Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado después de los sucesos en Exegol.


Capítulo 22: Miel Animal

Te mueves como la miel

Suave y lentamente en la noche

Vuelves otra vez, te acercas hacia mí, luego te escondes.

~Blssom (Miel Animal)

La boda había salido como Mara lo había planeado, no había nadie que supiera que Ben y Rey ya estaban casados, excepto Rose, Temiri y los droides. Como un favor, la Senadora se ofreció a cuidar del pequeño Anakin junto con los droides y Rose cuidaría de Temiri mientras la pareja recién casada tenía su noche de bodas.

- Bien, C3PO tú te encargarás de los pañales, R2, tú serás el encargado de sus llantos nocturnos - ordenó la pelirroja mientras dejaba al bebé sobre su cama de gran tamaño.

- ¿Y usted qué hará Senadora Holden? - preguntó el droide dorado.

- ¿Yo? Bueno, yo voy a mimar a este pequeño angelito hasta cansarme, aunque creo que eso va a ser imposible ¿cierto pequeño? - la pelirroja empezó a jugar con las pequeñas manos de Anakin sacándole más de una sonrisa.

C3PO se sintió ofendido por la tarea que le ordenó la senadora, no tuvo de otra que reclamarle a su mejor amigo.

- ¿Por qué tengo que ser yo el que cambie los pañales? Mi función principal son las relaciones cibernéticas, pero cuidar a un niño es un nivel que aún no puedo comprender, yo no fui creado para esto - se quejó el droide.

R2-D2 habló en binario, cosa que no le agradó a su amigo.

- ¿Te atreves a decirme eso? Al menos tú sólo lo vas a calmar cuando se despierte por la noche, el trabajo que me encomendó la senadora es aún más difícil que el tuyo.

R2-D2 estaba a punto de responder pero la pelirroja los interrumpió.

- ¿Quieren dejar de pelear? Para ser droides, no soy muy inteligentes a la hora de discutir - dijo Mara mientras jugaba con el bebé - Recuerden que esto lo hacemos por Ben y Rey, además, Anakin es el hijo de tu ama, es tu deber cuidarlo y atenderlo en todas sus necesidades C3PO.

- ¡Oh! No lo había visto de esa forma... Usted tiene razón Senadora Holden, debo cuidar y ayudar al pequeño Anakin sin quejarme de nada - afirmó el droide dorado - ¿Viste R2? La senadora es mejor consejera que tú ¿y dices ser mi mejor amigo?.

La pelirroja simplemente soltó una carcajada al escuchar a C3PO otra vez quejarse con su amigo droide.


Déjate llevar

Déjate caer

Las horas pasarán sin espacio


Rey tomó la mano de Ben y juntos entraron a su nueva habitación matrimonial, cortesía de la Senadora Holden. La castaña entrelazó aún más sus dedos con los de su, ahora esposo, Ben y le sonrió como nunca antes lo había hecho; jamás en su vida hubiera imaginado en casarse, en Jakku siempre estuvo sola, no conocía la palabra "amor", pero un simple hombre escondido bajo una máscara le hizo cambiar todos sus pensamientos e ideas, en sí, le cambió la vida totalmente.

- Cariño... - le dijo Ben llamando su atención - Si tú no quieres... - se calló tragando sus propias palabras y mostrándose avergonzado.

Rey no pudo evitar ver con ternura al pelinegro, amaba cada cosa de él, podría ser frío y siniestro pero para ella seguía siendo tierno porque siempre había pequeños detalles que le hacían saber que la amaba y que se preocupaba por ella en todo aspecto.

- Ben - lo nombró Rey llevando su mano izquierda a la mejilla de su esposo mientras que la otra seguía entrelazada con la mano de él - Ahora estamos casados... Sé que nunca harías nada para dañarme, pero yo ya tomé mi decisión, y quiero estar contigo... quiero ser solamente tuya.

Ben miró fijamente los ojos de su esposa perdiéndose en estos, la amaba con todas sus fuerzas y quería demostrárselo pero no sabía si era merecedor de ella, quizá todavía no.

Rey pudo leer los pensamientos del pelinegro, así que acercó su rostro al de su esposo chocando sus frentes.

- Gracias por preocuparte por mí... Te amo y lo sabes - susurró la castaña cerca de los labios del pelinegro - Ahora soy tuya.

Esas tres palabras fueron más que suficientes para animar a Ben a dar el primer paso. Quitó el velo y lo arrojó al suelo para después besar los labios de su chica con desesperación, sus manos rodearon su cintura acercándola más a él, sintiéndola en todo sentido.

Rey llevó sus manos a la suave y sedosa cabellera de su esposo para después bajar a sus hombros y seguir descendiendo hasta sus brazos, esos brazos musculosos que la volvían loca. Entonces recordó aquella vez que lo vio con el torso desnudo, fue culpa de su conexión en la fuerza pero no podía negar que había disfrutado verlo de esa forma. Si verlo fue un deleite, entonces tocarlo debería ser otro nivel.


