AVISO IMPORTANTE

Antes de empezar con el capítulo, y para no dejar a nadie con el mal sabor de boca al final… Quiero decir algo públicamente para que todo el mundo lo sepa y se dé por enterado.

Parece mentira, después de todas las veces que me he quejado sobre los reposteos de mis dibujos, que haya nadie a estas alturas que tenga la desfachatez de pedirme repostear mi historia en ningún otro lugar. Y no sólo repostearla, sino cambiarle los nombres a los personajes.

Me parece un insulto después de todo el tiempo que le he dedicado a escribir esta historia que haya alguien a quien tan siquiera se le pase por la cabeza.

Llevo meses escribiendo. Y para el que no lo sepa, no es sólo escribir lo primero que se me ocurre. Al menos yo, me paso días enteros intentando visualizar cada escena, rodándola una y otra vez, hasta que la veo claramente en mi cabeza. Y luego viene el trabajo de escribir. Que tampoco es escribir la primera palabra que se me ocurre. Cada palabra está escogida para dar a entender exactamente lo que quiero decir. Lo que se llama ser "preciso", "conciso", y "hablar con propiedad".

Que después de todo este trabajo se me diga que aunque se le cambien los nombres a los personajes se me darán los créditos… Creo que es solamente lógico que diga que NO.

Esta historia la he visualizado para Naruto y Sasuke porque lo que tengo que contar encaja a la perfección con ellos. Si no, yo misma le hubiera cambiado los nombres para poder archivarla en el registro de la propiedad y quizá publicarla con alguna editorial.

Aún así, y aunque yo no tenga los derechos sobre los personajes de Naruto, sí tengo los derechos sobre esta historia por un tratado internacional que se llama DMCA, que dice -a groso modo- que en el momento que cuelgo algo en internet, de creación propia, tengo todos los derechos sobre dicha creación. Además de que esta historia está registrada y tiene copyright.

No me gustan las discusiones y siempre intento ser amable con todo aquel que habla conmigo. Esto es, siempre y cuando se mantenga el mismo respeto hacia mi persona.

Sé y entiendo que no es un acto de mala fe, pero debemos empezar a aprender a respetar y valorar el trabajo de los demás porque si no, de lo contrario, los que creamos cosas nuevas empezaremos a guardarlas para nosotros mismos y no las compartiremos con nadie. Porque para que por el desconocimiento de unos, el afán de gloria de otros -y la codicia de los de más allá-, se beneficien terceras personas, prefiero lucrarme yo. O simplemente que no se beneficie nadie.

Así que, para que tengamos la fiesta en paz, espero que se entienda lo mucho que ofende a un autor una proposición como esta y que se reflexione sobre el tema.

Porque lo que empezó siendo una herramienta muy útil para darse a conocer al mundo, como lo es internet, está terminando por ser lo que está destruyendo a muchos artistas, en todos los campos de creación.

Siento mucho que después de tanto tiempo sin actualizar tengáis que empezar leyendo esto, de verdad, pero es algo que necesitaba decir.

Del mismo modo, estoy súper agradecida con todos los que seguís esta historia.

Como ya he dicho alguna vez, es algo que -aunque parezca masoca por decir esto- me hace sufrir muchísimo, pero que al mismo tiempo no puedo dejar de pensar en ello. Y me hace sentir menos sola el saber que hay alguien en alguna parte del mundo que simpatiza con lo que estoy contando.

Muchas gracias por seguir aquí conmigo, de corazón os lo digo TTwTT

Y bueno, os dejo ya con el capítulo que si no me puedo pasar aquí la vida desahogándome xD

Hoy tenéis una sorpresita ;)

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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.

Advertencias: Shonen ai, estad atentos a las fechas =P


SASUKE

Martes, 9 de septiembre

15:15

De verdad… Cada día que pasaba se sentía más estúpido. En el buen sentido de la palabra, si es que ser estúpido tenía un lado bueno. Sólo de pensar que en un rato iba a estar con él… Ya hacía que una sonrisa estuviera peleando por querer dibujársele en la cara. Y aunque estando con él no era algo que le molestara enseñar… Tampoco quería compartirlo con nadie más. O más bien, eso era algo que casi pareciera reservado a cuando le tenía al lado. Ni se molestaba ya en contener una sonrisa cuando a aquel se le ocurría alguna tontería, o simplemente se sentía bien. O cuando Naruto empezaba a reír solo, a pesar de que a veces dudaba de su salud mental. Pero es que su risa era contagiosa.

