Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant y Noin no Nogitsune
Advertencias: Shonen ai, POV Naruto
Miércoles, 08 de octubre
20:15 h
Iba Naruto de camino a casa cuando, no muy lejos de allí, y tras detenerse en un stop, vio las máquinas expendedoras que había junto a la calzada, cerca de una de las paradas del autobús. Su cuerpo se tensó un tanto al vislumbrar parte de los productos que vendían ahí, reconociendo el envase de una marca de condones. Y el recordar lo que había ocurrido aquella tarde entre Sasuke y él hizo que le subiera el rubor al instante.
Dudó tan sólo un momento, pero alentado por el mensaje implícito que le había dado a entender el moreno, echó un vistazo rápido por el retrovisor para ver si venía alguien. Y al encontrarse con que no había apenas tráfico, se apartó a un lado y puso las luces de emergencia.
Le daba apuro que le vieran comprando aquello… Pero bueno, al menos ahí nadie le conocía. Y no era como si ningún vecino pudiera decirle nada. Y tampoco era como si alguien pudiera saber con quién los iba a usar. Además, ¡era un chico joven y activo, con edad de comprar esas cosas! ¿¡Qué tenía que importarle a nadie!?
Aún así, no podía evitar echar un vistazo de vez en cuando por encima del hombro, asegurándose de que no pasaba nadie cerca, y en cuanto tuvo en su poder lo que fue a buscar, regresó a prisa a su coche para poner rumbo a casa.
Sentía las mejillas arder. Sabía que no había nada de malo. Es más, sabía que así era como debía ser a la hora de tener relaciones. Pero esos temas siempre le habían dado apuro. A día de hoy, aún se preguntaba de dónde sacó el valor para acostarse con nadie antes, más aún si cabía con aquellos desconocidos de la asociación. Y sin embargo, por aquel entonces, siempre llevaba al menos un condón en la cartera, por si acaso le hacía falta.
¿Cuándo fue la última vez que usó uno…?
Desde que llegó a la ciudad ni se lo había planteado. Había querido empezar de cero, dejando de lado aquel tipo de escapadas y comenzar de nuevo centrándose en su trabajo. No se le había pasado por la cabeza, hasta que conoció a Sasuke, eso de buscar un compañero de cama. Mucho menos una pareja estable… Así que hasta ahora no los había necesitado.
Por eso no podía evitar sentirse abochornado con eso en los bolsillos de su sudadera. Había cerrado las cremalleras para que no se cayeran, pero especialmente para que no se vieran si se cruzaba con algún vecino, tras decidir subir por las escaleras. Y es que, cuando fue a pulsar el botón del ascensor, se acordó de su vecina y de cómo no tendría escapatoria si se abrían las puertas del ascensor y se la encontraba ahí.
Así que, cuando llegó al segundo piso, abrió la puerta que daba a su pasillo con sigilo para echar una ojeada. Casi sentía que se le fuera a salir el corazón por la boca, pero se relajó un poco al ver que estaba vacío. Aunque no por ello bajó la guardia, y cerró de nuevo tras de sí con cuidado para que la puerta no se cerrase de golpe.
Todo lo silencioso que pudo, fue de puntillas hasta la entrada de su piso. Y dio un respingo al escuchar el mecanismo del ascensor poniéndose en marcha. Aprisa, sacó las llaves del bolsillo de su pantalón, mirando de reojo las puertas metálicas al fondo del pasillo, y se le empezó a formar una fina película de sudor por la sien cuando su móvil empezó a vibrar en su otro bolsillo. Y cuando por fin entró, y cerró la puerta tras de sí, jadeó llevándose una mano al pecho.
¿¡Pero por qué coño se escondía!?
Tomó una profunda bocanada de aire, echándose la mano atrás para coger el móvil, aliviándose al ver que era Kiba.
- Hey, ahora iba a llamarte.
Aquel se interesó en seguida en saber cómo habían marchado las cosas. Y le quitó hierro al asunto cuando le contó que habían hechos 'las paces' -por no contarle lo que realmente había ocurrido-, más al haberle prometido Sasuke que hablarían al día siguiente, sin falta. Si bien era cierto que omitió el hecho de que Sasuke se había pasado un buen rato con la cabeza metida en el váter, pero eso era algo que Kiba no necesitaba saber. Al menos de momento. Prefirió centrarse en que Sasuke, al fin, parecía querer hablar y no huir más. Además…
- También me ha dicho que quiere volver al mirador cuando nieve… -sonrió para sí, cambiando el canal de televisión-.
No sabía las verdaderas intenciones del moreno al decirle aquello… Pero para él sonaba como música para sus oídos. Al menos, para Naruto, el mensaje implícito -o inconsciente- tras ese ofrecimiento, era que tenía intenciones de permanecer junto a él. Y deseaba por los dioses que fuese como pareja.
Pero aunque se sentía emocionado por un lado, por otro, como todo lo que tenía que ver con Sasuke, se sentía intranquilo.
Aún no podía quitarse de encima esa extraña sensación que le había invadido por entero cuando le vio entrar por la puerta del chalet.
Si bien ahora no quería pensar en ello demasiado. Quería aclarar las cosas de una vez por todas.
- Le voy a pedir salir -afirmó rotundo-. Y esta vez en serio.
