Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Jueves, 25 de septiembre
10:30 h
- ¡Achuhu! -estornudó con violencia-.
Se sentía como un saco de patatas, no tenía otra definición.
La noche anterior, con la rabia aún recorriéndole el cuerpo, había salido en busca de Sasuke y con las prisas de alcanzarle antes de que llegara a la parada de metro, se fue sin paraguas a pesar de la tromba de agua que estaba cayendo. Aunque en aquel momento le dio igual. Así que, claro, acabó calado hasta los huesos.
Nada más llegar a casa se metió en la ducha para templar el cuerpo… Pero el daño ya estaba hecho.
Y para colmo, no le encontró.
Sólo esperaba que el catarro se quedara ahí y no le diera fiebre.
"No sé por qué coño salí a buscarle…", se reprochó para sus adentros.
Estaba cabreado con él, mucho. Tanto que si ahora mismo se le plantara delante le daría un buen puñetazo en la boca. Aunque no demasiado fuerte: quería que desembuchara de una buena vez qué narices era lo que le pasaba y si le partía la boca no podría hablar durante unos días…
No.
Pero un buen guantazo sí que se merecía. Por cretino. ¿En qué coño había pensado para comportarse así? ¿Qué se había pensado hasta ahora? ¿Que había estado jugando? ¿Había estado fingiendo hasta ahora… y, al darse cuenta de que realmente iba en serio con él, había decidido marcharse para dejar de lado su pasatiempo?
"- No quiero jugar contigo -le dijo al tiempo que le ponía las manos en las mejillas, buscándole con la mirada-. Me importas más de lo que tú piensas.
- ¿Qué quieres decir…?
- Que me importas más que un simple polvo de una noche, dobe."
Entonces, ¿por qué le dijo aquello? ¿Le había mentido?
"No voy a hacer nada que tú no quieras, ¿vale? Así que deja de huír de mí".
Quería creer que no, al fin y al cabo… Hasta la noche anterior, ciertamente había cumplido su palabra…
Si realmente Sasuke hubiera querido jugar con él, estaba seguro de que hubiera encontrado la manera de hacerle ceder. Y tampoco es que hubiera sido difícil en absoluto. Al fin y al cabo, todo en cuanto se refería al moreno… Siempre cedía casi sin rechistar. Bueno, tampoco era como si hubiera tenido que ceder. Se sentía siempre tan bien a su lado que le daba igual cualquier cosa que pudieran hacer, siempre y cuando pasaran tiempo juntos. Algo de lo que estaba seguro se había tenido que dar cuenta Sasuke.
Es decir, que si no le importara ni lo más mínimo, definitivamente se habría aprovechado. Pero de todas maneras tenía la firme convicción de que Sasuke no era así.
Irritado consigo mismo por no poder dejar de pensar en él, suspiró profundamente, acurrucándose mejor en el sofá, tapándose hasta arriba con la manta.
Se le pasó por la mente llamar a Kiba para que viniera a hacerle compañía, descartando la idea acto seguido. Estaba completamente congestionado y sin ganas de hacer nada, por no hablar del cabreo que aún tenía encima y que, seguramente, acabaría pagando su amigo.
No.
Mejor quedarse en casa tranquilito por un día y esperar a que se le pasara para poder pensar con un poco más de claridad.
Hasta el tiempo parecía acompañar su estado de ánimo. Tal y como había dicho Kiba el día anterior, fuera estaba cayendo el diluvio universal, golpeando el agua de la lluvia el ventanal de la terraza con fuerza, y los rayos y relámpagos parecían gritar en el cielo la rabia que le recorría por el cuerpo a él.
Lo que sí que iba a echar en falta en este día era que alguien le trajera una sopa bien calentita… Eso siempre le sentaba bien cuando se ponía enfermo.
"¿Quedará ramen…?"
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Jueves, 25 de septiembre
13:50 h
Desorientado, entreabrió los ojos al escuchar la música de su móvil. No sabía en qué momento debía de haberse quedado dormido, pero deseó que quien quiera que fuera hubiera esperado un par de horas para llamarle.
A tientas, cogió el dichoso teléfono, costándole un poco descolgar al no poder enfocar bien la vista. Y por un instante, pensó que al otro lado de la línea escucharía la voz del moreno, que le preguntaría si podían quedar, o si podría ir a verle… Claro está, hasta que escuchó la voz de su madre al otro lado.
- ¡Hola, Naruto! ¿Qué tal?
- Hmm…
¿Cómo podía haber pensado que fuera él… si ni tan siquiera se le había ocurrido pedirle su número?
- ¿Naruto?
- Estoy bien -mintió-. Me has despertado…
- Oh, vaya -rio por lo bajo-.
- Unn…
Respiró profundamente cerrando los ojos de nuevo. No tenía ganas de hablar con nadie, ni tan siquiera con ella. Bueno, mucho menos con ella a decir verdad. Se sentía especialmente irascible y no quería pagar su malhumor con su madre.
- Naruto, ¿te encuentras bien?
- Sí, mamá… -se masajeó el entrecejo al tiempo que se acomodaba mejor bajo la manta-. Estoy un poco cansado, nada más.
- ¿Seguro?
- Sí… -suspiró irritado-.
- Bueno, hablamos más tarde entonces. Llámame, ¿eh?
- Sí, mamá.
- Si necesitas cualquier cosa, dímelo -insistió-. Estaré allí en menos de lo que canta un gallo -dijo con optimismo-.
Cosa que le hizo sentir culpable. Siempre estaba dispuesta para acudir en su ayuda a la más mínima indicación. Y aunque en parte le gustaba que se preocupara por él…
- Gracias, mamá. Pero no hace falta, de verdad -dijo con convicción-.
Empezaba a darse cuenta de lo mucho que la hacía sufrir con sus tonterías.
Cuando se sintiera un poco mejor, y menos irritable, debería de devolverle la llamada para no hacer que se preocupara de más.
Por el momento, después de colgar -y aunque hubiese preferido quedarse bajo la manta-, se levantó para dirigirse al baño y buscó el termómetro por los cajones. Se sentía acalorado y temía que su condición empeorase.
No había faltado nunca a trabajar, y esperaba que el día siguiente no fuera a ser la primera vez. Menos por semejante estupidez.
"¿Que no iré al combini a comprar un analgésico…?", pensó al ver su temperatura.
No es que fuera alta, pero empezaba a rozar lo que se consideraba fiebre.
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Viernes, 26 de septiembre
11:50 h
Era un trapo mugriento con patas.
Sí, eso era lo que era.
