AVISO IMPORTANTE
Si tenéis pensado de ver la película "La chica que saltaba a través del tiempo" ('Toki wo kakeru shoujo' en japonés), os aconsejo que la veáis antes de leer este capítulo porque voy a destripar el final xD
Avisados estáis =P
Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Martes, 23 de septiembre
18:30 h
Al final no habían podido quedar.
Hoy era el día del 'Shubun'*, y tanto Kiba como Sasuke ya le habían dicho que no podrían ir a verle… Pero aún así había estado manteniendo la esperanza hasta el último momento.
Ya sabía que era un día para estar con la familia y visitar a sus difuntos… Pero aún así.
Por el trabajo, él no había podido ir junto a su madre y hoy era ese día en el que siempre, sin importar qué, iba con ella al cementerio para limpiar la lápida de su abuela, junto a su tía y sus primos. Y le dejaba un sabor amargo en la boca no haber podido estar con ella esta vez: el pueblo donde estaba enterrada quedaba a más de tres horas en coche, conduciendo sin parar, y aunque hubiera querido ir… para cuando salía de trabajar ya era demasiado tarde.
Por eso, después de llegar a casa y comer, había salido un rato a un pequeño templo que había no muy lejos de su piso para ir a rezar por ella. No es que creyera en los dioses. A fin de cuentas, si es que existían, no se habían portado muy bien con él… Pero sí que creía en que debía de haber algo más allá. Se negaba a pensar que cuando uno moría, sólo quedaba la nada.
La cosa es que su madre había tratado de restarle importancia al hecho de que no fuera a acompañarla. Le dijo que su padre se había tomado el día libre para ir con ella… Pero se sentía fatal por no haber podido estar a su lado. Sabía lo mucho que la echaba en falta a veces pues siempre que hablaba de su abuela, sin querer se le escapaban las lágrimas. Le habían contado que murió cuando su madre aún era joven, de un ataque al corazón. Él apenas tenía un año, quizás dos, así que no la recordaba.
Pero a cada minuto que pasaba en casa solo, se sentía más inquieto. Hilando un pensamiento tras otro, al final no había podido evitar acabar pensando en su abuelo paterno un par de veces a lo largo del día.
El estar pensando en su difunta abuela le hizo darse cuenta de lo poco que había visto a su abuelo en los últimos años. Y no sabía exactamente cuántos tenía, setenta quizá, pero tuvo un horrible sentimiento de pérdida al pensar en él.
Por mucho que en ocasiones le insistía su padre, su abuelo se negaba a bajar a la ciudad a no ser que fuera una visita corta, y muy de vez en cuando. Decía que estaba a gusto viviendo en su cabaña, aislado del mundo, y que sólo allí encontraba la verdadera inspiración para escribir.
"Y no tiene nada que ver que viva cerca de un onsen*...", pensó burlón.
Era un completo pervertido, de eso no tenía duda. Nunca las había leído pero al parecer sus novelas eróticas tenían bastante éxito. Motivo por el que a su madre no le hacía ni pizca de gracia que fuera a visitarle él solo, e insistía en que fuera su abuelo quien bajara a visitarlos a ellos… Aunque a estas alturas de la vida, era algo que cada vez comprendía menos. Ya no era un crío, y aunque era un tema del que no hablaban en absoluto, su madre ya debería tener asumido que no era exactamente la definición andante de 'inocente'.
Pero la cuestión era que el viejo se pasaba la mayor parte del tiempo por ahí solo, por pura cabezonería. Si lo que quería era estar aislado del mundo, no era necesario que estuviera tan lejos. Había pueblos más cercanos a donde vivían sus padres y sus tíos, donde podría encontrar exactamente lo mismo. Pero por alguna razón se negaba a irse de allí.
Con un suspiro de resignación terminó de doblar la última sudadera que había recogido del tendedero. Últimamente estaba haciendo algo de frío por las noches por lo que había sacado ya buena parte de su ropa de invierno del fondo del armario para darle una lavada.
Hoy tendría que resignarse a encontrar algo con lo que mantener la mente ocupada y matar el tiempo.
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Martes, 23 de septiembre
20:25 h
O eso pensó.
{[ Hey, ¿has cenado ya? ]}
Llevaba ya un buen rato tirado en el sofá, haciendo zapping, cuando recibió el mail de Sasuke. Y no pudo evitar que le brincara el pecho al saber que, aunque fuera del otro lado de la línea, de alguna manera estaba con él.
{[ Si, por? ]}
{[ No, por nada. ]}
"No, por nada…", repitió en su mente confuso.
¿Habría vuelto ya Sasuke de su pueblo?
{[ Q tal el viaje? ]}, le preguntó para confirmarlo.
Sasuke le había dicho que no estaba muy lejos, pero que no sabía cuándo volvería. Por lo que sintió que le palpitara cada vez con más fuerza el pecho, esperando ansioso que le respondiera.
{[ Bien, hemos llegado hace un rato. ¿Tú qué tal? ]}
Durante un instante, apretó los labios al tiempo que releía la pregunta. ¿Que qué tal? Pues mal. Se sentía solo, y aquellos pensamientos que habían estado asaltándole durante el día no le ayudaban nada. Y no quería sonar desesperado, pero se moría de ganas por poder abrazarle.
{[ Bien, aqui… Viendo la tele un rato ]}
Sin embargo, tampoco quería ser una carga para él.
Debía de estar cansado del viaje y escucharle lloriquear sobre algo totalmente infundado -como era el miedo irracional que le había sobrevenido-, era seguramente lo último que debía de apetecerle.
O eso pensó, hasta que le contestó.
{[ ¿Tienes algo que hacer ahora? ]}
No, obviamente no.
O bueno, ahora sí. Si es que Sasuke quería quedar…
Le costó varios segundos reaccionar después de leer el mensaje, pero de un bote se levantó del sofá y, sin querer darle otro pensamiento, dirigió sus pasos hacia su cuarto para coger algo de abrigo al tiempo que le respondía.
{[ No. Te apetece dar una vuelta? ]}
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Martes, 23 de septiembre
21:25 h
Lo que no se esperó Naruto fue que, nada más entrar Sasuke en el que coche después de que le avisara que estaba en la puerta de su casa esperándole, aquel tuviera ya un lugar en mente donde ir.
Menos aún se esperaba ese carácter apático con el que llegó, permaneciendo en silencio sin apartar la mirada del asfalto, dándole las instrucciones. Su voz sonaba normal, pero de alguna manera le hacía sentir tenso.
Y mucho menos se esperó que le guiara hasta la entrada de un enorme parque que había a menos de diez minutos de su casa.
Ésta era una zona de la ciudad por la que aún no había indagado por falta de necesidad, pero le sorprendía no haberse dado cuenta que estaba ahí ni tan siquiera desde la autovía, que se vislumbraba en la lejanía. Estaba seguro que a pesar de la distancia, desde allí el parque debía ser visible.
De todas maneras, tampoco tuvo mucho tiempo para detenerse a pensar en ello. Una vez aparcó en un lado de la calle, Sasuke no perdió el tiempo en bajarse del coche. No caminaba con prisa, pero tampoco era su ritmo habitual. Y no pudo sino pensar en que algo debía de haber ocurrido en su visita al pueblo. Por eso, cuando le pilló el paso permaneció en silencio, guardando cierta distancia con él, a la espera de que le contara algo. No sabía por qué, pero tenía la sensación de que estuviera a punto de estallar.
Cosa que le hizo suspirar profundamente después de algo más de quince minutos caminando por el sendero del parque, que serpenteaba a lo largo de la orilla del río, sin saber qué hacer o qué decir.
Y durante un buen rato se limitó a seguirle hasta que el moreno decidió sentarse en el césped y se quedó ahí observando la nada, lanzando alguna que otra piedra por la superficie del agua, haciendo que rebotara.
- Sasuke -le llamó cuando no pudo soportarlo más-, ¿qué ha pasado?
Aquel se giró un tanto, mirándole de reojo. Y pensó que iba a ignorarle cuando de nuevo fijó la vista al frente. Pero le contestó tras un breve silencio.
- Nos hemos encontrado con la familia de mi padre.
No usó ningún tono en especial, pero algo le decía que aquel comentario en apariencia irrelevante iba a llevarle a un tema espinoso. Sasuke no solía hablar de su padre. Más que nada porque, por lo que había podido entender hasta ahora, no parecía apegado a su memoria en absoluto.
Manteniéndose en silencio, y sin apartarle la mirada, se sentó a su lado a la espera de que continuase con la explicación. Pero Sasuke parecía estar bloqueado con lo que fuese que le estuviera rondando en la mente, con la vista fija en el otro lado del río.
Sin saber qué decir para ahondar en el tema, le imitó perdiendo la mirada en la superficie del agua. Algo ausente cogió una piedra y la lanzó queriendo que rebotara también, pero tras un salto, se hundió.
No pudo sino suspirar resignado. No se le daba bien eso de reconfortar a los demás, tampoco tenía ninguna pista de por dónde iban los tiros con ese comentario tan trivial, y Sasuke le estaba poniendo tenso con tanto silencio.
Por eso dio un respingo interiormente al no esperarse que, de repente, aquel se inclinara hacia él, dejando reposar la cabeza sobre su hombro. Definitivamente algo debía de haber ocurrido.
- Hey… -trató de captar de nuevo su atención-.
- Supuestamente mis padres no tenían que haberse casado -dijo sin más-.
Naruto había estado a punto de apartarse para poder mirarle a la cara pero, otra vez, quedó sin palabras. Y Sasuke parecía necesitar desahogarse, por lo que tampoco quiso encontrar nada con lo que rellenar el silencio que de nuevo se creó entre ellos, a la espera de que siguiera hablando.
En su lugar, subió la mano por la espalda del moreno, y la posó sobre su hombro dándole un leve apretón para intentar reconfortarle, aunque fuera un poco. No tenía ni idea de la bomba que quizá le fuera a revelar, pero intuía algo serio o, al menos, algo bastante importante para él.
