Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant y Funeral-Of-The-Humanity
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Jueves, 28 de agosto
16:20 h
Tras irse de la playa, habían ido a comer a un buffet libre que había allí cerca. No se sorprendió de que Sasuke cogiera poco más que sushi y algo de ensalada. Sin embargo, le llamó la atención de que se pidiera una lata de fanta de uva en lugar de coca cola, como era su costumbre. Otro dato para anotar. Y también le extrañó que no pidiera un vaso con hielo. La noche anterior se puso unos cuantos cubitos para el zumo, y cuando se terminó lo que se echó, estuvo un rato jugueteando con los cubitos en la boca antes de devolverlos al vaso.
Pero en el momento que eso le llamó la atención estaban tan inmersos en su discusión sobre el capítulo del dorama que vieron por la noche que pronto se le olvidó.
Y tras aquello, regresaron al coche con la misma calma con la que habían ido por la mañana.
Aún les sobraba bastante tiempo, así que no tuvieron prisa por volver. Pero nada más llegar al coche, y contrario a lo que hubiera esperado, Sasuke se fue directamente al asiento de copiloto. Y en cuanto apoyó la cabeza sobre el respaldo, cerró los ojos, permaneciendo así hasta que llegaron a su piso. No se quedó dormido durante el trayecto, pero se fue directo a la cama en cuantito entraron por la puerta.
Y después de lo pesado que se había puesto por la mañana, y que Sasuke hubiese cedido ante su chantaje, Naruto no quiso reprocharle nada. Más que nada porque quería que jugase luego con ellos, y si no le dejaba descansar… Ponía la mano en el fuego de que luego estaría de un humor de perros.
Así que, tras hacer unos cuantos onigiris más, decidió sacar sus revistas de diseño e instalar en su portátil el programa que venía en una de ellas. Con eso se estuvo entreteniendo hasta que el moreno se despertó él solo una hora después, justo cuando estaba empezando a debatir internamente si despertarle o no. Pero por suerte para él, no hubo de volver a ponerse plasta para que se levantara. Se despertó justo a tiempo para preparar las cosas y marchar a buscar a los otros a la parada de metro que había cerca de las canchas.
Y en cuanto llegaron todos allí...
Como si hubiesen visto a la misma muerte frente a ellos, los pocos chavales que había en la cancha de baloncesto cuando llegaron salieron corriendo despavoridos cuando Juugo se acercó a ellos para pedirles que les dejaran usar media pista. Ni siquiera había abierto la boca, pero tampoco ayudó la cara de macarra que les dedicó Suigetsu. Se sentía mal por los chicos, no parecían mala gente. Pero antes de que pudiera decirles nada, ya habían puesto pies en polvorosa. Hubiera estado bien que se quedaran. Así podrían haber echado un partido como tocaba, con dos equipos completos, usando ambas canastas. Para ellos solos no necesitaban el campo entero.
Así que se quedaron en una de las mitades, haciéndose pases para calentar un poco antes de ponerse más en serio. Aunque Sasuke aún parecía andar algo adormilado y le costaba un poco seguir el ritmo.
Al principio.
Porque después de algo más de quince minutos empezó a espabilarse, y aunque aún no habían empezado a contar los puntos, no hacía más que robarle la pelota en cuanto encontraba hueco en algún pase que le hacían.
Y lo de hacer fintas se le daba bastante bien, pero Naruto no pudo evitar burlarse un poco de él cuando una de las veces tuvo oportunidad de tirar a canasta…
- ¡Tu puntería apesta! -no pudo contener la carcajada-.
- ¡Tsk!
¡No se lo podía creer! ¡Al fin algo en lo que no era un talento natural!
Si bien su alegría duró lo que tardaron en hacer los equipos. Como eran impares, había uno de dos y otro de tres… Y por pura coincidencia, para su mala suerte, Sasuke estaba con Juugo y con Kiba. Lo echaron a suertes al piedra-papel-tijeras, así que no podía decir que lo habían amañado... Pero es que, fuesen los equipos como fuesen, con Juugo entre ellos iba a estar desequilibrado de cualquier forma. Ese tipo era enorme.
- ¿Qué pasa? ¿Ya te ves perdiendo, bibiri-kun*? -se mofó Sasuke-.
No sabía por qué. De verdad que no. Normalmente no caería en una provocación tan obvia, pero es que...
- ¡Sigue soñando, temé! -se cruzó de brazos con firmeza-.
No es que las tuviera todas consigo… Pero tampoco iba a dejar que se burlara de él. ¡Vaya que no! Menos cuando el cretino apestaba lanzando a canasta.
- ¡Así se habla! -le puso el brazo por encima de los hombros Suigetsu-.
Durante unos segundos, fue casi casi como si fuesen a entablar algún tipo de combate mortal, mirándose a los ojos los unos a los otros.
- No le hagas ni caso, Sasuke… -dijo Kiba con sorna-.
E imitó al amigo de Sasuke, y le puso un brazo sobre los hombros también. El capullo debió de hacer eso a propósito. Más que nada por la sonrisa torcida que le dedicó en ese momento.
- ...Es un bocazas.
Y aunque sabía que era una provocación… Sintió una punzada en la boca del estómago sólo de verlos tan pegados el uno al otro.
