El hogar se encontraba en movimiento, las pocas personas que estaban ahí corrían de un lado a otro para ayudar a su vieja amiga... el llanto desconsolado de la joven Jedi se hacía presente en la habitación... el dolor era insoportable, sentía que no podría aguantar más, cada vez eran más intensos.

La anciana la ayudó a recostarse sobre la cama retirando las mantas, pidió la ayuda de Poe como de Finn, Rose permanecía al lado de Rey tomando su mano. Esta agradecía el gesto pero aún así sentía que desfallecería. Maz tomo el cuenco con agua y mojo el trapo con agua tibia y lo exprimió pasándolo por el rostro de Rey.

— Calma cariño... todo saldrá bien—comentaba viendo a la joven jadeando levemente por los dolores que iban y venían.—Ser madre no es fácil, pero valdrá la pena— sonrió levemente para tomar la demás provisiones que necesitaría de las manos de Finn. —salgan, yo les llamaré cuando haya terminado— dijo la anciana guiándolos hacia la salida, les miro y cerró la puerta...

¿Como había terminado Maz en aquel lugar ayudando a Rey?... simplemente el destino quizo que así pasara... mientras Rose Coria en auxilio de Rey quien a su ves estaba apoyada con fuerza de la mesa, esta se acercó para guiarla a una silla cercana, Rose había entrado en pánico pensando en que hacer... pero el llamado a la puerta distrajo solo por un instante a las dos mujeres e la habitación, Rey hizo una mueca de malestar y la puerta volvió a ser golpeada con fuerza.

Rose sin saber que hacer fue hacia la entrada, presionó el botón y está se deslizo al momento seguido que una figura baja de estatura se quitaba la capucha dejando caer arena sobre el suelo.

—vinimos tan rápido como pudimos mi niña...— hablo Maz Kanata quien era seguida de Por y Finn.

Rey solo les observo para llorar y soltar un quejido doloroso...Maz tomo a la chica de las manos y empezó a dar órdenes claras y concisas de lo que quería...

Aún era entrada la noche, el aire azotaba con fuerza en las afueras del hogar, Maz caminaba de un lado a otro esperando el momento... Rey estaba aclamada desde hace unos minutos atrás, sin embargo Maz sabía que era cuestión de tiempo para ponerse en marcha.

—¿como supieron que esto pasaría?— cuestionó arose acariciando los sueltos cabellos de Rey, esta entre abrió los ojos al escuchar la pregunta...

—la fuerza es misteriosa, ella me indicó...días atrás, pensé que Rey seguiría con ustedes, Finn comentó lo que había pasado y bueno...—hizo una pausa viendo a Rey— alguien vino a verme también— sonrió levemente para acercarse a la cama— me dijo que necesitarías ayuda— tomo su mano y sonrio levemente— deberás ser fuerte Rey, esto puede llevar tiempo pero... lo lograrás— palmeó sus manos y esta asintió haciendo otra mueca de dolor.

Una hora había pasado cuando los dolores llegaron uno tras otro no dándole descanso, esta grito y Maz se posicionó viendo a Rose.

—Es momento, sostén su mano con fuerza— miró a Rey fijamente— se fuerte mi niña... este bebé tiene que venir al mundo— al terminar de decir esto Rey sintió como algo dentro de ella exigía salir, ella junto la fuerza necesaria de su cuerpo y gritaba con todas sus fuerzas.

Rose veía a Rey, después a Maz y solo podía sostener su mano y darle su apoyo, hasta creyó que ella misma daba sus fuerzas para que el bebé saliera al mundo.

Rey sintió alivio dejándose caer sobre la cama, su cuerpo estaba rojo por el esfuerzo y sudoroso, su respiración era acelerada y su ritmo cardiaco era una carrera. Sonrio, la habitación quedó en silencio y nadie hablaba, la risa desapareció de sus labios empezando a preocuparse cuando de repente un fuerte llanto sacudió el lugar.

—Es un niño... un niño muy sano— decía Maz mientras caminaba con la pequeña creatura entre sus manos y lo ponía a un costado de Rey— me atrevo a decir que es tan parecido a el...— termino Maz de decir cuando Rey hizo contacto con su bebé, con la pequeña vida que llevaba dentro de ella por tanto tiempo.

—Es tan pequeñito...— susurró Rey para sonreír mientras las lágrimas se derramaban por su rostro— tan... hermoso— dijo mordiendo su labio encontrándose con la mirada oscura del recién nacido y solo pudo tomar su rostro para asentir— lo es... es tan parecido...

Rose observo la escena con una sonrisa soltando el aire contenido que tenía retenido por no sabría decir cuánto tiempo.

La puerta se abrió dejando entrar a los dos hombres que veían la escena desde la entrada de la habitación... sin saber por que ambos juraron ahí mismo que darían la vida por ese pequeño... Finn podía sentir el cambio, algo en ese pequeño le decía que sus pensamientos estaban equivocados y que llegaría a ser grande... como sus padres.