- No estaría mal decirme que estamos haciendo por aquí, ¿Verdad? - Dijo una chica en sus veinte años en tono sarcástico resonando debajo del cielo nocturno de las montañas de Fuyuki, específicamente en el reconocido Templo Ryuudou en el Monte Enzou.

La chica se veía cansada y algo irritada por estar en un lugar tan frío, ella tenia el cabello castaño que caía hasta la mitad de su espalda danzaba por las corrientes de aire que la hicieron temblar levemente, sus ojos azules brillaban en la oscuridad como un zafiro.

Se le veía usando una camisa blanca que era oculta por una chaqueta con capucha de color negro, pantalones blancos con un cinturón azul con hebilla de plata abrazando su cadera y unos zapatos deportivos negros con detalles negros y rojos.

Esta chica era conocida como Aozaki Aoko, la Maga más joven, Maestra de la Quinta Magia Verdadera; The Magic Blue y ella ...

- ¡Achu! - Estornudo la joven cuando una corriente más intensa de aire helado la golpeó. Se abrazó a sí misma para recuperar el calor, aunque aún siguió temblando independientemente de sus acciones, ella miraba al templo budista a unos metros de distancia con molestia, como si culpara a Buda por el frío que hacía en aquella noche. - Esta bien, estaría bastante bien que me digas el porqué estamos aquí. - Su tono solemne no dejó espacio para la discusión.

- Salud, querida. - Dijo riendo entre dientes su acompañante nocturno. - Y aunque se que sería difícil para ti por tu personalidad y Magia, no estaría de más un poco de paciencia. Una virtud que deberían tener todos los Magos y magus del mundo. -

Lamentablemente, su acompañante en aquella noche era muy bueno para evadir discusiones como también causarlas.

- ¿Por qué siempre deben ser las cosas complicadas contigo, Zelretch? - Preguntó de manera retórica Aoko en voz alta, sabiendo muy bien lo singular que era el susodicho Mago Marcial de la Torre del Reloj.

Zelretch rio gratamente. - Entonces, ¿Donde está lo gratificante de superar mis pruebas, Miss Blue? -

La peli castaña suspiró con irritación tanto por el odioso apodo que la molestaba y por la actitud excéntrica de su maestro.

La descripción física de Kischur Zelretch Schweinorg en verdad podría pasar por la de un Mago. Aparentaba unos cincuenta años aunque no era un secreto que en verdad era más viejo, mucho más viejo que eso. Su piel blanca estaba algo arrugada pero tenia una constitución física fuerte y alta. Sus ojos rojos parecían ver más allá de lo que demostraban.

Usaba ropa aristocrática oscuras con varios detalles junto a un bastón que complementaba su imagen que lo hacían ver de la realeza, algo no muy alejado de la realidad debido a su puesto como un Mago Mariscal de la Asociación de Magos como también el indiscutible Maestro de la Segunda Magia Verdadera; Kaleidscope: La Manipulación de los Mundos Paralelos.

Además, era el profesor de Aoko en el camino de un Verdadero Mago.

La castaña aún se arrepiente el haber aceptado ser instruida por el Vampiro Milenario.

Todo había comenzado hace dos años cuando comenzó sus tutorías bajo la supervisión de Zelretch, posteriormente luego de que terminará sus clases de magus bajo el cuidado de su amiga Alice Kuonji en la ciudad de Misaki. Luego de la repentina elección de su abuelo para que sea la heredera de la familia Aozaki, fue separada de su vida normal y corriente para comenzar su preparación de su entrenamiento para suceder la Quinta Magia bajo la supervisión de Alice.

Luego de muchos obstáculos, Aoko se había hecho con la Quinta Magia y siguió entrenando con Alice, volviéndola una maga respetable no revolucionaria pero si respetable. De esta forma, la joven creyó que estaría bien hasta que la Asociación de Magos tenia otros planes para ella.

Los Lores de la Torre del Reloj y otras personas de alto estatus en la Asociación de Magos creyeron que sería mejor si la Maga más nueva fuese entrenada por otro Mago de más experiencia tanto en las Magias Verdaderas como también en la enseñanza.