- Se ve que mi padre tenía un matrimonio concertado pero antes de casarse conoció a mi madre -dijo en un murmullo tras un rato-. Nunca estuvieron de acuerdo. Para ellos la familia de mi madre no era del status social adecuado... Así que se pelearon y al final mi padre renegó de su familia. Incluso adoptó el apellido de mi madre porque no quería saber nada más de ellos… -suspiró profundamente-. Normalmente vamos bastante tarde al cementerio para evitar encontrarnos con ellos pero hoy…
Naruto dejó reposar la cara sobre la cabeza del otro con un suspiro, empezando a comprender. Fuese lo que fuese que hubiese ocurrido, desde luego no hubo de ser una situación agradable, especialmente para la madre del moreno. Lo había visto cientos de veces en las series de televisión. Seguro que aquellos se habían puesto a decirle de todo.
- No se merecen que les dediques ni un pensamiento si no son capaces de respetar el Shubun -sentenció en un susurro-.
- Ya lo sé, pero…
De nuevo, Sasuke suspiró profundamente. Y Naruto no quiso meter el dedo en la llaga: si algo así le hubiese ocurrido a él, y alguien se atrevía a insultar a su madre… De rositas no se hubiesen ido, eso seguro. Y Sasuke también tenía unos prontos bastante fuertes; no le extrañaría si lo que había ocurrido era que se había confrontado con aquellos en defensa de su madre.
Así que se limitó a girarse lo suficiente como para poder abrazarle, y le atrajo hacia sí con medida fuerza. Gesto que el moreno imitó al instante, hundiendo la cara sobre su hombro, permaneciendo así durante un buen rato.
No podía verle la cara, pero empezaba a conocerle ya lo suficiente para saber que, muy seguramente, estaba llorando por pura frustración. Hacía que se le removieran las entrañas verle así. Y aunque no le veía la cara, estaba seguro que portaba ese gesto suyo de póker. ¿Por qué no simplemente dejaba escapar el llanto y se desahogaba?
Le acusó a él de guardárselo todo hasta reventar en un ataque de ansiedad, pero Sasuke era incapaz de seguir su propio consejo. Empezaba a odiar que el moreno no compartiera con él lo que le afligía, y cargara con todo él solo.
- Espero que al menos les hayas dado un buen puñetazo en la boca.
- Mis ganas… -contestó en un suspiro tras un breve silencio-. Aunque se lo mereciera, no soy de esos que van pegándole a las viejas. Menos delante de mi madre.
- Ah, o sea, que si no hubiese estado tu madre, ¿le hubieses pegado?
Sabía que no, pero aún así intentó mantener el gesto lo más serio que pudo cuando Sasuke se apartó para mirarle a la cara. Entonces supo que no se había equivocado: sí que había estado llorando; a pesar de la escaza luz proveniente de la luna, y una farola lejana… podía entrever lo acuoso de sus ojos.
- Claro que no, dobe -le puso la mano en la cara para girársela-.
Naruto no pudo contener una risilla entre dientes al tiempo que le apartaba la mano para volver a mirarle. Había conseguido colarle la treta por una vez.
Si bien la alegría le duró poco. Se levantó de repente una brisa de aire que hizo que se le pusieran de punta los pelos de la nuca. Seguramente lo mismo le ocurrió al otro, que se abrazó a sí mismo, frotándose los brazos.
No sabía por qué había preferido ir al parque en lugar de ir a su piso y estar más cómodos y calentitos, pero empezaba a ser hora de irse de ahí. Entre las plantas y los árboles hacía más frío que en la ciudad.
- Va, vámonos de aquí que hace frío ya -dijo al tiempo que se ponía en pie-. ¿Echamos una en las recreativas? -le tendió la mano para ayudarle a levantarse-.
Durante un instante, aquel se quedó pensativo observándola. Quizá no era lo que más le apeteciera, pensándolo bien, después de lo que le acababa de contar. Pero tampoco iba a solucionar nada dándole vueltas al tema.
Aún así, cuando aquel cogió su mano, y tiró de él para levantarle, aprovechó la inercia del movimiento para atraerle hacia sí y le dio un fuerte abrazo. Al fin y al cabo, para él debió de ser una situación difícil… Y por una vez había confiado lo suficientemente en él como para contárselo.
Y no sólo eso, si no el hecho de querer refugiarse en él. Le daba a entender de alguna manera que Sasuke sentía esa misma necesidad de estar a su lado, como la que él mismo tenía.
Se giró un tanto para poder dejarle un beso en la mejilla. Verdaderamente se sentía agradecido de tenerle a su lado. Jamás hubiera podido imaginar que encontraría a alguien a quien pudiera querer de aquella forma, mucho menos que esos sentimientos fueran correspondidos del mismo modo.
Cosa que le quedó más que confirmada cuando Sasuke subió las manos por su espalda y hasta su cara, y le besó en los labios con ternura. Y no es que no lo disfrutara… Pero a través de sus labios se percató de que, realmente, aquel debía de tener bastante frío: los tenía completamente helados y resecos.
Así que no quiso alargar el momento en exceso y se separó de él, cogiéndole de las manos, sin apartarle la mirada.
Sin decir nada más, le sonrió levemente y tiró de él para irse de allí. Tenía la impresión de que Sasuke mismo no era consciente del frío que debía de estar pasando, sumido en sus pensamientos.
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Miércoles, 24 de septiembre
16:40 h
Shikamaru, Kiba y Naruto iban de camino al pub donde su compañero solía ir y que últimamente frecuentaban más que menos después de terminar de trabajar cuando no quedaban para echar unas canastas. Allí esperarían a Chouji, quien había avisado a Shikamaru de que llegaría un poco más tarde. Al igual que a Sasuke, que debía de estar ya de camino también.
Por supuesto, no había podido dejar de pensar en él durante toda la mañana. Al final, cuando le dejó frente a su casa la noche anterior, parecía algo más animado que al principio después de haber estado dando una vuelta por el centro, pero igualmente no podía evitar preocuparse de que, al volver a casa -y recordar de nuevo por qué había decidido salir- le hubiera regresado ese humor tan apático.
Sin duda pensaba que Sasuke debía querer mucho a su familia. Que lo demostrara en casa… era otro cantar.
Pero de cualquier modo estaba ya impaciente por que llegaran los otros dos. Uno más que el otro, claro, pero tenía ganas de pasar un rato con todos ellos. Si le hubieran dicho tan sólo hacía medio año que acabaría teniendo tantos amigos… No se lo hubiese creído ni borracho.
- ¿Qué te ha pasado ahí? -le preguntó Kiba, sacándole de su mundo interior-.
- Ahí, ¿dónde?
- En el brazo -le señaló-. ¡Ah, no me lo digas! Te has caído contra una estantería -se mofó-.
- ¡No me he caído contra nada, capullo! -se quejó-.
Y por pura curiosidad, levantó un tanto el brazo para mirar donde le había señalado su amigo… encontrando ahí un moretón. No era muy grande, pero era bastante oscuro. E instantáneamente sintió una palpitación en la sien, a sabiendas de cómo había aparecido eso ahí. Y es que…
- ¡Fue el cretino de Sasuke! Me dio un pellizco el muy capullo... -no pudo evitar quejarse en voz alta después de ver el resultado-. "He visto una matrícula capicúa" -mal imitó al moreno-.
- ¿Por una matrícula capicúa? -se burló Shikamaru-. ¿Qué juego es ése?
- ¿¡Y a mí qué me cuentas!? ¡Pero como vea una yo, se va a acordar de mí! ¡Vaya que sí! -resopló-.
- Y yo que pensaba que habíais pasado a la siguiente fase… -sonrió con sorna-.
- ¿¡P-Pero qué dices!?
- ¿No? -alzó una ceja-.
¿¡Pero cómo podía hablar así de fácil de esas cosas… en mitad de la calle!? ¡Y más con Kiba delante! No sabía bien por qué, pero era un tema del que no quería hablar con su amigo.
No.
No, no, no y no.
Aunque… Si no aparentaba darle más importancia de lo que realmente sentía… Quizá dejaran el tema estar…
- B-Bueno… La verdad es que ayer… -empezó a inventarse algo-.
Pero no llegó a poder continuar de la colleja que le dio Kiba.
- ¿¡Por qué me pegas!?
- Porque no quiero escuchar las guarrerías que hacéis en el sofá -medio gruñó-.
- Oh… ¿Estás celoso? -se burló Shikamaru-.
- ¿¡Qué!? ¡No! ¡Pero es que-! -apretó los labios quedándose en silencio por un instante-. Me siento igual que cuando veo a mi hermana con su novio… -metió las manos en los bolsillos, desviando la mirada-. No me gusta nada pensar en que el capullo de su novio le meta mano -resopló-. ¡Y por muy bien que me caiga Sasuke, como te trate mal…! -sacó una mano de nuevo y le amenazó con el dedo-.
- Tranquilo, tío… -le dio un par de palmaditas en el hombro para calmarle, riendo entre dientes-, por si no te has dado cuenta, sé defenderme.
- Además, no es como si se fuera a quedar preñado -añadió el otro-.
Tanto Naruto como Kiba detuvieron sus pasos en seco, observando con espanto a Shikamaru mientras se alejaba, hasta que se percató de que no le seguían y paró el también dándose media vuelta.
No supo muy bien por qué, pero un escalofrío le recorrió todo el cuerpo sólo de pensarlo. Lentamente se giró para mirar al castaño a la cara, intentando adivinar si ése era el motivo por el que temía por su hermana, y si de alguna manera había algún tipo de conexión por la que no quería escucharle hablar de su intimidad con Sasuke… Y cuando le vio apartar la mirada, completamente sonrojado, supo que estaba en lo cierto.
Y aunque tal vez debería cabrearse de que le viera como una nenaza… Por alguna razón lo encontraba divertido. Tal vez se le estaba pegando el sarcasmo del moreno.
- Venga ya, Kiba, imagínate un mini-yo, moreno y pequeñito… -sonrió con sorna-. Creo que le llamaré Menma.
