Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Este fanfic no tiene ánimo de lucro.
Beta: Usura-tialmant, akasha-bennington
Advertencias: Shonen ai (chicoxchico). Este fanfic tiene todos los derechos reservados © solochely (2016). La distribución del mismo, parcial o total, en cualquier otro medio -físico o digital- no autorizado será motivo de las acciones oportunas.
NARUTO
Sábado, 11 de octubre
05:55
Se despertó con la molesta sensación de tener la nariz taponada y reseca. Le palpitaban los ojos y aunque lo intentó, apenas pudo abrirlos y enfocar la vista.
De nuevo, las ganas de llorar le provocaron un nudo en la garganta y se abrazó con fuerza a la cintura de su madre. No sabía en qué momento debió de quedarse dormido, pero de repente, sintió una punzada de culpa por haberla hecho dormir ahí, sentada en el sofá.
La noche anterior, nada más aparcó el coche en su garaje, sintió todo el peso de la situación como si algo le hubiera aplastado el cuerpo entero. Se encontró incluso sin fuerzas de levantarse de su asiento por unos minutos con la expectativa de volver a casa y encontrarse el piso en silencio. Y Vacío. No llamó a Kiba pues no quería hacerle preocupar más, bastante había hecho ya, pero necesitaba desahogarse con alguien. Alguien que le entendiera.
Con su primo hacía ya algunos años que casi no hablaba, sólo tonterías las veces que se juntaban en familia o alguna chorrada que se le ocurría mandarle por email esporádicamente. Y Bee… Con el tiempo habían dejado de hablarse también, después de dejar de frecuentar aquella asociación.
Así que no pudo sino pensar en ella.
Le supo mal pedirle que viniera, aunque ella no lo dudó ni un instante. Seguramente se dio cuenta de la gravedad del asunto por su tono voz, aunque no le explicara por teléfono lo que había pasado. O tal vez por el simple hecho de decirle que necesitaba que fuera. Su madre sabía que, si no fuese realmente importante, no le pediría algo así.
Y desde el mismo momento en que apareció por la puerta no había podido dejar de llorar.
Le costó bastante contarle la situación de Sasuke. Cuando parecía pasársele un poco, de nuevo el nudo de la garganta le impedía hablar. Y no es que ella pudiera hacer nada, incluso sabía que era egoísta de su parte, pero contárselo y compartir el peso que sentía sobre los hombros le hizo sentirse algo menos hundido con todo aquéllo.
Con un profundo suspiro se removió un poco para poder sacarse el móvil del bolsillo de la sudadera cuando comenzó a sonar la alarma. Pero no fue lo bastante rápido, pues su madre se despertó.
—Lo siento...
—¿Qué hora es? —preguntó poniendo una mano sobre su espalda.
—Las seis.
—Hmmm…
Tras un bostezo, su madre le acarició en la cabeza, atrayéndole hacia su pecho. No era demasiado consuelo, pero le tranquilizaba un poco escuchar el latido de su corazón.
Durante unos minutos se quedaron ahí sin decirse nada, ella acariciándole la espalda, y él cerrando los ojos en un intento de deshacerse de la molesta sensación de irritación.
—Va, hijo, descansa un poco mientras te hago el desayuno.
—Unn… —asintió levemente.
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SASUKE
Sábado, 11 de octubre
13:50
Controladamente, y cerrando el libro que le prestó Naruto, dejó escapar un suspiro de tal forma que fuera inaudible para su madre, sentada en el sillón que había al pie de su cama.
Se aburría.
Mortalmente.
Bueno, ahora se aburría. Había comenzado a leer para intentar dispersar de su mente todo lo referente a Naruto. Tarea complicada tras lo que había sucedido el día anterior.
Ni en un millón de años habría podido imaginar que fueran a salir bien las cosas, después de que Naruto se enterase de su enfermedad… Pero ahora, incluso parecía que sus fantasías más surrealistas pudieran convertirse en realidad.
Naruto no parecía estar fingiendo. Incluso por un momento fue casi como si hubiese ido a visitarlo a su casa por un simple resfriado. A duras penas pudo contener la carcajada con tal de no hacerle sentir más avergonzado delante de su hermano cuando aquél tiró la banqueta y comenzó a tartamudear. Si aún viviera, si en lugar de su hermano hubiese sido su padre quien entró por esa puerta, fijo que Naruto se hubiese quedado igual de blanco que las paredes.
Pero la cuestión era que… Ahora que Naruto lo sabía —y asombrosamente no parecía enfadado con él por habérselo estado ocultando— se sentía algo más tranquilo. Al menos ya no tendría que esconderse de él; ya no tendría que fingir ni evadir nada estando con él.
Y por eso, desde que se despertó esa mañana, no había podido dejar de fantasear con salir de ahí e ir a verle, y poder pasar el día en su casa, salir a dar una vuelta y quizá ir a echar una partida al billar; o simplemente quedarse holgazaneando, viendo alguna película tirados en el sofá.
Sólo los dioses sabían lo mucho que adoraba esos momentos en los que el resto del mundo podía irse a tomar viento fresco mientras ellos estaban ahí, pasando las horas, meramente sintiendo la presencia del otro.
Pero sabía que no podía hacer nada hasta que alguien decidiera dejarle marchar a casa.