El único que cumplía dichas características era Zelretch ... O por lo menos cumplía la primera característica.

La amiga y antigua maestra de Aoko, Alicia se mostró un poco preocupada por quien sería el nuevo tutor de la joven Aozaki, sin embargo, ella confió en que su amiga estaría bien.

Lamentablemente, la peli castaña no entendía nada las implicaciones de ser una de las discípulas del Mago Mariscal de la Asociación de Magos, y se fue completamente a ciegas a Londres a hacer su pasantía como Verdadera Maga.

Luego de su primera clase, todo tuvo sentido.

Entendió la preocupación de Alice. Entendió porque los Lores y altos mandos de la Asociación le ordenaron ir con el. Entendió las miradas de lástima de todos en la Torre del Reloj cuando entró a la oficina de Zelretch.

Entendió porque todos los estudiantes anteriores del señor Kaleidscope terminaban lisiados.

En ese punto de su corta vida, Aoko de alguna forma había llegado a la verdad del mundo; la Espiral del Origen: Akasha, sin requerir miles de cientos de años de investigación o una Copa Celestial Todopoderosa, y llegó a la conclusión de que ...

Zelretch es un bastardo.

- Pero es tolerable. Un bastado problemático, pero es tolerable. -

Eso fue lo que la joven líder del Clan Aozaki había dicho cuando salió de su primera clase. Y así se convirtió en una de los muy escasos estudiantes de Zelretch de no salir lisiados de sus clases.

Demasiados escasos.

Y así se volvieron alumna y maestro desde hace dos años hasta el presente de ahora.

Zelretch y Aoko no eran amigos, pero podían llevarse bien ... Relativamente. Lo único que se puede asegurar es que el mundo no debe tener miedo por una batalla entre Magos Verdaderos muy caóticos a su manera. Aunque había veces donde la paciencia de una mujer puede llegar a su límite, y digamos que aquella noche fría quizás sea el momento en que ocurra.

Repentinamente, el Mago Mariscal le había pedido a su alumna que lo acompañara a un viaje a Japón de todos los lugares, específicamente a la ciudad de Fuyuki provocando aún más sorpresa para la Maga, el cual era el lugar donde se celebraba cada sesenta años la Guerra del Santo Grial de los Tohsaka, Eiznbern y los Matou, y donde faltaban pocos años para el comienzo del Cuarto Heaven's Feel.

Al principio, Aoko no estaba muy segura de ir, pero Zelretch le había dicho que quizás esta podría ser su última prueba bajo su tutela, y de esta manera dándole un incentivo a la joven para ir. Con aquella propuesta, la peli castaña se resignó a acompañar al Segundo Mago a las Tierras del Sol Naciente, su país natal. Además, una oportunidad de por fin alejarse del Vampiro era algo que no iba a desaprovechar de ninguna manera.

- Ugh ... - Gimió levemente Aoko al sentir de nuevo la brisa fría golpeando su cuerpo.

Ella en verdad esperaba que valiera la pena lo que sea que Zelretch se haya encaprichado en aquel lugar, o sino tomaría la acción menos sensata de su arsenal y demostraría lo bueno que ella era destruyendo cosas. Extrañamente, eso fue un pensamiento muy tentador que pasaba por su mente.

- ¿Mucho frío? - Le preguntó de manera retórica el Maestro de la Magia Kaleidscope, una leve sonrisa se adornó en su rostro algo arrugado mientras seguía de pie junto a su alumna, apoyando su bastón en el suelo.

Su voz resonó en el campo abierto del templo, a pesar de todo parecía muy alegre en ese momento, una alegría que nadie en el mundo podría borrar. Aunque era poco probable de que alguien quisiera involucrarse abiertamente con un individuo como el Mago Mariscal, el cual ostentaba una personalidad tan compleja que muy pocos podían interactuar con el de manera normal.

Aoko se consideraba así misma como una de esas personas ... Cuando no estaba enojada y las pruebas de Zelretch no eran tan problemáticas y capaces de desgastar tanto el cuerpo, la mente y el alma, todo al mismo tiempo.

