Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.

Beta: Usura-tialmant

Advertencias: Shonen ai, POV Naruto


Miércoles, 08 de octubre

14:35 h

Tomó aire profundamente y lentamente lo dejó escapar por la boca, apoyando la cabeza en el asiento tras apagar el motor, desabrochándose el cinturón.

Hacía un rato que Sasuke se había quedado dormido, incluso antes de que salieran a la circunvalación. Le había costado algo más de lo normal llegar a casa por el tráfico, aparte de que al principio no sabía a dónde llevarle. No sabía cómo se iba a tomar que le hubiese llevado a su piso. Y no sabía si había hecho bien. Quizá debería de haberle ignorado y llevarle al hospital.

Durante unos minutos, se quedó ahí sentado, contemplándole dormir, observando cada movimiento de su pecho al respirar, e inevitablemente su aspecto. Iba hecho un desastre. Al menos en comparación a lo que acostumbraba a ver de él.

De nuevo, tomó una profunda bocanada de aire, y le meneó un poco del hombro, llamándole para que despertara.

- Hemos llegado -le dijo cuando pareció ser consciente-.

Sin embargo aquel simplemente se removió un poco en su asiento, sin decir nada, ni hacer el más mínimo amago de quitarse el cinturón siquiera.

Naruto le concedió unos minutos más a sabiendas de que le costaba despejarse al despertar.

Pero nada. No decía nada.

- Va, Sasuke -le inquirió tras un rato-.

Y comenzó a desesperarse al no recibir respuesta alguna. No sabía si preocuparse o cabrearse; e inquieto, salió del coche, lo rodeó y abrió la puerta del copiloto.

Odiaba no poder mirarle a los ojos. A estas alturas, estaba seguro de que podría percibir aunque fuera su estado de humor, a pesar de su cara de póker. Y tras unos segundos ahí plantado, sin que tan siquiera le mirase, y tras verle apretar los labios, alargó la mano para quitarle las gafas.

La respuesta que recibió fue un manotazo para apartarle. Pero estaba harto de su silencio. Y aunque tuvo que forcejear un poco con él, finalmente consiguió quitárselas.

Y se le cayó el alma a los pies, al ver que estaba a punto de llorar.

- Sasuke… ¿Qué te pasa?

- Déjame -le pidió con la voz quebrada, ladeando la cara para cubrirse con el flequillo-.

- Sasuke…

- ¡Déjame! -le puso las manos en el pecho para alejarle-.

- ¡No quiero! -le cogió de las muñecas-.

De nuevo, forcejeó con él, queriendo ponerle las manos en la cara para girarle y que le mirase, pero esta vez Sasuke usó más fuerza, consiguiendo impedir que le tocara.

- ¡Déjame en paz, Naruto!

Y le dio una punzada en el pecho cuando Sasuke se giró a mirarle directamente a los ojos. Cualquier juraría que era rabia e ira lo que veía, pero lo que Naruto sintió no fue eso: fue dolor y desesperación.

Y con esa misma desesperación le agarró fuertemente de la muñeca con una mano, desabrochándole el cinturón con la otra, e ignorando como podía las punzadas de dolor en el brazo puesto que aquel comenzó a golpearle para que le soltara, empujándole también con las rodillas en el abdomen. Era tanta la presión, que al final, simplemente, no lo podía ignorar más.

- ¡Estate quieto, ¿quieres?! -le cogió de ambas muñecas con fuerza, para impedir que le diera más golpes-.

- ¿¡Qué es lo que no entiendes!? ¿¡Ah!? ¡Te estoy diciendo que me dejes en paz!

- ¡Y yo te estoy diciendo que no quiero! ¡No pienso dejarte solo, Sasuke!

- ¿¡Por qué, Naruto!? ¿¡Porque me quieres!?

Y sin poder controlarse más, le dio un guantazo.

- ¿¡A ti te parece que me des pena!?

Con la respiración completamente alterada, fue soltándole poco a poco.

No había querido hacer eso, a pesar de que se le hubiese pasado por la cabeza días atrás. No le gustaba solucionar las cosas con la violencia. Pero es que le estaba desesperando con esa actitud. Si bien sabía que no era manera de solucionar nada. Seguramente, tan sólo lo había empeorado… Pero de momento, Sasuke había dejado de forcejear y se quedó callado.

- Si no te quisiera no me estaría preocupando por ti, idiota.

Con fingida calma, se apartó un tanto de él para poder desenredarle el cinturón del brazo. Sasuke agachó la cabeza, aferrándose a su bandolera cuando Naruto quiso sacarle la correa.

- Luego bajo a por ella, no te preocupes -dijo en voz baja-.

Y dejó de oponer resistencia. Sasuke dejó escurrir las manos hasta que reposaron sobre sus piernas, dejando Naruto la mochila en el otro asiento.

Y de nuevo, sintió como si su ser se agitara violentamente al devolverle la mirada. Sasuke parecía completamente derrotado, ocultando el rostro bajo su flequillo; las lágrimas le resbalaban por el cuello, hasta la camiseta, y podía entrever un leve temblor en sus labios.

- Va, Sasuke… -le tendió una mano-.

Pero no hizo por mover ni un músculo, su respiración tornándose más desacompasada por momentos, al tanto que apretaba más los labios y se encogía un poco más sobre sí.

- Sasuke…

Odiaba verle así. Odiaba no poder hacer nada. Y odiaba la angustia que se le estaba formando en el pecho tan sólo de verle.

- Sasuke, háblame -le pidió-.

Quería llorar. Ver a Sasuke desmoronándose de aquella manera era casi como si parte de su ser estuviera siendo destruido a base de martillazos, cual muro de piedra siendo derribado.

Sin embargo, apretó los dientes con fuerza, ignorando la picazón que sentía en los ojos, apartándole las lágrimas de la cara con cuidado para atraerle hacia sí después, abrazándole con fuerza, tras escuchar cómo trataba de ahogar un gemido. Necesitaba mantenerse en pie para que Sasuke no cayera. Pero para su desesperación, o quizá alivio, aquel rompió a llorar sobre su hombro.

Era terriblemente desolador sentir cómo todo su cuerpo temblaba bajo sus brazos. Se le retorcía el alma de escucharle llorar de esa forma, completamente desgarradora para sus oídos. Sasuke no parecía encontrar las fuerzas siquiera para levantar los brazos y aferrarse a él. O pegarle. Algo, lo que fuera.

Y entonces un 'clic' resonó en el fondo de su mente.

- Va, Sasuke -se separó un tanto para pasar los brazos por debajo de los del moreno-. Agárrate a mí.

"Desde luego…", suspiró con amargura.

No tenía ni idea de dónde había sacado las fuerzas para forcejear con él, pero ahora a duras penas podía aguantarse a sí mismo, agarrándose a su cuello.

Hubo de hacer acopio de todas sus fuerzas para sostenerle casi en peso muerto, con cuidado, sacándole de ahí, y le mantuvo bien sujeto por la espalda mientras cerraba el coche. Y tras guardarse las llaves en el bolsillo, cogió impulso y le alzó para llevarle a cuestas, sujetándole bien del culo para que no se resbalase hacia abajo.

Se le hizo eterno el camino hasta el ascensor. No pudiendo hacer otra cosa, le había besado en la mejilla en un intento de calmarle, si bien lo único que consiguió fue hacerle llorar más aún. Y fue casi una misión imposible atinar a darle al botón con el codo, a ciegas. Pero lo consiguió después de tres o cuatro intentos.

- Voy a soltarte un momento -le avisó cuando llegó finalmente frente a su puerta-.

A lo que aquel asintió levemente sobre su hombro. Pero no hizo por separarse de él una vez tocó el suelo y, sólo por si acaso, le abrazó contra sí con fuerza. Aún le sentía temblar, agarrado a su cuello, mientras buscaba la llave en sus bolsillos.

Y se quedó petrificado al escuchar abrirse la puerta de su vecina.

Ambos se quedaron mirando fijamente durante unos instantes, haciendo que le recorriera un escalofrío por todo el cuerpo. La mujer, castaña de pelo largo, de unos treinta y tantos años, pareciera que fuese a salir de fiesta. Llevaba un vestido largo y azul, con un corte en la pierna que le llegaba casi hasta la cadera, medias de rejilla… Y por un momento entendió a Kiba cuando decía que no podía evitar quedarse mirando, y eso que a él ni fú ni fá: la tía llevaba un escote, con los hombros al aire… Que casi pareciera que se le fueran a saltar los pechos.

