Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant
Advertencias: Shonen ai
NARUTO
Lunes, 15 de septiembre
05:50
Con un pesado suspiro, dejó caer la mano sobre el despertador del demonio y comenzó a recobrar la lucidez mental, siendo consciente de la que venía siendo ya la norma diaria a esas horas. Y con un gruñido de irritación, se abrazó más fuerte a su almohada, presionando las caderas contra ella.
Hoy estaba solo, en su cama, pero tenía suerte de que solía despertarse antes que Sasuke las veces que se quedaba a dormir con él. No sabía cómo lidiaría con el moreno si algún día se despertara antes que él y le encontrara panza arriba, con sus habituales erecciones matinales.
Sólo de pensarlo quería que le tragara la tierra. Y de imaginarse frente a él, con el obvio bulto entre sus piernas, hacía que le golpeara el pecho con fuerza. ¿Qué haría Sasuke? ¿Lo ignoraría? ¿Se burlaría de él? O…
Dejó escapar lentamente un suspiro al tiempo que se tumbaba sobre su espalda y se masajeó por encima de la tela queriendo liberar algo de tensión; se sentía arder y el calor que empezaba a emanar de su propio cuerpo le golpeaba en la cara con fuerza.
Podía imaginarse muy fácilmente la mirada lasciva que le dedicaría Sasuke si le viera así. Y casi podía sentir sus manos bajando firmemente por su pecho, hasta su abdomen, y colar lentamente los dedos por dentro del elástico de su ropa interior.
"Así que... cuando todos habían caído ya… Me metí en su cama y empecé a meterle mano", escuchó en el fondo de su mente la voz suave y grave de Sasuke. "No me costó mucho convencerle después de empezar a tocarle".
Hasta ahora nunca se había dado el caso pero… Si le encontraba empalmado, así, de buena mañana…
La palpitación que sintió hizo que se apartara de encima la sábana y levantara las caderas para quitarse la única prenda que se llevaba puesta, rodeando su sexo con su mano diestra. Sentía que le bullera la sangre y, de repente, lo único que podía visualizar era la imagen mental del moreno, apretando una mano contra su entrepierna, besándole y marcándole con los dientes, al tiempo que bajaba por su torso.
Oh, sí… Aquella sería una buena vista.
Podía anticipar esa vil sonrisa que le dedicaría, burlándose de él, antes de sostener su sexo con firmeza y pasarle la lengua todo a lo largo. Era así de cretino. Pero no le importaba lo más mínimo. Si eso pasara, estaría demasiado excitado como para replicarle nada coherente.
"¿Te ha comido la lengua el gato, dobe?", retumbó su voz en su cabeza.
Si es que hasta en una situación así le veía provocándole.
"Será cretino..."
Sólo eso bastó para imaginarse a sí mismo irguiéndose para quitárselo de encima. Y tal vez empezarían a forcejear, como siempre. Pero a pesar de que Sasuke no era ningún enclenque, en fuerza le superaba. De eso estaba seguro. Y aunque quizá le costara un poco, terminaría por aprisionarle con su cuerpo contra el sofá, devolviéndole la jugada.
Ya podía sentir sus manos sobre su cabeza, enredándose en su pelo, en una silenciosa súplica para que le engullera por entero. Si bien no tendría intenciones de darle ese gusto. Al menos, no en seguida. Le martirizaría un poco antes, por ser tan cretino, acariciándole suave pero firmemente, subiendo por el interior de sus muslos, y ralentizando el movimiento según fuera llegando a esa zona cerca de la ingle donde sabía que le haría saltar la chispa que le haría jadear.
Y jadeando se encontró Naruto, llevando la mano libre por encima de su cabeza para agarrarse a la almohada, sintiendo ese cosquilleo que le decía que estaba cerca.
Y es que tan sólo de imaginarle bajo su cuerpo, con las manos sobre su cabeza mientras le engullía…
"Joder…".
Quería escucharle gemir sin contención alguna. Quería que su cuerpo se retorciera de placer bajo el suyo, chocando las caderas una y otra vez, pidiéndole más de forma muda mientras le jadeaba al oído.
Apretó los ojos con fuerza, conteniendo la respiración, a la par que todo su cuerpo se tensaba. Y por un instante su mente se quedó en blanco al sentir que se liberaba de golpe toda esa tensión, embistiendo con fuerza contra su mano.
Permaneció ahí rígido durante unos segundos recuperando el aliento, escuchando sus propias pulsaciones en los oídos, palpitando frenéticamente. Hasta que, lentamente, fue relajando el cuerpo, cubriéndose los ojos con el brazo mientras cogía aire a bocanadas para intentar regresar a un ritmo normal.
Lo que le llevó unos cuantos minutos. La fuerza de aquel orgasmo le había dejado completamente mareado. Aunque no le sorprendía ya. Siempre que pensaba en él…
Aún algo aturdido, levantó la cabeza para ver el empastre que había hecho esta vez. Pero para su suerte no parecía haber caído nada fuera de su cuerpo, así que volvió a dejar caer la cabeza sobre la almohada para terminar de recuperar el aliento. Esperaba por los dioses no volver a quedarse dormido.
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NARUTO
Miércoles, 17 de septiembre
16:10 h
Naruto se había pasado toda la mañana intentando encontrar algo en lo que concentrar todo su esfuerzo mental en los momentos de menos trabajo.
Y aunque no le era extraño ya despertarse de aquella manera, si que estaba empezando a sentirse impaciente.
El día de antes se había sentido tan a gusto con el moreno, después de que despertara de su siesta, que se dejó llevar con las caricias que le daba aquel y comenzó a besarle por toda la piel expuesta que le quedaba al alcance. Esto es, por la mayor parte de su cuello y hasta casi el hombro. Y no fue sino hasta que a Sasuke se le escapó un gemido que se dio cuenta que se estaba acalorando, dejándose llevar demasiado.
Y no quería precipitarse.