Suspiró echando un vistazo hacia el final de la barra donde estaba la puerta a la cocina. Había quedado con Naruto cuando saliera de trabajar y quería darle una sorpresa. Siempre estaba cocinando él, y supuso que sería agradable que por un día pudiera llegar a casa y sentarse a comer sin más. Además, que si el jaleo que montó un día con Kiba porque aquel no quiso ir a comer ramen era alguna señal… Le iba a gustar.

O eso esperaba. Lo cierto es que había demasiados tipos de ramen. Aunque hasta ahora no le había visto hacerle asco a nada. Casi podía visualizar, como si lo tuviera delante, esos ojos completamente iluminados y preguntándole con la mirada "¿es para mí?".

"Tal vez debería chantajearle…", se le escapó una suave risa sólo de pensarlo.

No sabía exactamente por qué, pero se había levantado de buen humor.

Tanto, que hoy incluso era capaz de ignorar su fatiga.

Casi pareciera que la energía que desprendía siempre Naruto le hubiera recargado a él. Aunque quizás se debía más bien a los ratos que pasaban últimamente jugando al baloncesto por las tardes.

Sabía que tenía que hacer ejercicio más regularmente pero por lo general, no le apetecía nada sentarse él solo a pedalear en la bicicleta estática que tenía en el garaje y tampoco tenía ganas de volver a apuntarse al gimnasio. No conocía a nadie allí y no se sentía con ánimos de tener que socializar con nadie, fuera de su círculo de amigos.

Así que le había venido bien que, los días que había quedado con Naruto a jugar, Suigetsu y Juugo también se animaran a ir a jugar con ellos. Al menos así, cuando no podía más, podía hacerse a un lado a descansar sin que se viera afectado el juego por ello. Y sin que Naruto se fijara en exceso en él.

Le hacía sentir completamente abrumado cuando tenía toda su atención para él solo pero…

Salió de sus pensamientos al escuchar el número de su pedido, y se acercó con calma al mostrador para recogerlo.

- Gracias -se inclinó levemente-.

- ¡Hasta pronto! -le sonrió la dependienta con formalidad-.

Haciéndose a un lado, cerró la bolsa de la comida con un nudo y la guardó en su bandolera, colocándola dentro con cuidado, antes de salir del local.

Ramen para el dobe, yakisoba* para él.

Sólo de pensarlo ya se le hacía la boca agua.

Este era uno de esos pequeños lujos de la vida que podía disfrutar libremente junto a Naruto. Si su madre o su hermano se enterasen de que se andaba saltando la dieta a la torera… Decir que se iban a cabrear era demasiado pedir. Ya podía sentir la mirada de decepción y preocupación sobre él, haciéndole sentir completamente ridículo y minúsculo.

Claro que no se iban a enterar.

No pensaba decírselo a ninguno de ellos y hasta ahora Naruto no había invitado a su piso a Suigetsu y Juugo, así que nadie se enteraría. Igualmente, Juugo no le diría nada, estaba casi seguro de ello, pero Suigetsu era un bocazas y fijo que se le acabaría escapando delante de Karin. Y sólo le faltaba que ella se enterase… A parte de la bronca que le echaría, no tardaría en contárselo a Sakura. Y Sakura se lo diría a su madre. Fijo.

Pero aunque estaba siendo un poco descuidado últimamente… Seguía prestando atención.

Sí.

Gracias a que al parecer Naruto había asumido que no le gustaba la sopa de miso no había tenido que excusarse los dos días que se había quedado a dormir en su casa la semana anterior, y le había preparado desayunos con algo más de carne y huevo. Cosa que iba mucho mejor con su dieta.

Pero cuando preparó curry para cenar una noche… Por más que su conciencia le estuvo gritando que no le pusiera tanta salsa, cuando tuvo el plato delante no pudo evitarlo. El dobe cocinaba bien, tenía que admitirlo. Aunque no se lo iba a reconocer en voz alta.

Pero debía de empezar a andarse con cuidado…

Lejos de lo que le pareció al principio, era más perceptivo de lo que se hubiera podido imaginar. Y quizá más de lo que él mismo se daba cuenta. Era una suerte que fuera tan crédulo y que se tragara el bulo que le contó de que la bebida en lata le sabía diferente a la de botella.

No era del todo mentira… Algo de diferencia sí que tenía. Aunque le daba igual en realidad. Pero no podía permitir que se diera cuenta de lo poco que bebía.