Tragó saliva al verla fruncir el ceño con desagrado al contemplar la escena. Incluso Sasuke, a pesar de que no veía nada al tener la cara hundida en su hombro, también parecía haberse quedado congelado porque, de repente, había dejado de llorar y temblar.

- ¡Tsk! Menudo desperdicio… -bufó aquella, cerrando de un portazo-.

Y se dio la vuelta, dirigiéndose con paso calmo al ascensor.

- ¡Métase en sus propios asuntos, señora! -se le escapó-.

Un nuevo respingo le recorrió por entero cuando aquella se paró en seco, y lentamente se giró a mirarle por encima del hombro. No supo muy bien por qué, pero sintió la urgencia de salir corriendo y, a prisa, metió la llave en la cerradura.

- ¿Me has llamado 'señora'...? -siseó aquella, volviendo sobre sus pasos-.

- ¡Sí, señora! ¡Y debería vestirse algo más decentemente, que ya tiene usted una edad!

- ¿¡Qué has dicho!?

De un tirón, Naruto abrió la puerta. No supo cómo, pero le dio el tiempo justo de cerrarla antes de que aquella llegara a alcanzarle, comenzando a aporrearla.

- ¡Sal y da la cara, mocoso! -gritó desde fuera-. ¿¡Quién te crees que eres!? ¿¡Ah!?

Y a pesar de que les separaba la puerta… Podía sentir la ira en su voz. Acababa de convertirse en enemigo número de aquella mujer.

- ¡Espera que te pille, niñato! -le amenazó-. ¡Ju! Que soy demasiado vieja para casarme dice…

- ¿De qué habla la loca ésa…? -murmuró-.

No fue hasta que el sonido de sus pasos desaparecieron en la distancia que pudo respirar tranquilo, dándose cuenta de que se había estado abrazando con todas sus fuerzas a Sasuke, quien de nuevo comenzó a temblar.

Por un momento le retornó la angustia al cuerpo… Hasta que le escuchó cómo se reía por lo bajo, el muy…

- No te rías de mí, cretino. Me va a sacar los ojos…

- Eso te pasa por dobe -dijo con la voz ronca-.

Aún alerta por si perdía el equilibrio, se separó un poco de él para mirarle a la cara. Tenía los ojos completamente anegados de lágrimas, y rojos, pero al menos parecía que ya se le había pasado. Y le sonrió levemente al ver que, por una vez, le devolvió la mirada. Aunque de nuevo la desvió al suelo.

- Va, ve a descansar un rato.

- Unn… -asintió ligeramente-.

Sin embargo, a pesar de que no pareciera tener las intenciones de marcharse, tampoco se movía de ahí. Y de un arrebato, Naruto se sacó las zapatillas ayudándose con los pies, y volvió a cogerle en brazos para llevarle a la cama.

- Mis zapatillas… -murmuró balanceando un poco las piernas-.

- Ahora te las quito.

- Puedo andar solo, ¿sabes? -suspiró apoyando la frente sobre su hombro, agarrándose de nuevo a su cuello-.

- Pues yo quiero cargar contigo.

- Te vas a hacer daño en la espalda.

- No me importa.

- Dobe -le dio una colleja-.

- Cretino.

- Boke.

- Baka.

- Usuratonkachi…

- Idiota.

- ¿Es que hoy te has levantado con respuestas para todo?

- Parece ser.

Aquel suspiró resignado y no dijo nada más. Se mantuvo en silencio incluso después de que le dejara sentado en la cama, y mientras le quitaba las zapatillas. Si bien, no necesitaba que le dijera nada: su mirada esquiva se lo decía todo.

Aunque ahora que le observaba con calma… No podía sino arrepentirse del guantazo que le había dado. Aún tenía las marcas rojas de sus dedos impresas en la mejilla.

- Sasuke… -le cogió de la mano con cuidado, acariciándole algo nervioso el dorso-. Siento lo de antes…

- Fu… -bufó por lo bajo-. ¿Tú me pides perdón… a mí?

- No, a mi tía -le apartó una lágrima más que le cayó-.

- Y yo toda mi vida pensando que era un hombre… -rio de forma ahogada para sí, agachando la cabeza-.

- Es que eres una marimacho. ¿Seguro que no estás ocultándome las tetillas? -le pellizcó a la altura del pezón-.

Y ¡wow! Lo pilló a la primera.

- No, dobe -le dio un latigazo con un dedo en la frente-.

Y aunque le pilló por sorpresa, y le picó, no pudo evitar reír entre dientes al verle frotarse el pecho.

- Teee loo debiiiaaa -le canturreó-.

Sin embargo, su sonrisa fue desapareciendo a medida que pasaban los segundos al ver cómo Sasuke dejaba reposar sus manos una sobre la otra, sobre sus piernas, con la mirada perdida en ellas, suspirando profundamente.

- ¿Cómo puedes reír después de lo que te hice…? -murmuró-.

A lo que Naruto no pudo sino imitarle, suspirando con amargura.

- Tú no me hiciste nada, Sasuke. Me entró el pánico porque tú no estabas ahí.

- ¿Qué quieres decir? -levantó un poco la cabeza para mirarle a los ojos, aparentemente confuso-.

- Sabes perfectamente lo que quiero decir -le apartó el flequillo de la cara para pasarlo por detrás de la oreja-. Estabas… Estabas de cuerpo presente, pero de alma ausente.

De nuevo, Sasuke volvió a agachar la cabeza, dejando escapar otro suspiro.

- Lo siento -musitó-.

- Sasuke… -frunció el ceño-. ¿Sólo por eso me has estado ignorando?

No supo muy cómo interpretar su silencio… pero lo tomó como una afirmación.

Y no sabía cómo explicarle que realmente el problema no fue el hecho de que le manoseara en sí, si no que, como le había dicho, fue porque sintió como si Sasuke le hubiese abandonado en aquel momento. Como si realmente no le importara. Que tuvo miedo de perderle.

Y a pesar de que el muy cretino no hubiese hecho más que ignorarle desde entonces, presentía que, muy seguramente, lo que realmente ocurría era que se sentía sobrepasado. Por mucho que se lo dijera, sabía que Sasuke no era ningún idiota; debía de saber perfectamente lo que sentía por él, pero quizá prefirió negárselo a sí mismo durante todo ese tiempo. Claro está, hasta que se lo dijo con palabras.

"Quizá no fui el único que entró en pánico…", suspiró para sus adentros.

Pero de momento, y para dejarle claro que no fue el contacto físico en sí lo que le molestó, pensó que tal vez si se dejara de vergüenzas, y le dejara ver su piel desnuda, se acabaría parte del problema.

Y aunque no dejaba de abochornarle, se le ocurrió una tontería para relajar el ambiente un poco.

- Mira, voy a enseñarte un truco -le dijo al tiempo que se quitaba la camiseta-.

Aquel levantó la vista sorprendido y le miró a los ojos obviamente confuso de lo repentino de su acción. Naruto en cambio, queriendo ignorar el rubor que empezaba a notar en las mejillas, se sentó frente a él, de piernas cruzadas en el suelo.

- Mira, ¿eh? -se señaló los pectorales-.

Bajo la atónita mirada del moreno, apoyó los codos en las rodillas, se cogió de las manos, y comenzó a tensar los músculos del pecho, haciendo que los pectorales se elevasen alternativamente, varias veces seguidas. Era algo que había aprendido hacía tiempo y que sabía que a muchos les embobaba ver, pues haciendo eso su musculatura se marcaba bastante más.

Y aunque por un momento sintió que se lo fuera a comer la vergüenza por andar haciendo esas tonterías… La forma en que los ojos de Sasuke se fueron abriendo como platos hizo que se le escapara una sonrisa burlona. Y cuando aquel levantó la vista para mirarle a los ojos de nuevo, no pudo evitar imitar el movimiento de sus pectorales con las cejas.

- Eres un exhibicionista -le puso la mano en la cara, empujándole levemente-.

Naruto se dejó llevar por el movimiento, apoyándose con las manos en el suelo tras su espalda. No eran muchas las ocasiones que conseguía sacarle los colores, así que no quiso perder la oportunidad. Además de que parecía estar consiguiendo su propósito.