Si no fuera porque sabía ya de sobras que a Kiba no le molaban los tíos, incluso podría llegar a pensar que buscaba algo con él. Sus caras estaban innecesariamente cerca y la forma en la que su brazo colgaba del hombro, casi tocándole el pecho…
No.
No, no, no, no y no.
No le gustaba.
Nada.
Sabía que estaba siendo irracional. Pero aún así no pudo controlar sentirse celoso de alguna manera. Por lo que no pudo más que resoplar.
- Ya veremos a ver quién es el bocazas, capullo -murmuró-.
Kiba debió pasárselo en grande mofándose a su costa. Y a costa de sus celos. ¿¡Por qué sentía celos de Kiba!? ¡Por los dioses! ¡Era su amigo! Y era plenamente consciente de que, aunque le respetara, no se sentía para nada a gusto con la idea de que otro tío le pudiera meter mano. ¿¡Por qué iba a acercarse así a Sasuke si no fuera a sabiendas de que le iba a picar!?
Aunque aún más extraño que eso… Era que Sasuke no se había apartado. La tarde anterior no dudó ni un instante en quitarse a Suigetsu de encima. Y era su amigo. Lo que quería decir…
- ¡Eres un cretino! -exclamó en cuanto vio la sonrisa burlona del moreno-.
- Es divertido… -se encogió de hombros-.
¿¡Por qué!? ¿¡Por qué caía siempre!?
- Va -le dio una palmada en el hombro Suigetsu-, vamos a hacer que muerdan el polvo -rio entre dientes-.
No sabía si enfadarse, o sentirse totalmente abochornado de haber picado en esa trampa tan infantil que le habían tendido aquellos dos. Quizá Sasuke no tenía nada que ver en principio, pero se unió con el castaño sin dudarlo.
"Cretino…", gruñó en sus adentros.
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Jueves, 28 de agosto
16:55 h
Al final la cosa no iba tan mal: Sasuke apestaba tirando a canasta, Juugo era algo lento en comparación con el resto, y Kiba… Bueno, a Kiba se le daba mejor la bicicleta.
Así que al final, y aunque fuera por poco, Suigetsu y él iban por delante en el marcador. El amigo de Sasuke estaba un poco falto de entrenamiento también pues al parecer, desde que terminaron el instituto, no había vuelto a hacer ejercicio de forma regular. Pero aún así era más rápido y ágil que Juugo, y su puntería era tan certera como la de Naruto. Y al ser Juugo el único que encestaba por parte del otro equipo, salvo las canastas que hacían los otros dos por pura suerte… No les podían alcanzar.
Claro que tampoco les era fácil ampliar la diferencia, puesto que les era bastante complicado mantener el balón: Sasuke era endiabladamente rápido; Kiba era como una mosca cojonera que era casi imposible quitárselo de encima; y Juugo… Juugo simplemente tenía que ponerse delante de él para querer deshacerse de la pelota.
Era un chico tranquilo, pero era una jodida pared de más de dos metros. Y tampoco quería saber si un choque con él le mandaría al otro lado de la pista. Así que lo más sensato era evitarle.
Pero después de un buen rato ahí, incluso Naruto sentía que necesitaría un descanso pronto. Al principio, con la tontería del jueguecito de hacerle sentir celoso, habían comenzado demasiado fuerte, quizá, y derrocharon energía a lo tonto. Y hacía ya unos cinco o diez minutos que notaba que Sasuke no podía seguir bien el ritmo que llevaba el resto.
Y por estar absorto pensando en ello, y en cómo evadir al grandullón que tenía delante, Sasuke apareció por uno de sus costados y de un manotazo le quitó la pelota.
Por acto reflejo, salió enflechado tras él para recuperarla: haciendo sprint, y aprovechándose de que el moreno ya no era tan rápido como hacía un rato, podría alcanzar la bola antes que él.
Y a punto estuvo, cuando Sasuke dejó escapar un gemido de dolor y paró la carrera en seco.
- ¿Qué te pasa? -preguntó entre jadeos, volviendo sobre sus pasos-.
- ¡Nada! -masculló entre dientes-.
Inquieto, Naruto se quedó observándole en silencio durante unos segundos cómo se encogía un poco, estirando una pierna. Y cuando levantó la punta del pie, lo tuvo claro: le había dado un calambre en el gemelo.
- Siéntate un poco -quiso tenderle la mano para que se apoyase-.
Pero Sasuke la apartó de un manotazo, a pesar de que era evidente que era incapaz de aguantar el dolor, siseando más que menos, e intentando recuperar el aliento.
E inevitablemente, no pudo evitar recordar aquella noche en el pub, cuando se enfadó con él por haberse puesto entre medias del borracho aquel y él.
Y en contra de su voluntad, le invadió la rabia. ¿¡Es que no se daba cuenta de que no lo hacía por pena!? ¡Por el amor de Dios, lo haría por cualquiera!
- No seas cretino y déjame ayudarte -le volvió a tender la mano a pesar de estar molesto con su actitud-.
Su voz debió sonar tan firme como sus intenciones, pese a estar sin aliento. Al menos lo suficiente para que Sasuke alzara la mirada, y aunque parecía cabreado, se acabó dando por vencido y se apoyó en él finalmente para acercarse hasta unos de los bancos que había a un par de metros de la línea de banda.