Desde aquel día en la cancha de baloncesto no habían vuelto a sacar el tema, pero era algo que tendrían hablar más tarde o más temprano. Y últimamente su cuerpo no estaba muy por la labor de dejarle pensar con claridad.
Y se estaba dando cuenta de que, de nuevo, le estaba invadiendo ese temor de que si llegaran a acostarse, desaparecería sin dejar rastro.
Tal vez le estaba dando demasiada importancia al tema pero… ¿Y si llegado el caso, se peleaban? Quería creer que sería capaz de dejarle hacer a Sasuke todo lo que quisiera con él… Pero su cuerpo tenía la mala costumbre de reaccionar solo y si las pocas veces que le había tocado hasta ahora, provocándole, le servían como de algún tipo de indicación…
Iban a tener un problema.
Aunque de momento estaba siendo capaz de solventar ese contratiempo él solo. No sabía cómo se las arreglaba pero su autocontrol, cuando estaba con Sasuke, estaba siendo bastante efectivo.
De momento.
Si bien se recordó a sí mismo por qué se sentía tan bien con él, y las palabras que le dedicó el moreno tiempo atrás. Y es que, aunque le asaltara el miedo, en el fondo sabía que podía confiar en él. No tenía ni idea de cómo estaría lidiando el moreno con ese tema, pero hasta la fecha había respetado el pacto mudo que hicieron y evitaba tocarle en lugares sensibles.
Y ese sentimiento de confianza se acrecentó cuando le vio sentarse en la terraza para esperar a que terminara su turno, dejando su mochila a un lado. Como casi siempre a esas horas estaba hecho polvo, aunque al menos hoy parecía tener mejor cara que otros días.
Sin embargo, nada más llegar al piso, y tras dejar en la nevera la comida que se había traído, se fue directo a la habitación y se tendió en la cama. No tardó ni cinco minutos en quedarse dormido, mientras él había estado buscando una muda limpia para ir a ducharse y salió de la habitación casi de puntillas para evitar volver a despertarle.
Y por eso, ahora, salió acelerado del baño, descamisado y volviendo a abrocharse el pantalón, porque es que ¡el capullo de Kiba le iba a quemar el timbre e iba a despertar a Sasuke en el proceso!
- Eres un toca cojones -se quejó entre dientes nada más abrir la puerta-.
- Yo también te quiero -rio por lo bajo-.
- No hagas ruido que está Sasuke durmiendo -le informó al cerrar tras él-.
- Ah… Ostras… perdona, tío -se disculpó casi en un susurro-. ¿No os habré interrumpido? -sonrió pícaro, alzando las cejas-.
- Oh, sí… -bufó sarcástico-. Justo estaba quitándome los pantalones mientras él me metía las man-
- Vale, vale, vale, vale -le cortó antes de que pudiera seguir-. No quiero saber detalles…
- No hagas ruido -le repitió, encaminándose de nuevo al baño-.
Debía admitir que tenía su punto eso de sacarle los colores a los demás. Casi había olvidado el sentimiento de victoria al salir triunfante de una conversación embarazosa. Y es que desde que conoció a Sasuke… Todo su mundo se había vuelto patas arriba.
Y el moreno era tema aparte.
Sinceramente creía que podía ver a través de él y, aunque se marcara un farol, estaba convencido de que le pillaría sin pestañear.
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NARUTO
Jueves, 18 de septiembre
17:40 h
Al final no habían hecho nada en toda la mañana más que continuar viendo el dorama que seguía el moreno.
Como se les estaba haciendo costumbre ya, la noche anterior terminaron por quedarse dormidos tras unos cuantos capítulos, después de dejar a Kiba en su casa. Y a pesar de que era interesante… era un poco espeso para verlo tumbados en el sofá, con las luces apagadas.
Aunque le daba igual. Al día siguiente siempre lo retomaban por el último punto que recordaban y continuaban desde ahí. Pero igualmente le gustaba quedarse dormido de esa manera, abrazado de Sasuke, compartiendo suaves besos de vez en cuando. Si bien los días que no podía quedarse a dormir se le hacía tedioso tener que levantarse luego para llevarle a casa, e intentaba alargar siempre el momento de la despedida.
Y aunque sabía que no había más remedio… A veces le reprochaba a Sasuke que no hiciera nada por que fuera menos difícil. El cabrón sabía lo que le costaba decir 'basta' y en ocasiones se aprovechaba de ello para que se quedaran un rato más en el coche, antes de entrar en casa, escuchando música o simplemente compartiendo el silencio.
El caso es que desde hacía ya unas semanas, estaban cogiendo la costumbre de reunirse con sus amigos en la cancha de baloncesto para pasar el rato por las tardes. Últimamente estaba lloviendo bastante por las noches y los terrenos por la montaña empezaban a estar demasiado húmedos y resbaladizos. Y no quería tener ningún accidente con la bicicleta. Así que aprovechaban para quedar todos juntos.
Si venía Sasuke, claro, porque sino Juugo, Suigetsu y Karin tampoco venían.
Esos días aprovechaba para quedarse con Kiba en casa y jugar a la consola, o simplemente escuchar música y echarle un vistazo al programa de diseño que se había instalado si es que no salían a correr un rato, o quedaban con Shikamaru para ir a echar unas partidas a los dardos.
Pero empezaba a notar que esos días eran casi siempre los lunes y viernes. Al menos así había sido durante estas últimas tres semanas.
Los domingos los descartaba completamente, pues ya sabía que era el único día que podía pasarlo con su hermano. Y aunque después de comer quería rogarle por que se quedase un rato más, cuando llegaban las cuatro él mismo se preparaba para llevarle de vuelta a casa. Se había percatado ya de que, por mucho que quisiera negarlo, le echaba de menos. Y no era nadie para hacer que perdiera el poco tiempo que podía pasar con él. Lejos de la impresión que tuvo en un principio, Sasuke parecía tener en bastante alta estima a su familia, por mucho que se quejara.