- También sé hacer la ola con la tripa, mira.

Y comenzó a ondular el abdomen, no pudiendo evitar reír socarrón por lo bajo al ver que aquel se estaba poniendo rojo como un tomate, incapaz de apartarle la mirada. Y cuando Sasuke levantó de nuevo los ojos, amplió su sonrisa, a pesar de que sentía las mejillas arder. Al menos estaba consiguiendo quitarle las tonterías de la cabeza. Y de paso… Había descubierto otra manera de sacarle los colores.

- Idiota -rodó los ojos el moreno antes de dejarse caer de lado sobre la cama-.

A Naruto se le escapó la risa entre dientes al verle encogerse un tanto, llevándose la mano hasta la cara para esconderla contra el colchón después. Y sintiéndose algo más liviano, se levantó del suelo para acercarse, dándole una palmada en el culo.

- Va, ponte bien y duerme un rato.

- Unn… -asintió levemente-.

Naruto recogió su camiseta del suelo, al tanto que aquel se escurría por la cama para acomodarse bien. Estaba realmente exhausto.

- ¿Necesitas algo? -preguntó con la preocupación retornándole de nuevo-. ¿Te hago algo de comer?

- No… -murmuró aspirando fuerte por la nariz-.

Con lentitud, Sasuke se alzó un poco, apoyándose con el codo, y alargó la mano para hacerse con la almohada, abrazándose de ella y encogiéndose un tanto.

- ¿Agua? -insistió Naruto, recostándose sobre la cama para mirarle a los ojos desde la misma altura. A lo que aquel simplemente asintió-.

- Y pañuelos -añadió cuando le vio levantarse-.

- Voy.

Se acercó hasta el escritorio y cogió de ahí la caja de pañuelos que tenía, dejándola sobre la cama, al alcance de Sasuke, y con calma salió de la habitación para dirigirse a la cocina.

Y entonces respiró profundamente.

Para nada se había imaginado que las cosas fueran a salir bien ese día. De todos los escenarios posibles que hubiera podido imaginar, éste incluso le parecía una fantasía. Y sin embargo, ahora tenía de vuelta a Sasuke. Le preocupaba sobremanera el estado en el que se encontraba… Pero eso sería algo de lo que hablarían seriamente después de que descansara. Al menos ahora podía entender en parte por qué le había estado ignorando.

Echó a la lavadora directamente la camiseta tras darse cuenta de que estaba completamente empapada de las lágrimas del moreno. Cosa que le hizo suspirar de nuevo, esta vez con irritación. Ese idiota debía de haber estado deprimiéndose él solo todo este tiempo para acabar llorando de esa forma. Y luego le decía a él. Pero bueno, al menos ya había expulsado algo de tensión.

Así pues, no queriendo pensar más en el tema, cogió un vaso de la estantería, y la jarra de agua, y regresó al cuarto. Justo a tiempo para ver a Sasuke en el momento que lanzó una bola que había hecho con uno de los pañuelos, lanzándolo hacia la papelera, y se quedaron mirando fijamente durante algunos segundos en completo silencio.

Fue Naruto quien desvió la mirada primero… encontrando dos bolas más. Fuera, en el suelo.

- Tu puntería apesta -rio entre dientes, acercándose a la cama-.

- Fu -bufó aquel, dejando caer la cabeza sobre la almohada-.

Naruto fue riendo para sí hasta que llegó al borde de la cama y se sentó, aquel permaneciendo en silencio, siguiendo cada movimiento que hacía con la mirada. Y así, en silencio, le sirvió el agua y le alcanzó el vaso. Sasuke se incorporó tan sólo lo suficiente para hacerse con él, y dar un par de tragos sin derramarla.

- ¿Seguro que no quieres más…? -preguntó con cierta inquietud cuando le devolvió el vaso. A mitad-.

- Unn…

Con relativa calma, lo dejó a un lado -en la mesita-, devolviéndole la mirada. Aquel suspiró al tiempo que cerraba los ojos, relajándose al fin.

Le daban ganas de tumbarse a su lado, y dormir con él también. De pronto se sentía terriblemente agotado. Pero en lugar de eso, le paseó la mano por el costado, y por la espalda, acariciándole, hasta que finalmente le apartó el flequillo de la cara y se inclinó para besarle en la frente.

- Voy abajo a por tu mochila, ahora vengo -le susurró-.

- Naruto... -le cogió del brazo cuando fue a levantarse-.

Durante unos segundos, Sasuke se le quedó mirando fijamente a los ojos en completo silencio. Y tuvo la sensación de deja vú. Aunque fuera una situación completamente diferente, le recordó horriblemente a aquella primera vez que le llevó en coche a casa, aquel día que, no de tanta casualidad -al igual que hoy-, le habían encontrado en la parada, solo y aguantando el tipo como bien podía. Y aunque su rostro fuera casi inexpresivo, sentía que podía predecir lo que le iba a decir. Esa simple palabra que aquel día le pilló por completo de sorpresa, y que hizo que -si bien había estado queriendo negárselo a sí mismo- terminara por darse cuenta de que lo que sentía por Sasuke no iba a poder quedar en la simple amistad.

- ...Gracias.

- Las que tú tienes, tío bueno.

- Ngg…

Ambos, aunque Sasuke algo más flojo por lo obvio, soltaron una carcajada.

No sabía a qué santo le había contestado así, pero se sintió bien de que aquel riera su ocurrencia.

- No tardo -le dio un suave apretón en el hombro, levantándose de ahí antes de que le venciera la pereza-.

A prisa, cogió la primera camiseta que encontró en el cajón, se la puso, y también agarró una de las sudaderas que tenía en las perchas. En el sótano debía de hacer algo de frío ya. Cerró las puertas del armario con cuidado de no hacer mucho ruido, y se encaminó hacia la salida.

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Miércoles, 08 de octubre

16:20 h

Fiel a su palabra, Naruto no tardó en subir del garaje cuando bajó a recoger la bandolera del moreno -y las gafas que se le habían caído antes-. A lo sumo cinco minutos.

Pero fueron los suficientes para que aquel se quedase dormido. O al menos esa fue la impresión que tuvo cuando entró de nuevo en la habitación, y dudaba bastante que estuviera fingiendo.

Así que, con sigilo, entró y dejó la mochila junto a la cama. También recogió del suelo los pañuelos que había escampados por ahí, los echó en la papelera, y le llenó de nuevo el vaso de agua, llevándose la jarra a la cocina. Si bien, hubo de servirse un poco también para sí mismo. Se encontró con la boca seca, empezando a llegarle todo el golpe de las emociones, ahora que ya todo había pasado. Al menos la parte más difícil, que era que Sasuke dejara de huir.

Cuando se despertara podrían hablar, y Sasuke debía de ser consciente de que no le quedaba más remedio que desembuchar. Más, después de cómo le había encontrado, y todo lo que había pasado abajo en el garaje. Ya le había visto llorar de pura frustración… Pero lo de hoy…

Hubo de tomar unas cuantas bocanadas de aire, bastante profundas, para llenar los pulmones de aire y mantenerse en su sitio, calmándose él mismo finalmente: Sasuke estaba ahí, y no parecía tener intenciones de huir esta vez; pero tendría que esperar. Sólo un poco más.

Y en eso estaba. Esperando a que se despertara, sentado en el suelo frente a la mesa, jugando a un puzle online para despejarse mientras hablaba con el castaño por teléfono.

- ¿Pero no te ha dicho nada?

- No… -suspiró por centésima vez ese día-. Está hecho mierda, Kiba. Ahora está durmiendo -le dijo en voz baja-.

Y el juego estaba teniendo buen efecto, porque estaba totalmente concentrado en buscar las piezas de los laterales.

- ¿Y tú cómo estás?

- Bien -contestó de forma mecánica mientras probaba la siguiente pieza-.

- Naruto…

- Estoy bien, Kiba, en serio -suspiró dejando de lado el juego, relajándose contra el sofá-. Ahora mismo no quiero pensar en nada. Estoy esperando a que se despierte para hablar. No sé qué coño le ha pasado… Pero estaba hecho mierda. Va hecho un desastre. Y parece que últimamente no ha descansado mucho tampoco, porque tiene unas ojeras… -suspiró de nuevo-.

Nervioso, se pasó la mano por el pelo, apoyando el codo en la rodilla al tiempo que se la llevaba al pecho. Y agarró un buen mechón tirando de él.