No obstante, cabe destacar que en se momento, a la peli castaña no le daba muy buena espina la alegría que demostraba su maestro tan abiertamente. Aquella pequeña sonrisa en el rostro del Vampiro no le agradaba en lo más mínimo.

Aoko volteó su mirada hacia su tutor mágico, mirando al hombre con molestia. Entendía que quizás por el cuerpo vampírico de Zelretch, las cosas mundanas como el frío no lo afectaban pero al menos pudo advertirle que trajera un abrigo o algo más aislante para conservar el calor.

- No, por supuesto que no. De hecho, estoy pensando en broncearme. - Le dijo como respuesta la peli castaña a su maestro, con un claro tono sarcástico en su voz.

Zelretch le devolvió la mirada mientras que Aoko lo fulminaba con la mirada, y el hombre mayor amplió un poco más su sonrisa ante la mirada fría de su alumna.

- Oh, vamos, Miss Blue. No es el momento adecuado para enojarse, ¿Que te dije sobre la paciencia? - Hablo Zelretch suavemente, casi amable de hecho.

Aoko frunció el ceño ante las palabras de su loco tutor, en verdad le estaba molestando el que usen aquel molesto apodo para referirse a ella. Ella odiaba el azul, lo odiaba mucho.

- Pues hay muchas cosas que me están haciendo confirmar que estas no estas haciendo nada bueno, y me gustaría que no me involucrarán en tus travesuras sinceramente. Así que, estoy teniendo mucha paciencia para seguir acompañandote en este lugar. - Dijo la peli castaña de manera un tanto mordaz pero sincera.

- ¿Oh? ¿Y qué podría estar yo haciendo simplemente aquí de pie en medio de la noche en un templo budista? ¿Es acaso mi propia presencia una causante de problemas? - Interrogo a su alumna el Mago Mariscal con cierta diversión en el fondo.

- No es por ofender, aunque no me importa. Pero si, creo tu simple existencia ya es problemática de por sí. Pero creo que ahora has llegado a un cénit que nadie se esperaba. - Respondió sin problemas la joven Maga.

- ¿Oh, por qué lo dices, Miss Blue? - Pregunto con interés el anciano mágico.

Tomo toda la fuerza de voluntad de Aoko sofocar su irritación ante el apodo.

- Pues es muy simple, estamos en la ciudad de Fuyuki, lugar donde se celebra las Guerras del Santo Grial, la cual la más próxima es en tres años. Y tú simple presencia en la ciudad puede provocar disturbios en estos ya caóticos rituales para los Masters participantes. - Se explayó Aoko algo cansada tanto mental como físicamente. - No es un misterio que tu estuviste de alguna forma involucrado en el inicio de las Guerras del Santo Grial, y quizás todos se estén pensando que ganaste un cierto interés en el Heaven's Feel. -

Eso fue lo que había dicho ella resignada a la actitud de su maestro, se sentía frustrada por seguir molestandose o sorprenderse por las acciones de Zelretch. La personalidad bastante compleja del Viejo Hombre de las Joyas lo hacia alguien problemático capaz de causar disturbios en los asuntos más mundanos sin razón aparente en el fondo, simplemente estaba ahí por interés.

Aoko no pudo evitar estremecerse ante el recuerdo de cuando ella y el Mago Vampiro estaban simplemente caminando por los pasillos de la Torre del Reloj, cuando este último tuvo la brillante idea de mostrarle a la peli castaña una de las tantas posibilidades de la Humanidad. El Señor Kaleidscope le había mostrado mil años en el futuro, un punto de la historia donde la humanidad había llegado a la cima de la civilización pero a costa de la voluntad de seguir viviendo.

La líder del Clan Aozaki no había podido dormir bien por varios días luego de aquel suceso.