Ya el día de la feria hizo que le recorriera un escalofrío por todo el cuerpo cuando se percató de que no se había bebido ni la mitad de su refresco. Menos mal que Suigetsu estuvo rápido y le distrajo enseguida. Y menos mal también que cuando iban al parque a jugar se llevaba el agua en las botellas que tenía para la bicicleta.

Por eso, desde aquel día, se implantó la norma de beber directamente de la lata, incluso estando en su casa. Así no lo veía. Si se daba cuenta no haría más que preguntar, no se le ocurría ninguna buena excusa, y tampoco sabía cómo empezar a contarle nada.

"Quizá debería hacerle caso a éstos…", rumió para sus adentros.

Pero inmediatamente desechó la idea de nuevo.

Se sentía terriblemente a gusto con Naruto y no quería que lo que había entre ellos cambiara. Sólo de pensar que empezaría a mirarle de la misma forma que su madre, su hermano, y sus amigos… Se le encogía el pecho.

Le bastaba así como estaban. Aunque no tuvieran una relación formal, y aunque no pasaran de esos besos inocentes que compartían. Adoraba los momentos de paz y tranquilidad que pasaban juntos y poder olvidarse así de todo. Sólo estando entre sus brazos, y sintiendo el calor de su cuerpo le hacía sentir en calma, y más seguro. Y aunque le abochornara un poco reconocerlo, incluso para sí mismo… le gustaba sentirse mimado. Era en esos momentos en los que se sentía terriblemente feliz por haber decidido sentarse al fin en aquella terraza.

Sin embargo, lo que le resultaba toda una suerte era que Naruto pareciera contento con las cosas tal y como estaban.

Mejor para él, claro, pero con lo enérgico que era Naruto empezaba a preguntarse cuánto aguantaría hasta que quisiera ir algo más allá de los simples mimos…

No sabía qué estúpida razón le llevó a provocarle aquel día en el parque, por mucho que le gustara sacarle los colores. Pero ponía la mano en el fuego, y estaba cien por cien seguro que no se quemaría, de que el dobe debía de estar sugestionándose él solo a estas alturas. El rubor que le salía a veces con tan sólo mirarle era buena prueba de ello.

Y entonces tendría un problema.

Por un lado… ¿Qué le podría decir para evitar quitarse la camiseta? Si le veía los bultos del antebrazo no iba a tener más remedio que contárselo…

"No", sentenció para sí.

No quería. No quería que Naruto desapareciera. Sólo de pensarlo hacía que se le revolviera el estómago.

"Nunca me había sentido así con nadie…", resonó la voz temblorosa del rubio en el fondo de su mente.

Él tampoco. Nunca había sentido esa necesidad de volver un día tras otro a buscar a nadie para simplemente sentir su presencia. Aunque no se dijeran nada. Simplemente con tenerle al lado sentía como si los problemas desaparecieran.

Con Sakura fue más por la tranquilidad de estar con alguien que conocía de toda la vida y, aún así, nunca se sintió cómodo cuando pasaron de los castos besos a las caricias. En aquel entonces no podía dejar de compararlo a como si fuese su propio hermano quien le estuviese tocando.

Y con los otros… Bueno, todo era sexo y poco más. La curiosidad de explorar lo desconocido y poder sentir el calor de otro cuerpo. Claro que con el paso del tiempo fue algo que cada vez fue buscando menos según iba perdiendo la libido.

Así que por otro lado… No podía evitar sentirse un poco ansioso por querer ir algo más allá con Naruto. Le resultaba casi increíble que, en ocasiones, con tan sólo recordar lo pegados que estaban a veces, e imaginar que le acariciara por sitios más sensibles… fuera suficiente para excitarse.

Pero su conflicto interno desaparecía en el mismo momento en que se visualizaba quitándose la camiseta.

No quería perder todos esos momentos que pasaba con Naruto por nada del mundo. Él no le juzgaba y le hacía sentir querido, tal y como era. Prefería que se cansara de él, así, con la relación que tenían ahora, a que de repente se horrorizara y huyera de él. No se sentía capaz de aceptar su rechazo.

Aunque no podría culparle tampoco. Al fin y al cabo… ¿Quién querría atarse a alguien sabiendo de cierto que iba a…?

Sacudió la cabeza quitándose esa idea de la cabeza y se frotó los ojos con la manga para aliviar la picazón.

Con Naruto eso no existía.