O al menos así se sentía, colocando las cajas de bebidas en su sitio.
No le había dado fiebre al final, pero aún sentía ese malestar fruto del catarro: le pesaban los párpados, parecía haber ganado al menos veinte kilos más, tenía el cuerpo un poco destemplado y lo único que deseaba en ese momento era que llegara el fin de su turno e irse a casa a tumbarse en el sofá y quedarse ahí para los restos, bien tapadito con la manta.
Y quizá hoy Sasuke daría señales de vida.
Seguía cabreado con él, pero quería aclarar las cosas de una buena vez y bien sabía que al moreno le costaba un par de días poner su cabeza en orden y darse cuenta de las estupideces que hacía a veces. En parte por eso había decidido no mandarle ningún mensaje el día anterior, además de que quería dejarle claro de alguna manera que estaba molesto con él.
Al final le había venido bien pasar un tiempo a solas para calmarse un poco. Dándole vueltas al asunto había llegado a la conclusión de que realmente algo debía estar taladrándole la cabeza a Sasuke. Pero siempre se lo guardaba todo para él, cosa que también le cabreaba.
"Tanto que habla de no guardarse las cosas, el muy…"
Fuese lo que fuese, ¿no confiaba en él para contárselo? ¿Tan terrible era? A estas alturas, Sasuke ya debería de haberse dado cuenta que precisamente Naruto no iba a burlarse de cualquiera que fuese su problema, y que mucho menos iba a contárselo a nadie.
¡Si incluso le había contado un secreto que nadie más sabía, joder!
"¿¡Cuál cojones es su problema!?", bufó para sus adentros.
Es que, por más vueltas que le diera, no le entendía.
Sabía que era reservado respecto a sus asuntos personales, pero nunca le había presionado para que le contase nada. Todo lo que le había contado había sido por voluntad propia.
Y Sasuke parecía disfrutar realmente de su compañía, comparándolo a cuando estaba con sus amigos.
No sabría cómo explicarlo, pero el aura que irradiaba de él era bastante diferente cuando estaban ellos dos solos, a cuando estaban con sus amigos. Eso no podía haberlo estado imaginando. Y esas sonrisas que guardaba sólo para él…
- Hey, Naruto -le llamó Chouji-.
- Dime.
- ¿Quieres probar mi nueva creación? -sonrió ampliamente-.
Naruto dejó la caja que llevaba a cuestas sobre la pila que estaba haciendo y se sacudió las manos, observándole. Como tantas otras veces, se acercó con la duda de si ésta sería una de esas ocasiones en las que le usaría como conejillo de indias… Pero al mismo tiempo le asaltó el recuerdo de lo que le contó Shikamaru.
- Y… Hmmm… -intentó buscar las palabras para no sonar demasiado entrometido; pero realmente no se le ocurría otra manera de abordar el tema-, ¿qué tal con la chica ésta?
- ¿Qué chica? -preguntó confuso aquel-.
Ambos se observaron durante tensos segundos, en los que Naruto no supo cómo excusarse sin delatar a Shikamaru.
"...pero pensaba que te lo había contado".
- ¿No me habías dicho que estabas empezando a salir con una chica..? -comentó antes de darle un bocado a aquella especie de mochi*, huyendo de su mirada-.
Esperaba por los dioses que no se diera cuenta de que no era más que una mentira barata, o eso creía. Porque empezaba a estar seguro de que Chouji no le había comentado nada...
- Ah… -rio nervioso, llevándose la mano a la nuca-, pensaba que te habías olvidado de eso.
...Hasta ese mismo momento.
En serio, debía de empezar a poner más atención. ¿Tanto le había estado ignorando?
Aunque de momento… En lo único que pudo pensar fue en salir disparado hacia la basura que tenía a unos cuantos pasos, y escupir lo que tenía en la boca.
- ¡Chouji! ¿¡Qué mierdas le has puesto a esto!? -se quejó-.
- ¿No te gusta? -preguntó falsamente apenado-. Hmmm… Tal vez no tendría que haberle puesto cebolla a la masa…
No quiso -ni pudo- evitar mirarle con repulsión. ¿¡Quién demonios le ponía cebolla a un dulce!? ¡Debería estar prohibido! ¡Alguien debería crear una ley por la que te mandaran directamente al infierno por ello!
- ¡Qué asco, tío! -se quejó de nuevo, limpiándose la lengua con una servilleta-.
- Vale, vale, no más cebolla para ti -rio por lo bajo-.
- Gracias -respondió irritado-.
Sin más, aquel se puso a tararear y comenzó a recoger de la mesa todos sus artilugios de cocina mientras que Naruto se acercó a una de las neveras para coger una botella de agua y quitarse ese sabor de la boca. No sólo era la cebolla… Es que, a pesar de ser dulce, también le había metido algo de judía roja. Estaba seguro. Y no era el tipo de dulce que le gustara especialmente.
Aunque si Chouji pensaba que se iba a olvidar de nuevo, las llevaba claras.
- Bueno, ¿y? -insistió-. ¿No me vas a contar nada?
- ¿Sobre qué? -se quiso hacer el loco-.
- Sobre la chica ésa.
- Ah… -rio por lo bajo-. Pues lo cierto es que no hay mucho que contar... La acompaño a su trabajo cuando salgo de la pastelería de mi padre…
- Hmmm… -sonrió-.
Ciertamente, era entrañable ver cómo poco a poco aquel iba poniéndose como un tomate. ¿Cómo había podido ignorar algo así?
Bueno, sí que lo sabía. Por lo menos el motivo por el cual andaba tan descentrado últimamente, y en el que no quería pensar ahora.
Pero Naruto mismo empezaba a darse cuenta de hasta qué punto había estado aislándose él solito, Sasuke aparte: llevaba trabajando ahí desde meses antes de conocerle y, sin embargo, no era hasta ahora que realmente empezaba a conocer a sus compañeros.
- Aún sigo sin creerme que una chica tan guapa como ella se haya fijado en mí… -murmuró agachando la mirada-.
Comentario que captó su atención al instante, sintiéndose completamente identificado. A lo que no pudo si no suspirar.
"Cretino…"
¡Si es que todo, absolutamente todo, tenía que recordarle a él! ¿¡Dónde narices se había metido!? ¡Tenían que hablar, pero ya! ¡Y el muy cretino no aparecía!
Por la mañana bien podría haberse pasado por la cafetería simplemente para decir "hey, sigo vivo", ¡pero no!
Y a pesar de que seguía molesto, empezaba a preocuparle.