- Nunca le había visto tan mal… -dejó escapar el aire lentamente por la boca, cerrando los ojos-. Apenas tenía fuerza para tenerse en pie…

Y de un respingo, abrió los ojos como platos, girándose hacia la puerta, al sentir el caminar de unos pasos acelerados.

- Bueno, no te preocupes a-

- Kiba, espera.

Se apartó el móvil de la oreja, aguzando los sentidos. Juraría que estaba a punto de ver aparecer a Sasuke por la puerta. Sin embargo, los pasos fueron directamente al baño, y escuchó el golpe de la puerta contra la pared.

- Kiba, luego te llamo.

Y no esperó a que contestase. Bloqueó el móvil antes de tirarlo al sofá y salió a prisa del salón. Aún no había llegado al pasillo cuando le escuchó empezar a toser de forma violenta. No había tenido tiempo ni de cerrar la puerta, así que no se lo pensó y entró, arrodillándose junto al váter, aguantándole de la frente mientras vomitaba.

Hubo de tragar saliva con fuerza y apretar los dientes. Sólo de escucharle le daban arcadas a él también. Pero hizo de tripas corazón y no se movió de su lado en los angustiosos minutos que estuvo ahí, tirando de la cadena cuando por fin pareció pasarle el ataque.

- Vete… -le dijo jadeando, aún apoyado a la taza-.

En cambio, Naruto no se inmutó ni un ápice. Por mucho que se lo pidiera, no podía moverse de ahí. Era como si su cerebro hubiera cortado las conexiones con el resto de su cuerpo, impidiéndole mover ni un músculo, viendo cómo Sasuke respiraba a trompicones, sus brazos temblando levemente al sujetar su peso en ellos.

- ¡Que te vayas!

Pero a penas terminó de repetírselo, otra vez le volvieron las arcadas. Aunque pareciera que no le quedara nada más en el estómago para echar, y empezó a toser con fuerza.

De nuevo, la misma impotencia de siempre le invadió. Era totalmente frustrante estar ahí sin poder hacer nada más que aguantarle la cabeza para que no la hundiera dentro del inodoro.

- ¿Necesitas algo…? -le preguntó cuando se le pasó un poco-.

- Que te vayas fuera -murmuró agotado, escupiendo después-.

Naruto suspiró lenta y profundamente.

Entendía que no quisiera que le vieran así. A nadie le gustaba que hubiera alguien observando cuando uno estaba con la cabeza metida en el váter. Y a pesar de que no quería dejarle ahí solo, hizo como le pidió y se levantó de ahí para salir.

Pero antes de irse, cogió el vaso que tenía para el cepillo de dientes, lo llenó, y lo dejó en el suelo al alcance del moreno para que pudiera enjuagarse la boca luego.

Y se marchó fuera del baño, sí, pero no cerró la puerta en caso de que le llamara, o simplemente para asomarse, por si acaso, y se quedó junto a ella en el pasillo, apoyando la espalda en la pared.

Era angustioso esperar sin más, sin poder hacer nada.

¿Todo esto era porque seguía resfriado? ¿Se había constipado aquella noche que no se lo ocurrió otra cosa más que largarse sin decir palabra, caminando bajo la lluvia? Así le había ocurrido a él… Pero hacía ya más de una semana. No era para que estuviera así, ¿no? Cuando su madre más padecía de anemia, se la veía agotada también, y enseguida se ponía enferma si no se tapaba bien y le daba una brisa de aire fresco. Pero cuando le ocurría eso, se tomaba la medicación y en unos días volvía a estar tan enérgica como siempre. ¿Es que Sasuke no había ido al médico? ¿O es que había dejado de tomarse sus pastillas?

Pero, de repente, era como si su cerebro hubiese dejado de funcionar por completo, no pudiendo procesar del todo lo que estaba ocurriendo. Poco a poco se dejó escurrir por la pared, hasta quedar sentado en el suelo, y se cogió de las rodillas, apoyando la frente en ellas.

De vez en cuando le escuchaba volver a toser y escupir, pero parecía que lo peor ya había pasado.

- ¿Estás mejor?

- Sí…

- ¿Necesitas algo?

- Agua… -contestó tras unos segundos-. Y mi mochila.

Con contenida calma, se levantó de ahí y fue a buscar la bandolera, e hizo el esfuerzo consciente de no girarse a mirar cuando pasó por delante del baño. Si bien escuchó cómo tiraba de la cadena mientras estaba en la habitación. Y cogió también de ahí el vaso de agua que había dejado antes. Ni lo había tocado.

Para cuando regresó le encontró sentado sobre la tapa del váter, apoyando la frente en el lavabo. Le dio su mochila, permaneciendo en silencio mientras el moreno buscaba en su interior, y sacó de ella una caja de pastillas. Cogió una, tirando la caja de nuevo dentro, y dejó caer la mochila al suelo.

- ¿Estás resfriado? -le preguntó al tiempo que le pasaba el vaso-.

- No.

- ¿Y para qué es?

- Para las náuseas.

- ¿Te pasa a menudo?

Durante unos segundos, ambos quedaron estáticos. Naruto de pie frente a Sasuke, y aquel reposando las manos sobre sus piernas, en una el vaso, en la otra la pastilla.

- No...

Naruto permaneció inmóvil, incapaz de pensar en nada, observando cómo se llevaba la pastilla a la boca con lentitud y dio un corto sorbo de agua, para volver a apoyar la cabeza en el lavabo, con el vaso entre las manos sobre su regazo.

- Sasuke, ¿qué te pasa? -preguntó tras otro largo silencio-.

- Ahora no, Naruto…

- Entonces, ¿cuándo?

- Mañana… -suspiró-.

- Siempre estoy esperando a mañana, Sasuke, y nunca te decides a contarme nada. Y me siento inútil de no saber qué te pasa y no poder hacer nada por ti. ¿Por qué estás así? ¿Qué te ha pasado?

Con cuidado, le quitó el vaso de las manos y lo dejó a un lado en el suelo al tiempo que se arrodillaba frente a él, y le puso las manos en la cara para girarle y que le mirase, apartándole las lágrimas que de nuevo comenzaban a caerle.

- Sasuke, háblame, por favor… -le pidió con la voz temblorosa-.

- Hoy no, Naruto… -dijo con la voz ronca, agachando la cabeza-.

- ¿Cuándo, Sasuke, cuándo? -se encogió para buscarle la mirada, empezando a desesperarse de nuevo-.

Pero aquel arrugó el entrecejo al cerrar los ojos con fuerza, y apretó los labios, dejando escapar el aire por la nariz lentamente. Tenía el horrible presentimiento de que, fuese lo que fuese que le estaba pasando por la cabeza, iba a llevarle de nuevo a un ataque de ansiedad como el que le había dado antes.

- Sasuke, no puedo ayudarte si sigues encerrándote en ti mismo -le dijo al tiempo que le intentaba secar las lágrimas con el dorso de la mano-. Déjame ayudarte.

Sin embargo, para su total desesperación, Sasuke comenzó a encogerse sobre sí, temblando todo su cuerpo por tal de contener el llanto.

Y Naruto se sentía incapaz de seguir presionándole a hablar en el estado en el que se encontraba, por lo que le atrajo hacía sí, abrazándole con medida fuerza, y paseándole las manos por la espalda para que al menos encontrara algo a lo que aferrarse dentro de aquel remolino de angustia que pareciera no querer abandonarle ese día.

- Mañana -le dijo Sasuke entre sollozos tras un rato-.

Y no parecía una excusa.

- ¿Me lo prometes? -le preguntó en un susurro sin cejar en sus caricias, a lo que aquel asintió-. Si me mientes iré a buscarte a tu casa, te secuestraré y te torturaré haciéndote cosquillas en los pies hasta que hables -dijo medio burlón-.

Y aunque lo de ir a buscarle a su casa lo dijo en serio -y tenía la firme convicción de que Sasuke lo sabía-, le alivió que se lo tomara a bien y riera un poco por lo bajo.

- Va, enjuágate un poco la boca.

Naruto le dio un suave beso en la sien antes de cogerle de los hombros y separarse un poco. Le resultaba difícil no preocuparse y dejarle solo ahí… pero pensó que tal vez, ahora que parecía estar mejor -físicamente al menos-, necesitaría su espacio y asearse un poco.