- Gracias -dijo con tono seco, en cuanto se sentó-.
- De nada.
De verdad, a pesar de que entendía de por dónde le venía el mal humor, no lograba comprender que se pusiera tan a la defensiva. Al menos, no con él. Había pensado hasta ahora que Sasuke se sentía cómodo a su lado, y que Naruto supiera -aparte de aquel incidente-, nunca había hecho nada para molestarle así. Y aquello tampoco fue a propósito.
Aún así, por pura consideración, le acercó su mochila. Habían cogido un par de botellas de agua y los onigiris que hizo en la mañana. Si quería algo, que se sirviera él mismo si le apetecía.
- Gracias… -le volvió a decir, esta vez con menos irritación en la voz-.
Pero antes de que pudiera decirle nada más, una mano se posó en su hombro, y se vio arrastrado de nuevo a la cancha por Suigetsu.
- Déjale un rato que se le pase, se pone de mal humor.
- No hace falta que me lo jures -se giró un tanto para mirar al moreno de reojo-.
Sin embargo, así y todo, sentía la necesidad de quedarse a su lado. Algo se removía en sus adentros por el simple hecho de darle la espalda.
Y aunque quiso seguir el consejo de Suigetsu, pues debía conocer mejor que él los cambios de humor que tenía Sasuke a veces… A penas estuvo jugando unos minutos más con ellos hasta que no lo pudo soportar más.
Y cuando se giró para encaminarse hacia donde estaba, por un momento perdió el aire.
Sasuke se había sentado en el suelo para estirar la pierna en la que le había dado el calambre, mientras la otra la tenía flexionada contra el pecho… Y la cabeza apoyada en la rodilla.
Quizá tan sólo se estaba relajando pero por un instante la escena le pareció desoladoramente familiar. Fue casi como verse a sí mismo cuando era pequeño: solo, apartado a un lado, mientras el resto de niños jugaban entre ellos.
De nuevo algo se agitó en sus adentros, urgiéndole a volver a su lado. Si bien no quiso que su inquietud fuera demasiado evidente y con contenida calma dirigió los pasos hasta él.
- ¿Te sigue doliendo?
Lentamente, Sasuke alzó la cabeza para mirarle, y dejó apoyar la espalda completamente contra la verja con un suspiro.
No fue mucho lo que ambos permanecieron en silencio mirándose fijamente, quizás dos o tres segundos, pero fueron los suficientes para sentir que algo le pasaba. A pesar de que llevara esa cara de póker que hacía ya tiempo que no veía.
- No es nada. Se me pasará en un rato.
Naruto simplemente resopló por la nariz. Era un cabezón. No entendía cuál era el problema de que alguien te echara una mano si lo necesitabas. Más cuando empezaban a tener ya cierta confianza el uno en el otro. Y más por una tontería como ésa.
Así que, aunque se ganó una mirada de animadversión, se sentó frente a Sasuke y le cogió firmemente por el tobillo con una mano, y le empezó a masajear el gemelo con la otra.
- Naruto…
- Hubo una temporada que mi madre tenía que darme friegas casi cada noche cuando era pequeño -le cortó antes de que su enfado fuese a más-. Muchas veces me despertaba llorando porque me daban calambres en las piernas mientras dormía.
Y sí. Aquello pareció hacer que Sasuke se callara y se relajara un tanto, dejándole seguir con lo que estaba haciendo.
- A mí me dolían los pies… -murmuró-.
- Sí, a mí también -sonrió levemente-.
Y la tensión que parecía haberse creado entre ellos desapareció. Si bien Sasuke permaneció en silencio, mirando algo ausente cómo le pasaba la mano una y otra vez por el gemelo.
No sabía exactamente por qué, pero cuando su madre le hacía eso de pequeño, hacía que poco a poco el dolor fuera desapareciendo. Esperaba que tuviera el mismo efecto en Sasuke.
Por lo pronto no se quejó. Permaneció quietecito, quizás por resignación.
- Por ahí cuando tenía diez años o así, pegué un buen estirón -le siguió contando-. Creo que en cuestión de seis meses me crecieron tres tallas los pies -río por lo bajo de su propio infortunio-. Las zapatillas a penas me duraban un mes, o un mes y medio.
- Unn… A mí me pasó igual.
Sin abandonar lo que estaba haciendo, Naruto alzó la vista para mirarle a la cara. Y aunque no le evitó, ni la desvió, reconoció en su gesto ese tinte de culpa. Sasuke se había cabreado por una gilipollez. Y lo sabía.
- Naruto, yo...
- No pasa nada -le cortó a sabiendas de lo que le quería decir-.
Lo que no se esperó es que agachara la cabeza para esconderse tras el flequillo y se llevara una mano a la cara, pasándose la manga por la mejilla. Cosa que le hizo parar en seco con las friegas.
- Sasuke, ¿qué te pasa?
- Nada -dijo con la voz ronca-.
Nada...
¡Nada unas narices! ¿¡Qué había hecho!? O más bien... ¿¡Qué había dicho!?