Aoko negó con la cabeza, con la esperanza de sacudir aquellos pensamientos de su cabeza. No era el momento de pensar en el futuro de la Humanidad, era el momento de sacarle las respuestas a Zelretch de porque estaban en la ciudad de Fuyuki a las dos de la madrugada, en el templo Ryuudou de todos los lugares ee la ciudad, y lo más importante ... ¿Por qué no pudieron esperar hasta mañana luego de una buena siesta y el ambiente aún más cálido?

- Bueno, tengo que admitir que no te equivocas, mi querida alumna. Tengo cierta relación con los fundadores originales del Ritual del Heaven's Feel ... Y tengo un cierto conocido aún en esta ciudad. - Dijo con ligereza Zelretch, pero en la última parte uno de sus ojos rojos volteó hacia una cierta dirección de la ciudad.

La joven de cabellos castaños notó dicha acción pero cuando trató de preguntarle al Mago Mariscal al respecto, este último volvió a hablar.

- Pero como te dije antes, si quieres saber el porqué estamos aquí ... - Zelretch le dio una sonrisa frívola a su estudiante. - La paciencia es una virtud, mi querida Aoko. -

La susodicha se tragó la molestia que le provocaron las palabras de su maestro, lo único que le evitó explotar fue que no la había llamado por su irritante apodó. La joven iba abrir la boca para demostrar su irritación ante las tontas virtudes y lo molesto que era la paciencia pero casi se mordió la lengua al sentir una chispa familiar de magia de repente recorrió su cuerpo.

Una chispa de Magia Verdadera.

- 'No ... No puede ser ... No puede ser verdad ... ' -

Pensó la Aozaki consternada por el sentimiento. Fue tal la sorpresa que volteó su cabeza tan rápido que escuchó el desagradable sonido de sus huesos haciendo un chasquido como su se hubiera roto el cuello, afortunadamente no se lo rompió. Pero el bienestar de su cuello era intrascendente cuando toda su atención se centró hacia adelante, hacia el centro del patio del templo, el lugar de origen de la chispa mágica que estaba por encima de cualquier Taumaturgia convencional.

Aoko observo expectante a que el fenómeno se volviera a reproducir, a pesar de que tenia deseos contradictorios para que en verdad no ocurriera en lo absoluto, y que solo haya sido una alucinación por parte de su mente exhausta.

Sin embargo, afortunadamente no ocurrió nada en los segundos siguientes, haciendo que la peli castaña se relajará visiblemente. Aoko atribuyó el suceso como algo proveniente de su mente cansada, así que descartó el suceso como algo sin importancia.

Después de todo, la Magic Blue o el Kaleidscope no eran magias comunes que se pudieran reproducir a la ligera, a menos que seas un Mago Verdadero o tuvieras cantidades desbordantes de energía mágica para derrochar sin cuidado alguno.

O al menos ella pensó que no había pasado nada hasta que la realidad misma rompió su burbuja.

Cuando sintió de nuevo el uso de Magia Verdadera en el centro del lugar, Aoko se dio cuenta de que algo anormal estaba ocurriendo frente a su nariz ... Especialmente cuando tenias al Maestro de la Segunda Magia Verdadera al lado tuyo involucrado.

La peli castaña volteó hacia el hombre, insegura de lo que estaba ocurriendo y de lo que podría pasar, después de todo, las Magias Verdaderas podrían causar un gran desastre que podría producir la extinción del mundo si se manejaban sin cuidado alguno. Y como último recurso, la líder del Clan Aozaki se volteó hacia al Mago más experimentado en busca de alguna respuesta clara para lo que estaba pasando en esos instantes.

Sin embargo, para su lamentó absoluto, el Señor Kaleidscope no le prestaba ninguna atención a la angustia de su alumna en lo absoluto. Zelretch solo estaba centrando su vista de manera silenciosa en el epicentro de la fuente mágica, el campo abierto del templo. El Mago Mariscal observaba expectante el suceso de algo con calma.

Por faltas del hombre de expresar algo, Aoko estaba a punto de cuestionar que era lo que pasaba o que hacer en es momento, pero cuando a penas abrió la boca para hacer la pregunta del millón de dólares, Zelretch simplemente negó con la cabeza demostrando que no daría ninguna respuesta a cualquiera de las preguntas que la joven pudiera expresar.