No era como si no pudiera irse, ya era mayor de edad, y si no quería quedarse en el hospital por más tiempo bien podría decirle a las enfermeras que le quitasen la vía y largarse, a pesar de que aún le dolía la espalda por la subida de potasio que tuvo.
Pero eso cabrearía a su madre y a su hermano.
Y no tenía ganas de escucharles.
Además de que sabía que le haría bien estar ahí unos cuantos días, sin más remedio que seguir la dieta del hospital. Últimamente se había estado pasando, por exceso y por defecto.
Y es que, siempre que estaba con él… Le daban ganas de mandarlo todo a la mierda. Aunque se acabara en unos cuantos días.
Pero tampoco podía hacerle algo así.
El muy bobo, con lo sentimental que era, se pasaría el día llorando. De eso estaba seguro.
"Naruto…", cerró los ojos al tanto que dejaba reposar la cabeza sobre la almohada.
«¿Por qué has venido?
»Porque… Porque quería decirte que esto no cambia nada, Sasuke. Pase lo que pase, siempre me vas a tener ahí. Quieras o no. Y como dejes de contestarme a los mails o de cogerme el teléfono, iré a buscarte a casa. Y si no te encuentro ahí, me quedaré montando guardia en la puerta hasta que vuelvas. Y me da igual si sale tu hermano a amenazarme o si tu madre llama a la policía y me llevan detenido, y tengo que pasar la noche en el calabozo. Al día siguiente volveré. Tendrán que meterme en la cárcel si es que no quieres que vuelva a por ti. Y como se te ocurra irte a otro sitio, tranquilo, que ya buscaré la manera d-
»Naruto.
»¿Qué?
»No seas tonto».
Se mordió el interior del labio al rememorar sus palabras.
Daba gracias a los Dioses de que Naruto no se tomara a mal aquéllo. Realmente no le tenía por tonto. Pero odiaba el hecho de sentirse atado a él de alguna manera. Aunque contradictoriamente, al mismo tiempo, daba gracias de sentirse así, pues era lo único que le estaba manteniendo más o menos cuerdo desde hacía una temporada.
Naruto se había convertido en su ancla en éste, el reino de los vivos.
Cada vez que pensaba en ello le invadía la culpa pues no es que no se sintiera agradecido con su familia: su hermano, su madre, su primo y su mujer… y sus amigos. Todos trataban de llevar su situación lo mejor que podían, aún y a pesar del mal carácter que solía gastar.
No siempre había sido así… Pero ya desde antes de empezar con la diálisis, si de por sí había nacido algo apático, su carácter poco a poco se había ido agriando. Era consciente de ello. Así como también era consciente de que todos los que le rodeaban intentaban ignorar ese lado suyo. Por pena o por compasión, no sabría decir. Pero aunque sólo estuvieran intentando ser comprensivos, le sacaba de quicio. Lo normal sería que, aunque fuera momentáneo, se enfadaran con él. Que le regañasen.
Igual que Naruto, como cuando se enfadó aquella noche en el pub y se marchó por tal de no estallar, si bien por su actitud le quedó claro y cristalino su enojo. Y no fue para menos. Realmente aquella vez debería de haberse mordido la lengua, después del golpe que se comió por él.
O como el otro día…
Con lo tranquilo que solía ser Naruto… Debió de llevarle al límite de su paciencia para que le arrease aquel guantazo.
Cada vez que lo pensaba, se sentía tremendamente culpable. Estaba acabando con la paciencia de todos.
Por eso se sentía verdaderamente agradecido de que Naruto quisiera darle de nuevo la oportunidad de poder seguir en contacto al menos; de que no le diera de lado, que no le abandonara a su suerte, ahora que había encontrado a alguien con quien podía fantasear de vez en cuando con pasar el resto de sus días. Fuesen más, o fuesen menos.
Pero por otro lado, era incapaz de comprenderle. Y no sabía si debía enfadarse o no.
¿Cómo era capaz de perdonar así de fácil el que le hubiera estado ignorando durante tanto tiempo?
Y no sólo eso… Si no que descargara con él toda su frustración. Si no fuera porque ya hacía algo de frío, y Naruto empezaba a ponerse sudaderas de manga larga, estaba seguro de que debía de tener un buen moretón en el brazo.
"Tiene que ser masoca…"
No veía otra explicación.
O eso, o tal vez Naruto sentía esa misma atracción hacia él que la que él sentía. Ésa que, cada vez que se separaban, hacía que se le formara un nudo en el pecho hasta que volvían a encontrarse de nuevo. En ocasiones era desesperante hasta el punto de que quería tirarse de los pelos, rogando porque llegara la maldita hora en la que pudiera volver a tenerle al lado. Simplemente. Sólo con sentir que estaba cerca, y que podía hablar con él con tan sólo murmurar su nombre para llamar su atención, era suficiente para que le devolvieran el oxígeno del que parecieran privarle por no tenerle ahí. Y ya ni qué hablar si le escuchaba reír… Su risa era tan contagiosa que a veces no podía evitar acompañarle. Todo su ser se aligeraba con lo que era como música celestial para sus oídos.
Pero era precisamente por eso… que no podía evitar pensar que, si seguían saliendo juntos, así como hasta hacía tan sólo un par de semanas, muy seguramente él mismo sería el causante de destruir su felicidad. Y eso era algo que le atormentaba.