De cualquier modo, ésta estaba siendo otra tarde entretenida. La primera vez que la pelirroja quiso jugar con ellos no estuvo del todo seguro de que fuese a mantener el ritmo, pero debía admitir que se le daba mejor de lo que había supuesto. Y le encantaba el hecho de que fuese un poco descarada y no tuviera reparos en acosar a su novio mientras jugaban: toda una ventaja cuando Suigetsu estaba en el equipo contrario, como hoy.
Entre Karin, Juugo y él, les estaban dando una paliza a los otros tres.
- ¡Eres una tramposa, maldita bruja! -gritó exasperado Suigetsu al robarle Naruto la pelota por enésima vez esa tarde-.
- ¡La culpa es tuya por mirar donde no debes, cara de pez!
- ¡No me provoques, Karin! -siseó amenazante-. ¡No me provoques!
Con una risilla más que siniestra, aquella abandonó la pista para acercarse al banco y beber agua. Y Naruto sólo pudo reír por lo bajo de igual forma, esperando que los otros se recompusieran para seguir con el partidillo. Pero Sasuke andaba ya en las últimas, apoyado con las manos en las rodillas, cogiendo aire por la boca. Y Kiba parecía algo desganado.
Y al ver que ninguno hacía por perseguirle, botó el balón un par de veces antes de saltar y tirar. No estaba lejos de la canasta, normalmente era un tiro que hubiera entrado limpio, pero quizá la falta de ganas le hizo fallar, rebotando la pelota en el aro.
- Ya va siendo hora de volver a casa… -comentó Juugo al aire-.
- ¿Ya? -se quejó Suigetsu-.
- Los pájaros están volviendo a los nidos.
"Qué cosa más rara para decidir cuándo volver a casa…", pensó Naruto.
Pero se quedó mirando hacia la arboleda que había detrás de la cancha, donde miraba Juugo también, percatándose de que, realmente, el sol ya se estaba poniendo. Y ahora le daba la sensación de que fuera más tarde de lo que realmente era.
Y aunque no tuviera ganas, decidió unirse a los otros cuando salieron de la pista. No habían quedado en nada, pero suplicaba en sus adentros para que Sasuke no se marchara con ellos.
- ¿Entonces qué? -dijo Kiba al aire-. Quedamos el sábado para dar una vuelta, ¿no?
- Hmmm… -se quedó pensativo Suigetsu-. ¿No os apetece quedar por la mañana para jugar un rato? Me aburro como una ostra en casa...
- Por mí no hay problema -se unió Sasuke-.
- Sí, eso, vosotros seguid así -se cruzó de brazos la pelirroja, delante de su novio-.
Y Naruto no entendió muy bien qué pasó exactamente en ese momento. De repente, se tensó el ambiente entre ellos dos y no pudo evitar girarse a mirar a Sasuke, sin comprender. Y él también estaba tenso, con el entrecejo fruncido.
- ¿Qué pasa? -quiso saber el castaño-. ¿No puede salir a echar un partidillo?
- Es que resulta que sois unos bestias, ¿sabes? Y-
- Karin, déjalo, ¿quieres? -le cortó Suigetsu-. Ya somos mayorcitos y no somos unos bestias. Sólo nos hemos chocado un par de veces y ha sido sin querer.
- En fin… -suspiró Sasuke, levantándose de ahí-. Yo me voy a casa.
- Espera, Sasuke -se acercó a prisa ella-. Podemos llevarte nos-
Si bien no llegó a terminar la frase. Sasuke se apartó de forma brusca y se quedaron mirando fijamente a los ojos durante unos segundos. No entendía nada de lo que estaba pasando… Pero Sasuke se había puesto de muy, muy mal humor.
- ¿Quieres que te acompañe…? -se ofreció no muy seguro, levantándose de ahí-.
Entonces el moreno centró toda su atención en él, con el ceño aún fruncido, haciéndole tragar fuerte con disimulo. Aquel se lo pensó un instante hasta que finalmente suspiró y se dio media vuelta. No le contestó. Pero supuso que si no le había dicho que no…
"¿Qué le pasa…?"
- ¿Tú qué haces, Kiba? ¿Vienes? -le preguntó mientras, acelerado, guardaba sus cosas en la mochila-.
- Nah, creo que daré un paseo hasta casa -se levantó con un suspiro-.
Y no le convencía mucho la idea de dejar que Kiba se marchara solo a casa. Pero cada vez más sentía las pulsaciones golpearle con fuerza en el pecho al ver de reojo a Sasuke salir de la cancha a un paso algo más rápido de lo que estaba acostumbrado de ver en él.
Suponía que se dirigiría a su piso, pues tenía sus cosas allí… Pero no podía evitar sentirse inquieto. Por eso, a prisa se despidió aquellos, apenas cruzando un par de palabras, y salió corriendo en cuanto tuvo todo guardado, cerrando la cremallera con algo de torpeza mientras trotaba y buscándole con la mirada al tiempo que se colgaba la mochila al hombro.
Y es que, por más que lo pensara…
- ¿Qué ha pasado…? -le preguntó nada más llegar a su lado-.
- Nada -contestó seco-.
- No me digas que nada, Sasuke -se metió las manos en los bolsillos-. Nos lo estábamos pasando bien y de repente no sé qué ha pasado para que te vayas así.
Aquel se mantuvo caminando en silencio. Aunque poco a poco se le fue relajando el gesto.
- No es nada, en serio -suspiró-. Bueno, nada nuevo… -se llevó una mano al cuello, agachando la mirada-.
- ¿Se pelean a menudo? -preguntó antes de poder pensar. Aunque pronto se dio cuenta de que se estaba metiendo donde no le llamaban-. ¡Perdona! ¡No es qu-!
- No se estaban peleando ellos -le cortó-.
Y le dejó más confuso de lo que ya estaba.
- Estaba hablando por mí, no por él -suspiró resignado-. Es una histérica… Se piensa que por un golpe de nada me voy a romper o yo qué sé.