Punto.

Él no sabía nada, así que nada de caras largas mientras estuviera con él.

Pero bien sabía que si le miraba a los ojos iba a notar que algo le rondaba por la cabeza. Así que sacó de su bandolera el estuche de las gafas de sol, y se colocó las lentes, enfilando avenida arriba.

Aún debían de faltar unos cincuenta metros para llegar cuando le vio salir. Y no pudo evitar que se le dibujara una leve sonrisa. Aquel salió a atender en la terraza a unos que estaban allí sentados y por reflejo sacó el móvil del bolsillo para echar un vistazo a la hora. Era casi la media, así que ésa debía ser la última mesa que atendería antes de ir a cambiarse.

Y como si hubiera sentido su presencia, cuando volvió a levantar la vista le vio girarse hacia él y alzó la mano para saludarle desde lejos. Saludo que le devolvió en el acto, sintiendo que se le acelerase el pulso. Entonces Naruto le sonrió desde la distancia y apresurado entró en el local.

Si el bobo supiera todo lo que le hacía sentir…

Sonrió para sus adentros dejando escapar un suspiro.

Y de milagro no se le escapó un grito del susto que se llevó, cuando un ladrido resonó hasta en lo más profundo de su ser, justo a su lado, haciendo que detuviera sus pasos.

- ¡Shhhhh!

Lentamente, y sintiendo las palpitaciones en la garganta, se giró a mirar al enorme perro blanco que tenía a tan sólo un par de metros de distancia.

- ¡Quieto!

E inmediatamente, al reconocer la voz, alzó la vista hacia su dueño.

- ¡Hey, Sasuke! -le sonrió ampliamente Kiba-. ¿Cómo va eso?

- Va.

"¡Tu puta madre, cabrón!", exclamó para sus adentros, manteniendo un ritmo saludable de respiración a duras penas. "¿¡Por qué coño no me has avisado que estabas ahí!?"

Pero antes de que pudieran decir nada, el perro empezó a menear la cola de un modo frenético, tirando hacia él. Llevaba el bozal puesto, pero aún así… Estaba seguro de que si se le acercaba le iba a plantar el hocico en los huevos. Y le iba a doler.

- Siéntate, Akamaru -le dio un leve tirón de la correa el castaño-.

Y el perro se sentó.

Debía de ser aquel del que le habló Naruto, sin duda. Parecía bien entrenado.

- ¿Te dan miedo los perros? -le preguntó con sorna el castaño-.

- No.

No le daban miedo.

No le gustaban, que era diferente.

Demasiado grandes, demasiada fuerza, demasiado entrometidos y demasiadas ganas de jugar. Sólo había que mirarle, con la lengua fuera esperando que se acercara a darle mimos.

Y no sabía qué estaba haciendo ahí… Pero si Kiba había quedado con Naruto… Muy seguramente iba a tener que aguantar al perro. Así que, tras un suspiro, se acercó un par de pasos y extendió la mano para acariciarle la cabeza.

¡Pero el chucho se puso a ladrar!

- Shhhhh -volvió a tirar de él Kiba cuando quiso recular-.

- ¿Sabe Naruto que estás aquí?

- Sí, me ha visto hace un rato -sonrió al tiempo que se agachaba y se abrazaba de su mascota-. Hoy le tocaba revisión y he pensado que podría venir con nosotros, ¿verdad, Akamaru?

Un potente ladrido hizo que los pocos transeúntes que pasaban cerca de ellos -y no tan cerca-, se girasen a mirar. Pero en un instante pasó a gimotear, queriendo arrimársele de nuevo. ¿Era bipolar o qué?

- Cierra el puño y acércaselo despacio -le dijo Kiba después de una buena sesión de achuchones-.

Sin más ceremonia, asintió e hizo tal y como le dijo. Empezaba a presentir que iba a ser una tarde muy larga como no se hiciera 'amigo' del animal.

Y no es que esperase que le diera un bocado, pero le hizo dar un respingo cuando estampó el hocico contra su mano con fuerza, intentando lamerle tras el bozal. A lo que no pudo evitar que se le escapara una mueca de asco al sentir las babas escurrirse por sus nudillos.

- ¿Demasiado para su señoría? -se mofó el castaño-.

- Soy más de gatos… -murmuró-.

Esperaba por los Dioses que estuviera vacunado. Por lo pronto se apartó un tanto, y rebuscó en su mochila para sacar un pañuelo y 'limpiarse', con cuidado de que no se volcara el recipiente donde llevaba el ramen y de no tocar nada con su mano derecha.

