—si me dejan morderla aceptamos -me mira con tanta intensidad que no se si alegrarme o asustarme.
Capitulo VIII:
—eres su cantante Leah -me dice Edward colocándose a mi lado.
—eso no puede ser posible, que estupidez. -contestó incrédula por sus palabras.
Sonríe de un lado tomando mi brazo, miro su mano con confusión, ¿qué demonios Cullen?
—Eso ni de broma va a pasar -le dice Jacob avanzando un paso, puedo sentir la tensión disminuyendo por la presencia de Jasper que está a lado de Alice ahora.
Veo cómo Edward me abraza mientras Alice asiente, ¿qué mierda está pasando Edward? no me gusta nada esto.
En un segundo el vampiro que resulta llamarse Anthony está enfrente a mi. Edward lo empuja provocando que se golpe en el suelo y mi corazón me duele. Los vampiros intentan ayudarlo pero terminan siendo atrapados por los Cullen, algunos pierden sus extremidades y me pongo nerviosa por mi imprimación.
—nos vamos -me susurra Edward agarrandome sin lastimarme, la escena cambia mientras me lleva por el bosque.
El rostro de dolor del vampiro aparece en mi rostro y una necesidad aparece diciéndome que vaya por él y me asegure que este bien siempre. Mi parte racional me dice que me concentre en Edward y no piense en nada más.
Abrazo al vampiro deseando olvidarme del salón, el aire ocasiona que cierre los ojos, esto es distinto a correr siendo loba. Lo siento respirar profundamente mientras salta para llegar a la otra parte de la calle sin ser visto. Me río por lo estupido que esto es, huyendo con un vampiro de mi imprimación.
—pensé que los vampiros no necesitaban respirar y que nunca se cansaban.
—Al parecer los lobos son distintos que los humanos en su peso.
—que gracioso -murmuro sonriendo, el aire me pega tan fuerte que tengo que ocultar mi rostro en el hueco de su hombro y cuello.
Pensé que en minutos llegaríamos a la casa Cullen pero no, al parecer vamos a la casa de Forks, el nerviosismo vuelve pero intento evitarlo a toda costa. Tantas emociones esto me provoca que no es normal nada.
Al llegar Esme Cullen nos recibe con una de sus sonrisas amables, definitivamente ella merece irse al cielo aunque sea vampira. Rosalie está en la cocina con Renesme, imagino que en estas horas condujeron hasta aquí.
—¿y los demás? -pregunta Esme después de dejarnos pasar.
—Están bien, ya vienen.
Alzo la ceja mientras ruedo los ojos, Rosalie sonríe por mi expresión y me hace una señal para que vaya. Al parecer están cocinando para toda la manada lobuna.
—Deseas ayudarnos? Debes explicarle a Nessie cómo hacer un pastel.
Hago una mueca recargándome en la mesa de mármol, puedo escuchar los susurros de Edward y Esme pero intento no prestarles atención, no saber es mejor para mis nervios.
—recuerdo cuando en tu primer cumpleaños tu novio nos obligó a hacerte un pastel ya que tu familia no sabia.
Renesme se ríe mientras me toca para mostrarme lo que recuerda de ese día, asiento sonriéndole, que vieja me siento.
—Leah ¿podemos hablar?
Renesme deja de tocarme y le presto atención a Edward. Esto es muy incómodo, no quiero estar más con los vampiros, la vida normal que imaginaba se esfumó.
Subimos a la azotea que pienso que remodelaron en estos días, hay una mesa de cristal al igual que unas bocinas como de fiesta. Me siento ya que mi cuerpo me lo pide, no dormir bien provoca que me sienta cansada.
—Alice ha tenido pequeñas visiones este fin de semana. No sabíamos cuando sucedería todo esto así que cambiamos nuestros horarios para prevenir lo más posible este caos.
—¿los mataron?
—Alice no alcanzó a ver esto, ni sabíamos que podrías ser su cantante. Los traeremos aquí para interrogarlos junto con tu manada.
Suspiro sintiendo un alivio en mi pecho, joder, no quiero esto. En pocos segundo creo que me enamore de alguien que ni deseo conocer.
—No quiero estar aquí cuando pase eso.
—por nuestra parte puedes irte a cualquier lado.
Asiento sin verlo, me levanto queriendo irme de inmediato. Me despido de las Cullen con un simple adiós y salgo de la casa sin decir más.
Apago mi celular sin desear recibir ninguna llamada, es mejor así. Mi mente podrá relajarse y no correr a detener la muerte de esa cosa. La playa está tranquila, las olas están pacíficas sin ocasionar un horrible espectáculo.