- ¡Por fin! Joder si te ha costado, macho.
- Hey, no te burles, capullo. Es sólo que… No sé. Estas dos semanas se me han hecho eternas. Y bueno… -se mordió el interior del labio, dando un suspiro-. Tal vez… Tal vez me equivoco… Pero creo que más que yo, el que entró en pánico fue él…
- ¿Que entró en pánico? -rompió el silencio tras unos segundos-. ¿Por qué? ¿Porque le dijiste que le quieres?
- Unn… -asintió levemente-. ¿Sabes? Yendo a la asociación aquella me di cuenta que la gente ni tan siquiera busca ya sentir el calor humano. Les importa una mierda con quién se acuestan con tal de desfogarse y también por poder decir "¡hey, he conseguido tirármelo!" -resopló por lo bajo-. Pero me daba un poco igual. En parte yo también buscaba lo mismo que ellos -admitió-.
- Ah, unn…
Le irritaba tan sólo pensarlo. Debía reconocer que era algo hipócrita de su parte, pero es que, a pesar de todo, en el fondo siempre mantuvo la esperanza de que algún día aquello cambiara. Que no fuera simple sexo lo que iba a encontrar allí, y que quizá encontraría a alguien que le valorase realmente.
Qué equivocado estuvo.
- Lo único que buscan es reconocimiento social, y poco más -dijo en un murmullo-. En plan "hey, ¿has visto ése rubio de ahí? Pues me lo he camelado y nos hemos acostado" -bufó-.
- Ya… Pero ya sabes que hoy en día la gente no tiene tiempo para nada, ni quiere que los metan en problemas. Así que mucho menos involucrarse con nadie.
- Pero es que es por eso mismo, Kiba. Por eso no estamos acostumbrados a encontrar a alguien a quien le importemos de verdad. Por cómo somos, y no por quién somos -recalcó-.
- Ya…
- En serio, tío, hasta a mí me da miedo a veces de lo que me hace sentir.
- ¿Por eso crees que se largó y te ha estado ignorando?
- Eso creo, sí -asintió levemente-. Aunque no se trata sólo de mí… -murmuró-.
- ¿El qué? -preguntó confuso Kiba-.
Parecía no haber escuchado eso último. Mejor.
- Nada. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Te vienes un rato?
- ¡Oh, sí! ¿¡Me llevo el juego nuevo y lo pruebas!? ¡Vas a flipar, colega!
- ¿Sí? -preguntó por seguirle la corriente-.
- ¡Bah! Es una pasada.
Aunque, bueno, por ahí podría encontrar una vía de escape para su tensión. Y cierto era que hacía ya bastante tiempo que no jugaban a la consola, así que no le pareció para nada mala idea.
Pero antes de que llegara Kiba, tenía que guardar lo que llevaba en los bolsillos…
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Jueves, 09 de octubre
01:50 h
Entreabrió los ojos sintiendo los brazos helados, así como la espalda. Y tenía la boca pastosa.
Estaba acurrucado en una esquina del sofá, cara al respaldar. Miró por encima del hombro para encontrar a Kiba recostado al otro lado, panza arriba, con un brazo y una pierna fuera.
Respiró profundamente, bajándose la camiseta que se le había subido por la parte de atrás mientras dormía. Y las mangas, que las tenía arremangadas a saber por qué hasta los codos. De ahí que tuviera los brazos congelados. Bueno, por eso y por la corriente de aire frío que sintió por la espalda, haciendo que le recorriera un escalofrío, y tembló todo su cuerpo para sacudirse de la sensación. Se habían quedado dormidos con el ventanal de la terraza abierto.
De repente, toda la estancia se iluminó y se giró de nuevo para mirar hacia fuera, percatándose ahora de que estaba lloviendo levemente. Con lentitud, y con cuidado de no despertar a su amigo, se fue incorporando con pesadas respiraciones, no tardando en llegarle el retumbo del trueno en la distancia.
Y se fue a levantar de ahí para cerrar el ventanal. Pero cuando quiso hacerlo, un pinchazo en la parte baja de su espalda le obligó a permanecer inmóvil, apretando los dientes para no dejar escapar un gemido de dolor, y volvió a sentarse de nuevo, masajeándose la zona lumbar.
"Te vas a hacer daño en la espalda…"
"No me importa".
Vale.
Por su orgullo que esto no podía contárselo a Sasuke.
Permaneció ahí unos cuantos minutos frotándose con las manos para darse calor en un intento de relajar la zona, suspirando profundamente antes de intentar levantarse de nuevo. Pero otro pinchazo le hizo encogerse. Si bien esta vez, aunque fuese un poco encorvado, se acercó hasta el ventanal y lo cerró, quedándose ahí de pie mientras continuaba con las friegas, observando el exterior.
No llovía muy fuerte; seguramente en un par de horas pasaría la tormenta y por la mañana nadie se enteraría de que había llovido. Era ese tipo de lluvia que hacía que se sintiera melancólico.
"Sasuke…", suspiró al tiempo que apoyaba la frente en la pared.
¿Estaría bien? Aún se le hacía un vacío en el pecho con tan sólo recordar la forma tan torpe con la que abrió la verja de su casa. Y ya ni qué hablar de cómo le encontró en el baño, y el llanto tan desgarrador que no pudo reprimir más cuando fue a sacarle del coche… Le hacía pedazos el alma recordar sus ojos, empañados en lágrimas, reflejando la angustia y el dolor que debía estar sintiendo en aquel momento.