Tan sólo le había contado una anécdota de cuando era pequeño… Y hasta hacía un momento, a parte del estúpido enfado que se había pillado, ¡estaba bien! Bueno, a parte del calambre, que tampoco era para tanto…
- ¿Qué he dicho...?
- No es nada, dobe -le contestó con calma en un suspiro-.
Inquieto, se quedó inmóvil frente a él sin saber qué hacer o qué decir puesto que Sasuke no parecía tener intenciones de levantar la cabeza, pasándose la manga por la otra mejilla.
Le dolía verle así.
Pero le dolía de verdad, como si alguien le hubiera atravesado el pecho para agarrarle el corazón y retorcérselo.
Verle llorar en silencio con ese gesto inmutable en su cara hacía que se le removieran las entrañas. Le recordaba terriblemente a aquel día que le encontraron Kiba y él sentado en la parada del tranvía, solo, con la mirada perdida en ninguna parte.
Hacía ya unos cuantos años que se había dado cuenta de lo receptivo que era para con las emociones de los demás pero con Sasuke estaba a un nivel que no había experimentado nunca. Era un sentimiento incluso aterrador y sin embargo, al mismo tiempo, le resultaba imposible separarse de él.
"Empiezo a odiar verte así", recordó las palabras que le dedicó Sasuke.
¿Él sentía lo mismo cuando le veía llorar? Sí así fuera, con razón le dijo que empezaba a odiar sus ataques de ansiedad…
Y a pesar de no tener ni la más remota idea de si los amigos del moreno sabían algo de lo que había entre ellos, y la vergüenza que le daba… No quiso darle un segundo pensamiento al impulso que sintió de besarle. Lo que fuera con tal de hacerle sentir mejor. O al menos hacerle sentir que no estaba solo.
Así pues, se apoyó con cuidado con una mano sobre su hombro y con la otra en la verja tras él. Sentía el corazón golpearle el pecho según se inclinaba hacia él, besándole suavemente en la mejilla primero, y bajando en un roce hasta sus labios después, presionándolos levemente a cada beso que le daba. Esperaba por los dioses que no fuera un problema para el moreno que les vieran así sus amigos… Y Kiba… Bueno, él ya sabía lo que había.
En parte le alivió el hecho de que Sasuke no se apartara, si bien le inquietaba que no dijera nada, mirándole fijamente cuando se apartó, al tiempo que otra lágrima se escurrió por su mejilla.
Naruto apretó los labios y llenó los pulmones para dejar escapar lenta y silenciosamente un suspiro, y le pasó el dorso de la mano por la cara con cuidado para secarle la piel. Todo esto sin despegar los ojos de los del moreno, que le miraba con una expresión entre la confusión y la sorpresa. Y no sabía si eso era bueno o malo…
- ¿Te ha molestado?
- No -agachó la cabeza, cubriéndose con el flequillo-.
- ¿Te sigue doliendo?
- Ya no…
Y entrevió una sutil sonrisa formarse en sus labios. Lo que le hizo sentir como si le quitaran unos cuantos kilos de encima, y pudo permitirse sonreír con alivio él también. Se alegraba de que, de alguna manera, era capaz de apaciguar su malestar. Y con eso le bastaba por el momento.
Así pues, algo más tranquilo, se levantó de ahí para coger su mochila, se secó el sudor de la quijada y el cuello con una toalla que había llevado, y de nuevo regresó junto al moreno, haciéndose con el bento* donde llevaba los onigiris.
No cruzó palabra con Sasuke, pero ambos se removieron casi al mismo tiempo cuando le tendió uno, dejando la cajita frente a ellos, sentándose ambos de piernas cruzadas, y casi rozándose con los hombros mientras comían en silencio viendo a los otros jugar.
Y no es que le resultara incómodo aquel silencio, pero de repente tuvo la necesidad de escucharle hablar.
- ¿Cómo los conociste? -le preguntó sin quitar ojo de la cancha-.
- ¿Juugo y Suigetsu?
- Unn…
- En el instituto.
Ambos permanecieron un instante en silencio de nuevo, viendo cómo Suigetsu le hacía una finta a Kiba y lanzó en el aire el balón, haciendo que pasara el aro casi sin tocarlo. Y Kiba no paraba de refunfuñar. Lo que le hizo gracia, y se le escapó la risa ahogada mientras masticaba.
- Suigetsu estaba en la misma clase que yo en primer año. Y Juugo… -hizo una pausa que le llamó la atención a Naruto, girándose a observarle. Sasuke se quedó ahí pensativo unos cuantos segundos, frunciendo el ceño, hasta que finalmente tragó lo que tenía en la boca y siguió-. Realmente no sé en qué momento empecé a hablar con él -se rascó levemente la nariz-. Un día subí a la terraza cabreado y ahí estaba él. Sentado en un rincón dándole de comer a los pájaros.
- ¿En serio? -se le escapó una risilla incrédula-.
- Sí -sonrió levemente él también-. Puede que no lo parezca pero es bastante tranquilo.
- Lo he notado -asintió dando otro bocado-. ¿Y por qué estabas cabreado?
El gesto relajado de Sasuke cambió en un instante, tornándose pesadamente serio. Y con lentitud se giró a mirarle.