- No seas ridículo -bufó retomando la marcha bajo la risa burlona de Shikamaru-.
- ¡Pero va en serio! ¿No te gustaría que Menma te llamara tito*?
- No -contestó tajante el otro-.
- Déjalo, Naruto, si él no quiere siempre se puede venir con el tito Shikamaru.
- Sólo si le invitas a un buen tazón de ramen -objetó totalmente serio-.
- Claro, y dos si hace falta. A los niños hay que alimentarlos bien para que crezcan sanos y fuertes.
- ¡Como yo! -hinchó el pecho-.
Y no pudieron sino soltar una carcajada al ver la cara de incredulidad con la que se giró a mirarles Kiba. No entendía por qué se lo estaba tomando tan en serio. Era obvio que simplemente estaban diciendo tonterías… Pero era hilarante ver que se cabreara por ello.
- ¡Que os den a los dos! -gruñó el castaño acelerando el paso-.
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Miércoles, 24 de septiembre
17:20 h
Desde que habían llegado al pub, Kiba había estado ignorándoles a ambos, distrayéndose con su móvil mientras se bebía una cerveza. Se estaba comportando como un crío, pero decidió restarle importancia. Era un enfadado tonto, así que no tardaría en pasársele. Al menos eso esperaba.
De mientras, Shikamaru y él se habían estado turnando para jugar a la diana y no dejarle solo en la mesa, a la espera de que llegaran los otros dos.
Iba a lanzar el segundo dardo cuando escuchó abrirse la puerta del local, a unos cuantos metros de ellos. Impaciente se giró por enésima vez para ver si era el moreno o no. Y un le dio un brinco en el pecho al comprobar que, esta vez sí, era él. Y venía acompañado por Suigetsu. Quizá por eso había tardado un poco más en llegar.
Ya le importó poco si clavaba los dardos más cerca o más lejos del centro. A prisa, lanzó los dos que tenía en la mano, constatando fugazmente que, de nuevo, había perdido contra su compañero. Pero ahora le daba igual.
- Hey, ¿qué tal? -saludó al amigo de Sasuke al llegar a su lado-.
- Pues aquí -se encogió de hombros-. Como siempre.
- Por un momento había pensado que ya no ibas a venir… -le medio reprochó al moreno su tardanza-.
No por nada, pero es que… Después de lo de la noche anterior, se sentía un poco inquieto de que, quizá, Sasuke hubiera tenido algún problema en casa. Y no es que pudiera hacer la gran cosa por él, pero se sentía mucho más tranquilo cuando le tenía al lado.
- Estoy un poco cansado… -se excusó al tiempo que se sentaba en una silla junto a Kiba-.
- Yo voy a pedirme una cerveza -anunció Suigetsu-, ¿queréis algo?
- No, gracias -alzó su botellín a medias Shikamaru-.
- A mí me queda aún -dijo Naruto-.
Ofrecimiento que rechazó Sasuke también con un gesto de la mano que imitó del mismo modo Kiba. Naruto cogió su botellín, a medio terminar, dándole un trago antes de sentarse al otro lado del moreno. Debía de estar realmente cansado, tal y como dijo, pues se dejó escurrir en su asiento hasta quedar medio recostado, apoyando la cara en la mano.
- ¿Y a ti qué te pasa? -le preguntó Sasuke al castaño en un murmullo-.
Aquel le miró de reojo por un instante. Le había escuchado a pesar del tono tan bajo de su voz, pero al parecer no tenía ganas de explicarse y volvió a concentrarse en su pequeña pantalla, aún enfurruñado. Claro. Es que para explicarle por qué estaba así… Tenía que contarle todas las estupideces de las que habían estado hablando antes, y ponerse en ridículo él mismo por haberse enfadado por semejante tontería.
- Déjale, ya se le pasará -suspiró Naruto, dándole otro trago a la cerveza antes de dejarla en la mesa-. ¿Tú qué tal estás?
- Cansado… -susurró encogiéndose levemente de hombros al tiempo que se cubrió la boca con la mano al bostezar-. Anoche me quedé hasta tarde pintando, y esta mañana me han despertado temprano.
- Pues vaya…
¿Por qué le despertaban si sabían que se iba a dormir tarde, y que ése era su modo de ganarse la vida? ¿O es que no sabían que se quedaba hasta las tantas?
Levemente, Sasuke se giró para mirarle de soslayo a través de su flequillo. No había reparado en ello, pero le había crecido el pelo al menos dos dedos en el último mes. Antes no le cubría completamente los ojos a menos que inclinara un poco la cabeza y dejara que los mechones de los costados le ocultaran.
Con cuidado, Naruto alargó la mano y le apartó el pelo de la cara. Y en el momento en que sus ojos quedaron a la vista… Simplemente no pudo evitar quedarse atrapado en ellos. Reflejaban el evidente cansancio del moreno, pero al mismo tiempo esperaban algo de él, fijos sobre su persona sin pestañear. Tampoco pudo evitar que su atención se desviara por un instante hasta sus labios, al percatarse del leve movimiento cuando Sasuke los entreabrió…
… Y dio un respingo, sentándose completamente recto de un bote, al escuchar el sonido de la silla a su costado, arrastrándose, al sentarse Suigetsu.
Y sintió que el rubor le subiera hasta la orejas al ver la media sonrisa -mal disimulada- de Shikamaru, que desvió la mirada a otro lado. Más aún cuando el amigo de Sasuke comenzó a reír burlón por lo bajo, dándole con el codo en el costado.
- Hey, por nosotros no te cortes* -se mofó-.
- Yo no me corto -mintió con la boca pequeña, cogiendo de nuevo su botella para darle un trago-.
- Fu…
- ¿Y tú de qué te ríes? -miró de soslayo al moreno que reía entre dientes a su lado-.
- ¿Yo? De nada…
- Cretino.
- Bueno, ¿y? -dijo aire Kiba al tiempo que dejaba el móvil sobre la mesa-. ¿Qué hacemos?
Con algo de hastío, el castaño apoyó el codo en el reposabrazos para aguantarse la cabeza y comenzó a hacer girar su teléfono. Era evidente que aún seguía molesto y el que tuviera a Sasuke al lado quizá empeoraba su humor… Pero Chouji aún no había llegado, así que tendría que aguantarse un rato más.
- ¿No te ha dicho nada éste? -le preguntó a su compañero-.
Sin embargo Shikamaru debía de tener la mente en otro lado porque no se enteró de que le estaba hablando, con la mirada perdida a saber en dónde.
- Shikamaru -le llamó, esta vez sí, consiguiendo su atención-. ¿Chouji qué?
- Ah… -se quedó observándole un instante como intentando reconectar con la conversación-. Me dijo que iba a acompañar a su novia al trabajo. Tiene que estar por llegar.
Y por un instante, se hizo el silencio entre ellos.
- ¿¡Que Chouji tiene novia!? -exclamaron al unísono Kiba y Naruto, incrédulos-.
- Hey, no vayáis a montar un circo ahora… -les pidió aquel-. No llevan mucho juntos, pero pensaba que te lo había contado.
- No…
Bueno, no que él recordara. ¿Le había mencionado alguna vez algo sobre alguna chica cuando bajaba a la cocina…? Ciertamente, y a pesar de que le caía bien… Más allá de sus pasteles, no solían hablar de casi nada. ¿Le había contado algo… y le había ignorado, aunque fuera sin querer?
Sabía que a veces le ocurría. Bien porque no le interesase el tema, o bien porque algo de lo que le decían le hacía recordar otras cosas y se perdía en sus propios pensamientos… en ocasiones ignoraba a los demás, o simplemente se olvidaba al poco tiempo.
Debía de empezar a poner algo más de atención.
- Podemos esperarle en otra parte -comentó Suigetsu restándole importancia al asunto-.
- ¿Cenamos pizza?
- ¿Otra vez…? -preguntó Sasuke monótono-.
- ¿Ves? Luego dices que soy yo -le echó en cara a su amigo-.
- Tú calla, ramen-freak.
- Ya empezamos...
- ¡Yo no soy un freaky del ramen, capullo!
- Ah, ¿no…? -se metió en su discusión el moreno-.
Naruto se giró un tanto para mirar reojo cómo aquel se erguía en su asiento, sintiendo la vena de la sien palpitarle. No tenía ni idea de por qué había mediado en la discusión pero que fuera para ponerse del lado de Kiba le fastidiaba. Mucho. Más teniendo toda la atención de los otros… Y más cuando Sasuke se llevó las manos a la cabeza.
- ¡Mi ramen! -exclamó con fingida desesperación-.
Por unos segundos, un completo silencio se hizo entre ellos… Hasta que al parecer Suigetsu no pudo soportarlo más y rompió a reír a carcajadas. Cosa que no tardaron en imitar los otros dos, haciéndole sentir totalmente abochornado.
- ¡Y-yo no he dicho eso! -mintió-. ¡Cretino!
- ¿¡V-ves!? -dijo entre risas el castaño-. ¡Hasta él lo sabe!
- Va, Naruto -le dio un par de palmadas en el hombro Suigetsu-. No te cortes, todos tenemos alguna debilidad… -estalló en otra carcajada-.
Vale. Kiba parecía haber salido de esa especie de trance en la que había estado sumido desde que llegaron… ¡Pero ahora todos se estaban burlando de él! ¿¡Qué tenía de malo que le gustara el ramen!? Además, no era como si se alimentara sólo a base de fideos…
- Eres un borde… -le susurró a Sasuke-.
Era su culpa que ahora se estuvieran mofando de él. Pero al menos tuvo la decencia de no reírse a carcajadas como los otros.
- Va, no te enfades -le dijo al tiempo que se inclinaba hacia él, quitándole la cerveza de las manos-. Era una broma.
Y sin apartarle los ojos de encima, le dio un corto sorbo antes de dejarla sobre la mesa.
Si no fuera porque ya se sentía bastante avergonzado por ser el centro de atención… Le estaría replicando. No sólo se metía con él sino que encima tenía que robarle su cerveza.