"Nota mental: salir pitando al baño nada más lleguemos…".

Y de nuevo, el perro empezó a ladrar y a gimotear.

En serio, esos animales eran bipolares. Pero enseguida el pensamiento murió ahí, al seguir con la vista la dirección en la que tiraba ahora y encontrarse con Naruto a unos cuantos metros.

- ¡Hey! ¡Akamaru! -abrió los brazos-.

Y Kiba soltó la correa, dejando que el chucho saliera al encuentro de aquel. Si no llega a ser porque por un momento temió que fuera a derribar al rubio, se hubiera quedado con la boca abierta al ver cómo Naruto se agachó para recibir al animal, y éste frenó justo a tiempo antes de chocarse con él, restregando toda la cabeza por su hombro y su cara sin dejar de gimotear.

- ¿¡Qué tal, chico!? -sonrió ampliamente, sin dejar de achucharlo-.

Y aunque se hizo otra nota mental de no besarle hasta que no se frotara la cara con un estropajo, después de que el animal le diera un lametón, no pudo evitar sonreírle cuando alzó la vista para saludarle.

Aún le costaba entender cómo era capaz de sonreír así a pesar de todo lo que había tenido que vivir hasta ahora… Pero daba gracias a los Dioses de que pudiera hacerlo. Hacía que se le iluminara el día.

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NARUTO

Miércoles, 10 de septiembre

18:30

Cuando llegó a lo más alto, se aferró bien a las cadenas y se dio un fuerte impulso al balancearse hacia adelante. Era algo que solía hacer cuando era pequeño, pero cuando se soltó de las cadenas y saltó del columpio… Sintió como si por un instante se le vaciara el cuerpo. Nunca había saltado tan alto. Hacía muchos años desde la última vez, y en aquel entonces era bastante más pequeño.

Quizá era lo más parecido a volar. O así se sintió por unos segundos mientras estaba como flotando por el aire, apenas enfocando el resto del parque que quedaba justo delante de él.

Claro está, hasta que la gravedad comenzó a hacer su trabajo y empezó a caer. Demasiado rápido para su gusto. Y según iba cayendo, se preguntó '¡por qué demonios se les había ocurrido esa estupidez!'. No es que tuviera miedo de las alturas, pero el suelo se acercaba a velocidad vertiginosa de repente. Y aunque todo estuviera cubierto de una buena capa de arena, le iba a doler si caía mal. Estaba seguro.

Quizá fue instinto, o tal vez sus habilidades ocultas de ninja, lo que le hizo flexionar las piernas en cuanto tocó suelo y por inercia comenzó a rodar. No mucho, unas dos o tres vueltas. Y para cuando consiguió parar y alzar la mirada, vio a Kiba en el mismo estado que él. Pero había quedado por detrás.

- ¡He ganado! -sonrió satisfecho-.

- ¡Y una mierda! -se irguió aquel hasta quedar sentado-. ¡Sólo te has revolcado un poco más que yo!

- ¡Pero he llegado más lejos! -se cruzó de brazos con firmeza-.

- ¡Eso es trampa! -se levantó de golpe-.

Pero no se acercó a él. Naruto enseguida le siguió para ver qué se traía entre manos aunque no le costó adivinar cuando se detuvo a mirar el suelo, a unos metros de los columpios, y él también se puso a buscar las marcas de donde había aterrizado. No pudo evitar la sonrisa zorruna que se le formó al darse cuenta de que, sí, también había aterrizado un par de palmos más lejos.

- ¡He ganado! -repitió entrelazando las manos por detrás de la cabeza-.

- ¡Tsk! ¡Otra vez! -le inquirió su amigo-.

- ¡Hey! ¿Vamos a cenar o qué?

Se giró a mirar hacia donde escuchó la voz de su compañero. Shikamaru se había levantado del banco donde había estado sentado hasta hacía un rato y, algo por detrás de él, Chouji se estaba desperezando, también caminando hacia ellos.

No era habitual que el cocinero se les uniera si no era fin de semana. Al parecer, sus padres tenían una pastelería y cuando salía de la cafetería a media mañana cuando terminaba su trabajo ahí, se iba al negocio familiar a seguir trabajando. Pero hoy les había dicho que se iba a tomar unos días libres para descansar. De sus padres, porque a la cafetería seguía yendo igualmente. Y hoy les había estado esperando para cuando terminaran su turno.