No entendía por qué, a pesar de todo, ese idiota quería seguir con él, pero aunque se sintiera egoísta, hizo que le diera un vuelco al corazón escucharle decir aquéllo.
De alguna manera le hizo sentir de nuevo que merecía la pena todo ese calvario.
Le costaba creer que realmente Naruto entendiera su situación. Tan sólo rogaba que ahora no fuera a cambiar su actitud para con él. Le odiaría si cambiara su forma de ser, aunque más se odiaría a sí mismo si, con ello, su sonrisa se fuera apagando con el tiempo.
Y por mucho que le doliera, por mucho que se le retorciera el alma… Si eso llegara a suceder, lo mejor sería cortar por lo sano.
Sí.
Sería lo mejor.
Especialmente para Naruto.
Aunque ahora que había empezado a conocer lo que era la verdadera felicidad…
Le aterraba separarse de él.
Sólo de pensar que no pudiera volver a verle nunca más hacía que se le encogiera el pecho.
Si bien empezaba a darse cuenta de que el idiota le seguiría hasta el mismísimo infierno si hiciera falta.
"Tiene que ser masoca…", suspiró con resignación, perdiendo la mirada por la ventana.
—¿Te aburres, cielo?
—Mortalmente.
—¿Te acerco el portátil?
—No.
Reprimiendo otro suspiro, dejó el libro sobre la mesa auxiliar y sacó del cajón el bote de crema, repartiendo una buena dosis. Primero por el brazo derecho, y luego con más cuidado por el otro.
«Me gusta tu olor. ¿Qué perfume usas?»
No pudo evitar que le subiera el calorcillo a las mejillas, recordando las palabras del rubio. Desde que le dijo aquello, no podía evitar pensar en él cada vez que tenía que echarse un poco de loción. O ni tan siquiera eso. Siempre que sentía la suave fragancia del 'bodymilk', la voz de Naruto acudía a él. Sin saberlo, el bobo había conseguido que odiara un poquito menos tener que depender de esa crema.
—Parece buen chico —comentó al aire su madre sin levantar la vista de su revista, casi como si estuviera leyéndole el pensamiento—. El amigo que vino a verte ayer —aclaró, como si necesitara más explicación.
Y esta vez no pudo contener el suspiro.
—Unn… —asintió levemente.
Debería ir pensando en cómo contarle a su madre que Naruto no era un simple amigo. Pero es que, para empezar, hasta ahora no se había atrevido a decirle nada sobre sus preferencias sexuales…
Ella nunca entendió que lo dejara con Sakura, ambas se llevaban bien. Demasiado para su gusto. Por eso no hizo falta que su madre le explicara la decepción que sintió cuando rompieron. Sabía que su madre pensaba de ella como alguien más de la familia.
Algo ausente se echó un poco más de crema en la palma de la mano antes de dejar el bote en su sitio, y se restregó con la otra para esparcírsela bien por el cuello, y un poco por la cara.
Quizá fuera el hecho de que le estuvieran inyectando la medicación en vena, en lugar de sus habituales pastillas; o quizá fuera el hecho de estar pasando tanto tiempo seguido en compañía de su madre; o tal vez las palabras que le dedicó Naruto el día anterior. No sabría decir. Pero de repente, sintió que aquella charla tampoco era nada del otro mundo. No era algo que debiera temer decir. Menos si quería que Naruto pudiera estar relajado en su casa, si es que algún día tenía el valor de invitarle.
Tenía que contárselo.
No sabía cómo ni qué palabras usar, ni cómo se lo iba a tomar ella, ni si ése era un buen momento o no. Pero no quería tener que seguir escondiéndose.
No de su madre.
—Mamá.
Sin embargo, toda su determinación se fue al traste al escuchar un par de toques en la puerta.
Joder.
Con un contenido suspiro de resignación, observó a su madre levantarse y dirigirse hacia la puerta con calma. Y por un momento su cuerpo se tensó al recordar que su hermano le dijo que hoy volvería para verle.
Mierda.
Estaba seguro de que se mofaría de él en cuanto tuviera oportunidad. Y no tenía ninguna gana de que lo hiciera delante de su madre. Estaba seguro de que le pondría en un aprieto.
—Oh, Sakura-chan.
—Buenas tardes, Mikoto-san.
"Menos mal…", suspiró aliviado. Por un momento había estado conteniendo la respiración.
Si bien la mirada que le dedicó su amiga nada más entrar le puso tenso de nuevo, y arqueó una ceja cuestionándola.
Aunque, claro…
«Ino, mi compañera… es amiga de Sakura-chan».
No había que ser muy inteligente para saber que había vuelto de nuevo para echarle la bronca.
Y en cierto modo sabía que tenía razón. Debería haberlos escuchado antes a todos. Al fin y al cabo, Naruto no parecía habérselo tomado tan mal como él había pensado. Aunque hubiera preferido contárselo él mismo.
Iba a hacerlo, ya se había decidido. Después de lo que ocurrió el otro día cuando Naruto le encontró al salir de la diálisis, hecho un completo harapo... Después de prometerle que se lo contaría, porque no quería seguir escondiéndose de él... Y después de lo que pasó cuando, sin querer, le despertó de su breve siesta...