"Pedazo de cretino…", resopló por la nariz, frunciendo el ceño.
Le recordaba terriblemente a aquellos primeros días en los que apareció por la cafetería. Ya se había olvidado de lo mucho que parecía disfrutar entonces sacándole los colores de esa manera, cuando sabía que no podía contestarle sin sentirse aún más ridículo por ello.
Debía de ser masoca. Sí. No encontraba otra explicación para sentirse atraído por ese cretino.
Quizá, por eso mismo, o quizá por pasarle parte del bochorno que sentía, fue que no quiso reprimir el impulso que tuvo de cogerle de la pechera y atraerle hacia sí, besándole en los labios. Reacción que a aquel pareció divertirle… Pues comenzó a reír para sí al tiempo que le devolvía el beso.
- Bueno, ¿pizza entonces? -dijo Suigetsu, levantándose de su asiento-.
- Como queráis.
- ¡Pizza se ha dicho!
Y al ver que todos se levantaban y recogían sus cosas, Naruto fue a imitarles pero Sasuke le cogió del brazo y de un tirón le hizo sentarse de nuevo.
- ¿Qué haces?
- Aún no se van, tranquilo -le dijo con calma-.
Sasuke entonces le hizo un ademán con la cabeza en dirección hacia donde estaban los otros, y vio cómo aquellos se acercaron hasta la barra, Suigetsu dándole un trago a su cerveza. Aún no se la había terminado.
"¿Se han levantado… para dejarnos solos…?".
- Naruto… Yo…
El tono de voz de Sasuke le llamó la atención, haciendo que se girase a mirarle expectante. Aquel se llevó la mano al cuello, masajeándose levemente, y escondiendo la cara tras su flequillo. Fuera lo que fuera que quisiera decir, tenía esa actitud de arrepentimiento que le salía a veces. ¿Había hecho algo, y no se había dado cuenta?
Aunque, bueno, le había molestado que por su culpa los otros se hubieran mofado de él. Pero tampoco era para tanto… En verdad era una tontería, no era para ponerse así.
¿O es que… le había ocurrido algo grave…? ¿Había ocurrido algo la noche anterior después de volver a casa?
Dándole un pensamiento, cuando no quedaban para ir a jugar al baloncesto, Suigetsu no solía acompañar a Sasuke cuando quedaban después de trabajar, si es que el moreno tenía intenciones de irse luego con él a su piso… ¿Por qué habían venido juntos?
- ¿Qué pasa? -le inquirió al empezar a ponerse nervioso cuando aquel no continuó-.
Sasuke apretó los labios entonces, y se giró levemente para mirarle de reojo. No tenía ni idea de lo que podía estar pasándole por la cabeza pero, cada vez más, sus silencios le atacaban los nervios.
- Gracias por lo de anoche.
"¿Cómo?"
- ¿Por lo de anoche?
- Por venir… -susurró, escondiéndose de nuevo tras el flequillo-.
- Joder, Sasuke -dejó escapar un suspiro de alivio-. Me estabas asustando...
¿Por qué le daba vergüenza ahora por eso? Si es que de verdad… A veces le sorprendía lo tímido que podía llegar a ser. ¿Es que de verdad creía que había sido una molestia ir a verle?
Tal vez al final no le contó que se había estado deprimiendo él solo toda la tarde, pero es que realmente le pareció una tontería después de que Sasuke le contara lo que le había sucedido.
Y de todas maneras se le olvidó por completo en el momento que Sasuke se puso en contacto con él. Quizá fuera una gilipollez, pero el simple hecho de que se acordara de él hizo que se le aligerara el alma. Y una vez estuvo junto a él... Fue todo un alivio poder verle y pasar aunque fuera sólo un rato juntos.
De un bote, arrastró la silla para pegarla un poco más a la del moreno haciendo que aquel se girase a mirarle con algo de sorpresa. Y no pudo evitar que se le escapara una sonrisa, al darse cuenta de lo tonto que podía llegar a ser.
- Creía que sabías que podías avisarme cuando quisieras -susurró inclinándose hacia él-.
Y aquel se quedó sin palabras, permaneciendo ambos mirándose fijamente en silencio. ¿Es que hasta ahora no había entendido que…?
"Le quiero..."
No es que se sorprendiera a sí mismo en exceso pensando en aquello. Al fin y al cabo… Claro que se había dado cuenta de lo mucho que necesitaba estar al lado de Sasuke. Pero era la primera vez que, realmente, quería a alguien de esa manera. Y no porque le atrajera sólo físicamente, ni porque tuviera curiosidad -como había sido el caso con los que se había acostado antes...
Es que si no tenía a Sasuke cerca, no se sentía tranquilo.
Le necesitaba para poder respirar.
- Sólo tienes que darme un silbidito y vendré volando -murmuró con una sonrisa-.
- ¿Q-quién te crees que eres? -le puso la mano en la cara para alejarle-. ¿Superman?
- No, un súper saiyajin* -dejó escapar una risilla traviesa, cogiéndole de la muñeca-. ¿No ves que se me ha vuelto el pelo rubio?
- Y yo soy Luffy*, no te fastidia… -dijo con la boca pequeña-.
Naruto no pudo evitar dejar escapar un pequeña carcajada ante la actitud del moreno, inclinándose un tanto más para apoyar la frente con la suya.
En serio… No entendía por dónde le venía la vergüenza, pero le resultaba encantador ver a Sasuke de aquella manera.
Y de un arrebato, le rodeó con los brazos atrayéndole hacia sí, dejándole un fuerte beso en la mejilla. A lo que el moreno respondió, si bien no esperaba otra reacción, colando los brazos entre sus cuerpos, empujándole para intentar separarle. Y es que siempre que le sacaba los colores…
- ¡Suéltame, dobe!
- No quiero -sonrió ampliamente, besándole de nuevo-.
- Naruto… -siseó amenazante-.
Pero ya se conocía esa réplica, no le intimidaba en lo más mínimo.
- ¿Qué?
- Suéltame -contestó serio-.
- ¿Por qué?
- Porque yo lo digo.
- Hmmm…
Hizo como si le diera realmente un pensamiento. Pero en su lugar, lo que hizo fue estrecharle un tanto más entre sus brazos, hasta que aquel pareció darse por vencido, dejando de forcejear.
- Nos están mirando… -dijo en un suspiro el moreno, apoyando la frente en su hombro-.
Por un instante, le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Era algo a lo que intentaba restarle importancia últimamente, pero siempre estaba ese pensamiento en el fondo de su mente. Si bien, al recorrer con la vista todo lo que les rodeaba, lo único que encontró fue que, al mirar hacia donde estaban sus amigos -junto a la barra-, Kiba se giró a mirarle un instante para devolver su atención después a la conversación que tenía con Shikamaru y Suigetsu. Nada más.
Pero de todas maneras...
- ¿Y? ¿Es un problema?
¿Desde cuándo Sasuke le daba importancia? Hasta ahora nunca se había apartado si le daba un beso, aunque fuera fugaz. Es más, casi siempre era él quien le ponía en aprietos.
- No… -contestó en un susurro-.
Entonces… ¿Le había querido chantajear...?
Pero el pensamiento se desvaneció en el momento que Sasuke sacó los brazos de entre sus cuerpos y le rodeó para abrazarse a él.
Estaba raro… Sasuke estaba muy raro.
- ¿Qué te pasa? -le musitó al oído-.
- Nada.
- ¿Cómo que nada, Sasuke? -quiso separarle para mirarle a la cara, cogiéndole de los hombros-.
Y aunque en un primer momento aquel se negó, ante su terquedad cedió. Pero apartó la mirada enseguida.
- ¿Qué pasa? -insistió-.
- No pasa nada, Naruto. Estoy cansado, nada más. Ayer fue un día largo.
De nuevo, volvió a inclinarse hacia él, reposando la cabeza sobre su hombro. Realmente parecía cansado. Pero aún así… Naruto tenía la sensación de que se le estaba escapando algo. ¿Por qué si no les habían dejado solos? No es que fuera algo raro cuando se tenían que despedir, generalmente se hacían a un lado. Pero acababan de llegar…
- ¿Has discutido con tu madre? -le preguntó, paseándole las manos por la espalda-.
- No…
- ¿Pasó algo anoche?
Bajo sus manos, Naruto sintió cómo el moreno tomaba aire lenta y profundamente. Y con la misma parsimonia se separó de él dejando escapar un largo suspiro, clavando los ojos en él. Y se inclinó lo suficiente para besarle.
Pero por algún motivo… Y aunque no le negó el beso… No se sentía tranquilo.
- Ya te lo he dicho, dobe. Estoy cansado, nada más -repitió al separarse de él-. Además… Como comprenderás el ambiente en casa ahora mismo no es el mejor del mundo… -murmuró-.
"Ajá…", dejó escapar un suspiro de irritación.
¿Por qué tenía que guardárselo todo?
- Suéltalo de una vez, Sasuke -se cruzó de brazos molesto-. Luego me dices a mí.
Irritación de la que pareció contagiarse el otro, pues frunció el ceño de forma acentuada. Pero esta vez no pensaba ceder. Si estaba entendiendo bien las cosas, Sasuke había tenido las intenciones de contárselo desde buen principio. Al menos así lo entendía, pues Suigetsu era quien había hecho que los otros se levantaran. Así que algo habían tenido que hablar de camino, antes de llegar al local. Motivo suficiente para insistir.
Así que se quedó ahí, sosteniéndole la mirada, hasta que aquel se dio por vencido. Sasuke se recostó un poco en la silla, apoyando la mejilla en su puño.
- Ayer insulté a mi abuela -le miró de reojo-.
- ¿Eh…?
- En el cementerio -le aclaró-.
- Ah… -asintió-.
"Bueno, normal…", pensó para sus adentros.
Si había entendido bien la historia… Insultar sería lo más bonito que hubiera hecho él si alguien manchaba el nombre de su madre.
- ¿Y qué pasa con eso…? -preguntó aún confuso-.