Decido entretenerme con la arena mientras me siento en un tronco de madera, mis pies descalzos tocan el agua hasta que me acostumbro al frío en mis pies. A veces busco ramas para encender y ver los colores que desprende por la arena. El sol se oculta por completo dejando todo en una profunda oscuridad, si no fuera por mi buena visión no sabría cómo regresar a casa.
Puedo escuchar los pasos de Sam, no es ni necesario voltearme a verlo. Su olor lo delata desde hace unos minutos, al parecer al tiempo se le ocurrió cambiar, haciendo que mi cabello esté inquieto por el fuerte aire que empieza hacer.
—¿Estas bien Leah?
Me levanto evitando que el agua siga tocando mis pies, me abrazo a mi misma negando. Pasar todas estas horas pensando en lo peor, en la muerte de mi imprimación es horrible.
—necesito saber que está bien, lo necesito aquí. -admito molesta conmigo misma por no controlar mis emociones.
Me siento ansiosa, como si fuera una adicta a una persona que e visto solo dos veces en mi vida. Camino de un lado a otro pensando en otra cosa, sería mejor que muriera, podría quedarme con Collin y evitarme estos problemas.
—Lo traeré, no hagas nada estupido Leah.
—Es que en realidad no quiero verlo, es como un maldito sentimiento que me obliga a pensar en él y enamorarme. No lo quiero en mi vida Sam.
Las palabras cantante resuenan como eco en mi mente, no pueden dejar mi mente en paz provocando que no pueda pensar en estos momentos, creo que voy a colapsar.
—Es que ahora muchísimo menos quiero tener que estar relacionada con alguien así. Vampiro nómada que no, no lo pensaré.
—Leah contrólate y mírame -me ordena Sam- no necesitas estar relacionado con el románticamente, con que estés en su vida es suficiente.
—¿entonces por que no hiciste lo mismo con mi prima Sam?¿ Por qué me dejaste por ella? No seas idiota.
—Leah
—No lo quiero.
—Leah, te sentarás y hablarás con él.
—lo hubieras matado. Me quedaría con Collin y esto se hubiera evitado.
—Sabes bien que no podemos hacerlo.
—Le dire a los Cullen entonces, ya que tenemos una estupida regla.
—Iré a buscarlo.
—Haz lo que quieras imbecil.
Okay Leah no entres en pánico cuando lo veas. El tiempo pasa y hasta vuelvo a sentarme, solo deseo dormir en realidad.
Me pongo alerta por el olor a lavanda, puedo escuchar sus pasos detrás de mi y deseo voltear a verlo. No se como reaccionaré.
Pasan varios minutos sin decirnos nada, su presencia es insoportable. Deseo abrazarlo y atenderlo como nunca antes, me repugnó a mi misma. El olor a lavanda es demasiado para no hacer nada, mejor ahorita que esperar hasta mañana.
—Bien, esto es una jodida broma. -le digo levantándome, agradezco la oscuridad para no tener que verlo.
—Leah ¿no?
Aún en la oscuridad puedo ver su rostro italiano, es que es demasiado guapo para mi gusto.
—¿Qué te contaron?
—Eres una loba, la única de tu manada. Odias a los vampiros, lo que resulta gracioso por que yo soy uno. Estas enamorada de mi por algo de tu genética lobuna. Tu olor debería ser asqueroso para mi, pero es todo lo contrario ya que eres mi cantante.
—¿por qué no me atacas?
—tengo varios siglos, puedo soportar esto aunque resulta difícil.
—Yo no quiero nada contigo. -digo dándome cuenta que inconscientemente me acerque a él, en dos paso podría estar en sus brazos.
—Quiero hacer un trato.
—Deseo que te maten.
—Eso no podrá hacerse pero yo quiero matarte.
Lo miro confundida mientras mi mente recuerda su Clan, ah si, demasiados para nosotros.
—Si deseas seguir viviendo solo déjame morderte cierto tiempo, dudo que pueda alejarme de ti sabiendo que existe tu sangre.
—Eres muy ingenuo si piensas que aceptaré, prefiero morirme. -Contesto burlándome de su estupida propuesta.
Meto mis manos en mis bolsillos deseando irme lo más lejos posible de él, estas sensaciones que provoca en mí son demasiadas para aguantar. Me dejo llevar sin poder evitarlo, mi mano acaricia su rostro frío deseando asegurarme que está bien y los vampiros no le hicieron nada. Su barba está bien recortada, su piel es demasiado perfecta, el color de su piel me tranquiliza al igual que su olor a lavanda.