A pesar de lo mal que se encontraba ese día, a pesar de todo lo que ocurrió, había decidido contárselo. Cómo hubiera reaccionado Naruto, en aquel momento no le importó, sabiendo que había llegado al límite de la paciencia del rubio. Y estaba en todo su derecho de enfadarse con él. Sabía que desde hacía tiempo le debía una explicación, y le molestaba muchísimo que Sakura se le hubiese adelantado, tirando por los suelos su determinación de contárselo al fin.
Si bien era cierto que ella, quizá, encontró las palabras más adecuadas que decirle. No en vano ella entendía mejor que él mismo de qué iba todo aquéllo, y aunque a ella le afectara por ser amiga suya, no era quien lo sufría. Motivo por el que podía explicarlo con más calma que si hubiera tenido que hacerlo él. Además, Sasuke estaba seguro de que él habría tenido menos tacto al hablar del tema y, muy seguramente, lo único que habría podido conseguir hubiera sido que Naruto entrara en pánico y le diera un ataque de ansiedad. En ocasiones, esa empatía que tenía era demasiado para el propio bienestar del rubio.
Así que, cuando aquélla dejó su chaqueta en el perchero que había en la esquina y se acercó para sentarse en el taburete que había junto a su cama, sólo pudo decirle una palabra.
—Gracias —murmuró.
—No hay de qué —contestó algo seca, también por lo bajo.
Actitud por la que comprendió que, definitivamente sí, estaba aún molesta con él. Y que había entendido correctamente su mensaje no verbal. Claro que con su madre delante, no podía decir nada más.
—¿Cómo estás hoy?
—Bien.
—¿No van a venir a verte?
—¿Quién? —alzó una ceja.
—¿Quién va a ser?
Y por la forma pícara en la que le sonrió, arqueando una ceja ella también, no le quedó duda de a quién se refería. Y sintiendo que le fuera a subir el rubor, viendo de reojo que su madre estaba pendiente de la conversación, estiró el brazo para coger de nuevo el libro.
—Karin tiene que estar trabajando —hizo como si no la hubiese entendido—, y Juugo debe de haber salido ahora. Supongo que Suigetsu le estará esperando.
—Hmmm… ¿No te han mandado ningún email?
Tsk.
Por supuesto que estaba hablando de él. Sakura sabía perfectamente que aún no había agregado a Naruto al chat, y los demás no tenían por costumbre enviarle ningún email.
—No.
—Qué fuerte me parece…
—Tendrán cosas que hacer —se encogió de hombros.
—No sé por qué, pero tengo la corazonada de que no tardarán en venir.
Eso sí le hizo levantar la mirada, sólo para encontrarse con una sonrisa socarrona. ¿Había vuelto a hablar con él? ¿O le estaba tomando el pelo?
No sabía si cabrearse de que anduviera hablando con Naruto a sus espaldas o no… Pero de repente sintió que se le acelerase el pulso con tan sólo pensar que podría volver a verle antes de lo esperado.
Por mucho que le diera vueltas, era incapaz de encontrar la razón por la que el dobe quisiera volver con él… Pero sin lugar a dudas, aquélla era una noticia maravillosa. Le daban ganas de llorar de alivio, al poder ahora pensar que tal vez las cosas pudieran solucionarse de alguna manera.
Al menos Naruto parecía querer.
Y verdaderamente Sasuke lo deseaba, porque no podía esperar el momento en el que pudiera volver a escucharle hablar desenfadado sobre cualquier tontería que pudiera haber leído por internet. Y sentir el calor de sus labios, y poder abrazarse de él, olvidándose así del resto del mundo, perdiéndose en la calma que le daba estar entre sus brazos.
Y escucharle reír.
Hubo de apretar los labios con disimulo para controlar todo el revoltijo de emociones que se le estaban formando en el pecho, rogándole a los dioses que aquéllas dos no pudieran percatarse de todo lo que le pasaba por la mente en ese instante, ni de la cuenta regresiva que comenzó a contar en su mente hasta el momento en que pudiera volver a verle.
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SASUKE
Sábado, 11 de octubre
18:25
—Argh…
Exasperado, tiró las cartas encima del montón que había frente a él en la cama. No había forma de ganarle ni una sola partida a Sakura, a pesar de que ni tan siquiera estuviera prestándole atención al juego. Cosa que a su madre parecía darle completamente igual, inmersa en la conversación que mantenían.
Sakura se había pasado toda la tarde contándole a su madre sobre las prácticas de residencia que estaba haciendo en el hospital, y de lo atractivo que era su supervisor. Se hubiera largado de ahí si no fuera porque sabía que las enfermeras le iban a obligar a volver a la habitación sin darle oportunidad de réplica.
—¿Una más?
—Paso.
—No seas mal perdedor, Sasuke-kun —rio entre dientes con sorna.
La cabrona tenía que estar disfrutando.
Y aunque jugar a las cartas era algo más entretenido que estar tumbado sin hacer nada, decidió levantarse de ahí para coger su portátil. Se estaba poniendo de los nervios por no poder preguntarle acerca de Naruto con su madre ahí delante.
Quería que le contase qué fue exactamente lo que le dijo para estar preparado para las posibles preguntas que le pudiera a hacer cuando llegara. No sabía cómo lo iba a manejar, pero esperaba no tener que entrar en detalles. Claro que si no preguntaba nada en específico, tampoco tenía porqué hacerlo. No es que le quisiera mentir. Pero si podía, mejor le ahorraría el mal trago.