Cuando se marchó el miércoles en la noche, era un poco tarde. Y ya no sólo eso. Es que si él se había resfriado, hasta el punto de sentir que todo el cuerpo le estuviera pidiendo a gritos volver a la cama cuanto antes, no quería ni pensar en cómo tendría que estar Sasuke teniendo anemia. Tenía entendido que con la anemia las defensas bajaban considerablemente, así que…
"Ah…", cayó en la cuenta.
Por eso, quizá, era que no había dado señales de vida. Seguramente andaría con fiebre, tirado en la cama…
Y aunque aquello no excusaba el hecho de que se marchara de aquella manera… Tal vez si le mandaba un mensaje se calmarían las cosas y podrían hablar cuando aquel se sintiera mejor.
"¿¡Pero por qué coño tengo que ser yo!?", se reprochó a sí mismo. "¡Fue él quien se pasó de la raya sin razón! ¡Que me pida disculpas primero!", bufó para sus adentros.
- Naruto.
- ¿Qué? -parpadeó varias veces, encontrándose cara a cara con Chouji-.
- Que Ino te está llamando para que subas.
- Ah… -rio por lo bajo-.
Inquieto de que tal vez pudiera entrever su nerviosismo, Naruto se apresuró a salir de ahí.
Debía enfocarse en su trabajo y dejar de pensar en él. Primeramente porque no valía la pena perder el tiempo pensando en algo que no podía solucionar unilateralmente, y segundo porque no quería que sus asuntos con Sasuke interfiriesen en lo demás.
Una amonestación por esa razón era ya suficiente y demasiado.
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Sábado, 27 de septiembre
22:50 h
Con un suspiro, apoyó la cabeza en la pared del ascensor nada más cerró las puertas para subir a su piso, observando su reflejo en el metal de forma ausente.
Sasuke no había aparecido.
Y no es que le pareciera demasiado extraño, pues aún no había dado señales de vida. Ni un mísero mensaje con un "hola, ¿que tal?", mucho menos un "lo siento por lo del otro día".
Pero Sasuke no era de faltar a su palabra, y le había dicho a Shikamaru que iba a ir con ellos al karaoke.
Es decir, le estaba evitando.
Descaradamente.
"¿Qué coño le pasa…?".
Vale que se había enfadado con él y Sasuke -que no tenía ni un pelo de tonto- debía de haberse dado por enterado.
Pero había estado esperando que volviera para disculparse.
Él era así: hacía cualquier gilipollez y a los pocos días volvía con esa cara de arrepentimiento que no era necesario escucharle decir "lo siento" para saber que lo sentía de verdad.
¿Qué era diferente esta vez?
Fue rememorando de nuevo lo que pasó aquella noche mientras caminaba ausente hasta su puerta, y de igual modo se quedó un rato sentado en el escalón de la entrada tras quitarse las zapatillas.
Todos le habían preguntado por él y lo único que pudo inventarse como excusa fue que se había resfriado. Lo que quizá no era mentira. Quería creer que esa era la verdadera razón por la que aún no se había puesto en contacto con él… Pero estaba empezando a inquietarle su silencio.
Quizá aquellas dos palabras fueron mucho más incómodas para el moreno de lo que él podía imaginar. Pero…
"No debería de haberle pillado tan de sorpresa…", suspiró afligido, apoyando la cabeza en las rodillas.
Al fin y al cabo… A pesar de todo… Y a pesar de lo mucho que le había estado costando tomar cierto control en todo aquel torbellino de emociones… Creía que era obvio lo que sentía por él.
¿O es que… se habría cansado de esperar?
Cierto era que había dado por sentado que Sasuke esperaría lo que hiciera falta… Quizá había estado demasiado seguro de sí mismo en cuanto a aquella muda promesa.
Pero de verdad había disfrutado cada momento que pasaba con Sasuke, y creía que el moreno se sentía igual: nunca le decía que no a nada -salvo aquella vez que se negó a que le hiciera fotos en un principio, fruto de la vergüenza tal vez-; pero si hubiera habido algo que no quisiera hacer estaba seguro de que callado no se hubiese quedado.
Suspiró de nuevo al levantarse de ahí, encendiendo y apagando las luces según avanzaba por el pasillo. Pero justo antes de entrar en su habitación, completamente en penumbra, regresó sobre sus pasos para ir a coger su portátil y llevárselo al cuarto.
Odiaba sentirse solo y a pesar de que el piso era más bien pequeño, se le hacía enorme cuando no estaba acompañado.
Y quería ignorarlo, pero el nudo que comenzaba a hacérsele en el pecho estaba empezando a doler. Por lo que dejó su ordenador sobre la mesita de noche, y puso el último capítulo de animé que había visto para escucharlo de fondo mientras se aseaba antes de meterse en la cama.
Tenía la sensación de que el día siguiente iba a ser muy largo.
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Domingo, 28 de septiembre
09:40 h
"Nada…", suspiró profundamente tras revisar su email.
¿Cuántos días iban ya?
¿Tres? ¿Cuatro?
Generalmente, Sasuke no tardaba más de dos días en decirle algo…
Suspiró de nuevo, dándose la vuelta en la cama, y se cubrió hasta arriba con la manta. No quería salir de ahí. Si bien sabía que, le apeteciera o no, tenía que ir a comprar.
Aunque durante los últimos días no hubiese comido todo lo que debería… Y a pesar de que Kiba tampoco había pasado por ahí como de costumbre -pues al parecer estaban bastante atareados en la veterinaria-, tenía el frigorífico más bien vacío.
Y como el día anterior habían ido al karaoke directamente después de trabajar…
Aún le costaba creer que ni tan siquiera Kiba se hubiera percatado de su humor. Quizá simplemente le había ignorado, del mismo modo que Naruto estaba tratando de ignorar el tema, de cara a los demás.
Aunque, igualmente, tanto que mejor para aquellos. Lo último que hubiese querido era amargarles la fiesta. Y de todas maneras le sirvió para despejarse un rato, pudiendo dejar de pensar en Sasuke por unas cuantas horas. Si bien toda su simulada 'tranquilidad' se fue al traste una vez se marchó de allí.
No se sentía del todo recuperado del resfriado aún, así que realmente no fue una mentira cuando les dijo a aquellos que se marchaba antes a casa para poder descansar. Pero en el fondo había estado deseando de que al menos Kiba regresara con él. Sin embargo aquel parecía estar pasándoselo bien, y Shikamaru se ofreció a llevarle a casa cuando quisiera irse… Así que no tuvo el valor de pedirle a su amigo que le acompañara.