- Estás hecho un desastre… -le peinó el flequillo con los dedos, intentando colocar los mechones en su sitio-. Si quieres date una ducha, ya te dejo algo de ropa.

- Unn… -asintió levemente-. Estaría bien…

- ¿Tienes hambre? Creo que a tu estómago le sentaría bien un poco de arroz hervido.

- Sí…

Y aunque fue leve la sonrisa que le dedicó, le sonrió de vuelta. Le aliviaba que, al menos, había conseguido evitar que de nuevo le dominara la ansiedad.

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Miércoles, 08 de octubre

?:?

Dio un respingo al sentir como si su cuerpo por entero se hundiera en el vacío, y al entreabrir los ojos se encontró de frente a Sasuke, mirándole sorprendido desde arriba.

- Lo siento, no quería desp-

- Hmmm…

Un poco desorientado, alzó el brazo, le cogió del hombro y tiró levemente de él para que se acomodara sobre su cuerpo. Y no tuvo que insistirle: en seguida que Sasuke captó sus intenciones, se relajó sobre él, dejando reposar la cabeza sobre su pecho.

Después de llevarle una muda limpia al baño, se había entretenido haciéndole algo de comer. Al final le pareció algo insulso hacerle sólo arroz hervido, así que también le preparó un poco de sopa de miso, aún y a sabiendas de que tal vez no era de su total agrado. Pero le gustase más o menos, era una sopa bastante nutritiva. Aunque en realidad no le podía llamar 'cocinar' a eso: era una de esas sopas precocinadas que tan sólo había que calentarlas en el cazo; pero al estómago le sentaría bien, más aún con un poco de tofu que le había añadido.

Sin embargo, el moreno se pasó un buen rato en la ducha y, tras avisarle de que la comida estaba lista, se tumbó en el sofá a descansar mientras aquel terminaba de vestirse. No supo en qué momento se había quedado dormido.

Sasuke, por su parte, echando un vistazo de reojo a la mesa, parecía haber terminado de comer ya. No tenía claro el motivo de que quisiera echarse de nuevo, pero ahora que le tenía ahí -y parecía estar más tranquilo-, tampoco quiso levantarse, dejándose llevar por la pereza. Y para cuando quiso darse cuenta, tenía una mano sobre su cabeza, masajeándole, y la otra acariciándole por la espalda, provocando que aquel suspirase.

- ¿Cómo te sientes?

- Un poco mejor -murmuró-.

- ¿Quieres que te lleve a casa?

No por nada, y no porque le apeteciera en absoluto tener que separarse de él ahora que parecía que se iban a arreglar las cosas… Pero supuso que preferiría estar en su propia cama si es que seguía sin encontrarse bien. Y tal vez supuso bien, porque Sasuke asintió levemente sobre su pecho sin darle muchos pensamientos.

A lo que no pudo sino suspirar resignado. Le hubiera gustado que se quedase más tiempo con él. Habían pasado casi dos semanas desde la última vez que le vio, desde la última vez que estuvieron así, abrazados, viendo una película, o charlando, escuchando música o simplemente compartiendo el silencio… Pero entendía que no era el momento.

Si bien, quien pareció no entender que no era el momento fue su entrepierna, que empezaba a hormiguearle al sentir la presión y el calor del cuerpo de Sasuke sobre el suyo. ¿¡Qué diantres pasaba con su cuerpo!? ¡No había estado pensando en nada obsceno! ¡Ni de lejos! ¡Mucho menos con todo lo que había pasado en ese día!

Pero cuanto más trataba de apartar de su mente el cosquilleo que le inundaba el bajo vientre… Más tenso se sentía de que Sasuke pudiera darse cuenta de lo que estaba ocurriendo en sus partes bajas. Hasta que sintió una palpitación, haciendo que se quedara completamente inmóvil.

No sabía si reír o llorar… Y lentamente bajó la mirada, conteniendo la respiración, suplicando porque aquel no lo hubiera notado.

Y quiso que le tragase la tierra cuando el moreno alzó la vista, completamente en silencio.

Sí…

Lo había notado…

- ¿En qué piensas? -murmuró aquel al tiempo que se removía para poder mirarle más de frente-.

- E-en na-nada -balbuceó por la vergüenza-. ¡Lo juro!

- Me cuesta un poco creerte -murmuró inclinándose sobre él, haciendo que casi se rozaran sus labios-.

Y no se le ocurrió otra cosa al muy… ¡cretino! que presionarle la entrepierna en un suave contoneo que hizo con las caderas. A penas fue un leve roce, pero lo suficiente para que, si ya de por sí le estaba costando horrores que su erección no fuese a más… Ahora ya fuese misión imposible.

Sin embargo, y aunque por un momento pensó que tenía ganas de burlarse de él, el pensamiento se desvaneció al sentir sus labios posarse levemente sobre los suyos propios, besándole lenta y suavemente. Como siempre, pero a la vez no. A pesar de lo lento de sus movimientos por el evidente cansancio, tuvo la sensación de que Sasuke se estuviera conteniendo. Cosa que le quedó confirmada al separarse aquel para mirarle directamente a los ojos, permaneciendo en silencio mientras le acariciaba la mejilla con una mano. Casi pareciera que le estuviera pidiendo permiso para seguir.

Y sin querer ni tan siquiera darle un pensamiento a lo que pudiera pasar después, le puso las manos en la cara, atrayéndole para sentir de nuevo el calor de sus labios, acariciándolos suavemente pero con más confianza esta vez, sintiendo como si por un instante el corazón le dejara de latir en el momento que aquel se abrió paso y le rozó levemente con la lengua la suya propia, provocando que un agradable escalofrío le recorriera por entero.

Y ya no sólo quiso sentir el calor de sus labios, sino de su cuerpo por entero. De repente, creció la necesidad en él de tener el mayor contacto físico posible. Y aunque al principio fue algo titubeante, sus caricias se fueron tornando más firmes según paseaba las manos por su espalda, abrazándole contra sí con un poco más de fuerza, como si es que fuera posible crear aún más contacto.

Era… asfixiante.

Pero aún así, quería ahogarse en ese pecado de beso junto con Sasuke y hundirse con él en ese vacío por el que pareciera estar cayendo, sintiéndose mareado de tanto placer. Ya no sabía de quién eran los jadeos que escuchaba en la lejanía, si de Sasuke o los suyos propios; aunque tampoco era como si le importara.

¿Cuándo fue la última vez que se sintió así?

O mejor dicho… ¿Se había sentido así alguna vez?

Cierto era que siempre que había tenido sexo con alguien se dejaba llevar por la adrenalina y el placer… Pero nunca fue nada parecido a aquello: tan abrumador, tan placentero y tan… adictivo.

Por eso no pudo evitar sentirse desconcertado cuando aquel se separó de golpe, permaneciendo en silencio durante unos segundos, mirándole desde arriba.

- M-me mareo -dijo como pudo, tratando de recuperar el aliento-.

- Yo también -contestó con obviedad-.

Y con la confusión cruzando por el rostro de aquel, Naruto salvó de nuevo la corta distancia que les separaba, besándole de nuevo, ahora con más calma.

¿Se había dejado llevar demasiado? Si bien no entendía la extrañeza de Sasuke, pues había sido él quien había empezado.

¿O quizá era que…?

- ¿Te encuentras mal? -le apartó el flequillo de la cara, llevándolo tras su oreja en una caricia-.

- N-no… No estoy seguro -contestó con la respiración agitada aún-.

Naruto se mordió el labio y respiró profundamente para templarse un poco. El calor de sus cuerpos había hecho que el ambiente se volviera denso, y tanto su pecho como su entrepierna palpitaban rabiantes, pidiendo por seguir lo que habían empezado; y podía sentir lo mismo en el moreno.

Y aunque algo en el fondo de su mente le estaba diciendo que debía tomar algo más de aire para oxigenar el cerebro… Antes de que pudiera ser realmente consciente, se alzó para besarle de nuevo, y se removió para dejarle sitio al otro.

"No estoy seguro…", repitió para sus adentros.

Aunque no debería de sorprenderle… Después de cómo se había despertado. Si Sasuke estaba experimentando lo mismo que él, quizá se había sentido completamente abrumado. Confundido, más bien.

"¿O se ha asustado…?", se le ocurrió.