- Tenía una 'stalker'. Y ese día por la mañana la vi rondando cerca de mi casa.
- No… -se quedó boquiabierto-.
Era obvio que Sasuke era alguien atractivo. Para Naruto era más que natural que Sasuke tuviera a todas las chicas a sus pies… Pero jamás se hubiera imaginado que alguien fuera realmente capaz de hacer eso.
Claro que era cierto que él había hecho algo parecido cuando estuvo paseando durante horas por el centro con la esperanza de encontrarle por "casualidad" cuando aún apenas se conocían... Pero nunca se le pasó por la cabeza seguirle hasta su casa.
- ¿Y qué pasó luego? ¿Dejó de acosarte?
- Unn… Pero luego apareció Karin -suspiró profundamente-. Maldita sea...
Naruto no pudo evitar soltar una carcajada. Sasuke parecía más resignado que molesto. Tampoco podía darle mucho crédito a sus palabras, pues si tanto le molestase… Dudaba mucho que años después de terminar el instituto aún siguieran siendo amigos si no la tuviese en estima.
Aún así, permaneció callado mientras se comían otro onigiri, a la espera de que continuase. No ocurría muy a menudo que Sasuke hablara de sí mismo.
- ¿Tú sabes lo que me costó que me dejara en paz? -preguntó con algo de exasperación-. Le importó una mierda que le dijera que tenía novia. En cuanto me descuidaba ya la tenía enganchada de mi brazo. Hasta mis compañeros de clase empezaron a pensar que estábamos saliendo juntos.
- ¿Y por qué no le paraste los pies? Quiero decir… -se rascó la mejilla un poco ausente recordando todas las veces que se apartaba de la gente cuando se le pegaban. Incluso se sacudió de Suigetsu el día anterior-, ...pareces apreciar tu espacio personal.
- Sinceramente, no lo sé. Aunque… Bueno, realmente no es que me hiciera sentir tan incómodo -se encogió de hombros-. Creo que lo hacía más por molestarme que otra cosa. Tiene complejo de madre, o algo así. Se pasa la vida echándome la bronca por todo -resopló-.
- Te quejas mucho, pero sigue siendo tu amiga -sonrió confiado-.
- Unn… Es una buena amiga -admitió en un murmullo-.
De nuevo se quedaron en silencio, terminando de comer, algo distraídos viendo a los otros jugar. No podía dejar de reír burlón para sus adentros cada vez que veía a Kiba desesperarse con Suigetsu pero tampoco podía dejar de sentirse ansioso por que Sasuke le contara más cosas. Se sentía emocionado de que por fin le contara algo personal, y si estaba de humor, no podía dejar pasar la oportunidad.
Así que, en cuanto terminó de comer, se removió un tanto para poder mirarle más directamente, con los ojos clavados en él.
- ¿Y? ¿Qué pasó? -se cogió de los tobillos inclinándose hacia él-.
- ¿Qué pasó de qué?
- ¿Cómo se conocieron ella y Sakura-chan? Siendo tu novia dudo que le hiciera mucha gracia verla colgada de tu cuello por el instituto…
- Sakura... se cambió en secundaria. Desde pequeña siempre tuvo claro que quería ser médico, así que se inscribió en otra escuela de más prestigio.
- Ah…
Y con un movimiento que a Naruto le pareció completamente estudiado, Sasuke se pasó el pulgar por los labios, y por la comisura al final, seguramente para cerciorarse de que no se le había quedado ningún grano de arroz pegado, y con cuidado volvió a dejarse reposar contra la verja, perdiendo la mirada al frente. Casi pareciera melancólico.
Naruto estaba a punto de preguntarle, queriendo tirarle de la lengua aprovechando el momento, pero Sasuke se le adelantó.
- Fue un día que Karin vino a mi casa a que la ayudara a estudiar. Sakura vino sin avisar para estudiar también, y luego no quería marcharse a casa y dejarme a solas con Karin -suspiró-.
- ¿Y después? -preguntó expectante tras unos segundos-. ¿Qué pasó?
- Nada realmente -se encogió de hombros-. Pero las dos parecían tener una especie de guerra montada, y Karin empezó a venir a mi casa más a menudo.
- ¿Fue por eso que lo dejaste con Sakura-chan…? -se aventuró a adivinar-.
- Más o menos… Hizo que me diera cuenta que me era indiferente estar con cualquiera de ellas -volvió a encogerse de hombros-.
- Oh… ¿Y entonces apareció 'él'?
- No apareció -sonrió levemente-. Ya estaba ahí.
Y Sasuke se quedó en silencio.
Naruto esperó, dándole tiempo para que ordenara las palabras y le siguiera contando, pero aquel se limitó a agachar la cabeza un poco, cubriéndose con el flequillo. O era un tema espinoso o...
- ¿Estaba bueno? -preguntó curioso-.
- Unn… -asintió-. Era… -se mordió el labio-.
- ¡Venga ya, tío! No te voy a tener rencor por algo que pasó antes de conocerte.
- No es eso… Es que... es mayor que yo -se llevó una mano al cuello-.
Y notó un leve rubor en sus mejillas cuando se giró a mirarle, escapándosele una pequeña risa nerviosa.
- Es un amigo de mi hermano.