Si todo esto hubiese ocurrido unos cuantos meses antes, quizá hubiera sido lo suficientemente egoísta para hacerlo. Pero andaba dándose cuenta de lo egocéntrico que podía llegar a ser sin darse cuenta y debía empezar a pensar un poco más en los demás. Si no hubiese sido por el comentario de Shikamaru, ni cuenta se hubiese dado de que Chouji andaba arreglándose más que de costumbre para salir.
Dejó escapar un nuevo suspiro, decidiendo levantarse de la cama y salir del piso. No le ayudaba nada estar comiéndose la cabeza él solo. Necesitaba ocuparse con algo para dejar de pensar.
"Día de hacer limpieza general…", se autoimpuso.
Esperaba que con eso fuese suficiente.
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Martes, 30 de septiembre
16:05
Con un profundo suspiro, apoyó la espalda en la puerta de su piso nada más cerrar, dejando caer al suelo su mochila, y cerró los ojos intentando controlar la angustia que se concentraba en su pecho.
Era el sexto día, sin noticias de Sasuke.
Quería pensar que simplemente necesitaba tiempo para ordenar sus ideas, porque él mismo lo había estado necesitando también. Sólo esperaba que aquella noche llegase a casa sano y salvo y que simplemente le estuviera ignorando.
Cierto era que se había sentido dolido por lo que pasó. Aún seguía sin encontrar una respuesta plausible para explicar la reacción que tuvo el moreno. Pero tampoco quería sacar conclusiones sin haber hablado antes con él. Y, aunque fuera a golpes, tenía todas las intenciones de hacerle hablar.
Necesitaba saber qué era lo que le pasaba. Lo necesitaba para poder comprenderle. Y necesitaba comprenderle porque si no, no podría permanecer a su lado sin volverse loco en el proceso.
Y no podía contemplar el hecho de que no le fuera a ver más.
Con otro profundo suspiro, recogió la mochila y la dejó en el escalón, sentándose para quitarse las zapatillas. Esperaba por los dioses que Kiba no tardase en llegar, y salieran pronto a correr un rato.
Hasta ahora había conseguido disimular bastante bien, y nadie se había dado cuenta de que, por dentro, estaba empezando a derrumbarse.
No podía permitirse que se le notara por fuera, por su propio bien. Necesitaba el trabajo para poder seguir ahorrando para cuando empezase el curso en abril y dejase el trabajo, si es que no quería depender de sus padres en un futuro.
Así que no era el momento de dejar que nadie se diera cuenta. Ni tan siquiera su amigo. Sentía que si le contaba a alguien toda la desazón que le empezaba a recorrer el cuerpo, terminaría por venirse abajo y no habría hombre en la faz de la tierra que le levantase.
Por eso intentaba mantenerse ocupado con lo primero que encontraba. No podía permitirse bajar la guardia ni un minuto.
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Viernes, 03 de octubre
19:40 h
- No, mamá… Vamos a cenar un poco de pescado al horno y arroz -contestó con desgana al tiempo que se pellizcaba la pierna-.
Vale.
Se estaba desesperando internamente.
Ya iban nueve días. Y al paso que iba, llegaría el décimo y Sasuke seguiría sin dar señales de vida.
¿Le habría ocurrido algo? Quería pensar que no, que simplemente le estaba ignorando y que, de un momento a otro, llamaría a su puerta y él abriría y le encontraría ahí de pie, mudo, llevándose la mano al cuello y mirándole arrepentido de reojo. Y él le dejaría pasar y, después de que Kiba se marchara a casa, se quedarían viendo una película hasta quedarse dormidos. Y que todo volvería a ser como era... ¡antes de que se le escaparan aquellas dos malditas palabras!
- A mí no me engañas, Naruto, ¿qué es lo que te pasa?
- ¡Ah, espera un momento, mamá! -exclamó con fingido apuro-.
Puso la palma de la mano sobre el micrófono del teléfono, y echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos, dejando escapar un profundo suspiro para volver a llenar los pulmones de oxígeno. Empezaba a ser difícil.
- Ya está -se puso de nuevo el móvil a la oreja, intentando que su voz sonara un poco más animada-. No me pasa nada, mamá. Ha habido bastante faena hoy en la cafetería, estoy un poco cansado.
- ¿Seguro?
- Seguro -se pellizcó de nuevo-.
Se mordió el labio y dejó escapar el aire lentamente para que su madre no pudiera escuchar el suspiro. Odiaba mentirle así.
- Y bueno… ¿Cómo está Sasuke? ¿Anda por ahí?
Y por un momento perdió el aliento, quedándose sin palabras.
- ¿Naruto?
- ¿Eh? ¡No! Está ocupado -repitió de forma mecánica lo que llevaba diciéndole a su amigo ya unos días-. Tiene un encargo y lleva toda la semana con la pintura.
- ¡Vaya! ¡Qué bien, ¿no?!
- Sí…
- ¡Seguro que le queda genial! ¿Sabes? Al final tu padre ha decidido poner el cuadro que me regaló en el despacho. ¿Te lo puedes creer? ¡Dice que ya bastante lo miro yo, y que así puede verme mientras trabaja! -rio por lo bajo-.
- Ah -rio con desgana-. Me alegro de que os haya gustado… -se le quebró un poco la voz al final-.
Hubo de llevarse la mano a la boca para ahogar el gemido que estaba a punto de escapársele de la garganta.
Y antes de que pudiera reaccionar, Kiba le quitó el teléfono de la oreja.
- ¡Hey, Kushina! ¿¡Cómo va eso!? -le preguntó jovial a su madre, mirándole con reproche a él de soslayo-.
Y Naruto se quedó congelado.
No le había escuchado venir.
Y con la cara de horror que debía de habérsele quedado de que le viera, ahora no tendría una excusa creíble que decirle.
Se apoyó con las manos sobre la encimera, agachando la cabeza. Kiba mientras tanto, le dejó ahí, yéndose al salón mientras hablaba con su madre.
La había cagado.
Hasta ahora había conseguido mantener el tipo, no dejando que le consumiera el desasosiego… Pero ahora que le había visto la cara… tendría que contárselo. Y no estaba seguro de poder mantenerse a raya. Y necesitaba mantenerse a raya.
Le llevó largos minutos de respirar consciente y profundamente para poder calmarse. Todo tenía que tener una explicación. Todo en la vida tiene una explicación, ¿no? Sólo tenía que esperar por la respuesta.
- Naruto.
- ¿Qué?
