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Capítulo VII:
Contemplar la salida del sol era como lanzar una moneda,tan al azar. Nunca sabrías si se vería el sol o no en esta ciudad, claro, podría ver el clima en mi celular pero no sería lo mismo, no podría hacer apuestas mentales conmigo misma y ganar algunos caprichos para mi como ayer en la noche con los chicos.Mi mente no deja de recordar el momento de ayer.
Todo sucedió tan rapido, él entró y no... ese olor que antes había captado en el bosque le corresponde, su altura es sorprendente, nunca había intentado imaginar cómo sería mi Imprimación, impresionante.
Tras una larga noche sin poder dormir, llega a la casa Sam con los chicos. La bienvenida se siente incómoda e intento no hablar tanto.
—Me muero de hambre, Seth ¿qué nos preparaste?
Los chicos se van a la cocina dejándonos a solas en la entrada a Sam y a mi. Cruzada de brazos empiezo a caminar a la sala sabiendo que aunque me meta en el despacho los chicos aun podrán escuchar nuestra conversación.
—¿Qué pasó?
—apareció mi imprimación, ¿que más quieres que te diga?
—¿Por qué no lo buscas e intentas que funcione?
—Joder no, No quiero tener que depender de alguien, tantos años sin mi imprimación, SIN MI MALDITA PERSONA -recalcó las palabras caminando de un lado a otro, planeando que hacer con este suceso- yo quiero morir, todos estos años han sido agotadores, me aleje de la manada para no recordar lo miserable que es mi vida, estoy cansada Sam, no quiero esto, no lo quiero.
Contrólate Leah, respira despacio,. Imagina dormir, como se siente la comodidad de la cama cuando te acuestas, me recuerdo a mi misma dejando de caminar.
—Leah, con Jacob aprendí que no puedo evitar que algunas cosas pasen aunque lo intente. No quiero perderte, cuando me entere por Collin que querías morir sabía que no podía hacer algo para evitarlo. Te aferras a tus ideas...
—¿y?
—No me importa que sea un vampiro tú imprimación con tal que sigas viviendo. Los chicos están de acuerdo.
—eso no me importa Sam -sonrío- no quiero estar con él, ni voy a intentar buscarlo. Seguiré con mi plan ignorando el sentimiento.
—no podrás ignorarlo Leah.
Lo miro alzando la ceja, me encantan los retos.
—la comida ya está servida -dice Jared desde la cocina.
A mitad de la comida la puerta es tocada, me pongo tensa mientras Sam dice que el abrirá la puerta. Aún no me acostumbro a que los Cullen hayan regresado.
Como lo más lento posible mientras los chicos se van levantando uno por uno, puedo escuchar los susurros de los Cullen y la manada en la sala. Habían prendido el televisor discutiendo sobre los nómadas.
—Leah, no puedes evitar tu destino. -dice Seth sentándose a mi lado.
—¿Comer hace que evite mi futuro? No lo sabia. Gracias por el tip.
Me mira acariciando mi brazo, recuerdo nuestra infancia sin preocupaciones. Sin estar cómoda con el olor a vampiros nos dirigimos a la sala.
—Hola, ¿qué pasa?
Siento un par de miradas provocando que esté incómoda, cuanto extraño la casa sola.
—no me voy a morir. -murmuro irritada.
—en las noticias salió un grupo de chicos que estaban ayer en la fiesta fueron encontrados muertos.
—vaya Leah, te gustan asesinos -comenta el grandulón de los Cullen, algunos chicos se ríen y me hace sentir mal.
—Emmett cállate.
—por mí los pueden matar -miro la televisión con todas las miradas sobre mi- si era un impedimento que este imprimada de uno de ellos, déjenme decirles que tienen todo mi permiso.
—Leah no sabes lo que dices. -la voz de Jake me hace bufar.
—si tengo que sacrificar algo que para mi no significa nada y así puedo evitar que otros chicos se conviertan, lo haré.
—sentirás que te moriras Leah
—me quiero morir Sam
—Sigues con esa idea? -odio el tono que usa Jacob.
—Pensaron que en serio esto cambiaría algo?
—te ordeno que...
Renesme toca su brazo para detenerlo pero es tarde.
—ni se te ocurra ordenarme algo en mi propia casa, ademas eres el menos indicado.
—que estas insinuando?
—ya no eres parte de nuestra comunidad, lo sabes bien desde que decidiste irte con ellos.
—basta Leah
—todo el mundo lo sabe Sam, no vamos actuar como si fuera un secreto.
—es hora de irnos -comenta Edward tomando la mano de su esposa.
—tengo cosas que atender aún -contesta Jacob sin quitarme la vista encima.
—lárgate de mi casa.
—vamos Jake. -lo jala de la mano su novia con temor, esto se ve tan Emily y Sam del pasado.
Respiro al fin cuando el ultimo de los Cullen sale de la casa.
—todos lárguense, necesito hablar a solas con Leah.