- Pues… -apretó los labios por un momento-. Que mi hermano está cabreado conmigo…
- ¿Por qué?
- Porque sí, Naruto, porque sí -se pasó la mano con exasperación por la cabeza para apartarse el flequillo-. Porque si no llega a estar ahí le hubiera dado una bofetada a la vieja esa ¿Quién se cree que es para insultar a mi madre y a mi familia? -masculló entre dientes para no alzar la voz-. Pero claro, reaccionar así es impropio de un Uchiha. Todos en mi familia tienen la cabeza fría y piensan antes de hacer nada. Pero yo no, ¡joder!
Totalmente frustrado, aquel se inclinó para cubrirse la cara con la mano.
Y Naruto se quedó ahí congelado sin saber qué decirle. No le había visto nunca perder los nervios por nada. Incluso aquella noche en el pub, cuando aquel borracho quiso pegarle… Se mantuvo más sereno que nadie a su alrededor. Y, desde luego, mucho más sereno que él.
- Te juro que si mi hermano no hubiese estado ahí… -susurró entre dientes-.
- Sasuke, deja de darle vueltas. Al final no pasó nada, ¿no? -quiso calmarle-.
- ¡Pero pudo haber pasado! ¡Ahora podría estar pasando la noche en el calabozo, ¿sabes?! Como si no le diera ya problemas…
- ¿A quién le das problemas?
Y de nuevo se quedaron en silencio, completamente inmóviles.
Naruto era incapaz de quitarle los ojos de encima. Hasta ahora, siempre había tenido la impresión de que Sasuke era más calmado que él en situaciones así… Pero al parecer esos prontos suyos eran más frecuentes de lo que creía.
Si tan sólo fuese capaz de dejarlo todo salir y dejara de guardárselo para sí…
- Sasuke -le llamó al ver que aquel no reaccionaba-.
Pero tampoco atendió a su llamado.
No pudo sino suspirar resignado y de nuevo le abrazó, haciendo que su cara quedara contra su pecho. Y es que no sabía qué hacer. Aquel idiota, por más que intentaba hacerle llegar que podía confiar en él, no quería dejarle pasar. No sabía a qué se debía, pero había un muro entre ellos que por más tiempo que pasaba, no podía atravesarlo.
- Déjame ayudarte, Sasuke.
- Ya me estás ayudando, dobe.
- Si tú lo dices...
Con cierta pesadez, Naruto dejó escapar un suspiro de resignación, paseándole las manos por la espalda. Sasuke en cambio se mantuvo ahí inmóvil, dejándole hacer, sin volver a decir palabra.
Y la impotencia volvió a invadirle. Le dolía verle así y no poder hacer nada más por él.
Tras unos minutos así, Naruto alzó la vista hacia la barra, encontrándose con la mirada atenta de aquellos. Kiba le hizo un ademán con la cabeza, intrigado por lo que ocurría, pero Naruto simplemente se encogió levemente de hombros, moviendo el brazo lo suficiente como para que no pudieran verle la cara a Sasuke. Si fuera él, no querría que le viera nadie así.
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Miércoles, 24 de septiembre
18:50 h
Después de aquello, y tras que llegara Chouji, Fueron a buscar alguna pizzería por los alrededores. Sasuke no había vuelto a abrir la boca y una vez llegaron, se entretuvo con su móvil. No era si no cuando le preguntaban directamente que contestaba, y, de verdad, ya sabía que por lo general no solía participar de las conversaciones pero le estaba poniendo histérico su comportamiento.
Había estado intentando encontrar la ocasión de hablar con Suigetsu a solas, por si aquel supiera algo, sonsacárselo. Pero claro… No iba a preguntarle nada teniendo a Sasuke al lado. Quizá pareciera distraído, pero estaba seguro que estaba atento a todo lo que se decía a su alrededor. Y cuando se levantó Suigetsu para ir al baño, se le unió Kiba también. Y no es que quisiera ocultarle nada a su amigo pero, si realmente había ocurrido algo, no quería que nadie más se enterase de los asuntos personales de Sasuke. Aunque tampoco estaba seguro de que Suigetsu le fuera a contar nada… Pero tenía que darle el intento.
Así que estuvo esperando a que fuera Sasuke quien se levantara para ir al baño. En ese momento podría pedirle a Suigetsu que le acompañara fuera y poder hablar a solas con él. Podrían inventarse cualquier excusa en el caso de que Sasuke regresara antes que ellos.
Pero esperó y esperó…
No hacía más que mirar a Sasuke de reojo, como bebía sorbos de su bebida con la pajita de vez en cuando, y no parecía tener intenciones de ir en breve a vaciar la vejiga. Y estaba empezando a notar una fina película de sudor por la sien de la tensión.
Y al final, terminó por ser él quien necesitó ir al baño.
Quiso aprovechar entonces para hacer que Suigetsu le acompañase, si bien no le parecía el mejor lugar pues quizá el propio Sasuke podría entrar tras ellos y encontrarles ahí a media conversación…
Pero también ese intento quedó ahí. A pesar de que le tiró levemente de la camiseta para llamarle la atención, no pudo decirle nada. Al parecer no entendió el mensaje que le mandó, moviendo rápidamente los ojos hacia los baños. Así que se resignó cuando aquel regresó a la conversación que estaban teniendo sin prestarle más atención, y se marchó solo antes de que Sasuke se diera cuenta de sus intenciones.
No quería ocultarse de Sasuke, pero tenía la impresión de que aquella era la única manera de conseguir algo de información…
"¿Qué le pasa…?", suspiró hastiado mirando el techo.
- ¿Qué te pasa?
Un escalofrío le recorrió el cuerpo al escuchar la voz de Shikamaru, y se giró para ver cómo se cerraba la puerta tras él. Aquel, sin más, se acercó hasta el urinario contiguo y suspiró con alivio.
- A mí nada, ¿por qué? -mintió con la boca pequeña-.
- Porque me estás poniendo nervioso.
- ¿Yo?
- Sí, tú -dijo hastiado-. ¿Es que os habéis peleado antes?
- No… -murmuró-.
- Sasuke parecía cabreado… -insistió-. Y tú pareces una pared, macho. Te hablamos y como si oyeras llover.
A lo que no pudo evitar dejar escapar un suspiro de resignación. De verdad, hablando en serio, tenía que empezar a aprender a disimular un poco mejor. Y es que, cuando se trataba de Sasuke…
- Me pasa que no sé qué le pasa -contestó al tiempo que le daba con el puño al botón de la cisterna, abrochándose la cremallera después-. Está raro.
- ¿Quién? ¿Sasuke?
- Sí.
- ¿Por qué lo dices?
- No sé… -dejó caer los hombros, dirigiéndose al lavabo-, está súper callado ahí con el móvil… Sé que le pasa algo pero no me lo quiere contar.
- Pues a mí me parece que está como siempre -sentenció el otro, acercándose para lavarse las manos también-. Al menos él sí responde cuando le hablan -le echó en cara-. Aún no me has contestado, para que lo sepas.
- Contestar, ¿el qué?
- Ahh… -suspiró con fastidio-. Que ayer fue el cumpleaños de Ino, y antes de ayer el mío. Vamos a celebrarlo este sábado. ¿Te apuntas?
- Ah… -fue lo único que pudo llegar a decir-.
¿En serio… le habían preguntado? ¿Tan absorto se había quedado...?
- Deja de montarte historias -le dio una colleja-, si no quiere contártelo será porque no tiene importancia.
- Hmmm…
- Además, ya habéis estado hablando antes, ¿no?
- Sí… -asintió levemente-.
- Entonces, ¿qué más quieres?
- Es que no lo entiendes, Shikamaru. Estoy seguro d-
Pero no pudo terminar de explicarse. La puerta se abrió de golpe. Y no aporreó la pared porque tenía tope. Y al girarse ambos de un brinco para ver quién había irrumpido así… Se quedaron sin habla al ver entrar a toda prisa a Chouji, con la mano en la boca. Fueron fugaces los pocos segundos que tardó en encerrarse en unos de los retretes, pero desde luego que traía mala cara. Y estaba empezando a imaginar lo que le ocurría… cuando, en efecto, escuchó del otro lado de la puerta que empezaba a vomitar.
Naruto tragó con fuerza, sintiendo que se le fuera a revolver el estómago sólo de oírle.
- Chouji -tocó en la madera su compañero-, ¿estás bien? ¿Qué te pasa?
Y, de nuevo, la puerta del baño se abrió, entrando por ella esta vez Suigetsu. No traía mejor cara que el otro… Pero al menos no parecía tan mal.
- ¿Qué os pasa? -llegó a preguntarle Naruto, antes de que se encerrara él también en un cubil-.
- El cabrón de Sasuke… -murmuró-.
- ¿Sasuke? -miró a Shikamaru, como si aquel pudiera contestarle-. ¿Qué ha pasado?
Sin embargo no le contestó. Y al escuchar de nuevo a Chouji… Decidió salir de ahí antes de que terminara por contagiarse de las náuseas de los otros.
Preocupado e intrigado, dirigió sus pasos a prisa hacia la mesa donde se encontraban los otros. Preocupación que se acentuó al acercarse cuando vio al moreno y cómo se tapaba la cara con la mano, su cuerpo temblando… Hasta que vio a Kiba tras él, riendo a mandíbula batiente.
- ¿Qué ha pasado? -les preguntó confuso-.
- Q-que son… son unas nenazas… -dijo entre risas, señalando a Sasuke-.
- ¿Qué has hecho…? -inquirió temeroso de saber la respuesta-.
- ¿Yo? Nada… -rio entre dientes-. ¿Quieres verlo?
¿Sinceramente? No estaba del todo seguro de querer saberlo al ver dónde habían terminado aquellos dos. Pero al alzar el móvil Sasuke para enseñarle la pantalla, vio una chica bastante mona en lo que parecía el salón de su casa… Cosa que despertó su curiosidad. ¿Qué podía hacer una chica así… para que aquellos dos acabaran potando*? ¿Iba a descuartizar algún animal? ¿O…? ¿No sería un vídeo porno…?