Aunque quizá se estaba haciendo demasiadas ilusiones…
Había querido creer que hoy volvería a verle. Al menos eso le había dado a entender Sakura. Pero abrir el correo, y ver que no le había mandado ningún email…
"Mejor así…", suspiró con algo de amargura.
No podía evitar sentirse dividido. Por un lado, estaba deseando poder estar con él. Y si tenía la oportunidad, abrazarle para sentir el calor de su cuerpo y poder olvidarse así de todo. Pero por otro…
{[¿Puedo llamarte luego?]}, leyó el último mail que le envió el día anterior.
¿Estaría en casa? Siendo la hora que era, tal vez estuviera con Kiba. Pensamiento que le hizo fruncir un tanto el ceño al sentir una punzada de celos. Sabía que no tenía nada que temer, Kiba era un tío legal. Aparte de que no parecía tener el más mínimo interés en los tíos. No de esa manera.
Pero le daba rabia que le robara la atención de Naruto cuando estaban juntos. Por muy egoísta que sonara.
{[Hey, ¿qué haces? ¿Ha ido a verte Kiba?]}, tipeó antes de ser realmente consciente.
Y estaba a punto de darle al botón de enviar cuando se percató de lo que había escrito y borró el mensaje.
{[Hey, ¿cómo te ha ido el día?]}
"Mejor", asintió para sí mismo satisfecho.
Sin nada más que hacer, se puso a limpiar su bandeja de entrada. Tenía un montón de correos de material de arte y de páginas a las que estaba suscrito. Lo que no sabía era por qué no se daba de baja de la mayoría. Por lo general, no solían interesarle las ofertas que le mandaban, y borraba gran parte sin siquiera echarles un vistazo.
Y se le aceleró el pulso cuando, ni tan siquiera cinco minutos después, se actualizó la bandeja de entrada con un nuevo email. De Naruto, por supuesto.
{[Como siempre, ya sabes. Mucho curro. He salido un rato para dar una vuelta con Kiba]}
Tsk.
Claro, cómo no.
Pero no podía reprocharle nada. Al fin y al cabo… Era el único amigo de confianza que tenía. ¿Qué podía esperar? Era simplemente lógico que saliera con él.
Aún así no podía evitar sentirse algo irritado. En ocasiones como esta se maldecía a sí mismo por sentirse tan posesivo en todo lo que se refería a Naruto. Más aún porque sabía que, en ese aspecto, podía confiar en él. Así que dio una profunda respiración para despejarse la mente antes de contestarle. No quería que volviera a escapársele algo como lo que le dijo al castaño el día que regresaron de casa de los padres de Naruto.
Sin embargo, antes de que pudiera teclear nada, otro mensaje apareció para su sorpresa.
{[Heeerrey! Como ca eso? Espro que te mekored y vuekvas pontp. El idota est n pars d ]}
Lentamente, pestañeó un par de veces antes de volver a leer el mensaje.
¿Estaba borracho?
Con contenida calma volvió a abrir el mensaje anterior para releerlo. Pero no tenía nada raro. Y otra vez abrió el último.
«El idota est n pars d».
Ju.
Kiba. Tenía que haber sido él.
—Sasuke, cariño, voy a salir un rato —le dijo su madre.
—Vale.
Bien. Ahora podrían quedarse un rato a solas. Seguramente su madre tardaría más de media hora en regresar. Apostaba a que se iba a cenar.
Le dio un respingo interiormente cuando vio que se acercó hacia él, no entendía por qué. Aunque viera aquel estúpido mensaje no pasaría nada. Aún así sintió la tonta necesidad de cerrar el portátil antes de que se inclinara a darle un beso en la mejilla.
Y se la quedó observando mientras cogía su abrigo y su bolso, y metía dentro su móvil. Y a pesar de que le hormigueaban las yemas de los dedos por quedarse a solas con Sakura e interrogarla... no pudo sino sentir una punzada de culpa de que su madre se fuera a marchar.
Sola.
—¿Por qué no vas con ella? —le dijo a su amiga.
—No hace falta, hijo —le sonrió—. De todas maneras Itachi no tardará en llegar.
—Unn… Como quieras…
En silencio, siguió con la mirada a su madre después de despedirse de Sakura, y hasta que cerró la puerta de la habitación tras ella, suspirando resignado.
Y antes siquiera de que pudiera girarse a mirar a su amiga, aquélla cogió la banqueta para sentarse a su lado, junto al sillón, haciéndole sentir completamente incómodo.
—Ese chico te quiere con locura. Lo sabes, ¿verdad?
—Creo que me hago una idea… —desvió la mirada hacia la ventana—. Es un idiota.
Y sin saber de dónde le vino, Sakura le dio un coscorrón.
Lentamente se giró a mirarla, sin querer evitar que se le frunciera profundamente el ceño. ¿A qué coño había venido eso?
—Va en serio, Sasuke-kun.
—¿Y qué quieres que le haga yo?
—¿Explicarle bien las cosas? —se cruzó de brazos molesta.
—Pensaba que alguien ya lo había hecho por mí —no pudo evitar decir con resentimiento.
Ya bastante le había costado decidirse a hablar con Naruto de todo eso como para que le echara en cara que al final no hubiese sido él quien le diera la noticia, cuando había sido ella, por su propia cuenta, quién había decidido poner en riesgo todo lo que tenía con Naruto.