Tampoco le extrañaría. En todo lo que se refería a Sasuke… Naruto se sentía totalmente sobrepasado. Era tan surrealista a la vez que, contradictoriamente, tan real, que en ocasiones se llegaba a asustar él mismo.

Pero es que simplemente sentía que aquello era lo correcto, que sentir lo que sentía por Sasuke era como debía ser. Lejos se habían quedado ya aquellos pensamientos de no pasar de ser tan sólo un amigo. Quería serlo todo para él, igual que Sasuke se había convertido en su todo.

Por eso, una vez se acomodó aquel bajo su cuerpo, comenzó a dejarle suaves besos, con más calma, por todo lugar que le quedaba al alcance. Quizá si necesitaba un poco de tiempo para asimilar las sensaciones, esperaría así. Y si quería que parase, ahora que estaba algo más templado podría atender a su llamado.

Pero pasaba el tiempo y lejos de darle algún tipo de señal que le indicara que debía detenerse… Sasuke comenzó a colar las manos bajo su camiseta, recorriendo la piel de su espalda lentamente.

Naruto dejó caer la cabeza, apoyando la frente en el cojín y aferrándose con media fuerza a los hombros del moreno, juntando la mejilla con la de aquel, inhalando casi sin querer esa suave fragancia que siempre le acompañaba.

"Quiere hacerlo", le latió con fuerza el pecho.

Bien.

Bien porque Naruto no sabía si podría aguantar mucho más así. Le ardía cada centímetro de su cuerpo. Más aún por allí por donde pasaban las manos de Sasuke. Además de que se sentía incapaz ya de luchar en contra de lo que le estaba gritando todo su ser con desesperación.

Impaciente, fue en busca de sus labios. Esperaba por todos los dioses que hubiera decidido ya si quería parar aquello o no… Pero si el hecho de que, de nuevo, invadiera su boca con la lengua buscando la suya le servía como alguna indicación… Parecía ser que sí, se había decidido ya. Así que no tuvo ningún reparo en intensificar aquel beso, empezando a regresarle la misma sensación de antes.

Y es que… debería ser un pecado besarse de aquella manera.

Si bien esta vez consiguió recordar de vez en cuando separarse un poco para permitirle respirar, momentos que aprovechaba para mirarle a los ojos y ver en ellos el mismo deseo que tenía él. Y ya no lo pudo soportar más cuando notó cómo el moreno se arqueaba bajo su cuerpo, embistiéndole con algo más de ímpetu.

- Dime que tienes un condón.

- ¿Tú no tienes? -se giró consternado-.

Y por un instante, ambos se quedaron mirándose fijamente, el aliento del uno chocando con el del otro. Hasta que Naruto sintió una palpitación en su entrepierna, haciendo que fuese casi hasta dolorosa la presión dentro de sus pantalones, dando una leve embestida al otro como acto reflejo para aliviarse.

- Joder… -dejó reposar la frente sobre su hombro, cerrando los ojos, y respirando más conscientemente para intentar calmarse-.

¿Por qué…? ¿Por qué se burlaban de él los Dioses de esa manera…?

Pero antes de poder siquiera pensar en nada más, sintió las manos de aquel escurrirse hasta sus nalgas, apretándole con fuerza contra él, al tiempo que comenzaba a besarle por el cuello.

Y ese dolor placentero de sus dientes mordiéndole en la curva del cuello, su respiración completamente agitada contra la piel, el calor de su cuerpo, la forma en que se movía bajo él… y la mano que coló entre sus cuerpos hasta su entrepierna para masajearle…

- Vas… Vas a hacer que me corra -jadeó-.

- ¿Es un problema? -paró en seco aquel, girándose de nuevo a mirarle a los ojos-.

Y le estaba preguntando en serio.

Normal después de todas las paranoias que se montaba él solo...

- No, per-

- Entonces cállate.

Y no le dio tiempo a que pudiera replicar. Le besó con ansiedad, enredando la lengua con la suya, al tiempo que volvía a masajearle, presionando con algo más de fuerza todo su sexo, resultándole imposible no embestir contra su mano queriendo aliviar toda esa tensión.

"Dios…", jadeó contra su cuello.

Totalmente nublado por las sensaciones, se incorporó hasta quedar de rodillas, quitándose la camiseta casi de un tirón, para nuevamente inclinarse sobre Sasuke.

¡Que le partiera un rayo! ¡Que le quemaran en la hoguera! ¡O que le enviaran al infierno los dioses!

¡Ya le daba igual!

Si el mundo explotaba en ese momento… O si caía un asteroide sobre La Tierra... ¡se la traía floja!

Lo único en lo que podía pensar, más por instinto que por otra cosa, era en recorrer con sus manos cada parte del cuerpo del otro a la que tuviera acceso, colándolas bajo su camiseta para poder sentir el calor de su piel; y lo único que podía escuchar de forma algo amortiguada era cómo los jadeos de aquel se intensificaban a cada embestida, besándole por el cuello a sabiendas de que debía estar cerca. Al igual que él.

No pasó mucho hasta que sintió cómo los jadeos del moreno se tornaban cada vez más pesados, apretando sus manos en su espalda, volviéndose desacompasado el contoneo de sus caderas.

Y por un instante, fue como si perdiera el conocimiento. Todo desapareció de su mente al sentir su cuerpo tensarse por entero y convulsionar, fruto del éxtasis. A duras penas fue consciente del gemido que ahogó Sasuke contra su cuello cuando aquel también llegó al clímax. Y le llevó unos cuantos minutos empezar a darse cuenta de cuán fuerte estaban aferrados el uno al otro.

Casi pareciera como si el mundo bajo sus cuerpos se hubiera desmoronado para volver a ponerse en su lugar después.

Esa había sido, de lejos, la experiencia más intensa que había tenido en toda su vida. Y la había compartido con la persona que más quería. Y no podía haber sido de otra manera.

- Llámame cursi… -rio de forma floja-. Pero siento como si hubiéramos hecho el amor…

A lo que Sasuke suspiró pesadamente.

- Bien -murmuró-. Me sentiría un poco estúpido si fuera el único que lo pensara.

Naruto hubo de hacer un esfuerzo consciente, apretando los labios para que la estúpida sonrisa que estaba por formarse en su cara no fuera demasiado evidente. O quizá era que le temblaban los labios, queriendo llorar. No estaba del todo seguro. Lo que sí supo es que por un momento perdió el aliento al escucharle decir aquello y, al no encontrar palabras que decirle, se abrazó a él con medida fuerza, dejándole un beso en la mejilla antes de apoyar la cabeza con la de aquel.

En cierta manera, a pesar de todo, se sentía en paz consigo mismo. Ahora no entendía por qué había tenido tanto miedo de intimar con Sasuke, sabiendo que le correspondía. Que aquel, a pesar de todo, le aceptaba tal cual era.

Y sintió que estaba más cerca de él. Ya no les separaba casi nada. Tan sólo un paso más, y podrían entenderse.

Y así, se quedó respirando lentamente, sintiendo cómo los latidos del otro le golpeaban en el pecho con fuerza, al igual que Sasuke debía de sentir los suyos. Era tan embriagador que seguramente se hubiese quedado dormido conforme estaba si no hubiese sido porque el moreno le dio un par de palmadas en la nalga.

- No me dejas respirar, dobe… -jadeó-.

- Hmm… -medio gruñó-.

Pero igualmente no le replicó. Simplemente se dejó caer en el hueco que Sasuke le hizo contra el respaldo del sofá, y le abrazó por la espalda atrayéndole hacia sí, dejando la mano en plano sobre su pecho.

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Miércoles, 08 de octubre

19:35 h

Algo desorientado, abrió los ojos al sentir su brazo izquierdo completamente helado, así como su pecho. Durante unos cuantos segundos se quedó observando la mesa de su salón, limpia y completamente vacía. Ni rastro de su portátil. Claro que hoy no lo había llegado a colocar ahí, porque cuando volvió del centro…

"¡Sasuke!"

De golpe, se sentó en el sofá sintiendo que se le acelerase el pulso, echando un vistazo hacia la terraza primero, y luego hacia el pasillo al no ver señales de que estuviera el ventanal abierto. Y como si aquello fuera un deja vú… Apresurado dirigió sus pasos hacia el recibidor.

"Otra vez no…", fue rogando, apretando los dientes.