Por un instante, contuvo la respiración barajando posibles hipótesis, y desvió la mirada a Sasuke para intentar encontrar alguna respuesta. A lo que aquel le contestó estirando un poco más la sonrisa y alzando una ceja.
Vale.
Era un reto.
Y Sasuke era capaz de verlo sin inmutarse…
- Vale -respondió con falsa resolución-.
Quizá Shikamaru tenía razón. Sasuke se estaba comportando igual que siempre. Y había sido él mismo quien le había dicho antes al moreno que no le diera más vueltas al asunto… Tal vez estaba exagerándolo todo.
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Miércoles, 24 de septiembre
19:30 h
"Si es que tengo que ser masoca...", rumió para sus adentros apoyando la cabeza en la mano, sin apartar la vista de la carretera. Había empezado a llover poco después de que se marcharan de la pizzería. Tuvieron suerte de llegar al coche sin acabar empapados.
Aún tenía el estómago un poco revuelto por el vídeo aquel. Había conseguido mantenerse en su sitio y no salir corriendo a vomitar, pero en serio… ¿¡Quién coño era capaz de comerse cinco kilos de comida y quedarse tan pancho!? Sólo de pensarlo le daba angustia...
Y no es que esa chica lo hiciera de vez en cuando, es que lo hacía casi cada día para actualizar su canal de youtube… ¿Dónde le cabía tanta comida…?
"Ugh…"
- … a un karaoke que hay en la playa.
- Ah, ¿ése que hay al lado del 'First Kitchen'*?
- Sí, ése, ése.
- ¿De qué habláis? -quiso saber Naruto-.
Había estado tan absorto que no se enteró de cuándo empezaron a hablar.
- De la fiesta de cumpleaños de Shikamaru e Ino -le aclaró el castaño emocionado-, lo van a celebrar en un karaoke.
- Ahh…
- Que hablando de eso, vosotros vais, ¿no?
- Yo le he dicho que sí.
- Yo también -vio que asentía el moreno por el rabillo del ojo-.
- ¡Buaaaaaaahh! ¡Podremos jugar un partidillo de fútbol ahí en la arena!
- Si no llueve -puntualizó Sasuke-.
- De ilusión también se vive -se burló Naruto-.
- ¡No seáis aguafiestas! ¡No va a llover!
A lo que ambos comenzaron a reír entre dientes por la rabieta de Kiba.
Después de todo… Shikamaru tenía razón. El único que se había estado comportando raro era él, no Sasuke. Al menos así fue después de que se desahogara.
- Osti, tío… Mañana va a caer la de Dios… -murmuró el castaño a su espalda-.
- Argh… ¿Más que ahora?
- Como tres veces más. Dan treinta y cinco mililitros por metro cuadrado hasta las dos de la tarde.
- Genial…
- Hmmm… Qué bien estaremos en casita… -dijo Sasuke al aire-.
- Sí… -asintió levemente-.
Y dejó escapar un suspiro de alivio. Al día siguiente tenía el día libre… Y Sasuke iba a quedarse a dormir con él. Ya podía anticipar esa pereza placentera que sentía al despertar a su lado… Podía imaginar perfectamente el bienestar que sentiría de estar calentito bajo la manta, abrazado a él, mientras fuera se podría escuchar el sonido de la lluvia. Igual que cuando estuvieron en casa de sus padres. Si no fuera porque se despertó Sasuke al rato, quizá hubiera vuelto a caer dormido.
Pronto sería algo bastante frecuente al entrar el otoño.
- Ah, que por cierto… ¿Qué os parece si pasamos un fin de semana en casa de mis padres?
- ¿¡Cuándo!? -salto emocionado enseguida Kiba-.
- Dentro de un par de semanas.
- ¿Y eso? -preguntó curioso Sasuke-.
Y es que, bueno, entre unas cosas y otras… Casi se había olvidado.
- Hmm… Pues es que… -fue bajando el tono de voz-, ...el día diez es mi cumpleaños…
- ¡Buaah! ¿¡En serio!? ¿¡Por qué no lo habías dicho antes!?
- ¿Y tu madre nos va a dejar montar fiesta? -preguntó con sorna-.
Y no sin motivo.
Hacía un par de semanas, cuando salieron a jugar al billar… Bueno, se tomó quizá un par de cervezas de más y Sasuke hubo de conducir hasta su piso, ya que obviamente él no se encontraba en condiciones.
No es que se hubiera emborrachado, no, pero empezó a notar esa chispa que le decía que debía parar de beber. Pero tuvo la mala suerte de que, de camino a casa, su madre le llamó y en su euforia le cogió el teléfono.
Mal hecho.
Realmente no recordaba muy bien de qué fue que hablaron pero sí la bronca que le cayó al día siguiente.
- Realmente lo que le preocupa es que tenga un accidente con el coche -suspiró resignado-. No creo que se enfade si estamos en casa.
- De todas maneras creo que sería mejor que se lo dijeras a tu padre -le aconsejó el castaño-, seguro que encuentra la manera de convencerla.
- O podemos celebrarlo otro día en tu piso -sugirió el otro-. Ese día es mejor que lo pases con tu familia*, ¿no?
- También es verdad -apoyó Kiba-.
- Hmmm…
Sabía que Sasuke tenía razón. Pero aún así se sentía emocionado de pensar que este año podría celebrarlo con un montón de amigos. No se había acordado de mencionárselo antes a los demás porque estaba algo distraído…
Pero es que en casa de sus padres había sitio de sobra y podría invitarlos a todos a pasar un fin de semana. Podrían montarse su propio karaoke y jugar a la consola hasta las tantas. Por no mencionar que, al vivir en una zona apartada, no molestarían a nadie si tenían la música un poco alta. Y estaba seguro de que incluso sus padres se les unirían. A su madre le gustaba el karaoke también.
"Podría pedir un par de días de vacaciones…", rumió para sus adentros.
- Bueno, ya veremos. Hablaré con ellos.
Y desconectó de nuevo de la conversación centrándose en la carretera, tomando el desvío para ir a casa de su amigo. No había mucho tráfico, pero la carretera estaba completamente encharcada y debía prestar atención. Mejor prevenir que curar.
- En fin, si salís mañana me decís algo, ¿eh? -dijo Kiba, desabrochándose el cinturón cuando aparcó frente a su casa-.
- Siiii.
- Buenas noches -se despidió el moreno, girándose en su asiento para chocar el puño con él-.
- Buenas noches -se despidió también el otro, con una amplia sonrisa-.
Hasta ese momento no se había percatado, pero parecía que Sasuke empezaba a tener más confianza con él.
Naruto imitó a los otros, y se despidió de Kiba. Aquel salió a prisa del coche y a la carrera se dirigió hasta el porche, despidiéndose una vez más de ellos con la mano antes de entrar en casa.
No fue hasta entonces que Naruto emprendió la marcha de nuevo.
No es que no disfrutara de la compañía de su amigo… Pero ahora que por fin estaba a solas con Sasuke se sintió completamente relajado al fin. Si verdaderamente tenía algo que decirle, ahora no tendría impedimentos en hacerlo. Y si no… Ahora podría abrazarle y besarle cuando le viniera en gana. Por más que quisiera hacerlo cuando estaban por ahí, tenía que contenerse siempre porque si fuera por él, estaría siempre pegado como una lapa.
Además de que podría pasarse la eternidad tumbado en el sofá, abrazado de él hasta quedar dormido. Le encantaban esos momentos en los que no existía nada más, tan sólo ellos, abrazándose, besándose y acariciándose, mientras veían alguna película.
- ¿Qué te apetece ver hoy? -le preguntó el moreno, como leyéndole el pensamiento-.
- Hmmm… ¿Qué tal 'Moon Child'? El prota es el mismo actor que el que hace de Kenshin.
- Lo sé. La he visto unas cuantas veces.
- Hmmmmm… ¿Bunraku?
- Vista.
- ¿'When Marnie was there'?
- Vista. Además, no me pareció tan buena como dicen.
- Hmmmmmm -frunció el ceño intentando encontrar algo que aún no hubieran visto-, ¿'The Last'?
- ¿Me preguntas en serio…? -dijo con aversión en la voz-. ¿No has leído las críticas?
- ¿No…?
- Es una de las peores películas de los últimos años, un desperdicio total.
- ¿En serio?
- En serio. Al prota lo tratan casi como a un retrasado mental y el supuesto romance no es más que una burla vomitiva. Sólo les falta escupir arcoiris por lo que dicen -contestó con rotundidad-.
Tanta, que tenía que creerle. Sasuke tenía buen gusto para escoger películas. Bueno, tenía buen gusto en general, y de normal siempre hacía buenas elecciones.
- ¿Has visto 'la chica que saltaba a través del tiempo'? -le preguntó el moreno tras un breve silencio-.
- No, pero esa es vieja. ¿No las has visto ya?
- Sí, pero hace tiempo. Creo recordar que usa una especie d-
- ¡Hey, hey, hey! -le cortó antes de que siguiera-. ¡No se te ocurra espoilearme!
- O si no, ¿qué? -le retó-.
No le veía la cara porque estaba concentrado en el asfalto, pero estaba cien por cien seguro que debía de tener una sonrisa de esas retorcidas… Lo que terminó de convencerle de que realmente, Sasuke estaba con su humor de siempre.
- Te daré un bocado mientras duermes.
- Hmmm…
Y ahora debía estar alzando una ceja, incrédulo. Y se giró a mirarle sólo un momento para comprobarlo.
"Lo sabía…", rodó los ojos.
Pero bueno, no pudo sino sonreír para sus adentros de que todo hubieran sido imaginaciones suyas.
- Eso habría que verlo -le provocó el otro-.
- No me tientes…
Y antes de que pudiera verle venir, Naruto le pellizcó levemente en el costado, sin apartar la mirada del frente.
- Eres muy valiente cuando conduces.
- Uhum -le concedió-.