Déjate llevar

Déjate caer

Quiero aprovechar este momento


Rompieron el beso por la falta de aire pero seguían viéndose a los ojos, con sus cuerpos demasiado cerca y la respiración sincronizada.

Por su propia voluntad, Rey llevó su mano al cierre de su vestido para bajarlo lentamente. Cada segundo fue una tortura para Ben, pero cuando al fin terminó, él mismo empezó a quitar el vestido empezando por dejar al descubierto los hombros de la Jedi.

Inmediatamente se arrepintió por su atrevimiento y alejó sus manos de ella totalmente avergonzado.

Pero Rey no estaba molesta, todo lo contrario; comenzó a quitarse el vestido dejando ver más de su cuerpo a la vista de su esposo.

Ben la miró deseoso, cayendo en la provocación de la castaña.

El vestido cayó al suelo dejando a Rey en ropa interior, la cual estaba avergonzada de mostrarse de esa forma pero también estaba decidida a hacerlo.

- Rey... - susurró Ben volviendo a acercarse a ella, viéndola detalladamente, memorizando cada parte de su cuerpo y preguntándose cómo era posible que su esposa nunca dejaba de ser perfecta incluso en los momentos más íntimos.

Acarició su mejilla con delicadeza y trazó una línea pasando por su cuello hasta llegar a la clavícula. Rey sentía que le faltaba el aire con el simple tacto de Ben, adoraba esa sensación.

Ben se quitó la parte superior de la túnica dejando ver su torso y brazos desnudos, tal como le gustaba a Rey.


Miel Animal

Sobrenatural

Dulce tempestad

Desármame despacio


Y simplemente se dejaron llevar por sus deseos más oscuros y salvajes.

Ben la recostó sobre la cama con delicadeza, quedando encima de ella, y como si de una animal hambriento se tratara, comenzó a besar el cuello de la castaña con desesperación, succionando su piel, dando leves mordiscos y sobre todo provocando nuevas sensaciones que eran desconocidas para Rey.

Dejando la vergüenza a un lado, Ben le quitó el brasier dejando al descubierto sus senos, que a sus ojos, eran perfectos al igual que cada parte de ella.

Rey comenzó a sentir la humedad en su zona y no pudo evitar soltar un gemido de placer al sentir la traviesa mano de su esposo sobre uno de sus senos.

- Ben... - gimió sintiéndose excitada.

El pelinegro seguía besando el cuello de su chica mientras que con una mano masajeaba su seno. Los besos fueron bajando hasta llegar al lugar donde antes su mano estaba jugando.

Dio un leve mordisco en el pezón de Rey sacándole más de un suspiro de placer. Los besos siguieron descendiendo pasando por su abdomen hasta llegar a su zona. Con mucho fastidio vio aquella prenda que cubría la intimidad de Rey; sin pedir permiso la quitó arrojandola a cualquier parte de la habitación.

Rey tenía la respiración acelerada, desde hace minutos se había sentido húmeda y no sabía si eso era bueno o era malo.

- Estás mojada... - murmuró Ben haciendo avergonzar a su esposa - Me encantas.

Rey jamás en su vida esperó lo siguiente, Ben había tenido el atrevimiento de pasar su lengua por su zona húmeda, calentándola y haciéndola gemir en alto.

- ¡Ben!... Oh, Ben... - exclamó la Jedi sintiendo arder su zona.

El pelinegro siguió haciendo su trabajo, dando lamidas en la zona húmeda de su chica, sintiendo su calor, probando su esencia.

Cada segundo era un regalo para Rey, disfrutando de esa sensación tan placentera, sintiéndose orgullosa de ser mujer, hasta que por fin llegó al límite y creyó tocar el cielo cuando sintió su primer orgasmo.

- ¡Oh! ¡Ben!... - gimió en alto la castaña arqueando su espalda.

Ben saboreó los fluidos de su esposa, sintiéndose orgulloso de complacerla como ella se lo merecía. Con suaves besos volvió a subir hasta llegar de nuevo a los labios de su amada dándole a probar de su propio sabor; cegados por la pasión comenzaron otra vez con un beso salvaje, acariciando sus cuerpos, dejando leves marcas de las que se preocuparían después.

Ben comenzó a quitarse los pantalones y el bóxer con la ayuda de Rey. Su miembro estaba duro y erecto, con ganas de penetrar de una vez por todas a la castaña. Pero Ben sabía controlarse, quería hacerla disfrutar de cada instante y que ese momento quedara grabado en su memoria para siempre.