—Lo siento, Sasuke-kun, de verdad. Pero es que Ino me mandó un mensaje ayer cuando venía de camino y… —apretó los labios quedándose en silencio por un instante.
Y la conocía lo suficiente para saber que no quería decirle algo porque sabía que le iba a cabrear de alguna manera.
—¿Y? —la instigó a seguir.
—Y me dijo que… Naruto estaba hecho polvo porque no lograba ponerse en contacto contigo... —agachó la cabeza al decir aquéllo.
Y sintió que se le removieran las entrañas.
No le mintió a Naruto cuando le dijo que se le había olvidado el móvil en casa… Cuando tuvieron que traerle al hospital de madrugada el otro día, el teléfono fue lo último en lo que pensó. El dolor que sintió en aquel momento por toda su baja espalda era casi inhumano, y en lo único que podía pensar —más bien reaccionar de modo reflejo— era en mantenerse encorvado, haciendo un esfuerzo consciente para evitar así que sus músculos se contrajeran.
Pero de nuevo una punzada de culpa le golpeó en el pecho, haciendo que se encogiera en el asiento, abrazándose las piernas.
—¿Y qué…? ¿Qué dijo cuando se lo contaste?
—El bobo no podía dejar de llorar al principio —le sonrió.
Supo de inmediato que en algo le estaba mintiendo. No podía creerse que aún intentara engañarlo con esa sonrisa tan falsa después de tantos años.
—Pero luego se le pasó y no paraba de pedirme que le dijera dónde estabas.
—Sakura, no me mientas.
La acusación debió sentirla como una bofetada pues se quedó pálida en un instante. Y aunque no miraba directamente, se percató de que no paraba de juguetear con el borde de su jersey. Hasta que se llevó una mano al cuello desviando su atención hacia la otra pared.
—Le dio un poco de ansiedad…
"Lo sabía…", frunció el ceño.
—¿Un poco? —quiso presionarla para que terminara de hablar.
Conocía lo suficiente a Naruto como para saber que "un poco" no entraba en los términos que pudieran considerarse normales.
Pero no tuvo tiempo de contestar.
Unos suaves toques en la puerta interrumpieron su conversación.
«De todas maneras Itachi no tardará en llegar».
"Genial…", suspiró al tiempo que se levantaba del sillón.
Y no es que no quisiera que su hermano fuera a verle. Bueno, en esta ocasión casi que prefería que no lo hiciera. Quería terminar aquella conversación, y que su amiga le contara con más detalle qué fue lo que pasó. Además, después de que se encontrara el día anterior con Naruto… Ahora no sabía cómo le iba a mirar.
Ya le había hablado un poco de él… Pero precisamente por eso sabía que ahora no pararía de burlarse.
—Ya voy yo —se le adelantó Sakura.
Y de un arrebato, se encaramó a la cama y se tumbó cubriéndose con la sábana en lo que ella abría la puerta, dando la espalda a la entrada de la habitación. Si su hermano tenía ganas de hacerle rabiar siempre podría excusarse con que estaba cansado y pedirle que le dejara dormir.
Sin embargo, el silencio que siguió le hizo girarse a mirar por encima del hombro. Y por un momento perdió la respiración al ver ahí a Naruto.
—¿Qué haces aquí? —se incorporó un tanto para mirarle de frente.
Aunque según se fue escurriendo la sábana, la agarró para sujetarla y cubrirse el brazo, sintiéndose ridículamente desnudo con la manga corta del pijama del hospital. No quería que lo viera. Y hoy, al no haber pasado por diálisis, no llevaba nada para taparlo.
Joder.
—Había pensado que estaría bien ir a dar una vuelta por el palacio real. Ya sabes, trabajar en el campo todo el día es un poco estresante.
Sin embargo, al escuchar su voz desenfadada no pudo evitar devolverle la mirada con una leve sonrisa, a pesar de la inquietud.
No recordaba cómo habían empezado con ese juego… Pero le calmó que Naruto pareciera estar tranquilo con aquella situación. Tal vez se había equivocado después de todo.
—Pensaba que estabas con Kiba.
—Está en la cafetería —se encogió de hombros.
—¿Por qué no ha subido?
—Pues…
—Sasuke-kun, ¿necesitas algo? Yo tengo que irme ya.
Y sintió que el rubor lo fuera a devorar. Era obvio que lo que pretendía era dejarlos a solas. Y sabiendo que no tendrían interrupciones en un buen rato… De repente, lo único en lo que podía pensar era en abrazarse a él. Se sentía terriblemente estúpido de darse cuenta él mismo de la necesidad que tenía de estar en contacto con él. Aunque sólo fuera cogerlo de la mano.
Pero antes…
—Mira a ver si hay alguna gasa, porfa —le hizo un ademán con la cabeza hacia la mesita.
—Voy.
De reojo, no pudo evitar observar cómo Naruto seguía con la mirada a su amiga mientras se rascaba la nuca de forma ausente, seguramente igual de incómodo con la situación. Y le hizo esconderse tras su flequillo cuando fijó la vista en él por un instante, mirándole directamente a los ojos.
—Naruto —le llamó la atención la chica.
—Ya, ya. No miro.