Normalmente, esto provocaría un comentario irritado de la Maga experta en destrucción sin sentido, sin embargo, la actitud calmada y el rostro impasible en sus rasgos vampíricos simplemente hizo que Aoko desistiera.

Así que sin más opciones, la peli castaña se dignó a tomar la misma postura que su maestro y permanecer expectante en el momento para poder descubrir que era lo que estaba a punto de suceder en centro del campo abierto. Sus ojos azules como el cielo observaron con ligera vacilación lo que bien podría ser algo sorprendente o algo sorprendentemente malo.

Cualquiera de las dos opciones no eran motivadoras debido a la definición de la palabra "Sorprendente" en el diccionario de Zelretch.

Afortunadamente, Aoko no tuvo que esperar mucho para descubrir lo que estaba por ocurrir ya que de repente un orbe negro de oscuridad infinita hizo acto de presencia en medio del campo. El orbe negro era tan oscuro que parecía que iluminaba su alrededor para demostrar su constrate con el mundo.

Como toda persona normal, la peli castaña se tensó visiblemente ante la aparición del orbe de oscuridad, un sol negro que parecía querer devorarlo todo para volverlo parte de su núcleo. La joven Maga miró entre insegura y aversión ante el fenómeno antinatural que se desarrollaba ante ella, dubitativa si debía atacarlo para eliminar una posible amenaza o bien, correr por su vida para evitar morir en el dado caso de que el sol negro sea demasiado para ella.

Ella era buena destruyendo cosas, pero no sabia que tan efectivo pudiera ser aquel rasgo con algo que no lograba comprender en su totalidad.

Lo que si estaba segura, es que de ahí provenía la fuente de Magia Verdadera que había sentido con anterioridad.

Sin embargo, a expensas de su preocupación, no ocurría nada luego de un par de minutos, cuando notó que el sol negro no hacia nada particularmente peligroso y no mostraba signos de explotar o incluso implosionar, Aoko se permitió relajarse ... Pero solo un poco, la joven no se podía sentir muy segura con un orbe de oscuridad infinita flotante en medio de un templo budista a solo unos cuantos metros de su persona. Ella no era Zelretch para actuar como si fuese un suceso de todos los días ...

Eso se hizo preguntar si Zelretch observaba agujeros negros en su balcón por las mañanas durante su desayuno. Extrañamente, ese pensamiento le parecía muy apropiado y la perturbó un poco.

Y hablando del Dead Apostle, la Usuaria de la Quinta Magia Verdadera volteó su mirada hacia su maestro para ver si esta vez tenia mejores resultados en tener una respuesta clara de lo que estaba ocurriendo o al menos descubrir que era aquel orbe de oscuridad que apareció de la nada.

Cuando Aoko miro a su maestro, noto que este último observaba fijamente con una expresión indescifrable en rostro al sol negro ante ellos. Era una expresión que Zelretch hacia pocas veces, y eso la puso tensa.

Kischur Zelretch Schweinorg, era una persona compleja. Se reía con las personas buenas, pero se enojaba con las personas malas, así de simple era el hombre y por ello era complejo. Alguien así de simple no podría ser tomado a la ligera.

Desde los dos años que Aoko lleva como alumna del Mago Mariscal, ella lo vio sonreír, lo vio fruncir el ceño, lo vio enojarse, lo vio reír, lo vio hacer muecas de asco, lo vio sorprenderse, lo vio incluso ponerse triste algunas pocas veces, pero en ningún momento lo vio hacer una expresión completamente en blanco.

Lo cual solo podía significar una sola cosa en la mente de la joven peli castaña.

Este era un asunto muy serio.

Estar en una situación tan seria que incluso el Viejo Hombre de las Joyas se encontraba tan serio como hacer una expresión tan ilegible fue algo similar a una revelación divina para Aoko, fue algo tan extraño que la joven no pudo evitar reflexionar profundamente en el asunto, insegura de como podrían reaccionar las demás personas de la Torre del Reloj o siquiera el resto de la Asociación de Magos ante el concepto de un Zelretch tan serio, alguien que siempre mostraba una expresión por lo más frívola.