Y es que sabía que, mientras estuviera al volante, Sasuke no le haría nada por la cuenta que le traía…
Si bien, en cuanto echó el freno de mano tras aparcar en el garaje, no tardó ni un segundo en devolverle el pellizco. Y eso que no había bajado la guardia y había intentado cubrirse con el brazo. Pero aún así, Sasuke era rápido cuando quería y no le dio tiempo, así que inmediatamente se quitó el cinturón y se retorció en su asiento, encogiendo una pierna por delante para cubrirse y levantó las manos para defenderse, riendo entre dientes.
Hasta ahora ya sabía de sobras que llevaba las de perder… Tenía más cosquillas que el otro, y aquel se las encontraba con pasmosa facilidad, pero aún así le encantaba hacer ese tipo de chiquilladas.
Sin quitarle los ojos de encima, con calma Sasuke se desabrochó el cinturón, y como acto reflejo Naruto se encogió un tanto más, intentando cubrirse todos los puntos flacos. A lo que el moreno dejó escurrir una torcida sonrisa. Le tenía atrapado, y Sasuke lo sabía.
- Y ahora… ¿Qué?
- Ahora es cuando me dejas bajar del coche tranquilamente para que podamos subir a casa… -rio nervioso, no del todo seguro de que fuera a hacer como le pedía-.
- Hmmmm… -alargó la sonrisa, alzando una ceja, e inclinándose hacia él-. ¿Y por qué habría de hacerlo…? -amagó como si fuera a pellizcarle en el muslo, haciéndole dar un respingo-.
- Porque si no, nos vamos a quedar aquí toda la noche -apretó los labios para que no le saliera la risa tonta-.
- Fu… -rio para sí, girándose en su asiento-. Me parece justo.
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Miércoles, 24 de septiembre
21:40 h
Justo… ¡Unas narices!
No paró de pincharle durante todo el camino hasta arriba. Incluso se llevó un buen pellizco en el brazo, así de gratis, antes de montar en el ascensor para dejar el garaje… Simplemente porque, de nuevo, el moreno había visto una matrícula capicúa… ¿¡Pero de dónde demonios se había sacado ese juego!? Aunque lo que más rabia le daba era que no se había dado cuenta él. ¡Ésta se la guardaba! ¡Vaya que sí!
El caso es que, con la tontería, no habían parado de hacer el idiota hasta que finalmente Naruto se dio por vencido. Hasta ahora ya se había dado cuenta de que, en cuanto a fuerza se refería, era más fuerte que él. Y no quería terminar por hacerle daño sin querer. Motivo por el que se reprimía bastante, y no sabía si el moreno era consciente de ello o no… Pero justamente por eso era por lo que al final no podía contenerle, y el otro aprovechaba cualquier resquicio para encontrarle las cosquillas.
Pero bueno. Él se sentía feliz así.
Echando la vista atrás… Cuando Sasuke fue por primera vez a su casa no podía haber imaginado que realmente iban a terminar teniendo tantas confianzas, ni que fueran a empezar a salir juntos tan a menudo. Mucho menos que se fuera a hacer costumbre que terminaran el día viendo una película, abrazados el uno del otro, tumbados en su sofá.
Nunca se había sentido tan bien con nadie. Al principio, cuando empezó a acudir a aquella asociación… Las veces que terminaba en un 'love hotel' amanecía solo, sintiéndose completamente usado. Y con el tiempo fue algo que él mismo empezó a imitar: iba, se desahogaba, y se largaba antes de quedarse dormido.
Sin embargo con Sasuke todo era diferente.
Quizá por andar pensando en ello la película le afectó más de la cuenta. A pesar de que era obvio que la chica y el chico estaban completamente enamorados… Al final él se marchó, después de todo. A pesar de que por un instante parecía que fuese a quedarse con ella… Se marchó. Y la música de 'ending' tampoco ayudaba nada, hablando de no volver a ver nunca más a la persona que amas, recordando el pasado intentando olvidar esos momentos de felicidad...
Y no pudo sino abrazarle un tanto más fuerte, dejando escapar un suspiro.
No quería ponerse a pensar en que algo así le fuera a suceder, ahora que había encontrado a Sasuke. Por primera vez en su vida, podía imaginarse viendo pasar el tiempo al lado de alguien.
- No me digas que te vas a poner a llorar ahora… -dijo burlón el moreno, alzando un tanto la vista-.
- ¿Por qué habría de llorar? -quiso disimular-.
Pero por más que quiso, no pudo contener una lágrima, y con la desazón recorriéndole el pecho alargó el brazo hasta la mesa para coger el mando de la televisión y la apagó.
Sasuke debió percatarse de su humor pues de repente se quedó en silencio, simplemente devolviéndole el abrazo.
Y así se quedaron durante varios minutos. Los que tardó en darse cuenta de que quizá le estaba apretando con demasiada fuerza contra sí, por lo que aflojó un poco sus brazos.
- ¿Algo de lo que quieras hablar? -le preguntó Sasuke, acariciándole por el costado-.
- No es nada… -suspiró-. Es sólo que… -apretó los labios por un instante-. La puta canción era súper depresiva.
- ¿Sinceramente?
- Sinceramente.
No es que le estuviera mintiendo… O bueno, no del todo. Pero ahora que todo estaba tranquilo entre ellos dos, no quería fastidiarlo con sus miedos. ¡Claro que era depresiva! Por un momento, le había recordado por qué le costó tanto de dar el paso de confesarse al moreno, y por qué le había vuelto a asaltar aquella pesadilla. Quería ser algo en la vida de Sasuke. Y no un simple amigo como sugería la canción. Le costaba horrores despedirse de él como para pensar que, tal vez, en un futuro, tuviera que resignarse a quedarse a un lado y que fuera otra persona quien le hiciera feliz. Que si eso ocurría, el tiempo mismo se encargaría de poner distancia entre ellos, e irremediablemente llegaría el día en el que perderían cualquier tipo de contacto.
¡Claro que era depresiva!
- Hey… -le llamó Sasuke, poniendo la mano sobre su mejilla-.
Sólo en ese momento se dio cuenta de que estaba apretando los labios con fuerza, y tenía la vista totalmente borrosa.
- ¿Qué pasa?
- Nada.
- Naruto…
- Ya te lo he dicho -se restregó la mano libre por los ojos para aliviar la picazón-, la puta canción era súper depresiva.
- ¿Y qué decía?
- ¿No la estabas escuchando?
- ¿La verdad? -hizo una breve pausa-. No.
En silencio, se quedó mirándole a los ojos. Permitió que le apartara con el pulgar una lágrima más que se le había escapado. Si bien Sasuke no dejó de acariciarle la mejilla, cosa que sólo hacía que el nudo que se le había formado en la garganta se acrecentara. Sólo de pensar en que, tal vez, llegara el día en el no podría sentir el tacto de su piel sobre la suya…
Puso la mano sobre la del moreno y giró la cara, apretando los ojos, dejándole un suave beso en la palma.
- Te quiero, Sasuke -murmuró con la voz ronca, rozando los labios en su piel-.
Y de repente sintió como si toda la sangre le abandonara la cara, al darse cuenta él mismo de que lo había dicho en voz alta sin pensar.
Lentamente fue girando la cabeza para mirarle a los ojos, con el pánico recorriéndole las venas, y el corazón martilleándole en el pecho. Y es que esas dos palabras… Sabía que podían ahuyentar a cualquiera si no se decían con cuidado.
Y no ayudaba nada el hecho de que Sasuke le observara desde arriba sin decir nada, completamente inmóvil. Sin pestañear siquiera. Totalmente congelado, casi como si hubiera visto un fantasma.
- Sasuke, no te lo tom-
- Cállate -murmuró-.
- Sasuke, por favor n-
- Que te calles -le puso mano en la boca-.
De nuevo, toda esa intranquilidad que le había estado sofocando toda la tarde le invadió, sintiendo que se le enfriara el cuerpo. No sabía adivinar exactamente qué era lo que le podía estar pasando por la cabeza… Por su tono de voz, y el poco empeño que hacía por mantenerle callado, creía que no estaba enfadado al menos. Pero el silencio que siguió, y el gesto como de espanto que portaba Sasuke… hacía que a cada latido la angustia fuera en aumento.
Con cuidado, aquel se irguió, al tiempo que le apartaba la mano paseándola por su cuello, y luego por su pecho. Y con relativa calma se sentó sobre sus caderas, paseando de forma ausente las manos por sus costados, y subiendo hasta sus pectorales, en apenas un roce.
Y no sabía por qué de todo, pero empezaba a sentirse aterrado.
- Sasuke…
Aquel levantó la mirada de sus manos, mirándole a los ojos. Pero tenía la mirada completamente perdida.
Y Naruto, a cada segundo que pasaba sin respuesta, no podía evitar que el miedo se apoderase más de él. Quería pedirle disculpas por haberlo dicho sin pensar, que no se lo tomara en serio -aunque en realidad no fuese verdad-, que no se marchara, y que no le dejara solo ahora que empezaba a ser feliz. Porque ya se había dado cuenta últimamente de que su felicidad pasaba por él, y que si Sasuke le dejaba, no sabía qué iba a ser de él. Ni quería pensar en ello.
Pero también sabía que si no decía las palabras adecuadas para ese momento, para Sasuke, sólo empeoraría las cosas. Y la impotencia comenzó a devorarle.
Por eso, le dio un vuelco al corazón cuando el moreno se inclinó hacia él y le besó suavemente los labios. Besos y caricias que empezó a repartir por su cara y su cuello, paseándole las manos por los costados. Pero a pesar de lo gentil que estaba siendo… Tenía un nudo en el pecho que le quitaba el aire. No sabía por qué, pero tenía un mal presentimiento. Sensación que se acrecentó cuando Sasuke, poco a poco, se fue escurriendo entre sus piernas, colando una mano por debajo de su camiseta, acariciándole el abdomen.
Hasta ahora, no habían pasado de las caricias por encima de la ropa, evitando cualquier punto sensible. Le pidió tiempo al moreno, y se lo concedió sin rechistar. No entendía que de repente faltara a su muda promesa.