Y sin más, Sasuke estiró el brazo hacia ella para que le cubriera con la gasa el antebrazo, cerciorándose por el rabillo del ojo que aquél, efectivamente, se dio la vuelta. Le daba asco sólo de verlo. Por eso se sintió agradecido cuando Sakura terminó de fijar el apósito, asegurándolo bien con esparadrapo, suspirando más aliviado.
—De nada —le susurró ella con una suave sonrisa.
Y le dio un leve apretón en la mano antes de alejarse de ahí para recoger su chaqueta. De verdad, en ocasiones como ésta, se alegraba enormemente de que hubiera decidido estudiar medicina. Al menos lo que tenía en el brazo no le resultaría ya tan espantoso con todo lo que habría tenido que ver durante la carrera.
—Mañana vendré a despedirme —le informó mientras se ponía los guantes.
—Unn…
—Sakura-chan.
Y durante un instante, sintió una punzada de celos. O algo así.
Los dos compartieron una mirada de complicidad que no llegó a comprender del todo. Y podía decir con seguridad que Naruto se sentía algo avergonzado por la forma en la que se mordió el labio. ¿Había ocurrido algo entre ellos?
—Cuídate, Naruto.
Y se le abrieron los ojos como platos cuando aquélla, ni corta ni perezosa, le abrazó por la cintura. Y para su mayor desconcierto, el rubio le devolvió el abrazo. Nunca hasta ahora había visto que se abrazara con otra persona que no fuera su madre. Y con él. Claro que, por lo que había podido deducir de lo que le había contado Naruto, nunca hasta ahora había tenido amigos lo suficientemente cercanos.
—Hey, sigo aquí por si no os habíais dado cuenta.
Aún así, no se pudo contener a tiempo.
"¡Mierda!", se abofeteó mentalmente.
—No seas idiota, Sasuke-kun —le dijo Sakura al tiempo que se separaba de aquél, dedicándole una mirada de reproche.
—¡Fu!
A la mierda todo. Por gilipollas, se había dejado en evidencia a sí mismo.
—Bueno, ya nos vemos —se despidió ella, dirigiendo los pasos hacia la puerta—. Voy a despedirme de tu madre, Sasuke-kun. Si sube te hago una perdida.
Y cerró tras ella.
Y el leve 'clic' de la cerradura retumbó en sus oídos como si hubiese sido una explosión, haciendo que le golpeara el corazón con fuerza en el pecho.
¿Qué se pensaba ésa que iban a hacer… ahí… en la habitación del hospital?
—¿Cómo estás?
—Bien —contestó seco.
Podía escuchar sus propias pulsaciones en los oídos.
Y a cada segundo de silencio, la sensación se acrecentaba. ¿Se atrevería Naruto a besarle, ahora que estaban solos, como la tarde anterior...?
Dio un respingo interiormente al escuchar sus pasos, y levantó la mirada para ver que se acercaba al lateral de la cama. Con el taburete en una mano. Y ahora que se fijaba en él… Por lo general era un poco torpe, pero no describiría como torpeza la forma con la que dejó el asiento a su lado, y se sentó ahí. Estaba fatigado.
Y a pesar de que parecía tranquilo, apoyando relajadamente los codos sobre las rodillas, por las ojeras que tenía podía deducir que no había descansado mucho.
"Por mi culpa", suspiró con pesadez.
Suspiro que imitó el otro, y de repente toda la emoción que había sentido antes por verle se convirtió en un sentimiento de angustia. Era evidente que estaba alterando a Naruto.
—¿Por qué has venido otra vez?
—Creo que te contesté a eso ayer.
—Naruto…
—No pienso dejarte solo, Sasuke —dijo con determinación.
Tanta, que por un momento se quedó sin palabras. A pesar de que parecía agotado, sus ojos estaban clavados en él con fiereza. Cosa que le hizo sentirse abrumado y sintió la necesidad de romper el contacto visual.
Estaba seguro de que si le miraba a los ojos más de la cuenta, le iba a destripar hasta el alma.
—No estoy solo, dobe —murmuró.
—Ya lo sé —contestó confiado—. Ahora me tienes a mí también —rio por lo bajo con sorna.
Y se giró a mirarle, con el ceño fruncido, sólo para encontrar de nuevo esa sonrisa. Esa sonrisa estúpida que le hizo palpitar el pecho con fuerza.
—No te lo tengas tan creído —le puso en la mano en la cara.
—Aww… Venga ya… Reconoce de una vez que te gusta estar conmigo.
Entonces Naruto levantó la mano. Y sabía perfectamente cuáles eran sus intenciones. Iba a buscarle las cosquillas. Y aunque quizá el tonto aún no sabía la facilidad que tenía para encontrárselas, le apartó de un manotazo como siempre hacía. Si se enteraba de que, realmente, a duras penas podía contenerse cuando le pinchaba en las axilas, se iba a volver insoportable.
—En tus sueños —sonrió de lado.
—¿No? —pronunció su sonrisa—. ¿Entonces…? —dejó la frase en el aire.
Y le dio un respingo interiormente cuando aquél le cogió de la muñeca, sin apretar demasiado pero firme, y se levantó de su asiento acercándose más a él. De repente su gesto se tornó completamente serio y el corazón comenzó a palpitarle con fuerza a medida que se acercaba cada vez más, hasta que se sentó en el borde de la camilla, su cara apenas a un palmo de la suya. Con la mirada clavada en sus ojos. Y aunque se sentía intimidado por alguna razón, no podía apartar la mirada. Incluso hubo de hacer un esfuerzo consciente para evitar que se le escapara un jadeo.