Ruedo los ojos sentándome en un mueble, aún apesta a vampiro.
—¿puedes pensarlo mejor?
—Ser novia de un asesino? Mmm no me parece genial.
—realmente aceptas que los Cullen se encarguen? Nosotros no podemos intervenir.
—que lo hagan, no me importa Sam, ni lo conozco.
—————
Todo el domingo me la paso revisando los trabajos de mis alumnos, Seth se había ido con los chicos dejándome sola en la casa, así era mejor ya que no soportaría su sermón.
Pongo con lápiz los nombres que tienen falta, había marcado con rojo los nombres de los vampiros, investigue su historial académico logrando saber que venían de Europa, en sus fotos se ven tan atractivos que me repugnan.
Me levanto para servirme otra taza de té, había decidido hacer tantas cosas a la vez que la mitad de mi cama estaba llena de ropa, la cocina olía al pastel que se me ocurrió hacer con ayuda de mi mamá, me sentía aliviada que nadie le haya dicho sobre mis pensamientos acerca de la muerte.
Decido ocupar el resto de mi tiempo en ordenar mi closet dejando la ropa de mañana en la silla blanca, y prepararme un baño.
No puedo dormir, cierro los ojos varías veces intentándolo dejar mi mente en blanco pero me es imposible, cada vez que lo hago siento que mi temperatura se eleva al igual que el aire me hace falta mientras mi mente me hace recordar al chico de ojos rojos. Es como si necesitara recordarlo siempre con miedo a olvidarlo, intentar hacerme la idea de perderlo me duele, todo mi cuerpo me pide que lo busque, que nunca me aleje de él y lo complazcas siempre.
Si así todos se siente al estar imprimados entonces estamos jodidos, es realmente terrible sentirse así, es estar obsesionado con alguien al extremo.
Me levanto de la cama con los ojos pesados, no dormir es una porqueria y mas por alguien que no quiero tener.
———————
Seth conduce el auto mientras yo me arreglo el cabello, no es fácil encontrar lugar aunque encontramos a los Cullen haciendonos varias señas.
—Si no quieres ir con ellos dime, entenderé -suelto el aire llenando de nuevo mis pulmones antes de que el olor a vampiro aparezca en mi radar.
—conduce hacia ellos, ya quiero salir.
Guardo mis cosas mientras sigue estacionándose, puedo escuchar algunas bromas que hace entre murmuros los Cullen, me siento tan irritada con solo verlos.
—nos vemos luego -le digo antes de salir.
Ignorándolos camino hacia los edificios, algunos alumnos están viéndolos tontamente y tal vez con pensamientos morbosos.
Respiro profundamente al dejar de oler su aroma, podía empezar a reconocer a unos chicos que tenían clases conmigo y otros por ser amigos de Seth.
El salón esta medio lleno, veo rostros nuevos haciendo que me confunda. Espero que no quieran cambiarse conmigo.
—buenos días -les digo antes de dejar mis cosas en el escritorio.
Algunos responden y otros siguen durmiendo, la vida universitaria no es fácil. Tomo asiento dejando a la vista mis plumones junto con la carpeta del día de hoy.
—imagino que hicieron la tarea del día de hoy.
—maestra sabe algo de los chicos que fueron asesinados?
Alzo la vista para ver a una chica con pecas mirarme fijamente dejando ver su preocupación. Me concentro en dejar de sentirme tensa con una posible crisis.
—buenos días maestra -dice Edward entrando al salón, asiento suponiendo que leyó nuestros pensamientos.
—pasaré lista.
Me concentro en los nombres recordando que falta el grupito de vampiros, tengo la esperanza que nunca mas vuelvan.
Al medio día me doy el lujo de ir al salón de maestros y comer algo que ofrecen, la cafetería de los alumnos me provocaba náuseas, tantos olores y mala higiene era fatal.
En el tiempo restante me decido a revisar algunos trabajos de mi primera clase, unos se esforzaron en hacer una buena presentación a su cuento y otros ni respetaron mis indicaciones. Fácilmente los tachaba sin tener que leerlo, primer año de universidad, ¿qué se puede esperar de ellos?
—Oye Leah, un buen de alumnos te buscan en la puerta.
Lo dice un señor de unos cincuenta años con su paso más lento que una tortuga.
—ligar con alumnos es malo -le digo bromeando al profesor Osma, da economía y procedía de un país arabe.
Siento un escalofrío por el aire que se filtra atraves de las ventanas.
Al abrir la puerta encuentro a un grupo considerable, la mayoría son chicos que se la pasan hablando entre ellos.
—hola chicos, ¿qué se les ofrece?
—somos chicos de la tarde y de la mañana, no tenemos clases con usted pero nos gustaría que nos aceptara en su grupo.
Maldigo a las anteriores generaciones, ya hasta se organizan mejor para rogarme.
—en esta hoja está nuestros datos -dice una chica con lentes y pequeña, es una Alice versión humana.