- Sasuke… -le puso la mano en el brazo, pidiéndole silenciosamente que parase aquello-.
Sin embargo, el moreno no le escuchó. No fue brusco, pero le cogió la mano y la apartó.
Empezaba a ser incapaz de retener las lágrimas, y su respiración se aceleraba por momentos.
Y fue cuando sintió el cálido tacto de la mano de Sasuke sobre su mejilla, apartándole las lágrimas, que se atrevió a mirarle a la cara.
Y cada vez se sentía más aterrado.
Sentía que no le miraba a él. El Sasuke que él conocía no estaba ahí: era incapaz de leerle el gesto que tenía en el rostro, completamente inexpresivo.
- Por favor, no… -le pidió cuando el moreno se inclinó a besarle de nuevo-.
Naruto giró la cara, evitando que le besara en los labios. Sin embargo pareció darle igual a aquel, que comenzó a besarle por el cuello, acomodando el cuerpo sobre el suyo, dejándose reposar, meciéndose lentamente sobre él.
No es que, si Naruto hubiese querido, no hubiera podido zafarse de él. Realmente no estaba haciendo fuerza alguna, pero se sentía incapaz de apartarle. Si las circunstancias hubiesen sido diferentes, lo estaría disfrutando. Había pensado que, con el carácter que se gastaba, tal vez Sasuke sería más brusco en una situación así. En cambio, sus caricias eran casi de adoración.
- Sasuke, por favor… -le volvió a pedir al sentir que una de sus manos se acercaba peligrosamente a su entrepierna, bajando por la cadera-.
Y ahí se quedó: el moreno pareció volver a sus sentidos, quedándose inmóvil por un momento.
Con la respiración completamente fuera de control, se quedó mirándole a los ojos unos instantes. Sin embargo no fue capaz de reprimir el sollozo, ahora que todo había pasado. Y giró la cara, apretando los ojos y los dientes fuertemente para ahogar el llanto.
- Naruto… -le llamó, apartándole el flequillo de la cara-. Naruto, lo siento…
Aquel presionó los labios sobre su sien, y se mantuvo quieto ahí, sin decirle nada más. Aunque en ese momento, le dijese lo que le dijese… No se veía capaz de responder a nada. Tan sólo podía llorar, aliviando así de alguna manera la presión que sentía en el pecho.
Y es que… De verdad creyó por un momento que a Sasuke le daba igual. Que no significaba nada para él y que, quizá, si hubiese opuesto resistencia le tomaría por la fuerza. O eso era lo que había podido ver en sus ojos.
- Lo siento, Naruto -volvió a repetir-. Lo siento…
Sin embargo, y a pesar de que a sus oídos le parecía sincero el arrepentimiento de aquel, Naruto era incapaz de responderle. No tenía ni idea de qué podía haberle pasado por la mente a Sasuke, pero le dolía el pecho. Mucho. Tanto que no encontraba las palabras que decirle, y comenzaba a sentirse incapaz de contener el llanto por mucho más.
Por lo que se levantó de ahí, haciendo al moreno a un lado, y a prisa salió del salón para encerrarse en el baño. Odiaba que le vieran llorar, pero lo que más le dolía… era que hubiese sido Sasuke quien le hiciera sentir así. Solo. Como si no hubiese sido más que otro de esos desconocidos que simplemente buscaban acostarse con él… y nada más.
Con ese desasosiego recorriéndole las venas, sintió como si las fuerzas le abandonaran el cuerpo, dejándose escurrir por la puerta hasta quedar sentado en el suelo mirando a la nada. Le estaba dando un ataque de ansiedad, y lo sabía. Empezaba a sentirse mareado por andar respirando a bocanadas por la boca sin control alguno.
Pero es que no entendía nada. Sasuke no era así… ¿verdad? Entonces… ¿Por qué había hecho eso...?
Tardó un buen rato en conseguir poner bajo control su respiración, tras lo que se levantó de ahí y se tomó su tiempo, echándose agua una y otra vez, aliviando un poco las punzadas irritantes que sentía tras los ojos. Y había esperado que el agua fría le ayudase a serenarse, pero no dejaba de sentirse desorientado.
Por un lado, Sasuke parecía haberse dado cuenta de que le había hecho daño. Pero por otro… No encontraba ningún por qué a que respondiera de esa manera. Claro está, si es que verdaderamente le había estado siendo sincero hasta ahora…
Necesitaban hablar. Necesitaba respuestas. Las necesitaba para poder comprenderle y Sasuke, quisiera o no, le iba a responder. De esa noche no pasaba.
Decidido, se encaminó de nuevo al salón. Esta era una charla que no quería forzar, pero que debían de haber tenido hacía tiempo.
Sin embargo, una vez llegó al marco de la puerta…
- ¿Sasuke? -le buscó con la mirada-.
Se quedó mirando fijamente las cortinas, buscando cualquier movimiento que le indicara que había abierto la cristalera y que estaba fuera en la terraza.
Pero una vocecita, en el fondo de su mente, le estaba diciendo que Sasuke se había marchado.
Con los nervios recorriéndole el cuerpo, se apresuró a salir a la terraza. Pero ahí no estaba. Y escuchando de nuevo esa vocecita que le decía que se había ido… Salió apresurado hasta el recibidor, sintiendo cada latido golpearle con fuerza en el pecho, confirmando que… Sasuke ya no estaba ahí. Sus zapatillas no estaban ahí. Se había ido de verdad.
Y no pudo si no quedarse ahí unos instantes sintiendo cómo se le resecaban los labios al respirar por la boca, incapaz de parpadear.
No podía creer que, realmente, Sasuke se había marchado.
.
.
.
CONTINUARÁ…
Shubun*: día del equinoccio de otoño, es un día importante en Japón. Se reúne la familia para mostrar amor y respeto a sus difuntos y ancestros, y se acude a los cementerios para limpiar las tumbas y alrededores, así como para dejar flores frescas (algo similar al día 1 de noviembre aquí en España).
Onsen*: casas de baños termales, de origen volcánico.
Capicúa originario del catalán ("cap i cua" = cabeza y cola). Copio y pego de la RAE: Número que es igual leído de izquierda a derecha que de derecha a izquierda; p. ej., el 1331. U. t. c. adj.
En matemáticas se define como "número palíndromo" -según la wiki- pero eso no lo había escuchado en mi vida o_oUu Además de que el término 'palíndromo' se extiende a palabras e incluso oraciones enteras.
Ejemplos de la wiki: (en palabras) rotor, salas, seres, somos; (en frases) La ruta natural; Anita lava la tina.
Tito*: forma cariñosa de decir tío (en España que yo sepa xD No sé si en látino américa se usa, pero por si acaso).
No te cortes*: sólo por si acaso (diferencias ligüísticas entre países, ya sabéis), que alguien se corte, que algo dé corte o sentirse cortado -en una situación embarazosa-, es sentir vergüenza. Ej: Me da corte (me da vergüenza) pedirle una cita; le da corte (le da vergüenza) hablar de sexo.
Que por cierto, creo que no lo he mencionado nunca o.o (aunque por contexto se entiende) Cuando alguna vez he escrito que a Naruto "no le da pena" o "no hace por pena" cualquier cosa (en referencia a Sasuke), quiero decir que no es 'lástima'. En latinoamérica se utiliza ese término más comúnmente para hablar de vergüenza, pero aquí en España no =/ Para hablar de vergüenza, decimos 'corte' o 'palo' (sí, palo xD "me da palo pedirle una cita". ¿De dónde viene esa expresión? No tengo ni idea lol xD )
Saiyajin*: Me siento vieja por tener que explicar esto… Pero quizá haya alguien que quizá lo desconozca TTATT Saiyajin es el término que le dan en Dragon Ball a los nativos del planeta Vegeta.
Luffy*: protagonista de One Piece.
Potar*: vomitar.
First Kitchen*: cadena de restaurantes de comida rápida japonesa. Venden desde hamburguesas y pasta, hasta platos típicos suyos (como ramen o yakisoba). Todo bastante variado xD
Pasar el cumpleaños con la familia*: en Japón tienen costumbre de reservar el día del cumpleaños a la familia. Únicamente los más allegados son invitados. Creo que es algo que cada vez es menos estricto, pero tradicionalmente es así =/ El cumpleaños lo celebran con los amigos otro día, y en un ambiente menos familiar.
29-03-16
Madre mía… Me imagino que nadie se esperaba que terminase de esta manera… Y ciertamente, yo tampoco =/ Pero Sasuke es muy cabezón y no me deja… ^^Uu
Este capítulo me ha costado muchísimo más de lo que me esperaba ¡gomen! ;A;
Lo cierto es que no termina de gustarme cómo ha quedado… Pero creo que ya está bien de darle vueltas -_- Al final me ha salido otro capítulo larguísimo (31 páginas, y eso que en principio éste sólo iba a tener 9...) Y pues, realmente no he vuelto a leerlo (después de reescribirlo)... Así que lo siento si he sido redundante -.-
Pero en fin. A lo hecho, pecho.
Y bueno, ya lo comenté en Tumblr, pero esta espera se debe a que revisando el capítulo (hace un mes) para corregir faltas de ortografía… Pues ya no estaba a gusto conforme estaba redactado =/ Así que me puse a reescribirlo… Y me quedé atascada ≧_≦
A parte de que también he empezado las prácticas… Y me está costando bastante acostumbrarme a mi nuevo horario =( No es que sea agotador físicamente, pero es extenuante mentalmente ≧_≦ Así que no me deja mucho tiempo para pensar ;_;
*suspira*
Así que nada, eso. Que no es que lo haya dejado, sino que no tengo tanto tiempo para pensar como antes TTwTT Además de que empiezo a estar falta de ideas para los "rellenos" -_-Uu
Y pues, como siempre, agradezco enormente vuestro apoyo! ;A; Y siento no haber contestado a los mensajes… No me gustan las excusas, pero de verdad que el tiempo es algo que me escasea bastante últimamente TT_TT ¡Gomen! ;A;
