Nariz de Cleopatra
Si en la tercera novela no hubiera sido Hoja quien acompañara a Sol en el rescate a la Princesa…
3. De excursión
El Papa amablemente sugirió:
–¡Podrías llevarte a Hoja!
–¿Hoja? –meditó el Caballero Sol unos segundos.– Está en una misión.
–Pues entonces el único a quien puedes llevarte es a Tierra.
Sol lo miró con horror.
–¡Imposible! ¡Nos mataremos incluso antes de llegar! ¡Y no estará de acuerdo!
–Vamos, vamos. –restó importancia con un gesto de la mano.– ¿Es o no uno de tus caballeros? Solo tienes que ordenarle que te acompañe.
Creus le lanzó una mirada de odio.
–Es él o vas solo. –sentenció.
Por supuesto, ambos caballeros no tuvieron más remedio que ceder ante la idea del Papa.
"¿No se supone que como líder del Templo Sagrado tengo la misma posición que el Papa y no puede darme órdenes?" pensaba mientras avanzaba por el espeso bosque.
Estaba agotado. Él era un chico de Templo y ahí estaba ahora en una misión para rescatar a una princesa que, para más inri, se iba a casar con otro hombre.
Ojalá estuviera con el bueno de Hoja. Estaba seguro de que si le pidiera que cargara con él lo haría sin protestar. Necesitaba descansar. Mejor aún: un baño caliente y una cama bien mullida.
Ni se le pasaba por la cabeza pedirle a Tierra que le llevara a cuestas. Aunque estaba seguro que para mantener su imagen de buen y leal amigo no le quedaría más remedio que hacerlo, no quería quedar como el amigo abusón que se aprovecha de la buena fe de su mejor amigo. Sin pensar en la venganza de Tierra cuando tuviera oportunidad y que le haría el viaje lo más doloroso posible.
Aprovechando que era el último en la marcha miró con odio a Tierra que iba justo delante suyo. ¿Por qué no podía ser bueno y leal de verdad como Hoja?
Tierra se giró hacia él al notar la mirada que le perforaba la nuca.
–¿S-sucede algo? –preguntó con auténtica preocupación bien fingida.– ¿Ne-necesitas algo d-de mí, mi bu-buen a-amigo? –Aunque lo que de verdad quería decir era "No me mires tan fijamente bastardo, me das escalofríos".
Sol sonrió. Era un fastidio tener que mantener la imagen de que el Caballero Sol y el Caballero Tierra eran los mejores amigos. Pero también era cierto que hasta que terminara la misión Tierra tendría que mantener su tartamudez todo el tiempo, veinticuatro horas al día, obedecerle en todo y, lo mejor, mantener en secreto su naturaleza depredadora hacía las mujeres con una belleza en el grupo. Corrección: con una princesa de otro reino y otra religión con quien, absolutamente, no podía mostrar su verdadero yo.
Ensanchó su sonrisa antes de empezar un discurso lleno de benevolentes Diosa de la Luz, de ensaltaciones hacia la amistad y otros blablas que en realidad querían decir "Antes ciego que mirarte por gusto".
Continuará...
Continuará…
Sí, hay un doble "continuará" porque este mini es el inicio de una mini saga.
Muchas gracias a quienes dais a los botoncitos de abajo y a quienes dejais mensajitos. Nos leemos en el siguiente!