Fue tal el asombro que sentía Aoko que no notó que algo salía del orbe de oscuridad a velocidades vertiginosas, un objeto extraño que se dirigía directamente hacia ella mientras la joven de cabellos castaños permanecía absorta en sus pensamientos reflexivos de profesores locos que se ponen serio en los momentos más inesperados.

Para cuando la Maestra de la Quinta Magia Verdadera se dio cuenta del objeto veloz, ya la había golpeado con fuerza haciéndola caer con fuerza en el suelo mientras que el objeto no identificado caía sobre ella.

Aoko gimió con dolor mientras cerraba los ojos por el golpe, con la esperanza de que el dolor desapareciera rápidamente. Cuando golpeó el suelo, la magnitud del impacto no fue suficiente para lesionarla con gravedad gracias a su constitución fuerte de Maga, pero aún así no se salvó de que el aire saliera por la fuerza de sus pulmones haciéndola jadear levemente por aire.

Cualquier cosa que sea el objeto, definitivamente era pesado, por lo menos más pesado que ella y estaba extremadamente caliente. Como si se hubiera puesto a un horno a asar, sin embargo, el calor no era externo sino que interno al objeto. Así que no la quemó pero si estaba caliente al tacto. Ese fenómeno le recordó al uso excesivo de los Circuitos Mágicos al exigirle usar más magia de su capacidad.

Aoko dejo escapar un gemido de dolor mientras puso sus manos encima del objeto no identificado y trataba de quitárselo de encima, pero era una acción infructuosa. Sin embargo, fue una experiencia ... ¿Extraña? A falta de una palabra mejor. Podía sentir al objeto estremecerse mientras su manos palpaba al objeto, rozando la tela aparentemente de ropa que estaba rasgada y estirada, además de llena de suciedad de tierra como si fuese una especie de trapo sucio y también tenía algo de ... ¿Era eso sangre? Su respuesta fue obtenida cuando la peli castaña llevó sus manos un poco más al sur.

Sintió piel, piel humana normal ... Relativamente hablando.

El objeto no identificado no era un objeto no común y corriente, sino el cuerpo de un humano. Cuya piel estaba extremadamente caliente, no era los síntomas de fiebre ya que sentía que el calor iba más allá de eso, es como si hubiera sido un pavo recién sacado del horno.

Eso le hizo llegar a la conclusión de que la persona que tenia encima suyo, quizás había utilizado demasiada energía mágica, llevando al límite sus Circuitos Mágicos. Se sentía como aquel fenómeno de sobreexplotación de sus capacidades mágicas, ya que aquel calor interno no era para nada un fenómeno natural para nada en lo absoluto.

Aoko enfocó sus ojos para poder identificar mejor a la persona que tenia encima suya, y vislumbró una mata de cabellos rojos. Aquel dato la hizo estremecer cuando empezó a conectar ciertos puntos.

Cabello rojo.

Un orbe negro usando como fuente la Magia Verdadera.

Aoko era una Maga que al utilizar el poder de la Magic Blue, su cabello se volvía un rojo resplandeciente.

Mortificada, empezó a creer que la persona que tenia encima de ella pudiera ser su descendiente. Un horror por el cual no quería pasar aún.

La líder del Clan Aozaki empezó a discernir mejor las características de la persona desconocida, tenia un corto cabello rojo como se había dicho antes, además de que era más grande y con una constitución mas fuerte que la de ella, denotando aún más que la persona era un hombre.

Tenia varios cortes y demás heridas repartidas por todo su cuerpo, llenando su piel y la ropa destrozada que tenia de sangre seca. La camisa que portaba fue brutalmente destruida la cual solo cubría su pecho y algo de su brazo derecho, sus pantalones ahora parecían ser pantalones cortos y ... Oh, por la santa Akasha, ¡No cargaba zapatos!