Después de todo lo que había pasado aquel día, como Sasuke hubiese sido tan idiota de volver a largarse… Esta vez sí que le iba a sacar las palabras a golpes.

Aunque no tuvo mucho tiempo de pensar en ello. Nada más pasar por delante de la cocina, detuvo sus pasos en seco al ver de reojo que estaba ahí.

Con alivio, se llevó la mano al pecho y respiró profundamente, sintiendo como si le regresara el alma al cuerpo.

- Hey -le llamó al no percatarse aquel de su presencia-.

Aunque se arrepintió en el acto. Debió pillarle totalmente desprevenido porque Sasuke comenzó a toser, dejando a un lado el vaso que tenía en la mano, escupiendo el agua que tenía en la boca en el fregadero. Naruto se acercó a prisa, dándole unas palmadas en la espalda, y esperó a que se le pasase un poco.

No había sido su intención… Y se sentía culpable de haber hecho que se atragantara… Pero...

- Si yo fuera tú, denunciaría a la compañía de agua por intento de homicidio -no pudo evitar burlarse, en un intento de serenarse a sí mismo-.

Pero Sasuke no le rio la "gracia", como en otras ocasiones. Permaneció casi inmóvil, aún inclinado sobre la pila, sujetándose con ambas manos. Y podía escuchar claramente cómo respiraba por la boca. Por lo que después de un largo silencio en el que Sasuke no hizo ni el menor amago por erguirse, un desagradable escalofrío le recorrió el cuerpo entero.

- Sasuke, ¿qué te pasa? -le puso la mano en el hombro-.

- Quiero irme a casa -contestó tajante en un murmullo-.

"Otra vez…", frunció el ceño profundamente.

Estaba haciéndolo de nuevo. Otra vez quería huir de él, y de darle explicación alguna.

Pero esta vez no estaba dispuesto a callar. No, después de cómo le había encontrado hoy, menos aún después de cómo se despertó de su siesta. Estaba harto de tanto silencio, y de que Sasuke se pensara que era realmente idiota. Una simple anemia no podía tenerle así, aunque fuera crónica. Las pastillas ya se encargaban de rectificar esa deficiencia. A menos que no se las hubiese estado tomando.

"Será idiota…", bufó para sus adentros.

- Sas-

- Por favor -le cortó antes de que pudiera seguir-. No me siento bien.

- ¿En serio? -preguntó con sarcasmo-. No me había dado cuenta.

A lo que Sasuke no le replicó. Claro. Porque no podía. Si no, estaría declarando abiertamente que de verdad le tomaba por gilipollas. Y Naruto no quiso esconder un resoplido de irritación al pasar el tiempo y que aquel siguiera ahí, sin inmutarse… Hasta que le escuchó intentar ahogar un gemido.

Naruto incluso llegó a sopesar la idea de que le estuviera haciendo chantaje emocional, como hacía su madre cuando le quería hacer sentir culpable para dar su brazo a torcer... Si no supiera que era un cabezota de cuidado, y lo mucho que costaba que expulsara lo que le preocupaba…

Y suspiró profundamente, al no saber con quién enfadarse más: si con Sasuke, o consigo mismo por ceder.

- Anda, ven aquí -dijo al tiempo que le rodeó con los brazos para atraerle hacia sí-.

Aunque en un primer momento, al igual que cuando le despertó cuando llegaron a medio día, el moreno quiso rechazar el contacto. Cosa que ya no le extrañaba, y que realmente le confirmó que, al menos, no era chantajearle lo que Sasuke pretendía. Pero debía de estar agotado ya, después de todo aquel día, después de todo lo que había pasado… Y a pesar de que lo intentó, al final hubo de darse por vencido.

El tiempo pasaba, y Naruto le paseaba las manos a lo largo de toda la espalda para intentar reconfortarle, permaneciendo en silencio a la espera de que aquel decidiera hacer algo. Lo que fuera. Sin embargo, cuanto más esperaba, más agitada se tornaba la respiración del otro, comenzando a desesperarle todo aquello. A Sasuke le estaba dando un ataque de ansiedad, y no encontraba el por qué. Necesitaba alguna pista, cualquier cosa, pero estaba claro que de Sasuke, ese día, no iba a obtener nada. Lo que le irritaba y le torturaba a partes iguales.

- Hey, temé -se separó un tanto de él y le cogió del mentón para obligarle a mirarle.

Y aunque le dio una punzada en el pecho al percatarse ahora de lo pálido que estaba, y lo lacrimoso de sus ojos, hizo un esfuerzo por mantenerse sereno.

- No sé qué coño te pasa, pero no estás solo, ¿vale?

No le apartó la mirada ni un instante, esperando algún tipo de señal que le indicara que le había escuchado, pero sobre todo que le había entendido, hasta que finalmente aquel asintió levemente. Fue entonces que volvió a rodearle con los brazos, acariciándole la espalda.

Y sintió como si aquello fuera un deja vú. Sólo que en aquella situación se habían intercambiado los papeles: sin darse cuenta… le había dedicado exactamente las mismas palabras que Sasuke le dedicó a él tiempo atrás.

Lo que hizo que aquella situación le doliera más de lo que él quisiera permitir. Su paciencia estaba llegando al límite, pero sentía como si Sasuke fuera en ese momento él mismo, cuando apenas se conocían. Sasuke le tuvo una paciencia de santo por aquel entonces, cuando el miedo le devoraba por dentro… sin reprocharle nada.

"¿De qué tienes miedo…?", le preguntó en su mente, dejando escapar un amargo suspiro.

No le agradaba para nada la idea, pero lo dejaría estar. Por hoy. Y sólo por hoy porque Sasuke le había dado su palabra.

- Como mañana no me cuentes qué es lo que te pasa, te juro que iré a buscarte sólo para darte un puñetazo en toda la boca por mentiroso.

Más bien por idiota, por estar guardándose las cosas todas para él. ¿De qué le servía quererle, y querer estar con él -seriamente hablando-... si tan sólo compartían la diversión y cuando Sasuke tenía algún problema huía de él?

Eso no era lo que Naruto quería. Lo quería todo de él, para lo bueno y para lo malo. Y eso era algo que debería empezar a metérsele en la cabeza a ese pedazo de cretino.

Pero de momento…

Le estrechó un tanto más en su abrazo al notar que por sus palabras, aquél permaneció tenso, aferrándose a su espalda. No es que no estuviera hablando en serio, pero tampoco tenía ganas de ponerse a discutir con él. Le preocupaba bastante más el hecho de que fuera Sasuke el que no tuviera fuerzas ni para discutir.

- Va, ve a coger tu mochila. Yo voy a cambiarme -le dijo en voz baja, dándole un fugaz beso en la mejilla después-.

Y aunque simplemente se marchaba a su cuarto… No pudo evitar volver hacia él cuando tan sólo se había separado unos cuantos pasos y puso las manos en su cara para atraerle y besarle de nuevo. No supo por qué, pero el simple hecho de separarse ahora de él hacía que sintiera casi como si le estuviera abandonando, y no quería por nada del mundo que Sasuke lo entendiera así. Pero si no quería hablar, y se sentía mal…

- Va -le apremió de nuevo antes de salir de la cocina-.

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Miércoles, 08 de octubre

20:10 h

A pesar de todas las emociones contradictorias que le recorrían por el pecho, finalmente estaban de camino a casa de Sasuke.

En parte estaba cabreado de que aquel fuera tan duro de mollera, pero por otra, no podía evitar sentirse acalorado cada vez que recordaba que… no sabía exactamente cómo definir lo que había pasado esa tarde entre ellos. Pese a que habían pasado la mayor parte del tiempo discutiendo, o Sasuke llorando y él tratando de calmarle, sentía que estaba un paso más cerca de él. Aunque hubiese sido por un momento, y soportando todo el evidente cansancio que tenía, Sasuke le había permitido entrar dentro de esa coraza con la que se rodeaba, cada vez que le había sonreído a pesar de todo. Y a pesar del guantazo que le había dado.

Naruto suspiró profundamente al recordarlo. No quería que jamás volviera a repetirse una situación como esa. Pero para ello, el pedazo de cretino que tenía sentado al lado debía desembuchar de una buena vez.

Sasuke por su lado, había cogido otro libro prestado de los que se trajo de casa de sus padres, y ahora iba leyéndolo. Aunque por el gesto serio de su cara, y la forma casi ausente con la que leía, no estaba del todo seguro que se estuviera enterando de nada. Casi pareciera que le costara mantenerse despierto.