Tenían un hijo juntos pero sin embargo era la primera vez que se entregaban el uno al otro, y si la fuerza no les hubiera dado a Anakin, de todas formas ellos lo hubieran tenido. Se amaban con todo su ser, tanto en lo físico como en lo emocional. Eran una díada, dos que son uno, y ahora finalmente lo eran, como siempre debió ser desde el momento en que se conocieron.

- Rey... - Ben detuvo el beso para después verla a los ojos - Mi hermosa chatarrera de Jakku.

La Jedi sonrió ante el halago de su esposo, acercó su rostro al de Ben y juntos se dieron un tierno beso esquimal, ambos soltaron una leve carcajada sintiéndose como dos adolescentes enamorados.

A pesar de la situación tan íntima en la que se encontraban, podían seguir demostrándose amor de una forma pura.

- Te amo Ben... Nunca dejaré de amarte - confesó la Jedi cerca del rostro de Ben.

- Y yo también te amo Rey... Eres la única mujer en mi vida a la que voy a amar - susurró Ben dándole un corto beso en los labios - Te amo Rey Solo.

Sonrieron una vez más antes de continuar con el acto pasional en el que se encontraban; con mucho cuidado, Ben se adentró en su esposa haciéndola gemir.

Al principio Rey sintió un pequeño dolor que de inmediato se convirtió en placer. Con sus piernas rodeó la cintura de su esposo haciendo más cómoda la situación.

Cada estocada era un regalo para Rey, el placer aumentaba a cada instante y su zona comenzaba a palpitar.

La castaña soltó varios gemidos mientras su esposo la penetraba de una manera que la hacía querer retorcerse de placer.

- Mhm... Ben... Más... - gimió Rey sin darse cuenta de las palabras que había dicho.

Ben obedeció la orden de su esposa y aumentó la velocidad de sus embestidas provocando que Rey gimiera aún más alto. Sentía que pronto iba a venirse, y estaba en lo cierto.

No faltó mucho para que minutos después Rey y Ben tuvieran un orgasmo juntos.

La Jedi sintió aquel líquido caliente adentrándose en ella mientras disfrutaba de la agradable sensación que le dejó el clímax.

Ben cayó a su lado totalmente exhausto; ambos tenían sus cuerpos sudados pero no se arrepentían para nada de lo que habían hecho.

Ahora eran marido y mujer, no importaba lo que iba a pensar el resto del Senado, ellos se amaban y lo acababan de demostrar.

- Ben - lo llamó la Jedi recostada sobre su pecho.

- ¿Qué sucede cariño? - le preguntó él viéndola con amor, aunque no lo demostrara, tenía una gran sonrisa oculta.

- Gracias por enseñarme a amar - contestó Rey con sinceridad.

- No cariño, tú me enseñaste a amar a mí, tú fuiste la que me salvó, me diste un hermoso hijo, aceptaste ser mi esposa; la única que se merece las gracias aquí eres tú Rey... - dijo Ben acariciando el cabello de su esposa - Gracias por llegar a mi vida Rey.

Y así, ambos se quedaron dormidos, abrazados el uno al otro, dándose calor mutuamente.

Si eso no era amor entonces nadie sabe lo que es.


- ¡Ani! - exclamó Rey con felicidad tomando a su hijo en brazos - Mi pequeño ángel ¿dormiste bien? ¿no te pusiste a llorar?.

- Tu hijo es muy hermoso, al principio no quería dormir pero después simplemente se calmó y se durmió como si nada - contó Mara mientras veía a la Jedi.

- Muchas gracias Mara Jade - agradeció Rey mientras mecía en sus brazos al pequeño Anakin.

- No es nada, fue un gusto cuidarlo - dijo la pelirroja mientras detrás de ella dos droides comenzaron a quejarse.

- Lo digo en serio, gracias por la boda, por el vestido... Por apoyar a Ben - la castaña bajó la mirada haciendo recuerdo de que faltaba poco para el juicio.

- Mañana será un día decisivo Rey, prometo ayudar en todo lo que pueda a Ben... Y si no lo logramos... - Mara se calló durante unos segundos antes de hablar - Él deberá huir, tendrá mi ayuda.

Rey asintió levemente ante las palabras de la senadora.

- Sólo espero que la fuerza esté de nuestro lado - comentó la castaña antes de salir de la habitación con su hijo en brazos siendo seguida por C3PO.

R2-D2 se quedó junto a la senadora y le preguntó si se encontraba bien.

- Oh R2, mañana será un día muy difícil... - Mara tomó asiento en uno de los sofás de su habitación - Que la fuerza nos acompañe, porque lo vamos a necesitar.


Si se dieron cuenta, hay una canción en medio del capítulo.

Ojo, esto no es un song-fic.

Sólo puse algunos versos porque creo que concuerdan con el momento de pasión entre la Reynalda y el Benito.

Bueno, de todas formas les recomiendo la canción.

Se llama "Miel Animal" y es de Blssom, una banda que nomás hace poco inició y la verdad me gustan sus canciones.