No pudo sino volver a suspirar pesadamente y se dio media vuelta, caminando en penumbra, dirigiendo sus pasos a su habitación. Sabía exactamente dónde tenía guardadas las mantas en el armario, así que ni encendió la luz para coger una, regresando al salón a tapar a su amigo.
Se quedó un instante ahí parado, sopesando la idea de recoger la mesa, llena de los restos de lo que había sido su cena, unas cuantas latas de cerveza, y otras tantas bolsas de aperitivos. Cogió sólo las bolsas. No se habían comido ni la mitad, y si las dejaba ahí abiertas se iban a resecar. Pero el resto lo dejó tal cual. Ya recogería Kiba por la mañana antes de irse.
Así pues, tras guardarlas en un armario de la cocina, y tras beber un par de vasos de agua, marchó a su habitación y se metió en la cama, encogiéndose todo lo que podía y frotándose los brazos. Había cogido frío y ahora no se lo quitaba de encima.
Y a pesar de que tenía sueño, y sentía que los párpados le pesaran una barbaridad, no podía volver a dormirse. No hacía más que regresar a su mente la imagen del moreno, llorando desconsoladamente sobre su hombro.
Había sido presuntuoso de su parte decirle a Kiba que tal vez Sasuke hubiera explotado así por él. Sabía que no era cierto. Tal vez una mínima parte sí tenía que ver con él, pero apostaba a que tenía más que ver con lo que iban a hablar al día siguiente. Porqué llevaba siempre manga larga. Y porqué siempre parecía tan cansado.
E irremediablemente le vinieron a la cabeza todas las veces que le había visto así, completamente agotado. Como aquella vez, al principio de que empezara a ir a la cafetería, que parecía haberse quedado dormido en la silla de la terraza. Y ahora tenía la certeza de que, sí, debía de haberse quedado dormido entonces. Siempre que iba con él a su piso, después de trabajar, terminaba por quedarse sopa.
Y le vino a la cabeza Karin también, y la vez que la vio por primera vez en la parada del tranvía, de lejos, llevándole una botella de agua que Sasuke usó para refrescarse el cuello.
También aquella vez que se encerró en el baño de la cafetería y estuvo allí casi media hora, y cuando fue a ver si se encontraba bien le pidió que avisara a Suigetsu para que fuera a buscar el coche. ¿Le había pasado como esa tarde… y había estado vomitando?
Suspiró irritado, molesto consigo mismo, por haber estado restándole importancia. Ahora se daba cuenta de que todo el malestar de Sasuke no había sido causa directa del calor del verano. Pero al haberse acostumbrado a verle cansado la mayor parte del tiempo, le había pasado totalmente desapercibido.
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Jueves, 09 de octubre
15:20 h
Naruto permanecía inmóvil sujetándose las manos por la espalda, en la puerta del local, atento a cada transeúnte que pasaba por allí, dado el caso de que alguno decidiera sentarse.
Al final había conseguido dormir un par de horas más antes de levantarse para ir a trabajar, aunque se había pasado otras tantas dando vueltas en la cama.
Pero a pesar del cansancio, se sentía inquietantemente tranquilo y sereno, esperando a que llegara el fin de su turno. Todas las mesas ocupadas -que eran pocas- estaban servidas, y observaba en la distancia a sus ocupantes hablar entre ellos, intentando adivinar qué tipo de vida tenían.
Había una chica que le llamaba bastante la atención en ese aspecto, bonita pero desaliñada. Cuando fue a dejar los refrigerios en su mesa, se percató del color anaranjado de sus ojos. Era bastante inusual, por lo que estaba convencido casi al cien por cien que debía de llevar lentillas; tenía el pelo tintado de un color azul claro igual de llamativo que la forma en la gesticulaba al hablar emocionada a sus acompañantes; y su ropa era muy holgada. Tanto, que la camiseta le caía de un lado por el hombro, dejando ver el tirante ancho de la otra camiseta que llevaba debajo. Y las mangas le quedaban largas, cubriendo parte de sus manos.
Pero era bastante jovial, y gesticulaba abiertamente. Algo bastante inusual en las chicas de su edad, dieciséis o diecisiete le echaba, comedidas y recatadas por lo general.
Le hacía preguntarse si, realmente, estaría ocultando su sufrimiento tras aquella actitud. Lo había visto en un montón de películas eso de reír despreocupadamente para engañar a los demás y no dejarles ver lo que realmente sentían.
E irremediablemente, le vino Sasuke a la cabeza.
Al principio no tanto… Pero según había pasado el tiempo, y le había ido conociendo, el moreno reía bastante a menudo. Al menos esa era la parte que le había dejado ver. ¿Era así también cuando no estaba con él…? ¿O había estado fingiendo…?
"No", se auto respondió nada más le cruzó el pensamiento.
Al fin y al cabo, siempre que a Sasuke le había molestado algo lo había notado enseguida. Y no hacía falta ser muy observador puesto que Sasuke tampoco se molestaba mucho en ocultarlo. Al igual que cuando estaba cansado. No se esforzaba en aparentar nada: si estaba cansado, se dormía y punto.