- Vente al salón y siéntate un rato. Ya pongo yo las pizzas en el horno.
Lentamente, se giró hacia la puerta para observar a su amigo. Tenía el gesto totalmente serio. Sin duda iba a tener que hablar con él.
Con pesadez, se irguió y dirigió sus pasos hacia el salón, tal y como le pidió.
Debía dejar de pensar en Sasuke, y dejar de martirizarse. Tal vez le había ocurrido algo realmente. Tal vez no era que le estuviese ignorando a propósito.
En toda la semana no le había visto pasar por la avenida y las veces que había estado pendiente del tranvía, a las horas que solía cogerlo Sasuke, tampoco le había visto ahí. ¿Y si en verdad, le había pasado algo… y egocéntrico de él, creía que era por su causa que le ignoraba...?
- ¿Qué te ha pasado con Sasuke? -le preguntó sin rodeos en cuanto volvió de la cocina con un vaso de agua-.
- No tengo ganas de hablar de eso… -cogió el vaso, dándole un sorbo-.
- ¿En serio, Naruto? -se dejó caer sentado a su lado-.
- Kiba, en serio, es complicado, ¿vale? -nervioso, se pasó la mano por la cabeza, echando hacia atrás el flequillo-.
- Bueno, me creo lo suficientemente inteligente para poder seguir tu razonamiento -se cruzó de brazos-. ¿Crees que no me he dado cuenta que de repente evitas hablar de él?
- Hoy no… Por favor…
- Naruto, en serio, déjame ayudarte.
Con suma lentitud, Naruto dejó el vaso de agua sobre la mesa y volvió a recostarse de lado en el sofá, evitando mirar directamente a Kiba. Sabía que le debía una explicación, más después de salvarle de su madre. Pero es que era escuchar su nombre…
- Es que ni yo sé exactamente qué es lo que ha pasado… -terminó por decirle, con la voz ronca-.
Hundió la cara en el respaldar, y se abrazó las rodillas encogiéndose.
- Estábamos viendo una peli el miércoles pasado, y la canción del ending era súper depresiva… Y le acabé diciendo que le quería sin querer y… -apretó los labios, no queriendo seguir, sintiendo el nudo en su pecho crecer-.
- ¿Y…?
- No sé, Kiba -se le quebró la voz-, de repente fue como si fuese otra persona.
- ¿Por qué dices eso?
Naruto alzó un instante la mirada. El castaño estaba con el ceño fruncido, serio, verdaderamente haciendo el intento de entenderle. Pero para que le entendiera…
- Es complicado… -suspiró, volviendo a hundir la cara en el respaldar-.
- Naruto, no me voy a ir de tu casa hasta que me cuentes qué es lo que ha pasado para que estés así. Así que ve buscando las palabras. Yo voy a hacer las pizzas. ¿O quieres ramen?
- No quiero nada…
- Ahh… -suspiró profundamente el otro-.
¿Cómo quería que comiese nada, con el nudo que tenía en el estómago?
Si realmente Kiba cumplía su amenaza, y no se marchaba sin insistirle… Tendría que ir buscando las palabras para contarle todo. Desde el principio para que pudiera entenderle. Y no estaba seguro de poder contarle el por qué de sus miedos sin derrumbarse moralmente.
"Sasuke…"
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Viernes, 03 de octubre
21:15 h
Se sentía exhausto de tanto llorar.
Le había contado al castaño todo, absolutamente todo, de principio a fin. Empezando por el porqué de las cicatrices de su cara, y terminando por la extraña actitud de Sasuke. Sin dejarse nada por el camino, ni una coma.
De vez en cuando, cuando no lo había podido evitar más, había estado llorando ahí, tumbado en el sofá, abrazado de su almohada. Kiba había optado por sentarse en el suelo, apoyado en el sofá, a su lado. De tanto en tanto, le pasaba algún pañuelo de papel por encima del hombro, o el vaso de agua para que pudiera quitarse el nudo de la garganta y poder seguir hablando. Y cuando terminó, se quedó así como estaba. Tumbado, encogido sobre sí mismo rodeando la almohada con las piernas, y con la cara hundida en ella.
- Hoy le he visto -le dijo el castaño después de un buen rato en silencio-. Iba con una mujer, cerca de la avenida. ¿Te acuerdas donde le vimos aquel día, en la parada del tranvía?
- Unn… -asintió levemente-.
- Pues por ahí. Creo que era su madre. Se parece mucho a ella.
"Al menos está bien", suspiró por centésima vez contra la almohada.
- No tenía buena cara… -se giró un tanto el castaño-.
Y por la preocupación que destilaba la voz de aquel, Naruto sintió una punzada en el pecho que le quitó el aire por un momento.
- ¿Te ha dicho algo? -le preguntó con urgencia-.
- No he hablado con él. Le vi de lejos.
Naruto apretó los dientes y respiró profundamente de nuevo para templar los nervios.
Vale.
Si necesitaba algún tipo de señal, era ésta.
- Mañana voy a ir a buscarle -dijo con determinación-.
- ¿A su casa?
- Unn -asintió-.
- ¿Y qué vas a hacer si no quiere hablar contigo?
- No lo sabré hasta que vaya.
- ¿Y si su madre llama a la policía y van para llevarte detenido por acosador? -rio burlón-.
- Que me detengan -se encogió de hombros desganado-. Cuando me suelten volveré a buscarle otra vez.
Kiba rio entre dientes, como si aquello que acababa de decir fuese una broma. Pero lo decía en serio. Se sentía desesperado por el silencio de Sasuke y que su amigo le dijera que le había visto, y que no parecía encontrarse bien...
Irritado consigo mismo, dejó caer de nuevo la cabeza en la almohada.
No sabía por qué no se le había ocurrido antes ir a buscarle directamente a su casa. De hecho, era lo que tenía que haber pensado en hacer después de un par de días sin ninguna respuesta de aquel.
Ya en su mente comenzó una cuenta regresiva, contando las horas hasta que saliera de trabajar al día siguiente.
Necesitaba hablar con él.
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Sábado, 04 de octubre
15:25 h
Había pasado otro día más consiguiendo mantener el tipo en el trabajo. Todo a pesar de que Ino viniera a invitarle a dar una vuelta con ellos, y con Karin y Suigetsu.
Al parecer, ni tan siquiera los amigos de Sasuke sabían nada, así que no se extrañaron cuando se excusó diciendo que tenía cosas que hacer en casa.