Sasuke ya le había dicho que quería quedarse en casa para adelantar un poco el encargo que le habían hecho, así que cuando Shikamaru le dijo de salir un rato para ir al pub aquel donde estuvieron jugando a los dardos una tarde, no lo dudó ni un instante y llamó a Kiba para que se les uniera también.

- ¿¡Ramen!?

- ¡Pizza! ¡Que tú ya comiste ramen ayer!

- ¿¡Y qué!? ¡Hacía un montón que no comía! ¡Y además! -le señaló acusador-. ¡Dijimos que la próxima vez que saliéramos, comeríamos ramen! ¿¡Ya te has olvidado!?

- No sé de qué me hablas… -contestó con la boca pequeña al tiempo que se sacudía los pantalones-.

- ¡No mientas!

¡Claro que estaba mintiendo! ¿¡Cómo se podría olvidar del berrinche que se cogió la última vez cuando tuvo que desistir de la idea de ir a comer ramen porque estaba Sasuke!?

Aún no se podía creer que el moreno le hubiera comprado un bol el día anterior. Y no uno cualquiera… Uno de esos especiales con un montón de carne de cerdo y huevo. Sólo de recordarlo se le hacía la boca agua y ahora no podía dejar de pensar en otra cosa para comer.

- ¿Y si vamos a un yakiniku? -propuso Chouji-.

- Lo que queráis, pero vamos ya -dijo perezoso Shikamaru-. Tengo hambre…

Cosa que secundó el estómago de Naruto con un pesado gruñido, y se le escapó una risa nerviosa al ver que los otros tres se le quedaban mirando fijamente.

- Sí… Yo también… ja ja

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NARUTO

Viernes, 12 de septiembre

15:55

Las tripas le estaban empezando a gruñir. Últimamente la temperatura había bajado bastante y ya no se le cerraba tanto el estómago, y no sabía si sentirse agradecido o maldecir su desgracia.

Shikamaru de nuevo le había invitado a ir con él a jugar a los dardos así que ahora iban de camino al pub. Por lo que se paró un momento a comprarse un par de panes de yakisoba* cuando pasaron por delante de un supermercado. En ese momento entró en conflicto consigo mismo: primero, porque no quería empezar de nuevo a alimentarse a base de comida basura y echar al traste los resultados de su dieta; y segundo, porque otra vez estaba empezando a pasarse con sus gastos.

Pero un nuevo gruñido procedente de su estómago le dijo que lo mandara todo a la mierda. Al fin y al cabo, ejercicio seguía haciendo igual. El día anterior habían vuelto a ir a jugar al baloncesto y se la habían pasado ahí hasta que se encendieron las luces de la cancha al irse el sol.

Y en cuanto a sus ahorros… Tenía lo suficiente para estar medio año al menos pagando el alquiler sin trabajar. A pesar de que le había dicho a sus padres que no quería que le dieran nada, habían seguido ingresándole en su cuenta su paga, como si aún fuera un estudiante de instituto…

Pero bueno, tanto que mejor para él. Menos preocupaciones. Además, por una vez que empezaba a hacer amigos, estaba seguro de que no le iba a echar la bronca por gastar un poco de esa cuenta.

Así pues, fue comiéndose su tentempié de camino al pub.

Aunque no pudo sino sentirse un tanto abatido. Kiba seguramente no tardaría en llegar… Pero Sasuke aún no le había contestado. Y tenía el presentimiento de que igualmente no iba a ir…

Y no es que tuviera nada que reprocharle. Después de haber estado pasando tanto tiempo juntos las últimas semanas, entendía que tal vez necesitara tiempo para sí mismo y para sus quehaceres.

El día anterior también habían ido sus amigos a jugar con ellos, incluso se unió Karin, que tenía la tarde libre. No había estado muy seguro de que la cosa fuera a estar equilibrada en cuanto a los equipos… Pero debía admitir que se le daba bien. Incluso mejor que a Kiba.

Y en mitad del partido Sasuke se hizo a un lado para ponerse a dibujar algo en su libreta.

Ciertamente con tantas salidas como habían estado haciendo, debía de haber tenido muy poco tiempo para sus cosas. Y no se había quejado ni una vez, así que tampoco quería hacer un drama porque un par de días a la semana prefiriese quedarse en casa pintando. O lo que fuera que estuviera haciendo. No era como si le estuviese evitando...