No pudo sino suspirar algo resignado al mirar de nuevo la hora en su reloj.
Las chicas del turno de la tarde debían de estar por subir y, aunque quería aclararlo todo con Sasuke de una vez por todas, tampoco sentía prisa por bajar a cambiarse. Así que esperó pacientemente hasta que le llamó Shikamaru, dando un último vistazo a la terraza para cerciorarse de que todo estaba en orden, y dirigió sus pasos hacia el final de la barra.
- Kiba me ha dicho de ir a tomar unas birras -le comentó bajando por las escaleras-. Tú también vienes, ¿no?
- ¿Kiba? -se sorprendió-. ¿Cuándo has hablado con él?
- Hace un rato me mandó un mensaje. Voy a avisar a Chouji también, a ver si se apunta.
- ¿Cómo puedes estar pendiente del móvil mientras curras?
- Ventajas de estar en la barra -sonrió burlón, encogiéndose de hombros despreocupadamente-. ¿Y? ¿Vienes?
- No, tengo cosas que hacer.
Ambos se apoyaron en la mesa de la cocina que quedaba justo enfrente de la puerta del vestuario, a la espera de que saliera Ino, en silencio por un momento.
- ¿Ha pasado algo con Sasuke…?
Sólo de escuchar su nombre le dio un vuelco en el pecho. Y todos los nervios que había estado reprimiendo le regresaron al cuerpo.
- Sí, bueno… -se llevó una mano al cuello, agachando la mirada-. Es un poco complicado…
- ¿Te fue mal con su madre? -preguntó por lo bajo-.
- No, que bah.
Claro que no fue mal. Tan sólo habían intercambiado unas cuantas palabras por el interfono, y ella no tenía ni idea de quién era él.
Dio un respingo al escuchar la puerta del vestuario abrirse. Ino salía con una sonrisa radiante. Igual de radiante que su atuendo. Llevaba un vestido morado oscuro que hacía que resaltara el color de sus ojos, con mangas largas de una tela semitransparente, un cinturón ancho bajo el pecho, unas mallas negras, y botas de piel hasta las rodillas. Se había maquillado y ataviado con unas cuantas pulseras, y un colgante que antes no llevaba, y llevaba un pequeño bolso colgando del codo.
Una de dos, o iba a salir con sus amigas de compras o…
- Wow… -silbó por lo bajo Shikamaru-. ¿Quién es el afortunado? -preguntó burlón-.
- No es de vuestra incumbencia -chistó ella, dándose media vuelta echándose el pelo por detrás del hombro con un movimiento grácil-.
Y aparentando estar molesta, se marchó a prisa dejándoles ahí.
- ¿Va a salir con vosotros? -preguntó curioso Naruto, entrando delante del otro-.
- Que yo sepa, no. Al menos Kiba no me ha dicho nada…
- Hmmm…
Lo que le daba a entender a Naruto que, no, no se habían arreglado las cosas entre esos dos. Aunque tampoco ni su amigo ni ella parecían preocupados. Quizá, al fin y al cabo, y como le dijo al castaño, no estaban hechos para entenderse. Pero a quién quería entender ahora no era ninguno de ellos.
Se sentó en el banquillo y sacó el móvil para ver si había recibido algún mensaje de Sasuke.
Y nada.
Nada de nada.
Así que le mandó uno él para que le dijera dónde quería quedar, y a qué hora.
- ¿Os habéis peleado? -le preguntó el otro al tiempo que se desabotonaba la camisa-.
- Hmmm… Creo que 'pelear' no es la definición exacta…
- Bueno, algo tiene que haber pasado. Llevas ya un par de semanas un poco raro.
- ¿Raro? -levantó la vista de su pantalla-. ¿A qué te refieres?
- No sé… -se quedó pensativo un momento, terminando de desvestirse-. Últimamente pareces demasiado tranquilo. Es raro en ti.
- Hmmm… Quizá es que me estoy convirtiendo en un adulto hecho y derecho -bromeó intentando desviar la atención-.
- Ya… -sonrió irónico-.
Pero no dijo nada más. Sabía que no le había creído, pero tampoco iba a confirmar sus sospechas.
Naruto actualizó su correo una vez más, y suspiró al ver que no le contestaba. ¿Qué debía hacer? ¿Insistirle con otro mensaje, directamente a su teléfono? ¿Llamarle? A malas iría a su casa a buscarle si se hacía tarde y no le contestaba…
Resignado, respiró profundamente dejando escapar el aire por la nariz lentamente para que Shikamaru no le escuchase suspirar otra vez.
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Jueves, 09 de octubre
18:25 h
«El teléfono móvil al que llama está apag-».
Naruto colgó la llamada antes de que la operadora terminara de dar el mensaje.
Esta era la tercera vez.
Y empezaba a ponerse nervioso.
Al final había terminado yendo a tomar algo con su compañero y con Kiba, al mismo pub que parecía frecuentar Shikamaru, donde ya habían estado otras tantas veces jugando a la diana.
Se les había unido con la intención de despejarse un rato mientras esperaba, pero a cada minuto que pasaba se enervaba más por el silencio de Sasuke.