Y Shikamaru tan sólo se percató una vez de que andaba con el ceño fruncido. Suerte para él, consiguió reaccionar lo suficientemente rápido como para no levantar sospechas, y le explicó que simplemente andaba pensando en su economía doméstica. A lo que no quiso entrar a preguntarle nada más. El tío era educado.
Así pues, en cuanto llegaron sus compañeras de la tarde, bajó acelerado por las escaleras para cambiarse. Ni tan siquiera esperó a que llegara Shikamaru y cerrase la puerta. Hoy, le daba igual si entraba Ino y le pillaba en calzoncillos. Quería llegar cuanto antes a casa de Sasuke: si le daba por salir a él también, tal vez no le encontraría si tardaba.
- ¿Tienes una cita? -preguntó burlón su compañero, cerrando la puerta tras él-.
- Sí… -sonrió nervioso-.
- ¡Ooh! ¿Lo habéis formalizado ya? Menudo avance…
- No, bueno… Hmmm…
Sintió que se le acelerase el pulso. Tenía que irse cuanto antes, Shikamaru era demasiado perspicaz y si decía alguna palabra en falso, le iba a pillar.
- ¿No me digas que te va a presentar a sus padres? -preguntó perplejo-.
- Quizá conozca a su madre hoy, sí… -murmuró poniéndose la camiseta-.
- Vas en serio, ¿eh?
- Sí -contestó con determinación-, más que nunca en mi vida.
Aquello dejó sin palabras a su compañero.
Y Naruto no añadió nada más, cogiendo su mochila, colgándosela al hombro, y cerró la taquilla para salir de ahí.
- Suerte -le escuchó decir antes de cerrar la puerta tras de sí-.
"Vale… Allá voy…", cogió aire, revolviéndose el pelo con ambas manos.
Sólo por si acaso, miró su móvil por si le hubiese contestado al fin. Pero incluso antes de desbloquearlo ya sabía la respuesta.
Y lo confirmó al entrar en su correo.
Nada.
Se despidió de sus compañeras a prisa, y de igual modo fue hasta su coche.
No podía dejar de maldecir para sus adentros en cada semáforo que tenía que detenerse. Incluso hubo uno en el que, por el tráfico, tuvo que esperar dos veces. ¿¡Por qué tenía que salir todo el mundo de casa a la vez!?
"Coge aire…", se instigó a sí mismo.
De los nervios, no podía dejar de darle golpecitos al volante con el dedo. Y se estaba obligando a conducir con relativa calma a pesar de que le daban ganas de pisar el acelerador hasta el fondo para llegar cuanto antes.
Era un recorrido que, por lo general, hubiera podido hacer en unos diez minutos. Claro está que cuando llevaba al moreno a casa era un poco tarde y no había tanto tráfico. Así que tardó casi el doble.
Pero cuando finalmente aparcó frente a su casa, se sintió en parte aliviado. Si bien necesitó quedarse ahí sentado un par de minutos para coger aire. Y cuando se sintió listo, se desabrochó el cinturón, sacó la llave del contacto, y bajó del coche. No pudo evitar quedarse mirando las ventanas del piso superior mientras lo rodeaba, preguntándose si estaría en casa o no.
Volvió a coger una buena bocanada de aire al encontrarse frente a la puerta, y sin querer volver a pensarlo de nuevo, pulsó el timbre.
"Uchiha…", se quedó leyendo el apellido familiar que había en una pequeña placa sobre el portero.
Arrugó un tanto el entrecejo al percatarse de que se le había olvidado por completo. Sasuke lo mencionó muy de pasada aquel último día que estuvieron juntos, pero era algo de lo que debería acordarse. ¿Cómo podía haberlo olvidado?
- ¿Quién es? -respondió la suave voz de una mujer-.
- Ah, hola, buenas tardes. Soy un amigo de Sasuke, ¿está en casa? Quisiera hablar con él.
- ¿De parte de quién?
- Ah, perdón… Uzumaki, Uzumaki Naruto.
- Espera un momento, Uzumaki-kun, voy a ver si está despierto.
Y colgó.
"Mierda…", se mordió el labio.
Si no le hubiera tenido que decir el nombre… Estaba seguro que aunque fuese por curiosidad, el moreno al menos contestaría al portero. Pero ahora ya no estaba nada seguro.
- ¿Uzumaki-kun?
- ¿¡Sí!?
- Lo siento, cariño, pero Sasuke está descansando.
- Ah…
De un vistazo rápido, miró su reloj. Y sí, era cierto que a estas horas solía estar echando una siesta…
- Por favor, dígale que he venido.
- Descuida. Gracias por venir.
Y colgó de nuevo.
Naruto se quedó ahí de pie, frente a la puerta, sin poder apartar la mirada del portero. Una vocecita le decía que Sasuke no quería verle, y su madre simplemente le había excusado.
Kushina lo haría también por él si se lo pidiera, si no quisiera ver a nadie.
Y como si un imán le guiase hacia donde tenía que mirar, alzó la vista hasta una de las ventanas, viendo cómo las cortinas se movían.
Entonces lo supo.
Sasuke estaba ahí, le había visto, y simplemente no quería dar la cara.
"Idiota…", le maldijo en su mente.
Con algo de rabia se metió la mano en el bolsillo y sacó su móvil. Mientras tipeaba en la pequeña pantalla, se alejó de la puerta y se apoyó en el capó de su coche.
Y le dio a enviar.
{[Sasuke, baja y hablamos, ¿vale?]}
Para su sorpresa, o quizá no tanta… No tardó ni un minuto en responder.
{[Vete]}
Simple y claro.
Volvió a levantar la vista, bufando por lo bajo y arrugando el entrecejo. Era él quien había estado en la ventana, ahora no le cabía ninguna duda.
{[ Desde cuando eres un cobarde? Baja. Vamos a dar una vuelta y hablamos]}
Impaciente, estuvo esperando a que le contestara. Esta vez tardó algo más, unos cuantos minutos, por lo que no se esperó la respuesta tan corta.
{[Vete]}, le dijo de nuevo.
Dejó escapar un pesado suspiro.
¿Qué debía de hacer ahora?
Ya había tenido la corazonada de que aunque viniera… Y estuviera en casa… Sasuke no iba a querer hablar con él. ¿Debía insistirle a su madre para que le dejara verle…?
No. No quería molestar a su familia. No tenía ni idea de cómo estaban las cosas en su casa, y no quería ser un motivo de discusión entre ellos, si es que había tensiones.
Así que se quedó ahí, con el móvil en la mano, esperando. Si Sasuke le estaba viendo, esperaba que entendiera el mensaje de que no tenía intenciones de marcharse sin hablar con él.