"¡Argh!", gruñó para sus adentros.

Todo era culpa de querer pasar más tiempo con él a solas, y quedarse holgazaneando con él en casa viendo alguna peli, o el dorama aquel, tumbados en el sofá. Sasuke parecía relajado en esos momentos y a él le encantaba estar ahí, abrazados, hasta que terminaban por dormirse.

Y esta semana, a pesar de que un par de días se había quedado por las noches después de dejar a Kiba en su casa… Sasuke no se había quedado a dormir. Le fascinaba y le irritaba a partes iguales lo mucho que se había acostumbrado a él, y lo mucho que empezaba a echarle en falta cuando se despertaba por las mañanas.

Aunque no sabía si frustrarse o alegrarse de que no se hubiera quedado ningún día aún… Desde aquella tarde, no podía dejar de escuchar en el fondo de su cabeza la conversación que habían tenido. Y más veces que menos, se encontraba en su cama acalorado pensando en ello, masturbándose, e imaginándose en una situación así con él.

Si es que el cabrón tenía una voz demasiado sexy… Y la forma en que le contó aquello…

Todas las tonterías se le quitaron de la cabeza al morderse sin querer la lengua mientras masticaba, y se le escapó un quejido de dolor. Hubo de apretar fuerte los ojos durante varios segundos para que no se le escaparan las lagrimillas.

- Con calma, hombre, con calma -se mofó Shikamaru, riendo por lo bajo-. Que nadie te lo va a quitar…

A lo que simplemente le contestó con un gruñido. Más que nada porque prefería que pensara eso antes de que pudiera adivinar la verdadera razón.

Ya ni intentaba quitárselo de la cabeza. Sabía que era tarea imposible. Por mucho que se esforzara en pensar en otras cosas, todo le acababa llevando a él. Aunque ya no le importaba lo más mínimo. De hecho, hacía que se le inflara el ego incluso el saber que él también ocupaba buena parte de los pensamientos de Sasuke.

O al menos, así lo interpretaba él.

Había estado echándole un vistazo a su portofolio y lo había actualizado con una carpeta nueva llena de bocetos de lo que había estado haciendo últimamente, y le dio un brinco en el pecho cuando vio que uno de ellos era de aquella tarde que había estado intentando echar un vistazo a lo que hacía y no le dejó mirar. Aunque le hubiera hecho el pelo moreno, estaba seguro de que él.

Había un montón de bocetos de chicos jugando al baloncesto e incluso la ropa que le había dibujado se parecía a la que normalmente usaba para ir a jugar. Así que no le cabía duda.

Pero mejor no le diría nada. Si no, estaba seguro de que dejaría de dibujarle, y le gustaba ser su centro de atención.

O eso, o dejaría de subir los dibujos al portofolio. Mejor mantener la boca cerrada.

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NARUTO

Sábado, 13 de septiembre

18:30

Habían quedado con Sasuke y sus amigos en el pub de la discordia. No habían vuelto a ir a jugar al billar desde aquella vez y Naruto estaba ansioso de poder seguir practicando para ganarle aunque fuera una vez. Claro que al principio fue casi, casi, como la primera vez: golpeaba demasiado fuerte, o demasiado flojo, se le resbalaba el palo por encima de la bola… O metía bolas que no eran suyas sin querer.

Eso le daba más rabia todavía. ¡Como si Sasuke no fuera ya lo suficientemente bueno y necesitara ayuda! ¡Y encima perdía dos turnos!

Pero bueno, eso fue en la primera partida. Después empezó a cogerle de nuevo el gusto y su puntería se fue afinando un poco.

Aunque hoy tenía su atención un poco dividida entre Sasuke y Kiba. No podía evitar echar un vistazo de vez en cuando a la mesa donde estaban todos sentados para cerciorarse de que todo iba bien por ahí también. Desde que Ino le dio calabazas, era la primera que se volvían a juntar. Sin embargo, aquella parecía estar más entretenida hablando con Karin, en el otro lado de la mesa, y el castaño estaba concentrado enseñándole algo a los chicos en su móvil. Mejor. Pero a pesar de la relativa normalidad con la que actuaban, se sentía un tanto intranquilo al pensar que, quizá, en algún momento, saltara la chispa que les hiciera discutir.

- Lo superará - dijo con calma Sasuke-.

Naruto apartó su atención de la mesa para girarse a mirarle, molesto de que, de nuevo, pareciera estar leyéndole el pensamiento. A lo que Sasuke le respondió con una sonrisa burlona, sin apartarle los ojos de encima, al tiempo que le daba el último trago a su cerveza.