—¿Quieres salir conmigo?
Y de golpe, se le paró la respiración.
—Como pareja —aclaró.
Como si acaso necesitara más explicación.
Lentamente dejó escapar el aire disimuladamente por la boca. Aunque necesitó un par de bocanadas más para que le llegara bien el oxígeno al cerebro.
¿Iba en serio?
—Esta vez quiero hacer bien las cosas, Sasuke.
Y por un momento se le había olvidado, pero cuando Naruto comenzó a subir la mano por su brazo diestro para acariciarle, suave pero con firmeza, fue que se dio cuenta de lo sudada que la tenía, seguramente por los nervios de lo que le acababa de decir.
¿Iba en serio...?
Después de saber lo que le pasaba… Después de que hubiera estado ocultándoselo… De que hubiera tenido que ser otra persona quien se lo contara… Y sabiendo que no sería más que una atadura y una carga para él… ¿Iba en serio? ¿De verdad quería estar con él… en una relación seria?
—Sasuke —le puso las manos en las mejillas.
Fue entonces se dio cuenta de que su respiración estaba un tanto acelerada.
—Ya te lo dije ayer —murmuró Naruto al tiempo que le pasaba el pulgar por debajo del ojo—. Pase lo que pase.
—No sabes de lo que hablas, Naruto —le dijo con voz temblorosa—. No sabes nada…
—Bueno… Ya me lo contarás entonces —le sonrió.
Pero no de esa forma que le sonreía siempre. De una forma más tranquila y relajada que no había visto nunca hasta ahora en él. De una forma que, por alguna inexplicable razón, le hizo recordar a su hermano, y toda la paciencia que le tenía, e hizo como si la carga que sentía sobre los hombros fuera algo menos pesada.
—Unn… —asintió apretando los labios.
Y agachó la cabeza sintiendo que se le fueran a saltar las lágrimas.
¿Cómo podía querer de verdad estar con él? ¿Por qué quería condenarse a sí mismo de esa manera tan estúpida?
Así no tendría forma de separarse de él. Le resultaría completamente imposible deshacerse de cualquier vínculo que le uniera a él si algún día las cosas se tornaban complicadas. No, sintiéndose querido de esa forma tan desinteresada.
—Te odio —le dijo con la voz ronca.
—Yo también te quiero, Sasuke.
—Te odio —volvió a repetir.
—Se dice 'te quiero', cretino.
Entonces Naruto le rodeó con los brazos, atrayéndole hacia su cuerpo. Y Sasuke apretó la cara contra su hombro, agarrándose fuerte a su espalda en un intento de reprimir el llanto que se estaba acumulando en su garganta.
—Todo irá bien, Sasuke —le susurró, acariciándole con cuidado por la nuca—. Todo irá bien.
.
.
.
CONTINUARÁ…
08/08/20
¡Uola!
Primero que nada, espero que estéis todos bien. Esto de la pandemia ha sido un caos total x_x Aquí en España ya se nos cierne de nuevo la sombra del confinamiento con la segunda ola… Así que ya sabéis, poneos la mascarilla, que esto no es broma. ¡Tenemos que protegernos entre todos usándola!
De nuevo, agradecerle a akasha-bennington por toda la ayuda que me está brindando con el beteo ≧_≦ Como habéis leído, he cambiado al POV Sasuke y no me siento nada cómoda al escribir con él ^^U Más aún porque aquí empieza el auténtico drama de la historia x_x Y el por qué me ha costado tanto seguir publicando…
Lo que se viene no es fácil de leer en el sentido de que, más si cabe, voy a tratar muchos temas mentales que quizá sean difíciles de leer… Trato de no ser demasiado explícita con ciertas cosas (o no ahondar demasiado), pero aún así están de trasfondo.
Así que nada… Recordaros que en [tapas punto io barra solochely] iré publicando poco a poco el siguiente capítulo, y cuando esté completo allá, actualizaré de nuevo aquí.
¡Nos seguimos leyendo!
Yelmar Doker
Siento mucho lo de tu hermano ;_; Pienso que en ese tema los hombres cargan con demasiado peso, porque ya les enseñan desde pequeños que tienen que ser "fuertes", y eso los cohíbe de expresarse cuando tienen problemas… u.u Espero que esté mejor ='(
Y pues… la depresión es muy jodida de vencer. Sanarse no es una línea recta hacia arriba… Hay muchas recaídas, y la recuperación es muy lenta (especialmente cuando llevas en depresión muchos años). Es complicado… Pero lo que me ayuda mucho a mí, es leer y ver vídeos de cierta gente positiva. Lo que llaman "emprendedores" hoy en día =P Porque a ellos no les vale un "no se puede", y comparten muchos tips de la mentalidad que tienen. Yo no me considerado una persona especialmente fuerte… Es sólo que no me queda más remedio que seguir hacia adelante, e intentar que no me afecte demasiado el pasado porque si no, no me levanto de la cama ^^Uu
genesis
Madre mía… xD ¡Gracias por todos esos comentarios! ^w^
Cuando me los escribías, me daba un poco de risa a veces y siempre estaba mirando a ver cuándo ibas a leer lo siguiente xD
Espero que al menos hayas "disfrutado" el viaje hasta ahora ^^Uu