Pero el tiempo pasaba, y no había más mensajes.
Después de algo más de media hora, volvió a desbloquear la pantalla con otro suspiro.
{[Sasuke, por favor, necesito hablar contigo... ]}
Pero nada.
Nada de nada.
Esta vez, incluso después de más de quince minutos, no se molestó ni tan siquiera en decirle de nuevo que se fuera.
¿Realmente… no quería verle más…? ¿Después de todo? ¿Después de que le pidiera que confiara en él, y que le aguantara sus tonterías…? ¿Después de lo cómodo que empezaba a parecer Sasuke al estar con él…?
Le costaba poder creer que realmente éste fuera el verdadero Sasuke, frío y distante. Sasuke no era así.
Pero de momento…
Volvió a levantar la vista hacia la ventana. Y con un profundo suspiro, se irguió para rodear el coche. En esa plaza estaba ya todo en las sombras, y empezaba a hacer frío. Y no llevaba nada de abrigo en la mochila.
Si bien se quedó unos minutos más, sentado dentro del coche, echando un vistazo a la puerta de su casa de vez en cuando.
Sabía que no iba a aparecer ahora por arte de magia, pero tampoco quería irse sin haber aclarado las cosas con él.
{[Sasuke, si no sales a hablar hoy conmigo, vendré de nuevo. No quiero que esto se termine así... ]}
Bloqueó el teléfono y se quedó mirando su reflejo en la pantalla negra. Aunque no veía nada. Tan sólo podía sentir el nudo que se le había formado en el pecho, que no paraba de crecer según pasaban los días.
Volvió a desbloquear la pantalla y subió el volumen al máximo por si acaso le contestaba. De forma consciente, y con lentitud, dejó el móvil en el salpicadero, recostándose en el asiento.
Podía predecir lo que iba a pasar... pero aún así, tras frotarse un poco los brazos para darse un poco de calor, se removió en el asiento y esperó.
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Miércoles, 08 de octubre
13:40 h
Naruto caminaba en dirección a la calle contigua a la avenida donde trabajaba con la esperanza de poder encontrar a Sasuke, con la desazón recorriéndole el cuerpo.
Los días anteriores había vuelto a ir a su casa, cumpliendo su amenaza, con el mismo resultado.
Nada.
Sasuke ni tan siquiera se había molestado en decirle que se marchara.
Y teniendo el día libre, se había pasado toda la mañana vagabundeando por el centro buscándole.
Sin resultado.
Kiba había dicho de acompañarle la tarde de antes pero quería hablar a solas con él si le encontraba.
Era cosa de ellos dos.
De nadie más.
Pero tomó nota de por dónde le había dicho el castaño que le vio el viernes por la mañana, y a qué hora. Encajaba con el sitio y la hora que le vieron aquel día, los dos, sentado él solo en la parada del tranvía. Aquel día desde el cual, comenzó a salir más con ellos.
Parecía ya tan lejano como si hubiesen pasado años, en lugar de meses, desde que le vio por primera vez.
¿Qué estaría haciendo?
¿Le echaría de menos…?
¿Pensaba en él alguna vez…?
Quería creer que así era. Que de alguna manera había significado algo para Sasuke. Que no era parte de esa muchedumbre que se sube en el tren, se sienta a tu lado, te da los buenos días, y se baja en la siguiente parada…
Era más doloroso cada día que pasaba sin respuesta por parte del moreno. Tanto, que se sentía casi como si fuese un robot caminando por las calles. Como un observador de la bulliciosa vida que llenaba la ciudad, sin formar parte de ella.
Y no paraba de preguntarse si alguno de los transeúntes que pasaban por su lado se sentirían del mismo modo. Si bien, todos parecían tener prisa por llegar a donde quisiera que fueran.
¿Estarían fingiendo, colmando sus horarios de cosas que hacer para no pensar...?
Algo así había estado haciendo él desde el día que Sasuke se marchó de su casa. No quería quedarse solo ahí, en su piso. Le resultaba ahora demasiado grande cuando todo se quedaba en silencio. Aunque lo peor era por las noches: a pesar de haber puesto ya la colcha… la cama le parecía aterradoramente espaciosa y fría.
Apretó los labios y se restregó con la mano por los ojos para aliviar la picazón.
Estaba siendo más duro de lo que nunca se hubiera imaginado.
Cierto que cuando su ex desapareció sin dejar rastro, tras cambiarse de instituto, le había invadido la rabia y la impotencia por no saber qué había sucedido… Pero ni de lejos la sensación fue la misma.
Por eso necesitaba una explicación. Necesitaba comprender qué le ocurría a Sasuke para que, de repente, se comportara así.
Pensándolo ahora, en la distancia, Sasuke siempre se había mostrado abierto y comprensivo para entenderle, y no le había dado de lado en ningún momento, a pesar de toda su ansiedad y sus temores.
Y fue el mismo Sasuke quien le dijo que no estaba solo, y se lo demostró con paciencia, besos y caricias... Se había sentido querido, a pesar de que no se lo dijera con palabras.
Entonces, ¿por qué ahora se alejaba de él? ¿Le había entrado el pánico por haberle escuchado decirlo? Si bien no tenía a Sasuke por cobarde, aunque últimamente pareciera en esforzarse en demostrarle lo contrario.
Fuese por lo fuese, y por más que se calentara la cabeza, era incapaz de llegar a ninguna conclusión.
Tenían que hablar.
Fue entonces que se dio cuenta de que había estado caminando de forma ausente, arrastrando los pies, con las manos en los bolsillos, y la mirada clavada en el suelo.
Había llegado hasta el paso de peatones que daba a la parada del tranvía.
Levantó la mirada, buscándole entre los pocos que había sentados ahí… sin éxito. Pero igualmente volvió a dar un barrido visual. Se había acostumbrado a buscarle entre la gente sólo por la ropa, y últimamente cada vez los había más que llevaban manga larga. No es que hiciera mucho frío a medio día… Claro que él era un poco caluroso.
Sin embargo, no le encontró tampoco en la segunda pasada que dio con la vista. Y no pudo sino suspirar resignado.
Pero no pensaba darse por vencido aún.
Se apartó a un lado y se quedó esperando ahí, echando un vistazo al reloj. Aún no eran las dos, y alrededor de esta hora era cuando le veía siempre a medio día. Entre las dos y las tres.
"Parezco un acosador…", echó la cabeza hacia atrás, golpeándose con la pared.
No pudo sino suspirar de nuevo profundamente.
