto, aquellas dos se giraron de nuevo hacia ellos, y a la carrera regresaron a su lado haciéndole dar un respingo.
- ¿Jugáis con nosotras? -preguntó una-.
- ¿Cómo os llamáis? -preguntó la otra-.
Desde luego... Es que sólo podía hacerle gracia la forma tan falsamente tímida en la que aquellas dos escondían las manos tras la espalda, balanceándose de un lado a otro, y apretando los labios para que no se les escapara la sonrisa. Empezaban a gustarle.
- Yo soy Naruto -alargó la mano a la que tenía más cerca-.
- Sasuke.
No pudo evitar sonreír al ver que, esta vez sí, les salía el rubor al darles la mano con gentileza. Eran tan pequeñas y suaves que tenía miedo de hacerles daño si apretaba aunque fuera un poco.
- Yo soy Sachimi -dijo la mayor señalándose a sí misma-, y ella es Meiko.
- Encantado de conoceros -sonrió-.
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Jueves, 28 de agosto
12:50 h
Al final no pudieron terminar el castillo de arena que habían empezado a hacer.
Naruto había estado ayudando a las niñas, cavando en la arena para hacer lo que iba a ser un foso, mientras que Sasuke permaneció ahí sentado, dándoles algunas instrucciones de vez en cuando para que la mezcla con el agua fuera consistente y no se desmoronara todo. E incluso vio que sonreía de vez en cuando con el entusiasmo que mostraban aquellas con cada torre que conseguían hacer. Casi no hablaba, sólo lo justo y necesario, pero por alguna razón las niñas se sentían de lo más cómodas con él.
Y ya sabía que el moreno era paciente… Pero se sorprendió a sí mismo con el pensamiento de que, si algún día Sasuke tuviera un hijo, sería un buen padre.
El caso es que aún no habían terminado de construir los muros para unir las torres, cuando la madre de las niñas se acercó hasta donde estaban. Y a pesar de haberle intentado explicar que no estaban molestando, se las llevó tras disculparse de nuevo haciendo que le quedara un mal sabor de boca. Por ellas más que nada. La pequeña no había parado de mirar atrás con un puchero en los labios.
- Jo… -se quejó por lo bajo-. Ya casi estaba terminado…
- Así es la vida -suspiró aquel-.
Y con un puchero él también, se quedó observando el muro de arena, tras darle unos últimos golpecitos para darle forma, girándose a mirar al moreno después.
Se había vuelto a poner las gafas de sol, así que no podía decir de cierto si tenía los ojos abiertos o no, pero conforme estaba, apoyado con las manos a su espalda y reclinado un tanto hacia atrás, juraría que los tenía cerrados. Y tenía los labios entre abiertos.
Una de dos, o estaba relajándose o se estaba asando. Y Naruto apostaba más por lo segundo, pues ahora que no se estaba distrayendo empezaba a sentirse un poco agobiado por la flama*.
- Bueno… Creo que es hora de ir a comer ya… -dijo al tiempo que se levantaba de ahí-.
Y estiró los brazos por encima de la cabeza para desperezarse.
A pesar de todo, se lo había pasado bien con ese par de dos.
.
.
.
CONTINUARÁ…
Sobre el agua fresca de la playa*: Aclaro esto sobre todo para los españoles del mediterráneo, y quizá para los que lean desde el caribe (más que nada, porque yo misma era desconocedora de esto hasta que de pequeña metí una vez los pies en las corrientes que pasan por la costa de Málaga desde el estrecho de Gibraltar)... Y es que… ¡El agua del océano está fría! ¡Muy fría para mi gusto! ¡Incluso en verano! (¡sigo sin entender cómo hay gente capaz de bañarse en el cantábrico! =S ) Y no es que sea para salir con los pies morados… Pero el agua no está tan calentita como aquí en el mediterráneo x_x
Flama*: sensación de agobio por el calor. De nuevo, explico esto porque no sé de cierto si es sólo una palabra de España o no, y ni tan siquiera sé si se usa en todas partes dentro de España y no conozco ni he encontrado ningún sinónimo =S
31-01-16
¡Uolas! =D
Sí, sí… Ya sé que dije que dejaría esto reposar… Pero aunque suene un poco mal, no tenéis ni idea de la cantidad de páginas que he 'vomitado' en menos de una semana xDD
Supongo que serán los nervios de final de curso… Pero no me podía concentrar en estudiar, así que… ¯\_(一。一;;)_/¯
Esta es la primera parte de dos. Y creo que ahora ya sí, puedo deciros cuándo se desvelará el gran misterio: capítulo 24.
Esto no quiere decir que vea cercano el final todavía… pero… Preparáos para una montaña rusa de emociones… o(;△;)o
Y bueno… Ahí queda.
Como siempre, muchas gracias por seguir aquí conmigo. Hace que me sienta menos sola con mi sufrimiento por estos dos (ಥ﹏ಥ)
¡Nos seguimos leyendo!