No pudo sino resoplar resignado.

- ¿Echamos otra? -le preguntó el moreno-.

- Vale. Ve colocando las bolas, yo ahora vengo.

Quizá fue por costumbre, pero sintió la necesidad de recoger las botellas que había dejado a un lado, y la que acababa de vaciar el moreno, para llevárselas a la barra y pedir otra ronda para ambos. Era una lástima que Sasuke no pudiera no beber alcohol, le picaba en la curiosidad saber cómo sería estando borracho. Aunque tal vez era mejor así. Alguien tenía que conducir y Kiba no tenía carnet. Si no fuera porque sabía que Sasuke disfrutaba conduciendo, sería algo por lo que se sentiría terriblemente egoísta.

Igual de egoísta que se sentía con todo lo que se refería a él.

Se lo estaba pasando bien, ahí, con todos ellos. Nunca había salido de fiesta en un grupo tan grande y el hecho de que últimamente saliera más con Shikamaru y Chouji le abrumaba un poco. Empezaba a pensar que tal vez pudiera llegar a llamarles amigos y eso era algo que ni se le había pasado por la cabeza que pudiera llegar a pasar cuando entró a trabajar en la cafetería. Aquellos tres parecían conocerse de toda la vida, y no se planteó siquiera salir a tomar unas cervezas con ellos después de trabajar.

Pero a pesar de todo… Estaba deseando de marcharse a casa.

- Perdona, cuando puedas una cerveza sin alcohol y otra normal -le pidió al camarero cuando pasó por delante de él dentro de la barra-.

Sasuke se iba a quedar a dormir con él y sólo de pensar que iba a poder quedarse dormido abrazado de él hacía que se le dibujara una sonrisa. Ya podía notar ese suave aroma que desprendía siempre y que le era completamente familiar. Y sin esfuerzo casi podía sentir la calidez de su cuerpo sobre el suyo propio.

De verdad… Se sentía un completo egoísta por estar deseando marcharse ya a casa para poder tenerle sólo para sí mismo. El uno pegado al otro…

- Aquí tiene -le puso el camarero las cervezas delante de él en la barra-.

Como si realmente le hubieran pillado haciendo algo impropio, sintió que le subieran los colores.

Y es que… Desde aquella conversación en el parque, no podía dejar de pensar en ello.

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CONTINUARÁ


Yakisoba*: literalmente, 'fideos fritos'. Su sabor característico se lo da una salsa que se llama 'teriyaki' (creo que ya lo había mencionado antes).

Pan de yakisoba*: realmente no sabía cómo traducir esto =/ En japonés se llama "yakisoba-pan" y es algo así como los panes para los perritos calientes relleno con fideos yakisoba. Puede sonar raro, o incluso que a alguien le parezca un poco repulsivo… Pero os aseguro que está buenísimo xD Suelen venderlos en los festivales (matsuri) y en los 'conbini', aunque hoy he utilizado la palabra 'supermercado' para no marear durante la lectura. No es exactamente lo mismo un conbini que un supermercado =/ pero es que no se me ocurre mejor palabra en español _


25-02-16

Uolas! =)

Para variar, el capítulo se me ha hecho más largo de lo que en principio tenía pensado ^^Uu Lo he dividido en dos más que nada para que no se hiciera eterna la lectura porque se me estaba convirtiendo en un monstruo-capítulo de más de 30 páginas… Pero si no en un rato, mañana subo la segunda parte porque quiero que se lean juntos ambos capítulos, ya que es lo que yo llamo una "transición". Siento si es un poco "aburrido", lo cierto es que no he estado muy inspirada últimamente, y ya con el mensajito de la discordia… Pues como que se me vino un poco la moral abajo y me ha costado terminar este fragmento -_- A parte de que no le he pedido a nadie que me haga de beta para este capítulo ≧_≦

De nuevo os pido disculpas por el sermón del principio… Sé que la mayoría de vosotros apreciáis el esfuerzo que hacen los autores al publicar sus historias y demás, pero creo que era algo necesario.

Y bueno, las clases ya casi han terminado… y en un par de semanas empezaré mis prácticas owo! Por eso no he podido actualizar antes… entre los exámenes, los últimos trabajos, y todo el papeleo con la empresa… todo ha sido un caos ^^Uu

Pero en fin, ya pasó xD