—no deseó ocasionar la muerte de mi familia, deberías alejarte antes de que haga algo malo contigo.
—es gracioso que a un vampiro se le antoje la sangre de una loba, deberías disimular cuando respiras el aire donde estoy.
Me alejo dando un par de pasos hacia atrás cruzándome de brazos, pudo seguir sintiendo mi mano tocándolo y quiero volver a sentir eso.
—Nunca recibiré órdenes tuyas, solo porque mi familia está en riesgo no te mato.
—Todo sería mejor si te mataran, nos evitaríamos tantos problemas.
Tu especie tampoco huele tan bien.
—vaya, eres muy sincera. -dice sarcástico mientras coloca sus manos en sus bolsillos y me encojo de hombros.
—¿Podrían dejar la escuela? Más bien, dejar la ciudad o el país.
—Es una ciudad perfecta para pasar desapercibidos -murmura mientras se acerca a mi, bufo como si eso me importara. - ademas dudo que pueda alejarme si estás viva, realmente eres una tortura.
—¿Mataron a esos estudiantes? -cambió el tema al ver que está tratando de desviar la conversación.
—Fue un accidente, hicieron enojar a uno de los nuestros y bueno, los italianos arreglamos las cosas matando.
—Pensé que todos los nómadas arreglan las cosas matando -murmuro recordando la muerte de mi padre, la pequeña pelea con los neófitos... - la violencia es parte de ustedes.
—Menos de los Cullen -
—Saben convivir con humanos
—nosotros también o acaso hemos matado en tu salón?
—pero matan humanos
—para sobrevivir -al escucharlo ruedo los ojos, es imposible dialogar con este idiota.
Empiezo a escuchar la camioneta de Sam cerca, trato de ubicarlo sin querer volver a hablar con esta cosa. Nos lleva a la casa Cullen sin decir nada en todo el transcurso, al llegar todas las luces están prendidas y puedo notar algunos gritos de dolor lo que provoca que el imbecil de mi lado se altere.
Al entrar veo a los nómadas atados, algunas partes de sus cuerpos están en la mesa lo que me incomoda ya que bueno, hipotéticamente son mi familia... trato de no verlos ya que es incómodo sus miradas intensas hacia mi.
—Vaya no se mataron
—¿No puedes dejar de decir estupideces por cinco minutos? -le preguntó a Emmett que está cerca de los nómadas por si algo sale mal.
—Es mi don.
—Suéltenlos, no le hice daño. -dice señalándome, me encojo de hombros deslindandome del problema.
—hicimos un trato -me informa el jefe de los Cullen, alzó la ceja interesada.- cazaran fuera de la ciudad, algunos aceptaron seguir nuestra dieta.
Varios Cullen ayudan a los nómadas desatándolos y colocándoles sus extremidades, me doy cuenta que hay pocos lobos en la casa e imagino que eso tiene que ver por Sam.
—excelente -digo caminando a la cocina, agarro una rebanada de pastel con calma solo escuchando algunos murmuros y la puerta siendo cerrada.
—Bueno ya se fueron.
—Deben limpiar mi sala -ordena Esme a los chicos mientras sigo comiendo.
—Hay otra parte del trato.
—Y eso consiste en...
—quieren seguir estando en tus clases, al parecer tienen una tradición de cuidar a sus cantantes.
Miro sin pensar a Edward como si le hubiera salido un tercer ojo, mete sus manos en sus bolsillos y eso me hace recordar brevemente cuando salía con Bella.
—Estaremos en tu clase por si llegara a salir algo mal, nos agrada la idea, hasta Sam se opuso pero... creemos que era un buen trato.
—Nos dieron también otra opción Leah, que estes un tiempo con ellos -habló Carlisle con calma, ante la idea hice una mueca, esa es una pésima idea- creemos que varios tienen dones como Alice o Edward.
—¿No sería más sencillo matarlos? -pregunté algo molesta, decidí seguir comiendo tratando de olvidar lo que me acababan de decir.
—¿Realmente son nómadas? Son tan unidos. -preguntó Rosalie estando a lado de Alice mientras miraba como los chicos arreglaban el pequeño desastre.
—Es difícil saberlo, trataré de leer sus mentes más seguido.
Alce la ceja, no era la única que había pensado lo mismo, su relación era tan estable... muy diferente a la de los antiguos nómadas que nos habíamos encontrado antes.
La noche siguió sin problemas, los Cullen nos llevó a Seth y a mi hacía la ciudad ya que no teníamos nuestro carro, el olor era insoportable que me hizo recordar cuantos días faltaban para terminar el ciclo escolar.