- Ya estamos llegando -le avisó cuando paró en un semáforo en rojo, a menos de cinco minutos de su casa-.

Aquel dejó caer la cabeza lentamente hacia atrás, al tiempo que cerraba los ojos, dejando escapar un pesado suspiro. Si bien no tardó en volver a ponerse recto y, con pesadez, guardó el libro en su mochila.

No quiso insistirle más en que le contara qué le pasaba ese día. Le había prometido que se lo contaría al día siguiente, cuando se sintiera mejor. Y creía en su palabra. Pero aún así no podía dejar de preocuparse.

- Sasuke -le llamó en cuanto se desabrochó el cinturón, tras aparcar frente a su casa-, dame tu teléfono.

El moreno le observó en silencio durante unos segundos, casi como sopesando si dárselo o no.

- Naruto… -sonrió algo forzado-, ...si necesitas un teléfono nuevo, cómpratelo.

- No seas cretino -resopló-. Tu número.

Le cabreaba que aún siguiera intentando fingir que estaba "bien" con esa sonrisa. Aunque se mordió el interior de la mejilla, cuando vio que el moreno realmente iba a acceder a su petición, y sacó el móvil de su bandolera.

"Relájate…", se dijo a sí mismo. "Todo irá bien".

Al menos así lo entendió él. Si Sasuke le daba ahora su número, después de todo lo que había pasado, es que no iba a huir más. Podrían hablar, aunque no quedaran para verse. Si bien aquella era una conversación que no quería mantener por teléfono, pero se sentía más seguro si lo tenía a mano.

Sin embargo… Aquel se entretuvo pulsando en la pantalla, con tanta parsimonia… Que estaba empezando a ponerle nervioso. Y a punto estuvo de saltar a replicarle cuando el moreno alargó la mano y le tendió el móvil. Un poco confuso al principio, Naruto lo cogió para ver qué le quería decir… Pero en seguida que vio "Dobe" como nombre de contacto y el espacio del número en blanco, comprendió el mensaje. Si bien sintió la sien palpitarle.

- No me llamo dobe… -murmuró entre dientes-.

- Unn -asintió-. Tienes razón, no eres dobe…

Naruto tuvo el presentimiento de que aquella frase estaba por terminar, y la seriedad con la que lo dijo le hizo levantar la vista de la pantalla para mirarle a los ojos. Y casi sin querer, se le alzó una ceja, a la espera de que continuara.

- … Eres EL dobe.

- ¡Y tú eres un cretino! -dijo enrabietado, dándole un pellizco en la pierna por donde pudo-.

- Me lo dejas a huevo, usuratonkachi -rio por lo bajo-.

- Cretino -bufó de nuevo-.

Pero enseguida se le pasó la rabieta momentánea. Al menos Sasuke parecía estar recuperando el humor. Con suerte al día siguiente no estaría tan extenuado y podrían hablar y aclarar las cosas entre ellos.

De nuevo, un suspiro se le escapó al tiempo que devolvía su atención a la pequeña pantalla, percatándose de que se había bloqueado. Y por un momento contuvo la respiración al apretar el botón de encendido, y ver la fotografía que estaba usando de fondo. Era una de aquellas que hizo él, cuando fueron juntos al mirador a ver el atardecer.

- Podríamos volver a subir cuando nieve… -susurró Sasuke, removiéndose un tanto en su asiento-.

- Unn…

Tal vez fuera su imaginación… O tal vez Sasuke ignoraba cómo habían sonado esas palabras para él… Pero Naruto sintió que se le acelerase el pulso con sólo pensarlo. Al menos lo que entendía él…

La mano del moreno se cruzó en su campo visual, por encima del móvil, y pasó un dedo por la pantalla haciendo que se desbloqueara. Y le subió el rubor a las mejillas al darse cuenta de lo abstraído que se había quedado por un segundo.

Con lentitud fue marcando cada uno de los números para no equivocarse. Pero antes de devolverle el teléfono, borró el nombre que le había puesto, y en su lugar le escribió 'eres un cretino'. Si bien, para que no lo viera hasta más tarde -y antes de devolverle el aparato por si acaso-, apretó el botón de llamada. Y en cuanto se cercioró de que daba tono, colgó y bloqueó la pantalla.

- ¿No te fías de mí? -alzó una ceja, sonriendo medio burlón, antes de guardar el teléfono en su mochila-.

- No -contestó plano-.

Mentira, obviamente. Si no confiara en él, no le dejaría marchar así como así.

- Lástima -chascó la lengua-. Pensaba que podríamos terminar otro día lo que habíamos empezado hoy -se encogió levemente de hombros, suspirando al tiempo que se giraba para salir del coche-. Te deseo suerte…

Y lo sabía… ¡Sabía que le estaba picando a propósito! Y aún así...

- ¡Arrrghh! -se revolvió compulsivamente el pelo-. ¡Sasuke! -le cogió del brazo, tirando de él-.

Y sabía que había picado desde buen principio, y más ahora que le veía la sonrisa burlona al girarse a mirarle, pero aún así…

- ¿A qué hora quedamos mañana?

- ¿Ya me echas de menos? -alzó una ceja-.

- No -mintió-.

- Es una pena.

Sabía que no había colado. Pero cuando el moreno se inclinó lentamente hacia él, casi por instinto cerró los ojos, anticipando ya la sensación de sus labios… Y entonces Sasuke le lamió el labio inferior. Fue tan sólo un roce, una caricia con la punta de la lengua, pero provocó que le subiera el rubor a las mejillas y que su cuerpo se tensara un poco, recordando lo que habían estado haciendo tan sólo un par de horas atrás. Y tal vez fuera ese bochorno el que provocó que quisiera morderle, aunque fuera la nariz. Si bien el moreno fue rápido y se apartó lo suficiente, dando Naruto un mordisco al aire.

- Cretino -dijo con la voz ronca-.

- Fu… -resopló el otro, sonriendo burlón. Y de nuevo se inclinó, esta vez sí, para besarle en los labios-. Hablamos mañana.

- Unn… Descansa.

Con calma, Sasuke abrió la puerta y bajó del coche. Y Naruto se quedó observándole hasta que entró en casa.

No supo exactamente por qué, pero a pesar de todo, no se sentía tranquilo. Quizás fue la forma torpe con la que caminó hasta la entrada; o cómo abrió la puerta, recostándose sobre ella, empujándola con el hombro para abrirla; o quizá el hecho de que no se girase a despedirle.

Siempre lo hacía, siempre se volteaba, aunque fuese sólo para sonreírle. Pero siempre se giraba a mirarle de nuevo.

Sin darse cuenta, se había pasado ahí sentado unos minutos, sin poder apartar la mirada de la puerta de su casa. Hasta que la vibración de su móvil, en el hueco al lado del freno de mano, le devolvió a sus sentidos.

{[Deberías buscar sinónimos en el diccionario y ampliar un poco más tu vocabulario…]}, leyó en el mensaje que acababa de recibir. Y no tardó ni cinco segundos más en recibir un emoticono, con el monigote guiñando un ojo, haciendo el símbolo de la victoria con los dedos, y con brillitos alrededor… {[Ánimo]}

- ¡Pero será cretino!

.

.

.

CONTINUARÁ…


07-05-16

¡Hola gente!

Empieza la montaña rusa de emociones… Así que sólo me queda deciros que "os apretéis bien los cinturones", porque va a ser un poco angustioso a partir de ahora ≧_≦ (sí, más). Y no es algo que tuviera pensado así en principio, pero ya sabéis… Una cosa lleva a la otra y al final me han salido subnormales perdíos los dos xDUu Aunque toda la culpa de esto la tiene principalmente Sasuke por ser tan hermético. O bueno, quizá Naruto por ser tan indeciso, no sé por cuál de los dos decantarme ¬¬Uu

Como viene siendo costumbre últimamente… No he releído las partes que he reescrito (que viene a ser más de la mitad), así que lo siento si hay algo por ahí que os haya hecho sangrar los ojos ^^Uu Pero de verdad quiero avanzar ya con la historia, y terminar de escribirla en algún momento de este año xDUu

Y bueno… Nada, eso.

Que ya queda menos ≧_≦ Ésta es la segunda parte de dos, y espero que ya no haya más segundas partes ^^Uu