- ¿¡Qué!? -exclamó quedándose boquiabierto, pero enseguida se recompuso-. ¿Cuántos años teníais?
- Yo tenía dieciocho casi, y él veinticinco.
- Ostras, tío…
- Unn… -apretó levemente los labios-.
Ciertamente era un tema un poco espinoso. Siendo entonces menor de edad* y el otro bastante más mayor que él...
- La cosa es que… Desde pequeño, siempre que venían a casa iba detrás de él. Cuando era pequeño pensaba que simplemente quería que me felicitara cuando sacaba buenas notas y esas cosas… Pero después de llevar saliendo con Sakura más de un año… No sé, según pasaba el tiempo lo que sentía por él empezó a ser un poco... diferente… -comenzó a bajar el tono de voz hasta casi un murmullo para que no escuchara nadie más, acercándose a él para hablarle al oído-, ...Hasta que un día me dio un calentón y no podía dejar de pensar en él mientras me hacía una paja.
Naruto se quedó tieso, apretando los labios, sintiendo que le subían los calores. Sólo con escuchar aquello ya podía hacerse una buena imagen mental…
Estaba empezando a visualizar a Sasuke, tumbado en la cama, escurriendo una mano por dentro de su pantalón y… Y que le dedicara una sonrisa de esas torcidas al apartarse de nuevo no ayudaba mucho.
- El tío estaba fibrado…
- Y… ¿Qué pasó…? -quiso saber aunque sintiera arder hasta las orejas-.
Entonces a Sasuke se le escapó una risa ahogada igual de malévola que su sonrisa.
- Digamos que… me aproveché de él -rio para sí-.
- ¿Qué hiciste…? -preguntó algo temeroso de saber la respuesta-.
Ya le había visto esa mirada antes. Y a pesar de que alguna vez le había acusado de ser un pervertido, realmente no le había dado motivos para pensar eso de él...
- Pues… -bajó aún más el tono de voz, inclinándose hacia él-.
De repente, sintió la necesidad de alejarse. Casi pareciera como si al recordar aquello se le fuese a echar encima para mostrárselo más que narrarlo. Aunque dudaba mucho que fuese a hacer algo así, ahí, en la calle, con sus amigos delante…
Pero por otro lado, la curiosidad le hormigueaba por todo el cuerpo. No todos los días hablaba sobre sí mismo, y hasta ahora no habían hablado de esos temas… Así que se mantuvo en su sitio, sin poder apartarle mirada, atento a todo lo que fuera a contar.
- Fue en un cumpleaños de mi hermano. Alquiló una casa rural para pasar el fin de semana y habían estado bebiendo toda la noche…
Vale… Ya sabía por dónde iban los tiros…
- ...Ya hacía tiempo que me di cuenta de cómo me miraba a veces. Así que... cuando todos habían caído ya…
Y de repente, Naruto dio un respingo al sentir una de sus manos posarse en su rodilla, y en apenas un roce subió un tanto por su muslo.
Ya no estaba tan seguro de seguir queriendo que le contara más, sintiendo el calor de su propio cuerpo golpearle en la cara y su corazón martilleándole cada vez con más fuerza el pecho. Estaba empezando a excitarle la forma en la que le estaba contando aquello, con esa voz tan profunda y grave que estaba poniendo…
- ...Me metí en su cama y empecé a meterle mano.
- Y… -tragó con fuerza-. ¿Y él se dejó?
Si es que tenía que ser masoca… Como siguiera así, al final iba a terminar empalmándose con sólo imaginarle en aquella situación. Y como aquellos decidieran terminar con el partido…
- Al principio no. Pero no me costó mucho convencerle después de empezar a tocarle -sonrió malicioso-. Además, sé guardar un secreto. Y mientras no se enterase mi hermano… -rio ahogado para sí, encogiéndose de hombros-.
- ¿No lo sabe?
- No -contestó con firmeza, volviendo a sentarse recto-. Sólo lo sabemos él y yo. Y ahora tú.
Por un instante se le cortó la respiración.
Acababa de contarle un secreto.
Y bastante grande al parecer, si ni tan siquiera su hermano podía saberlo.
Aunque no era de extrañar, si era amigo suyo… Más mayor que Sasuke… Muy seguramente se cabrearía si algún día se enterase. Y muy seguramente también, si su madre era igual de protectora que la suya propia, no podría volver a poner un pie en su casa.
Sin embargo, y a pesar de la emoción que sentía de que hubiera compartido algo así con él… Ahora no podía dejar de imaginar cómo fue aquél encuentro. Sasuke había dicho que fue él quien tomó la iniciativa pero…
Hubo de apretar los labios para que la pregunta no se le escapara, sintiendo cómo un cosquilleo le recorría por el bajo vientre, y se abrazó las piernas llevándose las rodillas al pecho intentando disimular, desviando la mirada hacia la cancha.
No le gustaba mucho eso de las etiquetas… Pero Naruto se consideraba a sí mismo como activo, en cuanto a relaciones sexuales se refería, puesto que nunca había permitido a nadie que tomara control sobre él. A excepción de Gaara. Pero aquello fue hacía ya bastantes años y fue más la curiosidad que otra cosa, aparte de que la experiencia no fue lo que podría llamarse 'placentera'...