- ¿En serio? -preguntó incrédulo, dándole un empujón con el hombro, haciéndole dar un traspié-.
- ¿¡Qué haces!? -se paró en seco cuando consiguió estabilizarse-.
- Comprobar si te rompes o no -rio entre dientes-.
De un bufido, el moreno se giró para seguir con la marcha. Y no dio ni cinco pasos cuando, ofuscado, fue a cruzar la calle por el paso de peatones. Por un acto reflejo, Naruto le cogió del brazo tirando de él, al ver de reojo que venía un coche. Quizá le hubiera dado tiempo de frenar si Sasuke hubiera pasado… Pero no lo hizo.
Sin embargo, aquel apartó el brazo de un tirón, sus labios se apretaron en una fina línea, y se le marcó una arruga en el entrecejo al tiempo que se llevaba la mano contraria a donde le había cogido. Y la mirada afilada que le dedicó le hizo tragar con fuerza. ¿Le había hecho daño?
- Oye, perdona, pero el coche es-
- No es nada… -murmuró, dándose media vuelta, continuando la marcha-.
- Oye, Sasuke, ¿qué te pasa?
- ¡No me pasa nada, ¿vale?! -le gritó al tiempo que se giraba de nuevo para enfrentarle-.
Y en un primer momento, Naruto se quedó helado. Hasta ahora, nunca le había levantado la voz de esa manera. Y por más que le diera vueltas, no encontraba cuál era el problema.
- No sé por qué estás así -le dijo con voz calmada, aunque empezaba a molestarle sobremanera la actitud del moreno-, y me parece estupendo que no me lo quieras contar pero al menos no lo pagues conmigo. Creo que yo no te he hecho nada. Y si te he hecho daño en el brazo, lo siento. No era mi intención.
Sasuke apretó los puños y lentamente fue agachando la mirada. Si bien el gesto de mal humor no se le iba de la cara.
- Ya lo sé… -murmuró escondiéndose tras el flequillo-.
- Vamos, anda -le dijo en un suspiro al tiempo que pasaba por su lado-. Empieza a hacer frío y vamos a pillar un resfriado…
Comenzaba a enfadarle que Sasuke le ocultara los motivos de esos repentinos cambios de humor que tenía a veces. Y se había prometido a sí mismo que no le preguntaría nada al respecto, que esperaría hasta que fuera él quien se lo contara por voluntad propia… Pero fue Sasuke quien le pidió confianza y sin embargo él, fuese por lo que fuese, no se la devolvía. No del todo.
Se giró de nuevo al no sentir al moreno a su lado, y paró en seco al ver que no se había movido ni un ápice desde que le pasó.
Seguramente, pensó, Sasuke mismo se había dado cuenta ahora de que inevitablemente en algún momento tendría que explicarle qué era lo que pasaba. Si seguían saliendo como hasta ahora no le quedaría más remedio porque, más tarde o más temprano, se encontraría entre la espada y la pared.
Y no pudo sino suspirar, silenciosa y lentamente, al verle totalmente bloqueado. A pesar de que sentía la necesidad de saber, tampoco quería ser el culpable de hacerle tener un colapso mental.
- Sasuke, vamos -le llamó tras unos minutos esperando a que reaccionara-.
Y suspiró de nuevo sin poder apartarle la mirada mientras se acercaba.
No tenía ni idea de qué podría haber estado cavilando esa mente suya… Pero lo que sí tenía claro era que ni hoy, ni en un futuro próximo, le iba a contar nada. Portaba esa cara de póker que ponía a veces, que le hacía incapaz de saber si tan siquiera seguía cabreado, guardando las manos en los bolsillos mientras caminaba con calma hacia él.
"Paciencia…", se aconsejó así mismo, suspirando una vez más, dirigiendo los pasos hacia su piso.
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NARUTO
Sábado, 20 de septiembre
17:10 h
Sentado a la mesa, en su salón, estaba terminando de comerse su segundo bol de ramen mientras veía un episodio de animé. Era uno de esos viejos de los que ya no se acordaba nadie. Pero era corto, de once episodios, y podría verlo entero de una sentada para matar el tiempo.
Kiba ya le había dicho que hoy tampoco iba a salir. Se resfrió el otro día por darse la caminata a casa después de haber estado sudando jugando a baloncesto, y las tardes se estaban volviendo frías.
Y Sasuke… Se disculpó con él cuando salió de la ducha. Pero ése día no volvieron a hablar más: le llevó a casa en el coche en completo silencio, después de recoger sus cosas; y al día siguiente Sasuke no le mandó ni un sólo mail.
Y hoy por la mañana se había levantado con la molesta sensación de que quizá no le fuera a ver más, por lo que le acabó mandando un mensaje diciéndole de quedar para dar una vuelta. Y es que por mucho que le molestara a veces… Necesitaba saber de él. Pero hasta ahora no le había contestado.
Ya se había mentalizado de que Sasuke terminaría por contarle qué era eso que le ponía de un humor de perros puesto que, si quería seguir quedando con él y que no ocurriera nada parecido a lo del jueves, no le quedaba más remedio. Así que, como se dijo a sí mismo, tendría que ser paciente y esperar a que fuera Sasuke mismo quien se lo contara.
"Pero eso no significa que no podamos quedar…", suspiró abatido.
Hasta el ramen le resultaba un tanto insípido. No es que esos fideos instantáneos tuvieran un sabor ni de lejos parecido al que cocinaba él… Pero no le sabían a nada.
Aún así, le dio a la pausa cuando terminó de beberse el caldo y se levantó para ir a la cocina y servirse otro bote. Camino de vuelta del trabajo había parado a comprar, y se cogió seis o siete. Ése día le importaba un comino su dieta, y si se los terminaba todos, le importaba bien poco. Y si no, ya tendría para otro día.
Con pesadez, se sentó de nuevo a la mesa, se llevó las rodillas al pecho, abrazándose de ellas, y le dio al 'play' de nuevo mientras esperaba a que los fideos estuvieran listos.