Luego de que Aoko terminó de observar a la persona que tenia encima suyo, Zelretch se dignó a hacer la situación mucho peor para ella. El Señor Kaleidscope se rió gratamente, el sonido de su risa resonó en medio de la noche.

- ¿Ves de lo que hablo, Miss Blue? La paciencia siempre da resultados inesperados. - Dijo con una sonrisa frívola de nuevo presente en su rostro el Mago Mariscal.

Sin embargo, Aoko no compartía la alegría de su maestro para nada.

La peli castaña gruñó, un sonido muy poco femenino pero no le importo. - Muchas gracias por la lección de paciencia, Zelretch, pero ... - Empezó de decir ella en voz baja, mientras trataba de quitarse al sujeto pelirrojo de encima de ella pero no sus esfuerzos fueron completamente infructuosos. - ¡¿Podrías ayudarme a este tipo de encima de una buena vez?! - Gritó la joven para nada divertida de tener a una persona desconocida encima de ella.

La única respuesta que consiguió de Zelretch fue simplemente una risa divertida.

- 'Gracias, Zelretch. No espero nada de ti y aún así consigues decepcionarme, eres increíble.' - No pudo evitar pensar Aoko mientras empieza sus esfuerzos de quitarse al pelirrojo simplemente hacia que terminará en posiciones muy comprometedoras. - '¡Quítate, idiota!' -

...

Mi cuerpo estaba ...

En llamas.

Primero todo fue oscuridad cuando cerré mis ojos, recuerdo a alguien desearme buenas noches, pero ...

- ¡Despierta, Shirou! -

Cuando me percaté de que algo estaba ocurriendo, todo lo que mi cerebro podía registrar era el rojo de las llamas.

Caliente.

Mi cuerpo ardía, como si alguien me hubiera prendido en llamas. La sensación era extrañamente familiar de hecho. Un sentimiento de hace mucho tiempo.

- ¿Puedes irte solo? Espera afuera por nosotros. -

No, eso no estuvo bien. No era solo mi cuerpo el que estaba en llamas, todo lo demás también estaba en llamas. Ah, ahora lo recuerdo, un recuerdo de aquel entonces.

Mis ojos dolían.

Cuando me di la vuelta mi hogar se había ido entre las llamas, no podía simplemente esperar afuera porque no había a nadie a quien esperar. Tenia que sobrevivir a algo que solo se que podía conocer como infierno.

Duele.

Quería ir a cualquier lugar lejos del calor, así que cerré los ojos y corrí ignorando a mi alrededor. Sentí que mi rostro cubierto de hollín se calentaba mientras corría hacia al frente.

Caliente.

Quizás este fue mi castigo por no obedecer instrucciones y quedarme a esperar. Porque luego caminé por un lugar donde todos querían ser salvados pero ninguno lo logró, solo murieron.

Duele mucho.

Los edificios en llamas, los coches derretidos, los cadáveres humeantes, las carreteras destruidas. Esta era una escena familiar para mí, después de todo, aquí era donde había nacido, cuando decidí descartar todo lo que me hacía humano solo para sobrevivir un poco más.

Muy caliente.

Podía sentir mi cuerpo endurecerse mientras me movía. No me molesté en detenerme para ayudar a alguien. Si paraba, moriría, al igual que los demás. Mendigando, suplicando, perecieron en las llamas. Querer ser salvado, solo para no encontrar a nadie que los salve.

Mi garganta se quemaba cada vez que respiraba.

Mientras mi cuerpo se movía más allá de los cuerpos en llamas, mientras mis pies pisaron los cuerpos aún vivos que se rindieron, mientras mi vista se dirigía hacia más allá de las llamas. No sentía nada. Solo podía avanzar, no podía detenerme. No quería morir como los demás.

Mi piel se había chamuscado.

Podía escuchar los múltiples gritos agonizantes de las personas que querían ser salvadas, podía escuchar sus súplicas de ayuda, podía escucharlos maldecir y gritarme por ignorarlos. Simplemente caminé a través del fuego, ignorando sus gritos de ira y sus súplicas de ayuda.

No pude salvar a nadie.