Debía reconocer que tenía un pequeño -gran- problema en ese aspecto, muy seguramente por lo que le ocurrió en el instituto. Pero… ¿Cómo sería Sasuke…? O más bien dicho, ¿cómo reaccionaría él si Sasuke…?
Tomó una profunda bocanada de aire que dejó escapar lentamente por la nariz para que no se le escuchara. Necesitaba oxigenar el cerebro si quería evitar una escena demasiado embarazosa, por lo que centró toda su atención en el partido.
- Espero que esto quede entre tú y yo -le dijo Sasuke tras un rato-.
- ¿Por quién me tomas? -le miró reojo algo molesto-.
¿Qué esperaba? Que fuera corriendo a contárselo, ¿a quién? ¿A Kiba? A opinión de Naruto, a Kiba ni le iba ni le venía nada que tuviera que ver con los asuntos personales de Sasuke, mucho menos le iba a contar un secreto tan íntimo. Y aunque hubiera sido una tontería, si para Sasuke hubiese sido importante que no le dijera a nadie que le gustaban los gatos, no lo contaría ni aunque le torturasen por ello.
- Qué poca fé tienes en mí… -murmuró enfurruñado-.
- Va, no te enfades -le dio un empujón que casi le hace caer de lado-. No te lo habría contado si no confiara en ti, dobe. Sólo era para que entendieras que es un secreto.
- ¿Piensas que soy idiota o qué?
- Casi.
Y un chispazo le saltó en la sien, haciendo que se girase muy lentamente para mirarle sólo para encontrar una sonrisa burlona. ¿¡De verdad le tenía por idiota!?
- ¡Naruto! -gritó Kiba-.
Con un resoplido, devolvió su atención a la cancha para ver qué quería su amigo. Pero ésta se la devolvía… ¡Vaya que sí se la iba a devolver! El muy…
De un sobresalto y por reflejo, puso los brazos por delante de la cara al tiempo que se echaba hacia atrás y se giraba un tanto, al ver que la pelota iba directamente a su cabeza. Y aunque estuvo esperando el golpe por unos segundos… Entreabrió los ojos al escuchar el choque amortiguado del balón. Pero no fue contra sus brazos. Sasuke lo había desviado con el puño. Ni tan siquiera vio cuándo se había erguido sobre sus rodillas para ponerse delante de él. Si es que era rápido cuando quería…
Y otra vez había quedado como un tonto.
Joder.
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Jueves, 28 de agosto
18:40 h
Después de reponer energías, Naruto había decidido unirse a jugar de nuevo con los otros, no del todo seguro de poder seguir manteniendo una conversación con Sasuke sin que su imaginación le llevara a pensar de nuevo en una situación más íntima. Como antes.
Pero se le pasó después de unas cuantas carreras intentando quitarse de encima a Kiba. Y cuando aquellos no pudieron más, se sentaron a un lado, junto a Sasuke, mientras Naruto se quedaba practicando los tiros a canasta solo.
Sasuke de mientras se había pasado el rato dibujando en una pequeña libreta que llevaba en la bandolera, sentado en el suelo donde le había dejado antes. Tuvo la pequeña sospecha de que tal vez, quizá, le estuviera dibujando a él. Al menos le había visto unas cuantas veces, de reojo, que se quedaba observándole antes de seguir.
Curiosidad que le llevó a echar un vistazo para ver qué se traía entre manos, pero en cuanto le vio las intenciones, Sasuke cerró la libreta. Y por más que le insistió, no le dejó mirar.
'La maldición del artista' lo había llamado.
Decía que si le dejaba mirar el boceto, o le decía lo que estaba haciendo, no lo terminaría nunca. En fin. Que hiciera lo que le diera la gana. ¡Pero que lo terminara rápido! ¡Joder! Le hormigueaba todo el cuerpo por la puñetera curiosidad de saber si sus sospechas eran ciertas o no.
Y cuando se dio por vencido, tras echar un trago de agua, se sentó también en el suelo frente a los amigos del moreno. Fue entonces que Suigetsu le contó que estaba estudiando para ser guardia de seguridad y que Juugo ya trabajaba de vigilante en un edificio residencial de alto 'standing' por las mañanas. El oficio le pegaba, desde luego. Dudaba mucho que nadie quisiera colarse a robar con alguien así por los alrededores, y con una porra en la mano.
Por otro lado, Suigetsu parecía algo desesperado por encontrar trabajo. Decía llevar ya algo más de medio año buscando, sus ahorros se estaban empezando a agotar y que no le parecía nada halagador el prospecto de tener que depender de los ingresos de Karin.
Vivían juntos.
Escuchar aquello hizo que sus pensamientos se desviaran de la conversación.
Nunca había vivido con nadie que no fueran sus padres, a parte de las visitas de sus primos, que en ocasiones se alargaban durante semanas en las vacaciones de verano. Aunque eso fue hasta que Nagato entró en la universidad hacía ya unos siete años, y su prima empezó a salir más con sus amigas.
Lo más parecido a la convivencia, con alguien que no fuera de su familia, era su amistad con Kiba. Pasaban bastante tiempo en su piso por el simple hecho de que podían hacer lo que les diera la gana siempre y cuando no molestaran a los vecinos. El hecho de no tener a ninguna madre cerca les hacía sentirse más relajados.