Aunque no se estaba enterando de nada.
Empezaba a sentirse solo y lo odiaba.
Por un momento deseó ser capaz de ignorar ese sentimiento como cuando era un crío y se imaginaba que sus peluches le respondían. Desde que llegó a la ciudad y conoció a Kiba pocos habían sido los días que no salía a dar una vuelta con la bici, o se quedaban en casa viendo tonterías por internet, o viendo alguna película.
Y ya desde que empezó a salir con Sasuke… Como que su mundo había comenzado a extenderse durante las últimas semanas.
Sin embargo, lo que más necesitaba en ese momento era abrazarse de él. O cogerle de la mano. O simplemente tenerle al lado y sentir su presencia. Algo que le indicara que seguía ahí.
Y después de lo pasó el jueves, y el hecho de que le estuviera haciendo el vacío de repente… No le ayudaba nada para pensar que se podían arreglar las cosas. Le resultaba a la vez fascinante y frustrante lo mucho que se había acostumbrado a él. Tanto que le daba incluso miedo por momentos.
El timbre de casa le sacó de sus cavilaciones, y alzó la cabeza, aguzando los sentidos, pensando que tal vez se lo había imaginado. No fue hasta que sonó por segunda vez que se levantó para ir a abrir.
- Hey...
- Sasuke…
Y por un instante se quedó ahí, de pie, sintiendo cómo le hormigueaba todo el cuerpo y se le aceleraba el pulso al ver a Sasuke frente a su puerta.
- Te he mandado un email antes -agachó la mirada, llevándose la mano al cuello-, y como no contestabas…
- ¿A mí? -preguntó confuso-.
- Unn… Hace una hora o así.
- Ah…
Naruto estaba seguro de que cuando llegó a casa no tenía ningún mail nuevo, y se había dejado el móvil en la mesa, junto al portátil, por si acaso le llamaba alguien. Y no recordaba ni tan siquiera haberlo escuchado vibrar en todo el rato que estuvo ahí. Pero con el revoltijo que se le estaba haciendo en el pecho, era lo de menos.
- Si he venido en mal moment-
- No, no, para nada, pasa -se apartó de un respingo para dejarle entrar-. Perdona.
Y es que no sabía cómo sentirse. Por un lado le aliviaba tenerle ahí, pero por otro… Precisamente por tenerle delante, no sabía si sería capaz de no sacar el tema del otro día. Se había prometido ser paciente, y sabía que debía cumplirlo si quería que le contara algo y evitar discutir.
"Dos no pelean si uno no quiere…", suspiró cerrando la puerta.
No quería discutir con nadie. Mucho menos con él.
Tenía la sensación de que si se peleaban… sería difícil encontrar un punto de equilibrio de nuevo. Sasuke tenía unos prontos aún peores que los suyos propios… Pero no podía ignorar todo lo que sentía por él. Y la tranquilidad que le daba simplemente por estar a su lado.
- ¿Naruto?
- ¿Qué? -contestó con la voz ronca-.
Hubo de aclararse la garganta al tanto que se giraba para mirarle, y se quedó apoyado en la puerta, esperando a que se descalzara.
- ¿Estás bien?
- Unn… -asintió levemente-.
- ¿Seguro?
- Sí… -suspiró-.
"Ahora sí…".
Con calma, salvó los pocos pasos de distancia que había entre ellos y se arrodilló frente a él abrazándole por la cintura, apoyando la frente en su hombro. Y respiró con alivio al sentir las manos del otro sobre su espalda, apretándole un poco más a él.
- ¿Te dejo un día solo y ya te estás montando historias? -le preguntó socarrón-.
- Yo no me monto historias -dijo con la boca pequeña-.
Sabía que le estaba mintiendo, igual que sabía que Sasuke le había calado. Pero la suave risa que dejó escapar el otro, al tiempo que le pasaba la mano para apartarle el flequillo de la sien y dejarle un beso ahí, le tranquilizó completamente.
En esos momentos se sentía como un crío, dejándose mimar, por lo que no quiso reprimir el impulso que le dio, y levantó a Sasuke de ahí, agarrándole bien fuerte de la cintura, casi obligándole a que le rodeara con las piernas para no caer.
- Puedo caminar solo, ¿sabes? -dijo divertido cuando, tras unos pasos, se cogió a su cuello-.
- Pues a mí me apetece llevarte a cuestas -sonrió-.
- Y yo pensando que el caballero andante era yo… -rio por lo bajo-.
- ¿Y quién dice que no lo seas?
Durante un momento, quedaron en silencio, mirándose a los ojos. Le había halagado y lo sabía por el tenue rubor que empezaba a formarse en sus mejillas. Pero no era ninguna mentira.
Sin apartarle la mirada fue caminando hasta el salón, con cuidado de no tropezarse ni de golpear a Sasuke sin querer con la puerta. Y del mismo modo, apoyó la rodilla en el sofá, dejándole caer lentamente, tumbándose sobre él.
- Así que soy tu caballero andante…
- Unn… -sonrió levemente, dejándole un beso en los labios-. Siempre vienes al rescate.
- Bobo -rio por lo bajo, acariciándole en la nuca-.
Y todos los comederos de cabeza que habían estado formándose en su cabeza desaparecieron de un plumazo. ¿Por qué era que había estado deprimiéndose? Simplemente con mirarle a los ojos era suficiente para saber que le importaba. Y verle sonreír de esa forma casi imperceptible pero sincera que sólo veía cuando estaban ellos dos solos, le hacía sentirse privilegiado.
Le pasó el pulgar por los labios suavemente, y se inclinó de nuevo para besarle. Aunque no se conformó con los labios: le fue dejando besos por las mejillas, y la frente, y el mentón, y de nuevo regresó a las mejillas… Mientras Sasuke dejaba escapar una suave risa, paseando las manos por su espalda.