No sabía si cabrearse o resignarse. Pareció sincero cuando le dijo que hablarían hoy, así que quería pensar que había tenido algún imprevisto. Pero el hecho de que tuviera el teléfono apagado le estaba poniendo de los nervios.
Con un suspiro de frustración se guardó el móvil en el bolsillo de su sudadera y echó un vistazo a ambos lados de la calle, antes de volver a subir. Había salido para tomar un poco de aire, pero tampoco quería pasar demasiado tiempo fuera. Si se quedaba solo empezaría a rallarse la cabeza y quería estar sereno para cuando hablara con Sasuke.
- ¿Nada? -le preguntó el castaño al sentarse en su sitio de nuevo-.
- Nada…
Ambos se quedaron en silencio, y echó un vistazo rápido hacia su izquierda, a la diana, buscando a su compañero, pero no andaba por ahí.
- ¿Y Shikamaru?
- Acabas de pasar por su lado -le hizo un ademán con la cabeza, en dirección a la barra, sonriendo con cierta picardía-. Ya sabemos por qué viene aquí… -rio entre dientes-.
Naruto se giró a mirar con comedida curiosidad. Aquel estaba apoyado en la barra con un brazo, sosteniendo su cerveza en la otra mano, con toda su atención puesta en la camarera mientras hablaba despreocupadamente con ella.
Era rubia y desde donde estaba sentado Naruto, parecía un tanto atrevida, al menos para vestir. Sólo veía de cintura para arriba, así que no sabía si sería como esas chicas de las discotecas que llevaban pantalones tan cortos que se les veía hasta los pliegues de las nalgas, pero su camisa estaba anudada en un lazo bajo el pecho, dejando buena parte de su torso a la vista. Y miraba de una forma totalmente coqueta a su compañero, apoyando el mentón en la mano.
- ¿Crees que estén saliendo? -murmuró curioso su amigo-.
- Pregúntaselo a él -se encogió de hombros-.
Cierto era que algo de curiosidad sí que tenía. Pero ahora estaba más pendiente de su móvil que de la vida personal de Shikamaru.
- Va, échate una partida conmigo a los dardos.
- De verdad, Naruto, qué rancio te estás volviendo...
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Jueves, 09 de octubre
19:05 h
«El teléfono móv-».
Vale. Empezaba a sentirse completamente histérico.
Al final había decidido ir a su casa y esta era la cuarta y última vez que intentaba ponerse en contacto con él por teléfono. Había aparcado frente a su puerta, como siempre, pero sentía que le hormiguearan los brazos. ¿Haría bien en llamar al timbre? Esperaba por los dioses que no le causara ningún problema por ir a buscarle a casa… Pero no lo soportaba más.
Tomó aire profundamente y reunió el valor para salir del coche. Con contenida calma, bajó y cerró, apretando el botón para bloquear las puertas, echando un vistazo hacia las ventanas del piso superior. Las luces estaban apagadas. Y todo a su alrededor estaba en completo silencio, salvo por el ruido de fondo de los coches que pasaban por la avenida, un par de calles más atrás, y las hojas de los árboles meciéndose con el suave viento que hizo que le recorriera un escalofrío, y se subió la cremallera hasta arriba para protegerse el cuello del frío, al tiempo que salvaba la distancia que le separaba de la puerta de su casa.
Y con un amasijo de nervios concentrándose en su pecho, pulsó el botón del portero automático.
Mientras esperaba, aguzó el oído intentando adivinar si había alguien por ahí. Pero salvo los coches que pasaban por la calle principal, tras las viviendas de la plaza, y los árboles agitándose, no escuchaba nada.
Y según pasaban los segundos se inquietaba más. Empezaba a faltarle el aire. Y sentía que los ojos empezaran a escocerle.
A pesar de la impaciencia, esperó unos cuantos minutos antes de volver a llamar, aunque ya vaticinaba cuál iba a ser el resultado.
El mismo.
Nada.
Silencio y más silencio.
Y cuanto más esperaba, más esfuerzo debía hacer por mantener su respiración.
- ¡Joder! -le pegó una patada al muro-.
Y se hizo daño. Pero no el suficiente para quitarse del pecho esa presión que casi no le dejaba respirar.
"¡Y ahora... ¿qué?!", se preguntó a sí mismo, apoyándose con la frente en la pared de piedra.
En el fondo lo sabía. Sabía que algo así iba a pasar. Por eso Sasuke no miró atrás cuando entró la noche anterior.
- Joder… -golpeó de nuevo el muro con el puño-.
¿De verdad le había mentido? ¿Se había burlado de él el día anterior… con esa promesa implícita de seguir viéndose?
Quería creer que no. Aunque no se conocieran desde hacía tanto… Sasuke no había faltado a su palabra nunca, hasta hacía un par de semanas, claro estaba. Y teniendo en cuenta cómo le había encontrado el día anterior, podía hacerse buena idea de por qué, y en mayor medida era su propia culpa.
Desde el principio, siempre dejó que Sasuke le utilizara como un refugio para escapar de sus preocupaciones sin pedirle explicación alguna, lo que muy seguramente provocó que tuviera una idea equivocada de él, y quizá le dio a pensar erróneamente que era como el resto, y que tarde o temprano se cansaría de él y ahí no había pasado nada.
¿Qué era lo que había hecho -o dejado de hacer-, a parte de eso, para que Sasuke no entendiera que realmente le importaba? Que realmente le quería.