Desde ese momento, no pudo dejar de mirar a Sasuke de reojo de vez en cuando, un tanto apartado de ellos mientras dibujaba. Le gustaba su compañía. Mucho. Adoraba los momentos que pasaban a solas y odiaba con toda su alma tener que separarse de él.
En todo ello iba pensando, camino de la parada de metro, cuando el sol comenzó a ocultarse y la falta de luz hizo que Sasuke dejara de lado lo que estaba haciendo, y Juugo dijera de marchar a casa.
Naruto estuvo deseando que Sasuke se quedara a cenar con él y con Kiba, sin embargo entendió que ya estaba bien. En apenas tres días habían pasado tanto tiempo juntos que quizá le estuviera agobiando.
Por eso no le dijo nada cuando le vio sacar el ticket de la máquina y le sonrió cuando se giró hacia él.
Quería pedirle que se quedara un rato más… Quería abrazarle y sentir de nuevo el calor de su cuerpo mientras le besaba suavemente en los labios… Y sintió que le palpitara el pecho cuando Sasuke, en lugar de pasar por las máquinas que separaban la estación del vestíbulo, donde le esperaban sus amigos, dirigió sus pasos hacia él.
- Te espero fuera -le dio una palmada en el hombro Kiba, dándose la media vuelta para subir las escaleras-.
Y cuando Sasuke se detuvo a tan sólo un par de pasos de distancia, Naruto sintió que le subiera el rubor hasta las orejas.
- ¿Ya me echas de menos? -le preguntó burlón-.
- No te lo tengas tan creído -murmuró agachando la mirada-.
Pero bien sabía que le había calado y que el comentario no iba a colar. Aún así no podía evitar que el bochorno le impidiera admitirlo en voz alta, si bien la necesidad que sintió de cogerle del borde de la camiseta le delataba completamente. Aunque tampoco hizo mucho esfuerzo por contenerse.
- Ya te digo algo mañana.
- Unn...
- No te vayas a dormir tarde -le dijo en un susurro-.
Antes de que pudiera verlo venir, Sasuke se inclinó para besarle en la mejilla. Y el deseo que había tenido antes de besarle se acrecentó.
Naruto apretó los labios, mirándole a los ojos según se separaba el otro de él con suma lentitud. Y en ese momento lo tuvo claro: Sasuke también quería lo mismo, y le estaba dando a elegir a él.
"Si supieras que mañana vas a morir… ¿Qué harías hoy?", resonaron sus palabra en su cabeza.
A pesar de que sentía como si hubiera cien mil ojos posados en ellos, sin querer darle un segundo pensamiento, le abrazó fuertemente atrayéndole hacia sí, escondiendo la cara sobre su hombro.
No era por sonar catastrofista… Pero… En el hipotético caso de que realmente sucediera algo…
Cerró los ojos, y se dejó embriagar por el calor que emanaba de su cuerpo, sintiendo las manos de Sasuke sobre su espalda. Era una sensación de alivio y de tranquilidad de la que no se podría saciar nunca.
Después de lo que le pareció una eternidad, se separó de él tan sólo lo justo para poder besarle en los labios en una suave caricia.
- Cuídate -le dijo Naruto al apoyar la frente con la suya-.
- Tú también.
Y sin poder apartar los ojos de él, le sonrió llevando las manos hasta sus mejillas, dándole un último beso antes de dejar que se marchara.
.
.
.
CONTINUARÁ…
Bibiri-kun*: cobardica, o como lo suelen traducir "gatito asustadizo". Así es como le llama Sasuke en el manga original cuando quiere picar a Naruto =P
Bento*: fiambrera o 'tupper'. Se le dice así a la cajita tradicional donde llevan el almuerzo. Aunque también le dicen 'bento' al almuerzo en sí. Es una palabra de esas polisémicas por proximidad =P
Sobre la mayoría de edad*: Creo que ya lo había mencionado antes, pero por si acaso. La mayoría de edad en Japón está en los 21 años.
Y bueno, esto no lo había dicho hasta ahora, pero tampoco había caído en la cuenta hasta hace unos días o_oUu A los que me leen desde países de cultura anglosajona no les sonará raro, quizá, pero para el resto… En Japón se conduce por la lado izquierdo de la vía o.o Y el volante del coche está a la derecha xD Lo digo porque es un detalle bastante importante que se me había pasado por alto de mencionar x_x Gomen
10-02-16
Uolas! owo
Últimamente estoy faltando demasiado a mi palabra… Ayer no más lejos le andaba diciendo a Usu que me iba a esperar a publicar este capítulo hasta el sábado… Pero bueno xD Supongo que os dará una alegría Cx
Aunque a los siguientes sí que les tengo que dar un buen repaso que me he dejado bastantes cosas en el tintero y hay que arreglarlo… Pero bueno, ya veré a ver cómo le hago =/
Y pues… No mucho que contar, así que me despido de vosotros de nuevo dándoos las mil gracias por vuestro ánimos, vuestra paciencia y vuestro apoyo! ≧3≦
Nos seguimos leyendo! ^o^)/