Pero no lo sentí, no, aunque pudiera oírlos, no sentía nada por ellos. Lo único que podía sentir en ese momento era la adrenalina en mi cuerpo, empujándome con cuidado para que siguiera moviéndome, porque si me detenía, sabía que moriría.

Ni siquiera logré salvarme a mismo.

Pero, al igual que las personas a las que ignoré, al igual que las personas que dejé atrás, pronto perdió su propia fuerza y rápidamente cayó al suelo cargado de cenizas. El sonido del fuego quemando a la gente a mi alrededor resonaba en mis oídos.

- Ca ... Caliente ... -

No tenía ninguna esperanza de sobrevivir. Todo lo que había podido hacer fue forzarme a seguir hacía adelante, solo un poco más, antes de morir. Eso fue todo lo que había hecho hacer.

En ese momento sentía que, dado que todavía seguía con vida, debería intentar seguir viviendo, aunque solo fuera por un poco más de tiempo. Pero no habia podido seguir más y había caído para morir.

Lloré desde mi garganta.

Y mientras yacía allí, roto y golpeado, incapaz de comprender lo que estaba sucediendo, sentí humedad golpear mi mejilla. La pura sorpresa se negó a mostrarse en mí rostro mientras sentía mi cara se humedecía cada vez más, mientras cielo se abría como si estuviera llorando. El fuego a mi alrededor silbaba mientras comenzaba a morir por las lágrimas que venían de los cielos. Los gritos de ayuda de la gente parecían debilitarse a medida que las lágrimas caían cada vez más rápido.

Pero está era una historia de hace diez años.

En primer lugar, nunca tuve ninguna esperanza de sobrevivir. Y sin embargo, fui salvado. Hasta el día de hoy, no sé por qué. ¿Por qué solo yo? ¿Por qué fui el único salvado … Cuando tantos otros murieron? ¿Por qué Emiya Shirou fue el único al que se le permitía salir de ese fuego? No lo sé. Dudo que alguna vez lo haga.

Ese infierno ocurrió en un distante pasado, pero …

Pero al final, no importa. Por lo que vi ese día. Un recuerdo, lo único que recuerdo además de las llamas. El rostro sonriente del hombre que me salvó, incluso cuando yo lo salvé a él a su vez. Sabía, incluso entonces, que ese era mi propósito.

En medio del horrible calor del infierno, en medio del atemorizante frío de la muerte …

Lo que vi, la persona que vi, la respuesta que obtuve, fue la brillante sonrisa en su rostro mientras miraba mi cuerpo destrozado, las palabras no podían describir lo que vi mientras miraba al hombre.

No podía comprender aquella cosa …

No estaba feliz, no estaba eufórico y no estaba esperanzado. Solo estaba sonriendo; un sentimiento de felicidad indescriptible en su rostro. No, la felicidad no alcanzaba a la sensación que vi en aquel hombre.

Que era aquel sol negro en el cielo.

Lo que sea que sintiera el hombre, lo supe en ese mismo momento. Todavía era humano, todavía tenía mi humanidad y todavía tenía un sueño que anhelar.

Pero a la final, no importó.

Y mi sueño era experimentar la euforia que sintió este hombre mientras miraba mi cuerpo roto y casi muerto.

Este era mi único caminó.

Y desperté.

Y el sol negro sonrió.

- Buenos días, Senpai. -

- Despierta, Emiya-kun. -

- Es hora de irnos, Shirou. -

Y todo lo que alguna vez conocí ...

Estaba mal.

...

Y segundo capítulo listo.

Algunos notarán los grande cambios en comparación al capítulo que había subido hace un año con este, y es que decidí tomar como referencia el capítulo original de C.O.Y.L. con mis propios toques obviamente.

Por ahora los primeros capítulos serán así, el siguiente quizás no tanto, pero probablemente algunos si lo harán, pero cabe destacar que el rumbo que tomará este fic será diferente al del original de C.O.Y.L, incluso ya tengo los arcos de historia planeado, pero solo el tiempo dirá cuando terminé.

Espero que les haya gustado.