"Vale, cálmate…", se instigó.
Tal vez estaba sacando las cosas de quicio. Tal vez.
Pero es que la inquietud que se le había ido acumulando desde que se despertó en la madrugada, por mucho que hubiese intentado distraerse, cada vez era más grande.
¿Y si realmente le había pasado algo?
Conforme le encontró el día anterior no sería algo de extrañar si hubiera tenido que ir al final al hospital. E irremediablemente le vino a la mente cuando le encontró vomitando en el baño.
"Si es que tenía que haberle ignorado y llevarle al hospital…"
No pudo sino sentir cómo el escalofrío que le recorrió el cuerpo hacía que la sangre le abandonara el rostro por segundos, quedándose en blanco por un momento al darse cuenta él mismo de que quizá aquel pensamiento no era tan descabellado.
Aprisa, desbloqueó las puertas del coche, poniéndose en marcha de nuevo.
De repente había tenido un mal presentimiento y, mientras conducía con una mano en el volante, se mordía los nudillos de la otra en un intento de permanecer en calma. Esperaba por los dioses estar equivocándose, pero necesitaba comprobarlo. Y maldecía en cada semáforo en el que tenía que esperar.
- ¡Joder! -golpeó el volante con frustración-.
Se masajeó la frente y se pasó una mano por la cara, apoyando el codo en la puerta para sostenerse la cabeza mientras miraba fijamente por la ventanilla la entrada al hospital que había a su derecha. Respiró profundamente un par de veces obligándose a serenarse. Al menos éste sería el último semáforo antes de llegar.
Y en cuanto se puso en verde, puso el intermitente y avanzó hasta el cruce, esperando que terminaran de pasar los coches que venían de frente para poder girar.
Era el hospital que quedaba más cerca de la casa de Sasuke, así que pensó que, si realmente había tenido alguna urgencia, habría sido aquí donde acudiría.
Y no sabía si tranquilizarse, o seguir preocupándose, cuando la chica de la recepción, después de tensos minutos de espera, le dijo que Sasuke no estaba ingresado ahí.
Bien, por un lado. Pero por otro…
¿Y si no le habían llevado ahí?
Había otro hospital a un par de kilómetros, más hacia las afueras.
- ¿Qué hago…? -se preguntó a sí mismo, de nuevo aguantándose la cabeza y dando golpecitos en el volante-.
Quizá sí que estaba sacando las cosas de quicio.
"O no", le dijo su subconsciente.
Intentando convencerse a sí mismo de que su mal presentimiento era infundado, tomó una profunda bocanada de aire, contuvo la respiración un momento, y lentamente fue dejando escapar el aire por la boca, repitiendo el proceso una vez más, y finalmente puso de nuevo el motor en marcha. Iría a confirmarlo. Sólo por si acaso.
Y le rogó a todos los dioses no encontrarle ahí.
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Viernes, 10 de octubre
08:05 h
Como alma que lleva el diablo, Naruto corrió calle abajo para llegar a la avenida cuanto antes. Aunque cuando estuvo a la altura de la parada del tranvía detuvo su carrera un instante, cogiendo aire a bocanadas. Ésa era la parada que debía coger Sasuke los días que no le veía, pues ahí, en ese trozo de calle, es donde se lo habían encontrado un par de veces.
"Nota mental para luego…", echó a correr de nuevo.
Más tarde se acercaría a la parada que quedaba en frente de la cafetería para ver cuál era el recorrido entero, y por dónde pasaba.
No pensaba dejar las cosas así. Vaya que no.
Pero de momento tenía que llegar al trabajo. Cómo no se le había ocurrido antes, no tenía ni idea.
- ¡Ino! -la llamó nada más entró por la puerta-.
No sólo ella se giró a mirarle, también Shikamaru y los pocos clientes que había ya. Por eso se acercó, devolviendo fugazmente la mirada a los curiosos y cuando estuvo junto a ella bajó el tono de voz todo lo que pudo.
- ¿Tú tienes el teléfono de Karin? -preguntó casi sin aliento-.
- Sí, ¿por qué?
- Por favor… -le cogió de los hombros-, ¿puedes mandarle un mensaje? Dile que si habla con Sasuke, que haga el favor de llamarme. O que me mande un mensaje, me da igual. Pero que me diga algo.
- Naruto… ¿Estás bien…?
- ¡No! ¡No estoy bien! Así que, por favor te lo pido Ino, mándale el mensaje a Karin…
- Tranquilo, descuida… -asintió perpleja levemente-.
Y sin pensarlo dos veces, le dio las gracias y la abrazó con fuerza. Estaba ya desesperado y no sabía cómo ponerse en contacto con él. Con suerte Karin podría decirles algo.
Pero la ansiedad estaba empezando a vencerle, y antes de que pudiera remediarlo, se le escapó un sollozo, sintiendo los ojos arder.
- Shikamaru -llamó la chica a su compañero-.
- Tranquila, te aviso si viene gente.
- Va, Naruto, vamos dentro.