- ¿Qué hiciste ayer? -le preguntó Naruto una vez se sintió satisfecho, dejando posar la cabeza sobre su pecho-.
- Nada especial… -se encogió levemente de hombros-. Estuve pintando un poco.
Naruto dejó escapar un suspiro, sintiéndose relajado ahí. Y notó ciertas cosquillas en la nuca cuando el moreno comenzó a acariciarle el pelo de forma distraída.
- ¿Y tú? -le preguntó tras un rato-.
- Nada, he estado viendo series.
- Pensaba que estarías con Kiba.
- El pavo se resfrió por irse andando a casa el jueves -murmuró-.
- Hmmm…
Y de nuevo, se quedaron en silencio durante un buen rato.
Y es que Naruto se encontraba tan bien ahí que no sentía la necesidad de decirle nada. Simplemente cerró los ojos sincronizando su respiración casi sin querer con la del moreno, escuchando el latir de su corazón. Era una sensación verdaderamente placentera. Más con las caricias que Sasuke le daba por la espalda.
En momentos así, desearía poder detener el tiempo, y que no se apartara de su lado. Y antes de que se diera cuenta, se abrazó fuerte a él, dejando escapar un suspiro.
- ¿No has comido aún? -le preguntó el moreno, enredando los dedos en su pelo-.
- ¡Oh, mierda! -abrió los ojos de golpe, mirando por encima del hombro hacia la mesa-.
Ahí estaba su bote de ramen, muerto de risa. Debía de hacer más de un cuarto de hora que lo dejó ahí. Si no estaba frío, poco le faltaba…
- Argh… -gruñó dejando reposar de nuevo la cabeza sobre su pecho-.
- Puedo ayudarte a preparar algo si quieres.
- No hace falta, me he comido ya dos botes. Pero menudo desperdicio…
- Dos botes… ¿y aún tienes hambre?
- Tenía gusa -murmuró, sintiendo que le subía el rubor-.
- Eres un gordo -se burló-.
- Yo no soy un gordo -frunció el ceño, alzando la mirada-.
- Hmmm… -sonrió con sorna-. Ya decía yo que te estaban saliendo chichas por aquí… -le pellizcó el costado-.
- ¡Yo no tengo chichas! -estiró los brazos para alzarse y mirarle a la cara-.
- ¿No? -alzó una ceja-.
- ¡No!
- Y esto de aquí, ¿qué es? -le pellizcó en la nalga-.
Le estaba haciendo de rabiar y lo sabía. Pero aún así no podía dejar de sentir que el calor le subiera a las mejillas. Más después de que le pellizcara en el culo, y más después de darse cuenta y ser consciente… de la postura en la que estaban.
Durante un instante se le quedó mirando a los ojos, sintiendo cómo le resonaban las pulsaciones en los oídos, cada vez con más fuerza. Tenía a Sasuke debajo suyo con las piernas flexionadas junto a sus costados… bien pegados el uno al otro de cintura para abajo…
- ¡Yo no estoy gordo! -alzó la voz más de lo que hubiera querido, intentando zafarse de él-.
Y no supo cómo, pero para cuando quiso darse cuenta había perdido el equilibrio y se vio a sí mismo cayendo a cámara lenta hacia el suelo. Tuvo los reflejos suficientes para poner las manos y no estamparse de morros, pero por la inercia rodó, golpeando la mesa con el brazo...
Y el bote de ramen se volcó.
- ¡Nooooo! -gritó desesperado, llevándose las manos a la cabeza-. Mi ramen…
- Tranquilo, Naruto... -le puso una mano en el hombro-.
Lentamente, y con un puchero que no quiso reprimir, se giró a mirarle. A pesar de que Sasuke tenía el gesto serio, presentía que se iba a burlar de él…
- … Ahora está en un lugar mejor -asintió solemnemente-.
- Cretino.
- Piénsalo un poco, por lo menos así te saldrá menos tripa -sonrió con sorna-.
- Vete a la mierda.
Le observó atento mientras se erguía para sentarse en el sofá, y todo su cuerpo se tensó en anticipación. No sabía qué, pero iba a hacerle algo. Tenía esa sonrisa torcida y esa mirada acechante que hacía que su cuerpo se moviera solo.
Y por eso se levantó como un resorte en cuanto Sasuke puso los pies en el suelo, y echó a correr hacia la cocina. Pero esta vez no le dio tiempo de llegar para cerrar la puerta: no había dado ni dos pasos fuera del salón cuando le atrapó en el pasillo, rodeándole por encima de los brazos.
- ¿Ves? -le dijo, pellizcándole en la tripa-. De aquí saldría una buena panceta…
- ¡Déjame! -se retorció intentando liberarse, sintiéndose acalorado-.
- Y de aquí un buen jamón…
Y con la palma bien abierta, le agarró de la nalga, dándole un buena sobada, para soltarle después.
En cuanto se vio libre, Naruto se dio media vuelta para no quitarle el ojo de encima, frotándose ahí donde le había dado. Entreabrió los labios para respirar por la boca, aún incrédulo de que hubiera hecho eso, y fue caminando de espaldas por si acaso volvía a intentar algo.
Sasuke en cambio, parecía estar disfrutando. Se guardó las manos en los bolsillos, siguiéndole los pasos, sonriendo burlón.
- ¿Me tienes miedo? -alzó una ceja-.
- No.
- ¿Y por qué huyes?
- ¡Yo no huyo!
Pero enseguida que aquel arqueó su ceja más pronunciadamente, sintió todo el rubor invadirle la cara. No era algo que hubiera hecho conscientemente… Era sólo que… Pensar en Sasuke, que le tocara de aquella manera… después de como habían estado en el sofá… Hacía que se le desviaran los pensamientos a todas esas fantasías que se imaginaba. Y a pesar de que era algo que le asaltaba la mente más frecuentemente de lo que quisiera… Quería estar seguro. No quería mandarlo todo a la mierda por un simple calentón.