—solo podrán cambiarse los que tengan la clase a la misma hora que yo, pueden empezar a ir a mi clase desde hoy.
—Gracias maestra -me contestan con una sonrisas en el rostro, algunos me guiñan el ojo poniéndome incómoda.
—maestra yo también me quiero cambiar -dice Seth acercándose a nosotros. Las chicas lo examinan de pies a cabeza y hasta creo que se lo comen con la mirada. Asco total.
—eres un idiota -contestó rodando los ojos.
—hola chicos, pórtense bien con mi hermana – lo golpeo en el hombro- podrían ser mis nuevos cuñados, termino con su novio hace unas semanas, se siente tan sola.
—Cállate Seth, bien, si no tienen otra cosa que decirme lárguense.
—hasta luego maestra. -algunos me dicen mientras que otros solo asienten.
—creo que me pase, pero era en serio lo de cambiarme.
Asiento entrando a la sala de nuevo aunque ahora me sigue con su horrible mochila de aliens.
—no creo que puedan aceptar que una hermana le dé a su hermano.
—como si eso te importara, solo inténtalo.
Lo veo revisar los trabajos y hasta se burla de unos. Yo hago lo mismo.
—¿qué más quieres? -pregunto sentándome en mi silla.
—bien los Cullen cambiarán su horario para que coincida con tu clase.
—no deseó darles clase, puedo cuidarme sola.
—lo saben pero al parecer Alice ha tenido pequeñas visiones sobre los nómadas, piensan que duran poco porque tú estás involucrada.
—aún así no quiero que estén en mi clase.
Guardo los trabajos calificados en mi casillero y aún faltan varios de calificar.
—Collin ha preguntado por ti.
Alzo la ceja mientras sigo colocándole el candado al casillero, gran parte del tiempo me sigo preguntando si era mejor regresar con el.
—que bueno. -contestó tratando de ignorar mis sentimientos.
—Leah, él está preocupado por ti.
—no quiero hablar de él.
—lo que digas, me voy.
Asiento siguiendo revisando los trabajos, como varias galletas en el transcurso de calificar y esperar que sean las 3 de la tarde, por lo general nunca hago nada que no sea comer y trabajar.
En la última clase veo algunos chicos que estaban en los pasillos esperando para entregarme sus datos, se había corrido muy rápido el rumor de que estaba aceptado a nuevos alumnos.
—hola chicos, ¿como les ha ido?
Algunos me contestan y otros solo están en su celular. Alice está en la clase en uno de los asientos de enfrente, es muy difícil no prestarle atención con esa voz tan fácil de reconocer.
—Edward está a fuera? -preguntó entre susurros sabiendo que me escuchara.
La veo asentir tratando de imaginar quienes más estarán escuchando mi clase.
—empezaré a tomar lista y mientras quiero que pasen sus trabajos al chico que tengan de enfrente. Recuerden que debe de...
Me desconcentra la entrada de Jacob con Emmett, asienten los dos mirándome. Asiento con desgana continuando con mi conversación.
Había agregado a 15 chicos más a la lista provocando que me lleve más tiempo terminar de decir sus nombres.
—Leah debes de terminar la clase -escuchó el murmuro de Edward, alzo la vista para encontrarlo a lado de Alice que está teniendo una visión ahora.
—ya es demasiado tarde Ed.
—de que hablan? -pregunta Jake robandome las palabras de la boca.
—¿ Anthony Belucci? -pregunte continuando con la lista, odio cuando se ponen a hablar mentalmente.
—presente -contesta una voz reconocida por una extraña razón.
Me paralizo al ver a mi imprimación entrar al salón, iba con los otros nómadas que han dejado de reírse. Siento que me estoy perdiendo de una conversación importante entre los Cullen, pero no puedo dejar de ver al rubio.
—Leah sácalos de aquí.
La orden de Edward me hace volver a la realidad, los chicos no se han dado cuenta de nada y pienso rápidamente en que hacer. Joder.
—bien chicos, lo siento, no habrá clases por el día de hoy. Pueden irse ya.
—Gracias maestra! -unos gritan recogiendo sus cosas, que lentos.
Emmett ya se está acercando al grupo de nómadas junto con Jake, entraron los demás Cullen por la entrada de arriba acorralándolos.
Me tenso sabiendo que también debería salir de aquí si no quiero intervenir en este asunto.
—Habíamos sospechado que había otros vampiros en la escuela. -uno dice con un acento italiano, no puedo evitar pensar en los Volturi, que estrés.
—deseamos hablar con ustedes pacíficamente. -si Alice lo dice entonces todo irá bien.
—son nómadas ellos no entienden con palabras -contesta Jake provocando que sus palabras me causen incomodidad.
—mmm... -lo miro dejando de ver a los últimos chicos salir del salón.
—si me dejan morderla aceptamos -me mira con tanta intensidad que no se si alegrarme o asustarme.
—eres su cantante Leah -me dice Edward colocándose a mi lado.
—eso no puede ser posible, que estupidez.
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