Con suavidad pero firme, aquella le puso las manos en los brazos, instándole a que se apartara. Y aunque odiaba que le vieran llorar, tampoco pudo apartar la mirada, pidiéndole en silencio que le ayudara. Se sentía completamente abochornado por ello. Sin embargo, el malestar que le recorría el cuerpo entero, de pensar que tal vez le hubiera ocurrido algo grave a Sasuke, era más grande que toda la vergüenza que pudiera sentir.
Por eso no se apartó cuando Ino le pasó la mano por la mejilla, ni le apartó la mirada a pesar de que sabía que se estaba exponiendo completamente, ni se rehusó cuando le cogió de la mano para tirar de él y cruzar la puerta que daba al piso inferior.
Se sentó en el primer escalón dejando la mochila a un lado, permaneciendo en silencio, mientras ella sacaba su móvil del bolsillo de su falda y tipeaba. Se sentía completamente egoísta por pedirle aquel favor. Nunca hasta ahora habían tenido más trato que el puro compañerismo, a parte de las pocas veces que habían salido juntos… Pero no sabía qué hacer. Y no paraba de estrujarse las manos entrelazadas, rogando por que la amiga de Sasuke les dijera algo. O al menos accediera a darle el mensaje de su parte. Lo que fuera con tal de asegurarse de que Sasuke estaba bien.
- Parece que no lleva el móvil encima… -murmuró apenada tras unos minutos-.
A lo que Naruto levantó la cabeza, consternado, observando cómo la chica se mordía el labio, sin saber qué hacer ella tampoco.
Y se le iban a saltar las lágrimas, lo notaba. Así que apretó los ojos, e intentó ser dueño de su respiración, que empezaba a ser algo desacompasada.
- ¿Es que le ha pasado algo? -destiló preocupación en su voz, notando cómo se ponía frente a él, posando la mano sobre su hombro-.
- No lo sé… -contestó con la voz ronca-. Ayer habíamos quedado para hablar, pero no me contesta. No hay nadie en su casa. Tiene el móvil apagado y no sé qué hacer.
De nuevo, aunque esta vez ni intentó ahogarlo, se le escapó un gemido. Le faltaba el aire y le dolía el pecho ante la idea de que quizá no fuera a verle nunca más.
- Estaba hecho mierda el otro día...
- Naruto…
Entonces Ino se agachó y le atrajo hacia ella, abrazándole con medida fuerza. Y Naruto se aferró a ella, sintiendo todo su cuerpo temblar, y rompió a llorar.
Quería creer que estaba exagerando, pero algo dentro de su ser le decía que había sido un estúpido hasta ahora y que Sasuke realmente le había estado escondiendo algo más grave de lo que en principio le había contado. Y no podía quitarse esa molesta sensación de encima desde que despertó la otra noche.
¿Qué haría si de un día para otro... ese idiota desaparecía de su vida?
Gracias a él estaba consiguiendo superar sus miedos. Gracias a él era que por fin empezaba a tener amigos. Y era gracias a él que por primera vez desde que podía recordar, se había sentido verdaderamente feliz, con ganas de levantarse cada día.
Y simplemente vivir.
Había hecho que su mundo se expandiera.
- Naruto, tranquilo.
Ino le intentó calmar acariciándole la espalda y apretándole más a ella. Y Naruto sólo pudo abrazarse más fuerte contra su pecho, como si en ese instante fuese el único lugar seguro en el mundo.
- Todo irá bien, ya verás -le dijo casi en un murmullo-.
Y quería creer en lo que decía. De verdad que quería, pero es que ese nudo en el pecho que tenía se lo ponía muy difícil. Por eso, cuando oyó la voz de Shikamaru a su espalda, escondió la cara sobre su hombro rogando por que aún no se marchara. Sólo de pensar que tenía que levantarse de ahí, bajar a cambiarse para seguir con su rutina y hacer como si nada… Simplemente le dejaba sin oxígeno.
- Escúchame, Naruto -le obligó a separarse, cogiéndole de los hombros-. Voy a hablar con otra amiga, ¿vale? Seguro que ella sabe algo.
- ¿Qué amiga…? -fue lo único que pudo procesar-.
- Sakura -le dijo al tiempo que le pasaba con cuidado una mano por la cara para quitarle las lágrimas-. Aquella que vino una vez al pub con Sasuke, ¿te acuerdas?
- Ah, sí…
"Su ex…".
La misma que le atendió cuando le arrearon el puñetazo en la boca.
- Cómo olvidarla… -dijo con amargura-.
- Tú no te preocupes, seguro que ella me dice algo.
Y aunque con un tinte de pesar, Ino le sonrió antes de darle un beso en la mejilla.
- Unn… -asintió-.
Y no es que se le quitara el nudo que tenía en el pecho, pero le hizo sentir un poco más liviano.
- Gracias, Ino.
- No hay de qué -sonrió algo más confiada-. Ahora ve y lávate esa cara fea que tienes. Venga.
- Voy…
Naruto se levantó de ahí con pesadez, y se puso la mochila al hombro de nuevo. Si bien no se sentía capaz de dar un paso al frente para descender por las escaleras, con la mirada clavada en el suelo por la vergüenza de haberle mostrado ese lado suyo a Ino.
Sólo fue capaz de sonreír levemente, con cierta amargura, cuando aquella le dio un ligero apretón en el hombro antes de salir de nuevo a la sala.