- Vamos a recoger eso -le golpeó en la frente, haciéndole levantar la mirada; no sabía en qué momento la había apartado-, si no se quedará todo hecho un empastre.
- Unn…
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SASUKE
Sábado, 20 de septiembre
18:15 h
Apoyado con el codo en la puerta, reposando la cabeza en la mano, observaba algo distraído el paisaje por donde pasaban, Naruto tarareando animadamente la canción que estaba sonando mientras conducía carretera arriba.
No podía dejar de sentirse culpable tras encontrarle con ese gesto de aflicción cuando llegó a su piso. Había sido completamente estúpido dejarse llevar por su enfado el otro día y permitir que Naruto lo viera claramente. Más aún pagarlo con él cuando no tenía la culpa de nada. Pero le aliviaba sobremanera que no pareciera enfadado con él después de pasar casi dos días sin decirle ni una palabra.
Y no estaba del todo seguro al ver lo emocionado que parecía, pero tuvo la impresión de que estuviera fingiendo...
- Kimi gaaaaa waaaaratta ashitaaaa waaa ame kai.
...Hasta que comenzó a cantar de repente cuando sonó el estribillo.
Le sorprendió en un primer momento pues nunca le había escuchado cantar. Tararear sí, especialmente esa canción que parecía ser una de sus favoritas. Y no es que fuera como escuchar a Hyde* o a Gackt… Pero le hizo sentirse más tranquilo escucharle cantar desenfadadamente.
- ¿Quién te crees? ¿El nuevo Pokota*? -no quiso evitar reír medio burlón-.
- Kawatteshimaaaau -cantó más alto, ignorándole-. Mae niiii kiittoo kittoooo ima oooo saraaatteikuuuu… taaararara taaararara taarara wuan wuan wuan wuan wuan
Y no pudo sino dejar escapar una suave risa, contagiándose del buen humor del otro, girándose de nuevo para mirar por la ventana.
Le resultaba increíble que fuese capaz de ignorar sus problemas de esa manera. Era una de las cosas de Naruto que más admiraba: tenía una fuerza de voluntad asombrosa para seguir adelante con su vida, disfrutando de las oportunidades que se le presentaban sin cuestionar.
Algo de lo que intentaba tomar ejemplo y siempre que le proponía cualquier cosa, por inesperada que pudiera ser, aceptaba sin más.
Tras limpiar el empastre que había liado el dobe con el ramen, a aquel se le ocurrió de repente salir a hacer fotos del atardecer. No había querido decirle a dónde iban a ir exactamente, pero cuanto más se adentraban en la montaña, más empezaba a sospechar que se dirigían a algunos de esos sitios donde solía hacer fotos cuando salía con la bici. Y ciertamente, con los paisajes con los que se estaban encontrando… Se sentía ya emocionado de poder ver en primera persona aquellas vistas que tanto le fascinaban de las fotos que le había enseñado hasta ahora.
No tardaron mucho en llegar a uno de los miradores que había junto a la carretera, a medio camino de la cima. Naruto le dijo que hubiera preferido llevarle a otro, más arriba, pero que si tardaban un poco más la luz cambiaría por completo aquella vista y que quería que la viera.
Ciertamente parecía emocionado pues en cuanto echó el freno de mano, se bajó a prisa para sacar de la mochila su cámara y no perdió el tiempo para configurarla. Y de igual modo aceleró el paso para llegar hasta el muro de piedra, buscando el sitio para hacer sus fotos.
Sasuke, sin embargo, se lo tomó con calma siguiendo los pasos del otro observando lo que quedaba delante de sus ojos, comprendiendo cada vez más, a cada paso que daba, el por qué de tanta emoción. Y es que…
- Mola, ¿eh? -le dijo Naruto cuando llegó a su lado-.
- Unn… -asintió levemente aunque no le mirase-.
… Era realmente abrumador el paisaje desde ahí arriba, viendo el mar a lo lejos fundiéndose con el horizonte en esos tonos rosados y violáceos del atardecer, con el sonido de fondo de las hojas de los árboles meciéndose con la suave brisa que soplaba de cuando en cuando. Casi pareciera que estuviera en un mundo completamente diferente.
Pero la magia del momento se rompió cuando se percató por el rabillo del ojo de que ¡aquel pedazo de dobe andaba haciéndole fotos!
- ¿Qué haces?
- Fotos -contestó lo obvio-. ¿No puedo?
- No.
- ¿Por qué no?
¿Cómo que…?
¿¡Cómo que por qué no!? ¡Pues porque no y punto!
Por muy bien que se le diera la fotografía… Estaba completamente seguro de que iba a salir horrible, y no quería que nadie tuviera una foto así de él. Cosa que le tocaba mucho las narices pues al cabrón de Suigetsu parecía hacerle gracia, y siempre que bajaba la guardia ya estaba con el móvil preparado para sacar su peor perfil.
- Porque no… -se llevó la mano al cuello desviando la mirada-. Siempre salgo fatal…
- Eso no es verdad.
Y lo afirmó con tanta rotundidad que no pudo evitar volver a posar los ojos sobre él, percatándose de cómo frunció los labios levemente mientras observaba la pantalla de la cámara.
- Sales guapísimo…
- Ya, claro -bufó con sarcasmo-.
Es que, en serio, le costaba creerle. Naruto simplemente lo decía porque le veía con otros ojos.
- ¡P-pero es verdad! ¡Mira! -exclamó alzando el aparato-.
Incrédulo a sus palabras, le sostuvo mirada durante unos segundos intentando adivinar si le estaba tomando el pelo o qué, hasta que se dio por vencido y bajó la vista para comprobarlo por sí mismo. Y no supo si era por la iluminación, el paisaje de fondo, o porque realmente tenía un perfil bueno, pero tenía razón.
- ¿Así es cómo me ves tú? -preguntó curioso, sintiendo que se le acelerase el pulso-.
- Unn… -asintió levemente-.
Y por un momento se quedó sin aliento.