¿Qué haría Sasuke si le veía? ¿Haría como si no le conociera y le ignoraría? ¿Pasaría de largo sin dirigirle la palabra? ¿O se enfadaría y discutiría con él en medio de la calle si es que realmente no quería saber nada de él? ¿Le daría un puñetazo…? Le veía capaz. Ya le amenazó una vez con partirle la boca.
Cerró los ojos, y volvió a suspirar. No era momento para pensar en el 'y si'.
Lo que tuviera que ser, sería.
Y se quedó congelado cuando, al empezar a buscarle de nuevo con la mirada calle arriba, le vio, encogiéndosele el estómago al verle tan desaliñado.
Aunque sencillo, siempre cuidaba su aspecto. En cambio hoy iba con un simple chándal y una camiseta lisa de color amarillo, que no le pegaba nada, por debajo de la sudadera abierta, que ni siquiera parecía ser del mismo conjunto que el pantalón, gris claro y azul marino respectivamente. Y su pelo… Daba la impresión que ni siquiera se hubiese molestado en peinarse.
Pero lo más inquietante de todo, era su forma de caminar: lenta y torpemente, se agarraba con una mano a la correa de la bandolera, caminando junto a la pared, con la mirada perdida en algún lugar del suelo; casi parecía que se fuera a derrumbar en cualquier momento.
Durante unos segundos, Naruto no pudo reaccionar ante la escena. Ni tan siquiera parpadear.
Todo parecía moverse a cámara lenta, la gente pasando a su lado sin ni siquiera preguntarle si se encontraba bien. Ni mirarle. Como si no existiera.
Fue cuando puso la mano en la pared y detuvo sus pasos, que sintió como si el alma le regresara al cuerpo, y echó a correr, llegando justo a tiempo para sujetarle por los hombros antes de que se desplomara contra la pared.
- Sasuke, ¿necesitas que te lleve al hospital? -preguntó consternado-.
No podía verle los ojos, ni tan siquiera las cejas, ya que entre las gafas y el flequillo le cubrían. Así que no podía adivinar qué podía haber estado pasándole por la mente los segundos que tardó en responder.
- No.
- ¿Quieres…? -aflojó un poco el agarre de sus hombros al percatarse de que le estaba hundiendo los dedos-. ¿…Quieres que te lleve a casa?
- No -dijo en un suspiro-.
Y no hizo fuerza, pero con la mano con la que no se estaba sujetando la correa de la bandolera, quiso apartarle un brazo.
Fue entonces que tomó conciencia de dónde estaban: el ruido de los coches que pasaban a unos metros de ellos le invadió los oídos, al igual que los cuchicheos de los que pasaban por su lado, y se giraban a mirarles.
- ¡Tsk!
¿¡Ahora le miraban!? ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué nadie se había parado a mirar a Sasuke, a preguntarle, cuando era obvio que necesitaba ayuda!?
- Sasuke, déjame ayudarte.
- Naruto, déjam-
- ¡No quiero! -afianzó el agarre sobre sus hombros-. ¿¡Crees que voy a dejarte solo ahora que necesitas ayuda!?
Sasuke no le respondió. Pero si que le quedó claro que se estaba mordiendo la lengua al notar que apretó con más fuerza la correa de la bandolera. Y podía hacerse buena idea de qué era lo que se estaba callando. Sabía que le cabreaba que todo el mundo estuviera pendiente de él, y que le hicieran sentir como un inútil. Pero bien debía haberse dado cuenta ya Sasuke de que esa no era su intención. Realmente necesitaba ayuda. Le gustase o no.
Cogió aire para serenarse un poco. No iba a arreglar nada si se ponía nervioso, y ahora necesitaba transmitirle algo más de seguridad al otro.
- Va, apóyate en mí -le pasó un brazo por detrás de la espalda para sujetarle del hombro-.
Y al ver que aquel no reaccionaba, le dio un leve apretón, tirando un tanto de él para que comenzara a caminar.
- Va.
.
.
.
CONTINUARÁ
Mochi*: pastel de arroz japonés. Son como una especie de bolitas, no mucho más grandes que una pelota de ping pong (y aunque en esencia se parece, no es dango! xD). Personalmente, he probado el de fresa y… bueno, no es que no me guste el dulce, pero a mí se me hace especialmente empalagoso ^^Uu A temperatura ambiente es algo visco-elástico. No se muy bien cómo explicarlo xD Pero es blandito y en pequeñas cantidades está bueno =3
21-04-16
Madre mía… Yo pensando que sólo habían pasado un par de semanas y ha sido casi un mes! =S
¡Perdón, perdón! ;w; Como os dije, he empezado ya mis prácticas… Y llevo un mes de locos ^^Uu Además de que termino tan cansada que los fines de semana ni me acuerdo de que existe el mundo x_xUuu
Bueno, al tema. Como ya avisé unos cuantos capítulos atrás… La cosa se va a volver un poco más dramática =/ Pero como dije, para desvelar el misterio habréis de esperar al capítulo 24 =P
También revelé hace tiempo que, no, Sasuke no se va a morir.
Sólo quería aclarar ese punto porque veo que aún os inquieta en general. Así que, bueno, eso, tranquilos porque lo que soy yo, odio los finales trágicos ≧_≦ Así que no os voy a hacer padecer a vosotros con algo así.
Y pues… Sigo escribiendo =P (y sigo, y sigo… xDD) así que aún queda para rato ^w^
Siento de verdad que tengáis que esperar tanto u.u Ojalá el día tuviera más horas *suspira*
Como siempre, os agradezco muchísimo los ánimos! ;w; Creedme que últimamente los ando necesitando bastante… TTATT
¡Muchas gracias por seguir aquí conmigo! ;A;
Guest:
Pues… jajajajaja xD No te voy a decir ni que sí, ni que no =P En parte has acertado y en parte estás equivocada… xDD Sólo te voy a decir que, aunque tiene razones para ello, Sasuke es muy dramático según en qué momentos… =P Pero eso es algo que ya veréis cuando siga con su punto de vista y veáis su día a día ≧_≦
Karolita:
Gracias por comentar! x3
Y pues, ya viste que no eres la única que está harta de tanto secretismo xDUu
Darkela:
Siento decirlo así, pero es como me ha venido del alma xD
¡Naruto simplemente es tonto del culo! xDDD Aunque Sasuke no se queda corto tampoco jajajajajaja xDDD
Tal para cual lol
En cuanto a Sasuke… Como ya he dicho, os queda poco para saberlo. Abróchate bien el cinturón porque se acercan capítulos realmente intensos =P