Se sentía como un malcriado con toda esa situación, involucrando a los demás en algo que no les afectaba. Pero es que…
"Sasuke… ¿Dónde estás…? ¿Estás bien?", preguntó en su mente al tiempo que cerraba los ojos.
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Viernes, 10 de octubre
13:50 h
No podía dejar de pasar el peso de una pierna a otra, de pie junto a la puerta del local y vigilando la terraza, impaciente por tal de que su jefe se marchara de una vez.
Hacía ya más de una hora que había sentido su móvil vibrar dentro del bolsillo. No acostumbraba a llevarlo consigo durante las horas de trabajo para no distraerse, pero con la idea de que tal vez Sasuke le dijera algo si Karin conseguía darle el mensaje, no había podido evitar la tentación.
Y hacía ya un buen rato que la faena había bajado considerablemente, así que podía excusarse con ir al baño para echar un vistazo a su correo. Y sintió el golpeteo del corazón en su pecho cuando entró a por el pedido que le sirvió Shikamaru, y vio que Kunimitsu estaba ya al final de la barra, guardando sus cosas en su pequeña mochila.
- Dadle luego un repaso a los cristales -le dijo antes de salir-.
- Descuide -asintió-.
Y sin más, le dio una palmada en el hombro, despidiéndose con la mano de sus otros compañeros. No pasaron ni diez segundos desde que salió por la puerta cuando vio que la rubia salió apresurada hacia el baño.
"¿Le habrá contestado…?", sintió que se le acelerase el pulso.
Pero debía centrarse por el momento. Ya cuando sirviera la mesa que le quedaba, e Ino volviera a la sala, él también se escaquearía para comprobar sus mensajes.
Y para cuando volvió a entrar en la sala, vio que la rubia dirigía sus pasos para atender una mesa. Bueno. Podrían hablar luego. No faltaba mucho para que la gente terminara de marchar a casa, así que podrían hablar en un rato.
Tras avisar a Shikamaru, se encerró en el baño sintiendo que se le fuera a salir el corazón de la boca, suplicando en sus adentros que le hubieran dado el mensaje a Sasuke y le hubiera contestado. Y hubo de apretar los labios y respirar a conciencia para evitar que se le saltaran las lágrimas de alivio al ver que sí, había sido él.
{[Siento no haberte contestado antes, pero me salió un imprevisto y me olvidé en casa el móvil sin batería. Voy a estar unos días fuera. Ya hablamos cuando vuelva, dobe.]}
- Cretino… -murmuró con la voz entrecortada-.
Cerró los ojos dejando escapar el aire, sintiendo que le temblara la mandíbula.
No sabía cómo sentirse.
Por un lado fue como si le quitaran una tonelada de encima, pero por otro… Quería verle. Quería mirarle a la cara y comprobar por él mismo que lo que había dicho era verdad.
Necesitaba hablar con él.
{[¿Puedo llamarte luego?]}
Se quedó mirando la pantalla de su móvil mientras se enviaba el mensaje sin poder dejar de morderse el labio. Sabía que aquello sonaba desesperado. Pero es que estaba desesperado.
Y se sorprendió de que, ni un minuto después, Sasuke le contestó.
{[Claro. Llámame a partir de las 6]}
Vale.
Eso era tranquilizador. Al menos podría escucharle. Y muy seguramente por su tono de voz podría adivinar si estaba bien o no.
De nuevo volvió a respirar profundamente un par de veces y se dio un par de palmadas en la cara para despejarse.
Sin embargo la calma le duró lo que tardó en salir del baño y encontrarse de frente con Ino.
- Sakura quiere hablar contigo -le dijo sin darle opción a preguntarle nada-. Es sobre Sasuke.
.
.
.
CONTINUARÁ…
30-05-16
¡Uolas! =D
¡Hasta aquí el capítulo de hoy!
He de confesar que cuando escribo me agobio yo misma y a veces quiero abofetear a Naruto y a Sasuke a partes iguales ¬¬ Bueno, algunas veces a uno más que al otro.
Lamento no subir los capítulos tan rápido como antes, la verdad que a veces soy tan indecisa como Naruto y reescribo los capítulos una y otra vez para que todo quede bien atado ≧w≦
Por otro lado, está el trabajo de prácticas x_x Tengo que madrugar un montón y a mi sangre vampírica le sienta muy mal. Llega la tarde y estoy cansada… Entonces llega la noche y ¡me reactivo! Pero entonces... debo irme a dormir y… Bueno, ya me entendéis… Asco de vida de adulto -_- Ya sabéis que querría estar con este par hasta el amanecer. Soy muy quejica con el horario pero es que siempre me ha costado madrugar ;w;
Pero a pesar de todo, hay bastantes posibilidades de que me hagan un contrato *-* Lo que me ayudará con unos proyectos personales que tengo en espera desde hacía algunos años pero que hasta ahora no podía ni replantearme ;A; Como terminar algunas series que tenía colgadas y quién sabe si algún viajecito... *aahhh, Japón, ¿será este el año en que podré tacharte de mis asuntos pendientes?*
Y pues, aún tengo unos cuantos capítulos en espera de revisión… Espero poder publicar el siguiente capítulo antes de que termine el verano… ¬A¬Uu
Hasta entonces, estoy deseando leer vuestras opiniones de lo que va a pasar después =3
¡Nos seguimos leyendo! =D