De vez en cuando necesitaba ponerse delante del espejo y observar cada detalle de su cara con detenimiento para recordarse a sí mismo que los caretos de gilipollas con los que salía en las fotos que le hacía el pavo de Suigetsu no eran más que el fruto de las majaderías de su amigo. Aunque había veces que llegaba a creerse que realmente no era tan agraciado como él se pensaba. Más aún cuando la depresión le vencía, haciéndole sentir completamente inseguro de sí mismo.
Pero si Naruto le veía como lo que reflejaba en aquella fotografía… Decir que se sentía emocionado quizá era quedarse corto. Siempre que debía tomarse una, no podía evitar que incluso se le frunciera un poco el ceño, deseando terminar cuanto antes, pero en esta le había pillado medio sonriendo, y con el gesto completamente relajado. Sentía casi como si fuera otra persona la que estaba retratada ahí. Pero era él. O al menos, ése era él estando con Naruto.
- Entonces… ¿Puedo hacerte más fotos? -sonrió esperanzado-.
¿Y cómo iba a negarse? Parecía incluso más emocionado que él mismo. Además de que le gustaba lo que había visto. Y le gustaba más aún darse cuenta de lo muy diferente que era todo realmente estando alrededor del rubio. Tanto, que se le reflejaba en la cara sin esfuerzo.
- Bueno… -se encogió de hombros metiendo las manos en los bolsillos-.
Y sintió un hormigueo por el estómago al ver cómo se le inflaba el pecho al otro, sonriendo más ampliamente cuando le vio acercarse al muro para que le sacara con el mar en el fondo.
Aunque no pudo evitar llevarse la mano al cuello y por un instante se escondió tras el flequillo para ocultar el rubor que comenzaba a sentir. A pesar de que estaba acostumbrado a ser el centro de atención por una cosa u otra, le abrumaba siempre tener la de Naruto completamente para sí.
- Si es que deberías ser modelo… -dijo Naruto algo ausente mientras le echaba un vistazo a las fotos que le hizo-.
- Ju… -resopló al tiempo que se daba la vuelta-.
- ¡Pero es verdad!
"Tal vez de manga larga…", se guardó el comentario para sus adentros.
Y es que, obviando el hecho de lo antiestético de su brazo… Y a pesar de estar delgado… No tenía el cuerpo que se le exigían a los modelos. El bobo de Naruto no lo sabía porque no le había visto descamisado, pero al contrario de la de él, por lo poco que pudo observarle aquel día que salió de la ducha medio desnudo, su musculatura dejaba mucho que desear. Apenas se le marcaban los pectorales y los abdominales… bueno, sabía que estaban ahí, bajo la piel flácida de su vientre. Eso, por no hablar de las cicatrices de sus costados.
Para nada lo que le pedían a los modelos para posar en una revista.
Aunque sí podía imaginarse posando con ropa de calle. Había aprendido a disimular bastante bien todo lo que no le gustaba de su cuerpo.
Y fue algo que incluso pudo proyectar mentalmente con nitidez cuando sintió a Naruto acercarse y pegarse a su espalda para apoyarse con la barbilla en su hombro, poniendo la cámara justo frente a él y comenzó a pasar las fotografías que le había hecho para que las viera.
- ¿Ves? -susurró-.
- Unn…
En ocasiones como ésta no sabía si sentirse aliviado o entrar en pánico. Casi pareciera que Naruto hubiera estado dentro de su mente, leyéndole como un libro abierto, al estar intentando reconfortarle así.
Pero lo cierto es que lo estaba consiguiendo.
- Y si me hiciera modelo… Y me hiciera famoso… -fantaseó un poco en voz alta-. ¿Qué harías cuando tuviese en la puerta de mi casa a un montón de fans pidiéndome una cita?
- Los mato -contestó rotundo-.
Tanto, que por un instante procesó sus palabras a pies juntillas al no poder mirarle a la cara. ¿Naruto… era realmente así de posesivo?
- Pfff…
Y no pudo sino dejar escapar una carcajada de su propia ocurrencia. Claro que sabía que era algo celoso, como cualquier otra persona. Obviamente no es agradable saber que estás saliendo con alguien, y que ese alguien tiene su atención dividida entre uno y otro. Pero de ahí a sentirse tan posesivo, como en ocasiones se sentía él cuando Naruto andaba haciendo el idiota con su amigo…
Sinceramente, no le pareció mala idea. De hecho, cuando Naruto dejó caer la cámara para que colgase de su muñeca y le puso las manos en plano contra el pecho, abrazándole con más firmeza…
Cerró los ojos y suspiró profundamente dejándose embriagar con su calor y los besos que le dejó en la piel expuesta de su cuello antes de volver a apoyar la barbilla sobre su hombro.
Y deseó con todas sus fuerzas poder detener el tiempo y quedarse así para siempre.
.
.
.
CONTINUARÁ…
Hyde*: vocalista del grupo japonés "L'arc en ciel".
Pokota*: cantante japonés que se hizo famoso por ahí en el 2009 por tener una voz casi idéntica a la de Gackt.
25-2-16
Bueno, ya está. Ya sé que es un poco insulso… Pero como comenté esta mañana, no me siento muy inspirada -_- E igualmente tengo ganas de pasar ya a lo que es verdaderamente importante en esta historia y dejarme de tanto "relleno" ^^Uu
Creo que me he pasado hablando de Sasuke en estos dos capítulos xD Pero supongo que era necesario para que luego no os pille tan de sorpresa ^^Uu
Y, pues, no sé si he dado suficiente información para que podáis adivinar lo que le pasa… Pero si alguien lo sabe ya de cierto, le pido por favor que no lo diga en los comentarios para mantener la intriga para los que no se han dado cuenta! =X
Y bueno… Hoy no tengo nada más que contaros. Así que me despido de vosotros como siempre dándoos las gracias por seguir por aquí ^w^
Nos seguimos leyendo! ^o^)/
